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LA CIUDAD DE LA FURIA DESPIDIÓ A NÉSTOR

Buenos Aires estuvo tan susceptible… De pronto su destino de furia se topó con la muerte de Néstor Kirchner, y todo fue dolor y lágrimas.
Desde el miércoles 27 de octubre todo fue distinto, los capitalinos (como nos decía Néstor) fuimos llenando “la Plaza” de a poco. No se podía estar entre cuatro paredes, no se podía aguantar tanta angustia y tanto dolor en familia o a solas. A Néstor lo lloramos entre muchos.
Con su consternación a cuestas, miles de almas se pasearon por “la Plaza”. De repente una marea humana cubría “la Plaza”, los jóvenes eran mayoría. También estaban mujeres y niños, pobres y “clasemedieros”, jubilados y trabajadores…
Ese miércoles volvía a casa, y en el subte D todo era silencio, pero no el silencio de todos los días, era el silencio de la consternación y la angustia atragantada. De estación Catedral hacia Palermo viajábamos y al mirar a mi alrededor noté que algo había cambiado desde áquel cacerolero 2008… Esas almas en pena también volvían a sus casas y se dirigían hacia los barrios de la cacerola sojera.
Era el destino de furia de nuestra misteriosa Buenos Aires… Nos habíamos quedado sin Néstor.

Los días siguieron y se formó una fila de más de dos kilometros para dar el último adiós a Néstor Kirchner. Una multitud seguía en “la Plaza” y el viernes bajo la lluvia acompañó a Cristina hasta el Aeroparque.
En esa larga caminata bajo una inclemente lluvia nos cruzamos militantes, dirigentes y “gente de a pie” que no quería quedarse mirar la historia pasar. Me tocó llegar al Aeroparque junto a mi compañera y con el compañero Julio Piumato y, al verlo, tuve la certeza que a Néstor le hubiese gustado verlo a él en medio de la gente y de los militantes, un dirigente de la CGT caminaba junto al pueblo, como debe ser me dijo una cumpa en el feibuk.
Había una Buenos Aires que nos miraba absorta… Había otra Buenos Aires que nos hizo recordar otros tiempos, fue en la avenida del Libertador, en sus balcones vimos a trabajadoras domésticas vestidas con su uniforme llorando a Néstor… También muchos autos y camionetas… En la calle la multitud no sabía nada de mi y yo era parte de todos, en la Ciudad de la Furia.
La Ciudad de la Furia se conmovió con la trágica noticia. Los porteños y porteñas salimos a la calle a compartir nuestro dolor por la pérdida de Kirchner y salimos a decirle “fuerza” a Cristina.
Algunos se sorprendieron, otros nos empezamos a reconciliar con esta Ciudad que tantas veces nos dió la espalda. Nos sentimos acompañados por la Ciudad de Furia y en la Ciudad de la Furia.
Algo cambió, Buenos Aires se ve tan susceptibe y es ese destino de furia lo que en su caras persiste…
Quizás haya sido el último mensaje de Néstor, “una Buenos Aires Nacional y Popular es posible, háganla, fuerza todos“.

BASTA DE CACEROLAS!!!

Querida! golpeá más fuerte para que se vaya Cristina!
(diálogo imaginario o no, de una imagen real)
Las imágenes y los sonidos que se suceden en La Ciudad de la Furia nos llevan, irremediablemente, a preguntarnos ¿qué quieren los caceroleros? y ¿qué los motiva?
A la primer pregunta resulta sencillo responder. Los variados noteros y noteras de Canal 26, América Noticias, C5N, Crónica TV y TN hicieron el trabajo de investigación, “Que se vaya Cristina”, “Fuera KK”, “Basta de subsidios a la Madres de Plaza de Mayo”, “Basta de gobernar para los Moyano y los D´Elia, que gobierne para los blancos también”, de retenciones nada, es más, difícilmente sepan de qué de tratan.
La foto que ilustra este post es por demás demostrativa de los orígenes sociales de quienes protestan y hacen sonar su cacerola.
Evidentemente hay que decir que resulta improbable el diálogo con aquellos que no dudan en pedir que el gobierno democrático se vaya; para muestra basta con la presencia del Vicepresidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti, en el cacerolazo de la puerta de la residencia de Olivos. Sí, el mismo que dijo que ellos no eran piqueteros y le solicito al cronista que se fije en el color de piel de quienes cortaban la ruta. Lo que se pretende demostrar es que Biolcatti con su presencia, estaba convalidando las consignas de los caceroleros, ya que no podrán decir que se trata de un ingenuo chacarero.
Entonces, a la primera pregunta hay que responder con palabras ajenas. Decía Don Natalio Botana desde la “Tribuna de Doctrina“: “Este, tal vez, sea el peor legado de los años 2001-2002: el poder de la calle, el ruido de las cacerolas amplificado por la televisión, la creencia de que la soberanía del pueblo es expropiable en cualquier circunstancia por grupos espontáneos u organizados. Con esta perspectiva a la vista, la crisis, más que un hecho de registro objetivo, es un disparador subjetivo. Especulan con la crisis quienes quieren valerse de ella para desalojar a las autoridades mediante golpes de opinión y resienten asimismo ese peligro los gobernantes que advierten en esos movimientos un enemigo siempre al acecho en procura de venganza“.
La segunda respuesta es mucho más sencilla y requiere de menos explicaciones. Al denominado “campo” y a los que salen a hacer ruido con sus cacerolas los motiva el rencor de no haber conseguido los votos necesarios para estar gobernando nuestra Patria, y el odio de clase que le hace detestar de todo aquello que tenga que ver con lo popular y la reinvindicación de los Derechos Humanos.

NO SE BANCA MÁS

–¡Es para que Buenos Aires sienta la protesta! –explican abiertamente–. Y para que la gente salga a las calles a protestar.
–¿Y eso cuándo va a pasar?
–Y… cuando sientan el desabastecimiento, lamentablemente, eso es así.
La tapa del “gran diario argentino” y el relato de Alejandra Dandan en Página/12 resultan por más elocuentes. El objetivo, ahora, es volver a desabastecer a “La Ciudad de la Furia”, para que de ese modo, coligen, los porteños y porteñas saldrán a protestar en apoyo a la Sociedad Rural Argentina y sus aliados.
No se banca más la patoteada y la soberbia de aquellos que se hacen llamar “el campo”. En el medio, los habitantes de “La Ciudad de la Furia” sufriendo las operaciones de los grupos multimediáticos y los cortes de rutas que ya solo buscan el desabastecimiento.
Habrá que esperar para ver si la clase media porteña vuelve a responder al llamado padeciendo el “síndrome social de Estocolmo”, es decir, apoyando y avalando a sus victimarios.

CACEROLAS DE HUMO

La Ciudad de la Furia se llena de humo por la quema de pastizales realizada por los productores agropecuarios.
Porteños y porteñas sufrimos en los últimos días las consecuencias de tanto monóxido de carbono en el ambiente, y hasta vimos a muchos y muchas con barbijos para aminorar los efectos del humo.
Sorpresivamente esta vez no hubo cacerolas sonando, ni señoras paquetas indignadas, ni hombres a bordo de 4×4 haciendo sonar sus bocinas…
A los que hoy se refugian en sus hogares y cierran ventanas y balcones para que el humo no penetre y no dañe las vías respiratorias de la familia, y también, a aquéllos que nos indignamos cuando nos desabastecieron de alimentos y que hoy nos indignamos porque nos llenan nuestras casas de humo, les dedicamos estas palabras del poeta…

D’Elía y “El Matadero” de Echeverría

Una nueva columna de “El sociólogo renegado” especialmente para “La Ciudad de la Furia”


Impresentable, grotesco, caricaturesco, inaceptable. ¿Quién puede defender a D’elía?. Sin embargo y en tren de ser abogado del diablo cabe señalar que a veces los defectos inocultables de monstruitos como los D’elía ocultan defectos mucho más camuflageados de gente que si es presentable, correcta, limpita, blanca y civilizada. Y dicho sea de paso, haciendo un paréntesis, la labor de abogado del diablo debería ser más asumida por intelectuales que se tienen como tales y como practicantes del “pensamiento crítico”. Cualquiera “critica” a los que piensan distinto que los que están en el grupo de referencia en el se vive, a los que todo el mundo sabe que son malos y en suma, cualquiera hace cómodamente pensamiento crítico cuando este pensamiento está dentro de los cánones de los políticamente correcto y de lo canonizado por los intelectuales aceptados en el ámbito en el que se acciona. La gracia del pensamiento crítico está en criticar los supuestos de lo que uno mismo piensa, enfrentar los dogmas indiscutidos y los principios de los compañeros de ruta, de los que te dan de comer y decir que la tierra no es el centro del universo en el siglo XV cuando eso es realmente urticante y revolucionario no en el momento en que cualquier otro idiota lo dice. Pero volviendo a D’elía y los civilizados. Impresentable y todo es evidente que por lo menos en los hechos del 26 de marzo fue víctima de una provocación. Un señor muy civilizado se acerco hasta estar cara a cara (y la televisión lo muestra claramente) y lo insulto de arriba abajo hasta que como es inevitable alguien lo surtió. Y tampoco fue para tanto porque el señor salio caminando y con la cara entera siendo que está claro que si los malvados piqueteros hubieran querido lo hubieran roto en pedacitos cosa que no ocurrió. Ahora bien:
Primero: La actitud del señor de acercarse a insultar y a provocar también es francamente cuestionable e intolerante.
Segundo: Si alguien va al medio de una hinchada de fútbol y los empieza a insultar hasta lograr que le peguen todos coincidirían en que la hinchada es violenta pero que ese alguien es un idiota.
Esto me recuerda al unitario del matadero de Echverría. Habitualmente en los análisis se lo presenta como el representante de la civilización y de la cultura frente a la barbarie federal. El héroe frente al monstruo. Es interesante señalar que este héroe, emblema de la cultura y la civilización se comporta de un modo bastante torpe. Veamos el comportamiento del muchacho párrafo a párrafo durante su enfrentamiento con la horda federal.
Empecemos por el Inglés que preanuncia al unitario. Echeverria lo describe así: “Cierto Inglés, de vuelta …… y, sin duda, iba tan absorto en sus cálculos que no oyó el tropel de jinetes ni la gritería sino cuando el toro… “ !, observemos que se trata de un individuo despistado que no tiene ninguna puta percepción del entorno hasta que lo pasan por arriba.
Pero vayamos ahora al representante de la civilización que nos pone Echeverría: “Era este un joven como de veinticinco años, de gallarda y bien apuesta persona….. trotaba hacia Barracas, muy ajeno de temer peligro alguno. Notando empero, las significativas miradas de aquel grupo de dogos de matadero, echa maquinalmente la diestra sobre las pistoleras de su silla inglesa, cuando una pechada al sesgo del caballo de Matasiete lo arroja de los lomos del suyo tendiéndolo a la distancia boca arriba y sin movimiento alguno”
Leamos bien este párrafo. El unitario, para mí y que me perdone la maestra Argentina era primero que todo un carilindo que con su ropita nueva y sin el luto iba papando moscas por un barrio por el que no era bueno pasar en esas circunstancias. Era como andar en un Alfa Romeo haciendo alarde a las 3 de la mañana en una villa de Florencia Varela. Sin duda que el dueño de un Alfa Romeo tiene derecho a transitar por todo el país, incluyendo un villa de Florencio Varela a las 3 de la mañana pero eso no quita que hay que ser bastante salame para hacer una cosa así.
A pesar del bochinche que debía hacer la horda federal no se percata del peligro con suficiente antelación como para salir al galope y escapar o sino enfrentarlos desde una posición ventajosa. Cuando por fin se aviva lo único que atina es a “…echa maquinalmente la diestra sobre las pistoleras….” . Nótese que las palabras “maquinalmente” y “sobre las pistoleras” no sugieren en absoluto un gesto determinado y enérgico. Convengamos que un héroe de verdad hubiera ejecutado el acto de “echar velozmente la diestra sobre su pistola” en vez de “echar maquinalmete su diestra sobre las pistoleras”. La cosa es que el pibe este se deja madrugar tontamente por Matasiete y a partir de allí no le queda más que sus rimbonbantes frases. Porque en su enfrentamiento directo con Matasiete sigue siendo patético: “Atolondrado todavía el joven, fue lanzando una mirada de fuego sobre aquellos hombres feroces, hacia su caballo que permancía inmóvil no muy distante, a buscar en sus pistolas el desagravio y la venganza. Matasiete, dando un salto, le salió al encuentro y con fornido brazo, asiéndolo de la corbata, lo tendió en el suelo tirando al mismo tiempo la daga de la cintura y llevándola a su garganta”. Ja! Ja!, matasiete lo agarró de la corbata y lo tiró al suelo, matasiete tenía una daga, el pibe tenía pistolas pero el salame no llegó a agarrarlas. A mi me parece que este chico tendría muchas ínfulas pero le faltaba picardía. Al zorro jamás lo hubieran vapuleado así. Sería una víctima de la barbarie federal pero convengamos que como héroe, era de cuarta. Luego, solo le queda su lengua y sus frases tipo: (cuando los federales le preguntan porque no lleva luto: “Porque no quiero.. la librea es para vosotros esclavos, no para los hombres libres” o el aún más romántico “porque la llevo en el corazón por la patria que vosotros habéis asesinado, infames” y otras lindesas por el estilo. Muy digno el unitario pero era un salame.
En resumen, D’elía será impresentable pero los representantes que tenemos de la civilización y la blancura son gente que quizá sea bastante más discutible si le sacamos los modos superficiales, su elegancia y sus modales corteses que con todo lo deseables que puedan ser no hacen al fondo de la cuestión.

El sociólogo renegado

¿ELLOS SON LA PATRIA?

Una verdadera noche de furia en la Ciudad de la Furia. Porteños y porteñas salieron a sus coquetos balcones de Callao, Quintana, Alvear y Santa Fé a golpear sus cacerolas. Otros tomaron raudamente su auto importado o su 4×4 y salieron por la Av. Santa Fé a tocar bocina. Eran todos presentables, gente bien, “gente como uno” que se manifestaban ante el atropello que significaba, según su particular modo de ver, el discurso de la Presidenta.

El detonante de tan “espontánea” (¿?) manifestación fueron, precisamente, las palabras de Cristina Fernández. Afirmaba la Presidenta “la Argentina de los años 2003, 2002, 2001, miles de argentinos en piquetes, cortando calles, rutas, porque les faltaba trabajo. Eran los piquetes de la miseria y la tragedia de los argentinos. Este último fin de semana nos tocó ver la contracara, los piquetes de la abundancia, los de los sectores de mayor rentabilidad”. A continuación repasó la política oficial para el sector agropecuario desde 1991, “cuando se instaura la convertibilidad, se eliminaron las retenciones, eso sí, casi nos quedamos sin productores con el uno a uno. Es precisamente a partir del gobierno que se inicia en 2003 donde realmente comienza a tener competitividad el sector, no solamente por un alza en los commodities. Para los brasileños también subió el precio internacional, y sin retenciones, tienen menos rentabilidad que el sector agropecuario argentino. ¿Por qué? Muy simple, por un tipo de competitivo, que sostiene el Estado argentino (…), política sustentada por el Gobierno que también forma parte de la utilización del superávit fiscal.”

Palabras que desataron la furia de las señoras de Barrio Norte que se encontraban en sus casas y que sintieron una fuerza interior que les decía que había llegado la hora de salir a protestar. ¿Cómo podía la Sra. Presidenta comparar a los cortes de rutas de “el campo” con los piquetes de los piqueteros? Luego del batir de cacerolas, que probablemente nunca utilizaron para cocinar un puchero, se dirigieron a la agradable esquina de Callao y Santa Fé para que el mundo se entere de su indignación. “Es contra el discurso de la Presidenta” decían las señoras ante las cámaras de televisión. Sí, ciertamente de a poco se sumaron jóvenes y más tarde, después de recorrer Diagonal Norte, llegaron a Plaza de Mayo. Ahí se fueron sumando, de manera patética, algunos Diputados Nacionales de la Coalición Cívica de Carrió.

Las postales de la Plaza de la Sociedad Rural son muy ilustrativas. Las imágenes de los noticieros que transmitieron en vivo y en directo la protesta dejaban ver a una señora con su adolescente hija (rubias las dos) golpeando una cacerola con un palo de hockey; otra imagen mostraba a una pareja cuarentona con sus dos hijas, una con jumper y la otra con equipo de gimnasia de colegio católico; y todos muy bronceados y ninguno arribó a la Plaza desde Diagonal Sur, toda una señal.

Mientras ello sucedía en La Ciudad de la Furia, desde los medios se intenta confundirnos con que estamos frente a un PARO del campo, y como bien es sabido, el paro es el legítimo ejercicio del derecho de huelga de los trabajadores y no de los patrones. Acá, los dueños de los campos han decidido no abastecer al mercado interno, eso no es PARO sino que es LOCK OUT patronal, y no se trata del ejercicio del constitucional derecho de huelga, sino de una extorsión que toma de rehenes a toda la sociedad argentina. Tampoco nadie señala el atropello que significa que unos particulares (por más estancieros que sean) revisen la carga de los camiones que están en la ruta y decidan quien pasa y quien no.

En los medios de comunicación masiva nada nos puede asombrar si proviene del Diario La Nación y su “tribuna de doctrina”, pero mención especial merece el título que el progre de Punta del Este, Jorge Lanata, le da al conflicto del campo. En su diario la llama “La guerra gaucha”, ¡cuánta ignorancia! La guerra gaucha hace referencia a la obra literaria de Leopoldo Lugones cuyo relato transcurre en 1817 durante la Guerra de la Independencia, en la provincia de Salta, en el noroeste de nuestra patria, donde fuerzas irregulares integradas por GAUCHOS partidarios de la independencia, bajo el mando del general Martín Miguel de Guemes, realizaban acciones de guerrila contra el ejército regular realista, empeñado en la preservación de las colonias sudamericanas bajo el dominio de la monarquía española. Los patricios antepasados de los socios de la Sociedad Rural jamás hubiesen salido a pelear, eso lo dejaban para la “chusma”.

El conflicto amenaza con prolongarse y nos tomará de rehenes a todos los argentinos de a pie, ya que nos costará conseguir leche, carne y todo otro derivado del campo. Una vez más, seremos los patos de la boda, y, seguramente, varios porteños y porteñas sufrirán nuevamente una especie social de “síndrome de Estocolmo” y saldrán a batir cacerolas en apoyo a la Sociedad Rural Argentina.

Si ellos son la Patria, yo soy extranjero!


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