El paso de Braille Joven
Edición 1
(Por Andrea Grassia, de la redacción de Braille Joven)
Braille Joven participó de la llamada Feria del Desarrollo del Cono Sur, en la que concursaron más de 2700 proyectos creados por jóvenes integrantes de organizaciones sociales de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, en situación de pobreza y vulnerabilidad. Doscientos proyectos fueron seleccionados para participar de la etapa final, tras la cual se identificaría a cien que serían financiados durante un año.
La feria, organizada por el Banco Mundial y diversas organizaciones tales como UNICEF , la Fundación YPF y la Fundación Arcor, estuvo abierta al público el 30 y 31 de mayo de este año en el Centro Cultural Borges de la ciudad de Buenos Aires.
En esta nota les contamos cómo vivimos esta importante experiencia.
En realidad, para nosotros todo comenzó el domingo 29 de mayo bien temprano. Después de la bienvenida a cargo de Axel Van Trotsenburg, director del Banco Mundial para el Cono Sur, los organizadores nos explicaron cuáles eran los planes para los 3 días. El evento no sólo consistía en mostrar en stands los proyectos al público, sino que, paralelamente, hubo varias actividades en grupos formados por integrantes de los distintos proyectos. La primera de ellas se hizo ese domingo a la tarde y fue una recorrida en micro por diferentes lugares de la ciudad.
Pese a que la lluvia no nos dejó hacer el trabajo planeado (una encuesta a los transeúntes sobre la situación de la juventud), la experiencia fue interesante, ya que pudimos conocernos más entre los que participábamos del concurso.
A la vuelta, llegó el momento de armar los stands, tarea no muy fácil, teniendo en cuenta el reducido espacio de la sala y la gran cantidad de proyectos. Además, todos queríamos lucirnos frente al público y, sobre todo, frente al jurado que visitaría la feria el martes por la tarde y decidiría quiénes de nosotros mereceríamos recibir el tan ansiado apoyo económico para desarrollar los proyectos.
El lunes, luego de la inauguración oficial a la que acudió el vicepresidente de la nación, Daniel Scioli, se realizaron varias actividades, entre ellas, una charla de Sergio “Cachito” Vigil, ex entrenador del equipo de la selección femenina de hockey (las “leonas”), en la que se alentó el trabajo en equipo y el optimismo frente a situaciones adversas. A la tarde, divididos en grupos coordinados por expertos en sociedad civil, armamos propuestas para hacerles llegar a las autoridades gubernamentales de las áreas de juventud de los cuatro países, que concurrieron unas horas más tarde.
Finalmente, llegó el día más esperado. Pero antes de la visita del jurado, tuvimos otras actividades muy interesantes, entre ellas, una que consistía en juegos que fomentaban la no discriminación y que estuvo coordinada por Rosángela Berman, funcionaria del Banco Mundial.
Al mediodía, la feria fue cerrada al público porque desde las tres de la tarde empezaba la recorrida del jurado, que estaba compuesto por personalidades de los cuatro países, tales como el ministro de Salud de la Argentina, Ginés González García, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, el presidente de la organización argentina Red Solidaria, Juan car., el músico uruguayo Rubén Rada, y Silvio Velo, el capitán del seleccionado Argentino de Fútbol para Ciegos, entre muchos otros.
Durante toda esa tarde sólo se admitían en cada stand dos integrantes del proyecto, mientras que la visita de cada miembro del jurado a un stand duraría sólo siete minutos. Cada proyecto sería evaluado por dos jurados.
El objetivo central de la Feria era seleccionar proyectos que tuvieran sostenibilidad en el tiempo y fomentaran los valores cívicos en jóvenes en situación de pobreza y vulnerabilidad. Acerca de estos puntos nos interrogaría el jurado.
Mientras transcurría la etapa de evaluación, el nerviosismo se hacía sentir tanto entre los que estaban en los stands, como en el resto de los participantes de la feria. Dentro del salón de la exposición todos los concursantes charlaban con sus vecinos de stand e intercambiaban preguntas, opiniones y, también, alguna que otra conversación ajena a la feria que ayudaba a olvidar, al menos por unos minutos, parte de las tensiones. Eran frecuentes expresiones del tipo “Ese es un jurado! Está viniendo para acá”, o el infaltable “¿a ustedes qué les preguntaron?”.
Nuestro proyecto fue evaluado por Jorge Rivera Pizarro, de UNICEF Argentina, y el nadador paralímpico Guillermo Marro. Cuando finalizó la etapa de evaluación, llegó el turno de desarmar los stands y, luego de esa tarea, nos fuimos todos al teatro Coliseo, donde se hizo la ceremonia de anuncio de los 100 proyectos seleccionados. Allí el clima era festivo; todos nos sentíamos ganadores, si bien sabíamos que otras 100 organizaciones no podrían ejecutar proyectos tan importantes y valiosos como el nuestro.
Después de las palabras del director del Banco Mundial para el Cono Sur y del ministro de Salud de la nación comenzaron los anuncios.
Cada proyecto nombrado era seguido por gritos y aplausos. De repente, se escuchó: “Proyecto Braille Joven, Biblioteca Argentina para Ciegos”. A la salida del teatro era posible distinguir un grupo de adolescentes eufóricos, saltando, cantando y golpeando el piso con sus bastones blancos. ¡Sí, adivinaron! Éramos nosotros.
La feria del desarrollo ha sido una gran experiencia para todos los jóvenes deParaguay, Uruguay, Chile y Argentina. Lo positivo de la feria fue que más allá de los resultados, nos dio la oportunidad de convivir con otras realidades y se volvió el medio para relacionarnos y comunicarnos con otras personas con las que compartimos ideales.
Durante esos días, los participantes de esta feria intercambiamos opiniones, pensamientos, sentimientos, e ilusiones con las que nos identificamos unos a otros. El sentido solidario se reforzó en todos, al saber que cada uno de nosotros trabajamos y luchamos por el bien común.
- Sin Comentarios
- Sin votos
- Reportar este Posteo


Ultimos Comentarios