Archivo para la categoría ‘Centroamérica’
Febrero 16, 2009 | Por nicolas-pasiecznik | Claves: antigua guatemala, maximon | # Enlace permanente
Desde tiempos inmemoriales, el hombre no solo ha tenido la necesidad de explicar a traves de figuras mitologicas todo aquello que escapaba a su aprehension racional, sino que ademas, en todas las epocas, confio en seres superiores a los cuales les atribuyo cualidades protectoras y que en el fondo, de una forma u otra, representaban un modo valido para justificar su existencia en esta tierra.
Asi es como podemos ver que desde los griegos hasta hoy, la mayoria de los pueblos (ya esten formados por millones de personas o bien sean grupos minoritarios aislados) continuan con la tradicion de respetar y seguir a determinados dioses, rindiendoles culto y alabandolos para que los proteja de las diferentes injusticias a las que estan sometidos en la vida terrenal.
Lo cierto es que, a medida que el mundo fue avanzando y comenzaron a darse las diferentes conquistas en diversos lugares del globo, en algunos casos se produjeron algunas modificaciones en la forma de interpretar la religion y, por ende, se impusieron ademas, algunos dioses que los pueblos receptores de las nuevas culturas ni siquiera conocian. Uno de los ejemplos mas claros que hay de la imposicion de un nuevo dios y el sinfin de santos que lo acompanan, fue el del catolicismo, ya que durante los negros anos de la conquista de America logro acabar con las creencias de los pueblos originarios (aztecas, mayas o incas) y los obligo a que, de forma sincretica, comenzaran a incorporar el culto por nuevos dioses en su vida cotidiana.
De todos los casos de fusion entre las creencias originarias y la imposicion por creer en nuevo dioses, el de Guatemala quizas sea uno de los mas particulares e interesantes que se pueda ver en America Central. Cuando Pedro de Alvarado llego a la region acompanado por los jesuitas encargados de llevar a cabo el proceso de evangelizacion, se encontro con que gran parte de la poblacion maya aun seguia oficiando rituales y diferentes actos liturgicos tal cual como lo habian marcado sus ancestros.
Pero mas alla de que a los espanoles no les fue nada dificil suplantar la religion maya por el catolicismo, buena parte de la poblacion indigena logro burlar ese designio y comenzo a adaptar algunos santos propuestos por el dogma romano atribuyendoles los caracteres de muchos de los dioses que veneraban desde los dorados anos del imperio.
Sin lugar a dudas, uno de los que ha podido trascender en el tiempo y ,en la actualidad, ya se ha erigido como un verdadero icono de la cultura quiche es Maximon, un santo al que se le rinde culto en varios pueblos de Guatemala y que cuenta con una historia sumamente rica y mas que interesante.
EL MISTERIOSO SENOR DE BIGOTES QUE HABITA EN CASI TODOS LOS RINCONES DEL PAIS
Cuando se llega a la Antigua Guatemala, Solola o Chichicastenango (tres de las ciudades con mayor atractivo cultural para ver en el pais) una de las cosas que mas llaman la atencion es la cantidad de estatuas de un hombre vestido de negro, con sombrero y bigotes, al que los indigenas (casi la mayor parte de la poblacion guatemalteca) le rinden especial culto y respetan como uno de sus maximos protectores.
Por eso es que, al presenciar semejante acto de fe, la primera pregunta que inevitablemente asalta al viajero es ¿Quien es el senor de bigotes al que todos tanto respetan y veneran con tan enceguecida devocion?. Y lo cierto es que las respuestas son varias. Segun el antropologo Edelberto Tomas Rivas (uno de las maximas eminencias en la materia), el culto a esta imagen pretende adorar a Simon el mago, o San Simon patrono de los brujos, quien llego a America perseguido por la inquisicion. Por su parte, Miguel Angel Asturias (premio Nobel de literatura) dice que, en realidad, Maximon no es mas que la representacion que hizo la poblacion indigena del mismo Pedro de Alvarado.
Pero lo cierto es que la verdadera historia es bien distinta de estas dos interpretaciones. Segun algunos estudiosos del sincretismo americano, declaran que Maximon no es ni mas ni menos que la representacion de K´Maximon, uno de los lideres politicos que tenian los mayas en el momento de la llegada de Alvarado y que murio en la hoguera como castigo por rebelarse a entregar lo poco que quedaba del imperio. (Esta es la version mas aceptada, aunque otra rama dentro de este grupo asegura que la verdadera identidad de Maximon es la de un santo indigena que tomo su nombre prestado del San Simon Catolico)
Segun sea el pueblo en que se lo vea, Maximon adquiere diferentes fisonomias, ya que, a lo largo del tiempo, cada grupo etnico le ha ido imprimiendo su impronta particular. Asi, por ejemplo, mientras que en San Jorge Laguna tiene una expresion de ahorcado y en San Simon de Zunil lleva lentes oscuros (y reloj digital), en algunos pueblos en los que hubo una marcada actividad guerrillera, lo visten con ropas militares y , hasta incluso, se le llega a poner varias condecoraciones en el pecho como un claro signo de omnipotencia.
Quienes lleguen a cualquiera de esas tres ciudades en las que el santo es venerado, podran ver que entre algunos de los rituales que se le llevan a cabo, figuran el de prenderle un cigarro, ofrecerle diferentes bebidas alcoholicas y tambien, en algunos casos, colocarle unos cuantos quetzales entre sus ropas para que brinde la proteccion necesaria a todos aquellos que fielmente la requieran.
El culto oficial se lleva a cabo en Santiago de Atitlan (en Solola) durante el mes de octubre. Por esas fechas, muchas de las cofradias que se reunen como seguidores de su figura, llevan a cabo diferentes rituales en su honor y en algunos casos, lo van rotando por varios de los hogares de sus fieles, para que les proporcione todos aquellos deseos que le confian ciegamente amparados en su fe.
Fuentes consultadas:
Maximon: Infografia, Diario Prensa Libre, 06/06/2004.
Lara Figueroa, Celso: Fieles, difuntos, santos y animas benditas en Guatemala. Una evocacion ancestral, Ed. Artemis Edinter, 2003.
| Por nicolas-pasiecznik | Claves: arte, mexico | # Enlace permanente
El Palacio Nacional es uno de los sitios del DF al que nadie que se encuentre de visita en la ciudad de México puede dejar de asistir. Hoy, el edificio funciona como la sede del Poder Ejecutivo Federal, pero en realidad, su construcción y su importancia se remontan a los primeros tiempos de la historia mexicana. En épocas en las que el actual territorio de la ciudad era la imponente urbe de Tenochtitlán, en el mismo espacio que hoy ocupa el palacio, estaba asentado uno de los más importantes aposentos del emperador Moctezuma.
En 1563, se construyó el edificio tal como se lo ve en la actualidad y en el período de la conquista, Hernán Cortés lo utilizó como lugar de residencia durante el tiempo que duró su estancia en México. Es por eso que, teniendo en cuenta la riquísima historia que aconteció en cada uno de sus rincones, no es casual que Diego Rivera (uno de los tres grandes muralistas que dió México junto a Siqueiros y Orozco) se decidiera por él para plasmar en las amplias paredes , los hechos más relevantes que hicieron a la historia del país.
Los trabajos comenzaron en el año 1929 y los acabó en 1951, exactamente veintidós años más tarde. Como obra final, en las gigantescas paredes del Palacio, Rivera dejó una excelente iconografía en la que cubrió el período histórico que va desde el auge de la cultura precolombina (con especial énfasis en escenas de la vida cotidiana que sucedían en Tenochtitlán y Teotihuacán) hasta la modernidad, pasando por los oscuros años de la conquista, el Porfiriato y la Revolución.
1. Este fragmento del segundo mural del patio del Palacio, representa una escena en la que se puede ver el esplendor del imperio azteca. En primer plano, aparecen el emperador y un sacerdote en actitud de aparente preparación para un sacrificio. A un costado de ellos, se encuentran los ciudadanos comunes rodeados de elementos de la vida cotidiana (tales como alimentos,mascotas y utensilios). Al fondo, los soldados dispersos entre las Pirámides del Sol y de la luna demuestran la grandeza del imperio.
2. En esta imagen, Rivera recrea el desembarco de Hernán Cortés en la Ciudad de Veracruz. En ella se pueden observar, la inclusión del elemento extranjero en la vida cotidiana y los primeros sometimientos a los que redujeron a los indígenas. En el centro de la pintura, en perspectiva, pueden verse diferentes grupos de indios realizando tareas para las cuales no estaban acostumbrados tales como la excavación en busca de metales, el arado de la tierra o la construcción de viviendas en las que luego habitarían los conquistadores.
3. Primera iconografía bélica de la obra de Rivera, en la que de algún modo el pintor vaticina las rencillas posteriores que surgirán entre criollos y aborígenes. Sobre la margen superior izquierda puede verse una mano que se asoma desde afuera elevando una cruz como símbolo de la evangelización cristiana. Al fondo, los indígenas, totalmente sumidos en la dominación de los nuevos dueños del territorio, cavan pozos en la tierra sin oponer resistencia.
4. Este mural representa uno de los períodos más negros de la historia moderna de México: el Porfiriato y los albores de la Revolución. Sobre un costado, Porfiro Díaz (con la banda presidencial tricolor y guantes blancos) empuña un sable haciendo alarde de su poder. De frente, los campesinos armados y con Emiliano Zapata y Pancho Villa a la cabeza, contrarrestan la sarcástica demostración de poder del dictador, levantando el Plan de San Luis de Potosí de 1905 y el registro de algunas de las movilizaciones que propiciaron el terreno para la Revolución. En el centro de la imagen, unos hombres sostienen un cartel rojo con letras blancas en el que se puede leer “Tierra, libertad y pan para todos” (eslogan abiertamente comunista) y sobre el fondo, una mordaz crítica al capitalismo, representada por las fábricas humeantes con nombres extranjeros.
Febrero 12, 2009 | Por nicolas-pasiecznik | Claves: antigua, antigua guatemala, guatemala, unesco | # Enlace permanente

Una de las escenas más comunes cuando se está en cualquiera de los destinos tradicionales de Guatemala, es la ansiedad y el fervor de los viajeros del mundo por averiguar cuál es la forma más conveniente para llegar a la Antigua, ciudad signada por la conquista, el color y un sinfín de posibilidades que la han elevado a la categoría de “sitio más bello del país”.
Rodeada de volcanes y a escasos 50 kilómetros de distancia de la capital, la Antigua se erige como uno de los sitios más fascinantes que tiene la tierra del quetzal para ofrecer. Sus orígenes se remontan al año 1542, fecha en que fue fundada por los españoles como La Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Goathemala y en poco tiempo comenzó a perfilarse como una ciudad de una gran belleza, casi tal cual como se la puede ver en la actualidad.
Durante años, esta urbe funcionó como la capital del país, pero luego de sufrir 16 devastadores terremotos, las autoridades oficiales decidieron trasladarla al actual territorio de Guate City, dejando a la Antigua como un sitio histórico para ser admirado por todos los ciudadanos del mundo (incluso años más tarde, la UNESCO decidió nombrarla como Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad)
UN FESTIVAL CROMÁTICO EN EL QUE CONVIVEN EMPEDRADOS, CASAS COLONIALES, SANTOS Y VOLCANES
El ojo del viajero tarda un tiempo en comenzar a distinguir los elementos que se encuentran todos apiñados en el barroquismo visual de la ciudad. Con una arquitectura recargada y con cientos de santos exhibidos en columnas, negocios y ferias artesanales, el impacto que produce esta bellísima ciudad invita a que se le dediquen al menos cinco días para poder descubrirla en casi todo su esplendor.
Como siempre recomendamos a la hora de visitar cualquier ciudad de Centroamérica, en este caso también el sitio elegido para comenzar una recorrida es la Plaza principal (conocida como el Jardín del Centenario), la cual es muy fácil distinguir ya que se ubica junto a la magnífica catedral, obra barroca del siglo XVII y que constituye una de las piezas arquitectónicas más importantes de la Antigua.
Una vez visto el monumental edificio religioso (el cual les aconsejo que lo vean también de noche, para disfrutar de su fastuosa iluminación) los puntos importantes para conocer son La Iglesia de San Francisco (joya barroca, segunda en importancia después de la catedral) y el Arco de Santa Catalina Mártir, un verdadero icono antigüeño que ofrece la mejor vista que se pueda tener de la ciudad, ya que detrás de él y sobre el final de una calle empedrada puede verse como se erige el gigantesco Volcán de Agua secundando la ciudad como un tótem.
Al llegar al arco lo mejor es tomarse un tiempo para disfrutar de los locales, ferias, mercados, restaurantes y bares que se encuentran allí, ya que alrededor de él se concentra la vida cultural y turística de la ciudad. Por las noches, los turistas eligen ese sitio como el punto de encuentro para comenzar una recorrida nocturna y terminar luego en algunos de los bares, pubs o discos que alegran la zona durante las madrugadas.

Entre algunas de las manifestaciones culturales que pueden verse a cualquier hora del día sobre sus clásicas calles empedradas, figuran no sólo la venta de artesanías (hechas manualmente por grupos indígenas, los cuales conforman casi el 80% de la población nativa de la ciudad) o de elementos religiosos cargados de sincretismo, sino que además, a diario decenas de artistas eligen sus veredas para darle ritmo y color cuando cae la noche (saxofonista, guitarristas, cantantes o indígenas que llevan a cabo números musicales)
Si bien cualquier momento del año es propicio para conocer esta inquietante y maravillosa ciudad, no caben dudas de que la época más llamativa sea la semana santa, ya que en ese momento puede verse las procesiones de nazarenos vestidos de violeta (encapuchados de la misma forma en que se lleva a cabo el rito en ciudades españolas como Valencia o Sevilla) y portan la virgen sobre sus hombros, paseándola por casi todo el casco histórico de la ciudad.
Además, en esas mismas fechas, los lugareños toman las calles y disfrutan de las coloridas alfombras hechas de polvos, un verdadero espectáculo nunca visto en otras latitudes. También quienes decidan visitar la ciudad en esa fiesta religiosa, tendrán la oportunidad de comer el fiambre, una sabrosa preparación autóctona (preparada sobre la base de embutidos, verduras, pollo, carne, papas y decorado con hojas de lechuga rociadas con un condimento especial denominado chile chamborote) a la cual le atribuyen la cualidad de ser un símbolo que representa la fusión entre la cultura prehispánica y la española.
Como puede verse, la Antigua Guatemala es una ciudad pequeña pero que atesora miles de sitios y secretos, así como una gran diversidad de planes para descubrirla según las preferencias del viajero. Quienes lleguen al territorio de Guatemala no deben dejar de pasar unos días allí, ya que no sólo es una de las poblaciones coloniales que mejor conserva su acervo cultural, sino que además, es quizás la que mejor ha logrado el delicado equilibrio entre arte, cultura y entretenimiento, tres constantes que la definen y que la han posicionado ante los ojos del mundo como uno de los lugares más bellos del planeta.
| Por nicolas-pasiecznik | Claves: guatemala, monterrico | # Enlace permanente

Guatemala se hizo conocida a nivel mundial como el país que atesora los mayores vestigios de la cultura maya y en ese sentido es donde mayor hincapié han hecho los entes oficiales para promocionarlo al turismo internacional. Pero lo cierto es que el país, además de ser un escenario donde reposan maravillosas obras arquitectónicas, escultoricas y piezas arqueológicas que pueblan sus museos, existen otros lugares de ensueño, cargados de una naturaleza pocas veces vistas en Centroamérica y que bien vale la pena que sean descubiertos por los viajeros que andan por allí.
Uno de esos sitos, sin lugar a dudas, es el Monterrico, una agradable playa ubicada en la costa del Pacífico guatemalteco, a la que se puede acceder en poco tiempo desde la ciudad de Guatemala y que representa una excelente oportunidad para pasar unos días frente a las cálidas aguas caribeñas enmarcadas por un increíble paisaje de palmeras y casas de colores.
AGUA TURQUESA, ARENA NEGRA Y UNA MENTALIDAD CERCANA AL HIPPISMO
Quienes decidan pasar unos días en esa agradable playa chapina, deberán partir de la Ciudad de Guatemala y viajar en dirección hacia un poblado llamado La Avellana. Una vez que arriban allí deberán cargar el vehículo en una de las gigantescas embarcaciones de madera que atraviesan a diario los enjambrados manglares, para poder así comenzar a disfrutar de las bondades que el lugar tiene para ofrecer.
Al llegar al lugar sobrevienen dos aspectos que llaman poderosamente la atención de los viajeros, y tienen que ver con que, por un lado, casi no hay sitios para alojarse (sólo un pequeño complejo con 14 habitaciones y una pequeña piscina frente al mar) y por el otro, que se puede hacer uso de casi todo lo que se encuentra ubicado en la playa (mesas, sillas, reposeras, hamacas, etc) de una forma totalmente gratuita, exigiendo nada más que el cuidado lógico de esos elementos.
Pero no solo la gratuidad de los servicios es lo que hace que el Monterrico se alce como un sitio digno de visitar, ya que además, es uno de los pocos puntos geográficos del país donde se puede apreciar una de las más agradables temperaturas (casi nunca llueve y es donde se registran los menores niveles de humedad) sin dejar de tener en cuenta lo paradisíaca de la conjunción de la arena negra (producto de su origen eminentemente volcánico) y un agua que nunca deja de estar tibia, dada su cercanía al Océano Pacífico.
Pegado al pequeño complejo de habitaciones con vista al mar, se encuentra el Café del Sol, único bar del lugar y que suele ser un interesante punto de encuentro de los pocos visitantes que pueblan la costa, ya que además de disfrutar de la mejor música y poder alquilar tablas de surf o bicicletas, se pueden degustar algunos de los platos típicos de la comida guatemalteca (para quienes vayan, les recomiendo probar la abundante copa de frutos de mar crudos hechos en ceviche) y todas las especialidades cerveceras de origen chapín.
EL TORTUGARIO, UN SITIO PARA DESCUBRIR Y PRESERVAR LA VIDA DE LAS TORTUGAS MARINAS
Uno de los lugares que más llaman la atención dentro del complejo que forma la cara visible del Monterrico es el Tortugario o Santuario de las Tortugas. El lugar fue creado hace algunos años por un grupo de biólogos dependientes de la Universidad San Carlos (universidad estatal) con la idea de preservar las diferentes especies de tortugas marinas que, a consecuencia de la caza indiscriminada por parte del hombre, las puso en aparente peligro de extinción.
En el lugar pueden verse algunas pocas especies de quelonios que aparecen esporádicamente en las costas del lugar y también, un buen número de esqueletos de especies que han sido aniquiladas para comercializar con ciertas partes de su cuerpo (especialmente el caparazón y la rugosa piel que recubre las extremidades), las que suelen ser usadas como elementos decorativos en piezas de adorno o bien exóticas joyas que se cotizan muy bien dado el intrercambio existente entre turistas norteamericanos y europeos.
Otro de los sitios interesantes para ver es aquel donde se encuentran algunas de las especies que se encuentran en período de ovulación y que son protegidas por los biólogos para que puedan desarrollar la gestación de las crías, y de esa forma, poder paliar los efectos del peligro de extinción al que son sometidas muchas de ellas.
La entrada a este sitio es totalmente gratuita, pero se debe abonar la entrada si se quiere acceder al recinto donde se conservan además de tortugas exóticas (algunas de tamaños gigantescos) un buen número de reptiles, insectos y otras especies que pueblan los manglares y ciertos puntos de la costa del lugar.
Por todo eso, el Monterrico es uno de los sitios más bellos que pueda verse en Guatemala y constituye una buena opción si se quieren pasar algunos días alejados del mundanal ruido al que están acostumbradas ciudades como Guatemala o bien La Antigua, las cuales además de encontrarse abarrotadas de turistas viven con el acelerado ritmo al que son sometidas las grandes urbes del mundo.
Si se deciden a pasar más de un día en las apacibles y fabulosas playas del Monterrico, les recomiendo que no lo hagan por mucho tiempo, ya que si bien el lugar es tranquilo e invita al descanso y al disfrute de no hacer nada, al término de algunos días puede resultar algo aburrido y tedioso, ya que no cuenta con demasiados sitios para dispersarse o salir por las noches. Por eso, en caso de querer planear una estadía un poco más amplia, pueden aprovechar para visitar dos lugares que se encuentran muy cerca de allí: Santa Lucía (donde se encuentra una importante colección de esculturas de estilo olmeca enmarcadas en un paisaje de campos azucareros) y La Democracia (actualmente allí se lleva a cabo una interesante excavación arqueológica y está la posibilidad de ver algunas de las piezas que recientemente encontraron y aguardan ser analizadas para luego ser puestas en algunos de los museos más importantes del país)
Febrero 8, 2009 | Por nicolas-pasiecznik | Claves: fotos, guatemala | # Enlace permanente
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Todas las fotografías que integran este álbum pertenecen a Bitácora de Viajes.
Febrero 6, 2009 | Por nicolas-pasiecznik | Claves: antigua guatemala, guatemala, hoteles | # Enlace permanente
Quienes nos siguen desde los inicios, saben que este blog siempre se caracterizo por no incluir dentro de sus contenidos ningun tipo de informacion destinada a promocionar hoteles, paquetes o servicios turisticos, dado que la idea siempre fue compartir las experiencias de viaje desde un lado mas humano antes que comercial. Pero esta vez, dado que venimos publicando articulos relacionados con la Antigua Guatemala, creemos necesario hacer una excepcion en nuestra regla para poder hablarles de la Casa Santo Domingo, un llamativo hotel-museo que se encuentra en pleno centro de la ciudad y que realmente vale la pena conocer, ya que es un verdadero icono dentro de la cultura antigüena y que atesora en sus interiores, buena parte de la cultura del pais.
El edificio en el que actualmente se encuentra este hotel, en sus origenes pertenecio a la Orden de los Seguidores de Santo Domingo Guzman, una de las congregaciones religiosas mas importantes de America Central. Con los anos, la construccion se fue deteriorando (debido a la falta de mantenimiento y a los terremotos que abundan en la zona) ,pero en 1989, finalmente fue adquirido por capitales privados y se lo restauro casi en su totalidad, hasta dejarlo tal cual como se lo puede ver hoy en dia.
Cuando se decide hacer una visita a este interesante convento hoy devenido en hotel de lujo, ya desde su entrada, el viajero tiene la sensacion de que a medida que avance en los diferentes ambientes, tendra la posibilidad de encontrarse con lo mejor de la cultura guatemalteca, ya que tanto en los jardines, pasillos, salas de estar y restaurantes que forman el interior del edificio, se encuentran recargados de cientos de objetos de arte que datan de tiempos tan lejanos como el siglo XVII, XVIII y XIX.
ARTE Y ARQUEOLOGIA PUESTAS AL SERVICIO DEL TURISMO
Luego de atravesar un amplio corredor de lajas negras celosamente enceradas y decenas de fuentes coloniales que dan vida a la entrada, se llega a la recepcion del hotel, que esta ubicada ni mas ni menos que en un antiguo retablo catolico, el que seguramente en epocas de la evangelizacion de America habra servido de altar en alguna iglesia de la region. Una vez que se pasa por alli, lo primero que sobreviene a la vista es un amplio jardin muy bien cuidado y recargado de columnas griegas en estado ruinoso, las cuales denotan un pasado de apogeo cultural posterior a la epoca de la conquista.
A un costado del inmenso jardin en el cual ademas, abundan especies autoctonas de aves (tales como loros, guacamayos o tucanes), se encuentra una interesante capilla de estilo clasico en la que es muy comun que se celebren oficios matrimoniales, ya que es una de las elegidas por las parejas de clase alta para llevar a cabo sus bodas. En ella, sobre uno de los gigantescos paredones en ruinas llama mucho la atencion un rosario en tamano hiperrealista que engalana uno de los costados del altar y que se constituye como el sitio elegido por los turistas para tomarse una fotografia.
A la izquierda de la capilla e inmerso en un amplio espacio que antano sirvio como claustro mayor de los sacerdotes que habitaron alli, se encuentra el museo de arte y arqueologia, el cual cuenta con una importante coleccion de objetos coloniales que fueron donados por algunos pobladores de la Antigua, quienes se encontraron con ellos en el mismo momento en que comenzaron la construccion de sus viviendas en algunas de las zonas aledanas a la Antigua.
Pero ademas de los objetos de arte tales como estatuas barrocas (entre las que abundan los querubines, los cristos, las virgenes y algunos otros santos catolicos), objetos religiosos y pinturas (estas tambien dedicadas a representar algunos de los misterios y dogmas de la iglesia mas representativos) se encuentran cerca de 50 piezas arqueologicas de diferentes periodos de la cultura maya.
Asi es como perfectamente identificadas y luego de haber sido sometidas a un riguroso trabajo de restauracion y conservacion, pueden apreciarse objetos hechos en ceramica y piedra, tales como figurillas femeninas, vasos, vasijas, urnas funerarias, platos, cuencos, incensarios y hachas, casi en su mayoria, utilizados para llevar a cabo rituales y sacrificios en las ceremonias mayas durante el periodo clasico (el cual se extendio desde el 200 al 900 dc.)
Quienes se animen a una visita a este interesante hotel (o por que no, a pasar alguna noche en algunas de sus habitaciones, especialmente decoradas en estilo colonial) podran encontrarse con un sitio realmente curioso, de gran nivel y recargado de objetos de arte, pero vistos estos de una forma diferente a la que generalmente se los muestra en los museos, ya que aqui conviven con los huespedes de una forma menos sacra, logrando interactuar con la decoracion tradicional que ofrece el espacio.
Tambien todos aquellos que quieran aprovechar la visita para realizar compras o ver algun espectaculo, en algunos de los ambientes del hotel, podran encontrarse con una de las mas grandes fabricas de jade de la Antigua, un amplio restaurante, casas de ropa, tiendas de recuerdos, salas de exposiciones y hasta un escenario en el cual a menudo se llevan a cabo conciertos y recitales con lo mejor de la musica tradicional.
Desde 1995, este interesante lugar fue declarado por Conde Nast Traveler como el mejor hotel de Centroamerica y Mexico, pasando a integrar la lista dorada de alojamientos en el mundo de esa prestigiosa revista dedicada el universo de los viajes y el turismo.
| Por nicolas-pasiecznik | Claves: chichicastenango, guatemala, indigenas | # Enlace permanente
Ese domingo de julio amaneció lluvioso en la Ciudad de Guatemala. Domingo. Y lluvioso. Quedarme en la ciudad representaría estar encerrado en casa de mi amiga sin hacer nada más que intentar pasar el tiempo, así es que, teniendo en cuenta la escasa probabilidad de que las condiciones climáticas mejoraran, decidí llamar a otro amigo que vive cerca de allí y le propuse idear rápidamente, una escapada a Chichicastenango.
Desde el mismo momento en que armé mi viaje en Buenos Aires, supe que esa ciudad (“Chichi” como la llaman los guatemaltecos) era uno de los sitios que, junto a la maravillosa y barroca ciudad de la Antigua, más satisfacciones y recuerdos inolvidables me haría llevar de mi experiencia en el país.
En menos de una hora, casi antes de que amaneciera, Paulo llamó a la puerta con todo listo. Su camioneta se encontraba en perfectas condiciones mecánicas (algo muy común en viajeros especializados y afectos a las propuestas sorpresivas) y luego de llenar el tanque en una gasolinera de las afueras de la ciudad, nos internamos en la ruta que, tras una hora y media de recorrido, nos permitiría ingresar en el mismo casco histórico de la ciudad mejor conservada de la cultura quiché, esa que durante siglos no sólo albergó a una de las comunidades indígenas que mejor ha sabido conservar su cultura, sino que además, fue el espacio donde en 1701 apareció el mítico Popol Vuh, libro sagrado de la civilización maya que, a modo de Biblia católica, narra según la cosmovisión aborigen buena parte de la historia de la humanidad.
El viaje se hizo largo. Quizás por que mi ansiedad aumentaba con cada poste de luz de esos que quedaban atrás a medida que avanzábamos en la marcha.
Pero finalmente, luego de atravesar unos cuantos kilómetros de selva tupida enmarcada en las inclemencias de un clima tropical, el tiempo comenzó a mejorar y para cuando vimos el cartel de bienvenida a la ciudad, casi de forma mágica, el sol se abrió y desplegó todo su esplendor como si hubiera sabido que las fotografías con luz salen mucho mejor que sin ella.
A simple vista, la ciudad se presentó como cualquier otra de las que había visto en distintas latitudes del país, y debo reconocer que no pude evitar encontrarle un cierto parecido con San Juan Chamula, aquella encantadora población indígena, maya también, que sobrevive manteniendo su cultura en la zona mas al sur de la inmensa geografía mexicana.
Pero lo cierto es que a medida que nos alejábamos de la entrada y nos metíamos cada vez más en el casco “urbano” de la ciudad, las blancas construcciones que meses antes había visto en diferentes revistas y guías turísticas, ahora se abrían paso ante mí, demostrándome que nada tenía que ver aquella ciudad con ninguna otra y que, quienes estaban allí intentando descubrirla, acabarían sorprendiéndose de las maravillas que en cada esquina reposan escondidas esperando ser descubiertas.
Lo primero que reconocí fue un angosto y empantanado camino que llevaba hacia el mercado más importante del pueblo. Con cada paso que dábamos alejándonos de la entrada, comencé a ver que más nos acercábamos a un enjambre de puestos recargados de huipiles, mantas, cueros, artesanías, máscaras, velas, especias y un sinfín de elementos más que tanto lo hacían parecerse a cualquier mercado persa de esos que se ven en los folletos turísticos que promocionan ciudades como Estambul, El Cairo o Marruecos.
Luego de atravesar la colmena que formaban vendedores, mercancías, gente del lugar, turistas y compradores varios comencé a vislumbrar, como recortada en el todavía grisáceo y cerrado cielo, la blanca cúpula de la Iglesia de Santo Domingo. Cuando por fin pude reconocer completamente su fachada, me dí cuenta de la importancia que ella tiene en el mundo de la cultura quiché, ya que jamás había visto semejante convocatoria de gente que se diera cita toda junta y que se ubicara a los pies de un monumento así, como si de un verdadero tótem se tratara.
La iglesia tiene una fachada sencilla. Por fuera simula ser una iglesia católica, pero dentro, todo lo que allí sucede nada tiene que ver con los preceptos litúrgicos que se promueve desde el coloso de Roma. En la entrada, un anciano vestido con ropas algo ajadas y sucias (que luego mi amigo me dijo que se trataba de un chamán), empuñaba una especie de incensario hecho con una improvisada lata metálica, y lo agitaba con movimientos pendulares como si se tratara del botafumeiro que descansa en el corazón de la Catedral de Santiago de Compostela.
A su alrededor, decenas de mujeres vestidas con coloridos ropajes y sentadas algunas sobre montañas de flores, gritaban el precio de su mercancía en un extraño lenguaje aborigen, el cual descubrí después como la lengua cakchikel, una de las más antiguas y conservadas de la región.
Al ingresar en el templo (y después de haber quedado inevitablemente impregnado del humo que arrojaba el chamán en la entrada de acceso) asistí a uno de los espectáculos más impresionantes, sólo comparable a aquella experiencia vivida en el interior de la Iglesia de San Juan Chamula, aquella en la que lejos de contar con los típicos bancos para feligreses y las estatuas sacras que engalanan a cualquier casa religiosa que se precie de tal, sólo había velas puestas en el piso y un centenar de personas aguardando al “médico” de turno para que le realizara una limpia, que en ellos supone la cura para cualquiera de los males que aquejan al hombre.
En silencio y llevados por raro aire de misticismo que rodeaba el interior, nos quedamos un buen rato sentados en uno de los pocos bancos que había en la iglesia. Desde allí, compartí junto a muchos de los lugareños que aguardaban su turno para recibir las bondades del chamán, uno de los momentos más importantes y significativos de sus vidas cotidianas: el de su infinita devoción por las fuerzas de la naturaleza y su entrega a los dioses que suponen nada les niega y todo les concede.
Febrero 1, 2009 | Por nicolas-pasiecznik | Claves: fotos, mexico, viajes | # Enlace permanente
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| Por nicolas-pasiecznik | Claves: cholula, iglesias, mexico | # Enlace permanente
Nadie se atrevería a discutir que uno de los grandes efectos que dejó la conquista española, fue sin lugar a dudas, la implementación del cristianismo en una región del planeta en la cual los pobladores originarios ya tenían sus mitos y creencias, bien diferenciados de los que luego les impusieron por la fuerza. Así es como el choque cultural entre los misioneros católicos y los indígenas americanos, dieron como consecuencia, una de las mayores muestras de sincretismo que se haya visto jamás en la historia de la humanidad.
Lo cierto es que si bien las muestras de sincretismo religioso pueden verse en diferentes ciudades de América Latina, muchos aseguran que es en Cholula (un pequeño pueblo situado a 6 kilómetros de Puebla) donde reposan las dos mas grandes joyas construidas durante el barroco hispanoamericano, de las cuales una de ellas (la Tonanzintla) está considerada por numerosos críticos de arte como la octava maravilla del mundo.
SANTA MARÍA TONANTZINTLA: UNA IGLESIA DISEÑADA CON PLANO ESPAÑOL Y CONSTRUÍDA CON CORAZÓN INDÍGENA
La fachada exterior de la iglesia es una pequeña muestra de lo que verá el viajero una vez que atraviese los grandes portones de algarrobo labrado. De aspecto sencillo y totalmente revestida con pequeños azulejos (en colores primarios) ofrece la sensación de estar asistiendo a un lugar sencillo pero que no por eso deba ser considerado menos importante.
Una vez dentro, la primer imagen que sobreviene a la vista del espectador, es la de una horda de ángeles semidesnudos (con grandes ojos, cabellos rubios y ensortijados) que ocupan cada uno de los rincones – incluso hasta aquellos imperceptibles a simple vista – y penden en actitud descendiente como si estuvieran bajando de las alturas para compartir con los mortales el espacio terrenal.
Cada uno de estas figurillas fueron laboriosamente creadas con una mezcla de barro, paja y una sustancia viscosa extraída de la hoja del maguey, y luego horneadas y coloreadas especialmente para ser una pieza más dentro del engranaje visual que ofrece el interior de la iglesia.
Debajo de la recargada cúpula que custodia el altar mayor, los indígenas han querido esconder allí, uno de los secretos mejor guardados y que aún hoy, pocos han descubierto. Quien se pare debajo de la cúpula (de espaldas al altar, de frente a la entrada) y levante la vista intentando hacer foco justo en el centro de ella, verá que entre los pequeños querubines y angelitos de barro, emerge regordeta la cara del niño Jesús. Si sobre el mismo eje de los pies (y sin levantar la vista) gira en 180 grados, verá que además de la cara, en pocos minutos aparecen los brazos y los glúteos del niño, dando la sensación de que se acomoda en el aire para ser recibido por quien lo está observando.
Este juego visual – que a los ojos de la mayoría parece una exageración – en realidad no es una deliberada muestra de creatividad de los indios, sino que muy por el contrario, fue algo impuesto por los conquistadores que la diseñaron y está relacionado con un típico concepto barroco que es el del temor al vacío (horror vacui) por lo cual tendieron a recargar cada uno de los rincones de las fachadas, columnas y pórticos, asegurándose de esa forma que ninguna forma maligna se instalara allí.
Una excelente forma para experimentar lo que esta maravilla religiosa representa para los cholulenses, es visitarla un sábado por la tarde, ya que ése es el día en que los catequistas dictan sus clases a los niños que se preparan para su primera comunión, y junto a ellos, al finalizar la teoría, dedican entre todos un rosario (totalmente cantado) en honor a su patrona protectora, la Virgen de Tonanzintla.
SAN FRANCISCO ACATEPEC: LA IGLESIA QUE RESURGIÓ DE LAS CENIZAS
De las dos iglesias, ésta es la que los estudiosos consideran como la más hispana de las dos, ya que tanto en su fachada externa como en su interior, responde más al estilo clásico hispano que al de las sobrecargadas molduras y figuras indígenas.
Su construcción duró menos que la de la Tonanzintla, pero a principios de los años 30, el olvido de una vela prendida hizo que se quemara casi en su totalidad, debiendo comenzar una ardua tarea de reconstrucción, trabajo que duró largos años, hasta que la dejaron en el mismo estado en el que se encuentra en la actualidad.
Sobre la entrada principal (bordeada por un sendero de césped muy bien cuidado) -y a diferencia de otras iglesias – reposan los panteones de algunos de los sacerdotes que pasaron por ella oficiando sus ministerios. En su interior, la luz se hace mucho más profusa que en la Santa María Tonanzintla (iluminada en su totalidad por luz artificial) y si bien hay figurines de ángeles y santos custodiando los rincones, el hecho de que la mayoría estén coloreados en la escala de los blancos, amarillos y dorados, producen una sensación de paz y tranquilidad muy distinta a los de la otra.
Uno de los aspectos más interesantes de esta iglesia, son los grandes azulejos y baldosones de estilo poblano que tapian casi todo el exterior, y que asemejan en su mayoría, los diseños sevillanos que decoran los alcázares de la metrópoli española. Además, si se tiene la oportunidad, ver si se puede subir al campanario ubicado a un costado, ya que desde allí se tiene una de las mejores panorámicas del empedrado barrio de San Francisco.
Visitar estas dos iglesias es una experiencia que nadie que llegue a México puede dejar de ver, ya ambas constituyen el mejor ejemplo de lo que fue el sincretismo hispano y de cómo los indios, a su manera, aprendieron a adorar nuevos dioses que hasta el momento, nada tenían que ver con sus creencias y que desde entonces, les modificó la forma de comprender la vida.
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