Ranking de la revista Rolling Stone – opinión
Hace años, preguntamos a nuestro profesor de Música de segundo año del secundario: “Cómo saber si tal o cual música es o no buena?”.
El profesor contestó, sencillamente, con: “La música es buena cuando es buena”.
Obviamente que esto no es una definición pero creo que habiendo pasado muchos años desde esa respuesta, no he podido encontrar una que siquiera pueda acercarse a un criterio clasificatorio indiscutible.
Alguien pensará que, por lo menos, es fácil encasillar cierta música como muy mala, pero también allí habrá que considerar gustos de ciertas minorías.
La clasificación de la música como buena o mala depende del criterio personal de cada oyente, y en todo caso, prevalecerá la estadística de la cantidad de seguidores de un tipo u otro de género, conjunto o canción.
En otras palabras: es probable que si un tipo de música se masifica a gran escala, haya una tendencia a calificarla como buena.
Todo lo anterior apunta a confesar mi incapacidad de definir cuando la música es o no buena.
Y, como corolario directo, mi creencia de que es imposible decir objetivamente cuando una música es mejor que otra.
Esto viene a colación del hecho de que un gran porcentaje de las visitas a este blog llegan como respuesta a búsquedas sobre las distintas encuestas realizadas por la revista Rolling Stone, y a algunos comentarios vertidos en los posts sobre concordancias o discrepancias en el lugar que algunos artistas/bandas/canciones ocupan en la misma.
De mi parte, doy a estas encuestas una mínima importancia, ya que todas ellas llevan en su título la palabra “mejores” para referirse a las listas de artistas/bandas/canciones/etc.
Los títulos de las encuestas son 100% comerciales. Titulando de esa manera, la Rolling Stone se asegura vender mas ejemplares, pero, mas todavía, levantar polémicas que abundan en todos los sitios de Internet en donde son citadas.
La revista indica la metodología con la que se llevo a cabo la encuesta. En todos los casos han recurrido a distintas personalidades de la industria para emitir un voto, y debemos suponer que el conteo ha sido limpio y los resultados reflejan claramente una democrática elección.
Y está bien.
Mi objeción no es sobre la metodología para la confección de las listas, sino en calificar a las mismas como incluyentes de los “mejores” de tal o cual cosa.
No es eso posible, con un universo electoral de alrededor de cien personas, que no pueden conocer la totalidad de la obra musical creada en el mundo a lo largo de las décadas que abarca el muestreo.
Estaría de acuerdo si Rolling Stone hubiera titulado, por ejemplo, “Las 500 canciones mas votadas por nuestro panel de expertos” en lugar de “Las 500 mejores canciones del Rock de todas las épocas“.
Las listas se presentan en este blog solamente para dar referencias sobre los Beatles y de como, a pesar de los años transcurridos, siguen estos ocupando un lugar de privilegio en distintas categorías como ser banda, canciones, cantantes, etc.
Nada mas ni nada menos.
Podré personalmente coincidir con que Sargent Pepper sea el mejor album de rock, o que John Lennon esté dentro de los mejores cantantes. Eso será parte de mi gusto personal.
Aunque siempre me quedará la espina de saber que cualquiera de los discos de Serú Girán deberían estar en esa lista, y que Luis Alberto Spinetta le pasa el trapo, fácilmente, a muchos cantantes elegidos por los “expertos”.
Cuestión de gustos.
Hace rato que estos posts no tienen comentarios, y está bien que así sea.
Mi posición sobre los que lleguen (si lo hacen) será simplemente aceptar el gusto de los otros.
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Está muy bien lo que decís, y el tema es interesantísimo.
La calidad artística en general no es algo que se pueda determinar mediante comicios, depende de otras cuestiones. Lo que sí depende del voto es la popularidad de los artistas, que es otra cosa. Si no fuera así, no quedaría más remedio que establecer que Jennifer López es mejor que, no sé, Bryan Ferry, porque vende más. Eso en el caso de una votación popular. En cuanto al voto calificado de los expertos, tampoco es garantía de nada, porque está basado en unos extraños consensos plenos de esnobismo y suele consagrar porquerías supuestamente de vanguardia que a los 5 años resulta que nos damos cuenta que era basura. Traten de escuchar a Animal Collective, que hoy es la niña mimada de los críticos, y después me cuentan.
Con respecto a la subjetividad y los gustos personales, desde luego que en todo esto juegan un papel importante, tanto que uno llega a pensar, como vos, que es imposible dictaminar nada seguro sobre el valor de una obra. Por ejemplo, el crítico Diego Fischerman (un crítico en serio, no uno que hace reseñas y dice “esto no me gustó”, eso no es un crítico) es de esa idea.
A mí me gusta más creer que algunas cosas objetivas se pueden decir sobre la música y las obras artísticas en general. Al menos, es válido preguntarse y tratar de contestarse por qué espontáneamente se alcanzan acuerdos acerca de que unos discos son mejores que otros. ¿Por qué a nadie se le ocurre plantear que “Beatles for Sale” sea el mejor disco del grupo, por ejemplo? ¿Por timidez, para evitar la condena social? No, porque algo hay en ese disco que lo hace más pobre que los otros, sin dudas.
Otra cosa que se puede establecer con cierta objetividad es la complejidad de una obra. Una canción con dos acordes es muy difícil que sea una buena canción, enseguida aburre. Pero tampoco se trata de la idea lineal de que a mayor complejidad, mejor música, no. La complejidad debe ser inteligible. Si yo toco doscientos acordes seguidos, distintos, estaré haciendo algo complejo pero espantoso, porque carece de una secuencia que se pueda entender.
Uy, me fui al carajo con la extensión, disculpe. Es que el tema me apasiona. Saludos.