Te quiero más que a mi vida…(De las chicas malas hablando de bombas)
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Al subir un video en donde se habla de una mujer europea, convertida al islam, siendo participe de un atentado suicida, intento no ser obvia y tendenciosa. Hay una clara intensión de manipulación al mostrar que el islam es una religión esencialmente violenta. Que los seguidores de esta religión, tienen la consigna de luchar hasta que el mundo entero haya aceptado la fe islámica o se haya sometido al poder del estado islámico. Hay videos con irakíes, pakistaníes, afganos, marroquíes, talibanes o chiítas o suníes, incluso una mujer palestina. Para el mundo occidental es difícil comprender el ataque suicida. Entender sucesos en donde los protagonistas ostentan una firme disposición a volarse en pedazos por una causa político religiosa. En la publicación Musulmanes Andaluces se justifica la actitud de los mártires: “Los palestinos han aceptado la auto inmolación como último grito de desesperación que por siempre resonará en la conciencia de la humanidad. Pero, ¡qué sordo está el mundo! Nos hemos vuelto incapaces para comprender, y rehusamos escuchar la verdad desnuda que es pronunciada desde Palestina, una verdad que es una gran acusación lanzada contra la humanidad”. Aquí hacen clara referencia a su desventaja bélica y política en el conflicto con Israel y a la lucha palestina pidiendo justicia frente a los crímenes de guerra cometidos por el estado judío. El mundo islámico no se cansa de decir que la inmolación es el último de los recursos. El hombre bomba tiene un rol especial en el terrorismo actual internacional. Cobró más protagonismo después de los atentados contra las Twin Towers de Nueva York y el Pentágono, con un saldo de más 3.000 muertos. Hay que recordar que miles de combatientes suicidas acudieron a la llamada del destituido Sadam Husein para combatir “a los enemigos del islam”. En clara referencia a los soldados estadounidenses y británicos que invadieron Irak en la Operación Libertad Duradera. Lo que no todos saben es que esta no es una práctica nueva. Debemos resaltar que es una práctica antigua con muchos testimonios actuales. Fue usada en el siglo I por los sicarios, secta religiosa que participó en las luchas de los zealotes, en Palestina; y en el siglo XI por la sociedad secreta shiíta assasin, que reverenció el martirio y la muerte como formas de sublimación espiritual. A mediados d En los ochenta, las acciones suicidas se produjeron en el Líbano, Kuwait y Sri Lanka. Mas tarde se extendieron a Israel, India, Panamá, Argelia, Paquistán, Argentina, Croacia, Turquía, Tanzania y Kenia. Desde el inicio de la segunda Intifada en el 2000, decenas de palestinos se han convertido en terroristas suicidas. Con ninguna otra arma que su cuerpo y un cinturón cargado con varios kilos de TNT, dinamita, triperóxido de triacetona u otro explosivo, el hombre bomba burla la vigilancia policial y estalla en mil pedazos ante el blanco elegido. Pero cuál es el perfil del hombre bomba? Como es esa persona que está dispuesta, así de un plumazo a inmolarse? Que características tiene alguien que está dispuesto a prescindir de la propia vida? En un artículo publicado en Science , el antropólogo y psicólogo Scott Atran , de la Universidad de Michigan, sostiene que “los terroristas suicidas no son cobardes enloquecidos que surgen de la pobreza y la ignorancia. La respuesta a las características de la psique del hombre bomba parece hallarse en el adoctrinamiento de tipo sectario al que los jóvenes se ven expuestos desde una muy temprana edad. De hecho, la mayoría de los hombres bomba no muestra una psico patología apreciable y son al menos tan educados y solventes económicamente como la población que les rodea”. Para este investigador, los terroristas de Oriente Próximo que se inmolan no nacen para matar y morir por un ideal, sino que son sometidos a un lavado de cerebro por reclutadores y entrenadores que saben cómo activar instintos y emociones básicos, como los sentimientos de desesperanza, humillación, odio y venganza. En sus artimañas de adoctrinamiento, los carismáticos adiestradores crean en sus pupilos “un profundo compromiso similar al que una madre siente cuando se sacrifica por sus hijos”, lo cual hace que los suicidas nunca cuestionen los métodos violentos de la organización. Un punto de vista científico de un antropólogo americano, lo cuál no es un detalle sin importancia teniendo en cuenta la relación política entre USA y el mundo árabe. Scott Atran dice “La ciencia puede confirmar teorías sobre biología, religión o terrorismo. Y, por supuesto, en este caso, es mucho más efectiva que la política, porque en política hay mucha especulación. La mayoría de las hipótesis de políticos y periodistas son falsas”, insiste el antropólogo. Yo me animaría a decirle al antropólogo que la ciencia no siempre es independiente del poder político. Pero ese es tema para otro post.

el siglo pasado, surgieron en Japón los llamados kamikazes, pilotos suicidas de una unidad especial de la Armada Imperial Japonesa. Ellos estrellaban sus aviones con los depósitos llenos de combustible contra blancos enemigos para evitar su llegada a las costas japonesas en el Pacífico. Sólo en la batalla de Okinawa, los kamikazes realizaron 1.900 misiones especiales. Ellos hundieron más de 300 barcos y mataron a 5.000 soldados aliados en la contienda naval más costosa de la historia de EEUU.
Scott Atran descarta que los suicidas sean “personas desesperadas” y establece que se trata de “individuos que disfrutan de un nivel medio de vida, a veces relativamente adinerado, y que es precisamente este factor lo que hace que decidan acabar con su vida por la causa del grupo al que pertenecen o que les ha captado”. Obviamente, tienen una personalidad receptiva a los mensajes de los radicales.





