QUIEN SABE ALICIA…Cap.3 De las chicas que nunca irán al cielo (y qué?)

Capítulo 3
Los chicos con quienes Alicia continuaría el peregrinar, se acercaron a saludarla.
La chica era rubia, con aspecto de gringa, no tendría más que 22 años. Parecía nerviosa, tenía prisa por salir de ahí.
El chico era un mexicano típico de unos 25. No muy alto, delgado, pelo grueso, negro y lacio. La llevaron al coche en el que viajarían.
El chico le entregó a Alicia un carnet de conducir, con su foto, a nombre de Julieta Vega Quintana. Esto era parte del trato hecho en El Paso.
Le indicó, además: -Si nos detiene la policía, diremos que usted es mi tía, y que la güera es mi novia-.
Emprendieron viaje por los caminos de Dios y de Texas.
Hacía muchísimo calor.
El peligro, aún, no había cesado.
Sentada en el asiento trasero de un coche lleno de polvo,
Alicia trató de dormir. Pensó en hacer, esa respiración, que le habían enseñado sus vecinos de la escuela de yoga. Y de a poco lo logró.
Pero, una discusión entre los jóvenes, la despertó.
Estaban peleando en una mezcla de ingles-español (México) que hablan los jóvenes mexicanos en Usa.
- I wanna my fucking money, pinche naco !- , gritaba la chica, mientras se pasaba las manos, insistentemente, por el pelo, se frotaba los brazos.
El chico trataba de calmarla, con poca paciencia, mientras conducía.
-Come down, lady, come down, rigth here!, gandaya... Y calla, wey!-
Por momentos parecía que se calmaba la tensión, pero vuelta otra vez a chillar.
En un momento la chica, estaba tan fuera de sí, que comenzó a llorar a gritos.
El chico, tenía una mano en el volante, con la otra, la tomó del cuello y comenzó a zamarrearle la cabeza. Mientras le aseguraba que si no cerraba la boca, la tiraría del coche.
Entonces, Alicia, intervino. Le pidió al chico que detuviera el coche en una gasolinera, para que la chica se relaje. El se negó, dijo que llamarían la atención, que la chica estaba loca, como todas las viejas y que ya se calmaría.
Las siguientes 3 horas, hicieron el camino en silencio.
La chica estaba exhausta de tanto llanto, tanta histeria. Solo emitía un gemido suave, cada tanto y suspiraba.
Se detuvieron en una estación de buses para ir al baño y comprar algo para beber.
Ya, más frescos, emprendieron la marcha.
Mas distendido, el chico comenzó a beber cerveza y puso música a todo volumen.
cantaba a los gritos.
Alicia río burlona y pensó :“Pinche, canejo, tiene su lado romántico”.
Al anochecer los detuvo una patrulla. Les pidió la documentación.
Los tres le ofrecieron sus carnets y el policía ,caminó de vuelta hacia el patrullero para verificar.
Los minutos se volvieron eternos.
El chico les dijo a ellas que estaría todo en orden, mientras, no disimulaba su ansiedad. Sentado en la patrulla, un segundo policía, con gafas, introdujo la información en el sistema.
También, los observaba, con disimulo, por el espejo retrovisor.
Reía con el otro, que estaba de pie, apoyado en la ventanilla.
Ya serio, no quitaba la vista del monitor, entonces, el otro comenzó a comunicarse por “walkie”. Al cabo de unos minutos, la puerta de la patrulla se abrió y ambos uniformados se dirigieron hacia el coche de Alicia.
Comenzaron a interrogarlos. Hacía donde se dirijían, que relación los unía, etc. El chico dijo lo acordado.
Al cabo del discurso del chico, el oficial de gafas dijo que uno de los 3, debía irse con ellos en el patrullero. Que estaba en una lista de busca y captura.
Cualquier semejanza parcial o total con los personajes de este cuento es mera coincidencia
Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización escrita del autor, titular de la propiedad intelectual.
Capítulo 1
