Norma IRAMovich.

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“¡Despertáte, vaca lechera! ¡Cerdo! Son las dos de la tarde. Seguramente viniste borracho de madrugada, barril cervecero, silo de whisky, tanque de propano. Cuánto más refinás tu cerebro peor se te pone el cuerpo. ¡Dios mío! ¿Y ese grano verde en la cara?, pero, ¿qué mierda?; toda la almohada manchada. Es un forúnculo como el que te había salido en el culo el año pasado. Antes no podías cagar. Ahora no vas a poder comer. Jodéte. Escuerzo consuetudinario”.
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Así retorné al bello reino de la vigilia. La voz de Norma venía desde arriba, como las maldiciones de un dios malvado y omnipotente. Luego cesó. Y comencé a sentir un dolor punzante en la cabeza, ora sí, ora no, rítmico e incesante, que me producía la visión de estrellitas aleatorias en el campo visual del ojo izquierdo.
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“Norma, por favor, ¿con qué me estás pegando?”. Tenía una regla T en la mano, esas que se usan en dibujo técnico. Demoré en darme cuenta, pues los párpados me pesaban como dos cortinas de acero. Me estaba golpeando con un vértice duro en el cráneo, siempre en el mismo punto, lo que incrementaba logarítmicamente el dolor y mi impotencia ante la imposibilidad de moverme. Vos sabés, Roru, que a mí la gravedad me puede, sobre todo cuando despierto. Yo me inicio por el cerebro. Y a partir de ahí es como que comienzo a pensarme, a hacerme. Trato de comprender el espacio que ocupo, mi lugar en el mundo, breve geografía que, no obstante, siempre he sentido como hurtada a los demás, al prójimo. Y recién entonces, muñido a la voluntad necesaria que vence las leyes físicas del universo, paso a la posición vertical, esa que nos tabula en la categoría de bípedos, manada de boludos que quedó ensandwicheada entre la tierra del primate y el cielo de los dioses. En fin. Yo te digo que me conformaría con ser mente, pensamiento, o una especie de pelota ingrávida que no necesita hacer ningún esfuerzo para existir.
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Me di vuelta y quedé como un batracio reventado, boca arriba sobre la cama. No pude dejar de advertir la novel magnitud de mis espacios ventriculares: vastas regiones de grasa ambivalente que se contoneaban como si tuvieran vida y voluntad propias. Para colmo, alguien, desde un sitio que me era imposible aún localizar, gritaba “¡Muere, perro, muere!”. Miré a Norma. “Es tu hijo nazi que está matando aliados en ese juego de mierda que le instalaste en la computadora. No quiere salir de la pieza y hace una semana que no se baña. No sé cómo hace para cagar. Debe cagar ahí, en la pecera”. “Por favor”. Supliqué. “Traéme una bayaspirina”. “Oíme, pelotudo, vos no tenés la más puta idea de lo que está pasando, ¿no? Por dónde querés que empiece, ¿por mí, por Federico o por la CNEA?”. Tuve un cierto tipo de espasmo y se me escapó un pedo. Fue silencioso, pero en más o menos quince segundos el miasma alcanzaría las narices de mi señora. “¿Vos sabés que tenés una demanda metida por el Estado de dos millones y medio de pesos? ¿Querés que empiece por ahí? ¿O preferís que te cuente que estoy saliendo con otro tipo, un caballero que me trata como la mujer que *verdaderamente* soy y que vos jamás viste, encandilado con tus desvaríos pseudo científicos sobre los viajes en el tiempo?”. “Mejor por la CNEA”. Indiqué. “Claro. Cómo no. La CNEA. De la cual te echaron y no cobraste un mango de indemnización. Y ahora, encima, te buscan por chorro. Y al otro también. ¡A los dos! ¡Tal para cual! Yo debería haberme dado cuenta hace veinte años, en el Nacional Buenos Aires. Ya de chiquitos se los veía bien pelotudos. Zaparrastrosos, hippones, juntitos y burlándose del resto de los compañeros. Se creían dos adelantados”. Hizo una pausa y se agarró la cabeza. Yo, todavía, no me podía incorporar. “¡Pero cómo me cagaste la vida, Fernando!”. Continuó. “Cómo me has hecho mierda. Te mantuve por casi diecisiete años. Crié sola a tu hijo, mientras vos te ibas en cuerpo y mente. Porque cuando te quedabas en casa tampoco existías, enclaustrado en tu estudio como un monje tibetano, ni siquiera aparecías a la hora de la cena. Y yo que te empilchaba, te vestía como a un chico, te elegía los zapatos, evitando que su majestad el alienado mezclara los pares y luciera modelos diferentes. El gran Ingeniero Vidal. Qué hubieras hecho sin mí”.
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Se quedó unos segundos así, mirándome desde arriba. No sabría decirte bien por qué, pero el hecho de tenerla sobrevolando mi humilde espacio aéreo me dio un poco de vértigo. “¡Pero qué olor!”. Estalló. “¡Encima te has cagado!. Así hablás ahora, con el culo”. “Norma, por favor”. Atiné. “¡Norma, nada! Para vos, señora Iramovich. Te aclaro que me das asco, Fernando. Antes, al menos, tenías cierta figura. Eras presentable. Ahora sos como el monstruo del cuadro ése de Dorian Gray“. No sé cómo sucedió, pero dio un paso hacia atrás, trastabilló y cayó al suelo. “Dios mío, esperá”. “Dejáme así, basura. Sos el tipo más frío del mundo. Yo sé muy bien que lo sos. Vos no ves a la gente, ves átomos agrupados. Me acuerdo muy bien de tus discursitos académicos. Que el universo es un número. Que la materia es vacío. Que la realidad, ilusión. ¡Hijo de puta! ¿Y este dolor mío es una ilusión también? ¿Y Federico es un vector unidimensional? ¡Mirá cómo estoy! Miráme. Abrí los ojos. Este es el mundo real, Fernando, donde la gente te espera, te quiere, te necesita y se muere. Y se nos va el tiempo. Acá tenés tu futuro, imbécil. Ese al que no pudiste viajar en veinte años, ahora lo tenés acá. ¡Bienvenido al 2008, sabio pelotudo!”.
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Naturalmente, se puso a llorar. La veía desde la cama esconder su rostro avejentado entre las manos, aún arrojada en el piso de la habitación. Sufría unas breves y raras convulsiones, un llanto seco, entrecortado, rápido, como si le estuviesen clavando cuchillos en distintas partes del cuerpo. No pude dejar de pensar que en este lugar, aunque en otro tiempo, habíamos hecho el amor. Y que ella me había dicho que estaba muy contenta. Ahora, en cambio, parecía un ovillo de angustia, chiquitita, consumida, fea, encorvada, echada a un costado de la mesita de luz. La tenía a la distancia de un brazo. Podía haberla tocado, pero no lo hice. Quise imaginarme algo, otra cosa que no fuese su cuerpo, pero no había nada. Sólo la tristeza de la carne, un organismo indiferente a su propio dolor, empecinado en seguir discurriendo almanaques. Yo no veía a Norma. La leía. Como si fuese una cifra, un número olvidado, el resultado de una ecuación en la que yo me había cuidado muy bien de intervenir.
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Entonces, sin transición ninguna, se incorporó y me ordenó que me fuese. Porque ayer había venido a casa la policía, dijo. Para llevarme preso. No me echaba: aún perseveraba en protegerme. Con una indiferencia que ahora creo extraordinaria, me vestí y fui al estudio a recoger los pocos papeles que aún quedaban del proyecto. Es curioso: en ese momento nada me impresionó. No había placer, no había dolor. Sólo una suerte de brutal percepción del transcurso irreversible del tiempo. Pero yo lo voy a cagar, Roru, al tiempo.
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Y cuando estaba por salir a la calle, todavía se escuchaba la voz de mi hijo retumbando por las escaleras: “¡Muere, perro, muere!”.
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betina-pascar

“Detrás de todo gran hombre, hay una gran mjer”, dicen…
Buen día, Roru y todos los demás de la tribu.
Be
(gracias por el enlace!)

Roxana
Mayo 26, 2008, 8:52 am, Reportar este Comentario ro-40 dijo

Uffffffff…
Qu espanto….tanta violencia, tanto odio…amor, amor odio…
Ultimamnte antes de juzgar una acto(soy impulsiva) pienso en las causas y no en las consecuencias…y no por ser mujer…si fuera la reves , tambien analizaria que llevo a semejante acto de ira!!
Bueno…nada…me dejo asi como ,mal…
Gracias por tu visita ami blog…voy a salir a ver el mar, a ver si estabilizo…jajajaj
Buena semana!!!

PIELLE

Y lo peor es la regla T, maldito invento de algun ser alienado
Como estudiante “delidunstrial” he soportado estoicamente
la dureza de sus cantos

ja, buena semana !!!!!!!!!!!!!!

Cuando comenzaste el post creia que era mi esposa la que estaba habando!

marieta

Roru:

El sinuoso mapa de las relaciones de pareja. De repente el calorcito de hogar que se convierte en fuego de infierno. Me hiciste recordar a Darío Fo con su grotescamente dolorosa forma de pintar la decadencia afectiva, la convivencia atroz y decapitada del amor. Es un relato soberbio.El ritmo es trepidante, conmovedor, tiene teatralidad.La Iramovich es casi una Aleandro en su pieza de Bergman, no sé si la viste.
Gracias Roru, qué pedazo de escritor!
Cariños
Marieta

Pobre Vidal!
Mejor que se vaya a la placita Serrano a teclear un rato.
Su vida es una trágica novela que me hace acordar a Emilio Zola.
Por supuesto, cada uno asocia con lo que lo impresionó, pero lo más impresionante es la garra del escritor.
Besos en la frente.

renzi
Mayo 26, 2008, 5:58 pm, Reportar este Comentario renzi dijo

Que bueno, Roru! Esta Norma sí que pasa todos los controles de calidad!
Pero Vidal está jodido, espero que pueda terminar el proyecto, para que lo disfrutemos!
Abrazo

Mayo 26, 2008, 9:18 pm, Reportar este Comentario roru-2 dijo

¡Gente! Gracias por estos maravillosos comments. Así, con lectores como ustedes, cualquiera escribe!

BE: Te quiero y te admiro. Te recuerdo que el amor es admiración. Bah, vos sos psicóloga. Un beso donde más quieras.

Roxana: pido perdón si el relato te cambió el estado de ánimo. Pero así es la gente y los personajes que a uno le van saliendo. Todos tenemos los ingredientes que nos transforman en un banquete real o en una hamburguesa de Mc Donald´s. Gracias por pasar!

-Edgardo: yo siempre odié la Regla T. Será por eso que la usé para que Norma le pegue a Vidal. Pobre. Abrazo!

Sincerator: Me hiciste reír, guacho. Un abrazo. Te espero pronto.

Marieta: sos demasiado culta para mí (y hermosa, y divina, y reina). Yo soy un simple lacayo que te lleva el alfabeto de un lado para el otro para que cuando lo necesites lo tengas a la mano para regalarnos las bellezas literarias que solés parir. No me merezco tanto y lo sabés. Te aprecio un montón. Y a tu generosidad.

Margarita: qué comparación con el gran naturalista. No es para tanto. No quiero pecar de humilde pero es demasiado! ¡Gracias! (PD: Vidal ya está vendiendo collares y bijou en la placita, como entrenamiento social).

Renzi: super ingenioso. Intenté hacerla turra y me salió una buena mina. Pobre. Claro que pasó todos los controles de calidad. Un gran abrazo!

nayru
Mayo 26, 2008, 9:20 pm, Reportar este Comentario nayru dijo

ay ay ay!
que revoltijo de sensaciones me produce este GENIAL relato…!

un beso

Ud. es muy madrugador, amigo Vidal!
Le aviso que yo a la placita nunca voy de mañana.
Besos y abrazos.

Querido!
Recién me doy cuenta que me incluiste en tus Enlaces, honor que me haces!
Besos y abrazos.

minna-harker

Muy bueno el relato de los científicos, son así de “colgados” con la realidad. No ven la parte humana de las cosas y todo lo reducen a la razón. Qué precio caro nos ha cobrado la ciencia!
Besos.

Renzi
Mayo 27, 2008, 12:03 pm, Reportar este Comentario Renzi dijo

Creo que aquí Myriam ha dejado un tema…

marieta

Ay, Roru, qué me contás?Decile por favor a Vidal que no se arrebate, que si se tira sobre el piano sea para hacer otras cosas no chorradas. Que él no está para sentir amor -ni un deje ni ná- con todo lo que le pasa, que tiene antes que sosegar a la patrona porque, no sé, la tiene muy nerviosa…En su último relato Normita desató una furia tremebunda, propia de una napolitana en celo -y en celo de muchos años- y me sentí conmovida por esa mujer. Si podés hablar con él antes que se meta en líos peores, que haga algo, que la atienda como es debido y deje el alcohol para la nochebuena.
¡Un cariño inmenso y gracias por las palabras en mi blog!
Marieta

Mayo 27, 2008, 4:04 pm, Reportar este Comentario roru-2 dijo

¡Holitas holatas!

Doctora Margarita: No le haga caso a ese hombre, que entra al blog cuando yo duermo y le escribe piropos a todas las chicas. Quédese tranquila que yo la protejo de este alienado. Y por lo de los vínculos, usted se lo merece CON CRECES. Un cariño.

Nayru: No te revoltijees tanto con las sensaciones, que Vidal ya está pensando en otra cosa. Vos imaginate. ;) Te agradezco mucho que pases tan seguido por el blog. En serio. Nos leemos.

Myriam: si. Es cierto. Pero éstos locos si bien no ven la parte humana, la sufren. A mi me parece que lo que los científicos no ven es al “otro”. Lo cual, por otra parte, es una enfermedad de nuestro tiempo. Hace unos años una chica que paseaba perros me decía: “cuando voy por la calle, yo esquivo gente, me parecen obstáculos, como si fueran enemigos de un video game”. ¿Loco, no? Nunca me olvidé de eso. Y con respecto al costo de la ciencia, desde luego. Renzi, en su último post, menciona a un físico italiano que se rajó ni bien comprendió el alcance de ciertos adelantos en materia atómica. Ese es un grande. Pero hay pocos.

Renzi: ahí abrimos el juego. Gracias. Acotate algo por favor.

Marieta: dale esperanzas a Vidal. Sabés que el tipo no puede ni viajar a Burzaco sin que lo metan en cana. Dejá que se ilusione. Y no sabe nadar. (jajaja) Quedate tranquila. Gracias por estas perlitas de comments que siempre nos dejás en el blog que lo único que hacen es darle un prestigio que no merece. De verdad. Gracias mil. Y te confieso algo: yo cada vez que escribo un post, pienso: qué le parecerá a Marieta. Te quiero mucho. Besote.

marieta

Roru,
Qué querés que te diga? ¡Te hacés querer!
Yo no dejo perlitas…yo encuentro esas perlitas que despiertan en mí blog como el tuyo; soy buscadora de tesoros, el deseo de escribir lo que me sale, nada más. Me enorgullece que pensés en mí y en lo que pensaré yo, de todos modos no te creo, pienso que sabés muy bien adonde vas con tus escritos, que por otra parte, son super originales. Condición que valoro. Gracias a vos por “enlazarme” en tu espacio, de verdad, es lindo saberlo. No tenía idea porque soy muy despistada y hoy mirando, me descubrí.
Y en cuanto a tu amigo…habrá que ver cómo sigue su historia, qué nuevos sabores nos depara a sus seguidores…pero que no se entere, que suelen ser muy vanidosos los científicos estos con piel de oveja pero luego…
Otro besote y avanti!
Marieta

marieta

Ah, otra cosa…el mundo no es una porquería…me lo dijo tu sobrino Federico que pese a todo, cree en la gente…y en especial, en su tío.
Marieta

ignatia

Bueno ¨ precioso ¨ (Gollum dixit), estuve muy ocupada cortándole los dedos a mi secuestrado… perdón…

Montes el Kia

La verdad Roru ,Norma me parede una mina super sufrida, con un aguante ,que pocas tienen,en definitiva una gran mina y yo que la habia imaginado una turra sin remedio,pensaba ” pobre Vidal” ahora me parece al reves.pero me gustan esos cambios, que demuestran que uno no puede anticipar el final de la historia.
atrapante.
Un abrazo El Kia

nayru
Mayo 27, 2008, 10:28 pm, Reportar este Comentario nayru dijo

Con la propaganda que le hizo Normita, que Vidal siga pensando nomàs… jajajajajaja
Igual decile que ya me encariñé con él!
Paso seguido por que leo varias veces la historia… todavía estoy tratando de entender!!!
Besos

nayru
Mayo 27, 2008, 10:30 pm, Reportar este Comentario nayru dijo

Es mas, creo que voy a imprimir la historia completa para poder leerla tranqui en los bares, sin interrupción de viruses varios que acosan esta cosa.

Mayo 28, 2008, 2:13 am, Reportar este Comentario clau38 dijo

Esta historia es mas tètrica que la mìa! jaaaaaaaaa Pobre Vidal!
Marche una sobre dosis de rivotril para norma y unas cuantas sesiones de terapias!

Un beso Roru, genial!!! mas, mas,mas

faro
Mayo 28, 2008, 8:43 am, Reportar este Comentario faro dijo

¡Qué parejita Norma y Vidal, Roru! Hacen realidad aquello de que “hay amores que matan”… Esas discusiones pueden ser muy insalubres ,sobre todo cuando empiezan a descontrolarse los esfínteres contaminando el ambiente a niveles casi insoportables. Quién te dice, si el ingeniero llegar a caer en cana, quizás podría pasar unos días un poco más afables tras las rejas (siempre que no lo destinen a prisión domiciliaria). ¿En qué anda el hombre, en el tráfico de moléculas? Un texto muy vivificante, Roru: me hizo recordar las delicias de la soltería. ¡Abrazote!

Mayo 28, 2008, 8:30 pm, Reportar este Comentario roru-2 dijo

¡Hola otra vez, gente copada!

Marieta: gracias por todas las cosas lindas que decís. Te las mando de nuevo volando sobre el atlántico pero renovadas con los perfumes de Buenos Aires. Besote!!!

Kia: yo quise hacer a Norma una arpía. Pero no me salió. Y tampoco puedo anticipar el final de nada. Pero me consuelo con las palabras de G. Oesterheld, (el autor de El Eternauta) cuando contaba que el construyó esa historia en el día a día, en virtud de las presiones editoriales y la sombra de su propia incertidumbre. Gracias por pasar. Un abrazote!

Nayru: ya lo había ubicado a Vidal, pero ahora, con tu último comment, que te estás encariñando.. cagamos! ;) Y en cuánto a leer la historia completa, sería lo ideal, si bien yo pienso que la lógica de un blog no es presisamente la del capítulo sino, más bien, del unitario. Uno trata de que los posts se sostengan por sí mismos, pero a medida que se desarrolla una historia se complica mucho, al menos a mí me resulta difícil. Besos!

Clau: me mató tu historia. Fue tremenda. No sé cual es más trágica. Podemos hacer un duo y ponernos a cantar tangos si querés. Besote a vos también!!

Señor del Faro: un honor que nos lea. Aquí te cuento que ya está todo descontrolado. No hace falta ni Norma. Ya te enterarás en la medida que me aceptes un cafecito virtual cada tanto, por los pagos del mirador de Caballito. No te pierdas. Abrazo.

astrid
Mayo 28, 2008, 8:35 pm, Reportar este Comentario astrid dijo

mmmmmmmmm ahi hubo un “sirve el mate” que no se si me gusto jajaj. un beso

JA JAAAAAA ESTARÌA BUENO, ESTARÌA……….. ME GUSTA LA IDEA, SIEMPRE CANTÈ TANGOS CUANDO ME PASABA DE COPAS JA JA

analatana

Roru, ¡a usted le pasaaaa… lo mismo que míiii! A veces me encuentro preguntándome sobre un personaje ¿Y a este, qué le pasa? ¿Quién lo mandó a salir con esto? Tus personajes son humanos, cada uno con su versión y su punto de vista, de la que el otro casi nunca se entera. Y como decís en un comentario más arriba, no tienen que ver sólo con lo científico, es un mal de nuestro tiempo. Muy loco lo de la chica paseaperros. Qué pensamientos originales tiene la gente, ¿no? Por eso yo trato de tener los oídos abiertos, se aprende tanto… En uno de sus libros, no recuerdo cual, Tabucchi decía que se había convertido en un espía de palabras, de conversaciones…

Qué bien escribís, y qué original… Es un gran placer leerte. Y gracias por el enlace, recién me di cuenta cuando leí más arriba el comentario de Betina. Es todo un honor!!!

Cariños!!

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