PARQUE DE DIVERSIONES
Febrero y el verano se pasean de la mano. Al menos en la latitud sur, el mes y la estaciòn se llevan muy bien y son sinònimos en si mismos con las particularidades que cada regiòn les confiere. Patagonia significa un corto verano y ninguna garantìa de que sea completo, todos los dias,todos los soles. Entonces queda la opciòn de hacerse un verano en los sentimientos; transitar una sensaciòn rescatandole a los pocos dias toda la luz posible para armar un ambiente de calor y luminosidad.
Es tan especial esto de habitar lugares muy diferentes en el planeta. Si se puede elegir es como cuando eramos chicos y nos llevaban a un parque de diversiones. Tantos juegos y tantas maravillas nos abrumaban y querìamos estar en todas partes a la vez. Asi mismo pasa con los sitios donde me gustarìa estar. Ahora es un lugar donde el verano se quedò a vivir y recorre la tierra durante ocho a diez meses en el año. Todo es caliente y a veces tan exagerado que hasta la piel toma una temperatura como de fiebre. Pero a mi me enseñaron un truco exepcional. Cuando se va a un parque de diversiones no hay que soltarse del dedo de quien nos està paseando, mostrandonos todas las maravillas. Es la clave para no perderse, para disfrutar cualquier clima,en cualquier regiòn.
No existe el lugar ideal ni la temperatura justa. Todo tiene su contra, pero si existe la mano de donde nos agarramos para no perdernos. A veces nos soltamos de ese dedo, y el pròximo cuadro de la pelìcula nos muestra llorando desconsoladamente buscando esa referencia y los juegos ya no nos interesan, se convirtieron en luces de angustia.
En el increìble proceso de evoluciòn humana quizàs nos perdimos o tal vez vamos muy bien. Estaba caminando por una chacra tratando de descubrir unos sonidos muy guturales que procedìan de los àrboles y aparecieron en las ramas: una banda como de diez monos en trànsito, comiendo frutas y saltando por su autopista de follaje. Algunos pequeñitos y los màs grandes guiando a los demàs y cuando me descubrieron se quedaron quietos y en silencio, para saber de mis intenciones. Para mi algo ùnico, porque todavìa puedo ver especies silvestres en total libertad haciendo sus vidas casi onvolucrados con los humanos, que habitamos el mismo barrio. Pensè en la teorìa que dice que venimos de ahì y me imaginè la situaciòn: saltando de rama en rama, buscando los frutos comestibles y sacando una familia adelante en busca de un destino de evoluciòn quizàs. Dicen que en algùn momento nos paramos sobre los dos pies, inventamos instrumentos, comenzamos a pensar, hicimos nidos de confort, hasta llegar a la poseciòn de un control remoto para mirar por el televisor la selva que abandonamos y que a veces no està tan lejos, apenas en el mismo barrio.
Nos dejaron en este increìble parque de diversiones y a mi me pasa que quiero estar en todos los juegos.
Me regalaron la inteligencia y los sentimientos pero mi mayor truco debe ser, siempre, no soltarme de la mano del que me està guiando.
JUAN ROMERO apenasjuan@hotmail.com
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