Maradona cumple 50 años, y está muy enculao con Bilardo y con Grondona
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El mundo visto con humor desde un punto de la lejana Patagonia

Hay personas que viven todo el tiempo por los demás y no llegan a ser reconocidos por su tarea. Pero no les importa eso y menos el bronce.
Otros, nacidos con una estrella propia, son elevados al cielo por su facilidad para jugar con una pelota y les importa demasiado su imagen.
Éstos héroes de la modernidad generan comentarios desmesurados y son blanco de exigencias desmedidas.
Messi, por ejemplo, se aburre de hacer goles para el Barcelona y nosotros pretendemos que los haga con la camiseta argentina.
Hasta llegamos a mencionar a su mamá cuando se tropieza muy seguido con la número cinco.
Debemos entender que Lionel tocado por la varita de Dios (que es argentino) como todos los superhombres pierde los poderes en ciertos momentos. Como le ocurría a Superman con la kriptonita verde.
En Leo eso se produce cuando se pone una camiseta celeste y blanca.
¿Cómo? ¿No lo sabían?

Es una versión mas que ordinaria, culposa y sin la poesía de la mítica obra de Diego del año 1986.
Pero como goles son amores el francés logró que su equipo llegue al mundial de futbol 2.010.
Lo vió todo el planeta, menos el árbitro.
Henry acomodó la pelota así, y se la puso así, como con la mano, en la cabeza a su compañero Gallas.
“Tomá, haceló”, le dijo.
Ahora está arrepentido y avergonzado. Anda llorando por los rincones…

Las expresiones de Sarah Palin señalando, después del triunfo de Obama, que deja su futuro político en “La mano de Dios” para el 2012, actualizaron un concepto que ha vuelto a adquirir notoriedad pública.
Y se puede convertir en inquietante ya que el ideólogo de “La mano de Dios” por estos días es glorificado hasta el hartazgo en su raid por Europa.
No solamente en Nápoles Maradona es elevado a un rango de Dios pagano.
Surge aquí un conflicto doctrinario ya que el adorado Rey del fútbol parece que ha cometido algunas transgresiones non sanctas.
En realidad el gol con la mano a los ingleses (que todavía festejan los escoceses) es un pecadillo de juventud insignificante comparado con otros excesos divinos que la moral occidental le cuestiona al Diez.
No importa lo que digan Diego, hoy ganamos.
Mañana Dios dirá.

Muchos diarios en todo el planeta hablan que “Dios” se hizo cargo del equipo nacional. Nosotros, incrédulos beneficiarios del desmesurado acontecimiento, no confiamos que haya sido una buena idea.
Sabíamos que Dios era argentino, pero nunca imaginamos que se haría cargo de un grupo selecto de nuestros ángeles, arcángeles y querubines…
Dale paciencia Señor…
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