Difícil tarea me ha tocado vivir, y por tal razón el título: “Ya nací sufriendo”.

Hoy tengo cincuenta y un años de edad, ya pasé el medio siglo de existencia en este mundo, y casi todos vividos en esta hermosa ciudad de san Carlos de Bariloche, donde el paisaje natural de lagos y montañas cambia día a tras tras día, convirtiéndose en alambre y ladrillos.

Pero los alambres y ladrillos nada tienen que ver con mi historia. No quiero aburrir. Aquí va, bien pública, porque tengo esta necesidad de contarla de pura bronca, de impotencia, de tristeza, de dolor. De una pila de sentimientos que varían dentro de mí a cada segundo, escarbando entre mis fuerzas buscando darme ánimos para no aflojar, “poniéndole el pecho a la bala”, como quien dice.

Osorno, Chile. Mi madre queda embarazada de mí en el año 1957. Años mas tarde descubro un diario íntimo de mi madre de aquel entonces, donde describía que mi padre no se haría responsable por mí, y donde mi madre contaba que al ir a pedir ayuda, ella era ocultada y rechazada por la familia de mi padre. No sé qué hizo mi madre en ese entonces, pero debe de haber sido brava, porque finalmente mi padre me reconoció y hoy soy portador de su apellido: Barría.

Del grupo familiar de mi madre sucedió algo muy simple y característico de aquel entonces: La echaron. Ella era una vergüenza para la familia por quedar embarazada (yo en su panza), y la echaronde de su hogar, negándole todo entorno familiar y toda ayuda posible. Eran otros tiempos. Gente sin cultura ni sentimientos.

Nací. Un 22 de julio de 1958 nací, en la ciudad de Osorno, Chile. Nadie, por lo que sé, vino a darme la bienvenida a este mundo. Yo era “algo” que no debió de haber sucedido, y ante el rechazo de todo familiar posible, mi madre estaba sola.

Anduvo deambulando por ahí mi madre, por Osorno, Chile. Alguna vez, leyendo ése, su diario íntimo, decía: -”No tengo nada, hijo mío, ni tinta para seguir escribiendo” Es lo que leí, años más tarde. A esas páginas, mi madre las arrancó luego de su diario, y a todas las demás, al darse cuenta de que yo las había leído, donde describía una soledad angustiante, difícil, y para peor, conmigo en sus brazos. Ella sabrá porqué, aunque es claro el porqué lo hizo: No quería que yo supiera.

Escribió una carta a una tía, o prima, no sé bien, que residía ya en Bariloche, pidiéndole alojamiento y asesoramiento sobre posibilades de trabajo. La respuesta fué positiva, así es que mi madre cruzó la cordillera conmigo en brazos y se vino a este fantástico paraíso: Bariloche, cuando yo ni siquiera había aprendido a caminar.


Escríbi tu comentario

Si preferís firmar con tu avatarIniciá sesión

Los comentarios en este blog pueden estar moderados.

En ese caso, el autor del blog tendrá que aprobarlos antes de que sean visibles para la comunidad


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog