BAR SENSACIONES – EL OFRECIMIENTO (CUENTO FINAL)

Siempre las historias que les he contado, se trataron del Bar Sensaciones y de sus concurrentes.
Es extraño involucrarme justamente a mi, (a aquel que tuvo la suerte de encontrar el punto de encastre para poder llegar hasta sus puertas), en la última historia que voy a narrarles.
Hacía ya unos meses que no visitaba el Sensaciones para escuchar alguna de sus anécdotas. Si bien podía ir cuando quisiera, no encontraba la manera de plasmar sobre estas líneas lo que allí ocurría.
La SABIDURIA, se me acercó la ultima vez, me tomó del hombro me dijo.
- Creo que sería bueno, que despejes tu cabeza. Tomate un tiempo, conectate con la naturaleza. Sos especial para todos nosotros. Hace lo que te digo. Te vamos a estar esperando.
La COMPANIA se ofreció, increíblemente, para salir de viaje conmigo si quería por unos días, y la TRANQUILIDAD me dijo que iba a hacerse presente si yo lo necesitaba.
Uno a uno, todos los sentimientos fueron aportando algo para que yo finalmente les hiciera caso.
- Está bien. Me convencieron. Me voy a ir unos días con mis hijas. Un campamento va a ser ideal. Voy a poder pensar, voy a poder disfrutarlas como si cada día fuera el último, y me voy a conectar con la naturaleza.
Volví del Sensaciones y comencé a preparar todo.
Finalmente, me fui con mis tres hijas de campamento a Chascomus.
Para sorpresa de muchos, la lluvia estuvo presente todos los días, pero nada de eso fue negativo.
Jugamos, leímos, pintamos con temperas pedazos de corteza de árbol y cantamos.
Pero principalmente, nos disfrutamos unos a otros. Nos conectamos más que nunca.
Después de una semana, regresamos felices en tren hasta la capital.
Felices es una forma de decir.
Cuando íbamos por la mitad del viaje, me pareció ver al DESTINO cruzar de un vagón a otro.
Cuando llegó a donde nosotros estábamos, nos saludo a mis hijas y a mi y siguió caminando.
Un chirrido y un descarrilamiento del tren, nos hicieron pasar un mal trago camino a casa.
A la mañana siguiente, me senté en la plaza donde suelo aparecer cuando vuelvo del Bar.
No tuve hambre en todo el día. Solo me recosté en el pasto a disfrutar del cielo.
Cayó la tarde y vino la noche, pero no vino sola.
La SABIDURIA salió de la nada, y se acercó. Detrás de ella, lentamente, llego la BELLEZA, y detrás de ésta, la ESPERANZA.
Uno a uno, todos los sentimientos del SENSACIONES fueron llegando.
Me saludaban con un abrazo, me palmeaban la espalda, o me daban un beso.
- Te dije que te íbamos a estar esperando. Me dijo la SABIDURIA.
- No pensé que fuera de esta manera. – Les respondí mirándolos a todos. – Nunca los había visto fuera del Bar.
- A veces, las maneras que esperamos, no son las que DIOS tiene en mente para nosotros.
La voz provenía de atrás de todo.
Los sentimientos comenzaron a abrirse para dejar un camino.
El DUEÑO del Bar había pronunciado aquellas palabras, mientras se acercaba hasta mí.
- Es curioso.- Le dije. He deambulado por el Bar decenas de veces, y jamás le pregunté su nombre, o quien era.
- Me conocés perfectamente. Soy DIOS. Todos los habitantes de este planeta son dueños del Sensaciones en la medida que lo quieran. El Bar es único para todos, pero cada uno lo vive de diferente manera.
La IGNORANCIA me miró perpleja.
- Es complicado de entender, no? Yo estoy igual que vos y estoy desde el principio!! Jajajaja
Una sonrisa brotó espontánea de mis labios. El DESEO habló.
- Vinimos para algo más que saludarte. Todos debatimos esta última semana acerca de algo que venia rondando en la cabeza de la IMAGINACION desde hace tiempo.
- Tenemos un ofrecimiento que hacerte. Dijo la VERDAD
- Un ofrecimiento?
- Sos la única persona que fue capaz de contar nuestras historias, de vernos cara a cara, de vivir con todos nosotros dentro tuyo. Tuviste una vida plena, y nos diste a nosotros la posibilidad de acercarnos a través de tus líneas a todos los que te leían. cada semana – Dijo el PLACER.
- Queremos que vengas al Sensaciones, pero no como visitante, sino como un integrante más. Me dijo la SINCERIDAD.
- Queremos que estés con nosotros. Contándonos historias, narrándonos cuentos, inventando. – Agrego la ESPERANZA
Supe en ese momento, que no podría negarme. Mi rostro se iluminó de alegría y paz. Acepté su ofrecimiento.
Comencé a caminar junto a ellos. Todos en la misma dirección, cruzando la plaza y desapareciendo entre los árboles.
- Papi ahora esta en un lugar mejor. – Le dijo mi madre a mis tres hijas.
- Ya lo sabemos abuela. – Dijo Azul, la mayor, mirándome con esos ojazos de avellana.
- Sabias que justo antes de romperse el tren, nos dio un beso a las tres y nos dijo que nos amaba? Agregó Macarena con sus rulos, cuando le guiñé el ojo.
- Papá!!! Dijo Lourdes con tan solo un año, cuando me vio saludarla desde lejos.
La lápida con mi nombre no me desanimó en lo absoluto.
Ninguna de mis tres hijas estaba triste.
Eso me llenó de felicidad, para emprender mi viaje.
Mi último viaje…al BAR SENSACIONES.
- 12 Comentarios
- 11 votos
- Reportar este Posteo


Amigos:
Espero que hayan disfrutado de esta historia, y que a pesar de la primera impresion, puedan profundizar y hacer segundas lecturas de este cuento.
Un saludo muy grande y gracias por pasar.
La casa invita.
Salud