BAR “SENSACIONES” – EL DIA QUE EL SEXO LLORO
No bien cruzó la entrada, el SEXO miró hacia ambos lados, para saludar altaneramente a quienes se encontraran en las primeras mesas. A su derecha, el DESEO trataba, por debajo de la mesa, de subirle lentamente la pollera a En el rincón de siempre, con la luz tenue que lo caracterizaba, vio a su amigo y contrincante. El AMOR. Acomodó la silla, y pidió algo de beber. El único lugar donde el SEXO y el AMOR podían estar al mismo tiempo, era en el “Sensaciones”. En la intimidad de cualquier pareja, siempre estaba uno de los dos, alternándose según los momentos. La delgada línea temporal que los separan en esos instantes, hacen que solamente puedan cruzarse mientras uno llega y el otro desaparece. Las discusiones de bar entre ellos siempre eran las mismas. El SEXO, ponderaba las poses, la desesperación, y las ganas, entre otras cosas. El AMOR, el sentimiento, las miradas y la suavidad, además de los silencios. - Estimado AMOR, yo arranco siempre primero, porque mi amigo el DESEO es medio impaciente. Quizás le dejo a usted el control por breve lapso, pero cuando se viene lo mejor, usted sabe lo que pasa, se termina corriendo y me deja dar las puntadas finales del clímax. El AMOR, un poco cansado de lo reiterativo del SEXO, lo desafió. Eligieron una pareja al azar, que acababa de encontrarse después de un tiempo, y decidieron observarlos minuciosamente. El DESEO, La pareja comenzó a besarse y acariciarse lentamente, dejando el espacio para que el AMOR se hiciera presente. No tenían urgencia alguna, y eso comenzó a preocupar un poco al SEXO, que miraba desde afuera. Los minutos pasaban, y el tiempo se había detenido para los amantes, el AMOR seguía presente y a pesar de estar enteramente desnudos y excitándose más a cada segundo, el SEXO no tenía lugar para entrar en ese juego amoroso. Lentamente las cosas fueron sucediendo. Mientras el AMOR se regocijaba, el SEXO comenzaba a pre-calentar, porque sabía que en cualquier momento, llegaría su turno, y todo terminaría. Pero estaba equivocado. Los amantes hicieron el amor de la manera mas maravillosa, suave y eterna del mundo y ni siquiera en el momento en que ambos se fundieron en un solo gemido de placer, el SEXO pudo hacerse presente en esa cama. El AMOR, sonreía con la satisfacción de haber encontrado la pareja correcta. El SEXO descubrió por primera vez, que con aquellos enamorados había perdido la batalla para siempre, y con su orgullo pisoteado, dejó caer lágrimas de sus ojos. Para todo el mundo, ese día pasó sin pena ni gloria. Pero el AMOR, y los demás presentes en el Bar “Sensaciones”, lo recordaran como un día único que será tema frecuente desde ese momento. Lo recordaran como el día en que el SEXO lloró….
Abrió la puerta del bar “Sensaciones”, como lo venía haciendo desde hacía miles de años.
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Rescato la constancia del Buen Amor, que renueva siempre su estrategia de silencios y suaves caricias para ganarle al sexo, siempre reiterativo…
Excelente!!
Seguire por aqui leyendo…
Un beso
Moni