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Por qué no se cumplen con las normas ENEBA – CABB?

Son muchísimos los mails que nos llegan planteando que en muchas asociaciones no se cumple con la normativa de tener acreditación de ENEBA al día.

Nos plantean entrenadores que en muchos casos están sin trabajo y dirigen en su liga entrenadores que no hicieron la acreditación, así como casos que tienen acreditación y terminan dirigiendo los seleccionados entrenadores que tampoco los tienen.

Nosotros fuimos testigos de dos regionales de selecciones donde los entrenadores de los seleccionados no tenían su acreditación y los que tienen en esa asociación no dirige ningún equipo.

Será que siempre en Argentina triunfan los que quebrantan la normativa y los que la cumplimos somos tomados por tontos?

Muchas preguntas, pocas respuestas

Pablo Esper

Diplomado Universitario en Baloncesto en Etapas Formativas

Queremos anunciarles que estamos terminando los trámites de acreditación universitaria para el lanzamiento del 1º DIPLOMADO UNIVERSITARIO EN BALONCESTO EN ETAPAS FORMATIVAS, que tendrá una duración de dos cuatrimestres y entregará título oficial de una Universidad Nacional de Argentina. También estamos trabajando en un Diplomado en Baloncesto a desarrollarse en una Universidad Extranjera que podrá hacerse por sistema e-learning. Para mayor información escribinos a info@pabloesper.com.ar

Nuevo sitio de Baloncesto Formativo

Amigos, en un mes aproximadamente podrán disfrutar del nuevo diseño de www.baloncestoformativo.com.ar donde podrán ingresar a salones de chat, tendrá salones de e-learning, nuevo sector premiun y se lanzará el Primer Diplomado Universitario en Baloncesto de Etapas Formativas

CÓMO OPTIMIZAR Y APROVECHAR MEJOR LOS VALORES DEL MINIBÁSQUET. Parte 1

CÓMO OPTIMIZAR Y APROVECHAR MEJOR LOS VALORES DEL MINIBÁSQUET

Sr. Juan Carlos Mitjana – Barcelona

(Árbitro EUROLEAGUE, ACB, Entrenador Superior, Director Técnico del Comité y Escuela de Árbitros de la FCBQ)

Los niños que juegan al Minibásquet no solamente se inician en la práctica deportiva, sino también en una vía educativa complementaria a la escolar y familiar. Los reglamentos y técnicas de juego deben por ello respetar una serie de principios pedagógicos, didácticos, psicológicos y metodológicos que garanticen el proceso de formación integral del individuo.

La introducción de buenos hábitos de salud e higiene, de comportamiento, de comunicación etc., además de los aspectos técnicos propios de la especialidad deportiva, nos ha de servir para promover y generar actitudes positivas. Ese debe ser el objetivo de toda la familia del Minibásquet: técnicos educadores, responsables de clubes, árbitros y padres. Estos últimos tienen un papel más importante del que a priori pueden pensar.

Se está hablando mucho (demasiado) de que el mayor problema del Minibásquet son los padres. Esto ocurre no sólo en España, sino en otros países que normalmente visito varias veces al año: Israel, Grecia, Italia, Francia,…etc. ¿Será casualidad?

Toda la familia del baloncesto se queja de su comportamiento, incluso los propios niños. En una carta abierta de un grupo de ellos del Colegio Llor de Sant Boi (cuna de Pau Gasol), decían a los padres: “Que suerte tienen aquellos equipos en los que los padres y madres quedan para comer, para salir,… después del partido”. Estas palabras llevan implícitos muchos mensajes que están incluidos en el apartado de reflexiones a los padres.

Todos los que rodeamos al niño, de una u otra manera, debemos construir un cuadro de referencia que le permita crecer y evolucionar como ser humano y deportista.

Desde su origen como juego inventado y desarrollado en el entorno escolar, el Minibásquet se ha ido adaptando a las nuevas situaciones que el juego iba presentando. Ahora, además de introducir cambios en el reglamento referentes a aspectos de tiempo de juego, valor de la canasta, resultado por periodos etc., se está estudiando, por primera vez, cómo introducir el papel de los padres.

Sin duda el comportamiento de los padres en esta categoría crea en ciertos casos verdaderas disfunciones en el proceso de adquisición de valores sociales como:

- El equilibrio social y emocional.

- La capacidad de dirigir, de aprender en equipo

- El sentido de la realidad, el respeto a las reglas y a la autoridad

- El sentido del civismo, de la igualdad y del respeto a la diversidad

- El espíritu de colaboración y superación

- Saber qué significa la deportividad

- El entender la responsabilidad de sus actos frente a sus derechos y deberes,…etc.

Sólo si toda la familia del Minibásquet, empezando por los padres, aplica estos valores y los demuestra con sus actos, serán capaces los niños de asimilarlos.

La línea deseada de educación y comportamiento de los niños por parte de los padres no debe cambiar por tratarse de una práctica deportiva. Es justo apoyarse en ella, como herramienta válida, para conseguir los objetivos antes mencionados. Toda actividad familiar, social, deportiva, etc…, debe servir para apoyar y reafirmar valores.

Dado que los niños no pueden sancionar a los padres, ni los equipos pueden ser castigados por dicho comportamiento, una de las ideas es que los árbitros, después del partido, puedan valorar el de los aficionados (padres en el mejor de los casos). En caso de sumar a lo largo de la temporada varias valoraciones negativas, el club e incluso el equipo podrían ser sancionados: no tener la posibilidad de poder ir a torneos amistosos, no poder aspirar a jugar las finales de su categoría, o una limitación a la hora de recibir ayudas el club por parte de la federación.

Desde los diferentes estamentos deportivos, públicos y privados, se habla demasiado de esta problemática. Se filosofa mucho pero se ponen pocas medidas en práctica. Dada la dimensión del problema, y la escasez de medidas adoptadas, debemos actuar y atacar el problema de base para evitar un mal, que en la mayoría de los casos, podría llegar a ser irreparable.

Podríamos formular diferentes líneas de actuación que permitieran de forma innovadora superar la frontera educativa del minibasquet actual, convirtiéndolo en una verdadera herramienta educativa.

La primera línea sería preventiva:

1. Concienciación del problema con los padres y clubes.

2. Realización de charlas en los diferentes clubes, creando debates sobre la situación.

3. Firma de un contrato ético-deportivo (quizá el primero de su vida), entre la entidad, el niño y el padre. Será un momento de reflexión conjunta, y como todo contrato deberá de leerse y ser aceptado por parte de los firmantes.

4. Creación de un grupo de personas, no árbitros, con autoridad para emitir un informe, encargadas de velar por este comportamiento en las pistas de juego.

La segunda línea sería sancionadora:

1. La demostración por parte de los clubes de que trabajan esta línea, es la acción directa sobre los padres que no entienden el minibásquet.

2. Aumento de las sanciones por parte de la Federación por comportamientos y actitudes no acordes con la línea deseada en los terrenos de juego.

3. Denunciar los contratos ético-deportivos, dentro del ámbito del club.

4. Introducción en el reglamento de valoraciones sobre el comportamiento de los aficionados, haciendo una clasificación paralela.

Es un proyecto novedoso y audaz que refleja la realidad: el niño necesita el apoyo de los padres para crecer como jugador-persona. Este binomio no se puede separar: si los padres ayudan en casa con el aprendizaje de la escuela, en el Minibásquet, también.

La mejora del joven jugador va encaminada a la adquisición de habilidades técnicas y humanas. La repetición, la corrección y el buen ejemplo son parte de la enseñanza, sin olvidar que lo que el niño necesita es conseguir habilidades, tanto técnicas como humanas. Debe ser el principal protagonista de su aprendizaje como jugador y persona, siendo capaz de elegir entre las opciones que el juego le plantee y, a la vez, de autoevaluar su elección.

En la vida deberá tomar decisiones, unas buenas y otras malas; de ambas debería extraer conclusiones para futuras actuaciones. El Minibásquet le debe servir como banco de pruebas para completar su formación. Al ser ésta una actividad que se realiza de forma voluntaria, los resultados tendrán más incidencia en su proceso de formación personal.

Un minibasket distinto? Parte 2

Otra de las opciones presentadas en el Congreso Internacional de Minibasket de Catalunya fue jugar 8 tiempos de 6 minutos, donde el jugador juega un máximo de 5 tiempos.

De esta forma se asegura al niño 30 minutos de juego obligatorios contra las reglas actuales de dos tiemposde 10 minutos y cambios en los últimos 3 minutos del partido.

Esta regla busca que el niño juegue la mayor cantidad de tiempo posible para posibilitar su desarrollo.

No es difícil de aplicar, solo dependemos de la voluntad de los entrenadores de las distintas Asociaciones de ponerse de acuerdo y probar estos cambios reglamentarios.

Hasta la próxima

visitas

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