EL DÍA QUE LLOVIÓ BUÑUELOS, II Parte

… Abre la puerta de su casa al grito de -¡Vieja, Vieja! ¡ A que no sabes lo que sucedió!- exclama, casi sin aire- ¡Habla ya!, mi buen amor, que mis oídos son todos tuyos- replica su mujer azorada- ¡mira lo que me encontré!- y saca de tras de su espalda, con gran esfuerzo debido a su peso, la bolsa con las monedas de oro. Doña Mabel, así se llama su esposa, se acerca atónita a contemplar a las monedas que brillaban más que nunca, como el sol de esa tarde– ¡no lo puedo creer!- repite una y otra vez – ¡Somos ricos! Vamos a poder comprar una casa más grande, vivir bien, danos los gustos, por los que tanto tiempo trabajamos y nunca pudimos- comenta llena de jubilo- ¡No!!! Mabel hay que devolverla a sus sueños, seguro que mañana aparece y se la daremos, no es nuestra- alega Don Antonio muy seguro.

Ella no esta convencida para nada con lo que expresa su marido, pero, para que discutir, pensó, no tiene sentido, muy amablemente lo invita a que se vaya a dormir su siesta – ve a dormir mi amor, que estas cansado y te hará mal. Cuando te levantes seguimos la conversación. Yo guardare el tesoro para que este seguro-. Y de esa manera fue. El se dirigió a su cuarto pequeño y se dispuso a dormir.

Doña Mabel guardo el tesoro, como había afirmado, luego se dirigió a la cocina y a toda prisa se puso a cocinar miles y miles de buñuelos con azúcar”.

_ Abuela… ¡Para!, ¿Buñuelos? ¿Para qué?- interrumpió Jorgito el relato de su abuela- Déjame continuar y veras, que el ingenio humano es mucho- contesta ante tanta ansiedad.- Retomemos, por donde íbamos, ah… sí…- se acomoda nuevamente en su sillón de metal negro y prosigue… “Miles y miles de buñuelos con azúcar que una vez terminados, desparramo por todo el patio. Paresia que la magia hubiera pasado por ahí. Al despertarse Don Antonio y ver su patio lleno, cubierto de buñuelos y sin poder comprender tal fenómeno, le pregunta a Doña Mabel lo ocurrido -¿Qué ha sucedido?-pregunta- ¡Ha llovido Buñuelos, viejo!- afirma ella contundentemente – Pero… si no llueve buñuelos ¡No puede ser!- replica él, muy confundido – ¡Sí!¡ha llovido buñuelos! Mientras tú dormías. ¡No es increíble!-vuelve a afirmar, pero esta vez con mayor énfasis- Juntémoslos, para comerlos con unos ricos mates, ¿quieres, viejo?- apela dándole una canasta, para recogerlos.

Paso un día, dos, una semana, ya todo había vuelto a la rutina. Cuando tocan a la puerta del matrimonio, en su pequeña casa- ¿Quién es?- pregunta Doña Mabel – ¡La policía! Abra por favor, queremos hacerle unas preguntas- responden del otro lado. – ¡Sí!, dígame Señor Policía, ¿en que puedo servirle?- contesta abriendo la puerta- ¿Usted, por casualidad no ha visto una bolsa de cuero con monedas de oro en su interior? Es que se le cayeron la semana pasada en su huida a unos ladrones durante la persecución que mantenían con nosotros- explica el oficial- ¡NO!… No hemos visto nada- responde Doña Mabel. En ese preciso instante se asoma Don Antonio interrumpiendo la conversación – Mabel, ¡di la verdad!, Yo te la traje, el día que salí a pasear… ¡te acordas!- interpela muy enojado- ¡NO!…, mi amor estarás confundido ¿Cuándo fue eso?- exclama – ¡El día que llovió buñuelos!- responde Don Antonio- ¿El día que llovió buñuelos? Alega preocupada – ¡Sí!,¡Sí! El día que llovió buñuelos y que los comimos con unos ricos mates- sigue sosteniendo, enojado, el pobre Don Antonio. El policía, al notar tanta incoherencia por parte de Don Antonio exclama: – No se preocupe señora, seguiremos preguntando por el barrio, es evidente que ustedes no lo tienen. Disculpe las molestias causadas, que su marido se mejore- dice el oficial retirándose de la pequeña casa- Gracias y buen día- responde Doña Mabel con una gran sonrisa picaresca”

-Y colorín colorado este cuanto ha terminado- concluye la abuela.

- ¿Abuela?- exclama Jorgito – Sí, Jorgito ¿Qué ocurre?- contesta con vos amorosa. -¿Doña Mabel engaña a su marido, no?- comenta Jorge- ¡SI, mi amor! por que su ambición es grande, pero al final él termina ganando- le dice mientras se levanta de su sillón de metal negro- ¿Cómo es eso? ¿El no devuelve el dinero?- replica, dándole paso a su abuela- Es cierto, pero cree en algo más importante, en la magia, de haber visto llover buñuelos.

“Dichosos de aquellos que creen sin haber visto”, de ellos es el mundo que esta más allá de nuestras narices.

FIN


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, , Reportar este Comentario gingerale dijo

Cuando el cielo está cubierto de nubes muy oscuras mi hijo decía va a nevar y va a llover globos. Ya nevó en la ciudad de Buenos Aires, yo le creo lo de los globos

, , Reportar este Comentario ebe-cane dijo

Dear Corina:
Tu cuento me gusta y mucho, contiene símbolos, es muy rico (como los buñuelos)
Si me permites, yo borraría la última frase que suena al Sermón del Monte de Jesús.
No sólo no lo necesita, sino, que suena a admonición de cura!

Beso
Ebe
New York
07/16/2008
http://blogs.clarin.com/demeter

, , Reportar este Comentario amy dijo

Corina a las dos se nos dió, por las monedas de oro, hoy…
Me encanta el título de tu post.
Mamá los días domingo a la tarde cuando era chica hacía siempre buñuelos y los añoro casi tanto como deseo las monedas de oro.
Me gustó mucho el post.
Un abrazo

, , Reportar este Comentario gusm dijo

Corina:

es una hermosa historia, que resalta, finalmente, el valor de lo mágico por sobre lo material.
Y que fácil de engañar son nuestros policias, jajaja.
(a gingerale: preguntale a tu hijo cuando es que van allover globos, yo también le creo!)
bueno, Corina, me gustó lo que escribiste, sigo pasando por tu blog, me encanta.
besos!

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Gingerale:
¡Bienvenido!
Yo creo profundamente en que lloveran globos , ya que los niños ven la verdad que esta oculta a los ojos del adulto.
Gracias por pasar.
Besos

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Querida Ebe:
Después de tanto tiempo dando catequesis para niños, sale solo a la superficie.
Gracias por tu comentario, para mí es muy valiosa tu opinión.
Besos y abrazos

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Hola Amy:
Si es cierto, se nos dió por las monedas. Encuanto a los buñuelos, me encantan, y hace mucho que no como. Estaría este domingo hacer un par… de docenas!!!!
Besos y abrazos

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Querido Gubavo:
Gracias por tu hermoso comentario, para mí también es placer pasar por tu blog.
Los policias de esta historia son muy educados y crédulos.
Besos y abrazos

, , Reportar este Comentario gusm dijo

“esto parece sueños de una noche de verano” jajaja, muy bien dicho, Corina, muy bien dicho!
usted me entiende
besos!

, , Reportar este Comentario Evelyn dijo

La verdad que esta muy bueno el cuento, mi maestra me la leia cuando yo ra mas chik……bss

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Hola Evelyn!!
A mí me lo cantaba mi abuela y la verdad es que no sé cual es el origen del cuento, ni de donde lo saco, si sabes me podrías pasar los datos.
Gracias y besos

, , Reportar este Comentario estela dijo

donde puedo comprar el libro k tenga ese cuento. nombre y autor. ya k intente adquirirlo y no pude .
agradesco respuesta

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Hola Estela!
El cuento como vos lo leiste es de mi autoría, ya que tiene algunas modificaciones, tanto en la compocición como en la narración, de lo que mí abuela me contó. La trama original no lo sé, ya que pasó de boca en boca.
Saludos y cariños.

, , Reportar este Comentario Marisol dijo

jajajaj… que oicara la viejita! yo creo en los buñelos!! y tambien tengo una bolsa llena de monedas de oro… mi familia, mi vida y todos mis recuerdos hermosos… cada dia que pasa depende de nosotros tener mas y mas monedas y ver nuestra riquesa!!

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Bienvenida Marisol al blog!!!!! y… si ya lo creo que era un viva la viejita.
Me encantó comparación que hiciste sobre las monedas y la verdadera riqueza del ser.
Saludos y abrazos

, , Reportar este Comentario Giancarlo dijo

Hola!!
Me agradó mucho el cuento, pero lamentablemente me lo contó mi bisabuela hace muchisimo tiempo atras, de todas maneras gracias por la publicación.

, , Reportar este Comentario corina-lafer dijo

Hola Giancarlo!! Antes que nada bienvenido al blog!
y debo decir que el cuento como está públicado tiene modificaciones como ser los nombres, todo el prólogo anterior (Jorgito y su abuela) y la reflexión final, todo eso tiene un matíz propio, ya que describe el sillón y la casa de mi abuela. Lo que se mantiene es la trama de la historia que me contaron, es decir un tramo muy corto.
Gracias y que bueno poder recordar tan buenos momentos como es una narración, manteniendo viva la tradición oral.
Saludos