26 Agosto 2010 | Por Nacho de la Rosa | # Enlace permanente
Hagas lo que hagas, te cosas la boca con aguja e hilo o te pongas dos gotitas de pegamento en los labios –una en el inferior y otra en el superior-, es inevitable. Siempre va a llegar ese momento en que optes por dejar de lado esa extremista e innecesaria sobredosis de modales que te inculcaron a fuerza de gritos o zamarreos, primero tus padres y después en la escuela.
Va a llegar ese momento en el que te plantees y replantees qué le aporta o cambia a tu historia personal y a la universal que finjas una sonrisa hipócrita durante 17 de las 24 horas del día –eso si es que esa mueca no te acompaña mientras dormís también-.
Ese día en que entiendas que un “hola” no es más que una palabra insulsa, carente de sentido y más si la repetís de memoria, casi como un robot ante el primer ser que se te cruce –da lo mismo que sea una persona o un perro-. Y te vas a dar cuenta que no siempre querés saber “cómo está” alguien a quien se lo preguntás casi por instinto, como una frase hecha para romper el hielo. Y tampoco te va a interesar contarle toda tu vida –con las venturas y desventuras- al primero que se te cruza por la calle por el simple hecho de que haya salido de su boca un insignificante “¿Cómo andás?”.
Inevitablemente, y casi sin razonarlo previamente, te vas a dar cuenta que una mirada indiferente, de reojo; o una interjección que connota el más mínimo interés –o el máximo desinterés- va a salir de lo más profundo de vos en lugar de un “¡¡¡Qué buenoooooooooooooooooooo!!!” (con una O exageradamente estirada y un interés más fingido que una farsa teatral) después de oír la anécdota más pelotuda que te hayan contado.
Y te vas a dar cuenta que los únicos “hola” y los “¿cómo estás?” que te van a salir del alma a la hora de preguntar o contestar no serán más que un puñado, y que siempre estarán vinculados a esas personas que realmente te preocupan y sobre quiénes verdaderamente te interesa saber cómo andan y, a la vez, te molestarías en gastar varios minutos respondiéndole el tan famoso “¿Cómo andás?”.
Y verás que, si bien sonreír es fácil y nunca está de más, al mismo tiempo sentirás que no todos te generan ganas de hacerlo. Y ni siquiera te importará fingir una estúpida sonrisa ante cualquier idiota, como si te sujetaran las mejillas con dos ganchitos de una engrampadora a la altura de los pómulos para dibujar la sonrisa más perfecta que jamás hayas visto, en momentos en que ni siquiera entenderías por qué estás sonriendo.
Y la indiferencia será un novedoso sentimiento que experimentarás más a menudo, y lo “políticamente correcto” a toda hora del día, en cualquier momento te parecerá cuando poco, absurdo.
Y lo mejor, frente a esos energúmenos arrebatados que se mueren por aplastarte la cabeza, o simplemente te desean en secreto todas las desgracias existentes y por descubrirse, pero que encuentran más cínico mentirte y reemplazarlo por un “Hola, ¿cómo estás?”, acompañado por una hipócrita sonrisa y un sostenido tono de voz, en ese momento encontrarás hasta satisfactorio poder descargarte con un sincero, profundo y aliviador…
¡ANDATE BIEN A LA MIERDA! (por supuesto, con una sonrisa plena en tu cara).

13 Julio 2010 | Por Nacho de la Rosa | # Enlace permanente
Decir que España fue el mejor de Sudáfrica 2010 no es descubrir nada, es hasta una perogrullada. Incluso, lo que no siempre se da en las Copas del Mundo, la Roja fue un merecido campeón, yendo de menor a menor y teniendo un solo traspié en su ruta mundialista. Además de entrar en la elite de campeones del mundo, España también marcó un nuevo rédord: es la primer selección en consagrarse ante el mundo entero tras perder en el debut (0 – 1 con Suiza).
Ahora, dejando un poco de lados subjetividades, el pulpo Paul, las vuvuzelas, el “a por ellos” y el hartante “soy español, soy español, soy español”, y habiéndome basado en el leitmotiv de todas las charlas de fútbol en las que he participado con mucho dolor desde la eliminación de la Selección argentina, me tomé el atrevimiento de hacer un análisis simple y básico. Se trata de una comparación entre dos selecciones: la argentina, con la eterna chapa de candidato que todavía no podemos confirmar y con la que por segundo mundial consecutivo nos volvemos en Cuartos, y la española, en marcado ascenso desde hace más de dos años y que hoy por hoy, no sólo parece sino que es imbatible.
No se trata de un análisis de juego en sí, ni de los directores técnicos y ni siquiera de cotizaciones del plantel. Es algo meramente lógico y estadístico, aunque soy de los que consideran que poco tienen que ver estos dos conceptos con el fútbol. Pero en el fútbol hay muchas más causalidades que casualidades.
Empezaré con un detalle obvio y hasta estúpido, pero que es la punta del ovillo que me guiará por esta especie de laberinto del Minotauro: Argentina y España, al igual que las otras 30 selecciones que participaron de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, incluyeron 23 jugadores en sus listas.
El detalle de la lista de Argentina

Más allá de los fichajes, ascensos y modificaciones que se realizaron durante la Copa del Mundo o las semanas previas, lo cierto es que los 23 seleccionados albicelestes llegaron a la Copa del Mundo distribuidos de la siguiente manera: 6 jugando en Italia, otros 6 en Argentina, 3 en España, 3 en la Premier League inglesa, 1 en Holanda, 1 en Alemania, 1 en Francia, 1 en la Segunda División de Inglaterra y 1 en Portugal.
Sin dudas, una ensalada mixta que amerita ser analizada ingrediente por ingrediente, condimento por condimento. Por ejemplo, a lo largo de toda la Copa del Mundo en ninguna de las tres líneas -entiéndase defensa, mediocampo y delantera- Argentina tuvo ni siquiera dos jugadores que hayan sido compañeros de equipo durante todo el año en los torneos domésticos. Incluso, entre los titulares -independientemente de la posición- tampoco existió un par que se haya aceitado jugando juntos en copas o campeonatos. La única excepción es la de Clemente Rodríguez y Juan Sebastián Verón, los dos jugadores de Estudiantes de la Plata y que compartieron cancha en el último partido de primera ronda, contra Grecia. Y nada más.
Yendo un poco más allá, hay jugadores que ni siquiera compartieron ligas con quienes fueron sus compañeros de la selección, como es el caso de Romero (AZ de Holanda), Demichelis (Bayer Munich de Alemania), Heinze (Olympique Marseille, de Francia), Di María (Benfica de Portugal) y Jonás Gutiérrez (Newcastle, que consiguó el ascenso en la Segunda División Inglesa). Es decir, jugadores que apenas se veían las caras personalmente durante las eliminatorias o en alguno que otro amistoso.
La diseminación en porcentajes: el 26 por ciento de la Selección jugó en Italia, otro 26 en Argentina, 13 por ciento en España, otro 13 en Inglaterra y el 20 por ciento restante dividido entre Alemania, Holanda, Francia, Portugal y en la segunda división inglesa, donde hubo un jugador argentino de selección por cada torneo.
Ahora pasemos al otro extremo, el que se quedó con toda la gloria: España. La misma Furia Roja que hace dos años se quedó con la Euro y que llegó a Sudáfrica con un ego que volaba aún más alto que el avión en que viajaron y que no causó mucha simpatía (aunque si de ego hablamos, no tenemos nada que envidiar).
España en detalle

Acá la operación es más simple: de los 23 jugadores, 20 llevan años -algunos toda su trayectoria- jugando en España, lo que equivale al 87 por ciento, mientras que los 3 restantes juegan en Inglaterra. Pero eso no es todo, de los 11 ‘titulares’ -por decirlo de algún modo-, todos llevan años jugando la Liga de Fútbol Profesional española. Reina, Fabregas y Torres -los tres ‘ingleses’- no estaban en la partida titular, al menos de entrada.
Ya hay una gran diferencia con el plantel argentino, si nos referimos al tiempo que juegan y entrenan juntos durante todo un año, durante los cuatro años anteriores al mundial.
Vamos por más: de los 20 españoles que juegan en su país, 7 lo hacen en el Barcelona, 5 en el Real Madrid y 4 en el Valencia (contando al goleador Villa como de este equipo, aunque fue transferido al Barcelona durante el receso). O sea, decir que se conocen en la cancha es poco, ya que llevan varios años jugando juntos.
Sigo analizando -y espero que no sea aburriendo-. Por líneas: el arquero, un consagrado Iker Casillas del Real Madrid, uno de los protagonistas principales en la obtención y premiado por ser el mejor arquero del campeonato. Durante todo el año ha compartido escuadra con Sergio Ramos, otro de los consagrados en la defensa española, situación que ya marca una gran diferencia con el equipo argentino: Romero no tuvo ningún compañero argentino en la liga holandesa para cumplir con la difícil tarea de mantener el arco en cero.
Puyol y Piqué también compartieron equipo durante todo el año, jugando juntos hasta tres torneos a la vez y siendo piezas fundamentales para el Barcelona en la obtención del campeonato de liga.
En el medio, la combinación de Iniesta y Xavi Hernández que no fue más que la traducción de la magia del Barcelona, pero usando esta vez una camiseta totalmente roja -o azul, en el caso de la final- y combinando a la perfección con otro viejo conocido del equipo Catalán, Pedro. Y para el broche de oro, el goleador oportunista que todo campeón necesita y que aparece en las difíciles, aunque no sea compañero durante el resto del año de los creadores, los cerebritos: David Villa. Un dato nada menor es que el Guaje compartió equipo en el Valencia durante todo el año con Marchena y Silva, otros dos puestos fijos en la Roja.
Todo esto sin mencionar que es la misma selección -o la base- de la que hace dos años conquistó Europa al quedarse con la Euro y que no ha hecho más que madurar en esos 730 días.
Para ir cerrando, y que esto no sea solo una catarata de elogios a la selección española y una de críticas incoherentes a la albiceleste, como bien sostuvo JP Varsky hace unos días -y que me motivó a escribir esto-, el principal problema es la crisis en el fútbol local. Con jugadores y representantes que tienen olfato sólo para los dólares -o euros- y que prefieren entregar a esa joven promesa de 17 – 18 años al fútbol noruego o ruso por un puñado de dólares antes de que se afiance en Argentina, o con padres que abusan de la ‘patria potestad’ (palabras que son un insulto en el fútbol argentino) para llevarse a su hijo lo antes posible del otro lado del charco. Con dirigentes que ven como sus jugadores, a lo sumo, son convocados para esos partidos que hay que jugarlos ‘por compromiso’, mientras que ellos mismos -los futbolistas- saben que es una utopía que puedan usar esa misma camiseta en un mundial. Así, siempre la Selección argentina tendrá a 2 delanteros jugando en España, a uno en Italia, a un mediocampista en Inglaterra, a otro en Rusia, a un defensor triunfando en Portugal y un arquero con la valla invicta en Bélgica. Pero que, entre ellos, se verán la cara durante una semana cada dos meses y, el resto del año sabrán el uno del otro por los suplementos deportivos de los diarios, internet y los resúmenes deportivos. Eso sí, a quien se le puede reprochar algo si después de todo, es su trabajo y -como todos- cobran por él, ¿no?
8 Julio 2010 | Por Nacho de la Rosa | # Enlace permanente
Sinapsis
Lugar: Peatonal Sarmiento, esquina 9 de julio
Día: miércoles
Hora: Entre las 18 y las 18.30
Actor principal: Yo
Actores de reparto: Los que pasan y se van, los que llegan y se quedan más los que ya estaban y se fueron yendo o se quedaron
Situación:
Un grupito de jóvenes -no más de 20 años- autoproclamados “defensores de la familia natural de mandato divino y del verbo y la uña encarnada del dedo índice del pie plano izquierdo y sin esguinzar” se las ingenian como pueden para sostener 4 o 5 carpetas cada uno entre sus manos, además de hacer malabares con tres lapiceras cada uno. Al mejor estilo del Tío Sam, mirando fijamente a cuanta persona pasa y con ese índice acusatorio señalando toda su integridad, buscan adhesiones, firmas, felicitaciones y hasta me animaría a decir “apoyo” (aunque sé que a estos chicos y a la ideología que representan no les va a agradar, teniendo en cuenta el contexto). ¿La causa?: juntar firmas en contra del “satánico”, “perverso”, “antinatural”, “cancerígeno” y “apocalíptico” matrimonio entre personas del mismo sexo.
Mientras tanto, otros seis jóvenes igual de puros y castos aprovechan con total destreza la luz roja del semáforo para instalarse en el medio de la calle y sostener dos banderas a favor de la “Familia natural y normal” y el “Derecho de los chicos a tener mamá y papá” porque, como todos sabemos, una familia donde el padre es alcohólico, violento, abusador y la madre es cómplice con el miedo y el silencio es -por naturaleza- una ‘familia normal’… ¿¡CÓMO NO VA A HACERLO SI HAY MAMÁ, HAY PAPÁ Y HAY HIJOS!?.
Yo, el humilde relator, sentado a escasos veinte metros de unos y otros, observando en silencio y terminándome un alfajor que, haciendo una ligera autocrítica, ahora pienso que no debería haber comido. ¿Cómo hice para permanecer sentado ante semejante postal? Simple, me sobra lo que a toda esa gente le falta: Tolerancia…
Desarrollo
Algunos diálogos colgados (pero no sacados de contexto):
-¿Quiere firmar?. Estamos juntando firmas a favor de la familia normal y natural…
- Que bien, los felicito… ¡Que bueno ver jóvenes realmente preocupados! (y firma)
——–
-¿Quiere firmar?. Estamos juntando firmas a favor de la familia normal y natural…
-Ay, sí, sí… ¡Carli, vení a firmar ésto, tenés que firmar esto!
——–
-¿Quiere firmar?. Estamos juntando firmas a favor de la familia…
-(Son dos hombres, interrumpen abruptamente) ¡Ah, no no!… Eso yo no lo firmo (esquivan a los chicos y se van, apurando el paso… Uno de los mendigos de firmas sale corriendo detrás de ellos. Al rato vuelven los tres) Perdoname, hermano, pensé que eran firmas a favor de los ‘putos esos’. Si yo estoy con ustedes, los re banco (estampan la firma)
——–
(Un empleado de la Municipalidad de Capital pasa por la esquina limpiando la basura que enmugrece la Peatonal e, invadido por la curiosidad, le pregunta a los chicos que están haciendo ahí)
-Estamos juntando firmas a favor de la familia normal y natural…
-Pero que bien, la verdad los felicito…
Desenlace
Como si recién notaran que llevaba casi media hora sentado en el cantero sin emitir palabra, uno de los chicos se acerca hacia mí con una de esas planillas burocráticas, rebobina el caset y vuelve a presionar ‘Play’.
-¿Quiere firmar?. Estamos juntando firmas a favor de la familia normal y natural…
-No, la verdad que paso… Tengo miedo de que sea contagioso.
-¿Contagioso?… ¿Qué cosa?
-La homofobia
(Baja el telón y así termina la primera -y quizá- única postal mendocina que les vaya a relatar)
Por desgracia, no es el FIN

30 Abril 2010 | Por Nacho de la Rosa | # Enlace permanente

Estar por primera vez en un lugar sintiendo que ya había estado es algo que nunca me pasó. O no me había pasado, hasta este fin de semana. No fue un simple Deja Vu, esa sensación de ya haber pasado por una determinada situación, de haber visto anteriormente una cara que te están presentando en ese preciso momento o de haber estado anteriormente en un lugar en el que nunca habías estado siquiera cerca de estar. Creo que a la situación que describo al empezar esta aclaración le queda chico el término Deja Vu -“ya visto”, en francés- o, al menos, muy trillado.
Siento la necesidad de explayarme -y explicarme- un poco más, aunque creo que mientras más trate de hacerme entender y más me extienda, más confuso iré volviendo todo. Pero intentaré, al menos lo voy a escribir como me vaya saliendo de adentro, sin filtros ni correctores, brainstorming. El sábado pasado caí en la cuenta de que se puede estar en un lugar de una forma que trascienda lo espacial. Y no me refiero a lo espiritual, a la vida después de la muerte, o a la reencarnación en cualquier otro ser vivo, concepto base del hinduismo. El sábado me di cuenta que, a través de una canción, se puede conocer a la perfección cualquier punto geográfico, cualquier personaje y hasta la historia de ese lugar y/o personaje. Y no precisamente porque la letra de la canción reproduzca estúpidamente, por ejemplo: “Mendoza es una provincia del oeste argentino, que limita con San Juan al norte, con San Luis al este, con La Pampa y Neuquén al sur y con Chile al oeste. Además, es característica por el clima árido y el viento Zonda”… Creanmé que jamás escucharía una canción que lleve alguna de esas oraciones por letra. Tampoco hablo de una pieza que describa “Gabriel Omar Batistuta es un jugador de fútbol nacido en Reconquista, provincia de Santa Fe. Es el máximo goleador de la selección argentina y jugó en los siguientes equipos: Newell’s, River, Boca, Fiorentina, Roma e Inter…”. Sigo insistiendo con que una canción de esas características sería un atentado a la música, al buen gusto y a la vida, solamente comparable con alguno perpetrado por Al Qaeda o la ETA. A lo mejor ya soy un poco más claro, aunque es más probable que no.
Trataré de ser un poco más específico. En los últimos años fui moldeando a medida una gran admiración y fanatismo por Luca Prodan y Sumo. Incluso, he llegado a hacer público y discutir a muerte que, si no es la mejor banda de toda la historia del rock nacional, hay un error conceptual sobre lo que es rock nacional. Ni hablar de ese antes y después del rock (aR – d R) nacional que muchos adoptaron, tomando la llegada de Luca al país y su muerte como referencia. Bueno, podría seguir durante muchas líneas más reivindicando al cantate calvo y agotando -y ahogándome en- adjetivos sobre la banda, pero tampoco es el eje central de la idea que intento resumir -aunque ya no tiene nada de resumen- con estas palabras. Voy a acercar un poco más la lupa, porque el meollo de la idea tiene que ver con la ‘bandita’ de Prodan. Soy un eterno convencido de que el mejor tema de la historia del rock nacional es ‘Mañana en el Abasto’ (disco After Chabón, año 2007… Sí, el mismo año en que Luca se fue a la mierda con la ginebra y se terminó yendo a la mierda, literalmente…). Firmo ya un documento ante escribano público alegando que ni siquiera en el futuro habrá una obra que le quite la pole position a esa impecable descripción de una de las zonas más pobres y miserables de Capital Federal, y que a la vez, es un ícono de la cultura porteña, argentina y del Río de la Plata. Por supuesto, el tano ni se imaginaba que el mercado del Abasto iba a terminar devenido en un shopping en el que se reúnen y desafían mutuamente floggers con emos, emos con cumbieros y cumbieros con garcheros para ver quién se lleva el premio al más pelotudo… Y más allá de lo desatinado del imponente shopping en medio de una zona de conventillos, inmigrantes ilegales y mucho ‘calejero’ (como decía Prodan, con su incapacidad para pronunciar la “LL” a la que cambiaba por una simple “L”, como buen tano), sentí que volvía al Abasto que nunca había conocido.

Por fin el relato se sitúa en el sábado pasado. Estando en Buenos Aires por trabajo, aproveché una mañana libre y me propuse cumplir uno de mis sueños: conocer El Abasto (como verán no soy muy exigente con mis sueños). O mejor dicho, volver al Abasto, con la particularidad de no haber estado nunca antes, espacialmente. He aquí el nexo entre todas las ideas esbozadas anteriormente: por medio de la joyita musical de Prodan y compañía, me di cuenta que ya conocía en El Abasto…. ¡YA HABÍA ESTADO!… Y eso que la letra de Mañana en el Abasto no es del estilo imbécil de “es una zona del de la Capital Federal, ubicada entre los barrios Balvanera y Almagro, donde anteriormente funcionaba el original Mercado del Abasto que comercializaba frutas, verduras y carnes. Su entorno se caracteriza por construcciones añejas, descascaradas, muchas demolidas y habitadas por ciudadanos chilenos, paraguayos y bolivianos sin documentación. El ambiente es bastante hostil”.

Fue raro, la verdad que no se me ocurre otra palabra para describirlo. En mi vida me había tomado un subte, pero ya tenía clarísimo que debía tomar la línea B y bajarme en la parada Carlos Gardel, (“es la estación del Abasto”). Ya ver un mural con el tanguero apenas bajé del subte me emocionó, y eso que nunca fui un milonguero melancólico. “Nunca le prestaron atención a la cultura tanguera, al punto que tuvo que venir un tano a cantarle al Abasto”, reflexionó con crítica hacia los rockeros argentinos alguna vez el gran Polaco Goyeneche. Y con justa razón, pero creo que es otro tema para explayarse y esto no terminaría más. Sucede que ese sábado caí en la cuenta de que Mañana en el Abasto es más que una canción, es más que la mejor canción de la historia del rock argentino. Mañana en el Abasto es un viaje para visitar esa zona tan misteriosa, cada vez que escuchás la voz de Luca -en un volúmen muy bajito, por cierto- entonándola, y realmente te estremece. Creo no equivocarme si digo que debe ser una de las canciones que más versiones tiene, una de las preferidas por artistas consagrados y por aquellos que recién arrancan a la hora de interpretar y homenajear. Estoy convencido de que no hay dudas sobre su connotación.
Futbolero como soy, ni siquiera yendo a la cancha alguna que otra vez sentí el corazón latir como me latía ese sábado a las 11, cuando subía uno por uno los peldaños de la escalera que me sacaba del inframundo de los subtes y me llevaba de nuevo a la calle. Había abandonado la superficie en el “cheto” Palermo, y en menos de 20 minutos, estaba subiendo de nuevo en el “popular” Once e inmediaciones. Y cuando faltaban unos pocos escalones, finalmente vi con mis ojos -no es una perogrullada- eso que tantas veces me había mostrado Sumo. No era comparable con la cantidad de fotos y artículos que he recopilado de internet sobre el lugar desde hace años, su historia y su trascendencia. Pero sí era comparable con la sensación de aquella infinidad de ocasiones en que el tano y su calvicie me llevaron al Abasto, como de la mano, y me mostraron sus paisajes y su historia. Claro que desde los ‘80 a la actualidad el lugar cambió. Ya no hay un mercado viejo, abandonado y cerrado -al borde del colapso-, sino que en el lugar funciona un imponente centro comercial. Afortunadamente, el edificio gigante mantiene la fachada del clausurado mercado y este viaje me sirvió para enterarme -por medio de mi novia- que restaurarla no fue simple: para sacar la mugre y moho adherido a las paredes y columnas de muchos años, los obreros debieron “disparar” una arsenal de arena, como si se tratara de un cañonazo permanente, y a presión limpiar las paredes hasta dejarlas impecables. Debo admitir que encontrar varios ventanales rotos en la parte alta del frente del ex mercado me hizo sentir muy tranquilo: un lugar con la historia que encierra el Abasto no puede estar impecable, reluciente y como nuevito, si hasta lo vio cantar y criarse al mismísimo Gardel, y lo vio vivir -y empezar a morir también- a Prodan.

Más allá del tiempo que me demoré escribiendo esa sensación en este relato o lo que pueda tomar leerla, en tiempo real no fueron más de 7 segundos en que se sucedieron las distintas conclusiones. Volvimos definitivamente con mi novia a la superficie, cambiando el calor del submundo por el frío de arriba, y cruzamos corriendo la calle -no me pregunten cuál era, porque toda mi atención estaba puesta en el gigante de en frente-. El Abasto que conocí por dentro no tenía nada de parecido al que me había mostrado Luca, era un burdo monumento a la ostentación, con 129 locales de comida rápida, 8.376 de ropa, 134.000 tipos y minas mirando vidrieras y hasta un complejo desierto en medio del patio de comidas que se llama Plaza Carlos Gardel (sí, una plaza sin plantas ni flores ni árboles). Mi mente se había quedado en ese viejo mercado que Luca vio en decadencia, ese donde se apilaban un montón de “tomates podridos por las calles del Abasto, podridos por el sol, que quiebra el asfalto del Abasto”. Apenas duré un café adentro del shopping, no era lo que quería conocer, y volví a la calle. Estaba viviendo mi mañana de sol en el Abasto.
No sé si Luca imaginó que esa zona tan heavy iba a encontrar una bocanada de oxígeno con la instalación del shopping, pero eso fue lo que ocurrió, y no dependió de él ni de nadie. Fue el progreso. Lo que no cambió ni progresó -incluso creció e involucionó- fue el clima en las inmediaciones. Los conventillos con inmigrantes ilegales, buscas, malandras y tipos que patean la calle desde antes que salga el sol y se acuestan -si es que se acuestan- al otro día, cuando el febo ilumina ya desde lo más alto. Personajes para los que no existe el tiempo ni el olvido y que, guardados en sus covachas, pasan por la vida sobreviviendo, no viviendo. Los edificios y las casas más viejas de la zona no llegan a ser opacadas ni ocultadas por el renovado Abasto. Ni siquiera les hace sombra el shopping, por fortuna.
Y sentís que mientras vas caminando, decenas de José Luis y sus novias te miran y te saludan, mientras se besan allí por el Abasto. Y sentís que otra decena de Sergios trabajan en los bares, en la estación del Abasto. No hay dudas, estás extasiado, teniendo tu mañana en el Abasto. Claro que para tus ojos no tiene ninguna belleza vistosa, incluso es hasta lumpen y decadente -por decirlo de algún modo- la postal, el ambiente. Pero, al igual que cuando recorrés la zona con Prodan, no mirás con los ojos. Explorás con tus sentimientos, y tenés ganas de quedarte a vivir en alguno de esos conventillos, o aunque sea pasar una noche -brava si las hay- rodeado de gritos anónimos, corridas, alguna que otra sirena y muchos autos acelerando. Y el resto, en completo silencio.
-Maestro, ¿el bar La Perla?
-(Piensa) ¿Les dijeron que era por acá?
-No, no… Estamos buscando el famoso bar La Perla, del Once
-Ahhhh, sí, sí… Pero no es por acá. Es por calle Pueyrredón, como seis cuadras para allá (señala). Igual, ojo con ir caminando, ¿eh?…

Ahí la empezamos a dudar. Pocos tipos conocen tanto la calle como un taxista, y ni hablar si estamos buscando un lugar al que jamás fuimos ni sabemos dónde queda. A la imagen de heavy que tiene el Once y sus inmediaciones, se le suma esta otra advertencia de un tipo que, a priori, parece bien intencionado. “Bue, a lo mejor este tachero nos dice eso para que le pidamos que nos lleve y, de paso, se hace unos mangos”, es lo que pienso inmediatamente. “¿Qué hacemos, vamos o no?”. “Me encantaría conocer”, “Sí, pero es jodido”, “Pero andá a saber cuándo volvemos”, “Además, llevás la netbook del diario en el bolso, ¿para qué la trajiste”, “Es que desde acá me voy a la feria”… Entre idas y vueltas, preguntas y repreguntas, intentos de discusiones que no llegaron a serlo, ya estábamos caminando para donde nos dijo el tachero. Esquivando ambulantes, joggins, remeras, juguetes y hasta cadenas y anillos de oro en exhibición en improvisados mostradores de madera -también llamados cajas-, empujando y pisando gente, ya estábamos caminado hasta La Perla.
Sentado en una mesita con vista panorámica a la Plaza Miserere (una vista nada privilegiada para el estereotipo del buen gusto, hermosa para el corazón) ves a doscientas personas cruzando la calle a la vez, corriendo porque les cambia el semáforo Y una desordenada jauría de colectivos aceleran, sin importar si se terminó de subir la gente ni quien está enfrente, hay que seguir como sea. “Pasan todos los micros del mundo por acá”, pensás mientras los ves desde adentro del bar, revolviendo el café. Ya te sacaste la campera, te descolgaste el bolsito que tan ridículamente llevabas por debajo del abrigo mientras caminabas “asustado” por la advertencia del taxista. Hace 2 minutos cruzaste por esa plaza en la que se mezclan vendedores, linyeras, transeuntes, grafitis, perros, olor a meada vieja y el mausoleo de Bernardino Rivadavia. ¡Todo al mismo precio!.

Y ahora estás en La Perla del Once, ese cofre de historia y cultura. Ese donde en el ‘67 Lito Nebbia y Tanguito compusieron La Balsa, que sería el primogénito del rock argentino -me sale citar la frase de León Gieco en ‘Los Salieris de Charly’- y donde, durante los ‘80, Luca era un habitué y se bajaba una botellita de Bols diaria. Estás ahí y pensás: “¡Cuántas veces soñé estar acá!” y de inmediato, volvés a pensar: “Me parece que se van un poquito al carajo con los precios, con la excusa de que está declarado como sitio de interés cultural”. Dejás de pensar esas boludeces, pagás al mozo y te sacás una improvisada foto con un celular en la puerta del baño del bar, donde está escrita la letra de La Balsa…
Te colgás el bolso y te ponés la campera arriba -repitiendo el look ridículo con el que llegaste- y volvés a la calle. Son las 2 de la tarde, sigue siendo una mañana de sol y afuera la gente se sigue agolpando por donde se te ocurra. Volvés sobre tus pasos y ya estás listo para volver abajo, en la misma parada Carlos Gardel… “Subte Línea B, y yo me alejo más del suelo… Y yo me alejo más del cielo, también… Ahí escucho el tren, estoy en el subsuelo…”
Mañana en el Abasto (por Sumo)
http://www.youtube.com/watch?v=MCkWU8a2JBg
Mañana en el Abasto (por Andrea Prodan, en la puerta del shopping del Abasto)
http://www.youtube.com/watch?v=v-d7t6n0TOs
14 Marzo 2010 | Por Nacho de la Rosa | # Enlace permanente
Che, ¿¡quién fue el pelotudo que sacó la latita de abajo de la estantería!?…
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¡Carajo!… ¿y ahora quién ordena todo esto?

9 Marzo 2010 | Por Nacho de la Rosa | # Enlace permanente
(http://www.losandes.com.ar/notas/2010/3/9/sociedad-476847.asp)
Por Ignacio de la Rosa (Los Andes) – Fotos: Los Andes
La Fiesta de la Vendimia 2010 tuvo el broche que merecía, incluso superando las expectativas hasta del más optimista. Gustavo Santaolalla y sus “hermanos” -como él mismo los llama- de Bajofondo brindaron un espectáculo aparte que, durante 90 minutos, hizo delirar y alucinar a cerca de 17 mil personas en el teatro griego Frank Romero Day con una respuesta del público que, por momentos, superó hasta al mismísimo Acto Central del sábado.
“Estar en este lugar es sumamente especial para mí y mis hermanos (el resto de la banda). Vine a Mendoza por primera vez cuando tenía 17 años en mi viaje de estudios, conocí el teatro griego en esa oportunidad y me dije a mí mismo: ‘Algún día voy a tocar acá’. Pasó el tiempo y lo estoy haciendo, pero nunca me imaginé que lo iba a hacer de esta manera”, se sinceró el guitarrista y productor musical quien, hace exactamente cuatro años, se alzaba con su segunda estatuilla Oscar por la Banda Sonora de la película Babel.

Promediando la presentación, los músicos mendocinos Fernando Barrientos y Tilín Orozco devolvieron gentilezas e interpretaron, junto a la banda, la pieza de su autoría ‘La Margarita’. El domingo por la noche, Gustavo Santaolalla fue quien sorprendió al público interviniendo en el número de los reconocidos artistas locales.
Impecable
El calor popular que, por momentos, estuvo ausente el domingo por la noche en la primera repetición, hizo su aparición -y con creces- anoche.
Apenas pasadas las 20.30, Bajofondo dio inicio a su particular número de electrotango -incluyendo rock y hip hop, por momentos- con el tema Casalla. Como es un clásico en todos sus shows, desde el inicio la formación que integra a músicos argentinos y uruguayos ‘agitó’ saltando por todo el escenario y arengando al público a que lo hiciera desde sus lugares.
Mientras tanto, en las tres pantallas ubicadas junto a las cajas lumínicas, las secuencias de imágenes y fotos en blanco y negro, con postales callejeras del Río de la Plata, se repetían una y otra vez.
Si bien la pasión y movimiento que transmitía la banda fue recibida y retribuida en todo momento por el público, la primera gran ovación de la gente llegó cuando -durante el tema ‘Duro y parejo’- el líder del grupo bajó corriendo del escenario y se paseó por el borde del lago artificial, seguido por un reflector y vitoreado por la multitud.
En la parte baja del escenario, en tanto, los mismos artistas que pasadas las 22 reiteraron el Acto Central de ‘Cantos de vino y libertad’, saltaban, cantaban, bailaban y corrían a la par de Santaolalla y sus muchachos.
Así fueron pasando uno a uno los quince temas seleccionados por la banda -incluyendo el bonus track con Orozco y Barrientos, que extasiaron a las 17 mil almas.

‘El Mareo’ -que, finalmente no contó con la participación de Gustavo Cerati, ‘Pa’ bailar’, ‘Perfume’ y ‘Los tangueros’ fueron los más aplaudidos por la gente que, sobre el cierre del número, invadió el escenario, saltó y se abrazó con los siete integrantes de la banda e, incluso, una veintena de espectadores siguieron a Santaolalla chapoteando en el lago artificial mientras sonaba en el sintetizador ‘Los tangueros’, precisamente uno de sus primeros cortes de difusión y los que hicieron saltar a los rioplatenses a la fama.
Luego fue el turno del número artístico y central de la Fiesta, dirigida por Vilma Rúpolo, que aprovechó el envión anímico que se mantenía en el público y dio por finalizados los festejos centrales de la edición 2010. La previa de Bajofondo dejó satisfecho al público mendocino y éste dejó en evidencia que -tal como indica ‘Pa’ Bailar’-, “siempre quiere más”.
Pese a los rumores, Cerati no estuvo en el show
Cuando el show estaba llegando a su fin, fue el propio Gustavo Santaolalla quien develó el gran misterio de la noche y puso fin a la incertidumbre y los rumores que se generaron durante los últimos días.
“Quisimos traer a otro Gustavo, pero no pudo. Así que tienen a este Gustavo”, indicó el guitarrista y productor antes de cantar él mismo ‘El Mareo’, jugando con los nombres que comparten y aclarando que Cerati no iba a participar en la noche del teatro griego. Es que la versión más conocida y difundida de esa pista cuenta con la colaboración del ex Soda Stereo como única voz.
Sin embargo, el veredicto del público fue más que claro: no se extrañó al otro Gustavo.
Otro momento muy aplaudido por el público fue cuando el músico dedicó ‘Mi corazón’ a las víctimas del terremoto de Chile. “Para mis hermanos chilenos, desde acá, mi corazón”, indicó Santaolalla, llevándose una de sus manos al sector izquierdo de su pecho antes de comenzar.

10 Febrero 2010 | Por Nacho de la Rosa | # Enlace permanente

(Situación de entrevista laboral. Quinto piso de uno de los edificios más top de la paqueta ciudad de Mendoza. Sala de Uso Múltiple (SUM) de la empresa “X”, alfombrada por una carpeta que cubre de principio a fin la habitación. Unos cuadros que intentan emular un pseudo surrealismo y unas lámparas cilíndricas que cuelgan con mucho glamour del techo de la sala adornan el lugar. Unos pequeños reflectores de luces dicroicas completan la postal. De un lado de la mesa, un alto directivo de la empresa “X”, junto al CEO y Gerente de Recursos Humanos, Comunicación, Publicidad, Marketing, Timming and Garching de la firma. Del otro lado, una joven señorita rubia -no muy llamativa-, vistiendo una camisita blanca con los últimos dos botones desprendidos. De la cintura para abajo un pantalón de vestir y unos zapatos que le agregan cinco centímetros más de altura. En ese momento, en el lugar impera el silencio, sólo se oyen los ruidos de un par de hojas que el alto directivo pasa y repasa, una y otra vez observando con cara de preocupado).
Alto Directivo – (Sin quitar la vista de los papeles, con una voz muy muy ronca al mejor estilo Marlon Brando en ‘El Padrino’) Mmmmm, bien, bien… Es un perfil muy completo, con actualizaciones periódicas y un perfecto seguimiento del día a día, no podría ser más completo… (Vuelve al silencio y revisa por enésima vez los papeles)… No hay duda de la gran cantidad de contactos y amigos que usted tiene y el feedback es perfecto, por lo que veo acá… ¿Desde cuándo se dedica a esto?.
Rubia No Muy Llamativa – (Con una voz que, naturalmente, arrastra vestigios de nasal, especialmente al final de cada palabra) Desde siempre. No descanso, estoy todo el día dedicada a la actividad. No me desconecto ni para dormir, le dedico mi vida a esto. Estoy todo el día pendiente, con la cara pegada al monitor y no me muevo de al lado de la computadora ni para ir al baño.
Alto Directivo (AD) – (Mientras se revuelve los pocos pelos canosos que bordean su calva cabeza y estira sus piernas por abajo de la mesa) Ah, muy interesante… Full time, como quien dice. Veo que también renueva las fotos periódicamente, los enlaces y tiene perfectamente estudiados a sus contactos en lo que hace al seguimiento día a día. Es justo el perfil que estamos buscando, ¿no? (mira hacia el el Gerente de Recursos Humanos, Publicidad, Marketing, Timming and Garching)
Gerente de Recursos Humanos, Comunicación, Publicidad, Marketing, Timming and Garching (GRHCPMTG) -(Con una actitud similar a la que adopta el Señor Smithers frente al Señor Burns) ¡Sí, sí!… ¡Es este, es este!
AD -¿Hace cuánto participa usted de esta red?. ¿Podría resumirme su experiencia en pocas palabras?
RNML -Desde que no era tan conocida, antes de masificarse. Incluso, soy de las primeras que se registró y se transformó en Usuaria en la provincia. Tengo 4.988 amigos y al 63% le gusta todo lo que hago, digo, subo, canto o planeo. He dejado de lado mi vida social, tengo una sonda que me ahorra el incómodo trámite de levantarme para ir al baño a perder tiempo. Mi mamá murió hace dos meses, pero no me llegó la invitación al evento, por lo que no pude ir. Y si me hubiese llegado, habría clickeado en “No asistiré” y lo hubiese tildado con un “No me gusta”. Igual yo le abrí una cuenta y la mantengo actualizada, así que es como si estuviese viva, porque todos los días subo fotos que le sacamos. Mi hermano todavía no me agrega como amigo, por lo que no sé nada de mi vida. Además, como no me levanto para ir a comer, he bajado 5 kilos en una semana. Publiqué una nota sobre ello, etiqueté a todos mis amigos y puse “Me gusta”.
AD – Aham…
RNML – No sólo eso, tengo el máximo puntaje en cuanto juego aparezca entre las aplicaciones. Waka waka, Music Challenge, Pet Society, Shit Happens, Animal Farm y Animal’s Fuck. Tengo los mejores puntajes de todos los tiempos, mensuales, semanales, por hora y mientras hablo con ustedes, estoy marcando uno de los mejores puntajes en el Lying Game. Me encanta cargar enlaces de Youtube, Bluethoot and Sal-Ud, y vivo una vida 2.0. ¿Pueden hacer click en “Me gusta”?.
AD – Pero…
RNML – (Interrumpiendo) Eso no es nada… Hace 20 minutos pude ingresar a este edificio sin estar loggeado ni me pidieron contraseña. Es un grupo abierto para todo público… Esas son mis aplicaciones más recientes, de acuerdo a las últimas notificaciones que me han llegado… Ah, y me olvidaba: hoy es el cumpleaños de Jacinto, que es un ex compañero de la primaria a quien no veo desde hace 18 años, pero nos volvimos a contactar porque ambos somos miembros del grupo “Doná 3 céntimos de libra esterlina para los niños pobres de Kuala Lumpur uniéndote a este grupo y haciendo click en ‘Me Gusta’…”.
AD – (Con voz ronca, pero demostrando satisfacción) Creo que cumple todos los requisitos que buscamos…
GRHCPMTG – Sí, sí… Cumple todos los requisitos que buscamos.
AD – (Devolviéndole a la chica los dos ‘print’ de la página principal de su red social, que ella misma había llevado en una carpeta a la entrevista) Señorita, usted queda contratada para el puesto de Comunity Manager de esta prestigiosa empresa… ¡Bienvenida!
RNML – “Me Gusta”…
28 Enero 2010 | Por Nacho de la Rosa | # Enlace permanente
No se trata de Lionel Messi ni de su manifiesto deseo de quedarse con la gloria en Sudáfrica en el mundial de este año. Claro que no. Se trata de Josep María Llado Costa, un globonauta de 49 años que hace seis años intentó cruzar desde Chile hacia Mendoza sobrevolando el Aconcagua en un globo aerostático y sufrió un grave accidente. Pero lejos de bajar los brazos, el próximo mes va por la revancha. La travesía será entre el 1 y el 12 de febrero, dependiendo el tiempo, partirá desde Chile para aterrizar en Uspallata y durará poco más de tres horas. (http://www.losandes.com.ar/notas/2010/1/28/sociedad-469172.asp . La nota es de mi autoría y fue publicada en el diario Los Andes. Las fotos pertenecen al catalán Josep María Llado Costa)

En 1863 el doctor Samuel Ferguson se hizo públicamente conocido luego de que el escritor francés Julio Verne le diera vida en su primer novela, ‘Cinco semanas en globo’, donde este personaje ficticio y dos colaboradores protagonizaron una serie de aventuras a bordo de un globo en el que atravesaron el continente africano.
Los periplos descriptos por Verne en su novela se transformaron en fuente de inspiración para las aventuras de cientos de globonautas y Mendoza será en febrero escenario de una de estas hazañas: un globonauta catalán cruzará la frontera entre Chile y Argentina a bordo de su nave. A diferencia de Ferguson, la escenografía no estará marcada por los desiertos y sabanas africanas, sino que Josep María Llado Costa (49) volará por encima de la imponente cordillera de los Andes, más precisamente su ruta sobrevolará el cerro Aconcagua.
Y no serán dos personas las que acompañarán al catalán, a diferencia del protagonista de Verne, sino que será otro globonauta: Uwen Schneider.
“La fecha de despegue no se ha definido aún, pero será entre el 1 y el 12 de febrero, dependiendo de las condiciones climáticas. El globo va a despegar por la mañana desde la localidad de Los Andes (Chile) y está previsto que el cruce dure entre tres horas y tres horas y media. Aterrizaría en Uspallata, aunque el punto exacto se desconoce aún, ya que una de las características del globo es que será indirigible”, indicó Eduardo Vaqués Correa, globonauta mendocino que tiene a su cargo el estudio meteorológico en Mendoza para la misión.

Condiciones ideales
Si bien aún resta definir el día exacto, lo que ya está confirmado es que será a primera hora de la mañana. “A las 7.30 yo le voy a dar desde Mendoza la señal de despegue, además de comunicarle cuáles son las condiciones. Y, si todo sale bien, cerca de las 11 va a estar aterrizando en Uspallata”, destacó Vaqués Correa, quien además es fundador de la Asociación Argentina de Globonautas, que en 2010 cumple 25 años de vida.
Tanto Llado Costa como el globo ya están en Santiago de Chile, ultimando los detalles para la travesía que partirá desde el primer pueblo ubicado del otro lado de la cordillera.
El globo en el que viajará el catalán y su acompañante tiene una capacidad de 3.500 metros cúbicos y funciona con gas propano líquido y nitrógeno como combustible. “Es la aeronave más segura del mundo, reúne todos los requisitos que exigen las normas de seguridad aeronáuticas a nivel internacional y se traslada a una velocidad estimada de cinco metros por segundo”, destacó Vaqués Correa.
La altura a la que se calcula que viajará el globo de Llado Costa oscilará entre los 7.200 y los 7.800 metros, en un globo sin barquilla, con la cara descubierta y con temperaturas cercanas a los 35 grados bajo cero. “Esa es la altura donde más se puede aprovechar la corriente jet stream, que es una corriente que va de oeste a este y alcanza velocidades de hasta 400 kilómetros por hora y es favorable la navegación en dirección este. Esa es la misma corriente que hace que un avión de línea que viaja de Mendoza hasta Buenos Aires tenga un viaje más ameno y más rápido, porque lleva viento de cola. Mientras que cuando se vuelve de Buenos Aires hasta la provincia se demora un poco más, se entra en pozos de aire”, indicó Vaqués Correa, explicando que como esa corriente se mantiene durante los 365 días del año, Mendoza es considerada uno de los cinco mejores lugares para hacer vuelos en globo.

Antecedentes
Llado Costa va por su revancha. No es la primera vez que el catalán tiene como meta cruzar la frontera sobrevolando el coloso de América.
El en año 2004, en aquella oportunidad acompañado por su compatriota Rafael Covarrubias, intentaron hacer el mismo cruce que se han fijado para febrero, aunque con un globo no tan perfeccionado como el que ya está preparado para partir en febrero.
“Se le apagaron los tres quemadores y no pudo encenderlos nuevamente, por lo que empezó a caer de forma vertiginosa cuando estaba a 7.200 metros. Cayeron en pleno cerro Aconcagua y un avión de línea de Aerolíneas los avistó y dio la señal de SOS. Hubo un gran despliegue para el rescate, pero no se pudo hacer de forma aérea”, indicó Vaqués Correa, agregando que entre Gendarmería y el Ejército lograron rescatar a los dos españoles, quienes sufrieron heridas muy graves y debieron quedarse más de un mes en Mendoza para la recuperación antes de volver a su España natal.
Anteriormente, en la década del ‘70 otros dos españoles lograron cruzar la cordillera de un país hacia el otro, pero el único antecedente exitoso con que cuenta una travesía de las características de la de Llado Costa data de 1916.
El 24 de junio de aquel año, con motivo de conmemorarse el centenario de la declaración de la Independencia nacional, los argentinos Angel Zuloaga y Eduardo Bradley lograron cruzar la cadena montañosa en globo, sobrevolando por encima del pico más alto de América.
“Iban en el globo Eduardo Newbery, obviamente, sin radio ni nada, con una capacidad de 2.300 metros cúbicos y que usaba hidrógeno y gas de alumbrado como combustible. Salieron de Santiago (Chile) a las 8.30 y a las 12 aterrizaron en Uspallata, cruzaron la cordillera haciendo el mismo trayecto que se intentará ahora”, sostuvo el presidente de la Asociación Argentina de Globonautas. “Fue un verdadero éxito, acá los recibieron como héroes y el entonces presidente (Hipólito) Yrigoyen dispuso un tren especial que viniera hasta Mendoza para saludar. Fue una gran fiesta, y hasta el Congreso los condecoró en Buenos Aires”, sentenció Vaqués Correa.

El paso de Steve Fosset por Mendoza
Atraído por las características meteorológicas propensas a los vuelos en globo, en agosto de 1998, el globonauta estadounidense Steve Fosset despegó desde Mendoza con una única meta, que luego transformó en un estilo de vida: dar la vuelta al mundo en su globo que tenía una altura de 75 metros.
El despegue tuvo lugar el viernes 7 de agosto de ese año por la noche en el Estadio Malvinas Argentinas.
“Fosset iba en una cabina especial y vino gente de la Nasa a la partida, porque en ese vuelo se probó tecnología que luego se aplicó en una sonda espacial que se mandó a Venus. Fosset hizo 21 mil kilómetros sin escala, pero cuando iba por el cielo de Perth (Australia) lo sorprendió una tormenta de granizo y la piedra le perforó el globo. Terminó cayendo en el mar, y naufragó hasta una barrera de arrecifes a 40 kilómetros de Canberra. Estuvo 30 horas hasta que lo rescataron”, rememoró el globonauta mendocino.
A fines del 2007, Fosset se extravió sobrevolando el estado de Nevada, en su Estados Unidos natal, y ese fue el inicio de una infructuosa búsqueda, que llegó a su fin en abril del 2008 cuando fue declarado “legalmente muerto”.
20 Enero 2010 | Por Nacho de la Rosa | # Enlace permanente
(Análisis de diario español El País -http://www.elpais.com/articulo/internacional/Haiti/pobre/elpepiint/20100120elpepiint_6/Tes-.)

Las catástrofes naturales, tan frecuentes este principio de siglo -tsunami en el Índico en 2004, Cachemira en 2005, Sichuán en 2008, el reciente de Sumatra y ahora Haití-, ocurridas en países pobres o en vías de desarrollo suelen llevar a que la explicación física del desastre sirva también para justificar las causas de la pobreza de la zona afectada. El castigo de Dios se desataría sobre los más débiles, habitantes de tierras de naturaleza imposible.
Haití, en concreto, tiene algunas desventajas físicas respecto de su vecino, la República Dominicana -menos lluvias, suelo más pobre, los ríos de las montañas dominicanas fluyen en su mayoría hacia el este…-. Sin embargo, los dos países, como escribe Jared Diamond en su extraordinario libro Colapso. Cómo las sociedades eligen fracasar o sobrevivir, son el perfecto antídoto para el determinismo geográfico, el mejor ejemplo de cómo son las sociedades las que deciden el destino de un país.
Hagamos un poco de historia. Cuando Colón llega a La Española en 1492 se calcula que habitaban la isla medio millón de nativos, los taínos. Para su desgracia, tenían oro. En 1519 quedaban tan sólo unos 11.000. España tuvo que importar mano de obra esclava, pero pronto encontró lugares en el continente americano de mayor interés.
La negligencia española llevó a la ocupación francesa del tercio occidental de la isla para finales del siglo XVII. El cultivo intensivo de la caña de azúcar, acompañado de una salvaje deforestación y de pérdida de fertilidad del suelo, convirtió a Haití en la colonia más productiva de Francia en 1785. Para entonces, su población esclava ascendía a 700.000 personas, el 85% del total, frente a los 30.000 de la parte de la isla que seguía siendo española.
La rebelión de los esclavos haitianos y la Constitución de la primera república negra en enero de 1804 horrorizó al Occidente blanco. Las nuevas autoridades haitianas legislaron para que nunca se repitiera la tragedia de la esclavitud: no habría más plantaciones, sino pequeñas parcelas de tierra para la subsistencia de cada familia, y se prohibió el establecimiento y las inversiones de los extranjeros.
Al autoaislamiento se unió la exclusión. Haití era la encarnación de la peor pesadilla del colonialismo blanco. Como dice Ian Thomson, autor de Bonjour Blanc, a Journey Through Haiti, “se pensaba que los haitianos eran incapaces de gobernarse a sí mismos porque eran negros. Luego había que probar que eran ingobernables”. EE UU, por ejemplo, sólo reconoció la independencia de Haití en 1862, en plena guerra civil. Pese a todo, la pequeña república era aún mucho más rica que su vecina, a la que invadió en varias ocasiones en el siglo XIX. Sin embargo, la República Dominicana contaba con algunas ventajas: no estaba superpoblada, sus habitantes hablaban español y no creole y eran de origen europeo, recibían bien a los hombres de negocios extranjeros y desarrollaron una economía de exportación.
Los países sufrieron inestabilidad política y administraciones atroces -en Haití, de 22 presidentes entre 1843 y 1915, 21 fueron asesinados o expulsados del poder; en la República Dominicana, entre 1844 y 1930 hubo 50 cambios de presidente- y la ocupación durante varias décadas por EE UU. Y después, el despotismo del clan Duvalier y el clan Trujillo. Dos dictaduras cleptómanas cuyas secuelas aún se pueden sentir. No hay maldición geográfica. La suerte de Haití se decidió mucho antes del terremoto de hace una semana.
18 Enero 2010 | Por Nacho de la Rosa | # Enlace permanente

(NdA; Nuevamente recurro a esta especie de diálogo interno, de libre fluir de la conciencia, sin interlocutores ni un destinatario específico, y a la vez muchos. Catarsis, que le dicen, y vale aclarar que no espero una respuesta o reproche de nadie en particular que pretenda sentirse aludido. Por favor, abstenerse. Hechas las aclaraciones pertinentes, procedo a comenzar.)
En la vida, como todos, tuve muchos maestros y sé que voy a tener muchos más. Y no me refiero a los académicos. Hombres y mujeres de los que, incondicionalmente, aprendí sobre diversos temas, heredé y adopté actitudes para afrontar ciertas situaciones que se presentaban como novedosas para mí y que, inevitablemente, encaraba con mucho miedo y temor al principio. Miedo y temor que, justamente, se perdían en la medida que este referente me guiaba de la mano (aunque tan solo sea una imagen virtual para graficar la situación) mostrándome por dónde ir, qué camino tomar y cuáles intentar esquivar. Se me viene a la cabeza mi abuelo (QEPD) y mis padres, solamente por mencionar algunos en el ámbito más personal, más otros amigos y compañeros a nivel profesional. Y todos los maestros que tuve (y los que me quedan por tener) cuentan -y contarán- con una característica en común: nunca se presentaron ante mi con ese rótulo, ni siquiera con la soberbia de decirme “Vení, pibe, escuchame/seguime que yo sé y la tengo clarísima…”, ni siquiera de dármelo a entender. Fueron (y van a ser) sabios en su especialidad, pero por sobre todas las cosas, humildes. Será por eso que nunca me llevé bien con la religión, porque no creo que un tipo con sotana oscura y una tirita blanca que le cruza de extremo a extremo el cuello de la camisa sea alguien calificado para “guiarme por la senda del bien” o para recomendarme obrar de otra manera más alejada al “pecado”, amparándose en su falsa ética y su doble moral. Allá quiénes tomen como referencia a estos sujetos que no son de mi confianza y están lejos de ser referentes respetables para mí. O, a lo mejor, será esa la razón por la que siempre descreí del psicoanálisis, que vendría a ser lo mismo que la religión a la hora de auto adjudicarse rótulos de consejeros y especialistas sin que nadie se los pida. Lo importante es que tanto a uno como al otro, cada uno decide si quiere recurrir o no. En mi caso, siempre me incliné por la segunda opción, y estoy más que orgulloso de ello.
Igualmente, no es esto lo que me preocupa/molesta/ da gracia. Me refiero a aquellos civiles, ya sea amigos, familiares o personas que de pedo saben cómo me llamo -inclusos también los hay que no lo saben- que, alzando su dedo acusatorio y tomando a uno por imbécil, intentan dar lecciones de moral o simplemente buscan meterse en mi monótona y rutinaria vida para recomendarme qué hacer y qué dejar de hacer , ya sea en mi trabajo o en mi tiempo libre. ¿Es qué acaso sus vidas no son lo suficientemente entretenidas y/o enquilombadas como para que, encima, se metan en la mía?. A esos falsos mesías me refiero, esos que entraron sin que nadie los llame ni les abra la puerta, pero que se creyeron con el don divino para marcarme, para dejarme una enseñanza en la vida. Ah, y que todavía lo hacen… Muchachos/as, probablemente ya haya aprendido algo interesante de ustedes, quizá hace tiempo y nunca se enteraron porque no entraron con esos aires de grandeza y de sabios filósofos, y porque probablemente tampoco se los hice notar yo, ya que fue incondicional, aunque se los voy a agradecer siempre… O quizá lo aprenda más delante de ustedes mismos, nuevamente cuando lo hagan sin intención o cuando realmente lo necesite y allí quizás sabré valorar eso que intentan dejarme hoy y que rechazo de plano… Más allá de mi cara, no soy un imbécil… No necesito lazarillos ni bastones blancos, ni mensajes apocalípticos ni advertencias sobre que la CIA controla el Facebook, sobre lo poquito que me queda para recibirme o que estoy actuando mal y perdiendo el tiempo al hacer tal cosa y dejar de hacer otras…
Mi viejo le decía, hace varios años ya, el “Maestro Ciruela”. Yo no tengo ninguna denominación específica (tampoco necesite que irrumpan en mi vida para bautizarlo por mí, se agradece igual), pero a esos me refiero: falsos referentes o, tal vez, referentes auténticos que entran sin que nadie lo necesite, en el momento menos oportuno (y lo saben, pero igual lo hacen) o meten bocado donde no deben (también lo saben y eso no los detiene), o que tocan de oído. Muchas veces, nobleza obliga, hay que admitir que no saben que están hablando de más y realmente están convencidos de sus reproches/advertencias… Es por esto que mi simple llamado de atención no es más que eso, un simple llamado de atención. Probablemente, proveniente de otro Maestro Ciruela, como tantos que andan dando vueltas por la vida…
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