Final lap
Y es que muchas veces mis sentimientos -que van al triple de velocidad que mi razón-, se relajan y detienen a descansar al costado del camino, como la fábula de la Liebre y la tortuga… Y cuando coinciden y se dan esos efímeros momentos en que la lógica alcanza a mis impulsos, les puedo jurar que ganas de asesinarlos es lo menos que siente mi razón frente a esos peligrosos sentimientos arrebatados…Pero éstos, asustados, aceleran de nuevo el paso, vuelven a escaparse y esta vez van seis veces más rápido y acá la situación no se parece en nada a la Liebre y la tortuga, lamentablemente… Y se transforma en un maldito círculo vicioso…
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