Febrero 4, 2008 | Por pulpo | Claves: amor, feliz, humor, limon, loser, mantra | # Enlace permanente
Buenas buenas queridas y queridos viandantes. Hoy estamos una vez más esquivando ciberniñeras para presentarles una nueva clase desde la Universidad de Massachussets y su Cátedra de Estudios Sociales.
Una vez más, rescatamos uno de los Greatest Hits de Atención Viandante – El Original, para acercarlo a Este de Clarín.
Espero lo disfruten.

Les cuento que estábamos caminando por el campus con el decano Anderton cuando descubrimos que unos muchachotes de cierto porte y espalda se burlaban de unos compañeros más menudos y de altas calificaciones, al tildarlos de “Losers”.
Inmediatamente decidimos tomar cartas en el asunto y analizar cómo podrían ser felices. (Los losers, no los grandotes abusones)
Nos surgió la nueva investigación para la serie “Si la vida te da limones”.
Ahora nos toca continuar con una nueva entrega, denominada: Si la vida te da limones: ¿Cómo ser loser y feliz?
Antes que nada, definamos qué entendemos por “Loser”: El loser es una persona cuya gran inteligencia no suele ser aplicada a las interacciones sociales, y mucho menos a las iniciales.
Es por ello que el resto de la gente sólo puede conocer al loser realmente como es luego de un tiempo de relacionarse; tiempo que, cabe aclarar, no es nada fácil de superar.
No hay que confundir a éste, el loser propiamente dicho, con ninguna otra de las categorías de dificultosos sociables: El loser es alguien inteligente, bien intencionado, agradable, buena gente, simpático y divertido; sólo que nunca está en condiciones de demostrarlo de buenas a primeras, donde aparece casi como un antónimo de lo ut supra mencionado.
1- Concientícese:
Si las instancias de conocer a alguien lo ponen nervioso, lo transforman, como Mr Hyde a Dr. Jeckyll, de un ser agradable y simpático en alguien retraído, sin gracia y sin posibilidad de entablar un diálogo interesante, usted es un loser. Mientras antes lo acepte, más rápido lo digerirá y más pronto podrá ser feliz.
2- Aléjese de malas influencias:
Si por ejemplo detectó que es común para usted iniciar sus conversaciones hablando del parecido de una señorita con Lara Croft o siente asiduamente la necesidad de enumerar razas galácticas como los Wookies al ver un pichicho de un potencial tiroteo, frénese y no lo haga. Aleje esas imágenes de su mente. Espere el siguiente “Comentario inteligente” para hablar.
3- No se potencie en tribu:
Si usted es un loser y todos sus amigos también lo son, evite recurrir a códigos internos inentendibles que hagan que los demás se muerdan el labio inferior con los incisivos superiores mientras abren los ojos un poco de más.
Por el contrario, aproveche la tribu para ir alternando comentarios sagaces y soltarse.
Nota viandante: Bajo ningún concepto hable en un idioma inventado, ni ficcional.
4- Escuche a la otra persona; dése cuenta con quién está:
Trate de detectar quién es su interlocutor. Usted es alguien inteligente; bien podrá observar a la otra persona para darse cuenta sobre qué temas versar la conversación.
Esté atento a señales que la otra persona se está embolando, aburriendo, comiendo los mocos o inmersa en un mundo interior.
5- Aproveche sus puntos fuertes:
Al igual que toda interacción, básese en los temas que más domina y apóyese en lo que sea más positivo suyo.
La trampa está en que debe utilizar algo que consensuadamente u objetivamente sea considerado positivo. Usted aún no está en condiciones de definir unívocamente qué lo hace interesante. Consulte.
6- Conozca sus limitaciones:
No intente impresionar con algo en lo que usted es un atado de berro.
No busque, por ejemplo, quitarse la remera al jugar al básquet con cinco lomudos de bajo IQ.
No busque pleitos contra barrabravas, ya que ellos no se guían por la regla de “no pegarle a un hombre con anteojos”.
Utilice lo que sí sabe para ser una persona útil y destacada.
7- Alégrese de ser loser:
Sé que es un razonamiento difícil de digerir, pero si lo logra será feliz.
Si usted es alguien difícil para las interacciones livianas y superficiales, quiere decir que sus relaciones son profundas.
Si usted es jodido de tratar al principio, porque aburre a los demás, o porque con su diálogo invita a los interlocutores a que se vayan; usted sabe que está rodeado de afectos perseverantes que lo han tolerado y han aprendido a quererlo. Ahí radica la clave de la felicidad.
8- Recuerde el mantra:
Para ser feliz, todo depende de usted y el empeño que ponga en tal dirección. Como bien dice la gente de Sprite Zero: “Lo importante no es el envase, lo que importa es la actitud”.
Bien queridos y queridas viandantes, hasta aquí la clase del día de hoy.
Ojalá les sea útil y les haya gustado. Espero sus comentarios y será hasta la próxima.
Saludos, cariños, besos y abrazos,
Dixit
Pulpo
Recuerden que si quieren visitar más textos, siempre lo pueden hacer en Atención Viandante – El Original
Febrero 2, 2008 | Por pulpo | Claves: amor, felicidad, feliz, humor, pareja, relaciones personales, san, valentin | # Enlace permanente
Bienvenidos: En este post inaugural trareé aquí los grandes éxitos y selecciones personales del otro blog de Atención Viandante – El Original que lleva ya un año en la cancha.
Gracias Clarín, por dejarme sentir parte de este multimedio 
Buenas Buenas Queridas y Queridos Viandantes.¿Cómo les va?
Hoy vengo a traerles una actualización que creo será de gran utilidad para algunos, puesto que quedan escasas dos semanas para San Valentín, el Día de los Enamorados.
San Valentín, el Día de los Enamorados, jornada en que miles y millones de parejitas caminan de la mano, se miran a los ojos y suspiran palabras de amor mientras degluten cenas caras en lugares caros y gastan de a medio sueldo en peluches de tamaños incomprensibles e incongruentes con las dimensiones de los departamentos habitados por los/las festejados/as.

Día marketinero y marketineado si los hay, cumple las fantasías de las quinceañeras y los comerciantes; hace las delicias de los publicistas y guionistas y quita el sueño a solteros y solteras empedernidos.

Al ser una jornada marcada en rosa en muchos almanaques de cachorritos con sombreros que descansan en las carteras, bolsos y billeteras, es que su importancia es vital para los y las viandantes del mundo.
De allí que, desde la Cátedra de Estudios Sociales de la Universidad de Massachusetts, en una nueva entrega de la serie “Si la Vida te da limones”, que invito a repasar en sus ediciones anteriores, hoy vemos: “Cómo pasar San Valentín Solo y ser feliz?”
1- Concientícese:
Si a esta altura del año está solo/a; a lo más que podrá aspirar es a pasar la fecha acompañado, pero no enamorado, ya que ello requiere algo más que un puñado de días.
Mientras antes lo asuma, más pronto podrá ser una persona feliz.
2- Confórmese en un defensor de los feriados tradicionales:
Hágase fanático de la Navidad, el niño Dios, Año Nuevo, Reyes, Pascuas, Hannukah, Yom Kippur, Día del Amigo, Día del Niño, Día de la Bandera o Día del Trabajador del Plástico.
Diga que San Valentín (y ya que está Halloween, para no despertar sospechas) son feriados norteamericanos que nada tienen que ver con nosotros y nuestra cultura telúrica.
3- Sea un defensor de las dietas y siluetas:
San Valentín es el pico máximo de ventas de chocolates, con el consiguiente aumento de las circunsferencias y la creciente preocupación hacia la balanza y el colesterol.
Eríjase en un defensor de la vida sana y un guardián del estrés ajeno al no tener que andar todo el día preocupados por la pancita.
4- No recuerde amores pasados:
Ese día, no lo dedique a revolver cajones en busca de cartas de amor antiguas ni álbumes de fotografías; no se masoquee con Michael Bolton ni los lentos de Roxette.
5- No sepa en qué día vive:
Si usted está perdido/a en el almanaque, mal podrá preocuparse por San Valentín.
Nota para los viandantes argentinos: Aprovechen el argumento de la hora K y que no se acostumbran y que por eso andan perdidos.
6- Realice proyectos postergados:
Corte el pasto, haga origami, lustre sus zapatos, redecore su casa, estudie feng shui, vea las cinco Harry Potter seguidas (o las tres Lord of The Rings versión extendida).
Tendrá 24 horas que el resto de los mortales deberá malgastar en cosas menos productivas, como salir con sus novios/as.
7- Alégrese de pasarlo solo/a:
Si es uno de los feriados con mayor movimiento comercial, el hecho que usted no tenga que sucumbir a al Cámara de Comercio y pueda ahorrarse unos buenos billetes, ayudará a su flaco bolsillo de fin de mes y podrá quizás darse algún gustito con algo que pueda disfrutar usted y no alguien que hay ciertas posibilidades no comparta el resto de sus días al lado suyo.
De paso, podrá enrostrarle sus ahorros a todos los que debieron caer ante la maquinaria capitalista Sanvalentiniana.
Ya sé que es un poco extremista, pero esta línea de razonamiento le ayudará a no preocuparse por San Valentín y será una persona feliz.
8- En el último de los casos y como recurso final si por alguna causa no le ha resultado todo lo antedicho; colóquese una pipa, habano, muerda la punta de la pata de sus anteojos, revuelva un whisky o lo que crea que le dé una imagen más solemne y enuncie:
“¿San Valentín? No… dejá… es una de las mil maneras que tiene el monstruo imperialista para oprimirnos y lavarnos el cerebro”.
A lo sumo lo mirarán pensando que usted es un boludo a cuerda, pero habrá superado San Valentín sin sufrir mayores consecuencias.
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