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Reclamos Paternos

 El sábado por la noche recibí una suerte de “pedido de post”. Y, como nobleza obliga, aquí estoy cumpliendo lo que prometí. Resulta que nuestros amigos, Sonia y Horacio, festejaron su aniversario de casados.

Estábamos disfrutando de la reunión y departiendo muy animadamente. Como siempre una cosa trajo la otra y no sé como este blog se convirtió en tema. El papá de Sonia, que se llama Julián padre, me dijo: “Vos siempre hablas de lo que te molesta. Ahora te voy a decir lo que me molesta a mí.”

A mi atención el tema le pareció de lo más interesante, así que, ladeó su cabecita y paró sus orejitas, para escucharlo mejor. Después de escuchar lo que escuchó, me miró y me dijo: podemos hacer un post sobre los reclamos paternos. Juntamos los que tiene Julián padre y los que tiene tu papá Antonio. Que si bien es padre, no es Antonio padre. En fin.

Comencemos por el principio, lo que a Julián padre le molesta, puntualmente, es: “Cuando estás esperando en un banco, repartición publica, atención al cliente de alguna cosa, si la persona con el número precedente se va porque se equivocó de número, o porque solucionó su problema, o porque se acordó que dejó la canilla abierta o lo que fuera, le da su número al primero que aparece y no al que tenía atrás”.

Yo me puse a pensar sobre el particular, y la verdad es que tiene razón y mucha. Además de ser de lo más injusto que nuestro predecesor entregue su número así livianamente al primero que aparece sin que nada importe, también constituye casi una deslealtad, una cuasi traición, un desprecio, un desplante, la confirmación indubitable de que nada le importamos.

Entonces comenzás a preguntarte “¿Cómo puede favorecer así livianamente a un recién llegado? ¿Cómo puede ignorarme a mi, la persona que entró pisándole sus talones, la persona que estuvo detrás de él, la que conoce su nuca y su espalda palmo a palmo, como nadie la ha conocido? ¿La persona que lo estuvo viendo bufar durante media hora porque había sólo un empleado atendiendo, y más lento que una tortuga? ¿La persona que cuando él dijo “¡Qué calor!” fué la única que asintió?”

¿Donde están los sentimientos de nuestro accidental predecesor? ¿Cómo se puede desfavorecer así a un compañero de espera, ya casi amigo, un hermano de espera que nos ayuda a sobrellevar esa amansadora. No se puede ser tan insensible, no se puede actuar así sin que nada importe,

Coincido con Julián padre. Tiene razón en hacerse y hacernos este planteo. Hay que actuar dentro de ciertos parámetros, respetar ciertas normas que si bien no están escritas, surgen del sentido común y el buen gusto.

Recordémoslo, el número anterior y el posterior son solo una coyuntura accidental. La situación no es eterna, puede cambiar y darse vuelta en cualquier momento. Teniendo esto en cuenta, pongámonos en el lugar del otro , que nos pasaría a nosotros si la persona que nos precede blandiendo su numero menor en nuestra cara, se lo diera al primero que aparece. ¿Nos gustaría?

Ahora pasemos a mi papá, a él lo molestan varias cosas, después de todo es mi progenitor, soy sangre de su sangre… Pero puntualmente le molestan dos cosas. Primero: que le dejen botellas, botellitas, latas en el porta residuos. Eso lo enfurece, pero tiene un motivo.

En provincia no se encuentra un cesto ni de casualidad, y lo que no está dentro de una bolsa, el basurero que no tiene muchas ganas de trabajar no se las lleva. Así que tiene que tomarse el trabajo de abrir la bolsa para tirar el contenedor bebedístico que le hayan tirado.

Otra de las cosas que le molestan es que su vecino de enfrente tira a su vereda todos los soruyos que encuentra en la de él. El modus operandi de Constante, su cochino vecino, es el siguiente. Este señor no soporta que los perritos le fertilicen la vereda, entonces en lugar de levantar el fertilizante en cuestión con una palita y tirarlo a una bolsa, este señor toma su puntada escoba que utiliza a modo de palo de golf. Practica un deporte del que es el único federado aunque tal vez algún día quiera hacerlo olímpico. Y hace tiro al soruyo tirando todos las popiadas que encuentra en su vereda a la de enfrente, impactándolos y haciendo blanco con ellos en la vereda de mis padres.

En este ultimo caso, coincido y me solidarizo completamente con mi padre. Él no tiene la culpa de que los peritos del barrio, quien sabe por que asociación, hagan número dos en la vereda de Constante. En todo caso que ponga un cartel o le diga a los dueños de los perros que levanten su producto.

Que haga lo que quiera con el producto, que lo tire, que lo venda por Internet, que lo regale. Menos tirarlo a la vereda del vecino. A menos que quiera hacer publico y expresar al mundo que es un verdadero desconsiderado y por demás asqueroso.

Besooo.

Amar en tiempo de amar – Mare Nostrum

Hola

Los espero en Marenostrum con Amar en tiempo de amar. Les dejo el link http://blogsdelagente.com/asisiquesi1/2012/01/02/amar-en-tiempo-de-amar/

Besoo

Las consecuencias de su juego – Mare Nostrum

Hola

Los espero en Mare Nostrum con Las consecuencias de su juego. Como siempre les dejo el link http://blogsdelagente.com/asisiquesi1/2011/11/24/las-consecuencias-de-su-juego/

Besooo.

Unidos por el camino – Mare Nostrum

Hola

Los espero en Mare Nostrum en Unidos por el Camino. Les dejo el Link http://blogsdelagente.com/asisiquesi1/2011/11/18/unidos-por-el-camino/

Besooo.

Que tengan un Muy buen fin de Semana :-D

Un milagro pedagógico

 No sé muy bien como sucedió. Tal vez se debió a que hace dos fines de semana tuvimos, en el colegio donde cursé mi secundario, la reunión anual de ex alumnos. Mi mente trajo recuerdos que no sabia que tenía. Como siempre, una cosa trajo a la otra, y la otra, al tema de hoy.

Cuando estaba en el secundario, en general me llevaba materias. Muchas. Mi mamá siempre estaba en la búsqueda de alguien que, tal vez mediante algún conjuro, arte de magia o vaya a saber como, pudiera introducir ciertos conocimientos en mí duro marote.

A decir verdad, nunca fui buena alumna. Era distraída, dispersa. En realidad, donde dice “era” debería decir “soy”. En aquellos días, y aun hoy, lo que me interesa me interesa, y lo que no, no existe, no lo registro. Mi cerebro lo ignora, no lo tiene en cuenta, lo repele, lo expulsa de su sustema como algo dañino. Lo peor es que yo no tengo injerencia en su decisión. Es algo ajeno a mi, no puedo evitarlo. Así ha sido siempre, es algo inmutable, un hecho inexorable de la vida, o por lo menos de la mía.

En una de esas quiméricas búsquedas desesperadas emprendidas por mi pobre progenitora, en las que pretendía encontrar a esa o ese docente magistral que obrara el milagro, fue que encontramos a Patricia, la nieta de una vecina. Según su abuela ella era un portento, una docente modelo, tenia muchísimos alumnos, y daba infinidad de materias.

Yo necesitaba con urgencia que alguien con muy buena voluntad y mucha, muchísima paciencia me explicara algunos puntos del programa de matemática, y algunos otros tantos del de contabilidad. La situación era urgente, desesperada, requería de medidas drásticas. Tenía que sacar una buena nota para no llevármelas. Aunque siendo realista, necesitaba nota para, al menos, llevármela dignamente a diciembre.

No había tiempo que perder, esa misma tarde fuimos a la casa de Patricia, averiguamos como era el sistema. El tiempo apremiaba, tenía que absorber, procesar y acomodar todo el conocimiento que pudiera en mi duro marulo. Así que sin más tramite, me quedé a tomar la clase. Ella creía que con dos horas sería suficiente para ponerme a tono. Una soñadora…

Lo que nuestra amable y diligente vecina, la señora de Cusati, omitió decir, fue que su nieta daba infinidad de materias, pero las daba todas juntas, al mismo tiempo. Así es, como lo están leyendo, no los engañan sus ojos. Patricia, una eficiente docente, diplomada en todo y titulada en nada. Mientras su mamá miraba la novela a todo volumen en el living, ella daba clases en la poco espaciosa cocina de su casa, a una innumerable cantidad de alumnos por turno.

Las materias impartidas eran: matemática, contabilidad, lengua y literatura, inglés, apoyo escolar de primaria, música. Se me escapa si daba alguna otra materia más. Tal vez, danza moderna y contemporánea. No lo sé con certeza, mis recuerdos de ese día son difusos, la confusión fue mucha.

Obviamente, de las dos horas que estuve allí, la preclara docente, no me dedicó ni cinco minutos. Como diría mi Tía Elsa: “Fue debut y despedida”. La experiencia con Patricia no fue de las mejores, menos mal que su abuela tuvo el buen tino de no preguntar como me había ido. Por que yo no le hubiera mentido.

Es así, los arribistas, destitulados y osados, abundan en esta vida. Nos rodean, nos esperan a cada paso, agazapados, pacientes, esperando su momento adecuado. Para intentar repararlo todo, nuestra vida, electrodomésticos e intelecto. Con un conocimiento deficiente, un libro despanzurrado que les quedó del secundario, un destornillador plano, un philips y dos palitos de brochette.

Besooo.

¿Dónde nos quedamos?

El tiempo transcurre inexorable. Comenzó la cuenta regresiva, la meta está cada vez más cerca y no hay tiempo que perder. Deben utilizarse todos los recursos para lograr un buen posicionamiento. Para ello hay que tener buenas ideas, presentar el mejor plan, cubrir la mayor cantidad de aspectos posibles. Y no dejar ningún resquicio para que el rival se entrometa y gane la pulseada. O, al menos, algo así.

La clase política está saliendo lentamente del letargo en el que estuvo sumida durante estos casi dos meses. Comenzó la segunda fase de la campaña. Los candidatos volvieron al escenario político con fuerzas, energías, ideas y publicidades renovadas. Esto último, claro, no es una afirmación, sino una pregunta que me estoy formulando en voz alta.

Todo está aún tibio, expectante. Daría la impresión que la oposición está como desanimada, pálida, desganada, descolorida, sin norte ni meta trazada. Quizás ahora lo noto esto por que me estoy fijando con más atención. Pero intuyo que esto ocurre desde hace ya algún tiempo, y a las pruebas me remito…

Pero la tibieza del ambiente y la ausencia de fragor en la lucha no evitaron que se produjeran algunas fracturas o diferencias irreconciliables. Que vinieron a perturbar la calma chicha existente hasta el momento.  Como la ocurrida entre el hijo del caudillo radical y el acaudalado heredero supermercadísta.

Quien, de buenas a primeras, dijo: “Me voy”. Y así lo hizo, así que cambió el color de su boleta engamándola con el de su cabello. Y se fue raudo con el candidato puntano, al que le había quedado un lugar vacante. Ruptura esta que no me produjo ni el más mínimo asombro, por lo menos a mi.

Hay combinaciones que no deben hacerse jamás, ni siquiera pensarse, y mucho menos  intentarse. Están condenadas al fracaso o al desastre. Son tan peligrosas como mezclar sandía con vino, leche con naranja o meterse al agua antes que te haga la digestión. Impensado.

Ya sé que no lo van a hacer, pero si me preguntan a mi, yo que ustedes, haría unos pochoclos dulces o salados, como prefieran. Y este fin de semana aprovecharía para juntarme con mis publicistas y ver y rever los spots. Sólo son una sucesión de imágenes, no hay propuestas.

Aunque pensándolo bien, tal vez no sean los spots a los que le faltan las propuestas… ¿No?

Besooo.

Que tengan un muy buen fin de semana :-D

 

Fuera de Mi

Mis dedos se deslizan presurosos el teclado, lo hacen con la precisión de un cirujano. Los observo detenidamente y no alcanzo a ver la letra que presionan,  tienen voluntad propia, están como poseídos. Ignoro quien los hace mover tan presurosos, desconozco si es mi inspiración o mi ira. Ambas estaban librando una contienda dentro de mí, y no tengo idea de quien ganará la compulsa.

Epílogo: Hace tres días que espero y desespero por el Inspector de la empresa MetroGAS. El martes teníamos una cita, un compromiso. El debía venir, y no vino. Lo esperé infructuosamente. No se dieron razones, ni excusas. No hubo nada, sólo su imperdonable ausencia.

Una fría y muda inasistencia fue lo que obtuve como premio a mi tesón y paciencia. Todo quedó flotando en el aire, esperando que se diluyera, bifurcara, desapareciera cualquier rastro y se olvidara. Tomó la misma actitud que tomaría el cobarde que quiere salir de una relación que lo agobia y no se anima a decirlo de frente.

Pero conmigo no, Inspector Incumplidor. A mi me va a mirar de frente, a los ojos y me lo va a decir en la cara sosteniéndome la mirada. Va a tener que hacerse cargo de su incomparescencia. No voy a permitir que lo haga de otra manera, a su manera. Me lo he ganado, hace casi un año que espero pacientemente (o algo así) a ser reconectada.

Capítulo III  Y la ira le ganó a la inspiración: No entiendo los misteriosos e insondables caminos que trazan las empresas, para ser transitados por sus usuarios y/o clientes  de la manera más trabajosa y complicada posible. Sus políticas y procedimientos rayan en la incoherencia a veces total otras parcial,y en la sobreabundancia burocrática.

Si pudiera hablar con algún representante de la empresa que no tuviera puesto un CD con una contestación de lo más tonta, que no resiste el menor análisis, le haría los siguientes cuestionamientos:
Si el Inspector designado no pudo venir el día martes porque no hizo a tiempo, entonces:
1) ¿ Por qué se fijan más visitas de las que puede cumplir?
2) ¿Por qué no puede continuar con su itinerario del día anterior, y asÍ cumplir con las visitas pactadas?
3) ¿Por qué tengo que ser yo la que debe solicitar una nueva visita, y no  ellos, que fueron los responsables del incumplimiento?
4) ¿Por qué hacen todo tan difícil y tardan tanto tiempo para todo?

Estas son algunas de las miles de preguntas que en este momento acuden a mi cabeza, queriendo figurar en esta lista por considerarse prioritarias. Pero no quiero aburrirlos, no quiero aburrirlos más.

Estas son las cosas que me enojan de nuestras Empresas Privatizadas. Lo curioso es la dicotomía que se puede observar en ellas, si bien las  tarifas son tÍpicamente de  Empresas Privadas, se empeñan en  conservar a capa y espada el razonamiento, corazón y alma de las Empresas Públicas.

Francamente no entiendo sus conductas, esto me enoja y hasta me enemista conmigo misma, y es en ese momento cuando para callarme y sorprenderme a mi misma me pregunto ¿por qué no entendés? ¿Qué es lo que no entendés?

Entonces me contesto: Es verdad, esta es la misma empresa que matriculó a Hugo, mi poco habilidoso gasista. Es la misma que lo facultó para actuar como tal y le dió vía libre para hacer todos sus desaguisados. Claro, ahora todo cierra…

Besooo.

 

Conductas escurridizas que rompen mi enojometro

 

Hay  cosas que me irritan. Muchas. Otras me enfurecen y otras, directamente, rompen mi medidor de enojo. Los comportamientos humanos que paso a describir son los que habitualmente hacen trizas mi enojómetro.

Estos son   adoptados por esos  seres altamente competitivos que siempre quieren estar delante de todos. Los punteros honorarios del top ten,  conseguido por merito propio a base de fuerza, esfuerzo y descuido ajeno.

Cuentan con una habilidad, digna de admiración, con la que se  inmiscuyen  ganando terreno de una manera tan paulatina o violenta (según sea su modus operandi),  quedándose con  tu lugar sin que ni siquiera lo notes.

Así es, señoras y señores, me estoy refiriendo a esa raza inextinguible y por todos repudiada: “Los Colados”. Denomínase de esta manera a toda persona que  no concibe que él o ella deba esperar su turno haciendo fila. Por alguna razón que desconocemos, se creen imbuídos por algún tipo de  gracia divina. Es así que valiéndose de artimañas, artilugios o simplemente haciéndose el ganso, va ganando lugares para ser atendido antes que los que lo precedían.

Dicha acepción también comprende a  aquellas personas que no pagan su boleto, su entrada, o aquellos que simplemente aparecen con su mejor cara de piedra sin haber sido invitados. En fin, de ellos nos ocuparemos otro momento.

Estos seres desconsiderados, mal educados o aprendidos, son omnipresentes. Los encontrás en filas de colectivos, bancos, clínicas, espectáculos,  quioscos, comercios en general, etc.

No suelen reconocerse a simple vista gracias a su gran habilidad e intensiva práctica de su actividad coladorística. Es decir que, cuando te diste cuenta ya los tenés delante de vos. Le da lo mismo que trates de explicarle en forma calmada, a los gritos o berreando que ese era tu lugar. Él o ella permanecerán impertérritod ante cualquier reclamo y/o acusación de “COLADO” . El sujeto en cuestión llegó para quedarse en tu lugar u otro mejor, por que según su creencia es su derecho legítimo.

Cada vez hay más, se reproducen en forma constante y permanente por lo que me atrevería a clasificarlos como  una plaga endémica. La información que transmiten en su ADN es de lo más poderosa. Van creando anticuerpos y cada vez tienen estrategias coladorísticas más sofisticadas, creativas y eficaces. 

Vengo luchando contra ellos desde mi mas tierna infancia, y nada. Es como sacar agua del mar con un vasito. Por eso, seres incolados, cuidemos nuestra espalda porque son más que nosotros. Aunque hay algo que tienen  menos, mucho, pero muchisísimo:  ESCRÚPULOS.

Besooo.

Si me lo explican … a lo mejor lo entiendo ¿no?

 

Hay muchas cosas que no entiendo, tal vez demasiadas. Hay cosas que si me las explican despacito y con paciencia tal vez llegue a comprenderlas o, por lo menos, a tener una vaguísima idea sobre ellas.

Pero hay otras que directamente no me entran en la cabeza, no hay caso. Le doy vueltas y es inútil, no sé si es que me cuesta acomodarlas en mi mollera o es  por que son extremadamente bizarras, locas, incomprensibles, inteligibles, y así puedo seguir infinitamente con los calificativos y nada.

Últimamente la realidad me esta dando mucho material para escribir mis  post. No es que me tome tome todo a risa, como me dice mi papá.

A pesar de mi ascendencia y  mi sentido trágico de la vida, estoy segura que si no  mirás  la realidad desde  un costado  amablemente humorístico, a la vez que piadoso,  solo te queda el  llanto  amargo a moco tendido. 

El tema que empezó a mover los herrumbrados engranajes de mi disco rígido marular fue el de los bloqueos protestatorios que están impidiendo la distribución de los diarios.

Paso a enumerar de una manera amena y sucinta que es lo que entiendo y lo que no de esta extraña situación.  

Entiendo que se están violando normas constitucionales. Entiendo que se están vulnerando una serie de derechos. Entiendo que se esta atentando contra la libertad de expresión y el derecho de circular libremente. Entiendo que se están tomando actitudes, como podría decirlo … actitudes poco democráticas que nos remiten otros tiempos más crueles y menos felices.

Lo que no entiendo es que es lo que se reclama. No entiendo porqué se reclama de esta manera. Y lo que menos entiendo y más me preocupa es como es posible que un juez no intervenga.

Tal vez el señor Moyano quiera que todos los trabajadores de este país nos afiliemos  al sindicato de camioneros, ¿será eso?.

Hago un llamado a la solidaridad. Por favor,  que alguien  me explique que es lo que está pasando. Eso si, despacito y  con paciencia, por que no entiendo na de na, pero nada de nada.

Besooo