Delicadas paradojas

 Lábiles, sutiles, banales y eternas, perecen y permanecen con una existencia infinita y a veces inútil. Son contradictorias en si mismas, implican un contrasentido permanente. Pueden mutar de útiles a inútiles, en un lapso de tiempo muy acotado, tan solo un segundo que marca la diferencia y obra la contradicción.

Sus tamaños, formas, materiales y colores varían. Van de lo absolutamente llamativo y atractivo, a lo profundamente espantoso. En su mundo no hay reglas, solo estamentos, números y a veces, en la minoría de los casos, nombres.

Suelen volar alto y llegar hasta el cielo pero bien, bien arriba. Nos maravilla mirarlas, verlas en plenitud en lo alto. Pero no tienen termino medio, otras veces llegan a lo más bajo, caen y caen hasta quedar revolcadas en el fango.

Portan y contienen parte importante de nuestras vidas, a veces sólo gironés o deshechos de lo que fue. En algunos casos son las orgullosas poseedoras de nuestro pasado e incluso de nuestro futuro

Ellas son así, agradables y no degradables, eficientes e ineficientes, efímeras y eternas. Hechas a imagen y semejanza de sus creadores, una paradoja en sí mismas. Llegaron a nuestras vidas como la gran maravilla revelada, a fines del siglo pasado, y tal vez lo hicieron para quedarse. Ellas son a la vez las necesarias, innecesarias, útiles, inoperantes, amadas, odiadas, detestadas y contaminantes bolsitas de polipropileno, plástico y afines.

Nos siguen y nos persiguen ofreciéndonos sus servicios engañosos. Y lo peor es que solemos caer en su bien tramada y disimulada trampa. Por más que usemos la bolsita de las compras, tratando de cuidar a nuestro maltratado planeta. A veces nos quedamos cortas con la bolsa o largos con las compras.

Y es en esos momentos en los que ellas se hacen presentes, como lo hacia el Demonio ante el Fausto, y, de la misma panera te proponen “un pacto” que no podés rechazar. Un pacto del cual te vas arrepintiendo a cada paso. Un pacto que sufrís y padeces por sus consecuencias.

Un pacto que sufrís en carne propia, en el mismo momento en que las inocentes manijas de las bolsas, se van haciendo finitas, finitas, finititas. Y comienzan a introducirse como cuchillos mal afilados en tus manos, tratando de penetrarlas.

En ese momento sólo una pregunta ocupa tu mente toda: “¿Cuánto resistirán?” La pregunta es muy amplia, si te referís a tus manos entumecidas. Que a esa altura pasaron por una amplia gama de colores que fueron del rojo bermellón al violeta, para terminar en un blanco amarillento. O a las manijitas finitas que no sentís pero vez que en cualquier momento se cortan.

La desesperación te invade e invocás al cielo para que resistan las manijas de las bolsas y tus manos, aunque en ese momento tus manos poco importan porque casi no las sentís. Entonces se produce ese quiebre, ese momento crucial que presagia la desdicha y la tragedia.

Ese momento que nunca hubieras querido vivir y mucho menos presenciar, ese momento que es el momento en el que ves rodar los duraznos, junto con los tomates y la cebolla. Ese momento en el que ves a la espinaca que cae a plomo sobre los vestigios de vereda y sobre ella los huevos. El desastre más absoluto.

Tratando de contener las lagrimas, la ira, la vergüenza y todo eso que sentís. Siempre manteniendo la mayor dignidad posible y sobre todo poniendo mucha actitud al levantar todo el verdurerío desperdigado a lo largo de por lo menos dos veredas.

También podríamos capitalizar nuestro desastre bolsístico. Y tomar el desparramo como una experiencia, una aventura sin desventura. Tratando de experimentar lo que se siente al cosechar los vegetales de nuestra propia huerta. O pidiendo que la próxima vez nos pongan doble y hasta triple bolsa.

Besooo.


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, , Reportar este Comentario paola dijo

MIENTRAS SE HACEN FINAS, REZANDO QUE NO SE CORTEN JEJEJ AUNQUE SI TE VAN CORTANDO LAS MANOS, NI HABLAR I LLEVAS NARANJAS JAAA Y VAS EN BICICLETA Y AHI FUISTE JEJEJJEJEJEJE
BUENISIMO!!!!!!!!!!!!!!!! JAJAJA BESOTEEEEE Y BESOOO

, , Reportar este Comentario ana-tosi dijo

todo un tema..las bolsas, yo lo solucioné con el changuito de tela, me quedaban las manos cortadas y los hombros contracturados del peso!!!

a la salida de Rosario el campo está lleno de esas bolsas, nada ecológicas, lo de las bolsas de papel quedó en la nada…como casi todo…en este país de nunca jamás: obedecer!!

me encanta la habilidad que tenes para ir llevando el tema a algo tan banal como las bolsas y que al principio parece una trama psicológica…voto

besitos!!

, , Reportar este Comentario Marcela Peláez Gorjón dijo

Hola Ana
Las bolsitas son unas desalmadas asesinas, te estrujan las manos, te dislocan los hombros y te complican la vida jajajjjajaja
La basura del barrio donde vivo esta auspiciada por todos los supermercados de la zona, incluidos los chinos, que tienen bolsas pero mudas jajaajjaja
Son una reverenda porqueria, yo me quiero pasar al changuito, pero con el estado de las veredas no se si me animo
Gracias por tu comentario besoteeeeeeeeeeeeeeeee

, , Reportar este Comentario jorgeluis dijo

Hola marcela.
Mis manos están surcadas por estigmas, no precisamente religiosos, sino a causa de las bolsitas. Tengo una bolsa ecologica como las de antes para llevar algunas cosas, pero como hoy había ofertas de gaseosas, tuve que continuar con la saga de mis marcas, que tenemos casi todos los que llevamos las bolsas de los super.
Y alguna vez, aunque estaban dobles, se rompieron al cruzar la calle. Total son dos cuadras y no se rompen,jajaja y si, se rompen igual!! :)
Beso y voto , como dice ana, por las bolsas ecológicas que son promesas incumplidas. ¿Serán muy caras? Pobres, no hay presupuesto!! :)

, , Reportar este Comentario Marcela Peláez Gorjón dijo

Hola Jorgeluis
Eso, estigmas permanentes indelebles, eso es lo que te dejan jajajajaja.
Yo también tengo dos bolsas, pero a veces o me las olvido o no alcanzan y el plastico hace su entrada. Caminar dos cuadras con esas es como hacerlo por una cuerda floja, no sabes en que momento se va a cortar, y es literal jajajajajja.
Las de papel y/o ecológicas brillan por su ausencia en los comercios, tal vez sea por que no hay presupuesto…. ¿no? jajajajaja
Me encnato tu post, geniallllllllllllll!!!!
Besote enorrrrrrrrrrrrrrmeeeeeeeeeeeeeeeeee

, , Reportar este Comentario PIBIEJO dijo

Hola Marcela, siempre admiro tu virtud de describir en forma maravillosa los casos y cosas que nos rodean por mas insignificantes que sean, como una simple bolsita de plástico, a cualquier tema le creás un historia y le encontrás un sentido. Estoy seguro que si tenés que escribir sobre la “nada”, empezarías diciendo que se trata de un cuchillo sin mango al que le falta la hoja.
Felicitaciones y un beso

, , Reportar este Comentario Marcela Peláez Gorjón dijo

Hola Pibiejo
Muchas gracias por tu comentario y por las cosas lindas que me decis.
Que buena idea lo de comparar a la nada con lo del cuchillo, ves que no soy tan original para los temas cotidianos?
Besote enorme