El aniquilador de mis ilusiones
No se puede vivir sin esperanzas, sin ilusiones. Constituyen esa atadura invisible que nos aferra a la vida. Son el combustible que necesitamos para seguir adelante, el aire que respiramos. Ellas nos impulsan a alcanzar nuestras metas, nos guían, nos llevan dulcemente de la mano por esos insondables caminos de la vida, para que lleguemos con bien y seguros a nuestro objetivo.
Lo terrible, lo imperdonable de todo esto, es que alguien rompa esas esperanzas e ilusiones sin que nada importe, permaneciendo indiferente mientras todo se derrumba. Tomando una actitud impávida, impertérrita, sin que el pulso se le altere mientras lo hace.
Y él lo hizo a conciencia y con toda intención. Tomó a mis ilusiones y mis esperanzas en la palma de su mano, las miró fijamente y después de algunos minutos de contemplarlas las destrozó sin miramientos, ni objeciones de su conciencia. No le importaron las consecuencias, ni el daño causado, permaneció allí incólume contemplando como todo se destruía a mi derredor.
Mi desilusión y desesperanza sólo es imputable a él. Esa es su magnifica obra, su orgullo. Su obra, la que todo lo causa, hasta mi desvelo. Esa obra que es fruto de su impericia, su desidia y su falta de habilidad. El es en sí mismo un mal experimento, una mezcla que conjuga y potencia lo peor de Atila y Bucéfalo. Ellos lo admirarían, y se sentirían opacados ante su presencia. Él es certero, peligroso. A su paso deja un tendal, donde el pisa no crece el pasto.
Y no solo mis ilusiones y mi esperanza rompió. También rompió mi alero, el vidrio de mi puerta, una rejillita, varias bombitas, y el techito de la llave que enciende la luz. Así es señoras y señores, mi gasista prometió, juró y perjuró sobre su matrícula que la inspección de MetroGAS, la que devolvería a mi vida el gaseoso elemento después de casi un año, vendría ayer. Y para hacer más creíble su promesa, hasta se aventuró a darme un horario, “después del medio día”. Ése era el horario en el que se terminarían mis penurias. Lo atesoré y repetí como una adolescente crédula, durante todo el fin de semana.
El lunes por la mañana me desperté exultante. Nuevamente el gas iba a volver a mi vida. El progreso, la modernidad y la comodidad volvían a morar en mi morada. Al fin, después de un año de cocinar con un anafe que me mató a patadas, después de un año de tomar duchas tibias y exiguas, el gas hacia su retorno como un hijo pródigo.
Esperé ansiosa la hora prometida, más media hora más, mas dos horas, que se hicieron cuatro, y nada. Confundida, y decepcionada tomé el teléfono, marqué su número y con voz emocionada pero firme le dije: “¿Hoy no tenía que venir el inspector de MetroGAS?”. Él contesto sin inmutarse: “No, me confundí, era mañana”…
Por eso, si alguna vez llaman a un matriculado que se llama Hugo, es canoso y vive en Flores, no lo contraten, y a la vez corran como el viento huyan por sus vidas. Porque les aseguro que les romperá mucho más que sus esperanzas e ilusiones.
Besooo
Mare Nostrum
Hola
Hoy empece mi nuevo blog, se llama Mare Nostrum. Lo comencé a instancias de dos amigos de esta comunidad Linda y Maxymo, asi que si no les gusta, ya saben quienes son los culpables.
Les paso el link http://blogsdelagente.com/asisiquesi1/2011/08/29/una-segunda-oportunidad/
Besoo.
No lo hagas
El otro día viajaba en colectivo, miraba por la ventanilla sin rumbo fijo hasta que lo vi, un señor, como diría mi tia Vina, muy bien puesto, saco corbata y demás yerbas, estaba esperando ante un semáforo y luchando a brazo partido con algo que tenia, y si , en su nariz.
Por si no tienen idea de lo que estoy hablando voy a utilizar algunos simbolismos tales como, sacar pan del horno, estar de mudanza … por que esta descolgando los cuadros, la búsqueda del tesoro y otros paralelismos ingeniosos.
Mi pregunta hombres es por que cuando están delante de un semáforo se hurgan, escarban, esculcan su nariz, habiendo tantas otras cosas para hacer, por ej: sacarse el perejil de los dientes, ver como esta el rimel, no sé cosas útiles.
Ellos, no, utilizan el tiempo muerto para trepanarse el cerebro, buscar ideas. Y si que llegan profundo, y para que no quede lugar a dudas, le ponen un gran moño a la cuestión, haciendo al producto de su denodado esfuerzo una bolita, debe ser una especie de síndrome.
Les doy una recomendación, aunque no suelo darlas, hagan de todo, lo que ustedes quieran pero nunca, jamás y de ninguna manera, hagas bolita, es la prueba indubitable de tu acción.
Se más disimulado, guardalo en un bolsillo, pegalo en algún lado, en este momento se me ocurren lugares como debajo del asiento o en la frente. Ven ese es un buen lugar, en la frente, así todos ven lo chancho que sos y confirman donde pusiste antes esos dedos.
En fin, así es la vida, años de civilización, viajes al espacio, internet y nos se cuantos avances mas, y ellos con el dedo en su nariz buscando quien sabe que placer oculto, a lo mejor es eso, tal vez tenga algún tipo de conexión con su masculinidad, no lo sé.
En fin, como decia Don Angel, mejor hablar de esto y no de porquerías.
Beso
Buen fin de semana
¿Adonde van cuando no estan?
Lazos Invisibles
Salen de la nada y misteriosamente se aglutinan. Constituyen formaciones cerradas, sólidas, impenetrables. Nada ni nadie puede contra los seres que las conforman. Impiden todo contacto, no toleran que alguien ose invadir su transitorio territorio.
Cuando sienten una presencia se ponen en alerta y se despliegan, poniendo en marcha su poderío, su astucia. Tienen una meta y la van a alcanzar como sea, donde sea y a costa de quien sea. Nada ni nadie les importa más que proteger esa meta de impenetrabilidad e impedimento.
Ni siquiera permiten el paso de los elementos, deniegan su permiso al paso del aire, el viento y la luz. Son seres que ponen su marca en el suelo que pisan, invencibles, unidos por una fuerza que no se ve pero se siente poderosa, indestructible y eterna.
Rara vez van solos, aunque puede haber excepciones, y esas excepciones son las que para nosotros constituyen el mayor riesgo porque no se hacen evidentes inmediatamente. Generalmente se desplazan en grupos de dos o más. Quizás radique en ello el secreto de su poder.
No acostumbran a desplazarse en línea recta, eso va contra sus principios, ideología y creencias. Se desplazan de manera zigzagueante tratando de abarcar la mayor superficie posible. El objetivo es claro, tratan de tapar todos los posibles flancos, claros o resquicios que dejan a su paso.
He observado su extrañísimo modus operandi detenidamente, sin alcanzar a comprender sus intenciones. Estas no están bien delineadas para quien los observa, son difusas, mal delineadas, poco claras, pero tal vez sea una estrategia muy bien definida por ellos para conseguir su meta.
Lo claro es que con ellos nada me queda claro. Cada vez son más, pertenecen a distintos sexos y grupos etarios, conformados por seres totalmente heterogéneos. Su operatoria es variable, se los puede encontrar en lugares diversos y no se los puede identificar a simple vista. No siguen un patrón de conducta. Y generalmente suelen sorprender cuando menos se los espera.
Me estoy refiriendo, señoras y señores, a esa extraña especie de mellizos, cuatrillizos y hasta a veces octillizos con rasgos de uniones invisibles cual siameses. Es esa gente que va caminando en grupos de dos o más personas, en formación cerrada e impenetrable por las veredas. Son esos grupetes aglutinados, en los que parece que solo reinara una voluntad que da órdenes desquiciadas. Ellos no pasan ni deja pasar, o todos caminan al mismo tiempo, o todos se paran formando un cuello de botella en el que el paso se hace imposible, tornándose absolutamente impenetrables. ¿Quien no se ha topado con ellos? ¿No?
A veces me gustaría preguntarles: ¿qué es lo que los lleva a tomar esas conductas?, ¿qué los lleva a mimetizarse de esa manera?, ¿qué los lleva a tomar ese comportamiento tan irritante?. Tal vez no se den cuenta que lo hacen, quizás vean la vara en el ojo ajeno y no la viga en el propio, y se fastidien tanto o más de lo que me fastidio yo cuando ven en otros esos comportamientos. Tal vez sean parte de un estudio psicológico o sociológico que mida las reacciones y la tolerancia humana.
En realidad no lo sé, aunque es otra de las cosas que confieso me gustaría saber y entender.
Besoo.
Una semana sin lunes
Comencé a detestarlo en mi más tierna infancia, allá en el siglo pasado. Su inminencia me ponía triste, de mal humor, me deprimía. El anuncio del advenimiento de su agonía lo anunciaba mi tío Martín escuchando el segundo tiempo del partido en su radio Spica. La frase de mi mamá: “Vamos. que mañana tienen que ir al colegio y todavía no planché los guardapolvos” oficializaba el deceso del domingo.
Era en ese preciso momento cuando mi cabeza se llenaba de reproches, reclamos, y preguntas sin respuestas, o algo así. ¿Por qué tenían que existir los domingos por la tarde? ¿Por qué el fin de semana duraba tan poco? ¿Por qué no había hecho los deberes el viernes por la tarde? ¿Por que no habré ido a comprar ese mapa? ¿Por qué el lunes siempre sucede al domingo? ¿Cuando será el día que exista un domingo sin lunes?
Cuando inventaron esto de los fines de semana largos me puse feliz, la providencia finalmente había cumplido mi deseo. Al fin hubo un domingo sin lunes. En realidad podemos modificar el largo feriado y adecuarlo como nos guste, porque podemos pretender que hay dos sábados, uno de repuesto, o un domingo sin la tristeza que conlleva un domingo por la tarde, seguido de un lunes feliz.
El domingo por la tarde, aprovechando el sol y la ausencia de humanos en Buenos Aires, nos dedicamos a caminar y a hacer turismo. No sé si lo notaron, pero no había nadie en la ciudad, desconozco si la causa se debió al día del niño, las bajas temperaturas (y por ello se buscaron horizontes más cálidos como un shopping), o la emigración masiva hacia centros turísticos.
Cuando se es turista en su ciudad, no sé si se miran las cosas por primera vez, pero se las mira con otros ojos, de una forma distinta. Tal vez la mirada sea más exhaustiva, porque se tiene más tiempo, o quizás más crítica.
Comenzamos a caminar sin rumbo fijo, hacia donde nos llevaran las veredas soleadas. Fue así como llegamos a la Plaza de Primera Junta. Allí ví algo que llamó mi atención, y me impresionó de tal manera que me resistía a dar crédito a lo que veían mis ojos. Paralelo a la reja donde esta la escalera para bajar al subte, personas en situación de calle han montado una suerte dormitorio permanente. Hay varios colchones, de una plaza, de dos, y hasta una cama marinera (son esas camas que tienen otra camita debajo) y, obviamente, gente durmiendo en esas condiciones misérrimas.
El resto de la plaza, es utilizado como enorme e inconmensurable baño público, hay mugre por doquier y el olor es insoportable, situación esta que también se repite en Plaza Flores.
Hace poco menos de un mes hubo elecciones a Jefe de Gobierno, el pueblo se expresó y lo reeligió de manera unánime e indubitable. Así que, Sr. Jefe de Gobierno, su gestión no termina con las elecciones, más bien ahí empieza. Los laureles que supieron conseguir no son eternos, hay que redoblar los esfuerzos y trabajar por ellos todos los días.
En fin, comencé con la felicidad de una semana sin lunes, y termine tirándole de las orejas a Macri. Así es la vida, una de cal y otra de arena, para que todo esté en equilibrio.
Besooo.
Mi búsqueda frenética
Son esos días en los que todo desaparece, en los que los elementos se rebelan, en los que nada está en su sitio y nada sale como lo planeaste. Esos días en los que querés ponerle fin a ese estado de cosas, y para eso buscás denodadamente el camino hacia la solución, hacia el cambio.
Es en esos momentos en los que decís basta, agudizás la búsqueda, pero se hace escurridiza, infructuosa y el equilibrio no se hace presente. Y es ahí cuando te invade la ira y la decepción porque lo único que encontrás es la nada, el vacio, el lugar en blanco.
Te fijás en ese lugar donde debía estar lo que allí tenía que estar, pero no está. Surge entonces el “quien sabe donde”, y lo primero que responde es el hermetismo, el silencio, la no respuesta, la indiferencia. Y otra vez el vacío desolador, la carencia, la añoranza por el lugar con su objeto y el objeto en su lugar.
No hay explicaciones ni respuestas, solo vacío, vacancia. En definitiva, nada. Una nada que hiere, que es indiferente, orgullosa, que se muestra inflexible e irónica ante mi planteo.
Si sólo hubiera estado ahí, donde la pensé, la imaginé, donde la ví por última vez, todo hubiera sido tan diferente. Pero no, el destino lo había planeado y escrito en su enorme libro. Y lo que el escribe con su eterna pluma y su antipática letra de trazos perfectos y sin rasgos de vida es ley en la vida, no puede modificarse.
Lo hice en forma maquinal, sin pensarlo, sin mirar, abstraída, perdida en mis pensamientos, y con mis pensamientos perdidos. No me di cuenta hasta que fue demasiado tarde y no podía modificarse, igual que el designio del destino.
Era un revuelto de zapallitos. Estaba muy rico, le puse un poco de provenzal, lo probé y estaba soso. Estire la mano y tome “algo”, al segundo chorro me di cuenta que les estaba poniendo edulcorante. Inmediatamente busqué la sal frenéticamente, lo hice en los sitios que suele frecuentar y en los que no, pero fue inútil no la encontré.
Igualmente hubiera sino inútil, era demasiado tarde, quedaron una dulzura…Ni siquiera me atreví a dárselos a mis perros, seguramente lo hubieran tomado como un insulto.
La pregunta que aún carece de respuesta es ¿quién sacó la sal de su lugar, que es la alacena? Las posibilidades no son tantas. Y la nada, nadie conoce su paradero, sólo se escucha el silencio como un mudo testigo del aberrante hecho culinario.
Besooo.
Buen fin de semana largo y les deseo a los niños, Y a aquellos que tengan un niño en un rincón del corazón, o el corazón de niño, o un niño a flor de piel, un ¡MUY FELIZ DÍA!
Asuntos Internos
No siempre pasan cosas en nuestro terruño. A veces todo se detiene como en una postal, otras todo pasa en cámara lenta, todo se estira como el final de una novela con mucho rating. Pero otras las cosas se suceden sin pausa y con prisa. No terminamos de sorprendernos de una cosa, cuando ya nos estamos sorprendiendo por otra. Y es ahí cuando la confusión deviene y nos invade, porque no sabemos si nos dura la sorpresa por el primer hecho, o si lo que estamos sintiendo es la sorpresa por el segundo.
Esta semana post eleccionaria comenzó de una manera peculiar. Hubo festejos, reparto de culpas, alguna que otra autocrítica, tal vez un pseudo milagro, sincericidios, ignoricidios… Por lo demás, lo de siempre. El martes fue un día casi chato, de esos en los que no pasa nada guau para decir uff. Pero ayer miércoles, fue casi un día de ídem porque pasó de todo y más.
Y sino juzguen ustedes. A continuación hágoles un relato libre, sucinto pero sentido de los hechos que atraparon mi atención, y en un casi riguroso orden cronológico:
Vecinos vieron salir humo de debajo de la General Paz, donde había un depósito de cartones. Alarmados por esta situación llaman a los bomberos. Estos van raudos, en su reluciente autobomba, con la sirena a todo dar. Aún sin aliento por el sofocón rompen la pared y comienzan con su tarea. Inmediatamente se dan cuenta que el incendio que estaban sofocando no era de cartones sino el de una plantación de marihuana. Así es, señoras y señores, en el lugar había 35 plantas de cannabis, con sus respectivas macetas. También tenían un precario sistema de iluminación que es el que originó el fuego. Evidentemente esta gente con una visión comercial muy particular quiso unificar el negocio haciendo un dos por uno. En fin.
Hubo un hecho tragicómico con el hijo del ex presidente ese que tuvo dos mandatos, al que se le ocurrió reformar la Constitución y decír que el primero no valía, por que se empezaba a contar desde el segundo, si el rere, el mismísimo que quería mandar cohetes a la estratósfera. El mismo que todavñia viste y calza, al que no se nombra porque trae mala suerte. Aclaro, yo no creo en la yeta, pero por las dudas…
Resulta que su retoñito Nair se dió un tiro en la rodilla. Hay dos versiones del hecho, la del vástago herido es que estaba cargando el arma y se le disparó. Lo que no dijo es para que la estaba cargando. La otra es de un camionero y varios testigos, parece que se peleó con el susodicho camionero, lo amenazó poniéndole el arma en el pecho, hubo un forcejeo y así fue como termino con el tiro en su rodilla. Como dice el dicho: “ Las armas las carga el Diablo y las descarga un boleado”.
Parece que el gobierno tiene la sensación de que el INDEC no es muy creíble, entonces quieren cambiarle la imagen utilizando tres indicadores nuevos. El organismo hará una encuesta sobre tabaquismo, otra sobre condiciones de vida de los ancianos y otra sobre los sectores más vulnerables. Pero muchachos, ¿para qué cambiar las cosas, con que necesidad? Con lo bien que les esta yendo…
Estas son algunas de las cosas que pasaron y, conociéndonos, pasarán y seguirán pasando en este bendito y generoso país.
Besooo.
El Padre de nuestra Patria
Hoy conmemoramos la muerte de uno de los más grandes hombres de nuestra historia, Don José Francisco de San Martín. Extraña y melancólica cultura la nuestra, se conmemoran las muertes y no se celebra el día en que ese extraordinario ser llegó a este mundo para cumplir su cometido.
Esta sería una suerte de biografía no autorizada del Santo de la Espada. A mi manera, obviamente. Nació en Yapeyú, cuando tenía 7 años su familia se trasladó a España. Comenzó su carrera militar sirviendo al ejército Español, pero no dudó en dejarlo todo y volver a su Patria cuando esta lo necesitó.
Al principio todos los miraban con recelo, de soslayo, diciendo: “Mmm. este gallego me da mala espina, ¿no será un doble agente? Pero inmediatamente se dieron cuenta que sus sospechas eran infundadas.
Su sueño era que su Patria fuera libre y soberana. El primer paso era liberar a Chile y a Perú de los Godos (así llamaba a los Españoles). Pero para eso tenía que cruzar los Andes. El proyecto les pareció a todos por demás descabellado, y nadie le ponía muchas fichas.
Tengamos en cuenta que en esa época San Martín no era quien es hoy San Martín. Tampoco se habían inventado las latas, ni el tetra-brik, ni la ropa impermeable, ni botas de nieve, ni el nylon, ni los aviones, ni el GPS, sin mencionar las comunicaciones ni a ENTEL teníamos, entonces ¿cómo llevar a cabo tamaña empresa y sobrevivir en el intento?
Supongo que con coraje, valor, determinación y fe en los elementos. En ese momento San Martín no era un prócer modelado en bronce, sino un humano con sueños de libertad, con una meta y mucho valor, pero seguramente con incertidumbres, defectos, debilidades y flaquezas. En definitiva, como cualquiera de nosotros.
Finalmente lo logró, cruzó los Andes y cumplió su sueño de liberar a su Patria. A cambio de ello obtuvo una denuncia por conspirador que lo obligó a exiliarse fuera del país, el mismo país por el que tanto hizo y tanto amó.
El no garabateó su página de la historia con un marcador fabricado en China y con poca tinta, sino que fue uno de los hombres que escribió nuestra historia con gloria, honor, con letra pulcra y clara. Un verdadero ejemplo a seguir. Sus restos descansan a un costado de la Catedral de Buenos Aires, no en su interior por que era Masón y ello implica la excomunión y que su cuerpo no pueda descansar en sitios consagrados. En fin, tontos detalles e injustas peculiaridades de las que somos capaces.
Lo importante es que grande fue cuando el sol lo alumbraba y más grande a la puesta de él.
Himno al General San Martín
Yerga el Ande su cumbre más alta,
dé la mar el metal de su voz
y entre cielos y nieves eternas
se alza el trono del Libertador
Suenen claras trompetas de gloria
y levanten un himno triunfal,
que la luz de la historia
agiganta la figura del Gran Capitán.
De las tierras del Plata a Mendoza,
de Santiago a la Lima gentil
fue sembrando en la ruta laureles
a su paso triunfal, San Martín.
San Martín, el señor de la guerra,
por secreto designio de Dios,
grande fue cuando el sol lo alumbraba
y más grande en la puesta del sol.
¡Padre augusto del pueblo argentino,
héroe magno de la libertad!
A tu sombra la patria se agranda
en virtud, en trabajo y en paz.
¡San Martín! ¡San Martín! Que tu nombre
honra y prez de los pueblos del sur
aseguren por siempre los rumbos
de la patria que alumbra tu luz.
(Música: Arturo Luzzatti – Letra: Segundo M. Argarañáz)
Besoo.
Muy dentro de la tierra
Es casi como descender a las entrañas mismas de la Tierra. Percibo su calor, su aroma, la temperatura hace que el aire que respiro sea más denso. Todo tiene un compás diferente, un tempo más lento, pausado, el calor todo lo aletarga. Aún así se siente transcurrir la vida en la superficie, rápida, sinuosa. Más viva que nunca, alimentada por el sol y el aire fresco.
A medida que desciendo el calor se siente más y más fuerte, haciendo arder la piel de mi rostro enrojecido. No estoy sola, somos muchos los que estamos aquí, tal vez somos demasiados. Estamos rodeados por una energía extraña, malhumorada, insensible, hostil. Entre la multitud observo rostros de todo tipo, algunos están algo desencajados, otros denotan el hastío y el tedio, y los menos sostienen una mueca que tal vez podría asemejarse a una irónica sonrisa.
Mi mente juega conmigo un juego cruel y perverso, el tipo de juegos que tiene terminantemente prohibido jugarme, esos que surgen en medio del desequilibrio y la desesperación. Todo comienza con una inocente pregunta ¿sabés donde estás?
Una idea cruza por mi mente, se detiene, se instala y se hace carne. Tal vez no estoy donde creo que estoy, si ella me lo pregunto es por algo, quizás ahora todo tenga sentido.
Es así como comienza el juego y surgen las preguntas. ¿Estaré donde creo que estoy o en otro lugar? Esto me recuerda a algo, algo terrible y temido. ¿Será posible, estaré en su territorio? Los extremos no se juntan, se oponen más y más, si hay un cielo tiene que haber un… El temor me invade, y no me atrevo a nombrarlo por que es demasiado aterrador. Serán quizá los dominios del otrora ángel más bello de la creación devenido ahora en él, denominado de varias maneras, el innombrable.
De repente una fuerza sobrehumana me arranca de el juego en el que mi mente que me tenía absorta, y me lleva hasta un recinto en el que se hace difícil respirar, moverse. Reina en mi la confusión, la desazón se me dificulta entender lo que pasa en mi derredor. Si sólo tuviera una fracción de segundo para aclarar mi mente lo entendería, sólo necesito esa fracción de segundo para volver a tomar las riendas de mi persona.
Finalmente me sobrepongo y todo se aclara. Las ideas se ordenan en mi cabeza, si bien todo parecía indicarle a mi imaginación que estaba en el infierno, ella se equivocaba. Esta vez fue una falsa alarma, sólo era un paro prolongado y sorpresivo del subte. ¿Habrá sido una advertencia?
Besooo.
No sólo un domingo de sol
Era un bello y soleado domingo de invierno, uno de esos días que presagian la inminencia de la primavera. Me desperté un poco más tarde que de costumbre, prendí la tele, fuí a preparar el desayuno y lo tomé, mirando como ellos lo hacían.
Tomé valor y decidí terminar con mi fiaca dominguera. Me dije: “No puedo seguir acá. ¡Arriba! Si ellos lo están haciendo no puedo ser menos, tengo que hacerlo yo también”. Y fue así como emprendí mi camino. Mi corto camino, sólo dos cuadras me separaban del lugar donde debía emitir mi sufragio.
La mesa en la que votaba estaba en un segundo piso. Subí rauda las escaleras, doblé a mi izquierda. Había dos filas: una larga y otra mínima. Entonces surgió mi parte andaluza, que es un poco pesimista. Miró, calculó y evaluó el estado de situación. Una vez que hubo sacado su conclusión me miró a los ojos y me dijo: “Seguro que la mesa en la que votás es la que tiene la fila más larga”. Pero se equivocó. La suerte esta vez me había favorecido sorprendiéndome gratamente: sólo tenia adelante dos personas.
Las vueltas de la vida, el destino o lo que fuera que sea es curioso, sorprendente y hasta a veces irónico. Tal vez esto les sea difícil de creer, pero el señor que me precedía en la fila, era también el que me precedía en el padrón. Él tenía el número de orden 91 y yo el 92. Nuestra impecable prolijidad fué un hecho que sorprendió a los integrantes de la mesa y fue largamente comentado. Bueno, tampoco pasa mucho…
Aunque no voté en el mismo lugar que en las elecciones pasadas, hubo un denominador común: no había un cuarto oscuro, ni siquiera un cuarto. Nuevamente, y a esta altura de las circunstancias casi podría definirlo como algo karmático, volví a votar en Narnia (esa suerte de armario o biombo tríptico de un feo color gris).
La cuestión es que ayer hemos hecho nuestro debut en las primarias. Fué un tanto accidentado, hubo algunas denuncias, falta de boletas y lamentablemente algún que otro incidente poco deseable.
Felicito a los candidatos por que en general sus discursos fueron componedores. Aunque algunos fueron largos, otros larguísimos y otros interminables, parecía que querían perpetuar ese momento de gloria por siempre jamás. Los festejos fueron variados, hubo emoción, sorpresa de la positiva y de la negativa también, aunque trataron de poner cara de mal disimulo. Hablando de caras, ¿que se hizo la esposa del gobernador de la pcia. de Buenos Aires en el rostro? Pareciera como si la hubieran inflado por dentro, una pena,
Lo positivo para los ansiosos como yo, es que queda una etapa menos para conocer quien regirá nuestros destinos en los próximos cuatro años. El cielo nos asista.
Besooo.
Mi mundo sin ella
Inmediatamente sentí que algo terrible había pasado. Son esos presentimientos que no fallan, lo heredé de mi mamá. No pueden explicarse con palabras, ni describirse de manera alguna. Tampoco asimilarse a situaciones vividas, por que a nada se parecen. Sólo se sienten en medio del pecho, como un gran hueco, como una premonición a punto de hacerse realidad.
No puedo explicarlo pero me dí cuenta que se trataba de ella, sentí su ausencia. Se fue rauda, presurosa, quizás con un profundo enojo, y un misterioso silencio. Su partida trajo como resultado el inmutable estado de las cosas, de las situaciones, de la vida en general. Todo quedó en suspenso, en un largo letargo mudo y tedioso. Nada cambia, nada sucede, todo es una gran expectativa que al final decepciona y hiere.
Intuía que algo le pasaba, pero ¿cómo preguntarle, como lograr que ella me lo explicara en palabras? Hay cosas que simplemente son imposibles, y esta es una de ellas. No se logra una explicación, un porque, solo hay un resultado, y, en este caso preciso, fue el peor que se podía obtener.
Silencio, aislamiento, incomunicación. A todo le falta contenido, tema, expresión. A todo le falta su presencia, sus particularidades, sus peculiaridades. A todo le falta ella, ella en sí misma, ella con los demás, ella en el mundo y sobre todo, en mi mundo que no es mi mundo sin ella.
Y fue en ese preciso momento que tomé conciencia y caí en la cuenta de lo que estaba pasando, debía hacer algo, debía recuperarla, debía hacerla volver. Como fuera, costara lo que costara.
Tome valor y de la misma manera que miles de veces escribí la frase: “si este es tu mundo solo vos podes cambiarlo”, me decidí a cambiar ese mundo que me era ajeno, extraño y hostil, trayéndola de nuevo a él, a ese mundo que solo era mío con su presencia.
Casi como un acto reflejo tome el teléfono y marque su número, del otro lado me contestó una voz que no era familiar, pero si muy amable, me dio la bienvenida al intento de recuperarla diciéndome: “Servicio técnico de Fibertel, tenga usted muy buen día” .
Ayer estuve sin Internet todo el día, hoy viene el técnico a cambiar los cables por que parece que en algún lado esta cortado. Lo malo es que yo sin Internet no me encuentro una mano con la otra y miren que tuve tiempo de buscarlas…
Besooo.
Buen fin de semana
P.D.: El domingo los argentinos debutamos con las elecciones primarias, hagámoslo con responsabilidad, a conciencia y en paz. No se olviden de poner sólo una boleta por cargo de lo contario el voto es nulo.
Mi vecino el asesino
A veces se levanta muy temprano, otras trasnocha. Su patrón de sueño es variable, errático, pero se las ingenia para que lo notemos. Es más, hace lo imposible para que nos demos cuenta de su actividad, lo hace abiertamente, sin la impunidad del anonimato.
Abre cortinas, puertas y ventanas, vive para el exterior, exhibe poco talento y su desagradable don al mundo, para que según su concepto lo apreciemos, lo admiremos y tal vez alguna vez lo vivemos sin pausa hasta quedarnos sin aliento.
Vive en la esquina de nuestra casa, en un quinto piso. No conozco su cara aunque me gustaría, tenerlo frente a frente, ver sus rasgos, recorrer su fisonomía, guardarla en mi mente. Mirarlo a los ojos muy fijamente, traspasarlo con mi mirada hasta llegar a su cerebro, y tal vez leer sus pensamientos.
Tal vez así al fin sepa por que lo hace, cuales son sus motivos, sus móviles, que lo impulsa a hacer lo que hace. Quizás también me anime a hacerle esa pregunta, esa que todos temen hacerle por que tal vez no puedan o no quieran exponerse a su respuesta. A su mirada, y a las consecuencias que ello pueda acarrear.
Esa simple pregunta que separa el misterio de la realidad, el mito de lo cierto, la verdad de la mentira. Aunque se que no será fácil creo que tendría el valor de formularle el planteo. Entonces y recién entonces, después de un largo y profundo respiro le haría tan solo cuatro preguntas: ¿Por qué te atreves a asesinar el silencio?, ¿por qué tocas esa batería de esa manera?, ¿no te das cuenta que lo haces pésimo? Si te gusta tanto tocar la batería ¿por qué no vas a aprender?.
Claro, el hombre es un verdadero asesino, pero no es el único. También está: el caniche blanco con sus ladridos aguditos, el niño extraño que vive en el edificio de al lado y le ladra a los perros, nuestros perros que le contestan, los obreros de la obra del fondo, los obreros de la obra de enfrente, y los obreros de la obra del costado, nuestro “benemérito” plomero que intenta denodadamente (o al menos eso es lo que nos hace creer) restablecernos el gas desde hace casi tres meses, y por último pero no menos importante el subte que sale del taller y nos pasa por la puerta a las tres de la mañana hacia Primera Junta.
Aunque pensándolo bien, y haciendo un autoexamen de conciencia, como nos pedía la Hna. Ana María, todos y cada uno de nosotros apedrea impiadosamente con su granito de arena al silencio aniquilándolo, rompiendo la paz y la armonía.
Besooo.
Como un imán
Los atraigo, casi siempre terminan impactando sobre mí. A veces solo me rozan, otras colisionan, detonan con violencia, se expanden y me empujan. Pareciera que están guiados por un radar defectuoso: no miran, no ven, o no me ven. Es ese el preciso momento en el que me siento materia, un ser invisible, una porción de aire que oficia de blanco móvil, de imán.
Presiento y siento su intención de pasar a través de mí. Percibo su intención de arrasar con lo que se interpone en su camino. Los flancos son muchos, no pueden ser cubiertos ni controlados, no puedo verlos ni presagiar su inminencia. Por eso la reacción a veces es tardía y por ende inútil.
De nada sirve aferrarte a la tierra, ni poner el cuerpo rígido para soportar el embate. El impacto hace que pierdas tu eje, te desplazan y pasan a tu lado con displicencia, sin que nada les importe.
La verdad es que no sé que le esta pasando a la gente que va caminando como zombies autómatas por la calle. Tal vez sea la inminencia de las elecciones, o que las vacaciones quedaron atrás y aun falta bastante para las próximas, o quedaron un poco aturdidos y obnubilados por haber oído y visto a nuestro Amado y su jopo cantando y aporreando su guitarra como un Rock Star. La verdad, no me lo explico.
En ocasiones me siento como un gran y poderoso imán que los atrae. El otro día caminaba tranquilamente con mi consorte, dos personas con diferencia de una vereda impactaron contra mí de una manera inexplicable (aunque después hubo más). En un momento lo miré con asombro, y una desesperación que rayaba en el espanto. Y surgió la inevitable pregunta, esa que nace desde lo profundo del ser y se extingue como un grito ahogado en la garganta: “¿Soy yo o son ellos?”
Él me confirmo que efectivamente eran ellos. Claro, en ese momento, y teniendo en cuenta mi estado de ánimo, lo menos cruento era sostener esa afirmación.
Debo reconocer que en el segundo de los casos (y en otros también, aunque no podría precisar en cuantos, porque perdí la cuenta) me pidieron disculpas, que lamentablemente, no pude aceptar porque cuando termine de trastabillar ya había perdido de vista a mi atropellador.
En fin, así es la vida. Las veredas parecen un campo de pruebas de misiles, y nosotros vivimos impactando contra nuestros congéneres. Mundo irónico este.
Besooo.
Una mirada casi mágica
Convulsionado mundo este. Entre el fin de la otra semana y el comienzo de esta pasó de todo. Y pasó lo que nunca creímos que iba a pasar, o al menos lo que nunca creímos ver que iba a pasar. A EEUU le bajaron su calificación y casi, casi, está contando sus moneditas para pagar lo que debe.
Nosotros no nos inmutaríamos por eso, lo tomaríamos como un hecho inexorable de la vida. Es más, nos tienen en ascuas hasta ultimo momento, siguiendo sus pasos minuto a minuto, con esa gran incógnita planteada que genera expectativa: el si van a estar o no los dinerillos para imprimir las boletas que usaremos el domingo. Y aquí estamos de lo más optimistas pensando a quien le vamos a dar nuestro voto. Aunque si esto sigue así, como no llevemos nuestra propia boleta impresa desde casa, dibujada, fotocopiada, o pintada al óleo, las primarias se van a suspender hasta nuevo y adinerado aviso.
Al margen de nuestras boletas impagas, la crisis económica tiene a todos muy preocupados. Ayer todas las bolsas del mundo cerraron en baja. Obviamente nosotros no somos la excepción, estamos dentro del mundo. Si bien la bolsa cerró en baja, y tuvo su peor día en años, tuvimos un anuncio alentador, positivo, que nos colma de alegría y orgullo, si mantenemos incólume nuestro candor e inocencia.
El referido anuncio fue hecho por él, si él, el todo para todos, sólo para algunos, el artista de nuestra economía, el mago de nuestros precios. El pintor sensible y dedicado que hace esas maravillosas obras pictóricas dignas de ser expuestas en en los mejores museos del universo. El otro Moreno de la historia.
Según él y su obra, el milagro económico se hizo presente, el INDEC reveló sus mágicas cifras y Harry Potter no estaba presente. Y ¿adivinen qué? “el poder de compra se duplicó respecto de hace 4 años”. Este no es un dato mágico que saca arbitrariamente, así de la nada. No es un invento, ni un capricho. Tiene bases sólidas y comprobables. Según el informe del INDEC los más beneficiados serían los trabajadores asalariados (en blanco o negro, estatales o privados), en su caso los sueldos aumentaron un 130% esto significa que pueden adquirir un 75% más que en el 2007.
Así que gente, arriba esos corazones, es maravilloso, el 2 x 1 al fin llega a nuestros bolsillos, con lo que en el 2007 comprabas 1, en el 2011 compras dos, ¿no es genial?
La ecuación es simple, según el INDEC las cosas están mucho más baratas que hace cuatro años. Por eso con lo que antes comprabas un par de zapatos ahora compras dos, con lo que antes comprabas un auto, ahora comprás dos, con lo que que antes comprabas una casa, ahora comprás dos. En éste último caso, negocio redondo: vivís en una y alquilas la otra. Pero fíjate bien a quien se la alquilás…
Claro, lo malo es caer en la cruel realidad, y darte cuenta que esto sólo pasa en el mágico y paralelo mundo de Moreno. En el mundo real, las carrozas son calabazas y cuestan mucho más que hace 4 años. Con lo que llenabas un changuito en el 2007 ahora apenas llenás una canastita, y eso si comprás un paquete de rollos de papel de cocina.
Besoo.
Otra vez su voz en el telefono
Ese llamado insistente que se produce una y otra vez, que casi raya en la compulsión, en el acoso. Seguido por el interminable discurso, repetido una y otra vez en forma monocorde, frenética, desesperada, carente de contenido y de interés, que intenta captarte, mantenerte, aferrarse a vos como si fueras su tabla de salvación.
El llamado que libera, fortalece, y enriquece a quien lo hace, y esclaviza y condena a quien lo acepta. Esa dispar contraprestación a la que ya nos tienen acostumbrados, más que sometidos. Que no nos sorprende ni asombra. Que tan solo aceptamos porque es así, casi la ley de la vida. La contemplamos como a una norma pétrea que se mantiene incólume en el tiempo, y nos rige a pesar de nuestras voluntades, intereses y deseos.
Un juego velado, macabro, dispar al que quizás algún poderoso con conciencia, agallas y templanza se animará a decirle BASTA. Mientras tanto nosotros seguiremos soportando sus inequidades, sus servicios poco satisfactorios y, sobre todo, sus llamados insistentes.
Por lo menos cuatro veces por semana estamos recibiendo llamados de la empresa que nos presta telefonía fija en nuestro domicilio. Tenemos a la “Telefónica Española”, que ahora es “Argentina”. La del logo azul y verde claro. Esta gente llama a cualquier hora y de manera insistente para ofrecernos no sé que producto, que dicho sea de paso, no lo querríamos ni aunque nos lo regalaran.
A mi mamá le pasa lo mismo pero con la empresa de Carlos Slim, “Claro”, esa misma. Llaman en todo momento, y a toda hora y no reciben un no como respuesta, sino que vuelven a llamar hasta el hartazgo. Hasta el hartazgo de uno, por que ellos siguen y siguen como el conejito de la pila, sin el mayor temor que alguien levante ese bendito teléfono y los mande a rellenar lentejas.
Aclaro, mi mal humor, irritación, hastío, fastidio y malestar no es contra los empleados. Tengo perfectamente claro que ellos están trabajando. Estoy contra la empresa y su errónea estrategia, y el que llama a pesar de estar inscriptos en el “NO LLAME”.
¿Qué resultados esperan obtener con esa oferta forzada? ¿Que esperan, que cuando vayamos a atender el teléfono nos golpeemos la cabeza y por eso le digamos que sí? Porque de otra manera seria imposible. No nos van a ganar por cansancio, eso es obvio.
Yo soy muy mal pensada, y cuanto más veces me lo ofrecen y más insisten, más desconfío. Soy así, es mi naturaleza. Entiéndanlo de una vez, es inútil seguir intentando, e intentando convencerme de lo inconvencible, con ofertas menos tentadoras que meter los dedos en un enchufe.
En mi opinión como castigada consumidora, la mejor publicidad es prodigar con el ejemplo. Por eso compitan, gánense nuestra confianza para que las favorezcamos contratándolas, mejoren los servicios y bajen las tarifas. Esa es la mejor publicidad. ¿Es tanto lo que pido?
Besooo.
En la neblina de mi entendimiento
Sigue la ola polar y el frío congelante Pero, ánimo, por que la primavera viene despuntando, y aunque no la veamos se siente su presencia. Al menos yo lo siento. Créanmelo.
Lo que sí se está sintiendo con mucha más intensidad es el clima eleccionario, que hasta hace pocos días estaba tan enigmático y ausente.
Hay algunas cuestiones que suben la temperatura al fragor de la campaña y nos indican, como un faro del tiempo, su proximidad. Las acusaciones cruzadas, los anuncios de campeonatos que hermanen a la A y la B, su contramarcha, los aumentos a los jubilados, algunos temitas de firmas falsificadas, propiedades alquiladas con objetivos non sanctus. En fin, motivos no faltan y mal pensados tampoco. Como decía mi abuela: “No solo hay que serlo, sino también parecerlo”. Y eso es lo más difícil.
Una reflexión aparte merecen las publicidades de los partidos políticos. En general están muy bien hechas, son muy emotivas. La música no está del todo mal, ayuda a crear el ambiente. Pero hay algo importante que falta. Algo debería haber y no hay, al menos yo no lo ví, o no lo capté, o no lo entendí. Y ese algo son propuestas.
Nadie dice concretamente “Yo voy a hacer esto, por eso vóteme”. Algunos dicen que dejaron el corazón y describen sucintamente la anatomía humana.
Otro nos dice que en su provincia hay internet gratuita y caminos, muchos, pero kilómetros y kilómetros.
Otros imploran con una mezcla extraña y de dudosa efectividad, que reúne azoramiento y espanto, quejándose de que se les piden muchos votos, y sugiriendo veladamente que si no no van a llegar, que está en nuestras manos su destino político, que nuestro voto es vital para no quedar afuera de las generales de octubre.
Otros, en cambio aportan sensibilidad y una suerte de dulce romanticismo, si se me permite la expresión, diciéndose mutuamente y mirándose a los ojos que uno cree en el otro, por un momento mal pensé “esto termina con un ósculo”, por suerte no.
Otros,para convencernos totalmente lo eficientes, y sólidos candidatos que son, eligieron demostrar cuan queridos son, como la gente le da mensajes de aliento, subtitulando los aplausos y ovaciones. Magnificencia en el más puro sentido.
Así que ahora me queda la duda, la duda que carcome y que no es buena. Tal vez tengamos que decodificar los códigos, tal vez tengamos que abrir el mensaje que hay en la botella y leerlo atentamente. O quizás solo debamos leer entre líneas, tan sólo mirar las imágenes y tratar de ver más allá, o el más allá, y, cuando estemos ahí, adivinar.
Aunque pensándolo bien, tal vez todo esto sea parte de una campaña bien organizada, para tratar de sacar nuestro potencial ocioso. Solo usamos el 10 % de nuestro cerebro, el tratar de interpretar esta campaña podría llevarnos a forzar nuestra maquinaria craneana al máximo para tratar de comprender lo que ahora nos resulta incomprensible. ¿No?
Besooo.
Buen fin de semana.
Los extremos no son buenos
A veces no entiendo por que, pero me confunde, me desorienta. Mis indicaciones no son precisas, pero tampoco puedo precisar las indicaciones que me son dadas, fallan las coordenadas. La ubicación no viene a mí rápidamente, a veces lo hace después que mi adrenalina baja, respiro, me calmo y pienso.
Claro, no siempre sucede. No siempre se tiene el tiempo para pensar, ese mínimo lapso en el que se produce una inspiración, el mismo que nos ampara para que hagamos un razonamiento. El tener ese resquicio para ver esa señal que necesitamos, ese objeto que nos orienta. A veces se requiere una rápida respuesta o una rápida actuación. Es ahí cuando todo se pone en evidencia, cuando se pone blanco sobre negro, cuando tu secreto queda desnudo ante el mundo, expuesto y sin ninguna defensa.
Es entonces cuando no hay excusas, sino tan sólo dos opciones. Es una o es la otra, no hay lugar para la invención ni para la creatividad. Sólo queda lugar para la certeza, y esa certeza es la que se me escapa, me evade, se me va de las manos como el agua, y lo peor es que lo hace sin dejar pistas. Sólo me abandona a mi suerte y me deja así ante el mundo.
Lo importante es que todos somos seres humanos y por ende seres imperfectos, por lo tanto debemos aceptanos como somos. Con nuestros aciertos, desaciertos, errores, cualidades, defectos. Lo importante es como somos, no es si confundimos la izquierda con la derecha.
Está bien, lo asumo, sí, me confundo la izquierda con la derecha… Les soy absolutamente honesta, a veces se me complica el tema de derecha o izquierda. Tengo muy claro que la derecha es la mano con la que escribo, que es la opuesta a la que se lleva el reloj, pero hace años que no uso reloj. Lo que sí uso es la alianza, lo que me ayuda a darme cuenta y evita que pase papelones. Igualmente, me parece una arbitrariedad dividir al mundo en izquierda y derecha.
Es irritante cuando vas en un auto y decís “Para allá” (y señalás) que el conductor te diga “¿Izquierda o derecha?”. ¿Acaso no ve tu mano y tu señal? ¿Con qué necesidad forzar una situación y poner en evidencia lo que es evidente?
Además la derecha o la izquierda puede cambiar según del lado que se lo mire. Por ejemplo: no es lo mismo la derecha de la pantalla del monitor y/o televisor , que en realidad es mi izquierda, que la izquierda de la pantalla del monitor , que en realidad es mi derecha. Tampoco es lo mismo si señalo la mano de mi gata ,que se llama Serena, y esta frente de mí, en ese caso la mano que est a mi derecha sera su izquierda y la que esta a la izquierda sera la derecha, cosa que cambiará de manera radical si ella estuviera detrás de mi. En ese caso su izquierda y su derecha coincidirían con la mía.
Mi conclusión es que los extremos no son buenos, y están agotados, al igual que los rótulos y las divisiones. Seamos más libres, no nos encasillemos ni encuadremos en una convención que nada nos aporta. Busquemos otros horizontes que no tengan números, ni cuentas, ni derechas, ni izquierdas.
Besooo
Cadenas Desinformativas
Me fastidian los e-mails en cadena. Tal vez sea porque en general para ver de que se trata primero tenés que pasar miles de direcciones, o abrir un mail que está dentro de otro, y para ver su texto tenés que sortear más direcciones. Tal vez también sea porque en su mayoría son falsos, por que su información además de ser falsa también es antigua, errónea y mal intencionada.
Hago esta pertinente aclaración a fin de no herir susceptibilidades, ni a personas inocentes. No dudo de la buena intención, solidaridad, y don de gente de quien los re-envía, al contrario. Lo que más me irrita, es que los autores de esos mails se valen de la buena gente para concretar su cometido, para hacer correr su chisme, su calumnia, su estafa, etc.
La semana pasada recibí el e-mail en cadena peor intencionado, ponzoñoso y malvado que ví nunca. Ignoro de donde proviene, y a quien le sirve desinformar así a la población, pero seguramente no es la broma inocente de un bienintencionado. El referido e-mail trata de informar acerca de lo que se vota el 14 de agosto e indica de manera errónea como debe emitirse el sufragio.
Al ver esto, mi inspiración me miró muy seria y me dijo: “No podemos dejar esto así. Reconozco tus limitaciones, por eso, ponete a escribir y… ¡hace lo que puedas!”. Es verdad, nunca tuve habilidades pedagógicas. Ya era un fracaso como docente cuando jugábamos a la maestra con mi amiga Sandra en la terraza de mi casa. Por lo menos ella era muy buena alumna, yo en cambio…como alumna era de lo más simpática.
Así que aquí estoy, prometo hacer mi mejor esfuerzo. El 14 de agosto son las Elecciones Primarias, estas reemplazan a las elecciones internas o dedocráticas que hacía cada partido para elegir a sus candidatos. En estas Primarias vas a poder elegir a los candidatos que van a participar en las Elecciones Generales del 23 de octubre. Para poder participar de las elecciones generales los candidatos deberán superar el 1,5 por ciento de los votos emitidos en las elecciones primarias
Las primarias son abiertas (debés votar estés o no afiliado a algún partido político), simultáneas (se elige presidente, diputados y senadores), y son obligatorias (tenés que votar sí, o sí).
¿Qué votamos en las Primarias? Votamos: Presidente, Senadores y Diputados. Podés votar la lista completa de cada partido o votar a distintos partidos, es decir cortar boleta, eso es como siempre. Lo que no podés hacer es poner dos boletas por cada cargo de distinto partido. Por ejemplo votar al partido A y al B como presidente. En ese caso el voto es nulo.
Las boletas van a tener diferentes colores, y la foto de los candidatos con el número correspondiente. Van a tener la letra A, B y C según se trate de candidato a presidente. No todos los partidos presentan candidatos en todas las categorías. Por ejemplo el partido A puede presentar candidato a Diputados solamente.
Estan habilitados para votar todos los ciudadanos nativos o por opción que cumplan sus 18 años, al 23 de octubre.
Seria bueno que los encargados de desasnarnos, entre tanta publicidad “emotiva” mecharan alguna instructiva para paliar un poco la desinformación reinante. Espero que les haya servido la info.
Besooo.
