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MAGNETTO Y MITRE PRETENDEN MARCAR LA AGENDA DEL JUEZ”

La directora estatal en Papel Prensa, Beatriz Paglieri, sostuvo hoy que tanto el CEO de Clarin, Héctor Magnetto, como el director de La Nación, Bartolomé Mitre “pretenden marcarle la agenda al juez y están muy preocupados” por la declaración que prestará mañana Rafael Ianover, vicepresidente de la empresa en épocas de David Graiver, ante el juez platense Arnaldo Corazza.

Corazza tiene a su cargo la investigación del traspaso de acciones de Papel Prensa de los Graiver a los diarios Clarín, La Nación y La Razón ocurrido en 1976 durante la última dictadura cívico-militar.

Paglieri, quien apelará la suspensión en su cargo de directora de Papel Prensa -dispuesta por el juez comercial Eduardo Malde-, se refirió hoy a la presentación efectuada ayer por los directivos de los matutinos ante Corazza y dijo que: “Parece que a confesión de parte, relevo de prueba” en relación al pedido de Magnetto y Mitre de participar en la declaración que mañana hará Ianover.

“Están preocupados por la declaración de Ianover” aseveró Paglieri y aclaró que “éste es un procedimiento que recién comienza”.

La funcionaria, designada junto a Eduardo Gallo y Pablo Cerioli para representar al Estado en Papel Prensa, aseguró que desde la presentación del informe “Papel Prensa: La Verdad”, el 24 de agosto, “no se ha recibido observación alguna”, aunque “fue puesto en Internet y está en conocimiento de todo el mundo”.

Reiteró que el documento de 26 mil fojas “es muy contundente” y que “las personas involucradas están preocupadas y eso lo demuestra que ayer hayan ido a presentarse y pretender marcarle la agenda al juez”.

“Son demasiados elementos los que constan”, dijo Paglieri y consideró que se abre un proceso judicial “donde cada uno tiene derecho a defenderse pero no a través de los titulares (de los diarios)”.

Además, desmintió que la operación de compra de Papel Prensa concretada el 2 de noviembre de 1976 -en plena dictadura militar-, haya sido “voluntaria y lícita” como ratificaron ayer los directivos de los dos matutinos en su presentación.

“Estas personas no estaban libres, habían sido visitadas por un grupo de tareas, ella (por Lidia Papaleo de Graiver) estaba amenazada de muerte. Declaró que Magnetto le dijo el 2 de noviembre del `76 que si ella no firmaba peligraba la vida de su hija y la de ella. La amenaza es parte de un mecanismo de terrorismo de Estado”, insistió.

“No sé si Magnetto va a ir preso, pero tengo la certeza de que va a tener que declarar en juicio y si hay delito nosotros estamos convencidos de que el delito lo cometieron los diarios y no la figura que armaron que es esa empresa de paja (FATEL)”, afirmó ante la consulta periodística.

Más pruebas vinculan a Mitre y Magnetto con la dictadura

Los directores de los diarios Clarín, La Nación y La Razón se reunieron con el encargado de las “investigaciones” bajo tortura a la familia Graiver para preparar “los interrogatorios a tomar el 11 de abril de 1977”, según publicó ayer el diario Tiempo Argentino a partir de cuatro documentos militares.

Se trata de Oscar Gallino, oficial superior preventor, a cargo en ese entonces de los tormentos del centro clandestino de detención Puesto Vasco y ex subdirector del centro clandestino de detención El Tolueno de la zona 4, Campo de Mayo. También fue comandante de la represión en el Batallón 601 Domingo Viejo Bueno, en Monte Chingolo.

De acuerdo con el primer documento, del 7 de abril de 1977 firmado por Gallino, el militar recibió “a los directores y asesores letrados de los diarios Clarín, La Nación y La Razón, quienes concurren con motivo de la adquisición del paquete accionario del ‘Grupo Fundador’ de Papel Prensa”. En ese entonces, los directores de los tres diarios eran Héctor Horacio Magnetto, Bartolomé Luis Mitre y Patricio Peralta Ramos, según los boletines oficiales del 7 de febrero y 14 de junio de 1977.

En el segundo informe, del 9 de abril, Gallino relata que se reunió con “el secretario de Industria, Raymundo Podestá, los presidentes de los directorios de La Nación, Clarín y La Razón, que son los adquirentes del paquete accionario del ‘Grupo Fundador’ de Papel Prensa, que representa el 26% del total del paquete accionario”, con el objetivo de “producir sendos informes” y de preparar “los interrogatorios a tomar el 11 de abril de 1977”.

El “Ejército argentino” revela, en otro documento secreto, cómo Gallino interrogaba a Isidoro Graiver para conocer en detalle las transacciones comerciales y así poder hacerse con el “botín de guerra”.

De esta manera, el jefe de los torturadores del Puesto Vasco le escribió al presidente del Banco Central para abrir una cuenta en el marco de “una investigación de carácter reservado, por orden de las autoridades superiores del Ejército” en la que iban a ser depositados “resultantes de amortización y rentas”. Lo cierto es que en esa nota, que data del 13 de abril de 1977, Gallino se aseguró el marco para hacerse depósitos de $2.130.000 en efectivo y $3.173.356 en cheques, además de títulos y acciones en diferentes empresas.

El 12 de abril secuestraron al vicepresidente del grupo, Rafael Ianover, el último eslabón, con lo que la junta militar puso en marcha un operativo para que el dinero producto de la venta terminara siendo administrado por el juez de la sucesión, abierta tras la misteriosa muerte de David Graiver.

Lo hizo al reconocer tener detenidos a los Graiver y su entorno, a quienes se les aplicó el artículo 2º del acta del 18 de junio de 1976, incisos a), d) y e) por lo que perdían la ciudadanía y se les prohibía “administrar y disponer de sus bienes, hasta tanto justifiquen la legitimidad de la adquisición de los mismos”, que desde entonces quedó en manos de la Comisión Nacional de Responsabilidad Patrimonial.

El papel de la prensa. Ayer, el diario La Capital de Rosario publicó una editorial en la que denuncia ser “víctima de la situación monopólica” generada a partir de los precios diferenciales y el sistema de cupos que se aplican en Papel Prensa a partir de una política comercial impulsada por los matutinos porteños Clarín y La Nación.

“El perjuicio de la monopólica posición comercial de Papel Prensa para los diarios del interior es difícil de medir a lo largo de tantos años de inequidad”, sostiene el matutino santafesino, que dice: “Sin embargo, si se toman los últimos doce meses La Capital tuvo que erogar casi medio millón de dólares más para proveerse de papel en el exterior”.

“La Capital –dice el editorial– paga el papel chileno, polaco, finlandés o ruso, entre otros orígenes, a u$s719 la tonelada. En la Argentina, Papel Prensa lo vende a u$s635 la tonelada pero, seguramente, tanto a Clarín como a La Nación les cuesta aún más barato. Para cubrir la necesidad mensual de papel, este diario debe comprar 450 toneladas, de las que la empresa Papel Prensa sólo le provee menos del 20 por ciento. Las cifras son elocuentes”.

Fuente: El Argentino

Torturados de los Graiver se reunía con Magnetto y Mitre

Junto a Bartolomé Mitre y Patricio Peralta Ramos, el hombre fuerte de Clarín se reunía con los militares de la dictadura para armar los interrogatorios a realizarle a los Graiver por Papel Prensa.
Héctor Magnetto, el poderoso cabecilla del Grupo Clarín, se reunió al menos cuatro veces con los torturadores de la familia Graiver, quienes eran dueños de Papel Prensa, según informó ayer el diario Tiempo Argentino. El matutino accedió a documentos que vinculan al torturador de Lidia Papaleo de Graiver con el hombre fuerte del pulpo mediático.
Los cuatro documentos clave fueron producidos el 7 de abril de 1977, a las 10:30 y a las 16:30; y el 9 de abril del mismo año, a las 8:40 y a las 20.
El primer documento que publica Tiempo Argentino, del 7 de abril de 1977, lleva la firma del “oficial Superior Preventor Oscar Gallino”. El militar estaba a cargo de la “investigación”: un eufemismo para referirse a la sucesión de tormentos que se le practicó a toda la familia Graiver en el circuito Camps. El acta que refrenda revela que, mientras Lidia Papaleo era torturada, Gallino recibía “a los Directores y Asesores letrados de los diarios La Nación, La Razón y Clarín, quienes concurren con motivo de la adquisición del paquete accionario del Grupo ‘Fundador’ de Papel Prensa”.
Según la nota, “Gallino era general de brigada. Un represor salvaje. Desde febrero hasta abril de 1976, había desempeñado el cargo de subdirector del centro clandestino de detención El Tolueno (en la fábrica militar de tolueno sintético) de la zona 4 (Campo de Mayo). Entre sus medallas de combate, se contaba la cacería de los militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) que habían intentado copar el Batallón 601 Domingo Viejo Bueno, en Monte Chingolo”.
“Antes de que Ramón Camps diseñara bajo las órdenes de Videla, el ‘Operativo Amigo’ -complemento del despojo accionario de Papel Prensa-, que culminó con toda la familia Graiver en la mesa de torturas, mantuvo una reunión en la Casa Rosada con el máximo dictador, los jefes del Estado Mayor, el director de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), el ministro del Interior y el jefe de la Policía Federal”, sostiene el artículo.
“En ese cónclave de la cúpula del aparato represivo que azotó al país hasta 1983, se decidió -con la anuencia de Videla- que Gallino reunía los requisitos necesarios para convertirse en el ‘oficial instructor’, es decir, en el interrogador del caso Graiver. Los interrogatorios, en aquel tiempo, se hacían a punta de picana”, añade el testimonio.

http://www.laarena.com.ar/el_pais-torturados_de_los_graiver_se_reunia_con_magnetto-52063-113.html

Las pruebas que vinculan a Magnetto con el interrogador de los Graiver

Papel Prensa: la alianza entre los tres diarios y las tres armas
Las pruebas que vinculan a Magnetto con el interrogador de los Graiver
Publicado el 5 de Septiembre de 2010
Por Cynthia Ottaviano y Juan Alonso
Tiempo Argentino accedió a expedientes secretos del Ejército: la burocracia criminal dejó expuesta la trama del despojo a Lidia Papaleo. Basada sobre las conversaciones con los directores de Clarín, La Nación y La Razón, la dictadura diseñaba “los interrogatorios” a los detenidos en los campos de exterminio. Todos los documentos.

Ya nada será igual, nada, después de la publicación de estos documentos secretos a los que Tiempo Argentino accedió de manera exclusiva. Se trata del epílogo a una intensa labor de este colectivo de trabajo periodístico que durante seis meses investigó el robo a los Graiver de Papel Prensa por parte de los diarios Clarín, La Nación y La Razón, en alianza con la dictadura de Videla y Martínez de Hoz. Ya no quedan dudas sobre el despojo accionario. Tampoco, sobre quiénes son las víctimas y quiénes los beneficiarios en esta dolorosa historia. Pero había, sin embargo, interrogantes sobre el nivel de participación de los accionistas de los tres diarios en los crímenes de lesa humanidad que hoy investiga la justicia. Faltaba algo que uniera al implacable torturador de Lidia Papaleo de Graiver en Puesto Vasco con los impolutos ejecutivos que en la City porteña decidían silenciar las atrocidades del genocidio que se devoró a una generación de argentinos. Faltaba, es cierto.
Hasta hoy.
Los cuatro documentos clave que se publican en estas páginas fueron producidos el 7 de abril de 1977, a las 10:30 y a las 16:30; y el 9 de abril del mismo año, a las 8:40 y a las 20. Habría que remontarse al instante preciso en que un represor, oficial del Ejército Argentino, encabezaba un sumario con la leyenda “Diligencia dejando constancia”, mientras los aullidos de las víctimas flotaban en el espeso aire de un país hundido en la tragedia. Es importante situarse en la época. El terrorismo de Estado ya había desaparecido a 15 mil personas, mandado a prisión a otras 10 mil y asesinado a otras 4 mil, en apenas un año. [1] La justicia había respondido en forma negativa a más de 7 mil habeas corpus. La Junta Militar –la del golpe de 1976, la de Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti– también había declarado caducos los mandatos de la presidenta constitucional de la Nación (Isabel Martínez de Perón), de los gobernadores y vicegobernadores de las provincias; disuelto el Congreso Nacional, las legislaturas provinciales, la Sala de Representantes de Buenos Aires y los consejos municipales de provincias; removido la Corte Suprema, suspendido la discusión política y los partidos políticos, y prohibida las actividades gremiales, profesionales y estudiantiles. [2]
Para entonces, los primeros 25 cuerpos mutilados de opositores a la dictadura ya habían aparecido en las costas uruguayas, dejando la huella inicial sobre los “vuelos de la muerte”, en que a los detenidos se los arrojaba vivos al Río de la Plata desde aviones militares. También se había descubierto un cementerio lacustre en el Lago San Roque de Córdoba. Nada de eso, sin embargo, informaban Clarín, La Nación y La Razón, los diarios oficialistas del terror. Tenían sus razones. No eran, como se quieren presentar ahora, los custodios de la libertad de expresión: eran socios de los verdugos.
Junto a Videla, habían puesto en marcha la primera y única fábrica de papel para diarios de todo el país, la más importante productora de pasta de celulosa de Sudamérica. La que le habían robado, por medio de presiones y humillaciones, a los Graiver. [3] La maniobra quedó registrada en documentos secretos. La burocracia criminal era eficiente.
El primer documento que publica Tiempo Argentino, del 7 de abril de 1977, lleva la firma del “oficial Superior Preventor Oscar Gallino”. El militar estaba a cargo de la “investigación”: un eufemismo para referirse a la sucesión de tormentos que se le practicó a toda la familia Graiver en el circuito Camps. El acta que refrenda revela que, mientras Lidia Papaleo era torturada, Gallino recibía “a los Directores y Asesores letrados de los diarios La Nación, La Razón y Clarín, quienes concurren con motivo de la adquisición del paquete accionario del Grupo ‘Fundador’ de Papel Prensa”.
Gallino era general de brigada. Un represor salvaje. Desde febrero hasta abril de 1976, había desempeñado el cargo de subdirector del centro clandestino de detención El Tolueno (en la fábrica militar de tolueno sintético) de la zona 4 (Campo de Mayo). Entre sus medallas de combate, se contaba la cacería de los militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) que habían intentado copar el Batallón 601 Domingo Viejo Bueno, en Monte Chingolo.
Antes de que Ramón Camps diseñara bajo las órdenes de Videla, el “Operativo Amigo” –complemento del despojo accionario de Papel Prensa–, que culminó con toda la familia Graiver en la mesa de torturas, mantuvo una reunión en la Casa Rosada con el máximo dictador, los jefes del Estado Mayor, el director de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), el ministro del Interior y el jefe de la Policía Federal. (Los detalles de la designación de Gallino quedaron impresos en la página 18 y 19 del libro de Camps, El poder en las sombras, publicado por RO. CA, en 1983.)
En ese cónclave de la cúpula del aparato represivo que azotó al país hasta 1983, se decidió –con la anuencia de Videla– que Gallino reunía los requisitos necesarios para convertirse en el “oficial instructor”, es decir, en el interrogador del caso Graiver.
Vale aclarar que los interrogatorios, en aquel tiempo, se hacían a punta de picana. No había abogados defensores, sólo electricidad que recorría el cuerpo de personas indefensas. La defensa de la familia secuestrada en los campos de exterminio quedó a cargo de un teniente coronel, puesto a dedo por el propio Gallino.
Con ese tan eficaz como implacable jefe de torturadores se reu-nían, según los documentos que se reproducen por primera vez, “los directores de Clarín, La Nación y La Razón”. Dicho así, con la frialdad del papel sumarial, también se oculta algo. ¿Quiénes integraban el directorio de esos diarios para la fecha en que la que los represores vejaban sexualmente a Lidia Papaleo de Graiver? Tiempo Argentino fue a buscar la respuesta al Boletín Oficial. Allí, para la Historia, quedaron registrados los nombres de los que participaban en las amigables tertulias con Gallino: Héctor Horacio Magnetto, Bartolomé Luis Mitre y Patricio Peralta Ramos. [4]
En el otro documento, el del 9 de abril de 1977, es decir, producido dos días después de la reunión antes mencionada, Gallino volvió a dejar asentado que se reunió con “el secretario de Industria, Raymundo Podestá, los presidentes de los directorios de La Nación, Clarín y La Razón, que son los adquirentes del paquete accionario del ‘Grupo Fundador’ de Papel Prensa, que representa el 26 por ciento del total del paquete accionario”. ¿Cuál era el objeto de esas reuniones? Gallino lo dice: “Producir sendos informes.” ¿Para qué servían esos “sendos informes”? También Gallino responde a eso. Da escalofríos reproducir su respuesta: “Se preparan los interrogatorios a tomar el once de abril de 1977.” Lo dice el represor, el oficial preventor, el jefe de los torturadores de Puesto Vasco. Magnetto, Mitre y Peralta Ramos se reunían con el represor para “producir sendos informes” sobre Papel Prensa y luego, el militar Gallino elaboraba las preguntas que debían soportar los Graiver en los camastros de tortura.
Otro documento secreto del Ejército Argentino revela cómo Gallino interrogaba a Isidoro Graiver. Le interesaba conocer los detalles del vínculo con su cuñada Lidia Papaleo, la minuta de las transacciones comerciales y, principalmente, obtener la información que necesitaran para destrozar a su grupo económico. Lo mismo ocurrió con Eva Gitnach de Graiver, la mamá de David, a quien sentaron frente al Consejo de Guerra para interrogarla: “¿Participó en la venta de acciones de Papel Prensa?” “Sí”, contestó. “La llevaron a firmar la venta, pero no participó en las reuniones previas en que se decidió dicha venta.
–Preguntado: ¿Actuó en el movimiento pro liberación de Cuba?
–Contestó: No sabe qué es.” [5]
¿Cómo era el proceso? Todo quedó por escrito. Gallino se reu-nía con Mitre, Magnetto y Peralta Ramos. Con ellos armaban las preguntas. El Consejo de Guerra Especial Estable número 2, del Comando Zona 1 (a cargo del I Cuerpo de Ejército, con asiento en Palermo, y jurisdicción sobre casi toda la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y La Pampa), les “tomaba declaraciones” a los prevenidos, es decir, interrogaba a los secuestrados (los Graiver y sus empleados). Se realizaba una “prevención sumarial”, es decir, un expediente, como resultado del interrogatorio tomado por “el Oficial Superior Preventor” (sí, Gallino). Y ese material, mientras quedaba registrado en el expediente del Ejército Argentino, también era remitido al juzgado que llevara adelante la causa, para blanquearlo –cuando la ocasión se presentara– ante el fuero judicial. En el caso de los Graiver, el operativo de “legalización” lo hizo el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil Número 6, a cargo de Hugo Molteni (Secretaría Número 11, Ana Benaventano). [6] Así de ilegal, así de perverso.
La maquinaria asesina se entrelazaba con la económica. Además de controlar el movimiento, la información y hasta a los vendedores de Papel Prensa, a quienes tenían secuestrados, Gallino tuvo tiempo de abrir una cuenta en el banco para depositar los millones del botín de guerra. No sólo torturaban: además se quedaban con la plata de las víctimas.
Así quedó establecido en una carta que el propio Gallino le envió al entonces presidente del Banco Central de la República Argentina. “Una investigación de carácter reservado, que por orden de las autoridades superiores del Ejército, se encuentra a mi cargo”, [7] empezó explicando. Se refería a la causa Graiver. Y por ese motivo, aseguraba, necesitaba la apertura de una cuenta a su nombre, en la que se depositaran los cheques y se aceptaran los títulos y bonos. Fue el 13 de abril de 1977. Pretendía que los “resultantes de amortización y rentas sean depositados en la cuenta”.
Hasta ese momento, los Graiver estaban desaparecidos. Por eso, Gallino no podía explicar cuál era la investigación a su cargo. Sabía que, en poco tiempo más, la Junta ordenaría los papeles y haría coincidir las fechas y los pedidos con sus delitos.
Por eso, para terminar la carta, Gallino advierte que “una vez promulgada la Ley correspondiente a la investigación señalada se incluirá en la cuenta el número de la misma”. Primero se ejecutaba, y después se hacía encajar una ley a medida del despojo. ¿Esta es la “seguridad jurídica” que esgrimen los diarios oficialistas del terror?
El general de brigada Gallino se depositó $ 2.130.000 en efectivo y, en cheques (entre ellos del Banco Comercial de La Plata), $ 1.042.356,26; un total de $ 3.173.356, 26. Y hay más: les arrebató a los Graiver más dinero en efectivo, por U$S 21.071, 37; títulos y acciones en diferentes empresas. Para el ’77, una hectárea en la región de La Pampa Húmeda –la zona más rica del planeta en materia de ganadería y agricultura– valía en promedio U$S 3300.
Al día siguiente, el acta secreta de la Junta Militar en el “Item 1, Papel Prensa SA”, devela la estrategia final de la dictadura y los tres diarios: “Evitar que la suma correspondiente a las acciones ingrese al Grupo Graiver o a su sucesión.” [8]
El 12 de abril secuestraron a Rafael Ianover, el último eslabón del grupo. Ya toda la familia estaba en el limbo de las desapariciones y el entramado empresario desarticulado. La Junta Militar sabía que tenía que evitar que el dinero producto de la venta terminara siendo administrado por el juez de la sucesión, abierta tras la misteriosa muerte de David Graiver. ¿Cómo podían lograr que la justicia no interviniera? Determinando un poder superior al judicial: el del secuestro y la interdicción (privación de un derecho civil). Así lo hicieron el 19 de abril. La Junta Militar reconoció, finalmente, tener detenidos a los Graiver y su entorno. Se les aplicó el artículo 2 del acta del 18 de junio de 1976, incisos “a”, “d” y “e”: perdían la ciudadanía y se les prohibía “administrar y disponer de sus bienes, hasta tanto justifiquen la legitimidad de la adquisición de los mismos”. La CO.NA.RE.PA, Comisión Nacional de Responsabilidad Patrimonial, lo haría en su lugar. El delirio del régimen llegó al paroxismo ese día, cuando la imputación fue realizada a dos personas ya fallecidas: David (cabeza del grupo) y Jorge Rubinstein (su mano derecha).
Todo esto parece surrealista. Inexplicable. Pero así ocurrió. La contundencia de los documentos elaborados por la burocracia asesina es inapelable. Se sabía que los represores no tuvieron límites y llegaron a los más bajo de la condición humana.
Pero no descendieron a esos infiernos en soledad.
Acá están las pruebas. <

Las diez falacias de Clarín y La Nación sobre Papel Prensa

Por Daniel Cecchini y Eduardo Blaustein dcecchini@miradasalsur.com Lidia Papaleo de Graiver reiteró ante la Fiscalía platense que firmó bajo amenaza. Clarín publicó otra cosa. (TELAM) || Al presentar el informe Papel Prensa-La Verdad, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció la presentación del proyecto de ley para ser tratado en el Congreso. (TELAM)Otras notas“Mi padre denunció ilícitos en los ‘80”A mediados de la década del ´80 la fiscalía de Investigaciones Administrativas, a cargo de Ricardo Molinas, investigó y denunció la trama de corrupción que se gestó alrededor de Papel Prensa. Su hijo, Fernando Molinas, era en ese momento secretario privado del ya fallecido fiscal y llevó adelante gran parte de las averiguaciones sobre el tema.
- Clarín y La Nación afirman que su padre no encontró ilícitos cuando realizó la investigación acerca del traspaso de Papel Prensa de la familia Graiver a los tres diarios. ¿Cuál es la verdad?
Testimonio de Osvaldo Papaleo“Los empresarios de Clarín, La Razón y La Nación hacen una primera reunión con Isidoro Graiver (hermano de David) en la que le hacen una propuesta ridícula y le dicen que era eso o nada. En ese clima se hace una segunda reunión donde se firma un preconvenio, en noviembre del ’76, en el despacho de Bartolomé Mitre en la calle San Martín. Allí los integrantes de la familia son separados para presionarlos individualmente.
Bajo torturaEl relato de Lidia Papaleo de Graiver frente a la asamblea de accionistas de Papel Prensa no deja dudas sobre la complicidad de civiles y militares para apropiarse de la empresa.
Fallo clave para Papel PrensaParece una paradoja, pero cuando el miércoles pasado el juez Federal Daniel Rafecas se declaró incompetente para investigar si hubo delito en la transferencia de las acciones de Papel Prensa durante la última dictadura, dio un paso que tendrá consecuencias decisivas para el progreso del caso.
Hay más papeles secretos sobre Papel PrensaEn abril de 1977, el general Oscar Bartolomé Gallino fue el instructor de los consejos de Guerra a los que la dictadura cívico-militar sometió a los herederos, socios y empleados de David Graiver, titular de las acciones mayoritarias de Papel Prensa.
Papel Prensa: un reclamo de JusticiaLa detención de José Alfredo Martínez de Hoz por orden del juez federal Norberto Oyarbide, a principios del mes pasado, luego de decidir su procesamiento por secuestro extorsivo y un embargo sobre sus bienes por dos millones de pesos, no sólo tendrá consecuencias en esa causa sino que también abrirá las puertas para que otros delitos económicos cometidos durante la dictadura sean considerados crímenes de lesa humanidad. El despojo de Papel Prensa a la familia Graiver puede ser uno de ellos.
La difusión del informe Papel Prensa-La Verdad y la presentación por parte del Ejecutivo del proyecto de ley que declara de interés público la producción de papel de diario –que propone, entre otras cosas, el precio igualitario del insumo para todos los medios gráficos del país– hizo que Clarín y La Nación profundizaran su campaña para de­sinformar a la opinión pública sobre sus responsabilidades en la apropiación de la empresa durante la última dictadura cívico-militar. Esta semana, además de sacar de la galera a un contradictorio Isidoro Graiver –hermano menor de David, que un año antes del despojo de la empresa había sido desplazado de la dirección del Grupo Graiver–, publicaron una solicitada y desplegaron un rosario de artículos y entrevistas con las que trataron de desmentir el informe. A continuación, Miradas al Sur analiza las diez falacias más notorias de las muchas que esgrimieron en estos días.
La prensa libre. “Quieren controlar el papel para controlar la prensa libre… Controlar el papel es controlar la información.”
A confesión de parte, relevo de pruebas. Desde hace 33 años, Clarín y La Nación controlan, con la propiedad mayoritaria de las acciones de Papel Prensa S.A., la producción y la venta del papel de diario en la Argentina y, por lo tanto, también la hegemonía de la información. El pacto secreto de sindicación de acciones firmado por los tres diarios apropiadores de Papel Prensa el 18 de agosto de 1977 establecía que todos los votos de los firmantes serían unitarios –en otras palabras: todos debían votar lo mismo–, lo que transformó a Clarín, La Nacióny La Razón –este último hasta su quiebra– en dictadores sobre el resto de los accionistas (fundamentalmente el Estado, poseedor del 28%) y sobre la producción y venta del papel de diario. Cuando, a mediados de los ’80, se produjo la quiebra de La Razón, Clarín adquirió la totalidad de las acciones de Papel Prensa que tenía ese diario, llamativamente excluidas de la quiebra. Desde entonces –sin perjudicar los intereses del diario fundado por Bartolomé Mitre–, Clarín es accionista mayoritario de la empresa, con el 49% de las acciones y, en connivencia con La Nación (22%), presiona al resto de los medios del país con el manejo de las cantidades y precios del papel de diario. Con la potestad sobre el papel, los dos diarios subsidian el papel de diario que utilizan –en contra de los intereses del resto de los accionistas de Papel Prensa y de la empresa misma–, fijando para sí mismos un precio de compra de la bobina de papel que es menor a su costo de producción. Según un estudio de costos y mercado realizado este año, el resto de los medios que compraron papel a la empresa en los últimos seis años debieron pagar el papel un 58% más caro que Clarín y La Nación. En definitiva, una ventaja competitiva desleal e indescontable que demuestra que quienes controlan a “la prensa libre” en la Argentina son Clarín y La Nacióna través de Papel Prensa.
Cuestionamientos judiciales. “Nunca, en 27 años de democracia, Papel Prensa recibió ningún cuestionamiento administrativo o judicial por su origen.” Y además: “La compra también fue investigada ya en democracia por el entonces fiscal nacional de Investigaciones Administrativas, Ricardo Molinas, que no encontró irregularidades”.
Doblemente falso. Poco después de recuperada la democracia, el fiscal Ricardo Molinas realizó una profunda investigación sobre la transferencia de las acciones de Papel Prensa, durante la cual examinó los documentos existentes y tomó declaración a los miembros de la familia Graiver y a otros partícipes de la “operación”. Al finalizar la investigación, Molinas realizó varias denuncias penales y pidió la nulidad de la adjudicación recaída en los tres diarios. En el cuarto punto de su dictamen, Molinas dice: “Que la Junta de Comandantes, integrada por Jorge Rafael Videla, Eduardo E. Massera y Orlando R. Agosti,, máxima autoridad de facto del país a fines de 1976, a pesar de conocer y estar investigando, según sus propios dichos, aquella vinculación entre Graiver y Montoneros, autorizó al Grupo Graiver a transferir las acciones clase “A” a los periódicos Clarín, La Nación y La Razón apenas un mes antes de la detención, desaparición e interdicción de aquéllos, ocultando todo lo referente a dicha vinculación hasta que la transacción quedó concretada, lo que constituía el delito de encubrimiento por omisión de denuncia.” Molinas alude también a una investigación anterior, realizada durante la dictadura a instancias de Massera, que también encontró evidentes irregularidades en el traspaso de las acciones, que invalidaban la operación. En el punto 6 del dictamen, el fiscal señala: “Que el veedor-interventor designado tardíamente en Papel Prensa S.A. por la Ley 21.168, en agosto de 1977, es decir, casi un año después de las transferencias de las acciones y seis meses después de la detención-de­saparición de los integrantes del Grupo Graiver, determinó e informó lo que calificó como graves irregularidades e incumplimiento de sus deberes por parte de los funcionarios responsables, es decir, los representantes estatales en la empresa, el directorio del Banade, el secretario de Estado de Desarrollo Industrial, doctor Raymundo Juan Pío Podestá, y del ministro de Economía, doctor José Alfredo Martínez de Hoz”. Y agrega, en el siguiente punto: “La actuación de la Junta de Comandantes, al omitir denunciar los hechos notificados por el veedor-interventor, configuró, además, el delito de encubrimiento”. En otras palabras: la transferencia de acciones fue por lo menos irregular y los dictadores la encubrieron. En sus conclusiones, Molinas sintetiza: “Quedaba acreditado, con otros testimonios concordantes, que al conocerse la muerte o desaparición de David Graiver y la quiebra del grupo, las máximas autoridades nacionales del momento tomaron la determinación de liquidar dicho grupo. Para ello decidieron obligar a los herederos a transferir las empresas. En este caso, la Junta de Comandantes decidió que el Grupo Graiver debía transferir el paquete accionario clase A de Papel Prensa S.A., eligiendo ellos mismos como compradores a los mencionados diarios”. No es casual que la investigación de Molinas fuera abortada por el menemismo, el mismo ciclo que multiplicó el poder de Clarín mediante la privatización de medios.
La operación apropiadora. “La compraventa se llevó a cabo el 2 de noviembre de 1976. Fue una operación absolutamente legal y pública, anunciada en todos los diarios de la época”. “(…) los Graiver estaban libres: no habían sido secuestrados ni torturados ni amenazados por la dictadura gobernante”.
Es una falacia. La noche del 2 de noviembre de 1976, los integrantes de la familia Graiver fueron separados y apretados en las oficinas del diario La Nación. Todos ellos venían recibiendo presiones y amenazas de muerte para que vendieran sus acciones de Papel Prensa a Fapel S.A. (la empresa fantasma creada por Clarín, La Nación y La Razón a esos efectos). Isidoro Graiver (que había concurrido a acompañar a sus padres, ya que sólo poseía muy pocas acciones residuales de la empresa) quedó solo en una oficina; Juan Graiver y su mujer (a quienes les correspondería un 25% de las acciones de David luego de realizada la sucesión) fueron llevados a otra; y en la tercera, Lidia Papaleo de Graiver (con derecho al 50% de las acciones en la sucesión y responsable de las correspondientes a su hija María Sol, otro 25%), fue apretada para que firmara un boleto de venta por menos de un millón de dólares, de los cuales sólo recibió 7.000 al firmar. La viuda de Graiver ya había recibido varios avisos amenazantes desde su regreso al país, en septiembre de ese año. Pedro Martínez Segovia, presidente de Papel Prensa y primo de Martínez de Hoz, le había dicho: “Quiero que sepa que no puede vender Papel Prensa ni a judíos ni a extranjeros”. Francisco Manrique le había anunciado que la Junta Militar no quería que Papel Prensa quedara en manos de los Graiver, que querían borrar al grupo del mapa empresario del país. Héctor Magnetto le había exigido que firmara la venta para salvar su propia vida y la de su hija. Y esa noche del 2 de noviembre, al salir de la reunión, Bernardo Sofovich, abogado de Ernestina Herrera de Noble, le advirtió: “Usted ahora se va de acá. Tome un avión a donde pueda, y que después alguien se ocupe de su hija, pero váyase ya”. Los argumentos de Clarín-La Nación banalizan una época de absoluto terror a la que se sumaban claros rasgos antisemitas: ninguna “transacción comercial” en la que mediaran los genocidas, en alianza con las mismas empresas periodísticas que convocaron al golpe y aplaudieron a los golpistas una vez en el poder, pudo tener el más mínimo viso de “normalidad”.
Las detenciones. “Los integrantes del Grupo Graiver, vendedores de la empresa, fueron ilegalmente detenidos cinco meses después de la venta de Papel Prensa y por imputaciones ajenas a este tema.”
Tal como Francisco Manrique había adelantado a Lidia Papaleo y otros integrantes del Egasa, los dictadores tenían la intención de borrar del mapa empresario argentino al Grupo Graiver. ¿Por qué esperaron cinco meses para secuestrar a sus integrantes y despojarlos de todas sus propiedades a través de consejos de guerra armados con declaraciones arrancadas bajo tortura y la Comisión Nacional de Recuperación Patrimonial (Conarepa)? La respuesta salta a la vista: esperaron a concretar el despojo de Papel Prensa por parte de los tres diarios cómplices de la dictadura y así pagar el precio de esa complicidad. Lidia Papaleo firmó el último documento relacionado con la transferencia de acciones de la empresa el 9 de marzo de 1977. Ese mismo día fueron secuestrados sus suegros y en los días subsiguientes, ella, otros familiares y miembros del Grupo Graiver cayeron víctimas de la “Operación Amigo”, dirigida por el jefe de la Policía Bonaerense, coronel Ramón Camps. Luego de permanecer desaparecidos y ser torturados durante más de un mes en Puesto Vasco (lapso en que murió en la tortura el apoderado del grupo, Jorge Rubinstein), los sobrevivientes fueron trasladados al Pozo de Banfield y sometidos a consejos de guerra instruidos por el general Oscar Bartolomé Gallino. Como resultado de esos “juicios”, la Conarepa decidió la interdicción de las siguientes empresas del Grupo: Santa Celia S.A., Editorial Olta S.A., Indalco S.A., Egasa, Complot S.A., Juan Graiver Inmobiliaria y Establecimientos Gráficos Gustavo S.A. La única empresa de la que el Grupo Graiver pudo “desprenderse” antes de los secuestros fue, llamativamente, Papel Prensa. Más aún: el único miembro del Grupo Graiver que permaneció en libertad un mes más fue Rafael Ianover, testaferro de David Graiver. Recién fue secuestrado el 12 de abril de 1977, poco después de que él, también, firmara el boleto de venta de sus acciones. “Si firmo, ¿no me va a pasar nada?”, le preguntó a Patricio Peralta Ramos. “Tiene mi palabra de honor”, le contestó uno de los dueños de La Razón.
Testimonios en tribunales. “Así surge (que los Graiver nunca mencionaron a Papel Prensa en sus testimonios judiciales) de las causas en las que declararon en democracia.”
Falso. El domingo pasado, Miradas al Sur reprodujo declaraciones realizadas en 1986 ante la Justicia por Rafael Ianover y Lidia Papaleo de Graiver, donde relatan que fueron interrogados sobre Papel Prensa mientras permanecían detenidos-desaparecidos. En fojas 247 consta la declaración de la viuda de Graiver: “Que también desea aclarar que en Puesto Vasco en ocasión de ser torturada se hallaba presente el comisario Etchecolatz. Que tanto en el Pozo de Banfield como en la Comisaría de Banfield concurrían Beto Cozzani, la Tota y Darío Rojas, quienes le preguntaban por Papel Prensa, y que junto con (Alfredo) Abuin manejaban la vinculación entre Papel Prensa y Egasa”. Páginas antes está registrado el testimonio de Ianover: “Que si bien no puede ver por estar vendado, lo hacen sentar en una silla, haciéndole escuchar marchas peronistas. Luego de un rato le quitan la venda y lo llevan a una habitación en la cual lo espera un señor vestido de civil que lo interrogó sobre su accionar en Papel Prensa S.A., quién era el presidente, cómo habían sido nombrados, etc.” (fojas 222). “Que al día siguiente lo vuelven a vendar y a atar las manos, lo meten en un coche en el asiento trasero, conduciéndolo al lugar donde había estado el día anterior con la diferencia de que lo hacen subir por una escalera de caracol a dos pisos y lo introducen en una celda en la cual se encuentra solo por espacio de cuatro días, llegando al quinto día el general Gallino, designado preventor, quien lo interroga nuevamente respecto de Papel Prensa” (fojas 223). Estos testimonios fueron utilizados como prueba en los juicios de Von Wernich y Etchecolatz y están incorporados a la causa que hoy su sustancia en el Juzgado Federal en lo Criminal Correccional número 3 de La Plata, a cargo de Arnaldo Corazza. Miradas al Sur también reveló el domingo pasado que el instructor de los consejos de guerra, general Gallino, participó entre el 9 y el 15 de abril de 1977 de tres reuniones con los propietarios y responsables legales de Clarín, La Nación y La Razón y que luego de esas reuniones interrogó a los integrantes del Grupo Graiver que permanecían de­saparecidos en el Pozo de Banfield.
El papel de Lidia Papaleo. “Lidia Papaleo también declaró en sede judicial que no participó de las negociaciones, que fueron llevadas a cabo por Juan e Isidoro Graiver.”
Falso. La viuda de Graiver sí participó de las “negociaciones” a las cuales fue obligada bajo amenaza de muerte. Como ya se señaló, luego de la muerte de David Graiver, Lidia Papaleo, en su carácter de esposa, tenía derecho al 50% de las acciones de las cuales su marido era titular y, además, era custodia de su hija, que tenía derecho a otro 25% de la sucesión. Juan Graiver y su esposa, como padres de David, tenían derecho a otro 25%. Por eso firmaron los documentos que les pusieron adelante. Por el contrario, Isidoro no tenía derechos sucesorios y apenas era propietario de algunas acciones residuales. Desde 1975 había quedado legalmente afuera de las decisiones del Grupo, por decisión de David, quien le compró su participación por 2 millones de dólares. Mal puede entonces haber llevado adelante negociaciones sobre acciones que no le pertenecían.
Torturas y presiones. “El paquete accionario de Papel Prensa no le fue arrancado a la viuda de Graiver bajo torturas, como sostienen en forma falsa, a coro con el Gobierno de Cristina Fernández, sus funcionarios, voceros y escribientes, y a tono con su hermano Osvaldo Papaleo y con el hoy canciller Héctor Timerman, en aquellos años director del diario pro golpista La Tarde”.
Se trata de una tergiversación. Al presentar el informe Papel Prensa-La Verdad, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner señaló que los Graiver habían sido amenazados y presionados, que se encontraban en una suerte de “libertad ambulatoria” o “libertad condicional” al momento de ceder sus acciones. En ningún momento afirmó que Lidia Papaleo o Ianover firmaron las transferencias bajo tortura. En el mismo sentido, Clarín y La Nación titularon el jueves pasado –un día después de que la viuda de Graiver declarara ante la Fiscalía Federal para delitos de lesa humanidad de La Plata– que había firmado la venta de Papel Prensa cuando estaba en libertad. Omitieron decir que, ante los fiscales, Lidia Papaleo ratificó que había sido presionada y amenazada para que firmara el boleto de venta.
Operación inconclusa. “Cuando los miembros de la familia y del Grupo Graiver fueron secuestrados algunos y detenidos en forma ilegal otros, en marzo y abril de 1977, la operación de venta de Papel Prensa estaba concluida.”
Falso. Cuando Lidia Papaleo fue secuestrada, el 14 de marzo de 1977, el juez de menores que debía velar por los intereses de la hija de Graiver, María Sol, no había dado conformidad al contrato. Sin autorización del juez, ese 25% de acciones de clase “A” correspondiente a la hija de Graiver no podía ser transferido por más que la madre firmara. Eso significaría que al menos un cuarto de las acciones clase “A” fueron despojadas. Es llamativo que Clarín publique esta semana –33 años después de los hechos– que María Sol no tiene nada que reclamar, dado que se trata de un delito cometido cuando ella tenía dos años, cuya resolución no depende de su voluntad actual. Además de otras irregularidades, el mencionado boleto de venta tenía una imposición (y si hay imposición, no hay contrato, porque éste sólo puede ser firmado por personas que están en igualdad de condiciones) que lo hacía más sospechoso aún: si el juez a cargo de la sucesión no aprobaba la operación, “el escribano retendrá dichos fondos (los depositados por Fapel en la supuesta compra) en su poder hasta que la aprobación tenga lugar”. Esto es: la operación debía realizarse de cualquier manera, no había vuelta atrás.
De qué jugó Gallino. “No hubo ningún tipo de reunión entre compradores y vendedores de Papel Prensa en los meses de secuestro de los Graiver.”
Cierto: ninguno de los representantes de los diarios iba a visitar Puesto Vasco o el Pozo de Banfield. Para eso lo tenían al preventor de los consejos de guerra, general Gallino, quien como ya se señaló se reunía con ellos y después interrogaba a los Graiver, sus socios y sus empleados en el centro clandestino de detención.
Contradicciones de Isidoro. “En abierta desmentida de las falacias que sostiene el kirchnerismo, Isidoro Graiver afirma: ‘Es importante resaltar que tanto durante la negociación, como durante la materialización de la venta de las acciones de Papel Prensa S.A., el suscripto, los accionistas y los demás negociadores de la venta de acciones de Papel Prensa S.A. no fuimos privados de la libertad, ni amenazados en forma alguna’.”
Falso. El propio Isidoro Graiver desmiente sus dichos en la entrevista realizada en junio pasado y publicada esta semana por Tiempo Argentino. “La presión era permanentemente. Los aprietes eran permanentes”, les dijo a los periodistas Cintia Ottaviano y Juan Alonso. “A todas luces era un afano, lisa y llanamente, un afano. El precio tuvo claramente poca vinculación con el valor real.” Isidoro se fue a Londres un día después de la solicitada. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Clarín y La Nación “robaron Papel Prensa asociados con la dictadura”, dijo la viuda del ex dueño

Clarín y La Nación “robaron Papel Prensa asociados con la dictadura”, dijo la viuda del ex dueño

Lidia Papaleo, la viuda de David Graiver, dueño de Papel Prensa hasta 1976, cuando murió en un accidente aéreo en México, afirmó que los diarios Clarín y La Nación le “robaron” la empresa “asociados con la dictadura”, y que firmó la venta de acciones “bajo presión” de Héctor Magnetto, el CEO del matutino que dirige Ernestina Herrera de Noble.

Papaleo sostuvo al diario Tiempo Argentino, medio con el cual habló tras 34 de silencio, que quienes le “robaron” Papel Prensa a la familia Graiver fueron “el señor (Héctor) Magnetto, la gente de La Nación; los hechos lo demuestran, asociados con la dictadura”.

También, dijo que a su marido lo asesinaron “porque murió de la forma más estúpida, contra un cerro, con un avión al que no le andaba el altímetro” y, en el marco de ese relato, la mujer contó que “días antes, un hombre mexicano Gabriel Alarcón muy poderoso que tenía un diario (El Heraldo), le dice a David: `Tu debes vender Papel Prensa, porque te va a costar la vida`”.

En ese sentido, la viuda de Graiver indicó que “nunca entendí” por qué -según su versión de los hechos- “mataron” a su marido, y agregó que “yo supe, yo no tuve dudas, nunca” que fue asesinado.

“Papel Prensa significaba tener el monopolio del papel en el país, si no era manejado correctamente, pero la intención de David no era la de un monopolio, y por eso la forma en que él distribuyó las acciones”, completó en un extenso reportaje publicado hoy.

Lidia Papaleo recordó que cuando llegó a la Argentina desde México vivió “la peor etapa; empecé por recibir amenazas inmediatamente después de morir David, en agosto de 1976″.

Al ser consultada sobre quienes dice que recién ahora habla sobre lo que pasó en Papel Prensa, respondió: “Osvaldo, mi hermano, viene batallando por esto desde siempre; y en mi caso, cuando estaba presa, en dónde iba a explicar por qué mi marido no estaba para defenderse y defendernos de todo lo que nos estaba pasando” y añadió que “a mis compañeras de cautiverio, cuando me preguntaban, siempre les respondía que estaba ahí por Papel Prensa”.

Papaleo aseguró que su cuñado Isidoro Graiver “miente” cuando niega que ella se haya cruzado con Magnetto el 2 de noviembre, el día de la firma de la venta de acciones de la compañía, advirtió que “Isidoro supo todo, y es más, yo le dije todo lo que me había dicho Magnetto”, y agregó que los supuestos cambios en los dichos fueron “por dinero”, en referencia a la solicitada que el hermano de David publicó la semana pasada en Clarín y La Nación.

Sobre la versión de los hechos de su hija María Sol, quien también mediante una solicitada se diferenció de “los dichos de la familia Papaleo” respecto a Papel Prensa, la viuda dijo: “Yo tuve siempre la mejor relación con mi hija y cuando salí de estar presa puse todo lo necesario para recuperar el vínculo, pero hace tres años que decidió que no tenía más nada que ver conmigo y obviamente hay intereses atrás de los que no puedo hablar”.

En ese marco, añadió que la joven “probablemente está manejada por sentimientos muy controvertidos que hacen que sus comportamientos se conviertan en inexplicables”.

Según Papaleo, “a través de todos estos años Clarín y La Nación dieron muchas pruebas de lo que estaban haciendo por el país, de lo que son capaces de hacer: comprar gente, hacer que la gente se venda para llegar a su fin, que no agrega ni saca a lo de María Sol”, y agregó que “Isidoro ya declaró, así que lo que diga ahora; vamos a ver si coincide y si no coincide será falso testimonio”.

Por otra parte, la mujer aclaró que “no había” relación entre la familia Graiver y la organización Montoneros.

Respecto a su declaración testimonial del jueves pasado en un juzgado de La Plata, señaló que “conté de qué forma firmé los papeles que firmé y las palabras textuales de Magnetto. Dije claramente que yo fui a firmar pero firmé bajo la presión de Magnetto; supe que no tenía otra posibilidad más que firmar”.

Para Lidia Papaleo, el anuncio de la semana pasada de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner respecto a Papel Prensa “fue la mayor alegría, un momento muy emocionante”, y añadió que “cuando estuve la segunda vez con Cristina me preguntaron y dije que sabía que cuando estaba con ella, cuando la miraba, que iba a hacer lo que me había dicho: ir a la Justicia y al Parlamento”.

Sobre el final de la nota, La viuda de Graiver admitió que “no tengo miedo a un secuestro” pero alertó que “sí creo que puedo tener un accidente” y por eso “no salgo sola, miro por la calle”, al tiempo que adelantó que “voy a pedir ser testigo protegido”.

También salió al cruce del ex fiscal Julio César Strassera, quien la semana pasada aseguró que cuando le tomó declaración a Lidia Papaleo “nunca vinculó la venta a un hecho ilegal”, al sostener que en ese entonces “nunca me preguntaron de Papel Prensa”.

Finalmente, Lidia Papaleo se manifestó confiada en que la historia sobre la polémica venta de Papel Prensa terminará “bien, con la verdad, con la verdad acumulada durante 34 años”.

“Los papeles están, las pruebas están; la palabra no sirve, la prueba es irrebatible”, concluyó.

Papel Prensa: Lidia Papaleo afirmó que su cuñado Isidoro Graiver “cambió su testimonio por plata”

Lidia Papaleo, la viuda de David Graiver, ex dueño de Papel Prensa, aseguró que su cuñado Isidoro “cambió su testimonio por plata” y confesó que cuando firmó el traspaso de acciones hacia los diarios Clarín y La Nación “estaba aterrada y vivía en pánico”.

Papaleo dijo además que a su marido “lo mataron por Papel Prensa”, y que el propietario de Clarín Héctor Magnetto y la gente de La Nación le “robaron” la empresa de papel de diario.

“David murió de la forma más estúpida, contra un cerro, con un avión al que no le andaba el altímetro. Tiempo antes, un amigo le dijo que se desprendiera de Papel Prensa”, aseguró la viuda de Graiver.

En una entrevista con el matutino porteño Tiempo Argentino, Papaleo rompió el silencio después de 34 años y reconoció que siente que “todavía me pueden matar”, por lo que pedirá ser testigo protegido ya que “hay demasiado odio en la oligarquía argentina”. (NA)

Gil Lavedra cuestionó a Lidia Papaleo

El diputado radical Ricardo Gil Lavedra advirtió hoy su “sorpresa” por los “cambios” en la declaración de Lidia Papaleo, viuda de David Graiver, respecto de la venta de la empresa Papel Prensa, propiedad de la familia, al grupo de medios, durante la última dictadura.

Gil Lavedra, quien escuchó la declaración de Lidia Papaleo en el marco del juicio a las juntas militares de 1985, afirmó que “no se mencionó nunca Papel Prensa” al investigar los apremios ilegales sufridos por la viuda de Graiver, quien resultó detenida por los militares, al igual que otros familiares.

Incluso, el legislador de la UCR indicó que “la parte de las amenazas y las intimidaciones desde que volvieron al país” los Graiver “los autores fueron los montoneros”, por lo que insistió en su “sorpresa ante los cambios en sus declaraciones” por parte de la viuda, que ahora asegura que fue obligada a vender Papel Prensa.

“Los jueces deberán establecer si es creíble este cambio, si hay verdaderas razones que lo justifican”, planteó Gil Lavedra en declaraciones a radio Mitre, quien aclaró que quiere “juzgar por qué ha cambiado” su testimonio.

Osvaldo Papaleo: “Isidoro Graiver es un delincuente, un impresentable”

Osvaldo Papaleo: “Isidoro Graiver es un delincuente, un impresentable”
El ex secretario de prensa del Gobierno de Isabel dijo que la declaración de su concuñado, contradiciendo la versión K sobre Papel Prensa, “tiene olor a dólar”.
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27.08.2010 | 04:17 El ex secretario de Prensa y Difusión del gobierno de María Estela Martínez , Osvaldo Papaleo, acusó anoche duramente a su ex concuñado Isidoro Graiver de ser “un delincuente” y un “impresentable”, por sus afirmaciones que contradijeron a su hermana, Lidia Papaleo, ex heredera de Papel Prensa, en el espinoso tema que enfrenta al gobierno kirchnerista con el Grupo Clarí.

“Como delincuente que es, después de declarar se fue del país”, afirmó Papaleo refiriéndose a su pariente político, quien declaró que no tenía nada que reclamar en el proceso del traspaso de las acciones de la empresa a Clarín, La Nación y La Razón en 1976 y desautorizó la versión oficial del tema.

Papaleo, quien dijo que hoy realizará una presentación judicial contra Isidoro Graiver, afirmando que la declaración de su ex concuñado “es una operación que tiene olor a dólar”.

Según dijo al programa “El juego limpio”, de Todo Noticias, Graiver “pasó la gorra por muchas partes” en el Estado; acusándolo en forma implícita de haber recibido dinero de Clarín para contradecir publicamente la versión presidencial de que la empresa Papel Prensa se vendió por presiones de la dictadura a favor de los diarios Clarín y La Nación. “Es un impresentable”, dijo Papaleo de Isidoro Graiver. agregando que “el haber sido víctima no justifica ser victimario”. Recordó que “en 1985 contó la verdad sobre Papel Prensa y ahora se desdice”.

Al referirse a Gustavo Caraballo, quien también desmintió la versión oficial sobre el caso Papel Prensa, lo adjudicó a “un error” del ex funcionario del gobierno de Héctor Cámpora, a quien consideró “un hombre de bien”, pero le atribuyó “una gran dosis de inocencia”.
Sin embargo, aclaró que “nunca fue compañero de cautiverio de Lidia Papaleo”. “No es Isidoro Graiver”, diferenció Papaleo, refiriéndose a Caraballo

Ex dueño de Papel Prensa sí afirmó que fue amenazado

En respuesta al testimonio publicado este miércoles por los diario locales El Clarín y La Nación, en los cuales Isidoro Graiver manifestó no haber sido persuadido ni violentado para vender la única papelera del país, Prensa Papel, el diario local Tiempo publicó una entrevista en la que el mismo testigo aseguró haber sido víctima de terrorismo de Estado. La entrevista fue realizada el pasado junio pero se había ocultado por previo acuerdo de confidencialidad.
El ex dueño de Papel Prensa, Isodoro Graiver, aseguró en junio pasado en una entrevista con el diario argentino Tiempo que su familia fue amenazada, perseguida y torturada psicológicamente por la junta militar de gobierno dictatorial que presidió el país en 1976 para vender la empresa a los propietarios de La Nación, El Clarín y La Razón.
La entrevista fue realizada el pasado junio, pero se había mantenido oculta porque se había previsto un acuerdo de confidencialidad. “Él quería cooperar con la verdad, pero sin aparecer”, publicó el diario argentino.

Pero este jueves el acuerdo fue roto por el medio impreso alegando “la necesidad de publicar la verdad en un caso que ahora es de interés común” y “el deseo de no querer contribuir a la operación que los diarios El Clarín y La Nación han ejercido para garantizarse la impunidad con falsedades”.

Contradiciendo la información presentada la víspera por los diarios El Clarín y La Nación, el ex dueño de la empresa papelera argentina, Isidoro Griver había aseverado el pasado 11 de junio que su familia sí fue víctima de “amedrentaciones físicas y psicológicas para vender Papel Prensa por un precio que tuvo muy poca vinculación con el precio real”

Graiver expuso que para el año 1976, cuando la junta militar encabezada por Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti, gobernaba en Argentina, “se veía con agrado la desaparición del conjunto empresario Graiver como tal, para lo cual sería necesario la venta de los paquetes accionarios de Papel Prensa, estimando que los compradores lógicos eran los diarios Nación, Clarín y Razón”.

“La presión era permanentemente. Los aprietes eran permanentes (…) Los diarios Clarín, La Nación y La Razón operaron con información confidencial. Nos humillaron (…) Ni el proceso de venta ni el precio fue decidido por nosotros”, señaló.

De igual forma, el ex propietario manifestó: “Ustedes (refiriéndose a los periodistas de Tiempo argentino) tienen los medios para investigar esto. Si buscan archivos, los antecedentes previos a la operación, a mediados de octubre más o menos, en los diarios Clarín, La Nación y La Razón van a ver una historia muy sugerente. Todos los días sacaban primeras planas o primeras páginas con noticias del Grupo Graiver, desaparecido, tonterías”

Los archivos y documentos a los cuales Graiver hacía referencia son los publicados en el informe Papel Prensa: la verdad, los cuales han tratado de ser calificados como falsos por los diarios El Clarín y La Nación en publicaciones de este miércoles y este jueves.

Para finalizar esa entrevista del pasado junio, el ex propietario Graiver hizo la siguiente aclaratoria: “Cuando estábamos secuestrados, la venta de Papel Prensa ya estaba concluida y el juez que debía aprobar la sucesión para llevarse a cabo, nunca dio su autorización”.

Según el editorial del diario Tiempo argentino, “debe haber una razón muy grave para que Isidoro abandonara una versión documentada de los hechos, por otra, que sólo sostiene las falacias de los que ayer lo despojaron de sus pertenencias”.

Por su parte, los diarios El Clarín y La Nación aún no han dado respuesta sobre estas declaraciones.

El informe Papel Prensa:la verdad, presentado oficialmente el pasado martes por la presidenta de argentina, Cristina Fernández, pasará a manos de la justicia en las próximas semanas. Allí se determinará si las pruebas presentadas son contundentes y demuestran la apropiación ilegal de la única empresa que produce y distribuye papel de diarios en ese país.
http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/77246/ex-dueno-de-papel-prensa-si-afirmo-que-fue-amenazado-para-vender/

Comunicado de prensa de Héctor Timerman papel prensa

Desde ayer ha comenzado a circular una foto tomada pocos días después del golpe de 1976, donde aparezco en un encuentro con el dictador Jorge Rafael Videla. No es la primera vez que se publica, pero esta vez es diferente. Y por eso es que deseo contar algunos detalles que no muestra la foto y ocultan sus propagadores.

Hoy, el periodista empleado del grupo Clarín, Ernesto Tenembaum, comentó que había que entender el momento en que se vivía y no era correcto juzgar. Lo que trata de hacer Tenembaum es obvio. A días de que se conozca el informe “Papel prensa: la verdad” abre el paraguas de la impunidad para sus empleadores. Un periodista hubiese investigado el significado de esa foto. Un lobbysta la usa para sus fines.

De quienes aparecemos en la foto porque fuimos convocados (no invitados), dos personas fueron secuestradas por la dictadura (Héctor Ricardo García y Jacobo Timerman); Rafael Perrota permanece desaparecido y yo fui obligado a exiliarme. Mientras tanto, otros participantes como Bartolomé Mitre (La Nación), Ernestina Herrera de Noble (Clarín) y Patricio Peralta Ramos (La Razón) comenzaron su alianza con la dictadura que en poco tiempo con secuestros y asesinatos abrió el camino para que estas tres empresas se apropien de Papel Prensa.

Me avergüenza haber estado en esa reunión pero el destino no me une a los apropiadores de Papel Prensa como pretenden instalar los empleados y acólitos de Clarín y La Nación; por el contrario, fui víctima junto a miles de argentinos de no haber aceptado la dictadura y las violaciones a los derechos humanos.

Hoy, hay periodistas que pretenden con una foto evitar hablar de los ilícitos y probables violaciones a los derechos humanos que aún niegan sus empleadores. Por suerte, en breve se conocerá la verdad. Una verdad que es mucho más cruel que una foto vergonzosa.

http://anibalfernandez.com.ar/de-todo-un-poco/otras-voces/354-comunicado-de-prensa-de-hector-timerman.html