MUESTRA DE HUMOR GRÁFICO EN LA ALIANZA FRANCESA

Hace tiempo que no pasaba por mi blog. Y ni hablar de cuánto hace que ustedes no pasan por aquí.

Ni hablar… Eso, la muestra que inaugura esta tarde a las 19.30 en la Alianza Francesa de Palermo, trata de hacernos reír en silencio.
Para eso se juntaron unos amigos humoristas muy conocidos y entrañables con quienes vamos a estar.

Mejor no hablemos… sí, así se llama la muestra.

Aprovechen, que si no entienden algún chiste, estarán ellos para explicárselos.
Eso sí, con señas… no vale hablar.

¡Los esperamos!

Hasta siempre, querido Fer



Pasaron 36 años desde aquélla tarde primaveral de 1974 en que el Negro Mariano me presentó a un flaco desgarbado, risueño y afable. Viajabamos a la fiesta de cumpleaños de una chica muy bonita que vivía en San Antonio de Areco.
El flaco desgarbado resultó ser Fernando Gonzales Rubio.
Por esas cosas mágicas que tiene la vida, inmediatamente nos caimos muy bien y comenzamos una larga charla, que finalizó el sábado 25 de enero de 2010, cuando lo llamé a Madrid, y hablamos unos minutos.
Desde que nos conocimos, no dejamos de hablar. De contarnos cosas, proyectos, sueños, de interesarnos por nuestros gustos en común, las mujeres que nos volaban la cabeza, las penas de amor, la música y el dibujo. Él, decía, prefería el dibujo “serio”, refiriéndose a lo que todos conocemos por cómics y dibujos realistas. Yo prefería el humorismo gráfico. Cosa que a él le encantaba y disfrutaba muchísmo.
Aún recuerdo su risa descojonada cuando había algo que le causara gracia. Sea de un dibujo o de alguna circunstancia de nuestra vida cotidiana.
Estoy seguro de que yo lo hacía reír mucho. Juntos nos potenciabamos, y podíamos estar horas riéndonos de todo lo que habíamos vivido juntos, o de todo lo que nos estaba pasando en el presente. La risa era el común denominador en nuestra amistad.
Vivimos muchas cosas, flaco. Hasta fui testigo de aquélla vez que me contaste que ibas a salir con una chica que habías conocido en una clase de pintura.
Esa chica, que era una niña adorable, graciosa y ocurrente, fue Adriana, tu compañera de toda la vida, finalmente.
Y como era una gran amistad, existía un gran respeto.
Nunca creí en eso de escribir después de que un amigo muere, todas las virtudes que esa persona tenía. Como si no fuera una persona de carne y hueso.
Fernando tenía defectos, muchísimos. Como yo los tengo.
Pero él fue siempre muy indulgente conmigo. Y, por ese gran cariño por esa hermandad que sentiamos, yo no podía ser de otro manera con él.
No obstante, estoy convencido de que él era mejor que yo en todo.
Por eso lo admiraba.
Y no es que yo soslayaba sus defectos, él, con su forma de ser, los tornaba imperceptibles. Fer brillaba, tenía luz propia, y las máculas quedaban imperceptible ante tanto brillo.
Era un personaje estando de juerga. No creo que vuelva a reirme como me he reído con él. Jamás.
Por cuestiones de discreción y de cantidad de situaciones, no puedo plasmar aquí las vivencias que tuvimos juntos, pero fueron inolvidables.
Su familia y amigos nos han aguantado contarlas una y otra vez algunas de ellas. Y morir de risa, dando golpes a la mesa desaforadamente por la gracia que nos causaba. Con los ojos lagrimeantes.
Adriana, su mujer, María Marta, su madre y Piru, su suegra, nos han escuchado montones de anécdotas y reir como dos tontos. Sí, definitivamente eran un capítulo aparte nuestras sobremesas.

Cuando se fue a Italia junto a Gustavo Trigo, sentí una gran tristeza, pero no dejé de alentarlo, porque estaba seguro que le iría bien.
Un verdadero salto al vacío. Pero, con veintiún años, no viajás a Europa, te vas, si cuadra, a la luna, como dijo el Negro Mariano.
Y allí fue, como fue haciendo su vida.
No escribía.
Durante mucho tiempo no escribió.
Cuando recibí su primer carta, ya desde Madrid, pues lo echaron de Italia por indocumentado, creí que me moría de la alegría.
Allí me explicaba que, si gastaba en el correo, no podía comprar patatas y huevos. Así fue que tiempo después le tuvo fobia a la tortilla de patatas. Porque creo que las comió hasta en almibar. Una sencilla explicación para decirte: tranquilo tronco, que te echo de menos, pero las cosas están como el culo todavía como para gastar en cartas y gilipolleces. Pero la amistad, sigue intacta. Tranquilo.
Parecía un tipo frio, para el que no lo conocía. Tenía pocas demostraciones de afecto conmigo. Pero, si se le conocía bien, uno se daba cuenta de los detalles: Una sonrisa. Una palmada en la espalda o un revoltijo en los pelos, pasando su mano por mi cabeza, un tono paternal a veces, ya bastaban. Ese era el afecto que recibía de Fer.
Me cuidó mucho, me aconsejó siempre. Me ayudó muchísimo, sobre todo a la hora de tomar algunas decisiones.
Lo acompañé cuando murió Eduardito, su hermano.
Me acompaño cuando murió Francisco, mi padre.
Apoyó mis proyectos, lo hice rezongar mucho con mis locuras. Me ha regañado como a un hermano menor en privado, y en público, me ha defendido como nadie. Ha elogiado mis dibujos, fue exigente como nadie y me ha premiado con su sonrisa.
Cuando estudiaba dibujo, tenía mil dudas, mil preguntas. En una tarde, resolvió tres años de escuela de dibujo.
Por ahí leí que José Gallego aprendió a usar la pluma guillot 303 con él.
Pues, en mi caso, el profe que tenía me enseñaba a usar la Guillot 107. Y no le agarraba la mano ni a palos. “Usá la 303 y listo, me dijo. Y cagate en lo que te dice el profesor, que eso es una mierda. Vas a ver cómo mejoras haciendo esto y esto…”
“esto está muy lindo”. Cuando Fer decía esas palabras, el trabajo estaba hecho.
Era una ilusión saber que venía a Buenos Aires. Cuando anunciaba su visita, contaba los meses para volverlo a ver.
Cuando viví en España, fue una gran compañía y un gran consejero, como siempre.
Me cuidaba el dinero, me aconsejaba a guardar las colillas de cigarrillos (en esa época yo fumaba) en una bolsita, para luego con los restos, armarme un cigarrillo nuevo.
Cuando cobré mi primera nómina, me dijo: ojo con esto y aquéllo… Como siempre, un hermano mayor.
Cuando me fui, lo vi realmente triste. No quería que me fuera. Se había hecho a la idea de que ya mi vida pasaba por Madrid, y no volvería a Argentina.
En el aeropuerto, se nos llenaron los ojos de lágrimas, nos dimos un gran abrazo, como siempre, sin estridencias, como era su costumbre, acostumbrado también él a las despedidas en los aeropuertos.
Nos volvimos a ver por última vez en Buenos Aires. Hace unos años. Cenamos juntos, como siempre, los dos solos. Fuimos de copas, hablamos de todo, como era habitual.

Compartí su familia otra vez, en la despedida que siempre hacían con todos cuando volvían a Madrid.
Siempre me hizo sentir su hermano. Y su familia, uno más.
Por eso, el sábado cuando hablé por última vez con él, terminamos una hermosa charla que duró treinta y seis años. Siendo dos hombres, yo con lágrimas en los ojos y tratando de que no se note al teléfono y él, contándome lo mal que se sentía y metiendo alguna broma, en medio de la charla, con la fina ironía de siempre.
Le dije que los milagros existían. Que confiaba en que un milagro ocurriría. Me dijo que este tenía que ser un gran milagro.
Querido Fer, a lo largo de tantos años, he copiado alguna de tus manías y tus picardías, no me salen tan naturales, pero la repetición de conductas hacen que me sean propias:
No doy la mano a mi “hermano” en la iglesia, deseándole la paz. Trato de tener a algún conocido cerca para hacerlo y dar el esquinazo a quien no conozco… Afortunadamente no voy a misa a menudo.
Cuando voy a cenar y somos dos personas elijo la mesa para cuatro personas, diciendo en voz alta a quien me acompaña: “Seguro que vienen estos, no?” Y así me aseguro la mesa grande y no me llevan a la mesa de dos.
Si me invitan a cenar a una casa, si algo no me gusta del menú, digo que soy alérgico, en lugar de decir: esto no me gusta.
Cuando veo un dibujo demasiado complejo y muy empalagoso digo: “ahhhh como me costó dibujar esto ahhhh, mirá qué dificil esta línea… es una mierda”. Me enseñabas así a valorar la sencillez y el talento.
En una reunión de amigos en común, hablo poco, y solo lo suficiente. Me despacho cuando solo estoy con la persona que conozco en profundidad y ahí sí puedo contar lo que no es políticamente correcto. Aprendí a hacer comentarios a nivel de “petit café” Me enseñaste muy bien qué es ser prudente. Muy a pesar mio!
En lo laboral, trato, aunque no es lo mio, de meterme el temperamento en el culo. Y recuerdo siempre cuando me decías: “Ese, ese con esa cara de pelotudo, ese inútil, es el que te va a echar a la mierda, no lo provoques. No hagas cagadas.”
No he podido aún, discutir con frialdad y con una expresión afable alguna cuestión. Sigo siendo el mismo jetón de siempre. Trato de utilizar la ironía cuando lo amerita, para reirme un poco. Pero nunca me saldrá con tanta elegancia como vos lo hacías.
Mi mundo será un poco más aburrido ahora, ya que voy a extrañar esa charla, que acaba de interrumpirse.
Ahora me queda tu dulce recuerdo. Tu risa inolvidable. Tus palabras, tus dibujos. Tu familia, que seguiré frecuentando.
Como siempre, esté donde esté, vas a estar presente en mis recuerdos. Y en las sobremesas, seguramente habrá alguno que no te haya conocido. Allí voy a contar que eras mi amigo. El mejor.
Que te comías las miguitas crocantes del pan que quedaban sobre el mantel.
Que hipábamos comiendo pimientos de padrón.
Que eras un atorrante talentoso, sutil, inteligente, gracioso, generoso y bueno.
Cuando nos volvamos a ver, ojalá alguien me recuerde a mi, como yo voy a recordarte a vos.
Para siempre, flaco. Por siempre.

Lo hemos pasado muy bien.

(Espero que allí donde estés, puedas sentarte tranquilo a escuchar a Tom Waits, mientras ponés un poco de color a todo eso, que seguramente debe estar muy aburrido)

FELIZ NAVIDAD

Hace tiempo que no pasaba por este blog… Pero como los que me siguieron a lo largo de varios meses me hicieron sentir muy importante con sus comentarios, risas y elogios, no podía evitar dedicarles este dibujo.

FELIZ NAVIDAD

Un añoso chiste (ven? viejos son los trapos)

Este chiste lo leí hace unos treinta años. No es de mi autoría y desconozco al que lo hizo. Siempre lo vi sin firma y apareció como un chiste destacado en una vieja revista Humor.
Lo encontré revolviendo mis archivos, y no dudé de que muchos van a opinar igual que yo: ES GENIAL

Es el típico humor de Ham, por ejemplo. Pero no es Ham.
¿Alguno puede ayudarme si es que conoce al autor?

Mirá qué lindos salimos

Algunas fotos con colegas, tomadas en muestras y comidas en los últimos dos años. ¡Van a ver qué caretos tienen los que los hacen reir!

Aquí, un histórico: Lar, a mi izquierda, Pati (Página 12), el autor de la muestra y un gran amigo.

Arriba, la muestra de Pati en el Centro Cultural Recoleta. Año 2008. Conversan Rudy (página 12) y Diego Llansó


Aquí, de izquierda a derecha: Jorh, Argüelles, Maicas y Hugo Varela, en la muesra de Pati (Página 12)

En esta otra, comiendo pizza en El Cuartito, con Kappel y señora, María, la hippie de Madrid y ciudadana de San Telmo, Nando (recomiendo su blog www.cartoonando.blogspot.com) Patti y yo.


Por úlimo, aquí me ven, garabateando al finalizar una charla de Maicas y Kappel, a pedido de alguien… Es la parte más linda de este oficio.


Pero, cuando no nos ponemosa dibujar, nos juntamos a comer, y con total desaprensión por nuestro aparato digestivo, caímos en La Maroma, de Almagro… Para que se den una idea, la tortilla española de ese lugar, parece una torta de cumpleaños.
Luego, cantidades de Hepatalgina.

En la foto: Maicas, Srta Bonita, Pablo Fernandez detrás, Johr, Argüelles, Kappel y Sra. Pati y Fechu, entre otros.

Ya subiré algunas fotos de otros encuentros, como el de Pérez, en Rosario, donde el Gaucho Beas, nos hizo un asado al asador, que ni se imaginan ustedes.


Mi Cumpleaños, el cariño de ustedes y de yapa la Gripe Porcina

El 5 de mayo, como muchos de ustedes saben, fue mi cumpleaños. Aquí recibí un montón de saludos y demostraciones de afecto que me hicieron más feliz el día.

Hace tiempo que no estoy subiendo trabajos nuevos. Y todos los días me digo: hoy me pongo a dibujar.
Pero, a veces las cosas no son tan sencillas.

Nunca quise que este blog se transforme en un diario personal, o un lugar para contar mis estados de ánimo.
Hay gente que lo hace y está muy bien.
Yo prefiero dibujar. Mostrar lo que hago.
Es una manera de que mi trabajo quede en algún lugar, además de los diarios o revistas donde se han publicado.
También es una vidriera, que muy ocasionalmente, puede generar trabajo.
Por último, encontrarse con algún colega nuevo, o hacer un amigo que tenga algo en común con uno también está muy bien.

Ya tengo hace muchos años mi blog pero no en Clarín, está en www.arguellestinta.blogspot.com.
Aquí suceden cosas muy extrañas.
La gente discute en las opiniones, se pelea… se hacen amigos, se conocen. Es una comunidad muy activa, por llamarla de algún modo.
Algunas personas, creen que aquí se viene a conseguir un novio o una novia.
No es mi caso, les garanto.
Y si así es, no es algo censurable. De ningún modo.
Cada uno lo utiliza de acuerdo a sus intereses, y me parece muy bien.

Pero no es sobre este tema que quería escribir. No.
Quería contarles por qué razón, aparezco poco por aquí últimamente.

Hace apenas dos meses que falleció mi madre. Una enfermedad muy dura. Todos los que estabamos a su lado lo pasamos muy mal.
Eso me golpeó mucho. Todo el proceso hasta el desenlace.

Luego, me fui de vacaciones, y al volver en abril, como me pareció que además de mi trabajo diario (unas once horas por día) tenía algo de tiempo, me puse a estudiar una carrera universitaria. A distancia.
¡Y encima, me está yendo bien!
Cuestión, que aquí estoy, escribiendoles a ustedes, los que siempre pasan y me dejan un comentario, un mimo, un halago y alguna broma.
También para aquellos que pasan en silencio y vuelven. Y para aquellos que pasan una vez y no vuelven nunca más, porque prefieren leer otra cosa.
Para mi, todos son importantes.
Un humorista necesita de otras personas. Sino, el circuito jamás cerraría.
Cuando ustedes se sonríen el objetivo está cumplido.

En mi cumpleaños, estuvieron todos los que dejan su huella por aqui.
Agradezco a todos y cada uno de los comentarios. También el afecto que sentí en la reunión que tuvimos en Palermo.
No pude hablar con muchos de los que vinieron, porque normalmente, los dibujantes somos así: Agarramos una lapicera y nos ponemos a dibujar boludeces. Y las regalamos.
Y creemos de este modo que los dejamos contentísimos.
Eso creemos y con ese fin lo hacemos.

Les mando un fuerte abrazo y gracias por las risas!

Ah, en la ilustración, podrán ver la venganza que implementamos el 9 de mayo pasado festejando mis 51 años.

Yo te voy a dar, gripe porcina.

(Ojalá pudieramos hacer lo mismo con el Dengue, pero no sabemos como catzo hacer un mosquito a las brasas)


Plan de Seguridad

Los polis retirados que piensan reincorporar en la provincia: ¿estarán en buen estado?
Bueno, tal vez estén en las mismas condiciones que las ideas innovadoras que tienen nuestros funcionarios en materia de seguridad.
Me asombra la capacidad de reacción que tienen.
Un nutricionista allí por favor!

Mar del Plata (Teléfono sr. Intendente Municipal)

Alguno de ustedes sabe que me fui de vacaciones a Mar del Plata. Ciudad que amo profundamente y la que será algún día, mi lugar en el mundo.

Entre el año 1998 y el 2005 tuve una vida peregrina.
Ahora estoy en Buenos Aires, ciudad que siempre tendrá un lugar en mi corazón y mis oraciones.
Lamentablemente, Buenos Aires está sufriendo entre otras cosas, la enfermedad que tienen las grandes urbes a nivel mundial. A esto se le suma la inoperancia oficial y también, nuestra desidia y falta de respeto por el prójimo.
No obstante, es Buenos Aires.
Volviendo a Mar del Plata, durante el mes de marzo, entre tantas fotos que tomé, está la que ilustra este post.
Si bien este año la ciudad mejoró notablemente, aún falta muchísimo.
Perros abandonados, mugre y gente que hace lo que quiere, con la excusa de que son artistas callejeros o “artesanos” que venden relojes y boludeces truchas y limitan mi espacio, mi paisaje y mis ganas de caminar por los lugares que me gustan.

Una ciudad donde durante todo el año se facturan fortunas, no puede estar así. Allí hay dinero como para hacer algo maravilloso y que todos podamos mostrarla al mundo como un lugar para imitar.

Una ciudad, donde se ve esta mugre frente a Plaza Colón, da vergüenza.
Si así está el uno de los lugares más lindos de la ciudad, imagínense si caminan por la periferia.
Yo lo hice. Y es alucinante lo que se ve.
Precariedad en viviendas, mugre y abandono.
Decía al principio, la ciudad está apenas mejor que en marzo del año pasado. Pero aún se nota que se la sigue saqueando.

Hasta la semana que viene, que lo mio es dibujar, no poner fotos y quejarme como un viejo lunático.

PD: Felices Pascuas! La casa, no está en orden, querido Raúl.

Vacaciones!!!

Estimados amigos. Este blog estará inactivo, porque yo voy a estar totalmente inactivo hasta la segunda semana de Abril.
Hay muchos dibujos y genialidades por ahí, así que se van a acostumbrar rápidamente a mi ausencia.
Abrazos y volveré con alfajores.