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León Tolstói Escritor ( BIOGRAFIA)

León Tolstói

(Liev Nikoláievich Tolstói; Yasnaia Poliana, 1828 – Astapovo, 1910) Escritor y ruso. Hijo del noble propietario y de la acaudalada princesa María Volkonski, Tolstói viviría siempre escindido entre esos dos espacios simbólicos que son la gran urbe y el campo, pues si el primero representaba para él el deleite, el derroche y el lujo de quienes ambicionaban brillar en sociedad, el segundo, por el que sintió devoción, era el lugar del laborioso alumbramiento de sus preclaros sueños literarios.

El muchacho quedó precozmente huérfano, porque su madre falleció a los dos años de haberlo concebido y su padre murió en 1837. Pero el hecho de que después pasara a vivir con dos tías suyas no influyó en su educación, que estuvo durante todo este tiempo al cuidado de varios preceptores masculinos no demasiado exigentes con el joven aristócrata.


León Tolstói

En 1843 pasó a la Universidad de Kazán, donde se matriculó en la Facultad de Letras, carrera que abandonó para cursar Derecho. Estos cambios, no obstante, hicieron que mejorasen muy poco sus pésimos rendimientos académicos y probablemente no hubiera coronado nunca con éxito su instrucción de no haber atendido sus examinadores al alto rango de su familia.

Además, según cuenta el propio Tolstoi en Adolescencia, a los dieciséis años carecía de toda convicción moral y religiosa, se entregaba sin remordimiento a la ociosidad, era disoluto, resistía asombrosamente las bebidas alcohólicas, jugaba a las cartas sin descanso y obtenía con envidiable facilidad los favores de las mujeres. Regalado por esa existencia de estudiante rico y con completa despreocupación de sus obligaciones, vivió algún tiempo tanto en la bulliciosa Kazán como en la corrompida y deslumbrante ciudad de San Petersburgo.

Al salir de la universidad, en 1847, escapó de las populosas urbes y se refugió entre los campesinos de su Yasnaia Poliana natal, sufriendo su conciencia una profunda sacudida ante el espectáculo del dolor y la miseria de sus siervos. A raíz de esta descorazonadora experiencia, concibió la noble idea de consagrarse al mejoramiento y enmienda de las opresivas condiciones de los pobres, pero aún no sabía por dónde empezar. De momento, para dar rienda suelta al vigor desbordante de su espíritu joven decidió abrazar la carrera militar e ingresó en el ejército a instancias de su amado hermano Nicolás. Pasó el examen reglamentario en Tiflis y fue nombrado oficial de artillería.

El enfrentamiento contra las guerrillas tártaras en las fronteras del Cáucaso tuvo para él la doble consecuencia de descubrirle la propia temeridad y desprecio de la muerte y de darle a conocer un paisaje impresionante que guardará para siempre en su memoria. Enamorado desde niño de la naturaleza, aquellos monumentales lugares grabaron en su ánimo una nueva fe panteísta y un indeleble y singular misticismo.

Al estallar la guerra de Crimea en 1853, pidió ser destinado al frente, donde dio muestras de gran arrojo y ganó cierta reputación por su intrepidez, pero su sensibilidad exacerbada toleró con impaciencia la ineptitud de los generales y el a menudo baldío heroísmo de los soldados, de modo que pidió su retiro y, tras descansar una breve temporada en el campo, decidió consagrarse por entero a la tarea de escribir.

Lampiño en su época de estudiante, mostachudo en el ejército y barbado en la década de los sesenta, la estampa que se hizo más célebre de Tolstoi es la que lo retrata ya anciano, con las luengas y pobladas barbas blancas reposando en el pecho, el enérgico rostro hendido por una miríada de arrugas y los ojos alucinados. Pero esta emblemática imagen de patriarca terminó por adoptarla en su excéntrica vejez tras arduas batallas para reformar la vida social de su patria, empresa ésta jalonada en demasiadas ocasiones por inapelables derrotas.

Durante algún tiempo viajó por Francia, Alemania, Suiza…, y de allí se trajo las revolucionarias ideas pedagógicas que le moverían a abrir una escuela para pobres y fundar un periódico sobre temas didácticos al que puso por nombre Yasnaia Poliana. La enseñanza en su institución era completamente gratuita, los alumnos podían entrar y salir de clase a su antojo y jamás, por ningún motivo, se procedía al más mínimo castigo. La escuela estaba ubicada en una casa próxima a la que habitaba Tolstoi y la base de la enseñanza era el Antiguo Testamento.

Pronto fue imitada por otras, pero su peligrosa novedad, junto a los ataques del escritor contra la censura y a su reivindicación de la libertad de palabra para todos, incluso para los disidentes políticos, despertó las iras del gobierno que a los pocos años mandó cerrarla. Era uno de los primeros reveses de su proyecto reformador y uno de los primeros encontronazos con las fuerzas vivas de Rusia, aunque no sería el único. Sus discrepancias con la Iglesia Ortodoxa también se hicieron notorias al negar abiertamente su parafernalia litúrgica, denunciar la inútil profusión de iconos, los enrarecidos ambientes con olor a incienso y la hipocresía y superficialidad de los popes.

Además, cargó contra el ejército basándose en el Sermón de la Montaña y recordando que toda forma de violencia era contraria a la enseñanza de Cristo, con lo que se ganó la enemistad juramentada no sólo de los militares sino del propio zar. Incluso sus propios siervos, a los que concedió la emancipación tras el decreto de febrero de 1861, miraron siempre a Tostoi, hombre tan bondadoso como de temperamento tornadizo, con insuperable suspicacia.

A pesar de ser persona acostumbrada a meditar sobre la muerte, el trágico fallecimiento de su hermano Nicolás, acaecido el 20 de septiembre de 1860, le produjo una extraordinaria conmoción y, al año siguiente, se estableció definitivamente en Yasnaia Poliana. Allá trasladará en 1862 a su flamante esposa Sofía Behrs, hija de un médico de Moscú con quien compartió toda su vida y cuya abnegación y sentido práctico fue el complemento ideal para un hombre abismado en sus propias fantasías.

Sofía era entonces una inocente muchacha de dieciocho años, deslumbrada por aquel experimentado joven de treinta y cuatro que tenía a sus espaldas un pasado aventurero y que además, con imprudente sinceridad, quiso que conociese al detalle sus anteriores locuras y le entregó el diario de su juventud donde daba cuenta de sus escandalosos desafueros y flirteos. Con todo, aquella doncella que le daría trece hijos, no titubeó ni un momento y aceptó enamorada la proposición de unir sus vidas, contrato que, salvando períodos tormentosos, habría de durar casi medio siglo.

Merced a los cuidados que le prodigaba Sofía en los primeros y felices años de matrimonio, Tolstoi gozó de condiciones óptimas para escribir su asombroso fresco histórico titulado Guerra y paz, la epopeya de la invasión de Rusia por Napoleón en 1812, en la que se recrean nada menos que las vidas de quinientos personajes. El abultado manuscrito fue pacientemente copiado siete veces por la esposa a medida que el escritor corregía; también era ella quien se ocupaba de la educación de los hijos, de presentar a las niñas en sociedad y de cuidar del patrimonio familiar.

La construcción de este monumento literario le reportó inmediatamente fama en Rusia y en Europa, porque fue traducido enseguida a todas las lenguas cultas e influyó notablemente en la narrativa posterior, pero el místico patriarca juzgó siempre que gozar halagadamente de esta celebridad era una nueva forma de pecado, una manera indigna de complacerse en la vanidad y en la soberbia.

Si Guerra y paz había comenzado a publicarse por entregas en la revista El Mensajero Ruso en 1864 y se concluyó en 1869, muchas fueron después las obras notables que salieron de su prolífica pluma y cuya obra completa puede llenar casi un centenar de volúmenes. La principal de ellas es Ana Karenina (1875-1876), donde se relata una febril pasión adúltera, pero también son impresionantes La sonata a Kreutzer (1890), curiosa condenación del matrimonio, y la que es acaso más patética de todas: La muerte de Iván Ilich (1885).

Al igual que algunos de sus personajes, el final de Tolstoi tampoco estuvo exento de dramatismo y el escritor expiró en condiciones bastante extrañas. Había vivido los últimos años compartiendo casi todo su tiempo con depauperados campesinos, predicando con el ejemplo su doctrina de la pobreza, trabajando como zapatero durante varias horas al día y repartiendo limosna. Muy distanciado de su familia, que no podía comprender estas extravagancias, se abstenía de fumar y de beber alcohol, se alimentaba de vegetales y dormía en un duro catre.

Por último, concibió la idea de terminar sus días en un retiro humilde y el octogenario abandonó su hogar subrepticiamente en la sola compañía de su acólito el doctor Marivetski, que había dejado su rica clientela de la ciudad para seguir los pasos del íntegro novelista. Tras explicar sus razones en una carta a su esposa, partió en la madrugada del 10 de noviembre de 1910 con un pequeño baúl en el que metió su ropa blanca y unos pocos libros.

Durante algunos días nada se supo de los fugitivos, pero el 14 Tolstoi fue víctima de un grave ataque pulmonar que lo obligó a detenerse y a buscar refugio en la casa del jefe de estación de Astapovo, donde recibió los cuidados solícitos de la familia de éste. Sofía llegó antes de que falleciera, pero no quiso turbar la paz del moribundo y no entró en la alcoba hasta después del final. Le dijeron, aunque no sabemos si la anciana pudo encontrar consuelo en esa filantropía tan injusta para con ella, que su últimas palabras habían sido: “Amo a muchos.”

En cierto modo, la biografía de León Tolstoi constituye una infatigable exploración de las claves de esa sociedad plural y a menudo cruel que lo rodeaba, por lo que consagró toda su vida a la búsqueda dramática del compromiso más sincero y honesto que podía establecer con ella. Aristócrata refinado y opulento, acabó por definirse paradójicamante como anarquista cristiano, provocando el desconcierto entre los de su clase; creyente convencido de la verdad del Evangelio, mantuvo abiertos enfrentamientos con la Iglesia Ortodoxa y fue excomulgado; promotor de bienintencionadas reformas sociales, no obtuvo el reconocimiento ni la admiración de los radicales ni de los revolucionarios; héroe en la guerra de Crimea, enarboló después la bandera de la mansedumbre y la piedad como las más altas virtudes; y, en fin, discutible y discutido pensador social, nadie le niega hoy haber dado a la imprenta una obra literaria inmensa, una de las mayores de todos los tiempos, donde la epopeya y el lirismo se entreveran y donde la guerra y la paz de los pueblos cobran realidad plásticamente en los lujosos salones y en los campos de batalla, en las ilusiones irreductibles y en los furiosos tormentos del asendereado corazón humano.

fuente

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/tolstoi.htm

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Jose Naroski“Puede mentirse con palabras. Pero nunca con los ojos


Jose Naroski“Puede mentirse con palabras. Pero nunca con los ojos”

Jose Narosky

Nace el 20 de abril de 1930 en Darregueira

:P rovincia de Buenos Aires

Aforismos

“La verdadera hermandad no requiere lazos de sangre.”

“Tantos siglos de civilización y no aprendimos a abrazarnos. ”

“Cuando descubro un ser cálido descubro la frialdad del mundo. ”

“Cuando leo que se asesinó a un hombre quisiera ser analfabeto. ”

“Hay quien arroja un vidrio roto sobre la playa. Pero hay quien se agacha a recogerlo. ”

“Al amigo no lo busques perfecto, búscalo amigo. ”

“Donde hay amor no hay pecado. ”

“Si siento que te quiero, no necesito saber porqué te quiero”.

“Tu silencio junto al mío es un idioma”

“Quien confunde esposa con esclava, está confundiendo amor con propiedad”.

“Recién cuando me necesitaste, te necesité”.

“Prefiero el brillo de tus ojos al de los diamantes. Porque solo brillan para mí”.

“Te sumé a mi vida. Y la multipliqué”.

Sobre la Amistad

“De una amistad con envidia, solo permanecerá la envidia.”

“Compañerismo no siempre es amistad. Pero amistad siempre es compañerismo.”

“No es amigo quien ríe mi risa, sino quien llora mis lágrimas”.

“Tengo pocos amigos ¡Pero cuánta amistad tengo!”

Sobre el amor

“No podría quererte más. Pero podría quererte mejor.”

“Cuando el amor es rey, no necesita palacio”

“Se puede ser feliz sin talento, pero no sin pasión”

“El amor es el único idioma que puede prescindir de las palabras”

“Sólo los cuerdos aman con locura”

la felicidad

“Dicen que la felicidad es un instante, ¿pero acaso la vida no es una suma de instantes?”

“La felicidad está en mil cofres. Pero todos tenemos alguna llave”

“La felicidad también deja marcas. Pero pocas veces son indelebles”

“En nuestra felicidad vivimos. En nuestro dolor observamos la vida”

“En mi dolor envidio al mendigo. En mi felicidad no envidio al rey”

“Todo soñador tiene asegurada una porción de felicidad”

La ilusión

“Las leyes condenan al que roba un pan y absuelven a quién roba una ilusión”

“Algunas palabras abren heridas. Otras abren caminos”

“Mi mayor ilusión es seguir teniendo ilusiones”

“Los dueños de la verdad la siguen buscando”

“Triunfar es también llegar al fin de la ilusión”

“Perder una ilusión, hiere. Perderlas todas, mata”

La comprensión

“Quién se emociona por lo simple suele no ser simple”

“El perdón siempre contiene justicia. Aunque no sea justo”

“El médico que no entiende de almas no entenderá cuerpos”

“No critiquemos lo diferente. Puede ser superior”

“Perdonar es comprender”

“La nacionalidad agrupa hombres. La comprensión los une”

El Bien

“Combatir por el bien no es combatir. Es dar”

“Quién da conocerá la ingratitud, pero también la emoción de dar”

“Dar con los ojos cerrados. Recibir con los ojos abiertos”

“Los que luchan buscando el bien ya lo han encontrado”

La Dignidad

“Todos pueden seguir la corriente. Pocos enfrentarla”

“Los valientes también temen. Pero siguen avanzando”

“Aceptemos ceder, no cedernos”

“Nadie pudo ver el cielo sin elevar la mirada”

“La dignidad es tan noble que compensa las pérdidas que causa”

“El digno sufre. Pero su dignidad lo consuela”

Sobre La Madre

“Toda mujer es madre aunque no tenga hijos”

“En el pecho materno absorbemos ternura para toda la vida”

“Un cuerpo aloja una vida. Y un corazón la acaricia”

“Un niño huérfano es un niño sin niñez”

“La voz de la sangre se puede oír en el silencio”

“Todas las madres dan el ser. Pero algunas mucho más”

Sobre La Sensibilidad

“Puede mentirse con palabras. Pero nunca con los ojos”

“Estoy contento de sentir, aunque suelo estar triste por sentir”

“La sensibilidad es una riqueza cuyo dueño siempre desea compartir”

“Cien caricias no borran una bofetada”

“Olvidar ofensas puede indicar una mente superior”

“El dolor físico lastima. El espiritual, desgarra”

La Verdad

“La sed de verdad es insaciable”

“Las grandes verdades nacieron brisas. Y fueron ciclones”

“Todos podrían herir a la verdad. Pero nadie podría matarla”

“Un éxito inmerecido semeja una medalla encontrada”

“Un gran error puede mostrarnos la verdad”

“Muchos solicitan la verdad. Pero pocos desean oírla”

Sobre La Vida

“Vivir es un oficio para especialistas”

“La vida es un laberinto. Pero los iluminados conocen la salida”

“Lo que sobra no reemplaza lo que falta”

“La vida enseña. Pero pocos aprenden”

“La vida es sólo una pequeña luz entre dos grandes oscuridades”

“Cuando entendemos la vida, ya la hemos vivido”

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José Narosky, escribano y escritor, lleva publicados once libros y vendidos 1.700.000 ejemplares. Recibió, entre otros, el premio José Hernández de Literatura Argentina y la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). Por su valiosa contribución a la cultura ha sido distinguido por la Legislatura porteña y la de la Provincia de Buenos Aires. Es colaborador permanente de los grandes diarios nacionales y del interior del país, y participa en numerosas audiciones radiales de importantes emisoras porteñas. José Narosky trascendió las fronteras de la Argentina y fue best seller, en calidad de autor extranjero, en Colombia y Venezuela entre otros países.

Francisco Gómez de Quevedo



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Francisco Gómez de Quevedo y Villegas, hijo de Pedro Gómez de Quevedo y Villegas y de
María Santibáñez, nació en Madrid el 17 de septiembre de 1580 en el seno de una familia
de la aristocracia cortesana. Escritor español, que cultivó con abundancia tanto la prosa como
la poesía y que es una de las figuras más complejas e importantes del Siglo de Oro español.

En Madrid cursó sus primeros estudios en el Colegio Imperial de los jesuitas; —hoy Instituto de San Isidro— y después en la prestigiosa universidad de Alcalá de Henares; después cursó estudios de teología en la Universidad de Valladolid (1601-1606), ciudad que por aquellos años era la capital de España. Hombre de acción envuelto en las intrigas más importantes de su tiempo, era docto en teología y conocedor de las lenguas hebrea, griega, latina y modernas. Destacaba por su gran cultura y por la acidez de sus críticas; acérrimo enemigo personal y literario del culterano Luis de Góngora, el otro gran poeta barroco español. El año 1606 vuelve a su Madrid natal en busca de éxito y fortuna a través del duque de Osuna que se convierte en su protector; también entabla un pleito por la posesión del título nobiliario del señorío de La Torre de Juan Abad, —pequeña villa dependiente del municipio de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) al sur de La Mancha—. Se traslada a Italia en el año 1613, llamado por el duque de Osuna, entonces virrey de los reinos de Nápoles y Sicilia, el cual le encarga importantes y arriesgadas misiones diplomáticas con el fin de defender el virreinato que empezaba a tambalearse; entre éstas intrigó contra Venecia y tomó parte en una conjura. El duque de Osuna cayó en desgracia en 1620 y Quevedo fue arrastrado en la caída y desterrado a sus posesiones de La Torre de Juan Abad, después, sufrió presidio en el monasterio de Uclés (Cuenca) y arresto domiciliario en Madrid. Por defender con virulencia la propuesta que el Apóstol Santiago fuese elegido el patrón de España, en pugna con los carmelitas que proponían a Santa Teresa, se vuelve a ver Quevedo castigado al destierro de nuevo en La Torre de Juan Abad. Esta etapa azarosa y desgraciada marcó todavía más su carácter agriado y además entró en una crisis religiosa y espiritual, pero desarrolló una gran actividad literaria.
Con el advenimiento del reinado de Felipe IV cambia algo su suerte; el rey le levanta el destierro pero el pesimismo ya se había apoderado de él.

BURLA DE LOS ERUDITOS DE EMBELECO,
QUE ENAMORAN A FEAS CULTAS

Muy discretas y muy feas,
mala cara y buen lenguaje,
pidan cátedra y no coche,
tengan oyente y no amante.
No las den sino atención,
por más que pidan y parlen,
y las joyas y el dinero,
para las tontas se guarde.
Al que sabia y fea busca,
el Señor se la depare:
a malos conceptos muera,
malos equívocos pase.
Aunque a su lado la tenga,
y aunque más favor alcance,
un catedrático goza,
y a Pitágoras en carnes.
Muy docta lujuria tiene,
muy sabios pecados hace,
gran cosa será de ver
cuando a Platón requebrare.
En vez de una cara hermosa,
una noche, y una tarde,
¿qué gustos darán a un hombre
dos cláusulas elegantes?
¿Qué gracia puede tener
mujer con fondos de fraile,
que de sermones y chismes,
sus razonamientos hace?
Quien deja lindas por necias,
y busca feas que hablen,
por sabias, como las zorras,
por simples deje las aves.
Filósofos amarillos
con barbas de colegiales,
o duende dama pretenda,
que se escuche, no ose halle.
Échese luego a dormir
entre bártulos y abades,
y amanecerá abrazado
de Zenón y de Cleantes.
Que yo para mi traer,
en tanto que argumentaren
los cultos con sus arpías,
algo buscaré que palpe.

Joaquim Machado de Assis (Escritor digno de Admirar)

Joaquim Machado de Assis

http://1.bp.blogspot.com/__zCPqqEvYZo/Rq0sFjbfUOI/AAAAAAAAAI4/IiSSg0tpqzw/s320/Machado+5.jpgConsiderado
Padre del realismo Brasileiro

Joaquim Machado de Assis Nacio en Rio de Janeiro un 21 de Junio de 1839 :Fallecio el 29 de Septiembre de 1908, ha sido una de las personalidades más singulares de la historia literaria de Brasil. Nacido en una familia de humilde condición -su padre era pintor de brocha gorda y su madre lavandera-, muy pronto quedó huérfano, por lo cual desempeñó desde niño un sinnúmero de trabajos disímiles.

Su epilepsia y tartamudez no lo disuadieron de aspirar a ser un respetado escritor. Autodidacta, supo concretar con paciencia, su ambicionado deseo escribiendo piezas dramáticas, colaborando en diarios, además de estudiar por su cuenta varios idiomas como el francés, alemán y griego.
Su fama le llegó pasado los cuarenta años, con su acreditada antinovela Memorias póstumas de Bras Cubas (1881); libro que abre un período prolífico en su vida, y que se complementa con meritorios trabajos como Quincas Borba (1891) y Dom Casmurro (1899), sin desdeñar su optimista Memorial de Aries (1908). Estas obras, con sus aportes, ayudaron a madurar la profundidad en la novela y el cuento brasilero -hasta entonces-, géneros hundidos en el romanticismo pueril y monocorde. Sus relatos –más de doscientos-, reunidos en Papéis Avulsos (1882), Varias Histórias (1896), entre otras publicaciones póstumas, lo convierten -al igual que Leopoldo Alas “Clarín”, Gustave Flaubert, Antón Chéjov o Henry James-, en uno de los más completos y consolidados autores del siglo XIX.
El hecho que acabe de editarse la novela Los papeles de Casa Velha (Ed. Funambulista), originalmente publicada por entregas en 1885, es un acontecimiento notable. Traducida al castellano por primera vez gracias a Juan Sebastián Díaz Cárdenas, el público lector de habla hispana tendrá oportunidad de descubrir un singular libro de misterio y penetración psicológica.
La historia narrada es simple. Un reverendo decide visitar Casa Velha, una solemne mansión, con el fin de documentarse sobre la vida de un fallecido ministro del emperador brasilero Pedro I. Quien lo recibe es su viuda, Doña Antônia, que -además de venerar el recuerdo de su marido con orgulloso celo-, parece gobernar algo más que su fastuosa residencia. Pronto los personajes, comienzan a revelar sus complejas naturalezas profundas, desviando al clérigo de sus primigenias intenciones, centrándose en otras muy distintas. Félix y Lalau, la pareja de jóvenes enamorados representan el amor no correspondido, y uno de los eslabones medulares de esta historia finisecular brasilera.
El lector disfruta esta historia, como si fuese un inquilino más, hospedándose en Casa Velha. La decena de capítulos que conforman el libro, se extienden por sus salas frescas, sus vetustos recintos empedrados, donde Assis con mirada tersa, trata con sutileza temas tan espinosos como el matrimonio por conveniencia, el adulterio, el dinero. Por su eficaz detallismo en el estudio de los caracteres humanos, el autor se permitió decir a través de uno de sus personajes, frases mordaces como “tenía el rasgo pueril de hallar placentera casi cualquier cosa”, certera observación que no debe envidiarle en nada, a los aforismos irreverentes de Oscar Wilde.
Es evidente que Assis, al menos en lo que concierne a esta novela de carácter moral, no la escribió para complacer al público carioca. Más allá de su final “correcto”, la mirada ligeramente pesimista del novelista, no buscó el suspenso o la intriga, -temas abusados por los “subgéneros” literarios-. Su mayor interés consistió en evidenciar las corrupciones sociales e individuales, a través de la psicología de sus personajes. Para reforzar su objetivo, acudió a la sutil introspección –mucho antes que Italo Svevo y James Joyce -, siempre fortalecida por una sintaxis sobria y discreta. La agudeza por la observación del detalle se traduce en oraciones nítidas, convirtiendo Los papeles de Casa Velha, en un libro de deliciosa lectura. A un siglo del deceso de su autor, su prosa fina y elocuente, continúa sin perder su refrescante vigencia.
Augusto Munarohttp:
//diarionco.com/blog/index

Pensamientos de Paulo Coelho (ex hippie,compositor,escritor)

Paulo Coelho

Nacio en Río de Janeiro, Brasi , 24 de agosto de 1947 -

Paulo Coelho escribió letras de canciones para muchos artistas famosos de la música brasileña, como Elis Regina o Rita Lee Su obra más conocida, sin embargo, con Raúl Seixas, que resultó en éxitos como “Yo nací hace diez mil años , Gita, Al Capone, entre otras 60 canciones con el gran mito del rock en el Brasil.

. Su fascinación con la búsqueda espiritual se remonta a sus días de hippies, viajó por el mundo, dio lugar a una serie de experimentos en sociedades secretas, religiones orientales, etc.

. En 1982 publicó su primer libro, Arquivos do Inferno, que no tuvo ningún impacto. En 1985 participó en el Manual práctico de vampirismo, que más tarde mando recoger , lo considero según sus propias palabras de mala calidad.

Autor de :

“El Peregrino de Compostela
(Diario de un mago)”
(1987),
El alquimista (1988),
A orillas del río Piedra me senté y lloré (1994),
Verónica decide morir (1998),
Once minutos (2003),
Viajes (2004),
Alquimia 2005
(Agenda personal), Vida (Selección de citas),
El Zahir (2005),
La bruja de portobello (2006)

http://www.bicodocorvo.com.br/wp-content/uploads/2009/08/foto-paulo-coelho-1.jpg

¿Cómo entra la luz en una persona? si la puerta del amor está abierta.

Para que todo vaya mejor, es necesario que sepas lo que quieres.

Cuando buscamos el tesoro, nos damos cuenta de que el camino es el propio tesoro.

La razón teme la derrota, pero la intuición disfruta la vida y sus desafíos.

La gloria del mundo es transitoria, y no es ella la que nos da la dimensión de nuestra vida, sino la elección que hacemos de seguir nuestra leyenda personal, tener fé en nuestras utopías y luchar por nuestros sueños.

La locura es la incapacidad para comunicar tus ideas. Como si estuvieras en un país extranjero, viendo todo, entendiendo lo que pasa a tu alrededor, pero incapaz de explicarte y ser ayudado porque no entiendes la lengua que hablan allí.

Tengo que correr riesgos. No tengo que tener miedo de la derrota.

Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante.

Cada ser humano tiene, dentro de sí, algo mucho más importante que él mísmo: su don.

Siempre es más fácil escuchar una ofensa y no reaccionar que tener el coraje de enzarzarse en un combate con alguien más fuerte.

Si tienes la paciencia de la tierra, la pureza del agua y la justicia del viento, entonces eres libre.

Las cosas simples son las más extraordinarias y sólo los sabios consiguen verlas.

Dios creó el desierto para que el hombre pudiera sonreir al ver las palmeras.

No ofrezcas a dios sólo el dolor de tus penitencias, ofrécele también tus alegrías.

Incluso un camino sinuoso, difícil, nos puede conducir a la meta si no lo abandonamos hasta el final.

Deja de pensar en la vida y resuélvete a vivirla.

Todos los días dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices.

Cuando dios quiere enloquecer a alguien, satisface todos sus deseos.

Los errores son una manera de reaccionar.

Cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores un día terminan aquello que estaban haciendo y entonces les invade el tedio. Los que plantan a veces sufren con las tempestades y las estaciones, pero el jardín jamás para de crecer.

Sabiduría es conocer y transformar.

Las tristezas no se quedan para siempre cuando caminamos en dirección a lo que siempre deseamos.

Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo.

El primer síntoma de que estamos matando nuestros sueños es la falta de tiempo.

http://www.prof2000.pt/users/drfilipeaz/imagens/capas/paulocoelho-alquim.jpg

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Dia del Profesor (Juan Manuel Estrada)

Dia del profesor

Recuerda al profesor, orador, escritor,
periodista y educadorJose Manuel Estrada,
ue nació el 13 de julio de 1842 y
falleció el 17 de septiembre de 1894.

José Manuel Estrada (1842-1894)


Nacio en buenos Aires el 13 de julio de 1842 y fue uno de los más destacados intelectuales de la segunda mitad del siglo XIX, además de ser quizás el orador más eminente de nuestro país durante esos años. Historiador por vocación y de formación autodidacta, católico combativo, periodista y político encumbrado, Estrada se erige en uno de los representantes más genuinos del pensamiento argentino a comienzos del período moderno.

Los datos relativos a su biografía destacan que Estrada quedó huérfano a muy temprana edad, y que de su educación se hizo cargo su abuela, Carmen de Liniers. Su primer maestro fue Manuel Pintos, y su educación formal la desarrolló en el Colegio de San Francisco, donde aprendió filosofía, teología, religión y humanidades. A través de esta enseñanza, Estrada se formó como un férreo católico, al punto que sería la defensa de este dogma la que lo llevaría a destacar como político.

En 1858, cuando finalizó con sus estudios primarios, recibió un premio en el concurso de historia del Liceo Literario, por su obra relativa al descubrimiento de América. Este estímulo fue suficiente para que orientara su formación autodidacta a los asuntos históricos, que a la postre lo convertiría en uno de los más destacados historiadores argentinos. Por esa época, además, Estrada comienza su actividad como periodista, como redactor de La Guirnalda, Las Novedades y La Paz.

Incorporada Buenos Aires a la Confederación, adhirió a la Constitución Nacional, y publicó el opúsculo Signun Foederis (El signo de la Confederación), que se convirtió en su profesión de fe religiosa, nacional y política. Poco después, en 1861, publicó El génesis de nuestra raza, una obra polémica en la que replicaba al profesor Gustavo Minelli, quien había levantado banderas anticatólicas. Al año siguiente publicó otra réplica, llamada El catolicismo y la democracia en la que respondía a Francisco Bilbao, quien sostenía la incompatibilidad de la democracia y la religión.

En 1865, Estrada presentó su primera obra decididamente histórica (Ensayo histórico sobre la revolución de los comuneros del Paraguay en el siglo XVIII), y comenzó a escribir la Historia de la Provincia de Misiones (obra que dejaría inconclusa). Un año después, en 1866, se inició en la docencia, en la Escuela Normal, donde desarrollaría unas muy famosas Lecciones sobre la Historia de la República Argentina, compiladas luego en un libro que publicó la Revista Argentina, y que es quizás el primero de la historiografía nacional. (La Revista Argentina era una creación suya, y por él fue dirigida durante dos períodos: 1868 a 1872, y entre 1880 y 1882.)

Por entonces, Estrada gozaba ya de un profundo reconocimiento, a pesar de sus juventud. Tanto, que Sarmiento lo nombró Secretario de Relaciones Exteriores, y le encargó la enseñanza de Instrucción Cívica en el Colegio Nacional, donde ya enseñaba filosofía. Poco después, en 1869, fue nombrado Jefe del Departamento General de Escuelas, cargo en el que permaneció sólo un año.

Comenzó su actividad política en 1871, cuando formó parte de la Convención Provincial Constituyente, encargada de redactar y sancionar la Constitución provincial de 1874. En 1873, fue elegido diputado por Buenos Aires. En ese año, además, fundó el periódico El Argentino, en el que publicaría varios estudios históricos.

En 1874, Estrada se hizo cargo de la Dirección de Escuelas Normales, y del Decanato de la recién creada Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Es de destacar este altísimo honor, teniendo en cuenta que Estrada no tenía título profesional alguno, pese a ser un intelectual de primer orden dentro del panorama del pensamiento argentino de la época.

Dictó, también, clases de Derecho Constitucional y Administrativo en la Facultad de Derecho. Algunos de estos cursos, sobre el sistema federal argentino, el régimen municipal o la libertad de sufragio, fueron magistrales. Las versiones taquigráficas de dichas clases fueron posteriormente compiladas en la obra Curso de Derecho Constitucional.

Esta faceta de publicista, además de docente y buen orador, sería una de las más destacables de su actuación pública. Siendo Rector del Colegio Nacional (entre 1876 y 1888), Estrada pronunció discursos memorables. Por ejemplo, el del 24 de abril de 1877, que versaba sobre La tiranía de Rosas, fue realmente apoteótico, hasta el punto que, al cabo de la conferencia, los alumnos y docentes lo siguieron en manifestación por las calles céntricas hasta que llegaron al pie de la estatua de San Martín. Allí, Adolfo Mitre, en nombre de los alumnos, debió improvisar un discurso expresando su emoción.

A partir de 1880, no obstante su labor docente, Estrada debió ocuparse de asuntos que le merecían mayor atención. Transcurría la primera presidencia de Julio A. Roca, y en el país se vislumbraba una fuerte corriente de pensamiento anticatólico. Estrada comenzó entonces una lucha publicística sin cuartel en defensa del catolicismo, ya desde el periodismo, ya desde la tribuna. Se discutía entonces la exclusión de la enseñanza católica de las escuelas, la ley de matrimonio civil y otra legislación que era considerada por los católicos como un atentado contra la Iglesia. Estrada fue elegido presidente de la Asociación Católica y fundó en 1882 el diario La Unión desde donde mantuvo una lucha constante contra los liberales.

Estos conseguían triunfos, como la consagración de la enseñanza laica, sancionada por el Congreso Pedagógico de 1882 y tratada en la Cámara de Diputados de la Nación en julio de 1883. Estrada, mientras tanto, realizaba giras proselitistas por el interior, celebrando congresos católicos y lanzando sus más furibundas diatribas contra el Gobierno. En represalia, fue separado de todos sus cargos públicos, aunque no pudieron callarlo. En 1884, la Primera Asamblea de Católicos Argentinos tuvo una concurrencia excepcional y gestó una alianza política en defensa de las ideas católicas. Estrada fue elegido diputado nacional. En el Congreso, pronunció discursos llenos de vigor expositivo y que fueron centrales en varios debates, especialmente los que enmarcaron el tratamiento de la Ley de Matrimonio Civil, sancionada finalmente en 1888.

Luego de apoyar el gobierno de Juárez Celman, Estrada se incorporó a la Unión Cívica. En abril de 1890, mientras pronunciaba un discurso en el Frontón de Buenos Aires, sufrió una descompensación que le obligó a retirarse por un tiempo de la vida pública. La revolución radical de julio lo encontró en Rosario de la Frontera, donde se hallaba descansando y reponiéndose. De inmediato, viajó a Buenos Aires y tomó parte de las gestiones políticas que siguieron a la fallida revolución.

Comandando las fuerzas políticas católicas, apoyó la candidatura de Luis Saénz Peña, quién en agradeciemiento le ofreció el cargo de Ministro. Rehusó ese cargo, pero aceptó el de Ministro plenipotenciario en Paraguay, función en la que permanecería durante un año. En septiembre de 1894, la enfermedad lo venció y falleció en la capital paraguaya.Murió en Asunción (Paraguay) el 17 de setiembre de 1894.

José Hernandéz , Martin Fierro

http://lirolay.com/20x20ANTIQBOOK/8112B.jpg Jose Hernandez

Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela,
Que el hombre que lo desvela
Una pena estraordinaria
Como la ave solitaria
Con el cantar se consuela.

Pido a los Santos del Cielo
Que ayuden mi pensamiento;
Les pido en este momento
Que voy a cantar mi historia
Me refresquen la memoria
Y aclaren mi entendimiento.

Vengan Santos milagrosos,
Vengan todos en mi ayuda,
Que la lengua se me añuda
Y se me turba la vista;
Pido a Dios que me asista
En una ocasión tan ruda.

Yo he visto muchos cantores,
Con famas bien obtenidas,
Y que después de adquiridas
No las quieren sustentar
Parece que sin largar
se cansaron en partidas.

Mas ande otro criollo pasa
Martín Fierro ha de pasar;
nada lo hace recular
ni los fantasmas lo espantan,
y dende que todos cantan
yo también quiero cantar.

Cantando me he de morir
Cantando me han de enterrar,
Y cantando he de llegar
Al pie del eterno padre:
Dende el vientre de mi madre
Vine a este mundo a cantar.

Que no se trabe mi lengua
Ni me falte la palabra:
El cantar mi gloria labra
Y poniéndome a cantar,
Cantando me han de encontrar
Aunque la tierra se abra.

Me siento en el plan de un bajo
A cantar un argumento:
Como si soplara el viento
Hago tiritar los pastos;
Con oros, copas y bastos
Juega allí mi pensamiento.

Yo no soy cantor letrao,
Mas si me pongo a cantar
No tengo cuándo acabar
Y me envejezco cantando:
Las coplas me van brotando
Como agua de manantial.

Con la guitarra en la mano
Ni las moscas se me arriman,
Naides me pone el pie encima,
Y cuando el pecho se entona,
Hago gemir a la prima
Y llorar a la bordona.

Yo soy toro en mi rodeo
Y torazo en rodeo ajeno;
Siempre me tuve por güeno
Y si me quieren probar,
Salgan otros a cantar
Y veremos quién es menos.

No me hago al lao de la güeya
Aunque vengan degollando,
Con los blandos yo soy blando
Y soy duro con los duros,
Y ninguno en un apuro
Me ha visto andar tutubiando.

En el peligro, ¡qué Cristos!
El corazón se me enancha,
Pues toda la tierra es cancha,
Y de eso naides se asombre:
El que se tiene por hombre
Ande quiere hace pata ancha.

Soy gaucho, y entiendaló
Como mi lengua lo esplica:
Para mí la tierra es chica
Y pudiera ser mayor;
Ni la víbora me pica
Ni quema mi frente el sol.

Nací como nace el peje
En el fondo de la mar;
Naides me puede quitar
Aquello que Dios me dio
Lo que al mundo truje yo
Del mundo lo he de llevar.

Mi gloria es vivir tan libre
Como el pájaro del cielo:
No hago nido en este suelo
Ande hay tanto que sufrir,
Y naides me ha de seguir
Cuando yo remuento el vuelo.

Yo no tengo en el amor
Quien me venga con querellas;
Como esas aves tan bellas
Que saltan de rama en rama,
Yo hago en el trébol mi cama,
Y me cubren las estrellas.

Y sepan cuantos escuchan
De mis penas el relato,
Que nunca peleo ni mato
Sino por necesidá,
Y que a tanta alversidá
Sólo me arrojó el mal trato

Y atiendan la relación
que hace un gaucho perseguido,
que padre y marido ha sido
empeñoso y diligente,
y sin embargo la gente
lo tiene por un bandido.

JOSÉ HERNÁNDEZ
(1834 – 1886)

Nació en los caseríos de Perdriel, en la Chacra de su Tío Don Juan Martín de Pueyrredón, el 10 de noviembre de 1834, durante el gobierno de Don Juan Manuel de Rosas. Educado en el Liceo de San Telmo, en 1846 fue llevado por su padre al sur de la provincia de Buenos Aires, donde se familiarizó con las faenas rurales y las costumbres del gaucho.

La lucha política caracterizó su vida. En 1858, junto con varios opositores al gobierno de Alsina emigró a Paraná, intervino en la Batalla de Cepeda y también en la de Pavón en el bando de Urquiza. Inició su labor periodística en el Nacional Argentino, con una serie de artículos en los que condenaba el asesinato de Vicente Peñaloza, publicados como libro en 1863, bajo el título de Vida del Gaucho. En 1868 editó el diario El Eco de de la segunda parte, “cuatro palabras de conversación con los lectores”, abunda en la filosofía de la obra. También es interesante los comentarios de Miguel Cane, sobre la obra.

Corrientes y un año más tarde En el Río de la Plata, donde publicó artículos referidos a la cuestión del gaucho y de la tierra, la política de fronteras y el indio, temas que articularía literariamente en el Martín Fierro.

Participó en el levantamiento del Coronel López Jordán contra el gobierno de Sarmiento en Entre Ríos, y de regreso a Buenos Aires, en el Gran Hotel Argentino de 25 de mayo y Rivadavia, terminó de escribir El Gaucho Martín Fierro, editado en diciembre de 1872, por la imprenta La Pampa. Tras su onceava edición, en 1879 publicó La Vuelta de Martín Fierro. Fue diputado provincial y en 1880, siendo presidente de la Cámara de Diputados, defendió el proyecto de federalización, por el cual Buenos Aires pasó a ser la capital del país. En 1881 escribió Instrucción del estanciero y fue elegido senador provincial, cargo para el cual fue reelecto hasta 1885. El 21 de octubre de 1886 falleció en su quinta de Belgrano.

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Jose Marti escritor Cubano

marti99.jpg (13676 bytes)José Martí
Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma.
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.
Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.
Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.
Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.
Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros
Volando las mariposas.
He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.
Rápida, como un reflejo,
Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo,
Cuando ella me dijo adiós.
Temblé una vez –en la reja,
A la entrada de la viña.—
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.
Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca: –cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcalde llorando.

(1853-1895)
.
Patriota y escritor cubano, apóstol de la independencia de Cuba, última colonia española en América. El hecho de haber muerto en la batalla lo transformó en el mártir de las
aspiraciones cubanas a la independencia.
.
Nació en el seno de una modesta familia española en la Habana, el 28 de enero de 1853, donde recibió su educación primaria. Fue discípulo de Mendive y de Luz y Caballero. A los 16 años por sus ideas revolucionarias fue condenado a seis años de prisión. Con la
salud quebrantada, fue indultado y confinado en la isla de Pinos. Deportado a España en 1871, publicó El presidio político en Cuba, el primero de muchos folletos que abogaban por la independencia cubana de España y La República Española ante la Revolución Cubana.
Terminó su educación en la Universidad de Zaragoza; donde en 1874 se licenció en Derecho y Filosofía y Letras. Años más tarde, vivió su destierro en Francia, en 1875 se trasladó a México donde se casó con Carmen Zayas Bazán, y en 1877 fue a Guatemala, donde enseñó por un tiempo en la Universidad Nacional.
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Volvió a Cuba en 1878 pero fue desterrado nuevamente en 1879 por sus continuas actividades revolucionarias.
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Se trasladó a EE.UU. donde vivió entre 1881 y 1895 en Nueva York, ejerció el periodismo y fundó en 1892 el Partido Revolucionario Cubano, del que fue elegido delegado para la organización de la lucha independentista. Fue ese año cuando fundó su diario, “Patria”.
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En 1895 en la isla de Santo Domingo redactó el Manifiesto de Montecristi, en el que predicó la guerra sin odio, y que firmó con Máximo General Gómez y Baez, el héroe de la independencia cubana. Desembarcó con éste en Playitas, en el este de Cuba, donde
murió un mes más tarde, el 19 de mayo de 1895, durante una escaramuza con tropas españoles en Dos Ríos.
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Como escritor Martí fue un precursor del modernismo iberoamericano. Sus escrituras incluyen numerosos poemas, “Ismaelillo” (1882), “Versos sencillos” (1891) y “Versos libres” (1892), la novela “Amistad funesta” (1885) y ensayos.
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En 1889 fundó y dirigió la revista para niños “La edad de oro” donde publicó un texto sobre San Martín.
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Se destacó por su estilo fluido, simple y su vívidas imágenes personales. Sus Obras Completas, formadas por 73 volúmenes, se publicaron desde 1936 a 1953.

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SABIDURIA PERENNE Rudyard Kipling

Si la obra de tu vida puedes ver destruida y, sin decir palabra, volver a comenzar, o perder de un golpe la ganancia de cien sin un gesto ni un suspiro… Si pudieras ser amante sin estar loco de amor, si consigues ser fuerte sin dejar de ser tierno y, Sabiéndote odiado, no odias a tu vez y sigues luchando para defenderte… Si puedes escuchar tus palabras falseadas por los pícaros para excitar a los tontos y oír cómo sus lenguas te calumnian sin que tú mismo mientas… Si a los amigos que has elegido amas como hermanos y a los hermanos que te han tocado tratas como amigos sin que ninguno te absorba y a todos consideres… Si admites del amigo la posible pérdida y del ser querido el posible fallo pero los sigues amando y, Porque los comprendes, Si la obra de tu vida puedes ver destruida y, sin decir palabra, volver a comenzar,
o perder de un golpe la ganancia de cien sin un gesto ni un suspiro…
Si pudieras ser amante sin estar loco de amor, si consigues ser fuerte sin dejar de ser tierno y,

Sabiéndote odiado, no odias a tu vez y sigues luchando para defenderte…
Si puedes escuchar tus palabras falseadas por los pícaros para excitar
a los tontos y oír cómo sus lenguas te calumnian sin que tú mismo mientas…
Si a los amigos que has elegido amas como hermanos y a los hermanos que
te han tocado tratas como amigos sin que ninguno te absorba y a todos consideres…
Si admites del amigo la posible pérdida y del ser querido el posible fallo pero los sigues amando y,

Porque los comprendes,

http://www.jardineria.pro/wp-content/uploads/2007/12/flor-de-loto.jpg

no necesitas perdonarlos ya que no los culpas… Si puedes seguir siendo digno aunque seas popular, si consigues ser pueblo y tratar a los reyes, si la frustración diaria no te hace daño y su lección aprendes… Si alcanzas el triunfo después de la derrota y acoges con igual calma ambas mentiras, si puedes conservar tu valor y tu cabeza cuando los demás la pierdan… Si sabes meditar, observar, conocer, sin llegar nunca a ser destructor o escéptico; soñar, mas no dejar que el sueño te domine; pensar sin ser sólo un pensador… Si puedes ser severo y dominar tu cólera, si puedes ser audaz sin ser imprudente, si consigues ser bueno y llegar a sabio sin imponer tu moral ni ser pedante… Si crees que la vida merece vivirse y que la humanidad va hacia un mundo mejor, si llenas el minuto más implacable de sesenta segundos de lucha… Si ahora que me has leído no te amilanas, valoras la dificultad de la empresa y te dispones a intentarla cada día con humildad, constancia, fe y esperanza… Entonces, los dioses, los reyes, la suerte y la victoria serán tus vasallos. Pero más que la gloria y los reyes, más que la Tierra y su riqueza SERÁS HOMBRE, HIJO MÍO y eso lo vale todo. Morirás igualmente pero vivirás mejor y el aroma de tu bondad ahuyentará tu soledad ya que estarás pleno de Dios.”


Rudyard Kipling

Novelista laureado con el Premio Nobel. Kipling escribió novelas, poemas y relatos ambientados principalmente en la India y Birmania durante la época de gobierno británico. Nació el 30 de diciembre de 1865 en Bombay (India) y a la edad de 6 años lo enviaron a estudiar a Inglaterra. Pasó cinco años en un hogar social de Southsea, experiencia detestable que describe en su relato ‘La oveja negra’. Regresó a la India en 1882 y a partir de ese momento trabajó para la Civil and Military Gazette de Lahore hasta 1889, en calidad de editor y escritor de relatos. Más tarde publicó Cancioncillas del departamento (1886), una serie de versos satíricos sobre la vida civil y militar en los cuarteles de la India colonial. http://letrasheridas.wordpress.com/2009/03/13/rudyard-kipling/

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