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Homenaje al Doctor Norberto Oscar Centeno defensor de los Obreros Argentinos

Biografía del Dr. Norberto Oscar Centeno

El Dr. Norberto Oscar Centeno, nació en la ciudad de Santo Tomé, Provincia de Corrientes, el 17 de

febrero de 1927.

Fue un conspicuo compilador, acopiador de doctrinas y jurisprudencias pretéritas, acumulador de la

memoria colectiva e “intérprete de los trabajadores que se sabían anchos de hombros llevando en sus

sobacos una ley de trabajo y el convenio colectivo”.

Se recibió de escribano en la Universidad Nacional del Litoral, y de Abogado, en la Universidad

Nacional de La Plata, el 28-11-56.

Este último título lo recibió estando aún preso por el régimen militar que derrotara al General Juan

Domingo Perón en 1955, la prisión fue motivada por su militancia peronista.

Abrió su estudio al público a partir del 14 de febrero de 1957.

Mucho antes de recibirse de abogado, formó parte de la recién creada Secretaría de Trabajo y Previsión,

cumpliendo funciones de Inspector de Salubridad e Higiene, con lo cual tuvo oportunidad de constatar

en forma personal las condiciones infrahumanas en las que laboraban los trabajadores rurales en el

litoral del país.

Detenido en 1960, en el marco del Plan Conintes, por su defensa insobornable a los derechos del

trabajador, posteriormente corrió la misma suerte en los años 1969 y 1976.

Su labor como jus-laboralista fue coronada por la elaboración del anteproyecto de la ley de contrato de

trabajo, que juntamente con el de la CGT constituyen los antecedentes de la Ley 20.744; participando

además como integrante de la Comisión redactora de la anteproyecto de la ley de asociaciones

profesionales en 1973; de la Comisión redactora del anteproyecto de reforma a la Ley 7718 de

Procedimiento Laboral en la Provincia de Buenos Aires, designado en la ocasión por el Colegio de

Abogados de la Provincia en 1974.

El día 20 de setiembre de 2004, se cumplen 30 años de la promulgación de la Ley N° 20.744 de Contrato

de Trabajo, la cual reconocía una concepción humanista del trabajo como actividad creativa y

productora de intrínseca nobleza y dignidad, tal como lo afirma el autor en su fundamentación: “El

trabajo como valor esencial y original de las cosas y una sociedad fundada en él, es la idea que se

transmite a todo el dispositivo, pero además el trabajo, cómo hacer, se confunde con el trabajador y es

por ello el destino de perfección”. Asimismo, la “Introducción a la Ley de Contrato de Trabajo”

(Legislación del Trabajo T° XXII Pág. 865) bien lo dice al expresar: “La idea de justicia social es la que

domina toda su estructura … El derecho del trabajo es derecho en permanente movilidad … no es un

producto de gabinete ni el resultado de una combinación, más o menos feliz, de fórmulas abstractas.

Los datos vienen tomados de la realidad concreta adoptados en función de ideales sociales de justicia;

de allí el estricto criterio de factibilidad que la informa, al combinar lo ideal con lo posible, si, como

estamos dispuestos a afirmar el derecho del trabajo, con cuanta mayor razón, es derecho de la realidad

… No es derecho transitorio … Es en cambio derecho en evolución …”.

Además, tenía bien en claro que “la atención, conservación y promoción en su propia y esencial

dignidad de trabajo-trabajador, vale decir, del primero como expresión del esfuerzo humano y del

segundo como valoración integral y como destino, requieren su protección de la ley de modo de corregir

los defectos de aquellas estructuras y formas organizativas de producción y de las consecuencias que

de ellas se derivan”.

Colaboró en varias publicaciones: Revista La Ley, Derecho del Trabajo (miembro del comité consultivo

al momento de su fallecimiento), Legislación del Trabajo, Derecho Laboral, Trabajo y Seguridad Social,

Jus, la Ley Laboral y Previsional.

Formó parte del grupo de Asesores del Ministro de Justicia Corbalán Nanclares, durante el gobierno

peronista de 1975.

Ejerció el papel de asesor letrado de la Confederación General del Trabajo, de la Federación Sindicato

Unido Petroleros del Estado (SUPE), Unión de Trabajadores Gastronómicos (UTGRA), Unión Obrera

Metalúrgica (UOM), Sindicato Unico de Trabajadores Edificios de Renta y Propiedad Horizontal de Mar

del Plata, Unión Argentina de Artistas de Variedades (UADAV), Sindicato Trabajadores Industria de la

Alimentación, Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata y Sindicato Camioneros y Obreros del

Transporte. Además colaboró con la asesoría letrada de la Asociación Obrera Textil, del Sindicato de

Trabajadores de la Industria del Hielo y de Mercados Particulares y Afines así como de la Federación

Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (FATRE).

Ejerció como profesor titular de la Cátedra de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social en la Facultad

de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Mar del Plata y como profesor extraordinario de

la Cátedra de Derecho y la Seguridad Social de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de

Mar del Plata.

Como Director del Instituto de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social (UNMdP) e integrante de la

Asociación Argentina de Derecho del Trabajo colaboró en la Jornada sobre Derecho Procesal de Mar del

Plata, de la que surgió el anteproyecto de la reforma de la Ley de Procedimiento de la Provincia de

Buenos Aires.

En su larga trayectoria como abogado laboralista, fue integrante de la Asociación Argentina del

Derecho del Trabajo; Sociedad Internacional de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social; Instituto

Latinoamericano de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social; Socio correspondiente de la Asociación

Peruana de Derecho del Trabajo y Seguridad Social; miembro de la Asociación de Abogados

Laboralistas de la República Argentina; miembro fundador de la Asociación Iberoamericana de

Derecho del Trabajo; miembro honorario de la Primera Convención de Derecho del Trabajo en el área

andina. Participó en destacados eventos: Congreso Iberoamericano de Derecho del Trabajo y la

Seguridad Social en Madrid 1965, Lima 1967, Sevilla 1970; San Pablo 1972; México 1974; Congreso

Argentino de Derecho del Trabajo en La Plata 1965; Santa Fe 1969; ejerciendo la Vicepresidencia en el

de Buenos Aires de 1973.

Entre sus obras publicadas podemos destacar: El Procedimiento Laboral en la Provincia de Buenos

Aires, editado en 1974 y conjuntamente con los doctores Justo López y Juan Carlos Fernández Madrid

la muy conocida Ley de Contrato de Trabajo comentada, publicada en mayo de 1977, además de cerca

de cincuenta trabajos publicados en revistas especializadas en el orden nacional e internacional.

Por último, y como corolario de toda una vida en la lucha por los derechos del trabajador, teniendo

pendientes congresos y trabajos monográficos relacionados con su especialidad, entre los cuales se

podría destacar la invitación para participar en el XXVII Congreso Internacional de la Unión de

Abogados a celebrarse en Zagreb (Yugoslavia), falleció víctima de la represión militar.

Era una noche fría de julio de los años de plomo. Salió de su estudio de la calle Rioja al 1400. “Y camino

unos metros hacia Luro para tomarse ese café, de parado, como le gustaba a él”. “Y fue el último de ese

hombre sencillo, sencillo como su obra, enorme como su sencillez”.

Fueron empresarios y militares, quienes con asesoramiento jurídico decidieron cambiar el texto

original de la Ley de Contrato de Trabajo. Ello se pone en evidencia si se tiene en cuenta que el Golpe se

efectivizó en Marzo de 1976, modificándose el 29 de abril de ese mismo año 125 artículos de dicha ley.

Intervenidos los sindicatos, desaparecidos, asesinados, presos, exiliados, el grueso de la flor y nata de

la dirigencia política sindical de nuestro país, dejo allanado el terreno para avanzar en la

reestructuración del capitalismo en la Argentina que encontraba como barrera para el incremento de

su tasa de ganancia la sólida organización sindical y una frondosa legislación laboral fruto de sus

luchas, que era de avanzada en toda América Latina.

Ese 7 de julio de 1977, conocido como “la Noche de las corbatas” fueron secuestrados, casi

simultáneamente, varios abogados de la ciudad de Mar del Plata. Eran ellos: José María Vard, Carlos

Bozzi, Camilio Ricci, Raúl Hugo Alei, Salvador Arestin, Tomás Fresneda, María Argañaraz de Fresneda

y Norberto Centeno.

No casualmente entre los desaparecidos hubo una gran cantidad de abogados laboralistas, entre ellos

Norberto Centeno, que reflejaba claramente la correlación de fuerzas a la que había llegado nuestra

clase trabajadora.

Ideológicamente era inconveniente para la dictadura que a través de la jurisprudencia y las

afirmaciones doctrinarias se mantuvieran los principios inspiradores de las leyes de protección obrera.

Este era un motivo fuerte para provocar su desaparición por parte de grupos empresarios que veían en

esto un obstáculo para la obtención de mayores ganancias.

Del Juicio por la Verdad de Mar del Plata rescatamos el testimonio de su hija Dra. María Eva Centeno,

en parte del cual dice:

«Mi padre era especialista en Derecho del Trabajo, autor de dos libros sobre la materia, y numeroso

material en revistas especializadas. Se desempeñaba como abogado del Sindicato de Choferes, Unión

Gastronómica, Unión Obrera Metalúrgica y Asociación Obrera Textil, así como asesor de la C.G.T.

regional Mar del Plata y Capital Federal. El día 7 de julio del año 1977, a la salida del estudio jurídico

donde desarrollaba sus tareas mi padre, fue interceptado por un grupo de gente armada. De ello se

tiene conocimiento posterior por versión de un testigo presencial. El 11 de julio del año 1977, aparece el

cadáver de mi padre, dejándose constancia en el certificado de defunción que su muerte data del día 9

de julio, y dándose como causa del deceso “shock traumático hemorrágico”.

La desaparición de mi padre se produce en forma simultánea con la de otros profesionales, de los

cuales uno solo recupera su libertad, el Dr. Carlos Bossi, quien es encontrado en el baúl del automóvil

que mi padre conducía el día de su secuestro. En base al testimonio de la Sra. Marta García (Legajo N°

7290), llega a mi conocimiento que, en el momento de ser ella alojada en el centro de detención llamado

“La Cueva,” sito en la Base Áerea de Mar del Plata, ubica a mi padre. El mismo había sido objeto de

torturas y ella tiene un contacto directo con él, al humedecerle los labios, ya que se quejaba de terribles

dolores. Con posterioridad en una segunda sesión de tortura, mi padre fallece, apareciendo su cadáver,

tal como he manifestado, el día 11 de julio de 1977».

Desde el año 1994, a instancias del entonces Secretario de Trabajo, Dr. Jorge Rampoldi y del Director

Provincial Ejecutivo Roberto Mario Mouilleron, se decidió homenajear a Norberto Oscar Centeno,

llamando con su nombre a la Biblioteca de este Organismo.

Hoy su mensaje se recupera en esos trabajadores, hombres y mujeres que no claudican frente a

ninguna flexibilización laboral y por aquellos que también hoy buscan recuperar la memoria histórica

de un tiempo mejor, más justo y más digno.

Lic. Ruben Chagaray y Roberto Lopez Park

Para realizar la reseña se consultó el siguiente material bibliográfico:

Antecedentes Personales del Dr. Norberto Centeno remitido por su hija en diciembre de 1994.

Centeno Norberto: “Introducción a la Ley de Contrato de Trabajo”. En Revista Legislación del Trabajo.

Año XXII, N° 262, Octubre 1974, pág. 865.

Articulo Homenaje publicado por la “Apuración de abogados Norberto Centeno”

.

Nunca Mas. Informe de la Comisión Nacional sobre desaparición de Personas. Editorial Eudeba.

Juicio por la Verdad, Mar del Plata 2001

http://www.macandal.com.ar/derechos.htm

http://www.desaparecidos.org/arg/conadep/nuncamas/422.html

http://www.nuncamas.org/juicios/marpla/marpla_2001.htm

2000 – 2010 La DECADA INFAME PARTE 2

ARGENTINA INVADIDA POR TODOS LOS LADOS “La Decada Infame se repite”

Nadie habla mal de los políticos Argentinos ellos solos hablan por si, por su inoperancia inescrupulosidad ,corrupción y descaso de la cosa publica

¡¡¡¡¡¡LOS INMORALES!!!!!

“La Década Infame”
Norberto Galasso
Cuadernos para la Otra Historia

El Tratado Roca – Runciman

El mecanismo de relojería montado por la oligarquía y el imperialismo británico, en las últimas décadas del siglo pasado, ha sido desajustado por la crisis económica desatada en 1929. Gran Bretaña importa ahora menos carne y parece optar por privilegiar a sus colonias (Nueva Zelanda y Australia) respecto a la semicolonia argentina. El funcionamiento de “la granja” ha sido perturbado, asimismo, por la intromisión de los intereses yanquis, a través del gobierno de Uriburu. (Por ejemplo, esas cooperativas cerealeras que han construido silos, con terminal en Rosario, permitiendo a los chacareros la defensa de sus precios). La escasez de divisas ha obligado a la Argentina, además, a recurrir al control de cambios.

Resulta, pues, necesario – para los estancieros nativos y el capital inglés – la adopción de medidas urgentes para restablecer la vieja y cariñosa relación entre “el taller” y “la granja”..

No han transcurrido dos meses de la asunción de Justo, cuando el gobierno deja sin efecto la garantía otorgado a la Corporación de Fomento Rural, dueña de los elevadores de granos recién montados, colocándola al borde de la quiebra. Poco después, el Congreso declara de utilidad pública esos elevadores, de manera tal que los consorcios exportadores recuperan su tradicional capacidad de imponer precios, expoliando a los chacareros.

Asimismo, se designa una misión para negociar en Londres el reajuste del comercio exterior, de manera que el nivel de exportaciones argentinos no se vea perturbado por la competencia australiana o neocelandesa. Esta misión parte en enero de 1933, presidida por el vicepresidente “Julito” Roca. Lo acompañan, entre otros, como representantes “argentinos”, Guillermo Leguizamón, director de una de las empresas ferroviarias ingleses que operan en la Argentina, Miguel Angel Cárcano, diputado conservador de fluida relación con el Imperio y yerno de Otto Bemberg, el magnate cervecero y Raúl Prebisch, ex gerente de la Sociedad Rural. “Eran caballeros amigos de Inglaterra- comenta José María Rosa-y no ahorraron demostraciones de

anglicanismo: La Argentina se parece a un importante dominio británico,

declaró Leguizamón, antes de presentarse en Londres”

El 10 de febrero de 1933, en el banquete ofrecido a la misión “argentina” en el Club Argentino de Londres, el Príncipe de Gales afirma: “ Es exacto decir que el porvenir de la Nación Argentina depende de la carne. Ahora bien, el porvenir de la carne argentina depende quizás enteramente de los mercados del Reino Unido”2. El Dr. Roca contesta: “La geografía política no siempre logra, en nuestros tiempos, imponer sus límites territoriales a la actividad económica de las naciones. El juego encontrado de las necesidades o conveniencias regionales borra o remueve las fronteras. Así ha podido decir un publicista, sin herir su celosa personalidad, que la República Argentina, por su interdependencia recíproca, es, desde el punto de vista económico, parte integrante del Imperio Británico”3. En esos mismos días, William Burton, en “The Espectador”, sostiene: “En materia económica, la Argentina hace tiempo que es prácticamente una colonia británica” y en el Parlamento inglés, Sir Arthur M Samuel afirma: “La mejor solución de los problemas …es que la Argentina se convierta en declarado miembro del Imperio Británico”4.

No pueden sorprender, entonces, los términos de la negociación del tratado Roca- Runciman, firmado el 1ro de mayo: se legitima que los frigoríficos angloyanquis controlen el 85 % de las exportaciones de carne, reservándose la Argentina sólo el 15% pero para frigoríficos que no persigan propósitos de lucro, se asegura la libre importación de carbón y de otras manufacturas inglesas a la Argentina, así como “el trato benévolo a las inversiones británicas” y se pacta un empréstito de desbloqueo por 13millones de libras esterlinas, pero del cual Argentina recibirá solo 3.500.000 libras, pues el resto (el 73%) se destina a compensar utilidades de las empresas inglesas en la Argentina, que aún no pudieron ser remitidas por escasez de divisas. Varios indicios otorgan veracidad, además, a la denuncia de que el pacto incluyó acuerdos secretos conviniéndose, además, la creación de un Banco Central mixto, así como la Coordinación de Transporte de la ciudad de buenos Aires, ambos proyectos en beneficio del Imperio. Raúl Scalabrini Ortiz comenta: “Con obligaciones concretas, minuciosas, que sólo podrían haber sido aceptadas bajo el imperio de las armas, Inglaterra se burlaba, una vez más, de la soberanía argentina”5.

El tratado recompone la relación comercial entre Gran Bretaña y su semicolonia, recuperando no sólo alimentación barata para los consumidores británicos, sino fructíferos negocios para los frigoríficos anglo-yanquis y un grupo reducido de ganaderos invernadores que reciben precios preferenciales. El enfrentamiento de estos últimos con los ganaderos criadores se pondrá de relieve, tanto en la crítica de los hermanos Irazusta (“Argentina y el imperialismo inglés”) como en el debate del Senado producido a mediados de 1935. Allí, Lisandro De la Torre afirma: “El gobierno inglés le dice al gobierno argentino: le permito que fomente la organización de frigoríficos cooperativos y no de compañías que hagan competencia a los frigoríficos extranjeros

estas condiciones, no podría decirse que la Argentina se haya convertido en un dominio británico, porque Inglaterra no se toma la libertad de imponer, a los dominios, semejantes humillaciones. Los dominios tienen su cuota y la administran ellos…. Pero la Argentina no podrá administrar su cuota… Inglaterra respeta a las comunidades de personalidad internacional restringida que forman parte de su Imperio, más que al gobierno argentino. No sé si después de esto podremos seguir cantando: ¡Al Gran Pueblo Argentino, ¡Salud!”6.

“Si aquí ni Dios rescata lo perdido… Vale Jesús lo mismo que un

ladrón..”

Este escandaloso convenio es una de las tantas expresiones de esa época de entrega y humillación. El huracán de la crisis ha arrasado con los mitos de la Gran Argentina y el rostro siniestro de la condición semicolonial asoma en todas partes. Los desocupados de ropas raídas hacen cola en “la olla popular”, los rufianes controlan la calle Corrientes mientras sus pupilas levantan clientes a $2.- la tarifa y los asaltos resultan noticia insoslayable en la primera plana de los diarios. La tuberculosis muerde los pulmones de los argentinos mal alimentados, hacinados en las villas Desocupación. Las calles de la gran Capital del Sud se inundan de pordioseros y vendedores ambulantes de los más increíbles objetos. El índice de suicidios alcanza cifras estremecedoras: casi dos suicidios por día, en Buenos Aires, para el año 1932. “Cachá el bufoso y chau…Vamo a dormir”, afirma un juglar de la calle, que poco tiempo atrás había conmovido a sus compatriotas con el tango “Yira, Yira…”: se llama Enrique Santos Discépolo.

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“La Década Infame”
Norberto Galasso
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