Mi padre Antonio (Antonchu, en casa) tenía un gran espíritu deportivo y en su juventud practicó distintas alternativas de los mismos. Según e contaba el mismo y corroborado de otras formas (relatos, fotos, etc.) supe que incursionó en forma totalmente amateur en boxeo, básquet y remo. Con respecto a esto fue durante unos años socio del club Hispano-Argentino con sede en Tigre y actualmente existente.
Visitando el Tigre, retomando la avenida Liniers llegamos hasta la altura del 1400, a nuestra derecha haciendo esquina con la calle Sargento Díaz nos encontramos con el frente de una casa pintada en un tono rosa claro cuyo nombre es Villa Imperiale.
Esta pareja de novios, lejos está de pensar, que ese sitio que eligieron para contemplar su belleza y brindarse su amor, tuviera tanta historia. Seguramente sus pensamientos vagan entre el hoy y en el mañana.