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RECUERDOS DE UDAQUIOLA

RECUERDOS DE UDAQUIOLA  EN LA VISION DE UN NIÑO ENTRE LOS 5 Y 9 AÑOS 1963-1967.


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Autor :Godofredo Voney

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Cuando yo nací, en ayacucho un día 10 de marzo del año 1958, mis padres ,Raúl Voney y Maria Angélica Spikerman, el primero, hijo de Enrique y de Asunción Monzone ,con 10 hermanos mas……

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había llegado de aldea Asunción , a 70 kms de Gualeguay, Entre Rios a mediados de la década del40, atraído por la idea de una mejor vida por mi tío, su hermano mayor, Carlos. la aldea en esa época se parecía mucho a Udaquiola con la excepción que no había ferrocarril.

Mi madre es oriunda de estación Solanet a 40 kms de Udaquiola, paso previo por estación Langueyú , es hija de Marcos Horacio y de María Celina Supatto y hermana de Porota, Cholo y Pocho.

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A los hermanos de mi padre no tiene sentido nombrarlos ya que no aportan nada a este relato a excepción de mi tío Carlos, que si bien vivía en Ayacucho era el camionero de la casa de ramos generales Alonso y Caveda de Udaquiola –

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Para la época de mi nacimiento mis padres ya habían pasado por ser caseros de la escuela  Nº 27 José Hernández y vivían en la casa que estaba entre la panadería de Pocho Jaime y el camino a Rauch (por donde hoy esta el acceso a la ruta). De ahí no tengo ningún recuerdo, estos aparecen en el hotel San Agustín que concesionaron  hasta que nos vinimos a Mar del Plata en el año 1969.

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Casa en la que vivían mis padres cuando nací.

Con mis padres en la casa anterior, detrás el tractor con el que accionaban las máquinas en el aserradero, actualmente sigue funcionando.

EL HOTEL

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El hotel formaba parte de un complejo que abarcaba el ramos generales y separado por una playa de carga y descarga, el aserradero. La construcción era robusta, de ladrillos a la vista, con ventanales de persianas color blanco.  Se ingresaba por un lateral que accedía a un gran salón en donde por el lado izquierdo estaban parte de las habitaciones (tres) y un baño compartido ubicado entre ellas,  por el derecho y casi a la mitad, había una puerta con la cual se pasaba detrás del mostrador del almacén, luego venía el comedor, a la derecha de este, la cocina , detrás de la cocina estaba, la habitación que ocupaba Enrique Suardiaz (un español recién llegado) a la izquierda de esta , la de mis padres, el baño en la esquina y la habitación que compartía con mi hermana , y luego una puerta vidriada por la cual se volvía al comedor.

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Saliendo había un porche con una gran glicina donde a la hora en que los empleados venían a comer yo me escondía entre su follaje y en un juego cómplice  los saludaba y ellos hacían que no me veían.

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Entrada al complejo hotel-almacén, detrás la puerta de entrada al almacén.

La glicina en su estado actual, ya no podía refugiarme,  no solo yo había cambiado….

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Luego aparecía un gran parque con el molino ,la bomba de agua, una gran palmera y un pino,  en otra ala del edificio habían  dos habitaciones externas, y una construcción separada en donde funcionaban la carnicería de Ricardo Laurencena y su empleado Sosa, un  negro(con perdón del I.N.A.D.I.) que todavía no me explico como llego allí,

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” la pieza de la sal”, en donde guardaban bolsas del mineral y detrás de todo eso el lavadero y el monte donde estaban el gallinero y el corral de los chanchos. Y un basural a cielo abierto que siempre estaba humeando y donde  cierta vez se me quemaron las medias de streech por caminar sobre él ( las skeepy? eran demasiadas abiertas para protegerlas.)

La “pieza de la sal” a la derecha se iba al lavadero y doblando por la izquierda a la carnicería de Laurencena.

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El lavadero y el piletón , como no existía el secarropas,  para secar las sábanas,  mis padres se ponían uno en cada extremo giraban en forma contraria y torsión mediante, las escurrían

El hogar ubicado en el comedor,  la puerta de la izquierda lleva a la cocina, cuando yo tenía un poco mas de un año sacaron una foto en el mismo lugar con mi padre sosteniéndome, la ausencia es más que obvia.

Ventana de mi habitación, en donde una noche de enero descubrí que los Reyes no eran tan Magos y se parecían, al menos uno de ellos, a mi mamá.

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EL ALMACEN.

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Formaba parte de la misma construcción tenía una galería que ocupaba todo el ancho de la fachada con varias columnas en donde en una de ellas ,la que marcaba la puerta de entrada del lado derecho,  había un cartel enlozado de Compañía Química ,era medio bombee y entre ese espacio los pájaros hacían nido, enfrentadas las puertas por el lado izquierdo de esa galería se entraba al hotel y por el derecho estaba la peluquería, sobre la pared del almacén, ya dentro de la galería y debajo de las ventanas,  había tres carteles de chapa con publicidad de Firestone,  eran de fondos colorados y las letras blancas, fue la primera palabra que aprendí a leer de corrido ,ya dentro y sobre el fondo, el mostrador que estaba divido al medio y detrás las estanterías hasta el techo y debajo de estas los sectores en donde se ponía la mercadería a granel que se cerraban con una tapa corrediza semicircular, ahí había harina, garbanzo, etc.

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Había vitrinas en donde se exhibían cosas de bazar y un día al mejor estilo de la publicidad de Durax, el vendedor queriendo demostrar que el vaso era irrompible , rebotó en el piso y dio contra la vitrina destrozando varias cosas.

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Por el sector derecho estaba la cantina del almacén que era el lugar de reunión las tardes que comento, ahí siempre lo recuerdo a Eloy Alonso, que siempre me hacía el mismo chiste cuando lo llamaba por el nombre..”no se si helo hoy”.

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Nunca supe como llegaron los Alonso y los Caveda desde España, siempre tuve la fantasía que era escapando del franquismo, cada tanto venían hermanos  de los Caveda desde allá a pasar un período de tiempo, recuerdo que don Laureano y doña Amparo vivían en la habitación que luego compartí con  mi hermana , me enseñaba a cantar “cuatro cascabeles tiene miii cabaaallo, pooor la caaarreteeeera”,también recuerdo que contaba que en época de la guerra civil, un día llegaron sus hermanos llenos de piojos y que con las cortinas les hacían ropa, ahora que lo pienso no creo que las falanges franquistas usaran cortinas como vestimenta..

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Otro hermano que venía no tan seguido era Mariano , a mi parecer el mas grande de todos.

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Eloy Alonso ,se había casado con Lumi por poder, se conocían por fotos, y un pariente de Eloy, se casó con ella en su nombre, cosa normal en esa época de inmigración.

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Quizás porque me toque de cerca el tema del desarraigo siempre me pareció épico la manera que encauzaron sus vidas y como se adaptaron…? a nuestras costumbres y a vivir en un medio tan diferente , esto vale también por vos Alicia, que llegaste de tu Galicia, para establecerte junto a Ricardo.

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Alicia y su hijo Ricardo Caveda, actual propietario del aserradero,  atrás se ven la estación(de blanco) y parte del depósito del almacén

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EL ASERRADERO

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Separado del bloque hotel-almacén por la playa de cargas, estaba dividido en dos partes, a la izquierda el depósito de maderas bajo techo en donde los veranos a la hora de la siesta me hice amigo para siempre de los mangangá que habitaban en las maderas y hoy lo hacen en la glicina de casa por fines de octubre,  a la derecha las maquinarias ,sierra sin fin, agujereadora, todo funcionaba mediante una polea que hacía girar un tractor.

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En el centro de estos dos sectores, en época de verano se armaban las tranqueras y guardaganados bajo la sombra de las plantas. Había muchas palomas que habitaban en las cumbreras y una vez al año eran cazadas para eliminarlas por plaga. Como también eran quemados los nidos de avispas, con una caña larga y un hisopo en la punta, eso se hacía de noche cuando estaban todas dentro del panal. Me gustaba andar por allí   cuando no estaban trabajando y jugar con la fragua ya apagada.

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El primer recuerdo que tengo estando en el hotel , es el de mi madre dándole la teta a mi hermana, dos años menor, y yo pidiéndole que me diera de mamar, lo que no tuvo en cuenta mi vieja fueron dos cosas , una que ya me había olvidado y la otra que ya tenía dientes.

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El segundo, recuerdo a la negra de Jaime, venir corriendo por el salón, desde la habitación , la primera de la entrada y  mi vieja conmigo yendo  a su encuentro para decirnos que habían matado a Kennedy.

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Poco tiempo después, ya en su casa, íbamos a ver Odol Pregunta, donde una sra de apellido Techera, contestaba sobre el presidente asesinado.

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Por la década del 60 Vivian la siguientes personas según  recuerdo:

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EN AL ALMACEN trabajaban, Carlitos Rodríguez, Enrique Suardiaz, Jorge Askat, Eloy Alonso, Aguiló y de la huerta.

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EN EL ASERRADERO, Horacio Asdrúbal Oliva, , Ricardo Caveda, Vásquez y  Ruso.

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Un día Ruso se fue a la cama, en donde le gustaba fumar su último cigarrillo del día ,pero se durmió antes de terminarlo, la sorpresa se la llevo la mañana siguiente cuando fue a ponerse la alpargatas , no existían, lo cómico era escuchar su relato..

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EL PELUQUERO era pucho Fortier ,de Rauch, que según Ruso en la cancha jugaba de “ventilador” en la mitad ,era hábil pero lento, y el apodo era referido a que repartía el juego,  antes había estado López  como peluquero, era flaco ,alto , usaba lentes y era el mozo a la hora de la cena,  se reían de él porque hacia “pesas” con un palo de escoba, muchos años después cuando fui a algún gimnasio y me dieron el palo de escoba para mejorar mi postura de espalda reivindique al pobre López.

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EL VETERINARIO: había venido recién recibido desde Bs. As. Era flaco, alto  siempre sonriente, y andaba en un volswagen escarabajo, a veces lo acompañábamos al campo, recuerdo lo asqueroso que me pareció la vez que lo vi hacer tacto a una vaca, metiendo todo el brazo dentro del animal. Al tiempo vino otro, mucho mas circunspecto.

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La entrada , modificada, de la escuela Nº 27 José Hernández , que tuvo el privilegio de tenerme como alumno de primero inferior ,  primero superior y segundo grado.

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En el hotel la cantidad de comensales eran casi siempre la misma ,salvo que llegase algún viajante o en época de caza, gente proveniente de Bs.As. recuerdo las noches de sábado, nos juntábamos a jugar a la lotería , como 10 personas alrededor de la gran mesas que había en la cocina , alumbrados por dos faroles, jugábamos por monedas, una noche que no había ganado nada, en la ultima tirada, que era con un solo cartón, empecé a anotar como loco ,aun sabiendo que después se corroboraba con las bolillas que quedaban en la bolsa, me suspendieron por varias fechas.. cada uno tenía sus cartones con los nombres detrás, los míos eran color amarillos.

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Por la noches lo que mas me molestaba era que me mandaran a dormir temprano, y sin el farol, tiempo después, descubrí que desplazando un poco la puerta de espejo de un ropero que había en el pasillo, podía iluminarme con la luz que entraba por la puerta que daba al comedor, termine de redondear,  el día que conseguí un espejito chiquito , redondo de plástico color rosa, que atando a mi cabeza con un elástico y enfocando al espejo mas grande, después de muchos viajes hasta encontrar el punto justo, podía leer.

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UDAQUIOLA.

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Udaquiola formalmente es un ovalo atravesado por las vías del ferrocarril, y sobre el perímetro estaba toda la actividad del lugar, la estación estaba en el centro, a la espaldas, estaba el hotel y ramos generales, hacia el norte, el Club Social y Deportivo, que atendía Mauro Ozafran, Polola y su hija Olga y vivían en una casa detrás del club, Mauro era medio colorado de cara con bigote y pelo claro, siempre sonriente, Polola era morena muy linda, ella era Supatto, sobrina de mi abuela Celina y hermana de Celina y Olga,su hija que aparecía detrás de dos grandes ojos, para mi eran el tío Mauro y la tía Polola, entrañables.

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Los domingos a la mañana mis padres me habilitaban algunas monedas y yo salía para el club, atravesando el campito que separaba del hotel, saludaba a los que estaban jugando a las bochas y escuchando el TC “adelante el avión” y llegaba hasta el despacho de bebidas  que atendía el tío ,compraba un paquete de pastillas Renomé de mentol  y una Fanta que el tío me servía con un toque de Fernet , todo un lujo , hoy iría preso pobre tío por apología al alcoholismo. Jajaja.

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La casa que en ese tiempo vivían los tíos antes había sido ocupada por Montagna, su Sra. Elsa y Elsita ,(que para mi siempre tuvo una edad indescifrable) antes de que se hicieran su casa de adobe, del otro lado de la cancha,  el Club  en el parque que antecedía a las instalaciones había juegos para niños , toboganes,  hamacas y la cancha de bochas sobre un lateral, frente al Club, cruzando la calle estaban las viviendas de los ferroviarios, que tenia cuatro hijos,  tres varones Horacio, Héctor y Darío y una mujer que no recuerdo su nombre y  Goyeneche que vivía  con su madre , vendían huevos y tenia una canilla en el parque de donde salía agua salada,  creo que Macondo y Udaquiola tienen varios puntos en común , un negro y agua salada en el medio de la nada??,

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A continuación del Club venía  la cancha de fútbol, la estafeta de Montagna, el taller de los Rocha, que tenían dos chicos mas grandes que yo,  una nena y un varón  llegando al extremo, la escuela y enfrente a esta la casa del comisario Díaz, cuya hija Azucena era la esposa de Pocho Jaime y Blanca quien tiempo después se mudo a Bs.As casada con Montesano cruzando la vía y comenzando con la otra mitad del ovalo, un poco adentro la casa de Cholo Lorenzo, albañil y arbitro aficionado en los partidos, que se caracterizaba por lo ampuloso de su gestos a la hora de cobrar, también con dos hijos Cholito y la hermana , luego la casa de Teruel, el colectivero que iba a Rauch, la mercería de las hermanas Campos, la casa de Angel Alonso ,Maruca y su hijo Marcelo la de Jaime Caveda, y la negra de Jaime (mi madre era la negra Voney) la de Eloy Alonso, su esposa Iluminada (Lumi y su hija Graciela,  la panadería y la casa en donde nací , en ese tiempo ocupada por la familia Novillo , Leleto, Gloria y su hijo Alberto con el cual tenemos tíos y primos en común,  que era barraquero.

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Cruzando por el otro lado las vías y ya cerrando el ovalo, la delegación a cargo del “gringo”  Teruggi, al cual de vez en cuando le aparecía un hijo atorrante llamado Juan Antonio , la casa de Ricardo Caveda, Alicia, Ricardito y Alejandra ,  la casa de chapa de Vázquez, que se ponía una camiseta mangas largas blanca, y hasta que no estaba negra de varias semanas no se la quitaba y volvía a ponerse otra tan blanca como la anterior, fumaba en pipa, y el aserradero .

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También recuerdo a la familia Jiménez que eran ferroviarios y su hijo Pichin, al que llevaban a los cachetazos las 5 cuadras hasta el colegio porque se resistía.

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creo que en total convivían unas 50 persona entre las  cuales jamás  vi. una discusión, y créanme que yo andaba por todos lados, y a esa edad uno recuerda todo.

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Los recuerdos que relato van desde los 5 años a los 8 ya que después me deportaron a la Blanqueada a 10 kms de allí por , a dichos de mi madre “ porque no podía dominarme”

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Como salidas recuerdo haber ido a Dolores distante a unos 80 kms por camino de tierra a buscar cajones de duraznos a una plantación, fimos en un jeep.

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Otra vez fuimos a una carrera en Lezama donde corrían  con un auto muy parecido a un formula uno de la época los hermanos Echanchú, que vivían camino a Casalins, tengo fotos arriba del auto con casco  y todo.

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Foto tomada ya de vuelta de la carrera en Lezama.

Otra madrugada temprano salimos para Azul a ver TC donde corría Cupeiro y su Chevitu.

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Íbamos a pescar a los arroyos de la zona o a la laguna de Silvestre, cerca de allí.el equipo era una caña cualquiera un hilo trenzado en donde se ataba un corcho como boya y en el extremo, un anzuelo, se pescaban bagres.

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En las elecciones en las que se eligió a Illia como presidente, mi madre era fiscal de mesa, en Langeyú, había inundaciones y mi padre salió en el sulky junto conmigo, iba adivinando el camino que pasaba por lo de “chiquito” Crocce, ya que el agua, que lo cubría todo, en partes daba a la panza del caballo, una inconciencia total , quizá de ahí me quedó el miedo al agua y mi negación a nadar a pesar de haber hecho varios intentos, tenía 5 años ,era el 63.

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A Bs As recuerdo que íbamos seguido, por esa época mi madre se trataba las várices con un doctor de apellido Sánchez Carcas, una vez la operaron ,estuvo un tiempo en reposo y para reponerse salíamos todos lo días a caminar desde el hotel hasta lo Teruggi y de ahí bordeando el monte hasta lo de Belloc, en una de esas caminatas un día me traje un pichón de loro que lo primero que izo fue prendérseme del dedo ,lloraba como loco.

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EL TREN.

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Las horas mas linda eran dos, que generalmente coincidían, la llegada del tren ,dos por día, uno camino a Bs.As y otro para Ayacucho, y la llegada de las personas que estaban en campos vecinos, a la tardecita, a tomarse una copa, me acuerdo que nos gustaba poner en las vías alambres o monedas y ver como quedaban soldadas por el peso del tren, yo era un experto en imitar el silbato del guarda y mas de una vez alguno se apuró mas de lo necesario pensando que perdía su viaje, cuando el tren patinaba le echaban arena para que agarrara a las vías y poder mover.

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Un día bajaron al hijo de Corazzini con un ataque de epilepsia y recuerdo que lo llevaron a la cama de mis padres para que se le pasara,  también recuerdo a mi primo Carlitos,  el hijo de Carlos con el uniforme de la escuela de suboficiales Sargento Cabral en pleno proceso de Onganía ,parecía un prócer… hizo solo el primer año, no se bancaba los malos tratos.y la llegada triunfal de Héctor Rosales que se autodenominaba “el duque”, se había ido a probar al club Bandfiel y  cuando bajaba del tren relataba “acá baja el duque de la escalerilla del avión”, pobre flaco, terminó pegándose un tiro,  queriéndose suicidar al ver que nunca bajaría de otra escalerilla que no fuera la del tren , pero no lo logró.

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Recuerdo Los galpones llenos de bolsas de granos apiladas hasta el techo para ser llevadas a Bs.As al igual que los animales en los corrales, esperando ser embarcados.

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Un día desprendieron de la formación  un vagón que se había comenzado a prender fuego y lo dejaron allí sobre una vía de maniobras, ardió toda la noche, en la oscuridad total era aterradora esa imagen.

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Viajaba en el tren un comisionista gordo que también vendía revistas, mi vieja le compraba Radiolandia y esas boludeces , y alguna vez viaje solo en compañía de él a Ayacucho. Otra vez no conseguimos  pasaje  y yo tenia un flemón que me estaba matando y viajamos en el vagón de cola que flameaba como un barrilete.

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Cuando llegábamos a Ayacucho o nos esperaba mi abuelo en su Kaiser Carabela de dos tonos de verde o íbamos con el taxi de Alzúa ,un mercedes calculo del 40, negro.

Lo que queda de la estación,  las vías fueron levantadas en los noventa “Menem lo hizo”

Vista del hotel y almacén desde la estación en ese palenque de hierro doble “T” un día mi hermana que venía distraída se abrió la frente. bajo esa ventana blanca que se ve  me comí aquel chocolate inolvidable… por varios motivos.

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Las tardecitas tenían otro encanto, y eran los picados que se armaban en la cancha, y ahí no había edad, jugaban todos, mas de una vez me enojaba con alguien mas grande que yo y me iba caliente para casa,  pero cuando estaba a salvo por la distancia, empezaba a putearlo,  sabiendo que aunque me corrieran llegaría a mi casa antes de que me alcanzaran y había que estar unos días sin aparecer para que las cosas se enfriaran , después todo se olvidaba y de tanto en tanto volvía a repetirse la misma situación.

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Había un equipo muy competitivo que representaba a la localidad, con una camiseta color azul y blanca que una vez vi diseñar a Oliva, por lejos el mas leído de todos..leía Life que por ese entonces no se decía Laif y Selecciones,  compartía un cuarto fuera del complejo del  hotel, pasando la playa de carga y descarga, con mi tío Carlos, que estaba de vez en cuando,  lo recuerdo armando las tranqueras y para agujerear , calentaba al rojo vivo  hierros en una fragua y perforaba hasta tres tablas juntas de 20 mm cada una, me acuerdo haber compartido con el  algún partido del Mundial 66 o  el  Fontana Show que escuchaba mientras trabajaba bajo la arboleda. era un muy buen tipo, siempre de buen humor.

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En ese sector, alejado del hotel también habitaban Santiago(un santiagueño)que trabajaba en el aserradero desmontando junto al chileno Fernández ambos eran personal no estable, iban y venían  y Ruso ,el de las alpargatas quemadas.

Sector de las habitaciones externas próximas al aserradero, en el pasaje que comienza antes de la construcción , estaba la habitación de Ruso, ese pasaje llevaba al aserradero , delante de la construcción se ve lo que era  la playa de cargas en donde estaba la arena, la segunda puerta de izquierda a  derecha, era la habitada por Oliva y mi tío Carlos Voney. Y la siguiente de Aguiló. , mas adelante la entrada al depósito .la foto fué sacada desde donde yo desarmaba los cartuchos escondido entre las plantas.

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Por las mañanas era el encargado de buscar el pan desde lo de Pocho Jaime , 5 kilos que pesaban como 50 ,cruzaba por la estación así acortaba camino. otras veces hacia de mozo llevando hasta tres platos en un brazo y otro, en la mano libre..

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La panadería de Pocho Jaime

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Los primeros pasos del arte de cocinar  los aprendí sobre la plancha reluciente de la cocina a leña,  cuando no estaba ocupado tirando gatos para ver que hacían cuando tocaban la superficie caliente, en esa cocina hice mi primer bife de costilla .y en el parque que estaba atrás de la cocina mi primer asado al asador, que consistía en un pedazo de corazón ensartado en una varilla de hierro, debe haber sido el asado mas seco que hice, la primera vez que cociné  fue un día en que comente que no me gustaba la comida que había, la respuesta fue directa,”es lo que hay , sino anda y hacete algo” fue el comienzo de algo que me fascina-

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Por es época había hecho mi primera sociedad gastronómica. En el aserradero trabajaba una persona, cuyo nombre no recuerdo que de tanto en tanto hacía  bifes de costilla sobre un disco de arado y  en mas de una oportunidad compartíamos almuerzo en los que yo aportaba los huevos que sacaba de algún nido y los hacíamos junto a la carne ,después pasábamos el pancito para limpiar el disco.

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Mi tío Carlos era el familiar  con el que mas contacto tenía. Lo recuerdo sentado en una silla matera, enana, que estaba al lado de la cocina a leña, yo me ponía sobre sus largas piernas y pasaba mi cara sobre la de él, me gustaba sentir el roce de su barba de días, era tan flaco y alto como Charlie García, es mas  Charlie es  la única persona después de mi tío que vi cruzarse de piernas y llegar al piso con las dos, mi tío manejaba con las piernas cruzadas, con la derecha aprueba el embrague y con la izquierda el acelerador.

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LAS TRAVESURAS.

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Mis padres compraban cajones de coca mediana para los comensales, cuando se iban a dormir la siesta, yo abría las cocas y me las tomaba, al igual que las latas de duraznos en almíbar, entonces decidieran esconder todos los abrelatas y destapadores, pero no hay nada que se le resista a un clavo y un martillo, agujeraba tapas y latas y me tomaba la coca y el almíbar , cuando descubrieron que los duraznos a falta de almíbar se habían echado a perder me comí flor de reto y seguro algún sopapo, como dije anteriormente en el hotel había una puerta que daba detrás del mostrados del almacén y como yo tenía canilla libre un día me cerraron el chorro, orden estricta de no darme nada, a todo el mundo .

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Un día llego y le digo a Enrique “no me das una tableta de chocolate águila para mi mama que esta haciendo una torta” ni bien la tuve en mis manos salí disparado fuera del hotel y bajo la ventana que da a la calle la devore en 5 segundos, no les cuento el dolor de estomago que tenia al rato, cuando llego a donde estaba mi vieja no quería decirle nada entonces fue a buscar un medicamento, paratropina,..a donde?..al almacén… donde lo primero que le preguntaron antes de que mi vieja abriera la boca fue “y.. Angélica… le salio rica la torta?”

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Siempre fui curioso, de hecho con los años me recibí de Diseñado Industrial. Desarmaba todo lo que encontraba a mano .ej. cartuchos de escopetas, parea ver que tenían adentro, un día mientras todos almorzaban puse una bala 22 en el piso, yo encima con las piernas bien abiertas(no era ningún gil) y desde arriba le daba con un martillo, por supuesto que estalló y con el estallido todos afuera a ver que había pasado.

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Otra anécdota famosa en la época fue cuando le pedí el caballo a uno de los Moledou

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gente que siempre andaba en caballos briosos, yo mas que andar unos pocos días en la yegua vieja de los Cottini que vivian en un campo a 1000 mts del hotel otra experiencia no tenía. Domingo de tarde , Godito impecable, pero con los botines sacachispas, porque pateaba hasta lo que no se podía patear, salgo rumbo al club , en ese momento llega, Eduardo Moledou,” Eduardo no me prestás el cabello?”.vos sabes andar?.” Por supuesto¡¡” .” bueno subite”…,

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Donde el pingo dobló para el lado de la querencia, salió disparado,  a todo galope, pasé por la canchita a mil y a los gritos, al llegar por lo de los Rocha gritaba “ párenlo , párenlo”, y antes de pegar la vuelta para la escuela, me desparramó, vi como las patas pasaban sobre mi cabeza y aparecí en la zanja, al rebenque nunca lo encontraron.

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Llegué a casa sucio y cagado en las patas. mi madre espantada.” QUE TE PASOO.” “Nada.. me subí al tobogán y quise bajar parado pero  por los botines de goma me trabe y me caí en la arena”. Cerraba todo , hasta que llego Eduardo, preocupado por mi estado. que pasó después… no recuerdo..

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Otro día quise hacerle una broma a mi hermana Liliana y quede con el chileno Fernández  que  se escondiera y cuando me apareciera con ella, el la agarrara para asustarla, cuando mi hermana empezó con los alaridos,  vino mi viejo y vio que Fernández tenia a mi hermana agarrada por la cintura se armo la podrida y no paso a mayores porque confesé la broma , pero así y todo mi viejo lo echó del hotel por un tiempo, pobre Fernández que karma tenia conmigo.. otra vez lo habían contratado para pintar las habitaciones que estaban en el exterior, ya estaba por la ultima una tarde de verano, queriendo terminar y cobrar para irse de joda a Bs As. Pintura color rosa claro, Fernández en la punta de una escalera de una hoja apoyada en la pared a 3 mts de altura ,paso yo y me pongo en el primer escalón, con criterio me dice que salga de allí, en vez de bajarme, salto, al saltar la escalera se desliza por el mosaico y a la mierda Fernández, los tarros, todo ,conclusión. Fernández con el tobillo como un zapallo y se quedo sin su viaje, los mas jodidos  decían después que yo le grite “agarrate del pincel que te saco la escalera”.

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En la puerta de la izquierda estaba Fernández pintando cuando ocurrió el hecho.

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En esa pared de ladrillos.. las veces que  habré hecho rebotar mi pelota pulpo , de goma,  para recibirla  revolcándome  en el pasto, “volando” al mejor estilo Antonio Roma.

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EL CLUB.

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Del club recuerdo los bailes de primavera y los carnavales, las parejas bailando y nosotros en el medio hinchando la bolas con lo globos que usábamos como pelotas. Cuando no había bailes, se hacían tertulias ,que eran pasar discos mientras se tomaba algo, recuerdo a Adamo y… un mechón de tus cabellos que por ti yo venerare…

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Si hay una imagen que en mi infancia resume la década del 60 además de Adamo ,es la imagen de mi ”primo” Carlitos Supatto con traje oscuro ,camisa blanca impecable, peinado a la gomina , delgado, elegante, con su corbatita finita, bailando lento con una rubia ignota. gracias a Dios la vida me permitió volver a encontrarte en mi paso de la adolescencia a la adultez , pero te fuiste rápido..que cagada…mis mejores recuerdos para vos .donde estés…que gran jugador de fútbol era Carlitos. Había jugado en Santamarina de Tandil con el colorado Eresuma una gloria del deporte marplatense,  hablábamos de eso ya que para mediados y fines de los 70,el colorado con la camiseta de San Lorenzo de Mar del Plata dejaba chiquito a los Alonso,  JJ Lopez,  Bochini, en partido memorables en el San Martin , como aquel 5 a 2 a River con sus figuras, pero esa es otra historia.

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Entrada al Club Social y Deportivo Udaquiola.

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Hablando de partidos un día ocurrió un hecho muy jocoso, había un arquero de apellido Carsaniga, que según el comentario de la gente,  era muy dotado, y que cierta vez con el sol de frente, al hombre le empezó a sobresalir algo y como al partido también iban mujeres, el se había enterado que se habían dado cuenta de lo que le había pasado  ,  para el siguiente encuentro para no pasar por el mismo papelón, no tuvo mejor idea que atar al amigo con una cinta ,como quien ata un pingo al palenque,  imagínate la sangre estrangulada,  con el calor y los movimientos . tuvieron que parar el partido para cortarle la venda , y por supuesto que todo el mundo se enteró del porque.

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En un hecho desgraciado  mientras Carsaniga estaba poniendo correo en el buzón uno de los hermanos Rosales que estaba con la honda  le pegó  en un ojo , recuerdo el revuelo para conseguir auto y llevarlo al hospital , por supuesto que quedo tuerto el pobre.

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Siempre comento que yo recuerdo haber vivido en un país de progreso, como era el de aquella década, en donde las bicicletas pagaban patente, en donde el deber de la función estaba por encima del amiguismo, como lo demostró un día el comisario Díaz que a instancia de la maestra, fue a increpar a un vecino con el que compartía los fines de semana en el club , porque este no mandaba su hijo a la escuela.

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Donde un buen día mi viejo, que vivía de un hotel en el medio del campo,  al ser invitado por mi tío Pocho a su aniversario de bodas en Olavarría y no tener combinación de micros para llegar, llamó al Aeroclub de Ayacucho del cual éramos socios y nos fuimos en avioneta al aniversario, el piloto almorzó con nosotros y luego pegamos la vuelta siendo esta la primera y única vez que subí a un avión ,se entiende lo que digo?.

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Me gustaba jugar en la arena,  había dos montañas como las  llamaban, la de gruesa de color gris y la fina , rubia, en época de viento la regaban para que no se volara, a veces me sacaban  porque yo era un topo y desparramaba lo que debía estar juntita.

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Me llevaba bien con todos, pero al el único al que le tenía un poco de bronca era a Laurencena, el carnicero ,un hombre alto, rubio ,con bigotes ,muy bonachón, pero como yo sabia que no le gustaba el sobrenombre que tenía ,cuando pasaba, le decía por lo bajo o escondido en la glicina, “hola coco ,o coquito,” y cuando me tenía a mano me agarraba con dos dedos de alguno de los cachetes y me apretaba disimuladamente.

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Teníamos una guerra personal, ya por mediados de los ochenta y de visita en Ayacucho mi tía Porota me comentó que  estaba en el asilo, bien de salud, pero vivía ahí,  lo fuimos a visitar ya que mi tía también lo conocía y fue una enorme alegría para ambos el reencuentro, ya sin los cocos ni lo pellizcos. Supe que años después dejo de estar.

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La carnicería tenia lo que le llamaban “el carneadero” y estaba a una distancia calculo de 500 mts como quien va para Dolores y un día de faena salimos con mi padre con el sulky . debo confesar que hay cosas que me impresionan mas ahora que en esa parte de mi vida, llegamos y había un arco mas alto que ancho, donde una vez muerto el animal se colgaba para vaciarlo, inmovilizaron la vaca y el negro Sosa marrón en mano le pegó un tremendo golpe en la frente que sonó hueca ,y el bicho se desplomo desmayado, luego lo acuchillaron y lo colgaron,  no recuerdo si tiempo después o paralelamente, tuve mi primera experiencia y ultima con la muerte, mi viejo criaba pollos y cuando ya se volvían una plaga había que matarlos para comerlos , una vez al año había pollada en lo del ingles, como le decían a mi viejo, por tener el pelo casi blanco de rubio , pero en realidad era descendiente de suizos alemanes… y un día mi vieja me dice que me iba a enseñar a matar pollos, los colgamos prolijitos unos al lado del otro de las patas desde un alambrado romboidal, y uno por uno paso a degüello, desparramando sangre por todos lados, y creo que fue ahí que ante tanto despliegue alguien sugirió un nuevo método que consistía en tomar el ave por el cogote y darles un par de vueltas para quebrárselo y supuestamente sufriría menos, le pegamos tantas vueltas a esos bichos que lo único que hicieron fue salir dando tumbos del mareo que tenían, un fracaso total..se siguió con el método anterior que nunca había fallado.

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En verano llegaban algunos pibes desde Ayacucho, uno de ellos era el nieto de la sra de Goyeneche, mi vieja me tenia prohibido pelear , ya que tenía la fantasía de que podía salir  pendenciero .este era mayor que yo en edad y tamaño, fue la única vez que pelee,  empezaron a chusearnos los mas grandes y toque va toque viene  se armo la pelea pobre, cobro de lo lindo, después tuve que aguantar a mi vieja.

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Siempre he tenido poca paciencia para algunas cosas y recuerdo dos hechos que lo demuestran, había preparado un auto de plástico mediano con piedras adentro para darle peso, la cucharita en la punta, pero faltaba pintarlo, y empecé en el fondo de casa, sobre el pasto ,para no chorrear la vereda, dale que dale, pero no quedaba bien ,entonces no se me ocurre mejor idea que agarrar el tarrito de blanco y de a poquito ir derramando hasta cubrirlo todo, una joya.. era ya de tardecita, así que abandone la tarea esperando mañana para que se secara, el rocío y el exceso de pintura hicieron que mi obra terminara en un desastre. como el día que después de levantar mi barrilete y tratar de recogerlo , no terminaba mas de enrollar hilo y empecé a los manotazos para bajarlo lo mas rápido posible, a la mierda con el hilo. Nunca mas se pudo desenredar.

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El colectivero para Ayacucho era Pedrito Ozafran, hermano de Mauro, tenia un bedford con portaequipajes arriba, un día ”chuiquito” Crocce , que medía como dos metros, por hacerle una broma, estaba en la tranquera esperando el colectivo para mandar un cordero al pueblo ,lo había maniatado de las cuatro patas dentro de una bolsa, y cuando lo revolea para hacerle la broma se le escapa y se lo mete por el parabrisas.

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Pedrito le llevaba las monedas juntadas por mi vieja para cambiarlas en el banco supongo, cierta vez vino mas raro que de costumbre , a las horas nos enteramos por el telégrafo de la estación, se había muerto mi abuelo Horacio, el lo sabia y no se había animado a decírselo a mi vieja, mi viejo le pidió prestado a los Caveda el gladiador blanco y salimos los 4 , recuerdo que íbamos ligero por la gravedad del hecho, en partes llegábamos casi a 100 kms /hora por camino de tierra.

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Mi abuelo murió de un infarto durante la siesta, vivía en el pueblo con mi abuela Celina y mi primo Manuelito,  , hijo de Porota y de Manuel Novillo y de Manuel Novillo. era medio cabrón conmigo porque yo tenía fama de kilombero, pero la ultima vez que se refirió a mi me dijo que estaba portándome mejor.

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En el pueblo tenia las dos ramas de la familia, los Voney en la calle …….638 donde vivían Carlos ,mi tía Nelida, Gustavo, Carlitos, y Piru, cuando estaba en la casa había dos cosas que me llamaban la atención y estaban en la pieza de los tíos, uno pegado al ropero y otro arriba,  había una bolsa de 50 kg de azúcar en pancitos, y arriba el mecano de mi primo, que miraba inalcanzable..mientras vivió mi abuelo  cada vez que íbamos ,parábamos en lo del tío Carlos.

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Mi tía Nelida murió de cáncer  cuando yo cumplí los 6 años y  mi vieja le había prometido que antes de morir me iba a ver vestido de comunión, así que en maratónicas tardes en el hotel me aprendí el catecismo de memoria y a esa edad tome mi primera comunión, y la tía pudo ver su seño cumplido.

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Todavía tengo en mi cabeza la armonía del ruido que hacía del motor villa

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(  paf.paf.paf.paf.paf.paf…..paf) en esas tardecitas serenas  de verano ya alumbrando los primeros movimientos previos al baile de la noche, el olor a cicuta que recuerdo hoy en día cuando llego a casa,  al pasar por el campo de enfrente(donde vivo, hay enfrente 20 ha de campo) y el placer de encontrar por sorpresa un nido en medio del campo destras de una paja brava  con  15,20 huevos de gallina.

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Algunos dicen que el lugar de uno, es donde tiene enterrados sus muertos, yo creo que ese lugar es donde uno fue feliz en su niñez, cuando mucho tiempo después volví ,  ya cerca de lo cincuenta,  recuerdo haber salido solo a recorrer y de pronto abrí mis brazos y me encontré diciendo” yo era amo y señor de todo esto, todo esto me pertenecía” y realmente lo siento así, ese era mi Reino y yo el Rey absoluto.

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Con mi hermana pude compartir poco ya que la diferencia de edad hizo que recién a partir de sus 6 años aprox. Pudiéramos jugar juntos, nos peleábamos muchos.

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Mi viejo me había hecho u carrito a rulemanes que los domingos a la tarde cuando el almacén estaba cerrado le usábamos la galería que tiene como 15 mts de largo, ahí la jodia porque empujaba mas de lo que andaba, íbamos y veníamos hasta que el motor se cansaba y se terminaba todo.

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Con mi hermana Liliana calculo que tenemos 3 y 1 respectivamente.

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Para esa época llegaban los santiagueños en unos carros de colores vivos tirados por dos caballos, ahí dentro había de todo desde bazar, mantas, lo que se les ocurra.

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Muchos años después yo viajaba  vendiendo calzado, vendía a la tiendas,  zapaterías y visitaba en Madariaga  a un hombre que tenía un local al que siempre le ofrecía, pero siempre amablemente me decía que no le hacia falta, que ya tenia sus compras hechas,  nunca me compraba, pero yo cada vez que iba lo visitaba.

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Un buen día me compra y empezamos a hablar, para mi sorpresa era el santiagueño que llegaba con el carro, una emoción enorme, nunca mas lo visite. Tiempo después comprendí que en alguna parte de mi , el había quedado grabado y yo no lo sabia, y que lo único que necesitaba era que me reconociera, y que una vez que lo hizo , no sentí mas la necesidad de ir.

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ENTRE UDAQUIOLA Y LA BLANQUEADA.

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Como dije anteriormente debido a mi comportamiento, me llegó el exilio (literal) mis padres deciden que a la edad de 9 años vaya a una escuela que estaba en el paraje la Blanqueada,a 10 kms de allí, .recuerdo que me llevaron un domingo de tarde en un jeep con caja corta, yo iba atrás, sentadito.

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Cuando llegamos me encontré con una escuela entre un montecito en donde no había nadie. Motivos por lo cual pegamos la vuelta. Ya lunes volvimos y previa conversación con la maestra, quedé allí.

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Nunca mas he llorado de la manera tan desgarradora como lo hice aquella tardecita de ese lunes, mirando para el lado de mi casa como queriendo acortar distancias y afectos.

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Esos hechos marcaron mi personalidad por muchos años adoptando formas y conductas que en ese momento adquirí como una coraza para protegerme de tanto dolor, y que luego de adulto empezaron a jugarme en contra, pero no hay nada que años de psicoanalisis y buenos profesionales no puedan arreglar, en principio, gracias a mí por querer, luego a Enrique, Susana y Gabriela (me agarraste muy lihg) que me ayudaron a que mis miserias fueran menos miserables y a comprender y a perdonar.

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Con el tiempo me fui acomodando a la situación, yo vivía con la maestra , que era muy buena, pero que por alguna razón no recuerdo el nombre, la escuela tenía un solo aula en donde aprendíamos todos lo grados alternativamente, y luego una dependencia contigua que consistía en una cocina y una habitación en donde había dos camas .

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El baño estaba afuera ,era un excusado, que supongo se llamará así porque la gente se excusaba para ir ?era una tarima de madera con un agujero en el centro y debajo el pozo ciego, no les cuento lo rápido que era mi incursión al baño por miedo a que el piso cediera y caerme en el pozo.

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Detrás de la escuela pero pared por medio vivía Pagano, un hombre estimo de unos 40 años, barbudo, muy bonachón con el que había un trato normal con el que recuerdo haber escuchado por radio la llegada del Racing campeón Mundial del 67, era el puestero del campo en donde estaba la escuela que quedaba a la vera del camino que une Rauch con Udaquiola.

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De ese año recuerdo mis compañeros llegando a caballo desde muchos kilómetros principalmente en épocas de invierno con una heladas terribles, ahí comencé a tomar conciencia de que tan mal no estaba viviendo con la maestra, calentito, no tenía que madrugar, trasladarme…y quizá sea ese el primer recuerdo que tengo de poder haber convertido una  mala situación en buena.

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Los fines de semana la maestra se iba para Ayacucho con su Fiat 600 y yo  me volvía para casa o en el colectivo de Teruel o haciendo dedo(eran otras épocas y todos me conocían)

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Para mi cumpleaños n° 9 que era viernes, mis padres para que llegara a casa mas pronto , le pidieron a Pucho Portier, el peluquero, que me fuese a buscar en su moto Gilera.

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Salimos ,yo atrás con mi guardapolvo en la mano, a los pocos kms volcamos en la tierra dos veces debido que mi guardapolvo se enganchaba en la cadena, así llegamos, llenos de tierra y golpeados por todos lados , como es de imaginar ,nunca mas una moto en mi vida.

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En otra oportunidad por principios de octubre ,me trajo Juancito Tellechea en su Ford A coupecita con solo dos puertas y otra tercera atrás en lo que era el baúl ,me comenta que había escuchado por radio que habían matado al Che .a lo que entupidamente agregué,”esperemos que esta vez sea la verdadera” ya que muchas veces anteriormente habían divulgado la noticia falsamente, a los pocos años comprendí muchas cosas ¡¡como nos cambia la vida, comandante Che Guevara..¡¡

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No recuerdo mas detalles de mi paso por allí al año siguiente siguió mi exilio, pero ya en Ayacucho, tenía 10 años y vivía en la casa de Chicha Aymo , una Sra. viuda  a quien mi padres habían contratado como pensión para mí.

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Gracias por tanto amor.

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Tuvimos oportunidad de vernos cada vez que iba para allá y recordar juntos. El mejor de los recuerdos para vos, hermosa , un beso en donde estés.-

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La última vez que estuvimos juntos

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Godofredo Voney