Las carátulas en el subte
Las carátulas en el subte
Ese martes, que parecía un martes 13, pero no lo era, yo llevaba puesta mi carátula, la que escondía mis preocupaciones, asuntos pendientes para arreglar, temas de familia, pensamientos orientados a tratar de adivinar el futuro. Claro, conocer el futuro es un poco producto de la imaginación. Si sos optimista lo veras iluminado por el sol y con hermosas fragancias, el pesimista lo ve gris, nublado, lluvioso y lleno de precipicios.
Llegando el subte al andén de la estación Urquiza, entre el ruido de los frenos y los motores escucho de fondo música de tamboriles.
Veo a dos hombres jóvenes tocar los tamboriles con gran ritmo y comenzar a cantar en dúo, me produjo dos sensaciones, primero la del pesimista, “bueno esto solo faltaba” seguro después llegan los vendedores ambulantes con su clásico “señores pasajeros tengan ustedes muy buenas tardes, directamente de la fabrica” ………….….
Mi otro yo optimista a medias me susurró al oído, fíjate y escucha, que bien cantan y tocan. Tres estaciones y en J.M.Moreno me bajo, felizmente encontré una moneda de las nuevas de dos pesos y se las di.
Pasarían cuatro horas para hacer el viaje a la inversa, tiempo necesario para que el mecánico haga su trabajo. Bajo esas húmedas escaleras hasta el anden.
casi en el mismo instante llega una formación pintarrajeada con aerosol, a mi entender, pero a esas pinturas las llaman graffitis., ¿me pregunto que cosa es esa? , bueno para eso sirve leer y vamos a la definición: Son inscripciones o signos anónimos dibujados o pintados en paredes de edificios, muros o vagones de subte o tren, cuyo objetivo principal es testificar la presencia de su autor en un lugar determinado.
Así habrán llegado desde nueva York y hoy tenemos todo tipo de dibujos y escrituras, algunas muy bien logradas, pero en un escenario inadecuado, ya que no hay pared, ni puerta ni frente que los frene., ahora los vemos hasta en autos o colectivos escolares.
Me fui por otra vía, subo en el subte observo la cara o carátula de la gente, cada una metida en si mismo, proyectando estrategias, tratando de dormir un poco, haciendo cuentas para ver como se acomoda el presupuesto, o peor, aquellos con la cabeza agotada de tanto pensar en la forma de sobrevivir. Casi parecen muñecos de cera de algún museo de terror.
Ninguno leyendo el diario, ya no lo pueden comprar, o para que hacerlo si ya escucharon las noticias cada hora con las mismas calamidades.
¿Recuerdan al que decía? —es noticia el avión que cae y no el que llega.
Ruido de compresores que impulsan el aire para cerrar la puerta, y arranca el subte.
Los muñecos de cera, llegan a apartarse dejando lugares libres como una invitación a que me una a ellos en sus pesares.
Av. La Plata, para, suben pasajeros y otra vez iniciamos la marcha.
Casi al terminar el vagón, y un poco escondida entre la gente, veo parte de una guitarra y escucho un cantor que se acompaña con ella. Se agrega otro instrumento, la Quena, y el músico comienza a interpretar un carnavalito.
Me interesó saber como un hombre podía tocar guitarra y quena a la vez, Al llegar a Boedo, bajó mucha gente y comienza a caminar el cantor, ¡ohh sorpresa! Tocaba una quena de varios tubos de caña, la cual estaba sostenida desde el cuello y hombros con unas de varillas de acero.
Realmente muy buen músico, allí escondido caminando entre su publico semi dormido.
Pero, repentinamente se produce el cambio, la gente comienza a sonreír, se quitan la carátula y acompañan al músico, con palmadas y golpes suaves sobre los asientos del vagón.
Yo sentí lo mismo, que ellos, es como si el subte hubiera salido del pozo y transitara por un camino rodeado de montañas y lagos.
Pude ver esto que imaginé como un milagro, porque además de verlo lo sentí en mi, cambio el ánimo de todos nosotros.
Y se acaba mi viaje, he llegado a la estación Urquiza, al bajar del subte sentí que se iba un ser anónimo que tenia la magia de lograr que su música modificara el humor de mas de cincuenta personas.
Crease o no, me dio ganas de seguir viajando.







