El agujero negro

A una le gusta postear, hace tiempo que lo hace

Le gusta que la lean y también leer los posteos de los demás

Es algo que en un determinado momento le sirvió de sostén, entretenimiento y un inmenso placer

PERO….

En determinado momento todo, ya no fue lo mismo, sin previo aviso, este medio dejó de funcionar y he visto que parte del material publicado desapareció.

Ahora veo que republico cosas y siguen desapereciendo, las comparto idem.

¿A los demás les pasa lo mismo?

Reclamo y no me dan bola, no me contestan.

Y me quedo pensando todo es producto de esta época, donde la falta de respeto y la mala educación están de moda.

O esto se fue al carcajo y tengo que encontrar otro espacio para expresarme.

El amor en los tiempos del monóxido de carbono…

Delfina y Ernesto, era un matrimonio joven…

Ella bajita, menudita, cabello castaño, ojos claros…

Él un hombretón corpulento y forzudo…

Hacía unos seis años que estaban casados…

Se rumoreaba que ella no podía tener bebés…

Antes la responsable era siempre la mujer, como iba ser culpa de él, con lo fortachón que se lo veía, decían las comadres del barrio…

La Conce, vivía en la esquina, una joven viuda que todas las tardes veía pasar a Ernesto de regreso de su trabajo y lo miraba no muy discretamente…

Doña Prudencia la mamá de la Conce, la observaba arreglarse siempre a la misma hora e irse para el jardín, se ponía una pollera fruncida cortita almidonada y una blusita de linón blanco un poco transparente…

La vieja algo se sospechaba, pero era viuda ¿que le podía decir?

Siempre a eso de las cinco de la tarde allí estaba a la sombra del limonero…

Ernesto pasaba, miraba, decía: Buenas tardes, ella respondía: Buenas tardes y una caidita de ojos le hacía…

Una tarde de tantas,la Conce se subió a la escalerade madera, para sacar limones, Ernesto pasó y se quedó mirándola, sobre todo las piernas con la pollera cortita, llamativa la cosa…

Más tarde bañado y perfumado volvió a pasar, hablaron un ratito, solo unas palabras…

Nunca más se la vió a la Conce esperarlo al regreso del trabajo…

Cosa que le llamó la atención a Doña María la vecina de al lado, que siempre estaba sentada en un banquito en la vereda y se lo preguntó a Doña Prudencia: ¿La Conce no sale más a las tardes al jardín? – No porque va al Corte y Confección- Así, va a lo de María Luisa- No Doña, va por la Estación…

A Delfina se la veía tristona, silenciosa, todos decían bajito será porque no queda embarazada que está así…


Pasó un tiempo, cada uno en la suya, pero en la de todos también, así son los barrios…

Una mañana de lluvia, la noticia corrió como pólvora ardiendo, Delfina se encerró en la cocina con un brasero encendido, se suicidó con el monóxido de carbono…

Estaba vestida con un camisón blanco con puntillas, peinada y arreglada como si fuera una novia, cuando la encontraron parecía dormida, así la velaron…

El velorio fué en la misma casa, las vecinas comentaban que la Conce abrazaba a Ernesto y él la apartaba llorando desconsoladamente…

Toda esa larga noche llovió copiosamente, al día siguiente a la hora de llevar el cuerpo de Delfina al cementerio, todas las calles estaban inundadas, al llegar a la esquina justo en la puerta de la casa de la Conce a los hombres que llevaban el cajón se les escapó de las manos, flotando comenzó a navegar como un bote, lo recuperaron en la otra cuadra…

A Ernesto no se lo vió más…

Señoras serias…

Por aquellas épocas éramos un grupo de mamás con hijos en edad escolar, que nos conocíamos através de nuestros niños…

Comenzamos a reunirnos una vez por mes a tomar el té, a veces rezábamos, conversábamos de nuestros problemas familiares y otras yerbas, aprovechando para distendernos…

Era una forma de salir de la rutina…

La mayoría había dejado de trabajar para dedicarse a la familia…

Había una señora que invariablemente hablaba de cuanto amaba a su marido, como él le había cambiado la vida…

Ella lo veía perfecto, ninguno trabajaba y ganaba como él, la colmaba de regalos, era sumamente atento y cortés para con ella…

Siempre con la misma cantilena, resultaba aburrida…

Para ella la vida era perfecta, todo color de rosa…

Secretamente, la envidiábamos…

El resto no, criticaban al marido, a los chicos, a la suegra, a los vecinos, que tengo un casamiento: no sé que voy a ponerme, que la peluquería, que el precio de la carne y las verduras, que estoy cansada de cocinar, que no tengo ayuda de nadie…

La conversación giraba como pasa generalmente en cualquier reunión de mujeres solas, que tienen necesidad de hablar con sus iguales…

Nos aconsejábamos nos comprendíamos, también nos divertíamos ¿porqué no?

Todo muy educada y respetuosamente…

Señoras serias y respetables, como corresponde…

Pero esta señora como que no encajaba entre nosotras, ella no tenía queja de nada…

El mejor marido, los hijos más educados y estudiosos…

Cuando la Fulana hablaba, creo que mentalmente cada una hacía un balance familiar y le quedaba en rojo…

Uno de esos jueves a la tarde, se me acerca Mengana y me dice bien bajito: tengo algo que contarte…

Tomamos el te, charlamos alegremente, en un momento dado me dice no te vayas, esperá que se vaya Fulana…

La intriga me invadió…

Cuando la susodicha se fué, apareció el mejor chisme que he escuchado en la vida:

LA FULANA ERA CORNUDA

¿Estás segura?

Lo he comprobado personalmente…

¿?

La inquilina de la tía…

La tía alquilaba una habitación en el piso de arriba a una señorita muy seria y educada, se llamaba Dorita, tenía el cabello largo y suelto…

Su única vivienda era una habitación grande, muy ordenada y prolija, a la que accedía por una escalera de barrotes de hierro, en la planta baja estaba el baño, que era compartido…

Era una chica del interior, que trabajaba un montón de horas en una fábrica de calzado, llegaba al atardecer y se ponía la lustrar todo, lavar su ropa y preparar su cena…

Yo la quería mucho, era muy buena conmigo, siempre me hacía jugar sobre la mesa con carpeta de felpa color bordó, con unos perritos con imanes, uno blanco y otro negro, que al acercarse se daban vuelta y parecían pelear, a mí que tendría unos siete años, me maravillaban, también me regalaba chocolates y caramelos…

Dorita era una linda mujer, que vestía muy bien…

Ella tenía un novio, Alfredo, siempre de impecable traje gris y corbata, la visitaba dos o tres veces por semana…

A mí me parecía que él a veces se quedaba a dormir, cosa negada por la tía, lo tenía prohibido, era una de las clausulas del contrato..

Hoy pienso que de ahí venían las discusiones con la tía…

Yo preguntaba que pasaba y me contestaban, que había habido problemas porque no había limpiado el baño, cosa que me parecía raro, porque ella era muy ordenada…

Así fué durante los tres años que viví con la tía…

Un día que voy de visita, me encuentro que Dorita está muy desmejorada, me dijo que estaba enferma…

La tía dijo: No está enferma, está así porque Alfredo se casó con otra, porque a ella la madre de él no la quería, y la dejó…

Estuvo mal por mucho tiempo…

La tía tenía miedo que no le pagara el alquiler, pero ella pagaba puntualmente, hoy pienso que era tan ordenada y medida que debía tener sus ahorros…

No volví a verla, la propiedad se vendió y Dorita tuvo que irse…

La tía arregló el departamento de adelante y se mudó allí…

Dorita se quedó viviendo en el barrio, parece que pasados unos años se casó con un viudo que la llevó a recorrer muchos lugares y la quería y valoraba mucho…

Pero la Negrita mi amiga, me dijo que siempre seguía recordando a Alfredo, que él había vuelto y ella lo rechazó…

Lo que quedó de la diosa

De joven era hermosa, más que hermosa, llamativa, alta, delgada, cabello rubio siempre bien peinado, vestía muy buena ropa, que hacía resaltar sus encantos, muy sexy.
Aunque salió con varios, fué mujer de un solo hombre, casado él, con promesas nunca cumplidas de dejar a su esposa y vivir juntos.
Tuvieron una larga relación, sin problemas aparentes.
El tenía fama de Don Juan, pero certezas no había.
Un día ella lo pescó, en algo muy fulero.
La relación terminó.
Se sintió tan lastimada, que se fué del país.
Cada tanto se daba una vuelta, cargada de regalos, acordádose de todos.
Ahora volvió definitivamente al país, también decepcionada, por una estafa económica.
Vive solitaria y temerosa en su madurez, casi ancianidad.
La imponente mujer, tiene el aspecto de una abuela, que se viste como una jovencita, no usa anteojos aunque los necesita, y no los usará jamás, por coquetería.
Busca a sus amigos y parientes, vive y pasea por el mismo barrio de su adolescencia, sumida en sus recuerdos.
Lo que más anhela es que la visiten, compartan un trago con ella, para no sentirse tan sola.
Es la tía de todos, la amiga fiel, la familiar que perdona.
Pero está sola….
Es lo que quedó de la diosa !!!!!!!!!

Se nos fue de repente

Sí, partió casi sin darnos cuenta.

Nos quedamos atónitos y aturdidos.

Creo que todavía no reaccionamos del todo.

Nuestro amigo desde los años dorados de la adolescencia, con el que hemos compartido cincuenta años de nuestras vidas, no está mas.

No tenemos palabras para consolar a su esposa, a sus hijos y a su pequeña nietita que lo busca por los rincones.

No tenemos la fortaleza para consolarnos a nosotros mismos y darnos cuenta, que no está mas.

Un accidente insólito truncó su vida al instante.

Lleno de fortaleza y vigor hasta un segundo antes, se apagó.

Tendríamos tanto para decir, pasan tantas cosas en cincuenta años.

Reimos alegrías, lloramos penas, intercambiamos tanto…

Hasta que volvamos a vernos Carlitos, Dios te guarde en la palma de su mano…

Si me sale quiero ponerme seria…

Quiero escribir sobre ese tema tan complejo que son las relaciones humanas… 

Referirme a las amistades que en un momento dado representan mucho para nosotros, que forman parte de nuestra vida, que comparten tantas cosas…

Confidencias, alegrías, dolores y un sin fin de cosas más…

Y un buen día, nos damos cuenta que esa magia que existía entre nosotros ya no está, se volatilizó…

Donde fué a parar?

Darnos cuenta, que ya no significan nada…

Que no encajamos, que no nos sentimos cómodos…

Que baches profundos, nos separan…

Hemos cambiado?

Han cambiado los demás?

Hay un proverbio árabe que dice:

NO DEJES CRECER LA HIERBA EN EL CAMINO QUE TE LLEVA A CASA DE TUS AMIGOS

Pero una piensa, que el camino debe transitarse tanto de ida, como de vuelta…

Porque cuando solo es de ida, la hierba crece a contrapelo y mal, siempre algún yuyo indeseable, brota y destruye…

Será que la vida nos endurece, que rumiar penas solos, nos enseña a festejar las alegrías también solos…

Que los logros obtenidos preferimos saborearlos en intimidad y las penas superarlas aislados…

Será que aprendimos a reir, después tanto dolor sin compañía…

O que hay olvidos y soledades que no podemos perdonar…

O que la madurez nos ha enseñado demasiado…

Y darnos cuenta, que en el fondo solo nos tenemos a nosotros mismos…

Lo que recuerdo de la muerte de Evita

 Cuando pasaron estos hechos, era una niñita…

Esto es lo que quedó grabado en mi memoria…

Sabía quién era Evita…

En el colegio me enseñaban…

Mi mamá me mima…

Evita me ama…

Sabía que estaba muy enferma…

Que le hacían muchas transfusiones de sangre…

Ahí comenzó a correr un rumor, que seguro inventó alguna madre para que nos quedemos en casa…

Que agarraban a los chicos y les sacaban toda la sangre…

Era el “Chupasangre”…

Todos los pibes con un julepe de aquellos…

Nadie salía, nada más que para ir al cole y rapidito a casa…

Una amiga de mi madre vino a casa…

Tenían habituales tardes de mate, buñuelos y chismes…

Vino con la noticia…

Parece que Evita se murió, pero no quieren que sepa todavía…

Pasaron unos días, una noche escuchando la radio cortan la transmisión…

Anuncian que había fallecido…

Era el 26 de Julio de 1952 a las 20.25 horas…

Vinieron varios días de Duelo Nacional, las banderas a media asta…

En la radio música sacra…

Recuerdo que vimos con mamá, cuadras y cuadras de gente, esperando para darle el último adiós…

La velaron en el Congreso de la Nación…

Muchas personas lloraban desconsoladamente por las calles…

Fueron días grises, lluviosos y fríos…

Las comadres del barrio decían:

“Hasta el cielo la llora”…

Cuando retornamos a la escuela la maestra nos dijo que teníamos que llevar cintas negras, como escarapelas, en señal de luto…

Yo no quería, pero la maestra y mi mamá insistieron…

Pero no me gustaban y no me las puse…

Por mucho tiempo, a las 20.25 hs.se cortaba la transmisión radial y se nos pedía un minuto de silencio…

El duelo fué largo, la gente andaba muy triste…

Un par de años después, mi libro de lectura fué La Razón de mi Vida y pude conocerla mejor…

Han pasado 57 años …

Flora y Fauna barrial

Toña hacía poco que había arribado al país, allende la Italia, no parlaba ni entendía nada de castellano, cosa que para ella que es muy conversadora, era algo terrible, maledettos…

Una mañana llama a su puerta, un señor muy educado, atiende…

Buongiorno signore…

Buongiorno signora…

No saben la alegría que la invadió…

Al fin encuentro un cristiano que me entiende…

Y comenzó a parlar…

Después de un buen rato el señor, le explica que, el vende biblias, abre el maletín y se las muestra…

Oh qué bellas!!! pero yo no puedo comprar ahora una biblia !!!

Signora arrivederchi…

Ciao…

Pasado un tiempo, vuelve el buen señor por la zona, la saluda atentamente y le ofrece otra vez las biblias…

Ella le explica que, lee unicamente en italiano…

Arrivedercci…

Ciao…

Unos meses después vuelve, el buen señor, le dice que no, que biblias en idioma italiano, no se consiguen…

Ella piensa menos mal, porque igualmente no te la iba a comprar…

Arrivederchi…

Ciao…

Tras un año largo, el atildado caballero, vuelve…

Signora, Signora- busqué y busqué – y se la encontré…

¿Qué encontraste?

La bibilia en idioma italiano…

Toña le responde que no la quiere, que nunca tuvo intención de comprásela…

Que mejor leela vos…

Se armó una trifulca de aquellas…

que usted, que yo…

Ella nunca se enteró de qué religión era, ni que biblia le trajo…

Pero pasados algunos años se sigue preguntado, como un señor tan correcto,

la mandó al carajo y le revoleó la biblia por la cabeza…

Ciao…

Ultima voluntad

Viene a visitarme una amiga de muchos años.
Compartimos un café, nos hacemos confidencias, en un momento dado me dice a modo de confesión, con expresión muy seria.
“mirá a mi me queda poco de vida, cinco años, no más”
¿Porqué? exclamo
“porque yo me voy a morir a la misma edad que mi papá”
Ahí comenzamos una discusión, de que nadie sabe cuando le llega la hora
“que yo sí, es un presentimiento”
Se puso el CD y no entiende razones.
“Tengo que pedirte algo, vos sos la responsable de que se cumpla mi última voluntad”
A la miércoles ¿Cuál es tu última voluntad?
“Quiero que me entierren, con mi sacón de piel”
¿Para qué querés el sacón de piel, si frío no vas a sentir?
” No importa, al otro mundo quiero ir con sacón de piel”
Ah, bueno si es tu última voluntad, veré que se cumpla, pero yo poner no te lo pongo ¿eh?
¿Porqué no se lo decís a tu marido o a tu hija?
“porque no me van a dar pelota”
¿Y si hace calor?
” No importa, vos te encargás, de que me lo pongan”
Sos una ridícula
“No importa, quiero que me entierren con mi sacón de piel”

Yo pregunto: ¿ A alguno de ustedes, le han pedido algo parecido??????????