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Quiénes ganaron, quiénes perdieron

La lectura que hago del resultado de estas elecciones pasadas es sencilla. Para los gobernantes, sin lugar a dudas el resultado fue un fuerte llamado de atención que se transformó en castigo. Para el resto de la población, debería ser una reflexión más profunda. Un parate para resumir qué se hizo, qué no se hizo y qué se quiere hacer.Y a tener cuidado en lo que se elije. Porque están los de siempre. Y están los nuevos. Y también están los disfrazados de nuevos.

Pero la idea no era hablar de política, sino trasladar la idea de “Ganadores y Perdedores” de estas elecciones al terreno de las home computers de 8 bits. Y ojo. La clasificación es bastante subjetiva y hasta sesgada. Como en las elecciones?

Primero, lo primero. Entonces, a continuación una listita con los ganadores. Los grandes ganadores de la carrera de las Home Computers de los ‘80



Commodore 64


Convertida en leyenda gracias a sus casi 30 millones de unidades vendidas y sus 11 años de comercialización, desde agosto de 1982. Un fierro. Hardware potente y flexible. Firmware un tanto flojo, pero compensado por un software prácticamente ilimitado. Ya no puedo seguir hablando, porque como se habrán dado cuenta en artículos anteriores, tengo una camiseta que dice C64.


Sinclair ZX Spectrum

Una sencillamente maravillosa máquina inglesa. Prodigio de la simplicidad, diseñada por la gente de Sinclair Research, siguiendo los preceptos de economía e ingenio del mago de los ‘80, Clive Sinclair. Gráficos de alta resolución, colores, sonido y un teclado de goma, controlados por un microprocesador Z80. Y por el módico precio de 175 libras esta máquina, nacida en abril de 1982, no tardó en ser aceptada masiva y mundialmente.

Si la C64 fue la máquina más vendida, la ZX Spectrum fue la más clonada de la historia. En Argentina con la serie Czerweny CZ, en Brasil con las TK y en Estados Unidos y Portugal con las Timex Sinclair y Timex Computer, son algunos ejemplos. Incluso hasta entrados los años ‘90 en la ex Unión Soviética.


Sinclair ZX-80 y ZX-81


Si nos situamos en 1980 y 1981, podremos ver la concepción de estas máquinas que representan las ingeniosas ideas de simplicidad de Clive Sinclair. Los diseñadores introdujeron conceptos novedosos y obtuvieron una maravilla de sólo 1 Kb de Ram.

Estas máquinas iniciaron la etapa de la computación hogareña. Dado su precio, la gente salía corriendo a adquirirlas. Para la época en que estas máquinas y la ZX Spectrum fueron creadas, iInglaterra atravesaba un período de profunda recesión. Las máquinas se hicieron tan famosas y fueron tan consumidas a nivel mundial, que Clive Sinclair fue nombrado SIR por el aporte a la reactivación de la industria inglesa. Los clones conocidos más vistos por estas zonas, son la nacional CZ-1000, la americana TS-1000 y las brasileñas Microdigital TK-82,TK-82C y TK-83.


Apple II


Apareció en 1977 y junto con la TI-99/4 -antecesora de la 4a- fue pionera de las home computers, a pesar de no ser tan accesible como las inglesas ZX-80/81.

La Apple II permitió encaminar el rumbo de Apple, la empresa de Steve Jobs y Steve Wosniak, al resultar un éxito comercial a nivel mundial. Esta máquina se convirtió en la plataforma oficial de enseñanza de computación o de materias asistidas, en las escuelas de Estados Unidos y un poco más cerca, en Brasil. Pero en este último caso, sufrieron un desplante debido al “romance” de nuestros vecinos con la norma MSX. En Argentina, prácticamente no se la vio.


Serie Atari XL / XE


Las máquinas de la serie XL fueron las competidoras directas de Commodore. Y eso que tienen cierto grado de parentesco: sus procesadores fueron usados por algunos modelos de Commodore y fueron suministrados por la MOS Technology, es decir, la propia Commodore. Por otro lado, en algún momento de la historia, Jack Tramiel, el fundador de Commodore, adquirió la división Home Computers de la desmembrada Atari, creando la nueva tanda de máquinas: la serie XE de 8 bits y luego la serie ST de 16 bits.
Siguiendo con las relaciones Atari/Commodore, uno de los diseñadores de circuitos de la 2600 y las XL, Jay Miner, fundó su compañía llamada Hi-Toro. Esta empresa creó a la mismísima Amiga, que más tarde fue adquirida por Commodore. Pero también sirvió de base para la construcción de la Atari ST. Son las vueltas de la vida…
Las XL tuvieron que conformarse con ser las seguidoras de la Commodore 64. Muy aceptadas en Estados Unidos, pero principalmente en Alemania y Francia. La gente de Atari aprovechó el empuje brindado por la consola 2600, al momento de su construcción. Ese prestigio le sirvió para que las máquinas fueran bien vistas, a pesar de no ser una maravilla tecnológica.


Amstrad CPC64 y CPC6128


Máquinas muy utilizadas en Inglaterra, Alemania y España. Un diseño excelente y una estrategia comercial muy bien lograda, hicieron que estas máquinas fueran muy reconocidas. Al igual que varias computadoras de la época, utilizaban un microprocesador Z80. A diferencia del resto, tenían un chip de video muy avanzado que le permitía mostrar en pantalla distintos modos gráficos simultáneamente y lograr un altísimo nivel de resolución para la época -720 x 348 pixels-. También se distinguían por utilizar un monitor que les proveía, además del video, la tensión para operar. El modelo CPC64 incorporaba una lectora de cassette y contaba con 64Kb de Ram, mientras que la CPC6128, 128 Kb de Ram y una diskettera de 3′, un formato con muy poco tiempo de vida.
Se dice que el prototipo original de la CPC64 fue un fracaso y que el diseño definitivo fue “inspirado” con ideas de otra empresa.
Fue la Amstrad quien compró, al final de los ‘80, a Sinclair Research y rediseñó los modelos de Spetrum asemejándolos a las CPC

Queda concluida la primera parte de este ranking. Seguiremos con la segunda que se me ocurre más interesante. La parte, la de los perdedores. Y nuevamente, ojo: no es una lista exhaustiva pero es subjetiva. Sé que algunos quizás se sientan molestos por ver a su máquina en el ranking. Pero en muchos casos la pobre máquina no tuvo la culpa, sólo que se trata de una consecuencia de las tácticas usadas por las empresas que la desarrollaron.

Serie Commodore 264 -Commodore 16, 116 y Plus/4-


Gran fracaso de Commodore. Se quizo cubrir el espacio dejado por la VIC-20, con máquinas de características didácticas y de menor precio con respecto a C64. Pero pasó que ese espacio estaba más que cubierto por Commodore 64. Los directivos de la empresa no notaron esta situación. Y para empeorarla, la serie 264 era incompatible en cuanto a software y hardware con C64.
Los desarrolladores de software y hardware no las acompañaron como es debido y les dieron la espalda. La serie murió de innanición en poco tiempo.

Hoy en día, cualquier máquina de la serie resulta una pieza valiosa de colección. En particular, la Commodore 16 y la Commodore 116 que se fabricó en Europa oriental. La versión nacional, Drean Commodore 16, es muchísimo más rara aún.

Tengo dos anécdotas de Plus/4. La primera, es que tuve contacto con esta máquina a los 16 años en la escuela secundaria, la ENET Nro 3 de San Martin -hoy EET nro 5 Galileo Galilei-. La máquina aún operativa, fue guardada en un armario para cederle el paso a las nuevas PC-XT. Hasta que un día, un profesor de taller de electrónica necesitó hacer alguna reparación y no tuvo mejor idea que destripar una máquina obsoleta como la Plus/4. Triste final para una pieza de colección.
La segunda anécdota fue que no hace mucho pude conseguir una Commodore Plus/4 por Ebay. La máquina funcionó un tiempo, hasta que su procesador se averió. Conseguí el repuesto, pero no consigo el tiempo ni las ganas necesarias para superar lo engorroso de su reparación.


Especificación MSX


La iniciativa japonesa de la especificación MSX fue excelente. Resultaron muy buenas máquinas equipadas con un microprocesaor Z80, chip gráfico de Texas Instruments y sintetizador de sonido de Yamaha. Lamentablemente, el destino no las condujo a buen puerto. Quizás por el abandono del apoyo de los Estados Unidos, proporcionado por Bill Gates. Eso la privó de un mercado muy importante. Por otro lado, faltó software. Si bien contó con una biblioteca importante, en el caso de los juegos, finalmente se hacían conversiones de Spectrum a MSX. Un juego de Spectrum está bien para una Spectrum.
Pero era muy pobre corriendo sin aprovechar los recursos de la norma.

En nuestro país, cuando se decía “la MSX”, se hablaba de conocida Talent DPC-200. Aunque también se asomó tímidamente la Spectravideo SVI-728. Curiosamente, la empresa americana Spectravideo fue la que aportó el modelo anterior SVI-328 en el que se basó la norma MSX desarrollada en Japón.
Unos verdaderos fanáticos de la norma, son nuestros hermanos de Brasil. Aún siguen enamorados de las MSX, tanto en su versión ortodoxa representada por las máquinas Sharp Hotbit HB-8000 como las más aceptadas Gradiente Expert XP-800 que pecan por su falta de compatibilidad con la norma.


Texas Instruments TI-99/4a


Es actualmente una máquina de culto. Por fuera, extremadamente sólida y elegante. Especialmente la versión “plateada”. Por dentro…mejor seguir mirando el exterior. Una máquina que fue la primera en usar un procesador de 16 bits. Pero recortado. Condenado a trabajar con 8 bits. El firmware bastante poco amigable, constituido por un conjunto de rutinas a las que sólo se accedía siendo estudiante de magia. Un basic nativo doblemente interpretado y, por lo tanto, lento. A esto se le suma una estrategia de exclusividad de Texas Intruments, para mantener cautivos a los usuarios y manejar los precios a su antojo: aunque no siempre fue así, mayormente había periféricos y programas escritos por la empresa. Esta táctica terminó mal. De hecho, terminó con la máquina. Jack Tramiel, con la Commodore 64 y en un acto de venganza, fue quien terminó destruyendo a la TI99/4a.
De todos modos y, como dije al principio, es una máquina con seguidores -estoicos-, muy elegante, muy llamativa por la gran cantidad de software en “estado sólido” -cartridges- y que contaba con algunas características muy interesantes para la época como diskettera, sintetizador de voz, un mecanismo similar al plug&play y un prototipo de conector serie que hoy sería considerado el tatarabuelo del USB.


Sinclair Quantum Leap


Uno de los últimos inventos de Clive Sinclair al mando de Sinclair Reseach, que demostraban que era humano. Y por lo tanto, se equivocaba. Sinclair pensó en una máquina hogareña pero un poco más seria. Que permitiera trabajar y jugar. Y no al revés, como ocurría con la ZX Spectrum. Así apareció el Sinclair Quantum Leap -QL-, con un microprocesador “serio”, un Motorola 68000 y con muchas fallas. Por ejemplo, los primeros modelos incluían un cartucho adicional con el Basic, pues se habían quedado cortos en el espacio necesario para albergar al sistema operativo y al intérprete del lenguaje. También fue un desacierto muy importante la incorporación de unidades Microdrive -un cartucho de cinta de alta velocidad, poco económico dada su corta vida útil- en lugar de disketteras. Pero no todo era malo en esta máquina. Por ejemplo, tenía un muy buen sistema operativo multitarea y monousuario. También la incorporación del microprocesador Motorola, sentó las bases para la próxima generación de 16bits encabezada por Commodore Amiga y Atari ST.


Enterprise 64 y 128


Un diseño muy bonito. Un hardware dirigido por un microprocesador Z80a, dos poderosos coprocesadores, uno de audio y otro de video -sintetizador de sonido de cuatro voces independientes y video con una resolución altísima para la época, de 672×256 pixels con 256 colores- y mucha capacidad de expansión, con la posibilidad de operar estos recursos desde un potente lenguaje Basic suministrado en cartridge, auguraban un éxito inmediato de las máquina Enterprise 64 y 128, orientadas al ámbito recreativo -bah, a los juegos-.

Pero no. Enterprise, la empresa inglesa, anunció estas máquinas para fines de 1983, pero la comercialización se demoró hasta mediados de 1985, en una Inglaterra dominada por ZX Spectrum, algo de Commodore y bastante de Amstrad. Se construyeron pocas unidades y la mayoría fueron para Europa central y oriental. En particular, para Hungría y Polonia.
Se dice que Alan Sugar, el dueño de Amstrad tuvo acceso a un prototipo de la Enterprise 64 y le sirvió “de inspiración” para que sus ingenieros construyeran la Amstrad CPC64 y la comercializaran más rápidamente. De hecho, basta con mirar la siguiente foto y compararla con la de Amstrad CPC64.


Timex Sinclair 2048 / Timex Sinclair 2068


El intento por introducir la ZX Spectrum en los Estados Unidos. Fue descartado en la fase prototipo, aunque se vendió en Portugal: quien se aprecie de “americano” iba a querer una maquinita tan pequeña, con caraterísticas tan reducidas como las de Spectrum? Si ellos estaban acostumbrados a hardware masivo proporcionado por Commodore, Atari y ni hablar de Apple II! Un poco de mejor suerte corrió la sucesora, la TS 2068; gracias a una canibalización que hizo Timex, incorporando una salida de video, un sintetizador de sonido verdadero, una entrada de cartridge y un teclado plástico, mucho más robusto que el de la ZX, un conector de joystick e incompabilidad con la original ZX Spectrum.


Microdigital TK-2000


Las máquinas TK fueron clones brasileños de las Sinclair, ampliamente usados. Con algunas modificaciones y mejoras, no resultaban 100% compatibles con las originales. Por ejemplo, la TK-90X, el clon de ZX Spectrum, presentaba una interface de joystick, rutinas de carga de cassette de alta velocidad, sonido emitido por el televisor -en lugar del parlante interno- y comandos para debug de programas. Todas características inexistentes en la ZX original, que la convertían en incompatible a nivel software y hardware.

De todos modos, estas máquinas fueron ampliamente utilizadas en Brasil e incluso llegaron a la Argentina, con suceso relativo. Sin embargo, Microdigital decidió cambiar de plataforma y diseñar un clon de Apple II llamado TK-2000. Y si bien, al igual que las anteriores, no era 100% compatible con la máquina original, esta vez Microdigital tuvo problemas. Porque debido a esas diferencias, no pudieron aprovechar una amplia biblioteca de software de Apple II disponible en Brasil.

Peor aún resultó la exportación de la máquina a la Argentina: la Apple II nunca fue aceptada y mucho menos aún un clon incompatible.

Creo que poca gente se hubiera animado a comprar una máquina tan aislada en cuanto a público y recursos. Aunque conozco el caso de un amigo, Ariel, más conocido como “El Chamán”, que tuvo una en su adolescencia. Pero luego creció y la aprovechó para confeccionar un lindo macetero para el jardín -Chamán, te vuelvo a manguear: si no te hiciste un asado con el manual, pasámelo!!-.


Jupiter Ace


Luego de trabajar en el diseño de las Sinclair ZX-80, ZX-81 y Spectrum, Richard Altwasser y Steven Vickers se separaron de Sinclair Research y fundaron Jupiter Catab para principios de 1983.

Así, inspirados en la ZX-81 crearon una máquina con 2kb y un tecladito de plástico que iba a contramano de la tendencia en materia de lenguajes residentes. Si señores, esta máquina incluía un intérprete del lenguaje FORTH; algo que resultaba en un factor de espanto para quienes se asomaban a una primera computadora.

El público no tuvo mucho tiempo de adaptarse o al menos evaluar esta computadora, porque Jupiter Cantab cerró en 1984. De todos modos, es una máquina de culto y están en la web las instrucciones para la construcción de esta singularidad.


Mattel Aquarius


Salió a la venta en 1983 con la idea de introducir a la empresa Mattel, la de las Barbies y los Ken, a la carrera de las home computers. La máquina tenía un microprocesador Z80, un sintetizador de sonido aceptable, pero tenía un manejo gráfico tan pobre que los juegos resultaban de muy baja calidad si se los comparaba con consolas del mismo rango de precios -unos 190 dólares- como Coleco Vision. El software de esta última era definitivamente superior.

La Aquarius no tuvo aceptación y muy pronto fue discontinuada. Independientemente de esto, era una computadora bastante vistosa. Muy adecuada para el uso de Barbie.



Ahora si, este ranking subjetivo de grandes ganadores y perdedores en materia de home computers de 8 bits. Está completo. Pero a decir verdad no lo está, de hecho la lista no es exhaustiva. Además quedan situaciones grises, como en la vida. Por ejemplo, no tengo en claro dónde colocaría a Commodore 128 ni a las máquinas de la especificación MSX-2. Mucho menos aún a la Microdigital TK-90X. Quizás estén en el medio, quizás en alguno de los bandos con un análisis más detallado.

Bienvenidos serán todos los aportes por modificar esta lista, sea nutriéndola, adelgazándola o corrigiendo alguna posición. También sería mucho más interesante la inclusión de una clasificación intermedia. Los grises que mencioné.

Quizás este pequeño juego sirva para ejercitarnos en la forma de efectuar nuestro voto, tratando de encontrar alguna forma conveniente para analizar los pro y contra de los candidatos y plasmar ese análisis en el contenido de las listas…

Las tardes con los clones de Sinclair

Estabamos poniéndonos cancheros. Había pasado casi medio año desde que nos compraron esa CZ-1000 en CYBERDATA. Con prueba y error ganamos experiencia en carga de jueguitos, ajustes de azimuth de grabadores, y algo estábamos empezando a agarrarle la mano al Sinclair Basic. Claro, fue de gran ayuda la revista Programación Popular. Desde ese número que encontré en el puesto de diarios enfrente de la oficina de correo de San Martín (calle Córdoba, casi peatonal Belgrano), no pude parar de comprarla. Y lo mismo me pasó con las K64. Tipeábamos un listado de un jueguito, en ese teclado tan particular de la CZ y de todas las Sinclair, en que no se podía escribir directamente una instrucción Basic, sino que estaban predefinidas en cada tecla. Vale decir, si apretaba “P”, obtenía la instrucción PRINT, y luego sí, se podía ingresar un texto. Fue esa tarde cuando surgió la duda. El cartelito de la Programación Popular decía que el listado era “compatible con CZ-1500 / TK-83 / TK-85″.

- Qué es eso de compatible? -preguntó el Negro, mi hermano-
- No sé bien. Creo que hay computadoras que entienden el mismo Basic…

Otra anécdota que sirve un poco para mostrar cómo íbamos tomando mayor interés en el manejo de las computadoras, pero principalmente para hablar de los clones de las máquinas Sinclair. Quizás, estas sean las máquinas más copiadas legal e ilegalmente de la historia.

Es que las Sinclair fueron las precursoras de la computación hogareña, casi podría decirse que la masificación empezó con la aparición en el año 1980 de la Sinclair ZX-80 por un precio menor a 100 libras, rompiendo la barrera de precios hasta ese momento. La aceptación masiva en Inglaterra se contagió en países como España, Portugal, Francia y Rusia, entre otros. En este último país, y en aquellos integrantes de lo que fuera el bloque soviético, tuvo lugar una amplia gama de computadoras clonadas de manera clandestina. Y es al día de hoy que algunas de estas máquina siguen en uso.

Pero viniendo un poquito más cerca, en el continente americano, se distinguen tres procedencias. La de Estados Unidos, la de Brasil y la de Argentina.

Estados Unidos. País que muchas veces parece ir en contra de tendencias que no fueron originadas en él. Tal vez mostrando una rebeldía o negación, por ese simple hecho: ellos no lo inventaron, entonces lo ignoran. Ejemplos: prácticamente ignoran el “soccer” (su fútbol es el “Americano”); usan sistema de video NTSC, cuando la mayoría de los países usa PAL; gustaban de autos enormes, cuando la tendencia eran los compactos, etc.

En este lugar, la firma Timex, obtuvo la licencia de la inglesa Sinclair Research, para producir la serie de máquinas Timex Sinclair. Dicha serie estaba compuesta por un clon de ZX81, la TS-1000, con 2 Kb de Ram; la TS-1500, plateada, de gabinete parecido a la Spectrum, solo que internamente era una TS-1000 con 16Kb de Ram y finalmente la versión “americana” de la Spectrum, la TS-2068. Con mejor teclado, un sintetizador de sonido, dos conectores de joystick, salida de video compuesto, cartridges. Con todo lo que le faltaba a la ZX Spectrum y que el mercado americano pretendía de una home computer seria. Pero esta seriedad, le costó la incompatibilidad con la Spectrum original.

Salvo por la TS-1000, Timex no tuvo mucha suerte con el resto de las máquinas en Estados Unidos. Las máquinas no tuvieron el lugar esperado y la producción tuvo que discontinuarse. Que hicieron con los remanentes? A que no me creen si les digo que los mandaron a países de Europa oriental y otros tercermundistas como la Argentina?

Seguimos bajando por el continente americano y llegamos a Brasil. A mi parecer, un ejemplo a seguir (en algunos temas políticos). Tanto este país como Argentina, para fines de los ‘70 tenían en común que contaban con gobiernos militares, productos de golpes de estado.

Ahora la diferencia. Argentina se “abrió a las exportaciones”, con la excusa de “fomentar la competitividad del mercado nacional”, para que los productos fueran de mejor calidad y bajara la inflación. Consecuencia? Inundación de artículos importados y destrucción de la industria local que no podía competir contra, por ejemplo, Taiwan en materia de precio y cantidad. Pero no importaba. Era la época de la plata dulce. Deme dos!…

Volvamos a Brasil. El gobierno brasileño adoptó una política en materia tecnológica que le permitió desarrollar la industria y la investigación y posicionarse en muy buen lugar (incluso al día de hoy) dentro de América latina. Básicamente, había una serie de cláusulas proteccionistas, que prohibían la importación de material electrónico. Y en particular, de computación. Todo debía ser desarrollado en el país. Podían conseguirse planos o inventar la rueda, pero no importar.

Con estas reglas, el mercado brasileño tuvo una inundación de máquinas de diseño propio y de clones. En particular de las Sinclair. Desde la Ringo, clon de ZX81, con teclado profesional, interfase serie, modem y grabadora de eprom, para llegar a las más conocidas Microdigital TK

La serie TK estaba compuesta por TK-82, clon de la ZX80, TK83 clon de la TS-1000, TK-85 clon de la TS-1500, en versiones de 16kb y 48kb y el equivalente a ZX Spectrum, la TK90X. También en versiones 16kb y 48kb. Todos estos modelos, sufrían algunas incompatibilidades con respecto a los originales. Esto se debía a modificaciones en la ROM, para adaptar el juego de caracteres portugués, a la incorporación de rutinas de carga de cassette a alta velocidad y al agregado de algunas nuevas instrucciones al Basic.


Aún así, los brasileños se enamoraron de las TK. Aunque también tenían y tuvieron otros amores. Como los clones de Apple II y más tarde las MSX.

Finalmente, bajando por el continente, llegamos a la Argentina. Las máquinas Sinclair tenían dos procedencias. La primera, como producto del envío de Timex. Pero las máquinas más conocidas fueron las fabricadas por Czerweny. Mejor dicho, ensambladas. Esta fábrica de motores eléctricos santafecina, consiguió una licencia de la Timex para construir las réplicas de la linea TS. Así, la CZ-1000 era la réplica de la TS-1000, la CZ-1500 de la TS-1500. Pero que pasó con la TS-2068? No se copió. Timex advirtió de la poca aceptación de esta máquina y CZ decidió clonar la original: era más barata de construir y no tendría problemas de compatibilidad. Así que la ZX-Spectrum tiene su versión vernácula llamada CZ-2000.

Todo eso, se hacía en una planta ubicada en la ciudad de Paraná, en Entre Ríos. Esta primera tanda de clones estuvo vigente desde 1984 hasta 1987 aproximadamente. Luego, con la llegada de máquinas más grandes, como la Commodore 128 y las MSX, Czerweny dio una lavada de cara a los modelos, cambiando los gabinetes, agregando botones de reset, conectores de joysticks y teclado de goma en el caso de la nueva CZ-1000. Así nació la línea CZ-Plus.

Uff…que recorrido. Vuelvo a la tierra y al recuerdo de esos años, en San Martín, cuando a la tarde los tres hermanos nos matábamos a piñas para ver a quién le tocaba jugar con la CZ-1000, ya con expansión de memoria de poderosos 16kb de RAM.

Mi papá se había accidentado con el auto. Así que estábamos en casa, con una persona muy fastidiosa que estaba recuperándose de la fractura de su pierna izquierda y de una operación en la que le pusieron un clavo de platino en la derecha, a la altura de la cabeza del fémur. No se bancaba estar en la cama. No podía caminar. No quería usar silla de ruedas. Ante nuestros gritos, salía (aún no entiendo como lo hacía) a toda velocidad, arrastrando la banqueta sobre la que estaba sentado a perseguirnos para sacarnos esa maldita máquina y que se acabaran los gritos.

Y créanlo (o no). Nos alcanzaba y no veíamos la compu por varios días!


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