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NO CARRIER

El domingo 17 de Mayo se me pasó volando. Entre el resfrío y algunas tareas pendientes, no hice a tiempo de escribir esta nota sobre el Día de Internet.

Desde el año 2005, todos los 17 de mayo tienen como fin recordar la revolución en nuestra vida causada por la Internet -y en particular por la World Wide Web- y la necesidad de su expansión y adopción para lograr una sociedad más justa y equilibrada.
Para no caer en terrenos pantanosos para mí, como la política o los problemas sociales, me limitaré a recordar mis primeros contactos con esta herramienta. Estos fueron en el año de 1993 en los laboratorios de computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

Hacía poco que había ingresado en la carrera de Ciencias de la Computación y presenciaba como muchos estudiantes, algunos conocidos y otros compañeros, permanecían atrapados durante los intervalos y antes de ingresar a clases, navegando por una primitiva Web, de un poquito más de tres años de vida con el browser de moda Netscape Navigator.
Las nuevas máquinas PC AT-386 y PC AT-486 ejecutaban Windows 3.11 for Workgroups y el stack TCP/IP era provisto por la aplicación Trumpet Winsock, pues la gente de Microsoft se venía negando a incorporar en su sistema operativo un stack TCP/IP nativo que le permitiera conectividad con otras redes que no fueran Netbios frames .

Pero en ese momento la Web, si bien era la que despuntaba, no era la reinante y no era, aún, el sinónimo de Internet. También había gente que obtenía documentos y papers por medio de FTP y de Gopher, el primero aún se sigue usando, mientras que el segundo de los protocolos quedó en el olvido.

Pero la Internet era y es más que eso. No sólo estaba la gente sentada en las máquinas con Windows. Había terminales bobas desde las cuales nos conectábamos al servidor Milagro -un Unix-, donde los alumnos teníamos nuestras cuentas de correo, para chequear novedades mediante el cliente de correo PINE. Pero también una pequeña horda de estudiantes fugitivos de ciertas clases, se comunicaban con otras personas mediante el IRC -Internet Relay Chat-, que para sintetizarlo, diré que es el padre de los Instant Messengers.

En aquel entonces yo era un visionario -cuak!- y la Internet, con la Web, el FTP, Ghoper, IRC y la mar en coche, me parecía una moda pasajera.

No obstante utilizaba Internet en tanto no quedaba más remedio: buscar info en la web o para consultar mails. Pero jamás aprendí a manejar el IRC! Y tímidamente, creo que en 1995 me presté de voluntario para diseñar unas muy primitivas páginas web para el departamento de computación. El proyecto estaba a cargo de un docente llamado Gabriel Wainer que me transmitió una idea sobre el desarrollo en HTML y me dio unas pautas a seguir con respecto al lote de páginas que me tocaría desarrollar. Como resultado obtuve unas páginas muy sencillas -creo que sería justo decir pobres- de gran cantidad de materias en las que se incluía el contenido, la bibliografía, trabajos prácticos, docentes, etc.

Entre estas páginas que desarrollé estaba la de la materia Redes de comunicaciones, a cargo del Dr. Claudio Righetti -en ese momento aún no se había doctorado-. Éste me comentó sobre la conveniencia de hacer unas modificaciones y me proclamó algo así como “el Webista”. Claro, lo hizo adelante de todos los alumnos asistentes a las clases de su matería, que precisamente yo estaba cursando.

Yendo al ámbito particular, en mi casa contaba con una PC AT-386 de 4Mb pero no tenía acceso a Internet. De hecho, no había promociones como en la actualidad y creo que no era posible que el hijo de doña Matilde tuviera el acceso a la red de manera particular.

Cualquier persona un poquito “hacker” que quería experimentar, tenía que conseguir un Modem y conectarse a una BBS -Bulletin Board System- gratuito o pago. En mi caso, me cansaba de recibir los mensajes de BUSY -línea ocupada- pero esperaba pacientemente mi turno para conectarme a los BBS gratuitos y bajar la mayor cantidad de material de lo que yo consideraba útil, hasta que en la línea telefónica aparecía algún ruido o se cumplía mi lapso de conexión, obteniendo en la pantalla el fatídico mensaje NO CARRIER -sin señal de portadora de datos-.
Las comunicaciones las efectuaba con un programa llamado Terminate que operaba a un Modem Zoltrix de 2400 bps. Aún lo conservo en perfecto estado y en su caja.

Un tiempito más tarde aparecieron los primero proveedores de acceso a Internet. Si la memoria no me falla, fue alrededor de 1998. Lo que recuerdo perfectamente, era el elevado costo del abono sumando al elevado costo de la factura telefónica. Y nada de banda ancha: en el mejor de los casos, se garantizaba un acceso a 56 bps.

Uno de los más accesibles era Los Pinos II, al que yo estaba suscripto. Luego aparecieron Sion, Arnet-Telecom y en algún momento de 1999 apareció el punto de inflexión llamado RadAr. Era también de Telecom, pero muy económico por sus servicios reducidos. Por ejemplo, no contaba con soporte técnico online y había una banda horaria de conexión. Mientras un proveedor promedio costaba alrededor de 90$, Radar costaba 9.90$. Un 11% del promedio.

Aún recuerdo a Mario Pergolini en la Rock&Pop, que promovía Sion, criticando al servicio sobre la calidad que podría tener un producto por ese irrisorio precio. Al poco tiempo, supongo que la sonrisa de Mario empezó a borronearse cuando notó la cantidad de usuarios de distintos proveedores -Sion entre estos- que migraban a Radar.

Mi reflexión es rápida y sencilla. No pasó mucho tiempo de todo esto, pero pasaron muchas cosas. Hoy tenemos la vista puesta en el fenómeno de las redes sociales difundidas sobre la web. Pero para mañana se vislumbra el uso de Internet de manera más cotidiana e íntima. Un ejemplo sería la operación con una entidad digital -un agente- capaz de recolectar de la red los datos necesarios para construir información sobre posibles destinos de nuestras vacaciones.

Y pasado mañana?…

Y para finalizar, sepan que esto no termina acá. Porque el Día de Internet, es también el día de las telecomunicaciones. Y en este caso, también puedo hablar de las posibilidades de conexión de las chiquitas de 8 bits.

Están limitadas principalmente por la memoria y por la falta de soporte de nuevo hardware. Aunque, de vez en cuando, aparecen desarrollos interesantes. No obstante, todos los modelos que conozco tuvieron algún grado de conectividad, desde las pequeñas Sinclair ZX-81 y sus clones, que contaban con interfaces RS-232 de Prestel posibilitando el uso de modems externos de terceros, hasta las más sofisticadas Talent MSX y Commodore 64 con varios modelos de modem de la marca. Todas estaban en condición de acceder remotamente a un BBS o a otra computadora. Aunque estimo que, en el país, estas prácticas no ocurrieron sino hasta la masificación de las máquinas PC.


De Talent MSX destaco la existencia de un plan de financiación del Banco del Buen Ayre, para adquirir el equipo en conjunto con un modem, que brindaba la posibilidad de consultar estados de cuentas y de acceder a la red de ACA para consultar estados de rutas, puntos de interés, etc.

En el caso de Commodore 64, destaco que está en condiciones de acceder a la Web como comenté en Fanático de Commodore yo?

Las teclas azules

Hacía más de dos meses que estaban saliendo. Nuevamente, se encontraron en La Casona, de Corrientes y Maipú, y esta vez pidieron una picada.

Hablaron de muchos temas, como siempre. Roberto, volvió a mencionar ese hobby extraño. Ese de coleccionar computadoras antiguas. De esas que había en el mercado cuando tenía unos trece años.

Verónica no estaba muy enganchada con el tema. Pero estaba fascinada con Roberto. Para no dejarlo solo, metió un bocadillo.

- Sí, sí… ya me acuerdo. Yo veía la propaganda en la revista Billiken -comentó Verónica, que era tres años más chica que su novio-. Yo tampoco la tuve y no la pude usar ni en la escuela, porque había Commodore. Pero me acuerdo que lo que a mí me gustaba más de esa computadora, eran esas teclas azules grandotas.

-De la Commodore?? -saltó Roberto.

-No!!!, pero de qué estamos hablando? De la Talent, Robert! -remató Verónica.


Con este diálogo, real en esencia, al igual que la pareja (también en esencia), los chicos se situaban alrededor de 1986 y se referían a la Talent DPC-200, la representante más conocida en Argentina del mundo MSX.

Dije mundo? Sí, y se componía de máquinas de distintos fabricantes que implementaban una especificación de hardware y software. Es decir, se adherian a una norma. A la norma MSX.

La idea de definir esta especificación, estuvo inspirada por los éxitos de la norma de video VHS y del MS-DOS, rápidamente difundido.

Si pudieramos viajar a Japón, cerca de 1983, podríamos ver a Kazuhiko Nishi pariendo su idea, desde su empresa ASCII Corp. Este buen hombre contaba con el apoyo fundamental de Bill Gates -de hecho, Nishi era representande de Microsoft en Oriente-, que auguró un buen futuro para la norma.

Ahhh, listo. De ahí deriva la sigla MSX, ahi está la influencia del Gates. Esto es lo que muchos pensarán. Y no. La verdad es que hay varios significados, pero según una entrevista al propio Kazuhiko, la sigla significa Machines with Software eXchangeability.

Donde sí se podía apreciar la influencia del jefe de Microsoft, es en el lenguaje MSX Basic, compatible con la versión de PC, GW-Basic. También en su sistema operativo, MSX-DOS, que podía leer y escribir los diskettes de una PC con MS-DOS. De todos modos, la esencia del hardware de la máquina fue obtenida de la americana Spectravideo SVI-318. De hecho, salvo por algunas cuestiones internas, era un MSX.

Para que una computadora fuese MSX, debía tener lo que se muestra a continuación. La lista no es exahustiva, pero es lo más importante:

  • Microprocesador Z80
  • Chip de video TMS9918
  • Chip de sonido AY-3-8910
  • 32Kb de ROM con MS Basic 1.0 y BIOS de MSX-DOS 1.0
  • 8Kb de RAM, al menos
  • 256×192 pixel en modo gráfico
  • 16 colores
  • Sprites
  • Slot de cartridge
  • Conector Paralelo de impresora
  • Conectores de joystick
  • Salida para televisor
  • Salida para monitor
  • Salida para datasette

Aunque los fabricantes debían respetar esta lista, tenían la libertad de agregar características particulares a su modelo. Por ejemplo, más memoria RAM, slots adicionales de cartridges, unidades de diskette incorporadas. Y cualquier otra cosa que se les pudiera ocurrir.

MSX venía bien en materia de aceptación en Oriente, pero cuando todo parecía indicar que entrarían con fuerza en USA, los japoneses se detuvieron. Prefirieron ignorar este mercado y, así, perdieron la oportunidad de darle un impulso decisivo a la norma. Desconozco las razones detrás de esta decisión. Pero se me ocurre que una señal de que no serían bienvenidos, la dio Gates cuando le soltó la mano a Nishi. Entre otras cosas, parece que tuvo un cambio de opinión en cuanto a apoyar un standard: no sea cosa que varios fabricantes pudieran ganarle, eventualmente, terreno a la pujante Microsoft.

Y volviendo a la Argentina, como su llegada había sido algo tardía, no contaba con la cantidad de fanáticos como lo tenían las Spectrum y las Commodore. Sin embargo, se usó en escuelas primarias, secundarias y universidades, como la del Salvador. Por ese entonces, la enseñanza del Logo estaba de moda en algunos colegios y estas máquinas eran ideales para esta tarea. Además, la compatibilidad parcial con MS-DOS y los compiladores de distintos lenguajes, también la convertían en una herramienta apropiada para aprender programación avanzada.

Recuerdo también que el Banco del Buen Ayre financiaba la compra del equipo, con unidad de diskette y modem, con el atractivo adicional de poder consultar on-line, el estado de las cuentas en dicho banco. Todo un adelanto en materia de homebanking en el país, considerando que estábamos en 1986!

La DPC-200 era fabricada en San Luis -ensamblada en realidad-, por Telemática S.A., una subsidiaria de Talent S.A. Pero no fue el único modelo que fabricó. En 1988 hizo lo propio con la TPC-310, basada en la revisión de la norma conocida como MSX-2.

Al igual que Roberto y Verónica, tampoco tuve ni manejé esta máquina. Apenas vi propagandas en la K64 y lo más cerca que estuve, fue en la casa de un amigo de la escuela secundaria, el Beto que tenía la DPC-200 con disketera de 5.25″ Y por supuesto, varios diskettes con juegos, como el Mappy, City Connection y Exerion.

Y antes de terminar, les quería comentar dos cositas. Por un lado, que la Talent no fue la única “MSX” Argentina, sino que tenía una competidora directa, menos popular llamada SVI-Spectravideo 728 y el modelo portatil, con unidad de diskette de 3.4″, SVI-738. Pero también algunas brasileñas como las Gradiente Expert y las Sharp Hotbit. Resulta que nuestros amigos brasileños, se habían enamorado perdidamente de las MSX. Fabricaron sus propios modelos, que desplazaron a las TK en los hogares y se instalaron en algunas dependencias estatales.


Lo segundo que tenía para contarles, es que uno de los mozos de ese bar donde estaban comiendo la picada Roberto y Verónica, me chusmeó que la conversación la terminó ella de manera abrupta. Porque pagaron y desaparecieron. Ella dijo:

-Que tonto, Robert! Como voy a hablar de la Commodore!…. Che…. Robert…no sé….no te gustaría, mejor, contarme un poquito más de las MSX en un lugar más cómodo?


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