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Compilado de aniversarios

Recién tomé conciencia de que estamos transitando la última parte de este año 2011, que vino con una velocidad asombrosa a mi parecer. Haciendo una recapitulacción temprana, noto que fue un año de varios aniversarios.

Por ejemplo, en Agosto, más precisamente el 12, esa computadora omnipresente que conocemos como PC, creada por IBM, cumplió treinta años de vida. En Marzo, también sopló treinta velitas la Sinclair ZX-81, la home computer de Clive Sinclair que fue el punto de inflexión para que mucha gente se acercase a las computadoras, que hasta entonces tenían costos bastante elevados si no prohibitivos.

Estas computadoras no fueron las únicas en ingresar a la tercera década y aunque, seguramente, estoy dejando algunas afuera, mencionaré a la Commodore VIC-20 y la TI-99/4a de Texas Instruments. Pero me queda un aniversario más para recordar, quizás el más importate para el país en esta materia: el 15 de Mayo se cumplieron cincuenta años de la puesta en funcionamiento de la Ferranti Mercury II, que aquí llamaron Clementina. Esta computadora inglesa fue un catalizador que propició la investigación, el desarrollo y las carreras de computación en Argentina.

A modo de homenaje y simplemente porque me gusta,  escribí un pequeño ensayo que resume todo este tiempo, desde una perspectiva subjetiva que inicia, precisamente, relatando la demanda de esfuerzo y lucha que significó poner en marcha el proyecto Mercury II impulsado por Manuel Sadosky. Para quien quiera leerlo, puede descargar el archivo PDF desde aquí.

Made in Argentina

En Agosto de 2012 se cumplirán 30 años de la aparición en el mercado de la Commodore 64. Y como todavía hay tela para cortar con esta legendaria computadora, pudimos apreciar en estos últimos tiempos algunas novedades como el C64 DTV o algunas remakes.

En nuestro país, en el año 2009 Marcos Leguizamon hizo su aporte con la construcción de 30 dispositivos SD2IEC, un emulador de drive Commodore 1541 basado en tarjetas SD. Y quizás esto fue el catalizador para lo que vendría después, porque hace algunos días José Caruso, ex técnico de Drean Commodore y actual coleccionista de HC, oficializó el lanzamiento de varios desarrollos propios y en conjunto, no sólo para Commodore sino también para Atari, Amiga y MSX. A ver de qué estamos hablando?

SD2IEC II: Marcos colaboró en este nuevo diseño. Además de contar con un nuevo firmware, es posible seleccionar el identificador de dispositivo del rango de 8 a 11 y cuenta con posibilidad de ser conectada  al port de cartridges de la C64 para prescindir de la fuente de alimentación de 5 volts, que será requisito sólo en caso de utilizarse con otras máquinas como Commodore como 128, 16, Vic-20 o Plus/4.

Direct Loader: Una novedad, desarrollada por José también con colaboración de Marcos en la escritura del firmware y el browser de archivos. Este periférico exclusivo para Commodore 64 permite cargar programas de “fila” en la computadora desde una tarjeta SD, prácticamente de forma instantánea. Como si se tratase de un cartridge. El Direct Loader carga un browser ubicado en la raíz de la tarjeta SD que permitirá navegar por subdirectorios y cargar archivos .TAP, .PRG y .D64. Es importante resaltar que no trabaja con programas multiarchivos.

MSX Beer: La gente del foro MSXError 51 inició la implementación de esta interface que permite utilizar discos rígidos IDE o tarjetas compactflash  en máquinas MSX en el año 2009, aunque José terminó por consolidar y estabilizar el desarrollo.

SIO2PC:  Esta interface permite conectar máquinas Atari XL / XE al puerto serie de una PC para emular una unidad de discos flexibles como la Atari 1050, mediante un software como el APE.

Interface para mouse PS/2: Junto a “Borg”, otro miembro del foro Retrocomputación,  implementaron dos tipos de  adaptadores para poder utilizar mouses PS/2 en máquinas MSX y en Amiga / Atari ST.  Está pendiente  la conclusión de la interface correspondiente para computadoras Commodore 64 / 128.

Aunque por ahora esto es todo, se están previendo nuevos desarrollos de dispositivos para distintas máquinas, que demandarán algo de tiempo y también financiamiento, que se prevee obtener de la venta de los artículos que mencioné y que fueron costeados con dinero de un solo origen, sin la intensión de un objetivo comercial, sino más bien la de  acercar a la comunidad de usuarios de home computers mejoras y novedades para sus plataformas.

Quien esté interesado en alguno de estos dispositivos, puede acercarse al foro de Retrocomputacion y contactarse con José cuyo nick es “Electroeject”.

Por mi parte, esperaré a ver si aparece la solución a ese problema global que algunos usuarios de Commodore 16 / Plus-4  padecemos cuando el microprocesador MOS 7501 deja de funcionar…

No hay dos sin tres

No hay dos sin tres, dice una vieja frase.

En el post Disk Full vimos un par de notebooks construidas con las paradigmáticas ZX Spectrum y  Commodore 64; y ahora para que los fanáticos de Atari honren la frase inicial, les quiero comentar sobre una Atari 800 XL portatil.

Se trata de una notebook con pantalla de 15″ basada en una placa de Atari XEGS -la consola de juegos creada a partir de la Atari 65XE  para ganarle terreno a la NES de Nintendo- con algunas modificaciones como 128 Kb de RAM, una interface MyIDE con su correspondiente disco rígido, la clásica entrada de cartridge, un  teclado original de 800XL -sin las tecla de función- y parlantes. El gabinete tiene un buen diseño e incluye indicadores que suplantan a las teclas de función original. En el blog de Benjamin Heckendorn podremos ver más detalles, incluso de su construcción.

Este es otro desarrollo curioso que espero  se extienda a las demás plataformas; así todos contentos!

Notebook Atari  800

Aventuras en Ezeiza

Había regresado luego de una mañana agitada. El sol y el viento del mediodiía pegaron con transpiración la remera a su espalda y revolvieron su pelo.

-Buah. Ya está, acá lo tengo. Fue un quilombo.

Con esta frase, Roberto resumió la vivencia de su mañana a su novia Verónica.

-Si, veo que tardaste mu…

Verónica como de costumbre, no pudo terminar su frase por la interrupción de Roberto.

-Pará, pará que te cuento. La verdad el trámite fue sencillo, pero era tan burocrático que se convirtió en un quilombo. Haceme acordar que cuando compre por Ebay, nunca más acepte el envío por Fedex. La encomienda te llega en dos días, pero es muy caro y además me enteré que la mayoría de las veces te mandan ese papelito de mierda diciendo que el paquete quedó trabado en la aduana de Ezeiza.
Bueno, con ese papel me fui hasta allá y al llegar al estacionamiento del aeropuerto, le pregunté a un cuidador por el depósito fiscal de la TCA (Terminal de Cargas Argentina).
Desde el lugar donde dejé el auto, tuve que patear unas dos cuadras de parque. Al llegar a la entrada de la TCA, ingresé en una oficinita y le expliqué a la chica que atendía que estaba buscando una encomienda. Me pidió el DNI, le sacó una fotocopia y me lo devolvió junto con una constancia de la hora de entrada. También me señaló que siguiera por el camino de enfrente, hasta hacer unos doscientos metros y luego que doblase a la derecha. Al llegar adonde me pareció que era el lugar, me di cuenta que estaba desorientado. Así que consulté a un guardia cercano. Seguí sus indicaciones y al final llegué a las oficinas. Pero ahí empezó todo…

Verónica estaba atenta al relato, porque siempre le gustó escuchar las historias complicadas de su novio.

- Entré al edificio y le pregunté a un hombre que estaba sentado esperando. Me dijo que golpee la puerta de la oficina DOS y que esperase. Hice lo propio y en cinco minutos, una voz saliente de la oficina me invitó a pasar. Entregué el papelito a una persona que estaba detrás de un escritorio, a la vez que le comentaba a qué venía. Mientras tomaba datos, me preguntó de qué se trataba la encomienda. Un tanto socarronamente me dijo ‘te va a salir un poquito caro, eh’. Supongo que era un despachante de aduana. Al terminar con el papeleo me pidió que fuera hacia la oficina TRES, que estaba al lado, con el formulario recién confeccionado y firmado por mí.
Ya en la puerta de esta otra oficina, golpeé y esperé hasta que me hicieron pasar. Adentro, había una persona de la AFIP y estaba sentada en un escritorio. Me repitió la pregunta de la oficina DOS (qué venía a buscar), a la vez que me pidió el formulario que traía. Luego consultó con otra persona y tras unos instantes, me pidió que la acompañase hasta la línea de depósito.
En este lugar buscaron la caja de la encomienda, la abrieron y me mostraron el contenido. Con mi visto bueno, retornamos con la persona de la AFIP a la oficina TRES. Y con un nuevo papel en mano, fui a la oficina UNO.

-Veo que ya empezaron las vueltas, Robert -acotó Vero-

-Mirá que sigue!…en la oficina UNO me firmaron este nuevo papel y me indicaron que debía ir a la oficina DOS. Nuevamente en esa oficina, me atendió esta vez una mujer a la que le dí el papel. Con éste, se puso a emitir una factura por triplicado que me entregó mientras me indicaba que fuese hasta la oficina del Banco Nación que está a unos 200 metros, para hacer el pago y luego retornase.

-Uhhh…ahi te fajaron…

-Y sí…pero bueno, llegué al banco que estaba casi en la entrada de la TCA, hice la cola y pagué. Hasta aquí todo normal, salvo el dolor por la guita que tuve que poner. Pero todavía no había terminado el recorrido por la TCA…
Me dirigí nuevamente con las dos copias selladas que me quedaron a la oficina DOS. La mujer que me atendió, tomó los papeles y me pidió que esperase un rato afuera. Y efectivamente, en un momento me llamó por apellido. Me entregó la última copia de la factura y me pidió que fuera nuevamente a la oficina TRES. Ahí con mi amigo de la AFIP (a esta altura, se convirtió en mi amigo), revisó la factura y me entregó otro papel. Luego me pidió que fuera a la oficina UNO. En este lugar, revisaron el documento y me desayunaron diciendo que debía pagar una tasa por manejo de la encomieda y un día de almacenamiento. A esta altura sólo quería irme rápido con mi paquete, así que pagué sin chistar en una ventanilla dentro de la misma oficina y con el comprobante, volví a la TRES. Mi amigo de la oficina TRES me dijo que ya podía presentarme en la línea de depósitos con el comprobante para retirar la encomienda, porque el trámite había concluido.

-Un verdadero quilombo…-concluyó Vero-

-Sí, pero habré estado unos 50 minutos en total. Pasa que era mucha ida y vuelta. Por suerte llegué temprano, porque si se hubieran hecho las 13hs se hacía el horario de almuerzo del personal y me tenía que quedar clavado hasta las 14hs. Igualmente perdí el día, tuve que hacer 40 km hasta el aeropuerto, perdí bastante guita…voy a calificar a la mina que me lo vendió como negativo.

-Robert, ¿Cuánto te salió todo? La tipa no tiene la culpa -reflexionó Verónica-. La mina quizo hacerte un favor y le salió mal. Seguro que no sabía como era el manejo en el país. Qué ganaba haciéndote perder tiempo y dinero?

-Sí, tenés razón…pero así me saco la bronca -justificó Roberto-. Pero bueno, al menos ya la tengo. Esta pieza es inconseguible. Mirá…

Roberto, con cuidado, abrió la caja que contenía:

-¿Tanto quilombo para esa bosta? ¿Cuánto pagaste por este cartucho para CP/M al final? -El comentario de Verónica tenía sentido. La pieza de colección tenía su historia-. ¿Sabías que apenas la sacaron al mercado en 1983, la tuvieron que discontinuar porque no servía para nada? Haceme un favor, probá el cartucho.

Y Roberto, que sabía de la rareza del cartridge, pero ningún detalle adicional, preparó su Commodore 64 y la 1541. Conectó el cartucho, introdujo el diskette en la diskettera y cuando todo hubo levantado

Inició la carga del CP/M con LOAD “*”,8,1

-Esa no la sabías, eh! -afirmó Verónica- El cartucho sólo tiene un microprocesador Z80. No hay expansión de memoria. Con la versión 2.2 de este CP/M sólo podés cargar programas no mayores a 44Kb. De todos modos, esto no es una limitación. Pensá que en esa época era común que las máquinas tuvieran a lo sumo 64Kb de Ram. Y el micro Z80 en forma nativa, sólo puede direccionar esta cantidad de memoria. Con esto quiero decirte que los programas no podían ser muy grandes.
Bueno, ahi lo tenés…probalo. Ya que sabés manejar DOS, no te será difícil manejar CP/M. Intentá con DIR…

Roberto probó pedir un directorio, como si estuviera trabajando con DOS. Y a pesar de la lentitud de la 1541, se sintió contento de tener la posibilidad de utilizar su C64 con aplicaciones “serias”.

-Ah y sabés por qué lo sacaron del mercado? Además de la lentitud y de los cuelgues, intentá buscar algún programa…pero no se te ocurra pensar que por ser CP/M, podés utilizar cualquier software en diskette para este sistema operativo. No señor, la versión de Commodore 64 no respeta el formato standard del sistema operativo. Creo que esta fue LA razón, para que nadie quisiera -pudiera- trabajar en forma “profesiona” con tu querida Commodore 64. Recién con la C128, algo se mejoró. Aunque el rendimiento general continuó siendo lento.

Roberto apagó la máquina, guardó el cartucho en su caja y lo archivó. Antes que que Vero volviera a preguntarle por el valor de la encomiendo, se fue directo a dormir una siesta. Tenía que consultar con la almohada cómo justificar que ese mes no podría comprar un nuevo disco rígido para la PC, que necesitaba su novia para sus trabajos de edición de video.

Alternativa de almacenamiento para Commodore

A Ud. que es coleccionista, nostálgico o simplemente conserva una Commodore 64 o 128 desde su niñez o adolescencia y tiene problemas para conseguir o mantener los antiguos diskettes de 5.25″, le traigo dos noticias. Para variar, una es buena y la otra es mala. Ud. decide con cual comienzo en primer lugar.
Ya lo suponía…empezaré por…

La buena

Hace unas semanas, estando en la casa de un conocido que es coleccionista de home computers, pude ver una pequeña plaqueta que tenía guardada en una repisa. De qué se trataba? Pues ni más ni menos que de un simulador de floppy drive Commodore 1541 que opera con aquellas imágenes de programas y discos que se usan, por ejemplo, con el emulador VICE .

El nombre de este periférico es SD2IEC y nos da a entender una interface entre tarjetas de memoria SD y el conector IEC del protocolo serie de Commodore. La SD2IEC aprovecha las ventajas de las memorias SD con respecto a su flexibilidad en la transferencia de datos desde PC y la alta capacidad de almacenamiento, en contraste a los clásicos diskette de 5.25″ y 170Kb: haciendo una cuenta rápida, una tarjeta SD de 1Gb contiene 1024Mb x 1024Kb = 1048576Kb; 1048576Kb / 170 Kb = 6168.09. O sea que 1 Gb nos permitirá almacenar 6168 diskettes de 170Kb.

SD2IEC requiere de una tensión de 6 volt

No obstante esta ventaja, será conveniente el uso de directorios para mantener cierto orden dentro de la SD, para no ahogarnos en un mar de archivos ni consumir la memoria de la Commodore al momento de leer el directorio con LOAD “$”,8.
La SD2IEC, además de los tradicionales comandos del drive 1541, reconoce un nuevo conjunto que le permite operar con los distintos contextos brindados por los subdirectorios y las imágenes de discos. Por ejemplo:

OPEN 15,8,15,”CD:DISCO1″: CLOSE15

nos situará dentro del directorio DISCO1. A partir de este momento, solo veremos los archivos que éste contiene. Pero tranquilos, porque podemos volver al nivel anterior con:

OPEN15,8,15,”CD:<-”:CLOSE15

Por otro lado, si disponemos de imágenes D64, estas se podrán montar y acceder como si fueran directorios de manera similar a la anterior:

OPEN 15,8,15,”CD:SUPERCYCLE.D64″: CLOSE15

De este modo, estaremos “dentro” del directorio resultante de montar la imágen D64 del juego Super Cycle .

La operación puede resultar un poco engorrosa, pero por suerte están las aplicaciones FIBR y SD2BROWSER que brindan la funcionalidad de un Norton Commander muy reducido que nos sirve para navegar dentro del contenido de la tarjeta SD.

SD2IEC conectada a una Commodore 64. En la pantalla se puede ver un directorio

Más información sobre la operación de la SD2IEC se puede encontrar en http://www.retrocomputacion.com/cgi-bin/foro/YaBB.pl?num=1231780490.

Algo para destacar de la SD2IEC es su construcción, que está basado sobre un microcontrolador ATMega 32 de la firma Atmel . Si bien el diseño es de origen alemán, la implementación en este caso fue hecha localmente por Marcos Leguizamón, que además de ser miembro del foro Retrocomputacion.com, posee conocimientos de electrónica, programación de microcontroladores y desarrollo en assembler sobre Commodore 64.

Carga del Ghost’n'Globins desde el FIBR

Marcos no sólo se encargó de modificar el diseño original para abaratar costos, sino que además encargó la fabricación de las plaquetas, consiguió los componentes y ensambló cada una de las unidades de la primera tanda. Esta primera tirada se conformó con 30 unidades de las cuales, las primeras 4, tenían el circuito impreso confeccionado artesanalmente en base a una plano obtenido con impresora láser, una plancha (sí, de esas que se usan para poner lindas a las camisas!), un taladro y mucha paciencia.

Pude contactar a Marcos, conseguir una SD2IEC y evaluarla. De hecho era la última unidad de la serie.

La operación general es sencilla y los resultados sorprendentes y muy satisfactorios, como pueden avalar los 30 felices poseedores de la SD2IEC.

Ghosts’n'Goblins

Por otra parte, no sólo se puede operar con una Commodore 64, sino con los modelos 128 y VIC/20. Quedaría por testear el funcionamiento con Commodore Plus/4 y Commodore 16, aunque teniendo en cuenta que el drive original 1541 es compatible con todos estos modelos y la SD2IEC justamente lo emula, no debería haber inconvenientes.

Por último, es importante destacar que se trata de un emulador que opera en el modo original de la 1541, es decir, lento. Como ocurre con los simuladores y emuladores, puede tener incompatibilidades con determinados programas. Y la mayoría de los inconvenientes estarían en las aplicaciones Turbo Loader. Recordemos que fueron construidos con el propósito de subsanar la patología de la 1541 causada por la lentitud del protocolo de comunicación serie que verifica cada unidad transferida desde/hacia la Commodore. Los Turbo Loader asumen la operación en un determinado entorno (working set) conformado por una rom con sus rutinas, una ram con ciertas posiciones de memoria y un microprocesador, sumado a tiempos de latencia propios de la parte mecánica. Todo esto, sólo puede ser provisto por una auténtica disketera 1541 o con un dispositivo FPGA , en el cual puede emularse cada uno de los componentes electrónicos y agregarse alguna latencia para simular tiempos mecánicos. En este último caso, los costos se harían más que excesivos como lo demuestran los 125 euros que cuesta al 1541 Ultimate con IVA incluido.

SD2IEC conectada y operando con una Commodore VIC-20 de 4Kb de RAM

Para terminar con la buena noticia, me quedaría remarcar que lo expuesto anteriormente, justifica el nombre del periferci de se desprende el origen del nombre SD2IEC: por un lado del uso tarjetas de memoria SD con el puerto serie IEC, de Commodore. Y ahora si, no me resta más que continua con…

La mala (pero no tan tanto)

Esa primera tanda de SD2IEC, compuesta de 30 unidades, construidas una a una con dedicación y esfuerzo, es la última tanda en construirse. Coincido con Marcos, en que resulta muy costoso en tiempo para que sólo una persona pueda ensamblar los componentes de cada equipo.

La SD2IEC además de facilitar la carga de juegos, despierta la curiosidad de niños y niñas por los videojuegos del pasado ;)

Sin embargo, sería beneficioso reunir a un grupo de gente con el cual retomar el proyecto, no sólo proveer a los usuarios locales interesados en actualizar/revivir su Commodore 64, sino además, ofrecerlo al mercado internacional donde seguramente despertará un especial interés potenciado por el costo.

Afortunadamente, Marcos me comentó que no todo está perdido y que hay dos participantes de Retrocomputacion.com que se perfilan como los relevos de posta del proyecto SD2IEC. Habrá que esperar y estar atentos.

Felicitaciones a Marcos por esta excelente iniciativa!

Una de piratas III – Poke mágico

Definitivamente me había cansado de usar cassettes. Es que tardaban mucho, necesitaba mucho espacio físico para guardarlos y últimamente los mejores juegos de Commodore 64 estaban viniendo en disco.

Leyendo la Segunda Mano de algún martes a mediados de 1987, vi un avisito de Real Time que publicaba algunos equipos usados en venta, con su correspondiente precio. El dinero que había juntado desde hacía un buen tiempo tuvo como destino una diskettera Commodore 1541 usada, en buen estado.

Volví desde Santa Fé y Pueyrredón hasta mi casa de San Martín, con la 1541 en una bolsita y una caja de discos de 5.25″ Damy. En el camino pensaba en todos los juegos que podría jugar. Y en toda la plata que tendría que gastar para conseguir nuevamente aquellos que quedaron en las cassettes. Y tenía una importante cantidad.

Al principio sufrí de esa lentitud de la 1541 que siempre había escuchado hablar. Pero no importaba, porque la carga era algo más rápida que desde cassette. Además, me daba un aire de usuario más experimentado. Un usuario con diskettera.

Pero me volvía a cansar. Y tuve que conseguir un cartucho Fast Load, que además de acelerar la carga y grabación de disco, venía con un botoncito de reset para la computadora. Y aún mantenía la preocupación de las cassettes. Si tuviera una manera de evitar que los programas arrancasen y luego poder pasarlos a disco…pero ¿¡cómo!?

Había visto en la sección “Trucos, Trampas y Hallazgos” de la revista K64 que se podían hacer cosas interesantes o extrañas, modificando valores en ciertas posiciones en la memoria. Por ejemplo, se podía modificar el cartel de la memoria disponible de la Commodore. Entonces, por qué no buscar un Poke de oro, un Poke mágico? Así empecé. Un cuelgue. Reset, borrón y cuenta nueva. Otro cuelgue y otro reset. Un tercer cuelgue y un tercer reset. Mil cuelgues…

Hasta que un día, en algún momento, la Commodore no se colgó. Y cargué el juego Ghost’n Goblins desde cassette. Y al terminar de cargar el juego no arrancó y tuve el control de la máquina. Bastante nervioso, puse un diskette vacío en la 1541 y utilicé el comando de grabación del Fast Load <- GNG .

Fue un ratito. Más nervioso aún, revisé el directorio del diskette y lo que había en la pantalla decía:


Había podido grabar un primer juego de cassette a diskette! Gracias a una combinación de llamadas a rutinas assembler y pokes:

SYS 2049 : POKE 56,0 :  LOAD

Se había deshabilitado la rutina de autoarranque del Turboloader de cassette. Gasté varias tardes y varias cajas de discos hasta que pude grabar un 90% del lote de juegos. El resto eran aquellos cassettes caprichosos cuyo Turboloader no podía burlarlo.

Al final de cuentas pude pasar juegos y programas de cassette a disco y también hacer el camino inverso con ayuda del programa copiador de discos Fast Hack’em , que incorporaba el programa TurboSave.

Así pude grabar a algunos a compañeros y amigos de la escuela como Pitu, con quien me sentaba, o Gabriel Ramirez, conocido por sus historias de levante de minas en el 169 mediante una sola mirada, y también a Gabriela, que era la única chica de la división y con la que un par de veces nos rateamos para terminar jugando al Outrun en su casa.

Había comenzado la época de “hacker” gracias a esta “serendipia” !

No hay FOR sin NEXT

Había visto un screenshot de un cielo poco nuboso con algunos cazas japoneses al acecho, que debían ser destruidos con fuego de batería antiaérea.
Esa imagen, aparecida en la contratapa de una Microhobby a finales de 1986, correspondía a un juego de ZX Spectrum ubicado durante la segunda guerra mundial sobre el océano Pacífico y del cuál sinceramente, no recuerdo su nombre. Sin embargo fue uno de mis puntos de inflexión, porque pasé de ser un simple usuario cargador de programas a un interesado en la programación.

“Quiero hacer algo como esto”, fue lo que me dije. Pero tenía dos desventajas. Primero, contaba con una CZ-1000 con expansión de memoria de 16kb y, segundo, no tenía conocimientos de programación de juegos. Ni de programación en ningún lenguaje.
Así que con 14 años empecé a conseguir y leer las K64 y Programación Popular que pude. Especialmente éstas últimas, porque eran más didácticas y además traían un curso de lenguaje Basic. Claro, como siempre fui muy consistente, resté importancia a este curso.

Después de un tiempo considerable de lectura y análisis de listados de juegos, aprendí que el assembler era cosa de mandinga y que Basic tenía sus limitaciones pero era más entendible. Es más: hasta había aprendido algunas cosas del Sinclair Basic como la estructura de decisión IF – THEN, que debía utilizar LET para operar con variables alfanuméricas, numéricas y efectuar algunas operaciones matemáticas. Y también que con GOTO podía dar saltos mortales dentro del código.

Por otro lado, aprendí que con PLOT x, y podía encender una mancha en una posición de la pantalla, mientras que UNPLOT X,Y la borraba. Si quería mover esa mancha con el teclado, debía leer la función INKEY$ para detectar la tecla presionada y actuar en consecuencia. Para quienes no conocen Sinclair Basic, la implementación del lenguaje estaba bastante ligada al sistema de input de estas máquinas inglesas. Por ejemplo, en una CZ-1000 o en una Spectrum, cuando el cursor tenía la letra K, al presionar la tecla G, aparecía la instrucción GOTO.

Con ese bagaje de conocimiento ya quería empezar a programar el juego. Ni pensaba que pudiese existir alguna etapa previa de análisis y diseño.
Pero un momento…en ese screenshot habían muchas nubes. Entonces, cómo haría para poner todas las necesarias? Tendría que repetir grupos de instrucciones PLOT x,y, tantas veces como nubes quisiera poner? Ya veía que esto se pondría tedioso. Y además intuía que estaba omitiendo algo.

De pronto se hizo la luz: olvidé una de las columnas vertebrales de la programación imperativa: las estructuras de repetición. Tendría que estudiar el bucle FOR – NEXT.

Volví a los estudios autodidactas. Pero pasó el tiempo y no lograba asimilarlo. No podía entender cómo funcionaba. Me superaba. Aprender en japonés, era más fácil que saber que hacía esto:

10 FOR X = 1 TO 10
20 PRINT X
30 NEXT X

Cómo podía hacer que una porción de código se repitiera? Se hizo la luz de nuevo. Recordé a la estructura IF-THEN y la instrucción GOTO, maldita por Edsger Djisktra y un tanto justificada por Donald Knuth. Entonces, lo que me parecía más difícil que japonés, se transformó en:

10 LET X = 1
15 IF X > 10 THEN GOTO 50
20 PRINT X
30 LET X = X + 1
40 GOTO 10
50 …

Maravilloso. Seguía sin saber cómo funcionaba FOR-NEXT, pero ahora tenía una forma de controlar las repeticiones de código que se parecía al chino mandarín. Pero a mi chino mandarín. El código es definitivamente más complejo que el equivalente con FOR-NEXT. Pero así entendía. Y de hecho, es también equivalente al ciclo de programación estructurada WHILE.

Y las nubes aparecieron. Pero las ganas de continuar con el desarrollo se hicieron humo.

Al año siguiente tenía quince años y una Commodore 64, seguía sin entender la estructura FOR-NEXT y me las arreglaba a mi manera. Por casualidad, o por suerte, en la escuela secundaria ya se había definido que el título del egresado sería de técnico en computación. Así, en la ENET Nro. 3 de San Martín (hoy EET Nro 5 Galileo Galilei), durante las clases de matemáticas, la por entonces temible y luego querida Rosa Ana Ferragina enseñaba lenguaje Basic. Fue ella quien muy didácticamente y con la claridad que caracterizaba sus clases, hizo que el FOR-NEXT fuera muy rápidamente digerido por mi rebuscada red de conexiones neuronales.


El desarrollo del juego para CZ-1000 quedó definitivamente abandonado, pero con todo lo aprendido, más detalles y trucos técnicos de C64, pude armar lo que considero mi primer sistema: un programa Basic de utilidades para administración de diskettes.

Años después en la misma escuela aprendí a programar en dBase, Pascal y C. Estos últimos dos lenguajes fueron enseñados magistralmente por el polifacético profesor José Luis Morchio. Pascal se convirtió en mi caballito de batalla por muchísimo tiempo, incluso en los primero años de la facultad. Pero todo esto formará parte de otras anécdotas.

Disk Full

Hay pocas cosas tan sorprendentes como el mensaje “Disk Full”. Sobre todo en un día domingo tan desapacible como el de hoy, en el que no hay motivos ni para asomarse al balcón.

Para aprovechar este día, estuve buscando en la web precios de discos rígidos para notebook. Porque los 80 Gb de la Dell Inspiron 1501 ya se están quedando cortos. Uno generalmente asume que un tamaño de disco será más que suficiente, reivindicando de cierta manera esa frase atribuida a Bill Gates: “Quién necesitará más de 640 Kb?”

Mirando además algunos nuevos modelos de notebooks, encontré un par que tienen varios meses de vida que llamaron mi atención: son novedosas notebooks construidas con antiguas máquinas. Puntualmente con ZX Spectrum y Commodore 64.

El primero de estos es la ZX Spectrum laptop, construida en base a una Toshiba Libretto 110 y una ZX Spectrum. En realidad se trata de una limitación impuesta a la Libretto original mediante la adaptación del teclado de Spectrum, dejándola en condiciones de ejecutar un emulador de esta última máquina. En el blog SRIMEC.COM , está el relato de su construcción.

El segundo de los modelos es la Commodore 64 laptop y, en este caso, se trata de una auténtica C64 a la que se le adaptó la motherboard, la conexión del teclado, se agregó un drive 1541-III -un desarrollo reciente que consiste en reemplazar la 1541 original por un lectora de memorias SD-, una pantalla LCD, parlantes y, finalmente, se acomodó todo el material en un gabinete adecuado. Realmente un chiche, del que pueden encontrarse detalles y planos en el blog Benheck.com

Finalmente se terminó el domingo, no encontré el disco que necesitaba al precio que buscaba, pero descubrí estos modelos de home computers modificados que me resultaron muy interesantes, en particular el “C64p”, por el ingenio y esfuerzo para crear una reencarnación de estas dos leyendas siempre vigentes.

Quiénes ganaron, quiénes perdieron

La lectura que hago del resultado de estas elecciones pasadas es sencilla. Para los gobernantes, sin lugar a dudas el resultado fue un fuerte llamado de atención que se transformó en castigo. Para el resto de la población, debería ser una reflexión más profunda. Un parate para resumir qué se hizo, qué no se hizo y qué se quiere hacer.Y a tener cuidado en lo que se elije. Porque están los de siempre. Y están los nuevos. Y también están los disfrazados de nuevos.

Pero la idea no era hablar de política, sino trasladar la idea de “Ganadores y Perdedores” de estas elecciones al terreno de las home computers de 8 bits. Y ojo. La clasificación es bastante subjetiva y hasta sesgada. Como en las elecciones?

Primero, lo primero. Entonces, a continuación una listita con los ganadores. Los grandes ganadores de la carrera de las Home Computers de los ‘80



Commodore 64


Convertida en leyenda gracias a sus casi 30 millones de unidades vendidas y sus 11 años de comercialización, desde agosto de 1982. Un fierro. Hardware potente y flexible. Firmware un tanto flojo, pero compensado por un software prácticamente ilimitado. Ya no puedo seguir hablando, porque como se habrán dado cuenta en artículos anteriores, tengo una camiseta que dice C64.


Sinclair ZX Spectrum

Una sencillamente maravillosa máquina inglesa. Prodigio de la simplicidad, diseñada por la gente de Sinclair Research, siguiendo los preceptos de economía e ingenio del mago de los ‘80, Clive Sinclair. Gráficos de alta resolución, colores, sonido y un teclado de goma, controlados por un microprocesador Z80. Y por el módico precio de 175 libras esta máquina, nacida en abril de 1982, no tardó en ser aceptada masiva y mundialmente.

Si la C64 fue la máquina más vendida, la ZX Spectrum fue la más clonada de la historia. En Argentina con la serie Czerweny CZ, en Brasil con las TK y en Estados Unidos y Portugal con las Timex Sinclair y Timex Computer, son algunos ejemplos. Incluso hasta entrados los años ‘90 en la ex Unión Soviética.


Sinclair ZX-80 y ZX-81


Si nos situamos en 1980 y 1981, podremos ver la concepción de estas máquinas que representan las ingeniosas ideas de simplicidad de Clive Sinclair. Los diseñadores introdujeron conceptos novedosos y obtuvieron una maravilla de sólo 1 Kb de Ram.

Estas máquinas iniciaron la etapa de la computación hogareña. Dado su precio, la gente salía corriendo a adquirirlas. Para la época en que estas máquinas y la ZX Spectrum fueron creadas, iInglaterra atravesaba un período de profunda recesión. Las máquinas se hicieron tan famosas y fueron tan consumidas a nivel mundial, que Clive Sinclair fue nombrado SIR por el aporte a la reactivación de la industria inglesa. Los clones conocidos más vistos por estas zonas, son la nacional CZ-1000, la americana TS-1000 y las brasileñas Microdigital TK-82,TK-82C y TK-83.


Apple II


Apareció en 1977 y junto con la TI-99/4 -antecesora de la 4a- fue pionera de las home computers, a pesar de no ser tan accesible como las inglesas ZX-80/81.

La Apple II permitió encaminar el rumbo de Apple, la empresa de Steve Jobs y Steve Wosniak, al resultar un éxito comercial a nivel mundial. Esta máquina se convirtió en la plataforma oficial de enseñanza de computación o de materias asistidas, en las escuelas de Estados Unidos y un poco más cerca, en Brasil. Pero en este último caso, sufrieron un desplante debido al “romance” de nuestros vecinos con la norma MSX. En Argentina, prácticamente no se la vio.


Serie Atari XL / XE


Las máquinas de la serie XL fueron las competidoras directas de Commodore. Y eso que tienen cierto grado de parentesco: sus procesadores fueron usados por algunos modelos de Commodore y fueron suministrados por la MOS Technology, es decir, la propia Commodore. Por otro lado, en algún momento de la historia, Jack Tramiel, el fundador de Commodore, adquirió la división Home Computers de la desmembrada Atari, creando la nueva tanda de máquinas: la serie XE de 8 bits y luego la serie ST de 16 bits.
Siguiendo con las relaciones Atari/Commodore, uno de los diseñadores de circuitos de la 2600 y las XL, Jay Miner, fundó su compañía llamada Hi-Toro. Esta empresa creó a la mismísima Amiga, que más tarde fue adquirida por Commodore. Pero también sirvió de base para la construcción de la Atari ST. Son las vueltas de la vida…
Las XL tuvieron que conformarse con ser las seguidoras de la Commodore 64. Muy aceptadas en Estados Unidos, pero principalmente en Alemania y Francia. La gente de Atari aprovechó el empuje brindado por la consola 2600, al momento de su construcción. Ese prestigio le sirvió para que las máquinas fueran bien vistas, a pesar de no ser una maravilla tecnológica.


Amstrad CPC64 y CPC6128


Máquinas muy utilizadas en Inglaterra, Alemania y España. Un diseño excelente y una estrategia comercial muy bien lograda, hicieron que estas máquinas fueran muy reconocidas. Al igual que varias computadoras de la época, utilizaban un microprocesador Z80. A diferencia del resto, tenían un chip de video muy avanzado que le permitía mostrar en pantalla distintos modos gráficos simultáneamente y lograr un altísimo nivel de resolución para la época -720 x 348 pixels-. También se distinguían por utilizar un monitor que les proveía, además del video, la tensión para operar. El modelo CPC64 incorporaba una lectora de cassette y contaba con 64Kb de Ram, mientras que la CPC6128, 128 Kb de Ram y una diskettera de 3′, un formato con muy poco tiempo de vida.
Se dice que el prototipo original de la CPC64 fue un fracaso y que el diseño definitivo fue “inspirado” con ideas de otra empresa.
Fue la Amstrad quien compró, al final de los ‘80, a Sinclair Research y rediseñó los modelos de Spetrum asemejándolos a las CPC

Queda concluida la primera parte de este ranking. Seguiremos con la segunda que se me ocurre más interesante. La parte, la de los perdedores. Y nuevamente, ojo: no es una lista exhaustiva pero es subjetiva. Sé que algunos quizás se sientan molestos por ver a su máquina en el ranking. Pero en muchos casos la pobre máquina no tuvo la culpa, sólo que se trata de una consecuencia de las tácticas usadas por las empresas que la desarrollaron.

Serie Commodore 264 -Commodore 16, 116 y Plus/4-


Gran fracaso de Commodore. Se quizo cubrir el espacio dejado por la VIC-20, con máquinas de características didácticas y de menor precio con respecto a C64. Pero pasó que ese espacio estaba más que cubierto por Commodore 64. Los directivos de la empresa no notaron esta situación. Y para empeorarla, la serie 264 era incompatible en cuanto a software y hardware con C64.
Los desarrolladores de software y hardware no las acompañaron como es debido y les dieron la espalda. La serie murió de innanición en poco tiempo.

Hoy en día, cualquier máquina de la serie resulta una pieza valiosa de colección. En particular, la Commodore 16 y la Commodore 116 que se fabricó en Europa oriental. La versión nacional, Drean Commodore 16, es muchísimo más rara aún.

Tengo dos anécdotas de Plus/4. La primera, es que tuve contacto con esta máquina a los 16 años en la escuela secundaria, la ENET Nro 3 de San Martin -hoy EET nro 5 Galileo Galilei-. La máquina aún operativa, fue guardada en un armario para cederle el paso a las nuevas PC-XT. Hasta que un día, un profesor de taller de electrónica necesitó hacer alguna reparación y no tuvo mejor idea que destripar una máquina obsoleta como la Plus/4. Triste final para una pieza de colección.
La segunda anécdota fue que no hace mucho pude conseguir una Commodore Plus/4 por Ebay. La máquina funcionó un tiempo, hasta que su procesador se averió. Conseguí el repuesto, pero no consigo el tiempo ni las ganas necesarias para superar lo engorroso de su reparación.


Especificación MSX


La iniciativa japonesa de la especificación MSX fue excelente. Resultaron muy buenas máquinas equipadas con un microprocesaor Z80, chip gráfico de Texas Instruments y sintetizador de sonido de Yamaha. Lamentablemente, el destino no las condujo a buen puerto. Quizás por el abandono del apoyo de los Estados Unidos, proporcionado por Bill Gates. Eso la privó de un mercado muy importante. Por otro lado, faltó software. Si bien contó con una biblioteca importante, en el caso de los juegos, finalmente se hacían conversiones de Spectrum a MSX. Un juego de Spectrum está bien para una Spectrum.
Pero era muy pobre corriendo sin aprovechar los recursos de la norma.

En nuestro país, cuando se decía “la MSX”, se hablaba de conocida Talent DPC-200. Aunque también se asomó tímidamente la Spectravideo SVI-728. Curiosamente, la empresa americana Spectravideo fue la que aportó el modelo anterior SVI-328 en el que se basó la norma MSX desarrollada en Japón.
Unos verdaderos fanáticos de la norma, son nuestros hermanos de Brasil. Aún siguen enamorados de las MSX, tanto en su versión ortodoxa representada por las máquinas Sharp Hotbit HB-8000 como las más aceptadas Gradiente Expert XP-800 que pecan por su falta de compatibilidad con la norma.


Texas Instruments TI-99/4a


Es actualmente una máquina de culto. Por fuera, extremadamente sólida y elegante. Especialmente la versión “plateada”. Por dentro…mejor seguir mirando el exterior. Una máquina que fue la primera en usar un procesador de 16 bits. Pero recortado. Condenado a trabajar con 8 bits. El firmware bastante poco amigable, constituido por un conjunto de rutinas a las que sólo se accedía siendo estudiante de magia. Un basic nativo doblemente interpretado y, por lo tanto, lento. A esto se le suma una estrategia de exclusividad de Texas Intruments, para mantener cautivos a los usuarios y manejar los precios a su antojo: aunque no siempre fue así, mayormente había periféricos y programas escritos por la empresa. Esta táctica terminó mal. De hecho, terminó con la máquina. Jack Tramiel, con la Commodore 64 y en un acto de venganza, fue quien terminó destruyendo a la TI99/4a.
De todos modos y, como dije al principio, es una máquina con seguidores -estoicos-, muy elegante, muy llamativa por la gran cantidad de software en “estado sólido” -cartridges- y que contaba con algunas características muy interesantes para la época como diskettera, sintetizador de voz, un mecanismo similar al plug&play y un prototipo de conector serie que hoy sería considerado el tatarabuelo del USB.


Sinclair Quantum Leap


Uno de los últimos inventos de Clive Sinclair al mando de Sinclair Reseach, que demostraban que era humano. Y por lo tanto, se equivocaba. Sinclair pensó en una máquina hogareña pero un poco más seria. Que permitiera trabajar y jugar. Y no al revés, como ocurría con la ZX Spectrum. Así apareció el Sinclair Quantum Leap -QL-, con un microprocesador “serio”, un Motorola 68000 y con muchas fallas. Por ejemplo, los primeros modelos incluían un cartucho adicional con el Basic, pues se habían quedado cortos en el espacio necesario para albergar al sistema operativo y al intérprete del lenguaje. También fue un desacierto muy importante la incorporación de unidades Microdrive -un cartucho de cinta de alta velocidad, poco económico dada su corta vida útil- en lugar de disketteras. Pero no todo era malo en esta máquina. Por ejemplo, tenía un muy buen sistema operativo multitarea y monousuario. También la incorporación del microprocesador Motorola, sentó las bases para la próxima generación de 16bits encabezada por Commodore Amiga y Atari ST.


Enterprise 64 y 128


Un diseño muy bonito. Un hardware dirigido por un microprocesador Z80a, dos poderosos coprocesadores, uno de audio y otro de video -sintetizador de sonido de cuatro voces independientes y video con una resolución altísima para la época, de 672×256 pixels con 256 colores- y mucha capacidad de expansión, con la posibilidad de operar estos recursos desde un potente lenguaje Basic suministrado en cartridge, auguraban un éxito inmediato de las máquina Enterprise 64 y 128, orientadas al ámbito recreativo -bah, a los juegos-.

Pero no. Enterprise, la empresa inglesa, anunció estas máquinas para fines de 1983, pero la comercialización se demoró hasta mediados de 1985, en una Inglaterra dominada por ZX Spectrum, algo de Commodore y bastante de Amstrad. Se construyeron pocas unidades y la mayoría fueron para Europa central y oriental. En particular, para Hungría y Polonia.
Se dice que Alan Sugar, el dueño de Amstrad tuvo acceso a un prototipo de la Enterprise 64 y le sirvió “de inspiración” para que sus ingenieros construyeran la Amstrad CPC64 y la comercializaran más rápidamente. De hecho, basta con mirar la siguiente foto y compararla con la de Amstrad CPC64.


Timex Sinclair 2048 / Timex Sinclair 2068


El intento por introducir la ZX Spectrum en los Estados Unidos. Fue descartado en la fase prototipo, aunque se vendió en Portugal: quien se aprecie de “americano” iba a querer una maquinita tan pequeña, con caraterísticas tan reducidas como las de Spectrum? Si ellos estaban acostumbrados a hardware masivo proporcionado por Commodore, Atari y ni hablar de Apple II! Un poco de mejor suerte corrió la sucesora, la TS 2068; gracias a una canibalización que hizo Timex, incorporando una salida de video, un sintetizador de sonido verdadero, una entrada de cartridge y un teclado plástico, mucho más robusto que el de la ZX, un conector de joystick e incompabilidad con la original ZX Spectrum.


Microdigital TK-2000


Las máquinas TK fueron clones brasileños de las Sinclair, ampliamente usados. Con algunas modificaciones y mejoras, no resultaban 100% compatibles con las originales. Por ejemplo, la TK-90X, el clon de ZX Spectrum, presentaba una interface de joystick, rutinas de carga de cassette de alta velocidad, sonido emitido por el televisor -en lugar del parlante interno- y comandos para debug de programas. Todas características inexistentes en la ZX original, que la convertían en incompatible a nivel software y hardware.

De todos modos, estas máquinas fueron ampliamente utilizadas en Brasil e incluso llegaron a la Argentina, con suceso relativo. Sin embargo, Microdigital decidió cambiar de plataforma y diseñar un clon de Apple II llamado TK-2000. Y si bien, al igual que las anteriores, no era 100% compatible con la máquina original, esta vez Microdigital tuvo problemas. Porque debido a esas diferencias, no pudieron aprovechar una amplia biblioteca de software de Apple II disponible en Brasil.

Peor aún resultó la exportación de la máquina a la Argentina: la Apple II nunca fue aceptada y mucho menos aún un clon incompatible.

Creo que poca gente se hubiera animado a comprar una máquina tan aislada en cuanto a público y recursos. Aunque conozco el caso de un amigo, Ariel, más conocido como “El Chamán”, que tuvo una en su adolescencia. Pero luego creció y la aprovechó para confeccionar un lindo macetero para el jardín -Chamán, te vuelvo a manguear: si no te hiciste un asado con el manual, pasámelo!!-.


Jupiter Ace


Luego de trabajar en el diseño de las Sinclair ZX-80, ZX-81 y Spectrum, Richard Altwasser y Steven Vickers se separaron de Sinclair Research y fundaron Jupiter Catab para principios de 1983.

Así, inspirados en la ZX-81 crearon una máquina con 2kb y un tecladito de plástico que iba a contramano de la tendencia en materia de lenguajes residentes. Si señores, esta máquina incluía un intérprete del lenguaje FORTH; algo que resultaba en un factor de espanto para quienes se asomaban a una primera computadora.

El público no tuvo mucho tiempo de adaptarse o al menos evaluar esta computadora, porque Jupiter Cantab cerró en 1984. De todos modos, es una máquina de culto y están en la web las instrucciones para la construcción de esta singularidad.


Mattel Aquarius


Salió a la venta en 1983 con la idea de introducir a la empresa Mattel, la de las Barbies y los Ken, a la carrera de las home computers. La máquina tenía un microprocesador Z80, un sintetizador de sonido aceptable, pero tenía un manejo gráfico tan pobre que los juegos resultaban de muy baja calidad si se los comparaba con consolas del mismo rango de precios -unos 190 dólares- como Coleco Vision. El software de esta última era definitivamente superior.

La Aquarius no tuvo aceptación y muy pronto fue discontinuada. Independientemente de esto, era una computadora bastante vistosa. Muy adecuada para el uso de Barbie.



Ahora si, este ranking subjetivo de grandes ganadores y perdedores en materia de home computers de 8 bits. Está completo. Pero a decir verdad no lo está, de hecho la lista no es exhaustiva. Además quedan situaciones grises, como en la vida. Por ejemplo, no tengo en claro dónde colocaría a Commodore 128 ni a las máquinas de la especificación MSX-2. Mucho menos aún a la Microdigital TK-90X. Quizás estén en el medio, quizás en alguno de los bandos con un análisis más detallado.

Bienvenidos serán todos los aportes por modificar esta lista, sea nutriéndola, adelgazándola o corrigiendo alguna posición. También sería mucho más interesante la inclusión de una clasificación intermedia. Los grises que mencioné.

Quizás este pequeño juego sirva para ejercitarnos en la forma de efectuar nuestro voto, tratando de encontrar alguna forma conveniente para analizar los pro y contra de los candidatos y plasmar ese análisis en el contenido de las listas…

NO CARRIER

El domingo 17 de Mayo se me pasó volando. Entre el resfrío y algunas tareas pendientes, no hice a tiempo de escribir esta nota sobre el Día de Internet.

Desde el año 2005, todos los 17 de mayo tienen como fin recordar la revolución en nuestra vida causada por la Internet -y en particular por la World Wide Web- y la necesidad de su expansión y adopción para lograr una sociedad más justa y equilibrada.
Para no caer en terrenos pantanosos para mí, como la política o los problemas sociales, me limitaré a recordar mis primeros contactos con esta herramienta. Estos fueron en el año de 1993 en los laboratorios de computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

Hacía poco que había ingresado en la carrera de Ciencias de la Computación y presenciaba como muchos estudiantes, algunos conocidos y otros compañeros, permanecían atrapados durante los intervalos y antes de ingresar a clases, navegando por una primitiva Web, de un poquito más de tres años de vida con el browser de moda Netscape Navigator.
Las nuevas máquinas PC AT-386 y PC AT-486 ejecutaban Windows 3.11 for Workgroups y el stack TCP/IP era provisto por la aplicación Trumpet Winsock, pues la gente de Microsoft se venía negando a incorporar en su sistema operativo un stack TCP/IP nativo que le permitiera conectividad con otras redes que no fueran Netbios frames .

Pero en ese momento la Web, si bien era la que despuntaba, no era la reinante y no era, aún, el sinónimo de Internet. También había gente que obtenía documentos y papers por medio de FTP y de Gopher, el primero aún se sigue usando, mientras que el segundo de los protocolos quedó en el olvido.

Pero la Internet era y es más que eso. No sólo estaba la gente sentada en las máquinas con Windows. Había terminales bobas desde las cuales nos conectábamos al servidor Milagro -un Unix-, donde los alumnos teníamos nuestras cuentas de correo, para chequear novedades mediante el cliente de correo PINE. Pero también una pequeña horda de estudiantes fugitivos de ciertas clases, se comunicaban con otras personas mediante el IRC -Internet Relay Chat-, que para sintetizarlo, diré que es el padre de los Instant Messengers.

En aquel entonces yo era un visionario -cuak!- y la Internet, con la Web, el FTP, Ghoper, IRC y la mar en coche, me parecía una moda pasajera.

No obstante utilizaba Internet en tanto no quedaba más remedio: buscar info en la web o para consultar mails. Pero jamás aprendí a manejar el IRC! Y tímidamente, creo que en 1995 me presté de voluntario para diseñar unas muy primitivas páginas web para el departamento de computación. El proyecto estaba a cargo de un docente llamado Gabriel Wainer que me transmitió una idea sobre el desarrollo en HTML y me dio unas pautas a seguir con respecto al lote de páginas que me tocaría desarrollar. Como resultado obtuve unas páginas muy sencillas -creo que sería justo decir pobres- de gran cantidad de materias en las que se incluía el contenido, la bibliografía, trabajos prácticos, docentes, etc.

Entre estas páginas que desarrollé estaba la de la materia Redes de comunicaciones, a cargo del Dr. Claudio Righetti -en ese momento aún no se había doctorado-. Éste me comentó sobre la conveniencia de hacer unas modificaciones y me proclamó algo así como “el Webista”. Claro, lo hizo adelante de todos los alumnos asistentes a las clases de su matería, que precisamente yo estaba cursando.

Yendo al ámbito particular, en mi casa contaba con una PC AT-386 de 4Mb pero no tenía acceso a Internet. De hecho, no había promociones como en la actualidad y creo que no era posible que el hijo de doña Matilde tuviera el acceso a la red de manera particular.

Cualquier persona un poquito “hacker” que quería experimentar, tenía que conseguir un Modem y conectarse a una BBS -Bulletin Board System- gratuito o pago. En mi caso, me cansaba de recibir los mensajes de BUSY -línea ocupada- pero esperaba pacientemente mi turno para conectarme a los BBS gratuitos y bajar la mayor cantidad de material de lo que yo consideraba útil, hasta que en la línea telefónica aparecía algún ruido o se cumplía mi lapso de conexión, obteniendo en la pantalla el fatídico mensaje NO CARRIER -sin señal de portadora de datos-.
Las comunicaciones las efectuaba con un programa llamado Terminate que operaba a un Modem Zoltrix de 2400 bps. Aún lo conservo en perfecto estado y en su caja.

Un tiempito más tarde aparecieron los primero proveedores de acceso a Internet. Si la memoria no me falla, fue alrededor de 1998. Lo que recuerdo perfectamente, era el elevado costo del abono sumando al elevado costo de la factura telefónica. Y nada de banda ancha: en el mejor de los casos, se garantizaba un acceso a 56 bps.

Uno de los más accesibles era Los Pinos II, al que yo estaba suscripto. Luego aparecieron Sion, Arnet-Telecom y en algún momento de 1999 apareció el punto de inflexión llamado RadAr. Era también de Telecom, pero muy económico por sus servicios reducidos. Por ejemplo, no contaba con soporte técnico online y había una banda horaria de conexión. Mientras un proveedor promedio costaba alrededor de 90$, Radar costaba 9.90$. Un 11% del promedio.

Aún recuerdo a Mario Pergolini en la Rock&Pop, que promovía Sion, criticando al servicio sobre la calidad que podría tener un producto por ese irrisorio precio. Al poco tiempo, supongo que la sonrisa de Mario empezó a borronearse cuando notó la cantidad de usuarios de distintos proveedores -Sion entre estos- que migraban a Radar.

Mi reflexión es rápida y sencilla. No pasó mucho tiempo de todo esto, pero pasaron muchas cosas. Hoy tenemos la vista puesta en el fenómeno de las redes sociales difundidas sobre la web. Pero para mañana se vislumbra el uso de Internet de manera más cotidiana e íntima. Un ejemplo sería la operación con una entidad digital -un agente- capaz de recolectar de la red los datos necesarios para construir información sobre posibles destinos de nuestras vacaciones.

Y pasado mañana?…

Y para finalizar, sepan que esto no termina acá. Porque el Día de Internet, es también el día de las telecomunicaciones. Y en este caso, también puedo hablar de las posibilidades de conexión de las chiquitas de 8 bits.

Están limitadas principalmente por la memoria y por la falta de soporte de nuevo hardware. Aunque, de vez en cuando, aparecen desarrollos interesantes. No obstante, todos los modelos que conozco tuvieron algún grado de conectividad, desde las pequeñas Sinclair ZX-81 y sus clones, que contaban con interfaces RS-232 de Prestel posibilitando el uso de modems externos de terceros, hasta las más sofisticadas Talent MSX y Commodore 64 con varios modelos de modem de la marca. Todas estaban en condición de acceder remotamente a un BBS o a otra computadora. Aunque estimo que, en el país, estas prácticas no ocurrieron sino hasta la masificación de las máquinas PC.


De Talent MSX destaco la existencia de un plan de financiación del Banco del Buen Ayre, para adquirir el equipo en conjunto con un modem, que brindaba la posibilidad de consultar estados de cuentas y de acceder a la red de ACA para consultar estados de rutas, puntos de interés, etc.

En el caso de Commodore 64, destaco que está en condiciones de acceder a la Web como comenté en Fanático de Commodore yo?