Cuando no entendemos cuándo es personal y cuándo son negocios…
Buenas a todos, es la primera vez que entro en este mundo del Blog, lo hago al ver a mi amiga Lauchita canalizando su vida por este medio. Hoy el mundo ya no usa Diarios Íntimos a los veinti o treinti pico ¡y ni hablar más grandes!, así que pude ver al Blog personal como una buena metamorfosis de aquellos queridos diarios.
Cómo empezar?
Preferí comenzar por las queridas mujeres, aliadas, enemigas, compañeras, rivales de nuestros queridos hombres (tendrán su lugar en el capítulo 2, no os preocupéis)
Y viendo un poco mi vida, y la de las queridas mujeres que me rodean, he podido ver cosas que por alguna manera, sólo ahora me llaman la atención.
Tema 1: “Cuando no entendemos cuándo es personal y cuándo son negocios”
¡Muchos “cuando” para una oración! se me criticará, pero ese “cuando” es un indicador de tiempo, y este tiempo es aquello que hace que mis queridas mujeres empiecen a perder la calma, a preguntarse, a dar vueltas, a criticar, a pelear, gritar, enojarse con mis queridos hombres.
Alguna vez leí “Tempus fugit irreparabile” (el tiempo pasa irreparablemente) y es así. Y con ese tiempo hay dos opciones, dos caminos a tomar: abrazarlo o dejarlo ser.
Cuándo abrazamos el tiempo? Cuando nos encontramos en el lugar donde queremos estar, cuando hemos peleado para sacarnos de encima mochilas que no nos dejaban progresar, cuando algo llega en el momento justo, cuando se alinean los planetas y finalmente somos felices.
Cuándo los dejamos ser? Cuando ya, cansados de tanta pelea, aliviados por sacarnos ese peso de la espalda, cuando nos cansamos de conseguir todo y seguir sintiéndonos vacíos.
¿Alguien se identifica hasta ahora?
La solución cuál sería, mis queridas mujeres? En la actualidad la mujer es un ser fuerte, autosuficiente, multifacético, autónomo, autócrata, -incluso- multiuso. Será que ya conseguir el trabajo de tus sueños, tener la casa que siempre quisiste, tener una carrera próspera ya no llena? Ya no nos da ese placer haber conseguido laboriosamente lograr metas?
Viendolo objetivamente, una mujer con un buen trabajo, una casa, una carrera sería alguien feliz… pero qué le pasa a esa mujer??
“HOMBRE” le pasa!!
Pasa que al aparecer esta especie en peligro de extinción no se acuerda de sus logros, de su vida autosuficiente, de su autonomía, de sí misma y comienza a caer en la pendiente del dependiente.
Entonces esa super mujer termina hundiéndose en la Juanita de casa, la que vive para que Juanito sea feliz, para que la quiera, para que la aprecie, para que la acepte, para que la acompañe, para que la entienda, para que la escuche, para que la toque, para que la saque a pasear, para que se sienta orgulloso de la mujer que tiene en casa, para que… para tantas cosas!!
Y aquí yo me pregunto: ¿Y la mujer? “¿qué onda?” qué es lo que ella quiere?
Suelo decir que depender es un gran error. Y creo que no me equivoco. Cuando la mujer, el hombre, lo que sea, se aferra a la persona que tiene al lado “para hacerlo feliz” se olvida generalmente que una pareja es de a dos. Que si buscamos la felicidad de él será siempre porque esa felicidad es la misma que la de ella!
Felicidad masculina y felicidad femenina pueden ser compatibles… es más, me atrevo a decir que DEBEN ser compartidas! Cuando el feliz es él y la miserable ella o viceversa entramos en la zona de riesgo. Y ese riesgo lo corre no quien es feliz a cuesta de la infelicidad del otro sino, justamente, quien ha dejado de ser para ser lo que él (o ella) espera que sea. Lamento informar que eso nunca sucede (y lo digo por experiencia propia).
Por más que nos rompamos los cuernos intentando cambiar al otro, el otro es lo que es. Es su naturaleza, su vida, su ser.
A los hombres no pueden cambiarlos, queridas mujeres, son así, dulces e indefensos, pero al mismo tiempo hábiles y rápidos. A ellos el amor pocas veces les nubla el buen juicio, son más objetivos, más racionales, más lógicos, mas 2+2=4
Y nosotras somos 3×4%6-32x(155×316-699)= ¿X?
Sería tan fácil ser 2×2!!
Y… ES POSIBLE!
Será que no queremos ver qué tan simple es? Es simple, hasta el amor es 2×2! Yo te amo, vos me amas. Listo, cero vueltas.
Cuando amamos, debemos querer y aceptar al otro, todo muy lindo, pero las mujeres pueden (¿podemos?) aceptar todo, como viene, en su paquete original? Y si aceptamos a ese otro, podemos hacerlo sin modificar nada de nosotras?
Tenemos los ovarios para entender que 2×2=4? Que cuando la cosa va, va; y cuando no va, no va?
Será que siempre hay que depender de otro para ser feliz?
Será que no nos queremos lo suficiente para bancarnos solas? Sin ser la Juanita de los sueños de él, siendo nosotras mismas, sin dejar de ser superpoderosas (en estado pre-aparicion del hombre)?
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