BUENOS AIRES – ARGENTINA - DEL 21 AL 25 DE SEPTIEMBRE
Durante cuatro días vas a tener la oportunidad de ver, escuchar y experimentar la apicultura en toda su dimensión: Productores, empresas, proveedores de insumos, exportadores y público en general se dan cita en este espectacular evento. La Rural, Predio Ferial de Palermo, es el marco perfecto para este encuentro, donde habrá todo lo que al apicultor le interesa. Apimondia 2011 es un Congreso, una Apiexpo y un punto de encuentro para los apicultores del mundo entero! Ver más en http://www.apimondia2011.com/congreso/
Es un programa regional que se emite todos los MARTES a las 19:00 porFM Vall 94.7 MHZ de San Andrés de Giles en la provincia de Buenos Aires, y habla sobre temas variados: un espacio para los Movimientos Alternativos, Ecoaldeas, Simplicidad Voluntaria, Cooperativismo, Bioregionalismo, temas de contaminación y agresión al medio ambiente. Idea y conducción: Marcelo Hernández Lo pueden escuchar en directo por http://www.hpcomunicaciones.com.ar/radio/vall.html
El jueves 4 de Marzo estuvimos con Oscar Perone en el programa radial de Marcelo Hernández “La Salud de la Tierra”
En este audición podrán escuchar nuestras voces iniciando algunos temas de debate por ejemplo la importancia de no usar azúcar en la alimentación de la colmena, la preservación de enjambres en zonas urbanas, entre otros propuestas de apicultura y apiterapia que estamos comprometidos a seguir comentando en sucesivas charlas y audiciones radiales.
Ayer, en el programa regional “La Salud de la Tierra” que se emite por FM Vall 94.7 mhz, se trató el tema de los daños a la salud producidos por las fumigaciones y se escucharon los spots del GRR, En el transcurso del mismo, y para que a la gente de San Andrés de Giles no le queden dudas de que no estamos delirando, Oscar Perone les ofreció un testimonio que queda a disposición de ustedes si lo quieren ver.
… debido, principalmente, a la pérdida de diversidad de plantas. Así lo asegura un estudio francés que esta semana publica Biology Letters y que recoge la BBC. Los científicos descubrieron que las abejas que se alimentan del polen que producen varios tipos de plantas presentan un sistema inmune más fuerte que aquellas que se alimentan de una sola especie. Las abejas necesitan tener un buen sistema inmune para esterilizar la comida para su colonia.
Otra investigación concluyó que tanto las abejas como algunas flores salvajes están reduciendo su población a pasos agigantados. Y hace dos años, otro estudio liderado por científicos británicos y holandeses alertó de que la diversidad de abejas y de otros insectos estaba decreciendo a medida que se reducía la diversidad de plantas de las que se alimentaban.
Evitar infecciones en su colmena: Ahora, el equipo liderado por Cedric Alaux en el Instituto nacional para la investigación agrícola de Francia, en Avignon, muestra un posible vínculo entre la variedad de la dieta de las abejas y la fortaleza de su sistema inmune.
Los insectos que se nutrían con una mezcla de cinco tipos diferentes de polen tenían niveles más altos de glucosa oxidasa (GOX) que las abejas que comían polen de un único tipo de flor, incluso si ésta tenía un contenido proteico mayor.
Las abejas producen glucosa oxidasa para proteger la miel y la comida de las larvas de de microbios. Así, protegen a su colonia de posibles infecciones.
Importantes pérdidas económicas
Por otro lado, un estudio de la Universidad de Reading sugiere que la población de abejas en el Reino Unido está disminuyendo dos veces más rápido que en el resto de Europa.
En EEUU el problema es incluso más grave. Allí, colonias enteras han desaparecido. Las consecuencias para la economía son evidentes por lo que tanto el Gobierno británico como el estadounidense han comenzado a invertir en investigación para averiguar a qué se debe.
En EEUU la pérdida de abejas se ha detectado en colmenas que son transportadas a diversas zonas del país para polinizar importantes cosechas. Por ejemplo, las llevan a una plantación de almendros, donde sólo disponen de un tipo de polen. Además, en EEUU el problema podría deberse también a una pérdida de diversidad de las abejas.
En Francia, el Gobierno ha puesto en marcha un proyecto para sembrar flores en un intento de parar el declive de sus abejas.
Los investigadores del ARS han desarrollado abejas de miel que luchan más enérgicamente contra los ácaros varroa, los cuales son parásitos que causan problemas mayores en las colmenas.
Algunas abejas de miel ahora luchan enérgicamente contra los ácaros varroa, gracias a los intentos de científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) de desarrollar abejas que tienen un rasgo genético que les permiten encontrar más fácilmente los ácaros y eliminarlos de su nido de cría.
El ácaro parasítico varroa ataca la abeja de miel, Apis mellifera L., alimentándose en la hemolinfa, la cual es la combinación de sangre y fluido dentro de la abeja. Colonias de abejas de miel pueden ser debilitadas o matadas, dependiendo de la severidad de la infestación por los ácaros. Si tratamiento, la mayoría de colonias infestadas mueren con el tiempo.
La sensibilidad higiénica a varroa (VSH por sus siglas en inglés) es un rasgo genético de las abejas de miel que les permite sacar las pupas infestadas de las celdas operculadas–las crías selladas en las celdas del panal con una capa protectora de cera. Algunas veces las abejas tienen dificultad en encontrar estos ácaros, ya que las plagas atacan las crías en desarrollo mientras todavía están dentro de las celdas operculadas.
Científicos en la Unidad de Investigación de la Crianza, la Genética y la Fisiología de Abejas de Miel mantenido por el ARS en Baton Rouge, Luisiana, han desarrollado abejas de miel que tienen un nivel alto de expresión del rasgo VSH. Abejas de miel son naturalmente higiénicas, y a menudo sacan las crías infestadas de sus nidos. La VSH es una forma específica de limpieza del nido enfocada en sacar las pupas infestadas por los ácaros varroa. Las abejas de miel son bastante agresivas en su persecución de los ácaros. Las abejas se unen, mastican y abren la cubierta de cera, sacan las crías infestadas y los ácaros, y los desechan del nido de la cría.
Esta higiene mata las crías débiles del acaro, de este modo reduciendo tremendamente la reproducción total del ácaro femenino. Es posible que el acaro femenino pueda sobrevivir esta experiencia y pueda tratar de reproducir de nuevo en el nido de cría, pero si esto ocurre, ella sufrirá un tratamiento similar otra vez por las abejas.
Para probar la resistencia de las abejas con VHS a los ácaros varroa, los científicos en Baton Rouge realizaron pruebas de campo usando 40 colmenas que tuvieron varios niveles de VSH. El crecimiento de la población de ácaros fue significativamente más bajo en las colonias con VSH y las colonias híbridas, comparadas on las colonias sin VSH. Las colonias híbridas tuvieron solamente la mitad de los genes de VSH normalmente encontrados en las abejas puras de VSH, pero todavía retuvieron una resistencia significativa contra los ácaros varroa. Los científicos también desarrollaron maneras más sencillas que los criadores de abejas pueden usar para medir el nivel del comportamiento de VSH en sus colonias.
Los resultados de esta investigación fueron publicados en las dos revistas ‘Journal of Apicultural Research’ and ‘Bee World‘ (Revista de Investigación Apicultura, y Mundo de Abejas).
Secretario de Agricultura Tom Vilsack se juntó hoy con la primera dama estadounidense, Michelle Obama, y un grupo de estudiantes del quinto grado en el Jardín Sur de la Casa Blanca para hablar de la importancia de una dieta sana, la disponibilidad de frutas y verduras producidas localmente, y las abejas.
“Cultivar sus propias frutas y verduras es una de las mejoras maneras de tener alimento sano”, dijo Vilsack. “Trabajar en el jardín es una manera excelente de mantenerse físicamente activo y mantener el cuerpo saludable. Y el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) está ayudando a las escuelas a asegurar que cada estudiante en EE.UU. recibe un almuerzo sana y nutritiva en la escuela”.
Este julio, el USDA proveerá dos tipos de abejas de miel desarrollados por científicos del USDA para polinizar las plantas en el nuevo jardín de la Casa Blanca. Estas abejas tienen resistencia contra dos tipos de ácaros parásitos perjudiciales. La popularidad de estos dos tipos de abejas resistentes está aumentando rápidamente entre los apicultores.
Abejas de miel son una gran mejora en cualquier jardín, porque aumentan los rendimientos de las plantas, producen miel, y son unas de las criaturas más fascinantes de observar en la naturaleza. Desafortunadamente, los ácaros parásitos causan graves problemas de salud para la mayoría de las variedades de abejas de miel, y muchos apicultores tienen que aplicar pesticidas para combatir los ácaros en las colmenas. Pero estas abejas de miel desarrolladas por el USDA tienen una resistencia natural a los ácaros, y ofrecen una alternativa más natural y más orgánica para el jardín de la Casa Blanca.
Las abejas de miel son imprescindibles a la agricultura estadounidense, y agregan aproximadamente 15 mil millones de dólares de valor a los cultivos estadounidenses, particularmente los cultivos de especialidad tales como almendras y otros frutos secos, bayas, frutas y verduras. En el estado de California, la polinización del cultivo de almendras requiere 1,3 millones de colonias de abejas, o aproximadamente la mitad de todas las abejas de miel en EE.UU., y se proyecta que esta necesidad aumentará a 1,5 millones de colonias por el año 2010.
Científicos con el Servicio de Investigación Agrícola (ARS), el cual es la agencia principal de investigaciones científicas del USDA, desarrollaron los dos tipos de abejas de miel que resisten los ácaros. Un tipo tiene un nivel alto de resistencia contra el ácaro parásito Varroa destructor, comúnmente conocido como el ácaro varroa. Estas abejas de miel tienen un rasgo llamado “la sensibilidad higiénica a varroa”, el cual causa que las abejas obreras detecten y quiten las abejas infestadas de la colmena, por eso eliminando la necesidad de utilizar productos químicos para ayudar a controlar los ácaros.
El segundo tipo de abeja de miel con resistencia a los ácaros es basado en una raza de abejas de miel de Rusia que tienen una resistencia natural a no sólo los ácaros varroa, sino también a los ácaros traqueales que infestan los tubos traqueales de la respiración de las abejas. Estas abejas también tienen un nivel alto de tolerancia al tiempo frío y requieren menos alimentación artificial que las típicas abejas de miel.
Las abejas rusas fueron llevadas a EE.UU. por Thomas Rinderer, quien es líder de investigación de la Unidad de la Crianza, la Genética y la Fisiología de Abejas de Miel mantenida por el ARS en Baton Rouge, Luisiana. Allí, estudios de estas abejas han estado en curso desde mediados de los años noventa. Rinderer y otros científicos del ARS colaborarán con el personal de la Casa Blanca en la instalación de las abejas de USDA en el jardín de la Casa Blanca.
Durante los últimos ocho años, abejas reinas de ambos tipos para utilización en la crianza han sido lanzadas al sector de la apicultura. En el año 2008, un grupo de criadores llamado la Asociación de Criadores de Abejas Rusas se formó para suministrar las abejas reinas rusas por todo el sector estadounidense de la apicultura, y ahora la demanda sobrepasa la disponibilidad.
Ambos tipos de abejas resistentes a los ácaros son buenos polinizadores y son fáciles de mantener a causa de su robustez, de este modo asegurando el éxito del nuevo jardín de la Casa Blanca.
El uso de colmenas para medir contaminantes atmosféricos, un método ecológico y de coste muy reducido, es ya una realidad en otros países europeos y acaba de llegar a España de la mano de una empresa cordobesa.
(EFE) Imagen de archivo de un un panel de abejas sano.
Así lo ha asegurado a Efe Jose Antonio Ruiz, responsable de la empresa Apoidea, promotora del proyecto piloto pionero en España que se desarrollará gracias a un convenio firmado con el Ayuntamiento de Córdoba.
Los insectos actúan como “bioindicadores” que, cuando salen a buscar polen, recogen a la vez muestras de metales pesados del aire “pegadas” a los pelillos de su cuerpo.
El tipo de polen que recogen las abejas permite, además, conocer los lugares que han visitado y relacionarlo con los niveles de contaminación de metales pesados como el plomo, níquel o mercurio.
En la actualidad Apoidea está en negociaciones con la empresa de gestión ambiental de la Junta de Andalucía para establecer la validación de la metodología para que sea reproducible en otras ciudades españolas.
Para el proyecto piloto se han instalado cinco estaciones de monitoreo, cada una con 40.000 abejas, de las que 10.000 salen diariamente en busca de polen y néctar.
Cada estación se compone de dos colmenas que abarcan áreas de 7 kilómetros de forma que, sumando todas las unidades de muestreo, se cubre todo el territorio de la ciudad andaluza.
“Para muestrear los metales pesados se recogen abejas vivas y polen cada 15 días y de néctar una vez al mes, que son congeladas para su envío y posterior análisis a la Universidad de Bolonia (Italia), donde lideran la investigación en esta materia desde hace 25 años”, afirmó Ruiz.
Los datos obtenidos se vuelcan en un sistema de información geográfica que elabora mapas con las sustancias contaminantes presentes en cada área de la ciudad.
El uso de la abeja como bioindicadores también se ha establecido en ciudades de Alemania, Inglaterra o Italia.
Según Ruiz, el proyecto podría extrapolarse a grandes ciudades como Madrid, porque “hay muchas zonas verdes y, si se hacen las cosas bien, las abejas no molestan a los ciudadanos, siempre que no se descubra el lugar exacto de situación de la colmena para evitar problemas”.
Aunque por ahora la empresa solo mide metales pesados y pesticidas, en el futuro se prevé la monitarización de otros compuestos como contaminantes como el dióxido de azufre, e incluso isótopos radiactivos o explosivos.
De hecho, una empresa de Inglaterra ha desarrollado recientemente una patente con estos insectos para descubrir explosivos en los aeropuertos para equipajes de los aviones.
Ruiz también advierte de que este sistema no pretende sustituir a los indicadores físico-químicos convencionales sino complementarlos, aportando un “plus” de información. “Nada mejor que un ser vivo para conocer los efectos de la contaminación en otro ser vivo, el humano y a su entorno”, ha afirmado.
Metrópolis como Londres y París han comenzado a colmarse de zumbidos
En Francia, la capital ya alberga unas 300 colmenas
La colmena de plástico vale 582 euros; las abejas, entre 95 y 175 euros
Por PABLO FRANCESCUTTI (SOITU.ES) Actualizado 19-08-2009
Unos cuantos europeos y estadounidenses, hartos de escuchar los lúgubres pronósticos acerca de la desaparición de las abejas melíferas, han resuelto atacar el problema a su manera. ¿Cómo? Abrazando la apicultura e instalando colmenas en los balcones, jardines y azoteas de sus viviendas. De la mano de estos urbanitas concienciados, metrópolis como Londres y París han comenzado a colmarse de zumbidos.
La reducción del número de abejas se atribuye al ‘Trastorno del colapso de colonias’, un fenómeno imputado a una variedad de causas que van desde el abuso de insecticidas hasta parásitos, pasando por el cambio climático o incluso las radiaciones de los móviles. El mal, aunque parece estar remitiendo en varias partes del mundo, ha hecho estragos en la apicultura europea y norteamericana. De ahí la conveniencia de proteger a estas criaturas cargadas de una importancia ecológica estratégica, por su papel en la polinización de plantas silvestres y cultivos comerciales.
A la cabeza de la tendencia figuran los británicos. En el último año y medio, la asociación de apicultores de ese país ha experimentado un explosivo crecimiento, pasando de 3.000 a 15.000 socios. Atenta al creciente interés social por estos asediados himenópteros, la firma Omlet ha lanzado al mercado una colmena de plástico llamada Beehaus. El aparato se vende a 582 euros; y las abejas se compran aparte, pudiendo costar entre 95 y 175 euros. Además de facilitar una acción en defensa de una especie en peligro, Beehaus le permite al apicultor aficionado recoger una buena cantidad de miel para su consumo (hasta 20 kilos al año, asegura el fabricante).
En Inglaterra, la práctica tiene por principales valedores a los responsables de Natural England, una organización conservacionista. “No existe razón por la cual nuestros pueblos y ciudades tengan que resultar unos desiertos de vida silvestre. La vida silvestre puede salir adelante cuando diseñamos nuestras áreas urbanas teniendo en cuenta a la naturaleza”, manifiesta Tom Tew, asesor científico de la ONG.
El amor a las abejas no se limita a las islas británicas. En Francia, la Ciudad Luz ya alberga unas 300 colmenas, algunas de ellas emplazadas en los tejados de la Opera y del distinguido Palais Garnier: el signo de que la apicultura urbana se ha vuelto chic. La Casa Blanca, con su políticamente correcto inquilino, no podía quedarse al margen; y sus jardines acogerán varias colonias. No se trata de un gesto aislado; los aficionados a la apicultura también se multiplican en Estados Unidos.
(Omlet)
Colmena de plástico Beehaus.
A quien se pregunte de qué vivirán estos laboriosos himenópteros en nuestras junglas de cemento, los entendidos le responderán que los jardines públicos y privados, las macetas de los balcones, el arbolado urbano, les garantizan un renovado banquete floral. Además, la urbe presenta una gran ventaja frente al medio natural: se encuentra prácticamente limpia de los pesticidas que se arrojan a mansalva en las zonas cultivadas. Por esas razones, afirman sus promotores, las abejas de ciudad producen más miel que sus congéneres del campo. Productividad al margen, la presencia de esos insectos sí promete contribuir a hacer de las ciudades unos lugares ecológicamente más amables.
Los apicultores de toda la vida no ven con malos ojos estas acciones, que juzgan simpáticas, pero creen que el destino de la apicultura se decidirá en sus lugares habituales, los montes y el campo. Puede ser; de todos modos, estimula ver cómo las noticias catastrofistas acerca de una especie, en lugar de provocar un encogimiento colectivo de hombros, generan un movimiento espontáneo de rescate. En este punto al menos, la colmena humana se está mostrando a la altura de las circunstancias.
“Soy una apicultora urbana secreta, una primeriza en criar dos colmenas para producir miel en mi tejado. No tengo miedo de las abejas, pero estoy un poco preocupada por si me descubren mis vecinos“. Así comienza el blog de esta mujer de identidad desconocida que vive en una gran ciudad de los EEUU cuyo nombre tampoco quiere revelar.
Hace un año fue cuando esta estadounidense comenzó su sueño de criar una colmena de abejas en el tejado de su casa para producir miel y su blog nos cuenta todos los detalles de este peculiar entretenimiento. No se trata de ninguna “friki”, os sorprendería saber cuanta miel se produce actualmente en las ciudades del mundo.
En el caso de Francia, hace ya tres años que se desarrolla un programa para recuperar colmenas urbanas. París está poblado por miles de abejas, que han colonizado techos, balcones, parques, teatros, centros comerciales, museos y hoteles. En total, se habla de unas 300 colmenas en la ciudad. Por ejemplo, el Hotel Eiffel Park produce con sus tres colmenas 150 kilos de miel al año, un producto que sus clientes degustan en el desayuno y en deliciosos postres.
El consumidor puede estar tentado a desechar la miel producida en ciudades contaminadas, pero la Asociación Francesa de Apicultores (UNAF) publicó recientemente que las abejas criadas en ciudades son más sanas y más productivas que sus compañeras rurales. “Aunque pueda ser paradójico, las colonias de abejas viven hoy mejor en ciudad por la ausencia de tratamientos fitosanitarios y un encadenamiento de la floración a menudo más regular”, cuenta la UNAF, que fomenta su cultivo urbano (en ciudades como Nantes, París, Lille) para llamar además la atención sobre la cada vez peor situación de estos insectos (ver pdf).
Por su parte, la Asociación de Apicultores de Londres tiene al menos 5.000 miembros registrados que crían abejas en los patios y tejados de esta ciudad. En cambio, los apicultores de Nueva York no son tan afortunados. Como la protagonista del inicio de este artículo, tienen colmenas en la clandestinidad pues la legislación vigente no permite criar en la ciudad “animales salvajes, feroces, peligrosos o inclinados a hacer daño por naturaleza”… incluidas las abejas. Es por eso que pocos apicultores admiten que se dedican a esta dulce actividad. Por eso, y porque la multa es de 2.000 dólares.
En el caso de Alemania, la preocupación no es por los vecinos sino debida a que la población de abejas está disminuyendo. Los expertos ya han determinado que esta reducción puede tener serias consecuencias sobre la producción de frutas si la polinización comienza a fallar. Las abejas pueden viajar kilómetros para buscar el néctar y el polen y, por tanto, no dependen de que tengan flores cerca de donde habitan.
El hotel Paris Rive Gauche cultiva abejas en sus propios tejados
Así que los apicultores de Wiedenhöft han trabajado duro para atraer sangre joven a esta profesión que, de momento, incluye un porcentaje desproporcionadamente alto de personas mayores. Ahora, cientos de miles de abejas están constantemente en los cielos de ciudades como Frankfurt, Múnich y Hamburgo. Esta última tiene al menos 50 millones de abejas en 2.100 colmenas. Sólo la capital alemana tiene unos 500 apicultores.
Pero no sólo es un pasatiempo para ciudades de países desarrollados sino que, por ejemplo, en la República Democrática del Congo se han definido programas de agricultura urbana como una manera de que la población acceda a alimentos frescos y plantas medicinales que fortalezcan su sistema inmunológico. Si la miel, además de rica, resulta interesante por sus propiedades medicinales, más aún en países con pocos recursos económicos.
En España, por otra parte, además de los numerosos casos de colmenas destruidas por los cuerpos de bomberos ante las llamadas de alarmados ciudadanos, el Ayuntamiento de Córdoba ha decidido recientemente utilizar a las abejas como bioindicadores. Los estudios permitirán saber los niveles de contaminación del aire en esta ciudad andaluza, sobre todo, en lo que se refiere a presencia de metales pesados, como el cromo, el plomo y el níquel.
Los apicultores definen su actividad como una experiencia muy positiva. Seguir de cerca el proceso de producción de las abejas tiene muchos alicientes ya que uno aprende de la complejidad de la naturaleza, de la paciencia, del espíritu de trabajo en equipo, de la celebración de la vida… En definitiva, ¡un placer! ¿Os animáis?
*Piedad Martín es especialista en desarrollo y medio ambiente y trabaja en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia. (Las conclusiones y puntos de vista reflejados en este artículo son responsabilidad únicamente de su autor y no representan, comprometen, ni obligan a las instituciones a las que pertenece).
La producción de miel en las ciudades es algo que se realiza en otros países, un ejemplo sería Francia. Un programa piloto iniciado hace unos años ha permitido recuperar colmenas urbanas que endulzan con la miel producida por las abejas a los habitantes del país.En el tejado del Hotel parisino Eiffel Park en pleno corazón de París, tres colmenas producen unos 150 kilos de miel con la que el hotel endulza los desayunos y postres de sus clientes, es una muestra más de cómo es posible una convivencia entre abejas y humanos muy gratificante.
Algo distinto ha pasado en España, en varias ocasiones hemos podido conocer a través de los medios de comunicación, que los apicultores o los bomberos debían acudir a retirar colmenas que se habían formado en diferentes lugares de la ciudad. Sin embargo, parece que incluso las ciudades españolas comienzan a aceptar la presencia de las abejas como un indicador de la calidad del aire, una iniciativa del Ayuntamiento de Córdoba ha convertido a las abejas en bioindicadores para tal efecto, aunque por el momento no se habla de producción de miel.
Evidentemente la contaminación reinante en las grandes ciudades nos haría sospechar que la miel producida en la ciudad podría estar contaminada o ser de peor calidad, sorprendentemente un estudio elaborado por la Asociación Francesa de Apicultores muestra todo lo contrario. Al parecer, las abejas de ciudad son más productivas y saludables que las que se encuentran en zonas no urbanas, evidentemente en el campo se utilizan más productos químicos que pueden afectar a las abejas. Se reduce la producción de miel en los países europeos, insecticidas y demás productos químicos empleados en la industria agroalimentaria eran una de las principales causas que provocaban el descenso de la población de abejas.
El artículo de Soitu es sumamente interesante, nos recuerda la importante relación entre los alimentos y la polinización de los insectos, gracias a la polinización que realizan los insectos el 70% de los cultivos mundiales salen adelante. La labor de abejas y demás polinizadores es fundamental para la alimentación humana, la drástica reducción de estos insectos hace necesaria una intervención de carácter urgente a fin de preservar la alimentación en un futuro próximo.
Pero volvamos al tema de la producción de miel en las ciudades, poco a poco se incrementa en otros países, Francia, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, etc., la apicultura florece en las grandes ciudades y esta no es sólo desarrollada por profesionales, aficionados como la responsable del blog La Ciudad de las abejas (City Bees), comparte sus experiencias con los internautas en su constante aprendizaje sobre la producción de miel en el tejado de su casa.
A diferencia de los apicultores de las ciudades del Reino Unido o Francia, en Estados Unidos no se permite la crianza de determinados animales o insectos que puedan suponer una amenaza para el ser humano, de ahí que el blog City Bees sea especialmente atractivo, ya que su propietaria se puede considerar una apicultora furtiva. Quizá Estados Unidos debería replantearse la legislación sobre las abejas, y más sabiendo que es uno de los países que más han acusado la reducción de esta población productora de miel.
Soy apicultora iniciada en la Soc. Arg. de Apicultores y práctica en Apiterapia. Es mi afán tender una red de vínculos por este medio y reunir experiencias que valorizan la Apicultura Sostenible.
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