Archivo para la categoría ‘Sentimientos’
Agosto 19, 2009 | Por solcito | # Enlace permanente
Hay personas que pasan por nuestra vida y no recordamos ni siquiera que pasaron. Pueden ser una figura caminando a nuestro lado, el reflejo en un vidrio, un recuerdo que no se sabe cierto, o un olvido permanente. Estuvieron, por un rato, por mucho, por más, pero la marca que dejaron es casi invisible. Suelen ser hasta casi anónimos.
Hay otras que marcaron un hito pequeño, un gran quiebre, un recuerdo fundacional, y tal vez ni siquiera ellos lo saben. Los protagonistas de un momento. El beso bajo la mesa del jardín, el primer amor de la primaria, el primero que nos hizo llorar, la primera frustración, el que nos lastimó sin que nadie sepa, el que nos dijo algo que nos cambió la vida. Están enmarcados en un espacio, en un tiempo exacto. Quedan como congelados, confinados a un rótulo para siempre. Y muchas veces ni siquiera lo saben, o se enteran años después. Y se siente raro saber cómo uno afectó la vida de alguien, como a veces uno es ese alguien para alguien que no es nadie.
Hay otras que lograron aferrarse. Qué estuvieron, o están, o de algún modo permanecen. Los que compartieron grandes historias, una saga de recuerdos, años de experiencia. Que nos ayudaron a ser quienes somos, por lo bueno y lo malo, lo perdido y lo ganado. Porque podemos encontrarlos en distintos compartimentos de la memoria. Aquí y allá, en distintos cuentos. Los familia, los compañeros de colegio o de facultad, los amigos de la vida, algún que otro profesor, los compañeros de trabajo, los amores, los novios, los amantes y no tanto. Todos aquellos que forman nuestro rompecabezas de la vida. Que al rememorar, nos roban una sonrisa, nos nublan la mirada, nos producen enojo, una carcajada, un suspiro, una mirada hacia el más allá.
Y están las OTRAS. Las que te marcan a fuego, las que te imprimen el alma. Alguna vez, en una rara ocasión, está esa persona que es como un meteorito, que produce un cataclismo cósmico, destruye el mundo existente, las especies, la vida conocida y crea un nuevo punto de origen. La vida comienza nuevamente, o termina definitivamente, desde ahí. Hay un antes y un después perfectamente establecido. Por algo bueno, por algo malo. Producen un impacto profundo. Imborrable. Irreversible. Se convierten en pequeños inmortales, que permanecen para siempre en la memoria y el sentimiento de quienes la conocieron. Aquí no se puede enumerar. Yo tengo el mío, ¿vos el tuyo?
Todos pasamos por la vida de alguien por algo, y dejamos una huella. Por eso, hay que saber cómo, cuándo y por donde caminar. Para que cuando alguien nos recuerde, sea con felicidad, o al menos una sonrisa.
Seamos menos sombras, permanezcamos en el recuerdo y lleguemos a ser un impacto profundo en alguien.
Ver todas las notas en: http://antologiafemenina.blogspot.com
| Por solcito | # Enlace permanente
¿Cuánto dura el enamoramiento? ¿Cuándo empieza el amor? ¿O cuándo muere antes de nacer? ¿Cuál es el instante exacto en que cae el velo de la ilusión, en qué aparece la realidad… para bien o para mal? ¿Cuándo se sabe si “es”… si es que alguna vez se sabe? ¿Cuándo lo que alguna vez te gustó comienza a molestar? ¿Cuándo la gracia se convierte en fastidio? ¿Cuándo se instala la duda y carcome las certezas? ¿Cuándo el amorío se convierte en relación? ¿Cuándo no es más ida, sino que también hay vuelta? ¿Cuándo se termina con absoluta seguridad? ¿Cuándo se empieza sin más “peros”? ¿Alguna vez se completa el check list de lo que queremos y no? ¿Cuándo todas las preguntas tienen su respuesta? ¿En que momento justo echan a volar las mariposas que estaban en la panza? ¿Cuándo desaparece la sensación de que ni un abrazo alcanza para fundirse, qué siempre hace falta apretar un poco más? ¿Cómo se detectan los pequeños detalles que hacen que te quedes para siempre? ¿Cuándo dejamos de tener sexo para hacer el amor? ¿Cuándo el “me da igual” significa: todo lo que hago con vos me gusta, no hace falta elegir, y cuándo: no me importa? ¿Cómo se hace para que todo lo que te encanta, te siga “encantando” cada día? ¿Cómo se hace para que estar no sea sobrevivir? ¿Cómo se pasa de los 3 meses, a 6, a un año, a dos, a diez, a siempre?
¿Se puede asegurar el camino directo del enamoramiento al amor, sin escalas, ni piquetes, ni fracasos?
Ver más notas en: http://antologiafemenina.blogspot.com
| Por solcito | # Enlace permanente

Es increíble como uno pierde la objetividad y la capacidad de análisis cuando le gusta alguien. Como nos empeñamos en ver y creer lo que queremos en lugar de ver y creer lo que está clara, o no tan claramente, frente a nuestros ojos.
No sólo pasa con nosotros, sino que actuamos exactamente igual cuando una amiga nos cuenta alguna historia. Nos aferramos a una frase linda o que suena positiva, o parece que nos está diciendo: me gustás, y dejamos pasar de largo todas las otras señales que nos gritan o destellan como carteles de neón diciendo: no me interesás. Dejenmé ser clara y darles un ejemplo.
La persona que te gusta te dice cuando lo vas a saludar: que rico perfume. Y lo primero que pensamos es: ah,me está tratando de decir algo, que me presta atención, está siendo galante. Y después ni te llama, ni te habla ni busca excusas para estar con vos, y pensamos: es tímido, no se anima, está ocupadísimo.
Claro, si uno busca, encuentra. Quiero decir: que si queremos desesperadamente creer que está interesado, siempre vamos a buscar la oportunidad de obligarlo a decir algo que nos parezca que demuestra su interés, o vamos a detenernos en una frase tonta que dijo al pasar, en una mirada que duró un segundo más de lo que dura cualquier mirada. Lo vamos a consultar con todas nuestras amigas que saben del caso, y por supuesto, vamos a resaltar estas partes, y vamos a omitir que es super simpático pero jamás nos pidió el número de teléfono, que no nos escribe por el msn si no le escribimos ( y que aparte tiene nuestro msn porque nosotras se lo dimos, y no porque lo pidió), que casi todas las conversaciones en las que te dijo algunas frases ambiguas fueron generadas por una, que nos estamos inventando una historia que solo existe para nosotras, y cuando el tiempo pase, y nos demos cuenta que en realidad nada pasa, lo vamos a tildar de histérico o de gay.
Es muy difícil cuando alguien te gusta poder desde el comienzo ver la realidad sin ponerle un filtro de colores para embellecerla. Es una mezcla de esperanza e ilusión, de encontrar a alguien que finalmente comparta lo que sentimos, las ganas de ser correspondidas.
Hay que aceptar lo que es. No pensar tanto, no analizar cada palabra, disfrutar del momento y simplemente dejar que todo fluya. Y ver que pasa. Si pueden…
| Por solcito | # Enlace permanente
Yo no quiero jugar a este juego.
Tanto pensar, tanto elaborar, tanto elucubrar. Mover aquí, poner fichas allá, atacar el flanco débil, esperar el momento justo. Porque resulta que para mi el amor es más simple.
Si estuviésemos jugando al T.E.G. las cartas serían las siguientes:
Objetivo: Conocer al amor de tu vida (es como el equivalente a: Conquistar Asia, América del Sur y Oceanía, y dos países de América del Norte, o 121 países. Una taréa titánica, casi imposible, que necesita el despliegue de todas las armas, batallones, estrategias y tácticas posibles).
Cómo jugar:
1) Si el contrario (que en este caso sería el hombre) avanza primero, debe dejarlo ganar la primera batalla. Retirarse un poco. Sólo un poco, para que siga en el rango visual, pero no en posición de ataque. De hecho, nunca esté evidentemente en posición de ataque, ni muy a la defensiva.
2) Cuando el contrario pida su teléfono, no se lo de de inmediato. Haga que lo pide una vez más. Para que el que siempre mueva las fichas sea él.
3) Si la invita a salir, fija un compromiso. Déjelo para la segunda oportunidad. Mientras tanto, mueva algunas fichas a otro país, para estar preparada cuando el avance venga por el otro flanco.
4) Nunca muestre ansiedad ni desesperación. Son signos de debilidad. No le permiten pensar claro. Hacen que avance sin poner foco en el objetivo final. Entorpecen la táctica y arruinan la estrategia. Y por sobretodo, en la guerra fortalece al enemigo, lo deja tener el control y el dominio de la situación. Pero aún peor, en las batallas del amor, lo envía directo a las trincheras, donde puede protegerse y es difícil atacar.
5) No se juegue el todo por el todo. Tenga unas fichas aquí, otras allá, otras más allá, y vaya manejando las expectativas. Sólo pongas todas las fichas en China para atacar Kamchatka cuando esté absolutamente segura que ese es el país que quiere conquistar.
6) Siempre muéstrese un poco débil, otro poco desvalida, otro poco que no entiende el juego, casi como que ni sabe tirar los dados. Si avanza muy rápido, conquista muchos países, y muestra que es inteligente y capaz, es obvio que el contrario va a abandonar el juego, para buscar un contrincante más fácil (en todo sentido).
7) Si quiere que el juego dure, por lo menos el tiempo suficiente para ver s puede alcanzar el objetivo: vaya despacio, país por país, mano por mano, tiro por tiro. Piense. Siempre piense antes. No actúe impulsivamente. Aunque muchas veces pueda ganar, deje ganar al otro. No se adelante. Siempre hay un momento exacto y correcto para atacar. No pierda ese momento. No es antes, no es después. Errar en cualquiera de estos puntos, hace que el juego termine demasiado pronto, y hay que sacar una nueva tarjeta y volver a empezar.
Recuerde, por algo el juego se llama: Táctica y Estrategia de Guerra.
Bullshit. Todas estas reglas pueden estar en el manual que quieran. Y funcionan. Se los aseguro. Es como cuando comenzaron a aplicar “El Arte de la Guerra” en Marketing. Los principios son correctos, sólo hay que aplicarlos en un nuevo terreno.
El punto es, que en mi idealismo, en el sentimentalismo absurdo y cursi, el amor no debería manejarse como en una guerra. No debería manejarse. Sencillamente debería ser espontáneo. Simple. Que ambas partes vengan avanzando por el territorio y se encuentren en el medio de camino, en un punto justo. Sin batallas, sin tiros. Desarmados. Abiertos y dispuestos. Con una simple carta de acuerdo mutuo en el que se estableciera: vamos a respetarnos, a conocernos, a querernos, a admirarnos, a ilusionarnos, a esforzarnos, día a día, minuto a minuto, segundo a segundo, para llegar a amarnos, y seguir entonces respetándonos, conociéndonos, queriéndonos, admirándonos, ilusionándonos, entregándonos, esforzándonos, día a día, minuto a minuto, segundo a segundo.
No quiero jugar a este juego. Porque recuerden, el juego se llama Táctica y Estrategia de Guerra. Que es exactamente lo contrario al amor.
Marzo 30, 2008 | Por solcito | Claves: amor, destino, edad, paradoja | # Enlace permanente
Es increíble como a veces la persona indicada viene en el envase incorrecto, en el momento equivocado y sobretodo desfasado en el tiempo.
Una espera conocer a alguien que sea de tal o cual manera, y muchas veces piensa que jamás va a encontrarlo, pero se aferra a la fantasía, la vuelve realidad en sueños, y la busca incansablemente por la vida.
Entonces, esa misma vida, jocosa, despiadada y aburrida decide tendernos una trampa. Nos dice: aquí va el que tanto esperabas.
Un hombre colmado de caricias, de frases de amor, de canciones románticas, de abrazos enormes, de risas imprevistas, de encuentros espontáneos. Un hombre que exuda sexo, que enciende la química, que transpira pasión. Y sin importar todo esto, simplemente un hombre, que cuando recordás, te hace esbozar, sin quererlo, una sonrisa.
Pero claro, como no podía tenerlo todo, lo metió en un cuerpo diez años menor.
Y todo lo perfecto, se transforma en una broma pesada del destino.
Porque, por supuesto, la diferencia se nota según en que momento uno se encuentre. Pero para no dejar detalle librado al azar, también se encargó de que no fuera el adecuado.
Escucho su risa a mis espaldas mientras escribo. Y una vocecita cruel que dice: “casi.. pero vas a tener que seguir esperando
Enero 18, 2008 | Por solcito | Claves: abrazos, amor, recuerdos, soledad | # Enlace permanente
Suelen haber situaciones, momentos, detalles que hacen mella, se fijan en nuestra retina, se adhieren a nuestro cerebro. Sensaciones, imágenes que nos asaltan infinitamente. Se repiten, una y otra vez, como una película de un cine continuado. Nos perturban. Nos dejan sin aire, nos quiebran el aliento, nos detienen los latidos. Necesitamos un suspiro profundo, una bocanada de aire fresco, un electroshock que nos devuelva a la vida.
Pasa cuando tenemos sexo con alguien. La escena recobra vida en nuestra memoria. Lo sentimos en la piel. Nos quema fantasmalmente el aliento. Son como polaroids, instantáneas de un momento que irrumpen aquí y allá, sin pedir permiso, quebrando, desestabilizando, rememorando. Los recuerdos nos acosan sin descanso. Las palabras llegan como susurros. Por días conviven con nosotros, en la vigilia y el sueño. Sin tregua, sin paz.
Pero también pasa con situaciones más ínfimas, más imperceptibles, más banales.
Tengo un recuerdo persistente y hasta físico que me asfixia. Él, quien me desvela, acostado a mi lado boca arriba. Mi brazo sobre su pecho desnudo. Inmóvil. Sin querer delatarse. Conteniendo una caricia. Él giró hacia mí. Puso su brazo alrededor de mi cintura, y el mío quedó en su espalda, cerca de un abrazo. Casi entrelazados. Su boca estaba a centímetros de la mía. Sentía su respiración. Los dos corazones latiendo al unísono. La penumbra de la luna entrando por la ventana. Un segundo. Diez. Doscientos. Una eternidad para mí. Luego giró. Se levantó. Se alejó. Pasó. Nada más.
Ahí está. Late. Cobra vida. Intenta permanecer, porque lo que es tan breve, se convierte en fugaz, y se pierde, se desvanece.
Hay otros. Los más pequeños son los que resisten. Los que dan batalla al olvido.
Algún abrazo. Algún roce. Palabras. Sonrisas. Miradas. Frases. Bailes.
Creo que nos siguen porque buscan crecer. Buscan convertirse en algo más. En un recuerdo perenne. Quieren dejar de ser una semilla, florecer, y seguir siempre verdes.
Se aferran tanto que aunque no maduren, nunca mueren. Quedan en el baúl de minúsculos tesoros.
Entredormidos, de vez en cuando despiertan, sorpresivamente, y nos roban el hálito, por un segundo, por miles, por siempre, otra vez.
Ultimos Comentarios