Participación en “Argentina para armar” por TN

El 1° de agosto de este año, Animate a manejar!!! participó en el programa de TV “Argentina para armar” que se emite por el canal TN los domingos a las 22 hs. y es conducido por la prestigiosa periodista María Laura Santillán. Durante el programa se habló sobre autoempleo y emprendimientos. Para poder ver el programa pueden acceder al siguiente link:

http://www.tn.com.ar/2010/08/01/sociedad/02206558.html

Artículo en Revista Ohlalá

Ohlala JPG

Nota en Revista Parabrisas

En esta oportunidad les muestro la nota sobre amaxofobia publicada en Revista parabrisas de febrero de 2009, en la que participó ANIMATE A MANEJAR!!!.

Hasta la próxima.

Parabrisas - Febrero 2009

Lic. Omar Leonardo Alzugaray

Notas periodísticas

En esta oportunidad me gustaría empezar a compartir con los lectores de mi blog, las notas periodísticas en las cuales participó ANIMATE A MANEJAR. Acá les entrego una de ellas, la nota que publicó la Revista Elle en diciembre de 2006. Hasta la próxima.

Lic. Omar Leonardo Alzugaray

Revista Elle - Dic 06

EL RELATO DE UNA EXPERIENCIA

En esta oportunidad quiero compartir con ustedes el comentario que una pasante del proceso de pérdida del miedo hizo en el artículo “Llamemos a las cosas por su nombre”. A modo de introducción a dicho comentario, podría asegurar que el caso de Andrea (la pasante en cuestión) puso a prueba el método para perder el miedo a manejar. Digo que puso a prueba porque ella había pasado por experiencias muy fuertes que fueron causa de su miedo a conducir. Si bien, antes de ella, otras pasantes se presentaron con antecedentes de accidentes de tránsito, siempre habían sido accidentes menores -un roce con otro auto, una óptica rota, pequeños choques contra alguna columna de una cochera, etc -, esta era la primera vez que alguien pedía ayuda luego de haber atravesado por un gran accidente de tránsito con consecuencias traumáticas. Ese miedo intenso y las huellas de lo vivido por Andrea se presentaban en cada encuentro del proceso, es por eso que durante muchos encuentros tuvo mayor peso la palabra (sin ser una terapia) que la práctica en sí misma. También en esta oportunidad quedó demostrado lo que yo llamo la singularidad del proceso, ninguna pasante ni ningún proceso es igual a otro, en cuanto a su duración, a su desarrollo, etc. Andrea necesitó de otras instancias, movimientos e intervenciones verbales que tal vez ninguna otra pasante necesitó de la misma manera. Si tengo que pensar el factor fundamental por el cual Andrea pudo superar su miedo a manejar, yo estoy seguro que fue su voluntad inquebrantable de superarse, su capacidad de soportar los altibajos del proceso, sus avances y retrocesos, su fortaleza para volver a pensar sobre lo que a ella le sucedió. Claro que el método fue útil, pero sin el deseo de vencer al miedo, nada hubiera sido posible. Por eso estoy muy agradecido a Andrea por confiar en mí, en mi método, pero principalmente por confiar en ella misma. Y además le agradezco a Andrea sus generosas palabras, aquí va su comentario:

Hola Omar!
Qué bueno tu articulo! y que verdad es que tus cursos no son cursos sino son un “proceso de pérdida del miedo” y que tu “clase” es un encuentro.
A partir de este artículo tengo ganas de compartir con todos ustedes mi experiencia con Omar.
A Omar lo conocí surfeando en la red durante muchos horas, sin saber bien lo que estaba buscando….solo quería resolver mi problema : el miedo a manejar.
Saque mi registro contratando un curso y realizando al final del curso el examen, al que aprobé sin problemas.
Nunca pude manejar en tránsito. Ni bien me sentaba al volante mis manos transpiraban, y tenía una tensión en todo mi cuerpo que no podía dominar, es decir tenía un estado que no era precisamente de placer.
A principios del año pasado me compre un auto y pensé que, con voluntad lo iba a superar. No fue asi y a partir de ahí me di cuenta que solo podía resolverlo con ayuda.
Hace aproximadamente 10 años tuve un accidente automovilístico en el cual mi marido fallece en el acto, yo solo me quebré todo el lado izquierdo de mi cuerpo y mi sobrina tuvo una fractura expuesta en una pierna. Nosotras dos nos recuperamos muy rápido y hoy no existe ninguna secuela del accidente. El accidente me cambio la vida, fue un antes y después…
Con Omar comenzamos a trabajar a fin del año pasado, digo que comenzamos ya que el proceso fue de a dos, el respeto mis tiempos, a veces los encuentros eran de 10 minutos, dado que no podía seguir del lado del conductor, de a poco y fue realmente de a poco con mucha paciencia del lado de él, fui avanzando y fui superando mi problema. He hecho terapia arriba de mi auto y logre determinar lo que me producía tanto miedo. ¡Omar es un excelente profesional!
Hoy ya no tengo miedo y quise compartir con Ustedes mi experiencia para darle fuerza a la persona que esta indecisa y decirle que ¡se puede! Solo hay que tener voluntad para resolverlo y animarse.
Saludos
Andrea

ANIMATE A MANEJAR!!! en “Mujeres al Volante”

A partir de agosto ANIMATE A MANEJAR!!! participará con la publicación de diferentes artículos en los newsletters mensuales y en la revista digital de “Mujeres al Volante”. Pueden ingresar a la revista a través del siguiente link:

www.mujeresalvolantedietrich.com

Allí podrán leer notas súper interesantes relacionadas con las mujeres y los autos y también podrán suscribirse para recibir vía mail las publicaciones de “Mujeres al Volante”. En el último newsletter, el Nº 6, se publicó el primer artículo de ANIMATE A MANEJAR!!! al que pueden acceder clickeando en este enlace:

http://www.onlinedietrich.com/otros/Mujeresalvolante/tabid/283/Default.aspx

No dejen de leerlos!!! Hasta la próxima.

Lic. Omar Leonardo Alzugaray

LLAMEMOS A LAS COSAS POR SU NOMBRE

Continuando con lo expuesto en el artículo anterior es que comenzaremos a nombrar de otra manera algunos términos que se utilizan habitualmente en el ámbito de las academias de conducción. Uno de ellos, y como seguramente ya lo habrán notado si pudieron leer los artículos precedentes es la noción de curso, que la dejaremos de usar por la de proceso de pérdida del miedo. Curso denotaría algo prefijado en sus contenidos, siendo su transmisión para todos por igual; en cambio proceso es una palabra que tiene que ver más con un camino a recorrer donde existiría una dialéctica, un ida y vuelta entre quien enseña y quien aprende donde los contenidos se van construyendo de a dos. Asimismo, hablar de proceso nos remite a una modalidad de abordaje circular, donde cada instancia superada a partir del error, retroalimenta y nutre a la siguiente. De aquí es sencillo deducir que, esta modalidad de trabajo no sintoniza con un abordaje lineal, pasivo e inmediato. No es lineal ni vertical porque se establece una relación en dos sentidos, que se retroalimenta en forma circular; no es un abordaje pasivo ya que existe una participación activa por parte de quien intenta perder sus temores y lograr manejar en la calle.

Teniendo en cuenta la explicación del párrafo que antecede, romperé con la dualidad instructor – alumno, que posee una connotación de extrema asimetría, para comenzar a usar los términos orientador – pasante; ya no hay quien enseña y quien aprende, sino que hay alguien que orienta a otra persona a atravesar (a pasar, por ello es pasante) por un proceso de pérdida del miedo, a pasar de una sensación de imposibilidad a un sentimiento de poder.

Del párrafo precedente se desprende que tampoco utilizaremos la palabra “clase”, sino que preferiría que se nombrara cada tiempo del proceso como “encuentro”, no tanto un encuentro del orientador con el pasante, sino que estamos hablando de un encuentro del pasante con sus temores e inhibiciones pero también y principalmente con sus posibilidades de perderlos y sus potencialidades de lograr el objetivo de manejar en la calle.

Estas son algunas de las diferencias que intento establecer entre el método que diseñé y un curso de manejo tradicional. Hasta la próxima.

Lic. Omar Leonardo Alzugaray

DIFERENCIAS CON UNA ACADEMIA DE MANEJO

Una de las primeras diferencias que podemos establecer con una academia de manejo o autoescuela es la persona quien acompaña en el auto. En el caso de la academia quien acompaña es un instructor, en general con grandes conocimientos de las técnicas para conducir un automóvil, quien enseña al alumno los movimientos necesarios para dominar un vehículo. En el caso del método para perder el miedo a manejar, el que lleva adelante el proceso no es un profesor sino un profesional de la psicología, por lo que el desarrollo del proceso será muy diferente en un caso que en otro. Pero este desarrollo no es distinto sólo por quien acompaña, sino por los objetivos que en un caso y en otro se persiguen. En el caso de las academias se busca que el aprendiz tenga un dominio más o menos básico de las habilidades para conducir y se lo adiestra para realizar las pruebas necesarias que logren que obtenga su licencia o registro de conductor, y en general ellos son los más idóneos para este caso. En el caso del método que diseñé el objetivo principal es la pérdida de los temores a manejar, por lo que el proceso no se encara de la misma forma que un curso tradicional, si bien, aparentemente, contiene alguna de las características de éste. No se hace hincapié en la perfección de la técnica sino en ganar confianza y reforzar la autoestima en el acto de conducir, la destreza y la habilidad se lograrán como consecuencia de la pérdida del miedo, nada se puede aprender si uno está dominado por la inseguridad.

Yo establezco algunas diferencias de terminología con respecto a la que se utiliza habitualmente en el caso de las autoescuelas (curso, alumno, etc.). A partir de la próxima entrega escribiré al respecto tratando de explicar por qué denomino de otra forma ciertas cuestiones que a simple vista parecen no diferir de lo que se hace en una academia. Hasta la próxima.

Lic. Omar Leonardo Alzugaray

METODO A DISTANCIA PARA PERDER EL MIEDO A MANEJAR

Cuando comencé a desarrollar el proceso para perder el miedo a manejar, lo hice pensando en acompañar en su auto a las personas que tenían ese temor. Con el tiempo, y a partir de la creación de mi sitio web, comenzaron a llegar consultas desde el interior de la República Argentina y también de otros países. Yo había diseñado mi método para llevarlo a cabo con mi presencia sobre el auto, en consecuencia resultaba imposible, por razones de tiempo y distancia, realizarlo en otros lugares que no fuera la ciudad de Buenos Aires y alrededores. ¿cómo hacer para responder a la demanda de otras personas que necesitaban perder el miedo?

Esta pregunta me llevo a diseñar un método para perder el miedo a manejar, pero hecho a distancia, sin la necesidad de mi presencia sobre el auto. Luego de mucho tiempo de pensar cómo hacerlo y después de ponerlo a prueba en varias ocasiones llegó la hora de lanzarlo comercialmente. El método a distancia mantiene el espíritu y la base del original pero está adaptado a las circunstancias que implica hacerlo vía correos electrónicos. El espíritu es respetar las necesidades y los tiempos de la persona con temor, pero con etapas mucho más marcadas y diferenciadas, realizándolo con mayor cautela y lentitud, teniendo siempre en cuenta la premisa de cuidar al cliente y su auto.

Aprender a manejar sin miedo en la calle ahora es posible para muchas más personas, a través del método a distancia. Hasta la próxima.

Lic. Omar Leonardo Alzugaray

LAS CAUSAS DE LOS TEMORES

Existen diversas causas predisponentes para la adquisición del miedo a manejar. Un origen habitual es el trauma. Por ejemplo, en muchos casos el temor a volar se desarrolla luego de un mal vuelo, es decir, de una mala experiencia, del mismo modo, el temor a manejar puede desarrollarse luego de un serio accidente automovilístico. No obstante, muchas de las personas con miedo a manejar no han presentado experiencias traumáticas propias o de allegados como para afirmar que esta es la causa exclusiva. El tema de los accidentes de tránsito puede ser causa del miedo a través de diversas formas: habiendo experimentado un accidente, siendo conductor, siendo acompañante o también siendo espectador del mismo; de cualquiera de las formas puede llegar a provocar la fobia, siempre y cuando la persona tenga una estructura de personalidad pasible de ser afectada por estos hechos.

Como pueden apreciar, el título del presente artículo está escrito en plural, dado que existen diferentes causas para que en una persona se manifieste el temor a conducir en la calle. En general, en un mismo individuo se encontrarán varios motivos confluyendo y provocando el temor a manejar. Todos los motivos argumentados por quienes tienen algún tipo de temor a manejar son situaciones reales que les han sucedido a lo largo de su vida, o cuando han intentado aprender a conducir; sin embargo que esos hechos hayan hecho mella en la persona es por una cuestión de personalidad, depende de la subjetividad de cada uno, ya que tal vez situaciones similares en otras personas no produjeron los mismos efectos.

Otra cuestión que es sumamente llamativa es que aproximadamente el 90% de las pasantes que solicitaron mis servicios son mujeres, por lo que se podrían suponer dos cosas: en primer lugar que las mujeres son más propensas a padecer de estos temores; en segundo lugar también se podría pensar que sólo las mujeres piden ayuda para superarlos y que los hombres padecen temores pero que por algún motivo no solicitan ayuda.

Lo que se puede rastrear en la mayoría de los casos es que hubo un aprendizaje tardío, es decir que no aprendieron desde pequeñas o adolescentes, que comenzaron a aprender a conducir después de los veinticinco años aproximadamente. Este motivo, si bien no tendría que ser invalidante para ningún aprendizaje, condiciona los tiempos del mismo; no se aprende de la misma forma ni al mismo ritmo cuando la persona es más joven, más aún no se consideran de la misma manera los riesgos del tránsito en la adolescencia tardía que en la adultez. Aquí podemos observar que confluyen en la misma causa dos variables que condicionan el aprendizaje, una es la variable biológica desde un matiz claramente neurológico, la capacidad de adquisición de nuevas destrezas o habilidades físicas, muy importantes a la hora de conducir, que se presentan como coordinación viso motora; y otra es una variable estrictamente psicológica, la capacidad de ponderación de los riesgos que se toman en todo nuevo emprendimiento, es decir que la adolescencia, cuando la mayoría de las personas aprenden a manejar, es una etapa en la cual los jóvenes creen que todo lo pueden, que nada malo les va a ocurrir.
Otra cuestión que aparece con frecuencia es cierto menosprecio hacia las capacidades de las mujeres para la conducción de automóviles, que puede provenir de la sociedad en general, de su familia de origen, o de la pareja. Está instalada en buena parte de la sociedad que las mujeres “no saben manejar”, es común escuchar en la vía pública, a modo de improperio hacia las mujeres que conducen, la frase “andá a lavar los platos”, expresión machista que intenta expresar que al sexo femenino le correspondería esa actividad y no conducir. Este tipo de comentario que se viene escuchando desde varias generaciones atrás, está instalada en el imaginario social y resuena en forma negativa en algunas mujeres. Retomando la cuestión del machismo es común encontrarnos con relatos de pasantes que cuentan que sus padres enseñaron a conducir a los hijos varones pero no a sus hijas; también se puede escuchar que los padres llegan a pagar un curso de manejo a sus hijas pero aclarándoles que nunca les prestarían el auto. En estos casos son los mismos progenitores quienes se encargan de socavar la autoestima y la seguridad de aquellas personas que desean aprender a manejar. Lo que acabo de relatar lo encontramos repetido casi con exactitud en las parejas de estas mujeres; es claro que continúa existiendo en nuestra sociedad un comportamiento y tendencia machista, por lo menos en lo que a este tema se refiere.

Nuestro país está a la cabeza en las estadísticas de muertes por accidentes de tránsito, esto es de conocimiento público; todos los medios periodísticos se encargan de reflejar día a día esta realidad, por lo que gran cantidad de personas temen salir a manejar por estos motivos, sienten al tránsito de nuestra ciudad como algo amenazante, y quienes recorremos las calles de la ciudad cotidianamente creemos que no es para menos. El tránsito en Argentina, principalmente en las grandes ciudades, es caótico, los conductores en su mayoría no respetan las leyes de tránsito, es la ley del más fuerte (o del vehículo más grande), todo el mundo está apurado, pareciera que los conductores de nuestra ciudad nacieron sabiendo manejar, ya que nadie puede pensar que existen personas que conducen de otra forma y a otro ritmo, que en la calle puede haber principiantes. Esto es un motivo fundamental que hace que mucha gente tenga temor a manejar en la vía pública. Es común escuchar entre las pasantes, aunque sea de difícil comprobación empírica, que las mujeres son mucho más prudentes que los hombres, y también mucho más respetuosas de las normas en general, en consecuencia de las normas de tránsito. Por lo que se les hace muy complicada la adaptación al tipo de tránsito que circula por la ciudad, donde la mayoría de los conductores son poco propensos a respetar las reglas. Las leyes y normas dan un marco de previsibilidad a las cosas, si no se respetan todo se vuelve imprevisible y esto hace que quienes tienen algún tipo de temor les cueste superarlos.

Otra cuestión que puede motivar temores para conducir en la vía pública, son las malas experiencias de aprendizaje. Como decía en el capítulo “El diseño del proceso”, existen diversas formas para aprender a manejar. Sea cual fuere la elegida, todas se basan en un proceso estándar, donde no se tiene muy en cuenta al sujeto del aprendizaje, único e irrepetible. A la persona con cierta tendencia fóbica que no se la puede escuchar o a quien el instructor no puede descubrir sus necesidades, cualquier contratiempo en el proceso de aprendizaje es factible que le produzca el abandono del mismo. Como podemos observar, el nudo de la problemática pasa por el tipo de personalidad de cada sujeto que desea salir a la calle; aquellas personas en quienes están dadas todas las condiciones para que conduzca en la vía pública, seguramente lo hará, no importa el obstáculo que se le interponga en su camino. Pero quienes, debido a su tipo de personalidad, tengan dificultades para aprender esta actividad o sean susceptibles de que aparezcan temores, cualquiera de los motivos antes mencionados, o incluso otros que tal vez aún no alcancemos a vislumbrar, provocará la aparición de las inhibiciones. Hasta la próxima.

Lic. Omar Leonardo Alzugaray


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