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Todos con Pichun, dentenido en Chile

Pascual Pichun es un joven Mapuche de 27 años, militante en la lucha por los derechos de los pueblos originarios.

Desde que se exilió en la Argentina, escapando injustamente de una causa inventada por las multinacionales que operan en Chile y por los terratenientes usurpadores de la Araucanía, comenzó sus estudios universitarios en comunicación en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

Comprometido con la causa trabajo a tiempo completo por los derechos humanos de los pueblos originarios de la región capital y con los privados de la libertad, llegando a dar clases de comunicación en penales de las cercanías de la ciudad de La Plata. Así mismo nunca descuidó su familia y la carga política y emocional de la misma, en todo momento comunicó el juicio a su padre bajo las leyes de la dictadura Chilena.

Como alumno regular de cuarto año de la carrera, que cursaba con mucho sacrificio, participó como colaborador de la secretaria de derechos humanos de la FPyCS e integró numerosos proyectos de Extensión Universitaria y de Voluntariado, llegando a producir tres documentales sobre la recuperación de la memoria de los pueblos originarios con las naciones Wichi, Toba, Pilaga y Guarani.

Por su ejemplar desempeño en su carrera universitaria llego a obtener becas dentro de los diferentes proyectos en que participó, se desempeño además como ayudante alumno en las cátedras de Derechos Humanos y Análisis de la Información.

El pasado viernes 26 de febrero fue detenido en las calles de Temuco por los carabineros mientras caminaba junto a su hermano y se dirigía a ver a su familia, la cual no veía desde hace 6 años.

Profesor en Comunicación Social = Nuevo desocupado

Desde mediados del mes de junio circula entre los pasillos y las aulas de la facultad un rumor sobre la pérdida de fuentes de trabajo para los egresados de la orientación Profesorado. La nueva reforma educativa impulsada por el Gobierno Provincial para implementarse en escuela media a partir del 2010, erradica los ya escasos espacios de desarrollo profesional de los egresados del Profesorado en Comunicación Social de nuestra facultad. Esta tentativa a cobrado forma en los diseños curriculares difundidos tiempo atrás por el Ministerio de Educación.
El proyecto de reforma educativa contiene la iniciativa de unificar los últimos 3 años de la EGB con el POLIMODAL, edificando una Escuela Secundaria Común de 6 años. Las orientaciones que se implementarían serían varias, aunque como profesionales de la Comunicación tendríamos incumbencia solamente en el Bachiller con orientación en Ciencias Sociales. Más arriba se expone un cuadro que compara la propuesta curricular actual con la futura, y explicita reformas a realizarse a partir del 2010.

Qué pasa con cada materia?

Dentro de Escuela Media, l@s egresad@s de Profesorado podemos ejercer nuestra profesión en tres espacios curriculares: Derechos Humanos y Ciudadanía, Cultura y Comunicación y en los ECI (Espacios Curriculares Institucionales). En los dos primeros accedemos mediante concurso y a los ECI a través de la presentación de proyectos relacionados con las iniciativas impulsadas desde los diferentes establecimientos educativos. La asignatura TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) no es actualmente un espacio al que podamos acceder, aunque en su nombre ya se determine nuestra incumbencia como profesionales. En el diseño de la nueva Escuela Secundaria Común, cada una de estas asignaturas sufre modificaciones que terminarían por dejarnos sin fuentes de trabajo.

Derechos Humanos y Ciudadanía: Esta materia puede darla cualquier profesional, independientemente de si ha tenido capacitación en ciencias sociales y ni hablar de la capacitación pedagógica. Esto hace que nuestro acceso esté seriamente restringido por la alta “competencia” para los cargos. Este es un problema patente en la actualidad, que se agudizaría en la nueva reforma en relación a las modificaciones que serían llevadas adelante en otras materias de nuestro interés.

Cultura y Comunicación: Actualmente esta asignatura es la que da trabajo a la gran mayoría de l@s egresad@s de la orientación Profesorado de nuestra facultad. Como se muestra claramente en el cuadro comparativo anterior, esta asignatura es eliminada de la currícula y reemplazada por Antropología; haciendo de nuestro título un papel obsoleto.

ECI: En los últimos años, muchas escuelas de diferentes orientaciones (Técnicas, Naturales, etc.) han integrado a través de los ECI diferentes propuestas pedagógicas relacionadas con la comunicación; constituyendo una de nuestras fuentes de trabajo más importantes. La reforma planeada para el 2010 señala claramente la necesidad de circunscribir los ECI a la orientación específica de cada establecimiento. Esta medida restringiría aún más nuestra posibilidad de conseguir trabajo en escuela media.

TIC:
Como se señaló con anterioridad, esta es una asignatura a la que no tenemos acceso, aunque entendemos que es fundamental abrir la discusión sobre nuestra competencia para desempeñarnos como docentes. En el proyecto de reforma para el 2010 esta materia desaparece como y se incluye en las materias específicas, constituyéndose la misma como Informática.

Organización y comunicación en las Instituciones dedicadas a la Infancia en la Provincia de Buenos Aires (VI)

Relatoría: Mesa barrial Delegación Municipal Los Hornos

El día martes 4 de Noviembre a las 15.30 horas, asistimos a la Delegación Municipal de Los Hornos ubicado en 64 y 137, con el fin de estar unos minutos antes de que se lleve a cabo la mesa barrial pautada según los datos adquiridos por la Subsecretaría de Infancia y Adolescencia de la ciudad de La Plata.

Al llegar a la Delegación, nos encontramos con un grupo de cuatro personas de más de 40 años de edad (tres de ellas eran mujeres y un hombre), que estaban tomando mate, mientras una de las mujeres jugaba al solitario en una computadora, y el hombre ordenaba unos papeles que estaban sobre un escritorio, manteniéndose distante a lo que hacían los demás.

En aquel espacio, había una barra de madera que dividía todo el salón entre quienes trabajaban dentro de la delegación y quienes venían a hacer una consulta o tratar sobre algún tema en particular, como lo éramos nosotros, agentes extraños a su organización.

Al encontrarnos frente a frente con dichos sujetos y separados por la barra, nos interrogaron quienes éramos, de donde veníamos, porqué y para qué. No obstante a este cuestionamiento por parte de una de las mujeres, los demás nos miraban despectivamente, se comentaban cosas al oído e intentaban seguir con lo que hacían anteriormente a que llegáramos, aunque entre ojos nos seguían observando, esperando obtener más datos a cerca de que íbamos hacer a la delegación.

Brevemente nos presentamos, dijimos nuestros nombres, que íbamos a hacer una observación de la mesa barrial con el aval de la Subsecretaría de Infancia y Adolescencia para la elaboración de un proyecto institucional de una de las materias del Profesorado en Comunicación Social. La pregunta siguiente fue: “Periodismo”, y fue cuando todos abrieron aún más los ojos y fue el detonante de un clima bastante tenso. Queriendo salir de aquella situación, y demostrando que nuestras intenciones no era sobrellevarlos por delante, ni cuestionar su labor, ni mucho menos hacer una cámara oculta, ni un trabajo de investigación, etc, les comentamos y en definitiva explicamos nuestro proceso de inserción al ámbito, y a cerca de las últimas reuniones con Verónica Veiga en representación de la Lic. Sandra Castillo, de las mesas barriales.

Inmediatamente cuando le hablamos de la mesa barrial que se realizaría en el día de la fecha y por eso de nuestra presencia, la señora que nos estaba atendiendo, se puso muy nerviosa, más de lo que estaba, y caminaba de acá para allá, diciendo entre labios: “No puede ser, nadie me aviso, las mujeres no vinieron, yo no planifique nada”. Cada vez nuestra presencia era menos grata y se distinguía en las miradas que iban y venían hacía nosotros.

Por lo visto, y tras los comentarios suscitados por la señora, eran pocas las probabilidades de que la mesa barrial se consumiera.

Luego de ir y venir, la mujer que nos atendió y con la cual “dialogamos” a lo largo de nuestro pasar por el espacio, dijo: “Voy a llamar a Sandra Castillo”. Así fue, inmediatamente se comunico con ella. Hecho que nos sorprendió ya que desde la Cátedra de la materia del Taller de Análisis de la Comunicación en Instituciones Educativas, como así también por la insistencia de los alumnos, nunca pudimos dar con ella, quien nos daría información para la elaboración y concretización teórica de nuestro trabajo.

Hablaron por radio muy brevemente debido a que Sandra estaba ocupándose de otros asuntos, y quedo de llamarla a esta a mujer en 15 minutos.

Luego de cortar el teléfono, la señora se veía un poco más aliviada, y nos dijo que esperemos que Sandra, volvería a llamarla y le confirmaría a cerca de si se hacía o no, la mesa.

Luego la mujer se sentó y se puso a tomar mate con las demás, dándonos la espalda y haciendo de cuenta que no estábamos.

Inquietantes por la situación, intentamos tener un diálogo con la señora, de lo contrario una vez más nos iríamos sin ninguna respuesta. Le preguntamos a cerca de la constitución de la mesa barrial, y nos dijo que se reunían hace más de siete meses y que asistían profesionales. Siguiendo con el interrogatorio, le repreguntamos a cerca de que profesionales asistían, y muy apática nos respondió: “profesionales”. Nos dimos cuenta que seguir con el mismo tema iba a ser para problemas, entonces con la cara más simpática y amable que pudimos poner, intentamos charlar de una forma más amigable, dejando de lado la tensión vivida desde que llegamos a dicha delegación.

Indagamos a cerca, de la conformación legal y formal de las mesas, a lo cual contesto que las mesas tienen formalidad escrita y que toda esa documentación la tiene Carlitos. Era el puntapié inicial que necesitábamos y que hasta el momento nadie nos había mandado hacia ese sujeto. Con una alegría en el rostro, tratamos de averiguar quién era “Carlitos”, pero la mujer solo se dignó a volver a repetir su nombre y nada más. Sin perder la paciencia, volvimos a preguntarle a cerca de Carlitos, pero la mujer esta vez se quedó callada.

Luego preguntamos a cerca de que temas eran debates en la mesa barrial, la mujer contesto que se tocaban de los más diversos temas que aquejaban al barrio y que uno de ellos era la cuestión de la ley de la baja imputabilidad de los menores. Preguntamos que debatían a cerca de eso, pero la mujer respondió que no nos podía contestar porque no tenía mucha información y no sabía bien de que se trataba. También nos dijo que la gente del barrio no asistía mucho a las charlas, que solo los que se reunían eran profesionales y un que otro vecino que pasaba y se quedaba a la reunión.

En un momento, el salón quedó totalmente en silencio y fue cuando la señora, nos preguntó, si sabíamos algo de los PIC (que es un Programa de Integración Comunitaria), que mucha gente estaba interesada en realizar los talleres que ese proyecto proponía. Muy convencida afirmo: “Los jóvenes no ven la hora de ocupar sus tiempos libres en estos talleres”. Por consiguiente le explicamos que nosotros no teníamos nada que ver con ese programa y fue entonces cuando solo el teléfono. Inmediatamente la mujer habló con Sandra y arreglaron de pasar la fecha de la mesa para el martes 18 de noviembre a las 18 horas, debido a la falta de comunicación y organización de todas las partes. Al colgar el teléfono la señora nos invitó a que volvamos el martes y prácticamente nos echó.

Tomando al autor Cristian Varela, podemos ver que ante nuestra presencia en la institución, la misma recurre a su faz más defensiva, se muestra celosa de sí y hasta pueden percibirse actitudes paranoicas en las conductas de sus agentes, como lo fueron el grupo de cuatro personas que estaban antes de que llegáramos a la delegación. Se muestra una fuerte resistencia por parte de los sujetos pertenecientes a la institución a abrir las puertas de las mismas a cualquier persona y se hace manifiesto en los accionares, conductas, tono de voz, hasta movimientos inclusive y aún más cuando afirmamos que pertenecíamos a la Facultad de Periodismo y Comunicación Social.

Es evidente que en una situación de está magnitud nos sentíamos totalmente excluidos y hasta sensaciones de temor de repente nos agarraba, pero a pesar de todo ello tratamos de poner nuestra mejor predisposición y conducta, para obtener al menos un dato que nos fuera importante para elaborar nuestro trabajo, al fin y al cabo nuestros recursos ya se estaban terminando como así también el tiempo pautado por la cátedra para la presentación del trabajo. En aquel momento lo único que deseábamos era que la situación termine e irnos de aquel espacio.

No esperábamos un trato de esta magnitud, sino todo lo contrario, porque lo que íbamos a hacer no solo era un aporte para nuestro conocimiento y elaboración de un proyecto que nos garantizaba la aprobación o no de la materia que presenciábamos, sino que también haríamos una devolución a la institución para que obtenga otra mirada de una intervención comunicacional y poder autocriticarse y analizarse a raíz de ello.

Y si bien desde la primera charla que tuvimos con director general de Participación Comunitaria del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Marcelo Bernet, quien nos aseguro el desarrollo de un buen trabajo de ambas partes ya que eran espacios (en nuestro caso en particular un seguimiento y acercamiento al campo de cuatro mesas barriales pertenecientes a La Plata) que necesitaban de la cooperación y colaboración de profesionales,( o en nuestro caso practicantes), en materia de otorgar herramientas para ayudar a la institución y darle otros rasgos de análisis desde una perspectiva comunicacional. Debemos destacar que en el proceso nos vimos imposibilitados a acceder a muchos referentes que tenían una estrecha relación e implicancias importantes con el proyecto de mesas barriales. Una de ellas es Sandra Carrasco, y otros entrevistados que a último momento no supimos más de sus paraderos y nos dejaron a la deriva, como así mismo la Subsecretaria de Infancia y Niñez quien se comprometió reiteradas veces en mandarnos material y nunca apareció. Es difícil trabajar en un ámbito donde somos invisibles antes los ojos de todos, y hasta nos sentimos en un rol inferior de meros observadores o estudiantes que no saben lo que hacen y que tratan de meter sus narices con el fin de entrometer a alguien, cuando todos sabemos que la realidad es otra y nadie quiere transformarla.

Más de mil muertos por gatillo fácil bajo los pseudo gobiernos de los Derechos Humanos

En los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner, se ha matado a más de mil jóvenes por medio del gatillo fácil y la tortura. Un pibe ha sido asesinado cada día y medio. Desde la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) denunciaron que la magnitud de la represión no tiene punto de comparación con ningún otro de los gobiernos constitucionales instaurados a partir de 1983.

A continuación, el archivo de casos de la represión estatal, presentado por CORREPI:

El índice de muertes a manos del aparato represivo del estado ha sido siempre creciente desde que confeccionamos el Archivo (1996). Se manifiestan en especial las siguientes modalidades:

1- El fusilamiento o gatillo fácil “propiamente dicho”, la mayoría de los casos motivado por la “pinta” de la víctima (joven y pobre) y en ocasiones respecto de quienes son sospechados de haber cometido delitos, aun hechos menores como arrebatos, o que huyen sin poner en riesgo a terceros luego de un delito consumado o tentado. Es evidencia flagrante de que las políticas de mano dura y tolerancia cero, que consisten en la ejecución extrajudicial sumarísima, se aplican cotidianamente, al amparo del consenso social obtenido por las campañas mediáticas para legitimar estos homicidios. Se continúa verificando en algunas zonas -como el conurbano bonaerense o algunas zonas de la Ciudad de Buenos Aires- el accionar de escuadrones de la muerte que ejecutan operaciones de “limpieza social” fusilando metódicamente adolescentes en conflicto real o presunto con el sistema penal;

2- La muerte de personas privadas de su libertad, sea en unidades carcelarias o en comisarías, presentadas oficialmente como inverosímiles suicidios por ahorcamiento o en incendios. Mendoza, Santa Fe, Buenos Aires y Santiago del Estero, se destacan en este “rubro”, que nuevamente ocupa el segundo puesto, secundando al gatillo fácil como modalidad de exterminio sistemático. Muchos de estos casos son, lisa y llanamente, hechos de tortura seguida de muerte;

3- La muerte de transeúntes o terceros provocada por el desprecio por la vida humana por parte de los funcionarios policiales, que priorizan a cualquier precio la captura de un delincuente real o presunto aunque ello implique poner en peligro a personas ajenas al hecho;

4- Los asesinatos en el marco de la protesta social, en marchas, movilizaciones y cortes de ruta, que suman 52 desde 1995.

5- Los asesinatos en el marco de causas fraguadas para “hacer estadística” y exhibir una eficiencia muy lejana a la real; los hechos resultantes de otros delitos cometidos por miembros de las fuerzas de seguridad, y los hechos de corte privado, por discusiones familiares o laborales, que son literalmente “liquidados” por el funcionario público usando su condición de tal. 6- Se reconfirma la constante participación policial en delitos comunes, vendiendo información, proveyendo zonas liberadas, proporcionando armas o interviniendo directamente en la organización de robos tipo comando, tráfico de drogas y autos robados, secuestros extorsivos, etc., incluso a veces como parte de “operaciones de prensa” para ganar prestigio desbaratando los ilícitos que ellos mismos generan, o para ganar espacios en sus disputas de poder internas.

CANTIDAD DE CASOS DURANTE LAS DOS GESTIONES KIRCHNER

El gobierno de los Kirchner, en conjunto, lleva más de mil muertos por el gatillo fácil y la tortura en 66 meses de gestión. Desde el 25 de mayo de 2003 a la fecha, el matrimonio presidencial, el ministro Aníbal Fernández, sus fuerzas de seguridad, y los gobiernos provinciales y las fuerzas provinciales, nos han matado un pibe día por medio. Dieciséis por mes. No hay parangón para esa cifra en ninguno de los gobiernos anteriores desde 1983, y la tendencia se mantiene, al punto que hoy, con el Archivo 2008 cerrado al 30 de noviembre, ya son cuatro los casos ocurridos en el corriente mes de diciembre, que serán publicados con la actualización de 2009.

Presagiábamos, al presentar el Archivo 2007 al mismo tiempo que se inauguraba el nuevo gobierno, que habría más represión este año. Doce meses después, los números del archivo y la realidad cotidiana dicen que no nos equivocamos entonces, ni lo hacemos ahora, al augurar mayor represión para el futuro inmediato.

El fuerte crecimiento de la implementación de la política represiva ha contado, además, con un expreso aval público por parte de las más altas cabezas gubernamentales en los últimos tiempos. Fue la presidenta en persona quien, indignada, gritó: “No puede ser que la policía detiene, detiene y detiene, y la justicia libera, libera y libera”. Desde el célebre “Hay que meter tiros por la espalda” de Carlos Ruckauf, no recordamos un incentivo más explícito para aplicar el gatillo fácil.

MODALIDADES

Del estudio de los datos objetivos surge como una de las conclusiones que, como dice CORREPI, “no hay purga que pare el gatillo fácil”, ni se puede atribuir superficialmente la continuidad y profundización represiva a “resabios de la dictadura, a “desbordes individuales” o a “planes de estudio inadecuados con poca formación en DDHH”. Es significativa la cantidad de hechos protagonizados por “nuevos cuadros” de las estructuras que, una y otra vez, han sido reformadas, purgadas, descabezadas, capacitadas y sometidas a cursos y talleres de DDHH, muchas veces dictados por dirigentes de ONGs que apuestan a la posibilidad de la “democratización” del aparato represivo del estado. Los que creen que es posible “democratizar” o “desmantelar” el aparato represivo, sin cambiar al mismo tiempo el estado, son como aquella rana que confió en que el escorpión dejaría de lado su naturaleza, lo subió sobre su lomo, y terminó en el fondo del río.

También es constante, aunque con una incidencia muy menor en el total, el número de hechos que podemos denominar “intrafuerza” o “intrafamiliar”, es decir, episodios en los que víctima y victimario resultan camaradas de una misma fuerza, o parientes. Se comprueba así que los integrantes del aparato represivo del estado utilizan, para dirimir sus conflictos personales, sus “internas” y hasta sus problemas conyugales o familiares, los métodos, herramientas y recursos que el estado pone a su disposición para cumplir su fin institucional.

Pero no sólo con la represión preventiva nos castiga este gobierno. La represión selectiva, dirigida a la misma clase trabajadora cuando ya se ha comenzado a organizar, está también en plena forma. Si Néstor Kirchner terminó su mandato con dos muertos en la protesta social, Luis Cuéllar (2003) y Carlos Fuentealba (2007), su esposa ya tiene el primero de su gestión, Juan Carlos Erazo, el trabajador del ajo asesinado a golpes por la policía mendocina durante una huelga. Presos políticos, represión a cuanta manifestación se produzca (salvo que sean las del “campo” contra el gobierno, o del gobierno contra el “campo”), militarización de ciudades y lugares de trabajo, uso permanente y creciente de patotas sindicales o grupos de choque del PJ, son sólo algunas de sus vertientes.

Por último, es necesario destacar la persistencia, como política de estado, de la sistemática aplicación de tormentos a personas legal o ilegalmente detenidas, que en muchos casos ocasiona la muerte del torturado. Una parte significativa de las muertes en cárceles y comisarías corresponde a torturas seguidas de muerte, pese a lo cual no llegan a una docena las condenas en todo el país por ese delito. Paralela y complementariamente al uso habitual de métodos de tortura como el apaleamiento, el submarino seco (”bolsita”) o la picana eléctrica, el aparato judicial es reacio a calificar hechos obvios de tortura como tales, porque esa figura legal señala con más claridad que ninguna otra la responsabilidad institucional. Jueces y fiscales, así como compiten por quién usa más tipos alternativos (apremios, severidades o vejaciones), todos excarcelables, y que permiten poner rápidamente en la calle a los torturadores, agudizan su inventiva para caratular escandalosamente “homicidio preterintencional en concurso con vejaciones”, o bien “homicidio calificado en concurso con apremios”, clarísimos casos de tormento seguido de muerte. Mucho menos aplican la figura que alcanza a los superiores jerárquicos por la facilitación de la tortura. Nada más claro, para entender esta permanente política judicial en el marco del conjunto de las políticas represivas del estado, que el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, dictado este año 2007, en el caso del comisario de la PFA René Jesús Derecho. Se juzgaba un hecho puntual de tortura, cometido en 1988 por el funcionario en una comisaría. La Corte decidió que, como “en democracia” la tortura no puede considerarse sistemática, se trataba de un delito individual ajeno a la categoría de crimen estatal. Por ende, tampoco era un delito de lesa humanidad. Con ese razonamiento, resolvieron los cortesanos que la acción penal estaba prescripta, liberando al funcionario de toda responsabilidad penal.

En relación a las muertes en las comisarías, cabe destacar también que la gran mayoría de las personas que luego fallecen, no estaban detenidas por delitos y a disposición de un juez, sino que habían sido víctimas de arrestos policiales para establecer identidad (averiguación de antecedentes) o contravenciones y faltas, probando así que estas facultades de las fuerzas de seguridad para detener personas arbitrariamente son clave para brindar la ocasión para la tortura. El estado hace una defensa irrestricta de las normas que permiten a las policías detener indiscriminadamente “sospechosos”, cuyo perfil siempre coincide con lo que ellos mismos describen como “morocho, joven y de barrios conflictivos”. Esa defensa institucional de las faltas, contravenciones y la averiguación de antecedentes llega al punto de mantener incumplida la sentencia de la Corte Interamericana de DDHH en el Caso Bulacio que ordenó a la Argentina, hace más de cinco años, derogarlas por ser contrarias al Pacto de San José de Costa Rica.

Juventud como imaginario social instituido

La categoría juventud existe en tanto se ha dado las condiciones históricas y espacios que han favorecido su existencia, como son la escuela, la moratoria social y el surgimiento y permanencia de espacios específicos de consumo y de medios de comunicación que han permitido su visibilización, así como su constitución como objeto de saber para distintas disciplinas como la Medicina, Psiquiatría, Pedagogía, Ciencias Social, entre otras. La juventud se constituye en una forma de institución imaginaria al sufrir, mediante las relaciones sociales, una serie de procesos de aceptación, legitimación y sanción social. Las instituciones son un conjunto de significaciones que remiten al ámbito de las aceptaciones colectivas y se constituyen en una expresión de lo humano, en la medida en que ellas son solo posibles si están insertas en una red simbólica. Como dice Castoriadis “las instituciones no se reducen a los simbólico pero no pueden existir más que en lo simbólico, son imposibles fuera de un símbolo en segundo grado y construyen cada una su red simbólica”.
Los imaginarios sociales tienen una función primaria que se podría definir como la elaboración y distribución generalizada de instrumentos de percepción de la realidad social construida como realmente existente. En esa medida, los objetos de percepción construidos por esas empresas constructoras de realidades, son objetos de deseo, que además de ser admitidos y legitimados socialmente, permiten construir realidades, de tal manera que se construyen así relevancias obviamente manipuladas, que promueven el deseo insaciable de consumo. La industria cultural se podría considerar como una empresa constructora de realidades que se ofrece en una dimensión simbólica y que se ubica como propuestas de sentido unidireccional.
Como imaginarios de juventud instituidos podrían mencionarse los siguientes:

Juventud = etapa de transición: edad, cuerpo, ciclo vital, etapa. Imaginario desde el cual se formula una política publica desde el referente de moratoria. La juventud se entiende como una etapa clave para la integración social, en la cual la gente joven debe formarse y adquirir todos los valores y habilidades para insertarse al mundo adulto. La juventud es atendida como grupo etario, como grupo homogéneo que tiene en común un rango de edad, aun sin delimitar exactamente. Sin embargo como dice Bourdieu, definir al joven en términos socioculturales implica, en primer lugar, no conformarse con las delimitaciones biológicas, como la de la edad, “la juventud no es más que una palabra”.
Juventud = periodo de crisis. Sujetos en riesgo, adolescentes, crisis, cambio que necesita una ley de menores y donde el concepto básico es la situación irregular. Este imaginario instituido produjo la estigmatización de la gente joven como delincuente, inadaptada, irresponsable, necesitada de control y hasta represión.
Jóvenes = actores estratégicos del desarrollo: joven agente de cambio, de esperanza de la realidad social o sujeto juvenil como problema debido a que sufre desempleo, marginalidad y otros tipos de exclusión.

CUESTION DE GÉNERO

Un ejemplo de la actitud tomada en la modernidad latinoamericana frente a la cuestión de género es el libro “Forjador” de Luis Arena. Este es un libro de lectura en una edición exclusiva para las niñas argentinas. Su autor recomienda que sea leído muy pausadamente pues en ellas se encontrarán relatos de las “buenas acciones, moralizadores y de bellas dotes que son las llaves de oro que abren los corazones de nuestros semejantes”. En su interior las lecturas se presentan en blanco y negro y las ilustraciones también. Las lecturas se presentan ordenadamente según una clasificación temática propia del autor: El herrero armonioso, Campo argentino, Tradición, Campo arado, Mesopotámica, Nuestra tierra, Del pasado, El malón, Nuestros arquetipos, Los animalitos de Dios, El amigo generoso, Primavera, Nubes diáfanas, Gracia plena (sección que mayor cantidad de lecturas tiene: 30 lecturas)

El papel de la mujer como esposa y madre constituyó el paradigma social dominante en todos los estratos sociales El hogar: ámbito predestinado. Sus derechos: relegados:

“La mujer estaba en la casa, criando a los hijos. Pocas trabajaban, las maestras por ejemplo, y las que cocían. No se les ocurría hacer una carrera”, Nelida Maszzenzio 76 años.

Tanto en los textos (no solo escolares) como en las practicas cotidianas de la modernidad latinoamericana, se mostró en gran parte del periodo al rol productivo y reproductivo, como excluyentes (la madre no era igual a la obrera). Lo urgente era poblar. Su valor era genético y reproductivo. Su tarea patriótica era darle hijos a la patria y dejar de lado actitudes egoístas como ser profesional o soltera.

“Daba clase de bordado en la Escuela Profesional de mujeres, a las chicas se les enseñaba cocina, cómo lavar ropa, todos los quehaceres de una casa”, Ana María Cecati, 86 años.

La dupla mujer/madre funcionan como uno (decir mujer, era decir madre, y visceversa). Se las va a construir como sujetos sacrificados que lavan, planchan, cosen ropa, crían hijos,… El hogar era su ámbito por excelencia y el matrimonio/familia su pilar social.

En la modernidad latinoamericana, sus medios de comunicación también hacían referencia a la cuestión de genero con entrelazado con la educación. Cuestiones como la homosexualidad eran pocas veces tratadas. Sobre ello se decía “posiblemente que en este rechazo positivo y consiente del sexo interviene como factor importante, y hasta decisivo, la educación o des educación recibida, además de determinadas frustraciones familiares, sobre todo por la falta del padre o de la madre”.


Si bien en este ejemplo de publicación llegaba a manos de latinoamericanos en la década del ’70 era muestra del eurocentrismo del conocimiento existente sobre ciertas temáticas y del fuerte basamento en la ciencia, la tecnología y la racionalidad en pos del progreso.

La revista era leída por un sector selecto de la sociedad que tenía en cuenta que la publicación era dirigida por un sujeto recibido de lacarrera de Sexología en la Universidad de Lovaina en 1971. Aún así, sus ejemplares, sobre todo durante las dictaduras militares en los diferentes puntos de América, fueron objeto de secuestros y procesos diversos.

Respecto al rol del hombre y la mujer, mujer=madre, infertilidad masculina, una de las notas de la revista “Convivencia sexual” se titula “El orgullo herido del marido que se descubre culpable”, y su subtitulo más que subjetivo dice “virilidad herida”: “Juan Manuel no aceptaba que “la culpa” fuera de él. Nunca lo había ni pensado ni imaginado. Ni, de hecho, lo hubiera jamás pensado de no haber sido así… Juan Manuel era un hombre más bien engreído y autoritario. Su engreimiento iba parejo con la pasividad de Ana”

Este cuestionamiento de hombre=macho, es poco habitual en los medios de la época. Por lo general lo que se encontraba en revistas y radio, sobre todo, era una doble imagen de la mujer: la de madre y esposa en contraposición a la de mujer sexualmente liberada. En esa misma sintonía se mostraba al hombre como productor y a la mujer, reproductora. Para las revistas femeninas, la verdadera naturaleza de la mujer era la sumisión al hombre, su objetivo era el matrimonio y su realización llegaba con la maternidad. Todo ello con un determinismo biológico de la naturaleza femenina y masculina.

“Y mi vida se fue acomodando a la de él, a lo que hacían ellos, a su trabajo, así que empecé a trabajar en la panadería, por ese momento las mujeres mucho no trabajaban y de hecho yo era la única, mis demás compañeros eran todos hombres”, comenta Fanny de 81 años.

Se podría hablar de una mujer domestica, de una domesticidad que superaba a la mujer=madre (pero nunca la dejaba de lado). Las mujeres estaba a cargo de los niños, el hogar y la moral, y la sentimentalizada madre ejercía su influencia de modo tal que el método de educación era persuasivo más que coercitivo. Esta característica le aseguraba a la mujer el poder indirecto de la influencia.

“En la Iglesia no solo nos encontrábamos para la misa sino para el grupo de mujeres… Nos reuníamos para juntar ropa, comida para los que mas lo necesitaban. Eso le daba prestigio a la familia y a papá”, afirma Cecilia Cerruti.

El origen de la aparición de la imagen “Cosmo” contemporánea radica en la revolución sexual de los años ‘60, cuando la aparición de la píldora anticonceptiva ofreció a las mujeres la posibilidad de elección sobre su salud reproductiva. Imagen que tardaría en llegar a América Latina pero que, al mismo tiempo, puede ser leída desde esta región como otra versión de la imagen pasiva tradicional de la mujer.

“Tengo recuerdos muy borrosos de haber escuchado a mi mamá horrorizada por las polleras casi hasta el piso, con cinturón bajo el busto, que usaba una parienta que venía de visita de EEUU. Claro, mi mamá acostumbrada a los vestidos simples, sueltos y de hombros cuadrados, se enfrentaba a la femeneidad en persona (…) Igual, le duró poco, creo, porque después usó (…) todo ese look que nos distinguía de los hombres”, confirma Cerrutti.

Como se ve reflejado en el comentario de Cerrutti, la liberación sexual se presenta como un nuevo instrumento para agradar al hombre, y esto se logrará mediante el consumo de productos que favorecen el atractivo sexual.

Reflejo de las relaciones de producción, la familia moderna reitera sin embargo la estructura jerárquica de las sociedades premodernas.


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