E-mail abierto a una amiga

concurso Lazurus margarita y cielo

Buscando el e-mail de una persona de Mendoza, que me había escrito hace un par de años, encontré tu nombre. Decía De: Rm / Asunto: Hola. La palabra Hola siempre es una puerta abierta a la sorpresa.
Hacía mucho tiempo que quería escribirte pero me parecía un poco loco. Me sucedieron tantas cosas estos años que no sabría por donde comenzar, preferiría esa charla calentita, té de por medio con torta de manzana compartida, en alguna confitería del barrio.
Me animo a escribirte porque esta semana viví emociones que parecen de otro mundo.
El lunes, estaba sentada en el subte de la Línea D y entre la gente veo que viene caminando un perro negro, asustarme fue la primera reacción, nunca había visto uno suelto ni con su dueño. Pensé en el Hombre Lobo, la selva, la luna llena, la madre sin culpa, su escape a la gran ciudad para no ser discriminado o sí. Otra tierra, otro mundo.
El miércoles, pasé por un negocio atendido por chinos, allí venden miles de cosas para chicos y entré para comprarle algo al petiso, me vuelve loca el chiquilín. Elegí una pelota enorme y no vas a creer, un juguete en forma de espada con detergente adentro, para soplar y hacer globos como cuando éramos chicas. Mientras hacía la cola para pagar, veo arriba de tres escaleras hogareñas de cinco escalones dispersas por el salón, a dos mujeres y un hombre mirando desde ese lugar el movimiento de la clientela. Me sentí mal, parecía un campo de concentración, allí parados, bajando al menor movimiento que no estuviese estipulado de las personas que se encontraban comprando. Pensé en la Muralla China, cientos de esclavos muertos, hombres apostados para matar a otros y controlar desde sus torres miles y miles de kilómetros. Otra tierra, otro mundo.
El Hombre Lobo y la esclavitud de los parados en las escaleras, me empujaron a escribirte porque todo lo que vi no era de mi mundo, era de otro, de la fábula, de la historia y pensé que, quizás este e-mail también llegue al otro Mundo, al tuyo, al de la Eternidad.
Te recuerdo amiga.
Con cariño.
At.

Mi poesía …

Talisman 2

Brujo coral

Nací con un talismán,
puño fuerte y macizo
de mágico coral.

El me representó
cuando exigí,
cuando impuse,
cuando la voz sentenció.
Con mi última palabra
de canto cayó.

Hoy, resentido y opaco
el Brujo coral
me convirtió en su rehén.
Filosos nudillos golpean mi pecho
exigiendo respuesta
a tanta miseria.

Ana Tosi

Coral, joyería: materia formada por el esqueleto de los corales. .

Carlos Fuentes … gracias por este libro!

CARLOS FUENTES, Instinto de Inez.

La primera impresión que provoca esta novela es de desasosiego, de pensamientos que se repiten y que nos hacen reflexionar sobre el acontecer humano. Son pensamientos y preguntas como ¿el tiempo es circular?, ¿los mismos hechos se suceden en todas las épocas?, ¿los personajes de siglos distintos sufren idénticos problemas?, ¿el hombre es cruel por naturaleza? Parece que todas estas cuestiones tienen una respuesta afirmativa en la obra de Fuentes. Pero esto es una de las caras de la moneda; existe la otra, la del amor, la solidaridad, el compañerismo y el arte.
Desasosiego, esperanza; amor, violencia; juventud, ancianidad; pasado, presente; ruido de la guerra, música. Las parejas de contrarios representan el movimiento -¿inevitable, fatal?- de la vida. Y más: palabras de amor, palabras de muerte. Y encuentros y desencuentros: dos personas que se aman tiernamente versus el hijo que ordena decapitar al padre para usurpar el poder autoritario (otro de los fantasmas de la novela). Tantos contrarios asustan al lector, porque el ritmo que crean construye un mundo inquietante, difícil: suena la música y, al mismo tiempo, el ruido de los aviones nazis bombardeando Londres.
La historia que relata el libro es compleja, y en realidad son dos historias que se unen al final. Por un lado, tenemos la vida, en el siglo XX, de un jubilado director de orquesta, Gabriel Atlan-Ferrara, en la que se cuenta su discurrir profesional y sentimental con una soprano, Inez de Prada. El eje estructurador es la dirección de La Damnation de Faust, de Hector Berlioz. Por otra parte, el relato de una pareja de una etapa muy diferente, la Prehistoria, con sus problemas para sobrevivir y una gran violencia que les viene encima. Algunos personajes de esta segunda historia pasan a la primera, y de esta manera se crea un producto atractivo y bastante pesimista: el mundo arrastra sus lacras a través del tiempo, y no les encuentra solución.
La estructura de la obra no es lineal, sino que empieza en el siglo XX y luego salta a la Prehistoria, y después vuelve al siglo de la bomba atómica, y así alternan las dos épocas históricas. El lector puede extrañarse porque al principio no ve la relación entre ellas y sólo al final comprende esta estructura, cuando las dos historias se fusionan para provocar un desenlace inesperado y necesario.
Los personajes son dos parejas muy diferentes. La del siglo XX no es pareja en el sentido amoroso, aunque hay una gran atracción entre ellos. Gabriel es poco convencional y su pasión es la música, la dirección de una orquesta. Se siente fascinado por un objeto, un sello de cristal, que para él simboliza lo que ama, algo perfecto y que no admite altibajos o rupturas. Por su parte, Inez, la amada y breve amante del maestro, igualmente vive para el canto, pero es más convencional, más humana y se aferra mucho más a un vivir dentro de la normalidad, aunque en realidad también se parece a su maestro. La otra pareja, la prehistórica, es más sencilla en su comportamiento: la necesidad de supervivencia y comprender el mundo circundante les ocupa el tiempo, a pesar de que también haya momentos para el arte. Así, él pinta en la cueva, y con ello siente algo especial, una realización espiritual. Algunos personajes de la Prehistoria se introducirán en el siglo XX: el tiempo y la evolución no han modificado la condición humana.
La vida es un riesgo: el hombre y la mujer prehistóricos se arriesgan y forman, con naturalidad, una pareja feliz, con sus alegrías y desgracias (¡ay, la muerte siempre presente!). Por el contrario, Gabriel e Inez no se arriesgan, ya que temen el fracaso de su amor y no lo inician y con ello se condenan a la soledad. Si no hay riesgo, no podemos construir la vida.
Varios temas se repiten con mucha frecuencia. Por ejemplo, la música es fundamental y vertebra a los personajes y a épocas históricas como el nazismo, que son descritas a través de ella. Otros temas sustanciales son el amor, la violencia, la memoria, el gobierno, la vejez y la muerte. Todos colaboran para “completar el círculo”. Sin embargo, el final de la novela es esperanzador y hace olvidar la dureza del carácter humano: “ahora hay la plenitud del amor en el instante”. Como todo final es significativo y da claves para entender el libro.
El arte para poner sobre el tapete el horror al que puede llegar la humanidad, para combatirlo. Los asistentes al concierto son sordos que sólo buscan entretenimiento alegre, no mostración de tragedias. Cerramos los ojos ante nuestra crueldad y no queremos superarla. Somos más perversos que nuestros antepasados, que no eran tan refinados a la hora de matar. ¿Fracaso del hombre? ¿No hay esperanza? Sí la hay, por eso hay que arriesgarse, como la pareja prehistórica, a vivir en el amor.
Entre los rasgos lingüísticos que sobresalen en el libro queremos destacar la comparación, que es muy abundante y refleja la calidad del lenguaje literario creado por Carlos Fuentes. Algunas comparaciones son muy bellas, como estas dos dedicadas al nonagenario Gabriel, que reflexiona una y otra vez sobre su vejez: “una ancianidad lamentable [...] que tiende a desaguarse como un odre traspasado demasiadas veces por las espadas del tiempo” y “el viejo se reflejaba como un fantasma de papel”. La comparación se utiliza para subrayar algo a lo que damos importancia: “voz de una potencia comparable al galope de los corceles negros”. Otro rasgo literario relevante es la metáfora, que no aparece tanto como la comparación. Un ejemplo: “la Luftwaffe está bombardeando sin cesar, ola tras ola de pájaros negros pasan chorreando sangre, la gran cabalgata de los corceles del Diablo pasa por el cielo negro”. Algunas metáforas, por sus asociaciones, sorprenden: “el terciopelo nocturno que era su voz”. Comparaciones y metáforas crean un estilo personal y, a la vez, inciden en los temas que le interesan al autor.
También como rasgo lingüístico está un uso amplio de frases sentenciosas como “no hay historia sin sombras”. Y algo que llama mucho la atención es la profusión de preguntas que lanzan y se lanzan los personajes, del tipo “¿por qué no sucedió lo que, posiblemente, pudo suceder?”. Esta gran cantidad de preguntas confieren al libro un carácter reflexivo, de meditación sobre la problemática humana. A través de la interrogación se quiere comprender el cosmos del hombre y su devenir histórico: “¿aparece y reaparece el tiempo?, ¿la historia se duplica y se refleja en el espejo contrario del tiempo, sólo para desaparecer y reaparecer azarosamente?”. Los personajes algunas veces se sienten indecisos, sin saber cómo actuar, y recurren a la pregunta para aclarar su situación angustiosa.
Es de destacar la gran dificultad para reconstruir la vida durante la Prehistoria, sobre todo el lenguaje (recordemos que los sabios lingüistas del XIX y actuales han reconstruido un idioma perdido: el indoeuropeo) y, dentro de él, el diálogo y las palabras de los sentimientos.
Casi al final de la novela, una oración condicional alerta de un gran peligro: “Si vivimos para el pasado, lo hacemos crecer al grado que usurpa nuestras vidas”. Así pues, el presente es lo que cuenta.
Como siempre, la literatura a la vez entretiene y obliga a pensar. No es un producto que sólo irradie belleza por medio de sus palabras y recursos literarios, sino que desprende ideas sobre los temas importantes para el ser humano: el amor, la muerte, la violencia y el gobierno de la comunidad. Carlos Fuentes nos ha regalado una rosa que exhala hermosura y reflexiones profundas. Sus palabras sirven para situar al hombre de nuestro tiempo con sus alegrías y miserias.
Juan José del Rey Poveda
C.E.O. Leoncio Rodríguez (Tenerife) .

García Lorca y su última carta.

La última carta de García Lorca

Amelia Castilla, El País – Madrid /11-05-2012

En tu carta hay cosas que no debes, que no puedes pensar. Tú vales mucho y tienes que tener tu recompensa. Piensa en lo que puedas hacer y comunícamelo enseguida para ayudarte en lo que sea, pero obra con gran cautela. Estoy muy preocupado pero como te conozco sé que vencerás todas las dificultades porque te sobra energía, gracia y alegría, como decimos los flamencos, para parar un tren. Sobre la cuartilla blanca, fechada el 18 de julio de 1936 en Granada, Federico García Lorca trataba de consolar a su enamorado Juan Ramírez de Lucas.
La pareja se encontraba llena de ilusiones y de proyectos. Lorca había decidido aceptar la invitación de Margarita Xirgu para viajar a México pero quería marcharse con el estudiante de 19 años, que soñaba con ser actor y que ya había hecho sus primeros pinitos en el Club Teatral Anfistora. La complicidad era mutua pero necesitaban la aprobación del padre del muchacho, un reputado médico albaceteño. El poeta había cumplido 38 años pero a su amante le faltaban dos para alcanzar la mayoría de edad. Podrían haberse fugado. Seguramente Lorca tenía los contactos necesarios para que pudieran salir de España con papeles falsificados pero se negó a hacerlo. Ramírez de Lucas debía convencer a su familia para marcharse juntos pero las cosas no estaban saliendo bien: Yo pienso mucho en ti y esto lo sabes tú sin necesidad de decírtelo pero con silencio y entre líneas tú debes leer todo el cariño que te tengo y toda la ternura que almacena mi corazón, prosigue el poeta.
Los tres folios, escritos a mano, con palabras subrayadas y alguna tachadura, llegaron a su destino cuatro días después, antes de que se cortaran las comunicaciones entre la zona republicana y la nacional. Ese mismo día se conocía el alzamiento franquista, la sublevación militar no tardaría en convertirse en guerra civil y empezaba el reinado del horror.
El valor documental de estos folios, junto con el poema, los dibujos y los cuadernos, en los que Ramírez de Lucas cuenta sus recuerdos sobre la relación de ambos, deberá ser determinado por los historiadores pero para eso hace falta que los herederos den el visto bueno a la publicación. Hermanos y sobrinos se debaten sobre qué hacer con los documentos, que ya han merecido el interés de un gran sello editorial. Para los partidarios de sacarlos a la luz se trata de una cuestión de tiempo pero otro sector de la familia se niega a utilizar el histórico material. La trascendencia de los documentos podría ser de enorme importancia, puesto que aportarían nuevos datos sobre los últimos días del poeta.
La resonancia internacional de lo publicado estos días por EL PAÍS, con una reproducción de un poema de amor inédito de Lorca dedicado a su novio, ha sido enorme, como casi todo lo que se relaciona con el poeta español más traducido de todos los tiempos. Desde Nueva York, Laura García Lorca ultima los detalles técnicos de una exposición sobre el poeta que se realizará en la Biblioteca Municipal, cuanta cómo ha sido requerida por algunos de los periódicos más prestigiosos para hablar del tema. Y lo mismo Ian Gibson. Ayer mismo, desde un tren camino de Córdoba, el biógrafo más conocido de Lorca destacaba la importancia de que afloren nuevos documentos y de que se remuevan las vías de investigación sobre el escritor. En su opinión, los documentos deberían publicarse cuanto antes para ser estudiados.
Dado que se trata de una carta fechada el mismo 18 de julio de 1936, Gibson considera que podría tratarse de la última misiva del poeta de la que se tiene constancia, aunque sea difícil determinarlo al cien por cien. Según mis datos, el pintor Pepe Caballero le escribe una carta a Lorca en esos días y se la devuelven diciendo que en esa dirección ya no vivía nadie, añade. A sus 73 años, el escritor considera que su cabeza se encuentra repleta de nombres y de fechas pero le bastó escuchar los apellidos Ramírez de Lucas para situarse en el tiempo: ¿Vive todavía? Hice todo lo posible por entrevistarme con él pero fue imposible. Sabía que era fundamental su relación con Lorca pero no logré hablar con él y eso supuso una gran frustración. Cuando conseguí hablar con él me dijo que no quería verme, que él mismo preparaba su propia versión de los hechos, pero supongo que era una manera de quitarme de en medio.
Tres cuartos de siglo después, Federico García Lorca sigue siendo noticia. Resulta casi un milagro que el histórico material haya sobrevivido a tantos avatares. Ramírez de Lucas, al que algunos han comparado en las fotos que se conservan de cuando era joven con el galán de cine Alan Ladd, guardó durante años los recuerdos que le unían a Lorca sobreponiéndose a todos los peligros que conllevaba haber tenido relaciones con un poeta tan estigmatizado por el franquismo. En la carta de tres folios quedaban las últimas palabras que le enviaba el poeta. A los pocos días de recibirla, Albacete quedaba bajo el mando republicano y Granada en poder de los nacionales, lo que agravó la situación de Lorca.
El poeta, tan famoso como carismático, se encontraba en la cumbre de su fama. Bodas de sangre se estaba traduciendo al francés y estaba a punto de publicarse Poeta en Nueva York. Margarita Xirgu lo había invitado a México pero en los planes de Lorca también se encontraba la idea de regresar en otoño a Madrid para estrenar Doña Rosita la soltera. Sin embargo, en el otro bando solo importaba su fama de rojo y de homosexual. La situación en Granada se volvía insostenible. Su cuñado, el alcalde socialista de la ciudad, Fernández Montesinos, fue arrestado el 20 de julio en el Ayuntamiento y fusilado el 16 de agosto, dos días antes del asesinato de su cuñado Lorca.
Durante un registro en la Huerta de San Vicente, en busca de uno de los empleados de la familia, el padre del poeta fue golpeado brutalmente por números de la Guardia Civil. Ante el peligro evidente y la posibilidad de que el poeta fuera el siguiente, Lorca se esconde en casa de la familia Rosales, cuyos hijos, y en especial Luis, eran íntimos del autor de Yerma. El poeta no quiso que Luis Rosales y Pepinique Rosales lo pasasen en su propio coche al bando republicano, como habían hecho con otros amenazados. Fue detenido el 16 de agosto, tras ser denunciado por Ramón Luis Alonso, exdiputado de la CEDA, que odiaba tanto a Garcia Lorca como a la familia Rosales por no querer admitirlo en la Falange de Granada.

Queipo de Llano, gobernador militar de Andalucía Occidental, fue informado telefónicamente del arresto que se acababa de llevar a cabo. ¡Que le den café! fue su respuesta. La madrugada del 18 de agosto era fusilado por rojo y por maricón. La noticia, pese a los rumores y las protestas internacionales que ocasionó, no se confirma hasta el 20 de septiembre, un mes y dos días después de su asesinato.
Como algunos españoles que no podían acreditar un pasado glorioso al lado del bando nacional, Ramírez de Lucas se alistó en la División Azul, donde fue herido grave en la batalla del río Lovat y condecorado posteriormente. Todavía se encuentra en Internet una de las cartas que mandó a su casa desde el frente ruso. Con la ayuda de Luis Rosales buscó trabajo en ABC. Se ganó la vida como periodista y crítico de arte y arquitectura, rehizo su vida sentimental con un compañero con el que compartió treinta años. Ni siquiera a él le contó nada sobre ese amor de juventud.
Mucho tiempo después, seguramente cuando la herida dejada por esa relación frustrada de manera tan dramática, Ramírez de Lucas comenzó a verter todos sus recuerdos en unos cuadernos, en los que cuenta la época que le tocó vivir, los momentos junto a Federico y sus ideas políticas. Todo ello podría ser de enorme valor para los historiadores. Hace dos años, poco antes de fallecer en un hospital madrileño, legó los documentos a una de sus hermanas. Su última voluntad fue que los documentos en su poder se conocieran.

Te cuento … Guernica

El guernica 2º

Jano abrió las puertas de su templo en el mes de abril de 1937, si bien luego fueron cerradas, las heridas no.

El gobierno del General Franco, apoyado por la Legión Cóndor del régimen nazi, dejó caer sobre Guernica, cincuenta toneladas de bombas y ametralló a centenares de hombres y mujeres que huían rumbo a los refugios. Almas sin armas, su única coraza: el grito.

Pablo Picasso pintó en sólo dos meses el horror de la masacre. Su mano había tomado la velocidad de las balas. Allí conviven mujeres, hombres y niños masacrados junto a la flor de la esperanza y la paloma de la paz, bajo la mirada amenazante del toro ¿fascismo, franquismo, o el animal de todos los males: el Minotauro?

Pasaron setenta y cinco años desde que Guernica fue sede del Infierno durante cuatro horas. Sin embargo el guerrero yaciente que sostiene la espada quebrada pero la esperanza intacta sale, casi todas las noches, del Museo Reina Sofía para sobrevolar las calles de su Guernica natal en busca de algo que justifique su muerte.
Da varias vueltas alrededor de su “roble sagrado” allí, en la Edad Media, se reunían los representantes del pueblo vasco y los representantes de la corona española a renovar su juramento de respetar las libertades vascas, esto se perdió en 1876 y décadas más tarde cuando ya nadie lo recordaba: se desató la guerra. Mientras camina por una ciudad que ya casi desconoce, una sombra lo toma del hombro, es Pablo Picasso que le susurra “nuestra próxima lucha es traer el Guernica a estas tierras, para que las mujeres y el niño sin vida, la recobren y te acompañen por estas callejas que sabe a pena” Además del Árbol sagrado, sigue en pie la Casa de Juntas, el resto le es ajeno: turistas con sus máquinas fotográficas llevándose un pedacito del horror, restaurantes asiáticos y de otros continentes. “Dónde estás, mi Guernica, mi cuna”

Una de esas noches, ya de regreso al Museo, vio en la oscuridad un bloque de acero comprimido, de los pliegues asomaban dos cuernos astillados de toro, las lágrimas que por ellos corrían formaban un charco rojo sangre, fascista y de la otra, también hijos de Dios. Un enorme cartel rezaba “Síndrome de Guernica” y con letra más chica “Azor”. A un espíritu herido nada lo sobresalta, sin embargo, el guerrero recuerda y llora, era el barco en el que el General salía a pescar atún o a recrearse con su íntimos amigos. El barco terminó encallado en una meseta de la región de Burgos y ahora es chatarra viva.
El guerrero sigue su camino pensando en todo lo que les contará a sus compañeros de vida, vecinos de malas horas para la humanidad. Toma su lugar y aprieta más que nunca esa pequeña flor que lleva en su mano, símbolo de esperanza. Les dirá lo que habló con Picasso y la ilusión de afincarse para siempre como testigos, en la ciudad de Guernica, donde las Musas lo engendraron.

Ana Tosi.

Olga Orozco … “La abuela”

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Ella mira pasar desde su lejanía las vanas estaciones,
el ademán ligero con que idénticos días se despiden
dejando sólo el eco, el rumor de otros días apagados
bajo la gran marea de su corazón.

De todos los que amaron ciertas edades suyas, ciertos gestos,
las mismas poblaciones con olor a leyenda,
no quedan más que nombres a los que a veces vuelven como
a un sueño
cuando ella interroga con sus manos el apacible polvo de las
cosas
que antaño recobrara de un larguísimo olvido.
Sí. Ese siempre tan lejos como nunca,
esa memoria apenas alcanzada, en un último esfuerzo,
por la costumbre de la piel o por la enorme sabiduría de
la sangre.

Ella recorre aún la sombra de su vida,
el afán de otro tiempo, la imposible desdicha soportada;
y regresa otra vez,
otra vez todavía, desde el fondo de las profundas ruinas,
a su tierna paciencia, al cuerpo insostenible, a su vejez,
igual que a un aposento donde sólo resuenan las pisadas
de los antiguos huéspedes
que aguardan, en la noche, el último llamado de la tierra
entreabierta.

Ella nos mira ya desde la verdadera realidad de su rostro.

Siempre habrá un lunes …

El lunes empezaría, lo juró por los hijos que aún no tenía con un marido que aún no conocía, rió al escuchar en su cabeza el…ía, ía, ía.
Una imagen le arrancó una sonrisa pecaminosa, pensó en Adán pellizcando cariñosamente las nalgas de Eva. “Si Eva hubiese sido un escarba diente Adán ni la hubiese mirado ¡qué bueno! ni yo ni nadie estaría en este mundo de locos. Mi mamá me daba vitaminas para engordar y ahora debería vivir para darme para adelgazar pero no -cierre la boca- dice la nutricionista -nada es fácil muchacha- si lo sabré”
“No quiero ni pensar qué vino después de la manzanita, una patita de búfalo hecho a la leña, un avecita desprevenida o un pececillo confianzudo y ¡fácate! derechito al fuego ¡anche la serpiente! Después de comer, con la panza bien llena: a multiplicarse sin culpa, era el mandato divino, “creced y multiplicaos” crecidos estaban y había que poblar el mundo. Lo peor ya había pasado, desalojados del Paraíso no podían llorar sobre leche derramada y siguieron comiendo y multiplicándose”
Sacó de la heladera el dulce de leche, la manteca y la chocolatada.
“Teresita, hasta el lunes, te doy permiso” y se olvidó del mundo.

Ana Tosi.

Premio Cervantes 2012 … Nicanor Parra

HAY UN DÍA FELIZ

A recorrer me dediqué esta tarde
Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
Que es el único amigo que me queda.
Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
Con su pálido manto de tristeza.
Nunca pensé, creédmelo, un instante
Volver a ver esta querida tierra,
Pero ahora que he vuelto no comprendo
Cómo pude alejarme de su puerta.
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
Ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas
En la torre más alta de la iglesia;
El caracol en el jardín, y el musgo
En las húmedas manos de las piedras.
No se puede dudar, éste es el reino
Del cielo azul y de las hojas secas
En donde todo y cada cosa tiene
Su singular y plácida leyenda:
Hasta en la propia sombra reconozco
La mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron los hechos memorables
Que presenció mi juventud primera,
El correo en la esquina de la plaza
Y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío! nunca sabe
Uno apreciar la dicha verdadera,
Cuando la imaginamos más lejana
Es justamente cuando está más cerca.
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
Que la vida no es más que una quimera;
Una ilusión, un sueño sin orillas,
Una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
La emoción se me sube a la cabeza.
Como ya era la hora del silencio
Cuando emprendí mí singular empresa,
Una tras otra, en oleaje mudo,
Al establo volvían las ovejas.
Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
Que alimenta el oído del viajero
Con su inefable música secreta
Recordé el mar y enumeré las hojas
En homenaje a mis hermanas muertas.
Perfectamente bien. Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:
El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora
No distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).
Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.
A estas alturas siento que me envuelve
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
Como una blanca tempestad de arena! .

Estoy en el club de miedo…los espero

http://blogsdelagente.com/historiasdehorror/

Los espero con una historia de suspenso y final abierto…quizás pronto en su GPS encuentre a una persona inesperada

Bustriazo Ortiz … su Poesía

El Egipcio (inédito)

Este Escriba-Sentado, silencioso, hechura de obsidiana y lapislázuli, con sus piernas cruzadas ritualmente, escribe en su demótico profundo los acontecimientos de su Amor, de su Dolor talla tallando primorosamente los dolidos aconteceres de su Cuerpo y de su Alma. Este Escriba-Sentado,/ esta vez escribe para/ Sí. Ha huido brevemente/ a un jardincillo conocido,/ lejos del Faraón. De los ojos duros/ y divinos del Faraón ha escapado unos/ minutos, junto a las flores/ de Palacio. Mariposas lo tocan en/ sus sienes, en su cabeza bullidosa./ ¿Quién vendrá a visitarlo?/ ¿Quiénes se allegarán a/ sorprenderlo en su/ demótico profundo…/ ¡Silencio!/ El Escriba-Sentado es Orotep, el/ poeta.

Tan huesolita que te ibas

tan envidiada de qué sombras la tierra ardía huesolita
la siesta ardía melodiosa tan como ibas tu sonrisa era
una piedra arrobadora y era otra piedra mi costilla
dulcequeamarga solasola cuajada de alta pedrería eran
tus voces tan palomas eran tus manos piedras finas
guitarra tan azuladiosa eras la piedra que acaricia piedra
te ibas quién te roba última brisa de la brisa o
flauta mía o leja y rota tan huesolita que te ibas tan
de la gracia mucha y poca si cuando vuelvas ves mis
días oh piedra llena llaga

hermosa! .


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