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Te querré hasta que me mates
Ana Isabel Espinosa
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Angelo mató a su madre con sus propias manos y después paseó su cabeza por Santomera, como en una espacie de entierro ritual, pero sin féretro, ni más dolientes que él mismo, que susurraba, totalmente ido, “te quiero mucho, pero ahora estás callada”.

Teresa Macanás no había tenido una vida fácil, pero aún menos lo ha sido su muerte, anunciada por ella misma, ante la imposibilidad de sanar a su hijo de su grave esquizofrenia, sin medios , ni ayuda de ningún organismo oficial y abandonada por los juzgados, que ni siguieran decretaron una orden de alejamiento para su hijo, tras cuatro juicios, por agresiones de todo tipo.

No consiguió tampoco ,como era su deseo y la necesidad de toda la sociedad, que su hijo ingresase en algún centro, donde se ocupasen de que tomase su medicación y continuara con ella, porque cuando salía ,después de una recaída ,y se encontraba mejor, dejaba el tratamiento que lo apartaba de la locura y se volvía alguien extraño, violento y mortal.

No se merecía este mal destino ,esa mujer que emigró muy joven a Alemania para buscarse un porvenir y regresó con dos hijos de la mano y divorciada de un italiano, que legó a los niños sus apellidos y poco más, porque fue Teresa de esas mujeres valientes y enteras, que trabajan como mulas de carga, para sacar adelante su vida y la de su familia ,sin mirar a nadie, ni pedir favores, solo con orgullo y entereza.

Sea este hecho ,motivo más que sobrado , para que este tipo de situaciones no vuelvan a ocurrir, para que se acabe con esa vergonzante imagen de abandono de padres y cónyuges de enfermos mentales ,que deben convivir día a día con la enfermedad sin encontrar ayuda, ni apoyos, de nadie y menos aun de las autoridades, a las que corresponde velar por el bienestar y seguridad de la ciudadanía.

Porque Teresa hizo mas de lo que le correspondía, compró a su hijo un bar, veló para que no le faltara nada, nunca le abandonó y perdió la vida antes de morir, en desdichas y llantos , sufrió lo indecible luchando contra la fatalidad de un hijo que primero cayó en las drogas y que como consecuencia de ellas, se convirtió en un enfermo mental , difícil de manejar y con una convivencia imposible.

Dicen los que los conocían bien, que Angelo quería con locura a su madre y yo los creo, pero si por alguien tengo que apostar es por Teresa, a la que nadie podía ganar como la mejor de las madres.


adolescentes de ana isabel espinosa

jueves 2 de abril de 2009

Si alguien está pensando en tener un hijo, deseándolo con tanta fuerza que no soportaría que no llegase a formar parte de su vida, como creo que es la única manera en que deben ser concebidos los hijos, ya sean naturales o adoptados, la prueba de fuego que debería plantearse antes de hacerlo , tendría que ser la adolescencia.
Paseando con un carrito encuentras señoras mayores que te paran y te dicen…”¡ay ¡ , qué lindo o linda , o qué bonitos ojos o qué bien están así”…y tú que aún deseas aunar tres horas seguidas de sueño reparador , que los chillidos estridentes en mitad de la madrugada pidiendo un biberón te hacen creer que una alarma de incendios ha saltado en alguna parte de tu casa y que de pronto te has convertido en bombero , sin hacer las oposiciones, te dan ganas de contestarle a la buena señora…”pero que dice, buena mujer ,¿Cómo van a estar bien así ,que lo único que hace la santa criaturita en todo el día y la noche , es llorar y manchar pañales”..pero no, porque te acuerdas de que te sonríe en cuanto te ve y que ronronea como un gato contento cuando lo arrullas y huele a caramelo , y a leche , y a cremitas , y a gel de bebe. Pero claro , la lengua es más rápida que la sensatez y le sueltas a la buena señora un “pues yo tengo unas ganas de que crezca”, pensando , mas que nada , en las noches que te quedan sin dormir ,en los pañales que se acumulan en el cuarto del bebe y en los muchos vómitos y leches agrias que acabas de recoger, pero ella te contesta un profético “pues ya verás como es mucho peor”,pero tú te olvidas porque los padres hemos nacido con la memoria de “Doris” , la de “Nemo” e igual que cuando parimos , con dolores que te parten el alma , decidimos no tener más y repetimos porque solo recordamos lo sonrosaditos y sonrientes que están en la cuna del hospital ,tampoco aprendemos que los bebés crecen y se convierten en extraños que habitan en tu casa y se pasean por ella como zombies , que transitan más que residen y que pelean más que respiran, en cuanto les llega la adolescencia.
Así es ,los adolescentes, te hacen replantearte la vida ,pensar en qué has fallado ,en qué momento de su educación hiciste algo mal de lo que ahora no te acuerdas ,porque no lo hiciste, porque son las hormonas las que hablan por su boca , cuando cambia de parecer a cada cinco segundos, cuando se levantan por la mañana de mal humor , y lo pagan contigo , porque eres el primer bulto que ve , a modo de rinoceronte furioso de la selva africana.
Y de los amigos ya ni cuento, ni de las ropas ,ni de los pelos ,ni de las contestaciones ,ni de las preguntas …y todo ello te lleva a desear una vacuna contra la adolescencia que a modo de pinchazo acabara con todas esas tonterías de golpe ,de plumazo en el tintero, dejándole terreno ajueves 2 de abril de 2009

ADOLESCENTES-ana Isabel espinosa garcía
Si alguien está pensando en tener un hijo, deseándolo con tanta fuerza que no soportaría que no llegase a formar parte de su vida, como creo que es la única manera en que deben ser concebidos los hijos, ya sean naturales o adoptados, la prueba de fuego que debería plantearse antes de hacerlo , tendría que ser la adolescencia.
Paseando con un carrito encuentras señoras mayores que te paran y te dicen…”¡ay ¡ , qué lindo o linda , o qué bonitos ojos o qué bien están así”…y tú que aún deseas aunar tres horas seguidas de sueño reparador , que los chillidos estridentes en mitad de la madrugada pidiendo un biberón te hacen creer que una alarma de incendios ha saltado en alguna parte de tu casa y que de pronto te has convertido en bombero , sin hacer las oposiciones, te dan ganas de contestarle a la buena señora…”pero que dice, buena mujer ,¿Cómo van a estar bien así ,que lo único que hace la santa criaturita en todo el día y la noche , es llorar y manchar pañales”..pero no, porque te acuerdas de que te sonríe en cuanto te ve y que ronronea como un gato contento cuando lo arrullas y huele a caramelo , y a leche , y a cremitas , y a gel de bebe. Pero claro , la lengua es más rápida que la sensatez y le sueltas a la buena señora un “pues yo tengo unas ganas de que crezca”, pensando , mas que nada , en las noches que te quedan sin dormir ,en los pañales que se acumulan en el cuarto del bebe y en los muchos vómitos y leches agrias que acabas de recoger, pero ella te contesta un profético “pues ya verás como es mucho peor”,pero tú te olvidas porque los padres hemos nacido con la memoria de “Doris” , la de “Nemo” e igual que cuando parimos , con dolores que te parten el alma , decidimos no tener más y repetimos porque solo recordamos lo sonrosaditos y sonrientes que están en la cuna del hospital ,tampoco aprendemos que los bebés crecen y se convierten en extraños que habitan en tu casa y se pasean por ella como zombies , que transitan más que residen y que pelean más que respiran, en cuanto les llega la adolescencia.
Así es ,los adolescentes, te hacen replantearte la vida ,pensar en qué has fallado ,en qué momento de su educación hiciste algo mal de lo que ahora no te acuerdas ,porque no lo hiciste, porque son las hormonas las que hablan por su boca , cuando cambia de parecer a cada cinco segundos, cuando se levantan por la mañana de mal humor , y lo pagan contigo , porque eres el primer bulto que ve , a modo de rinoceronte furioso de la selva africana.
Y de los amigos ya ni cuento, ni de las ropas ,ni de los pelos ,ni de las contestaciones ,ni de las preguntas …y todo ello te lleva a desear una vacuna contra la adolescencia que a modo de pinchazo acabara con todas esas tonterías de golpe ,de plumazo en el tintero, dejándole terreno a los estudios ,a la sensatez ,a los buenos modos , a la educación , yo que sé , a todo eso que los padres deseamos para nuestros hijos y que nos hace levantarnos cada mañana , impulsados por un resorte invisible que nos crece al mismo tiempo que ellos nacen.
Pero entonces , te pasa lo mismo que cuando eran pequeños , y en una de esas eternas discusiones en que ellos dicen no y tú si , o en que tú dices si y ellos no, los ves meditabundos o inquietos ,los ves estudiando de refilón, como el que no quiere la cosa , o los ves creciendo a grandes saltos a tu lado y se te parte el alma en un suspiro y desearías coger a la vida por su capa invisible y obligarla a parar,”déjamelo un poco más, déjame disfrutar de ese niño o niña que acunaban mis brazos ,de esa fragancia de bebe que confundía mi cuerpo con el suyo” ,y en ese instante ,tal vez la vida te dé una tregua y tu hijo o tu hija vuelva la cara mirándote ,antes de irse al instituto y se pare en seco, y cuando le mires con extrañeza ,porque no sabes que pasará esta vez y él o ella , con una corta carrera , vaya hasta tu lado y te estampe un insólito beso, que estrecharás durante todo el día , tocándote incrédula la mejilla, pero sabes que es cierto ,tan cierto como el “te quiero ,mamá” ,que musitaron sus labios .
Y ya no aconsejas a nadie que no sean mayores ,ni dirás que la adolescencia es una pura birria, una etapa que pasar rápido como la gripe o el sarampión ,ya no mirarás más a las cajeras de los supermercados cuando él o ella ,con la cara fruncida a tu lado , tengan un mal día, confesando por lo bajini ”la adolescencia ,hija , la adolescencia, que nos trae a mal traer”,porque confías que bajo esa capa de mutante en fase de transformación está el bebe que tanto querías, el niño,la niña , al que llevaste el primer día al colegio ,el adolescente que es ahora y el pedazo hombre o mujer que conformará la sociedad del mañana los estudios ,a la sensatez ,a los buenos modos , a la educación , yo que sé , a todo eso que los padres deseamos para nuestros hijos y que nos hace levantarnos cada mañana , impulsados por un resorte invisible que nos crece al mismo tiempo que ellos nacen.
Pero entonces , te pasa lo mismo que cuando eran pequeños , y en una de esas eternas discusiones en que ellos dicen no y tú si , o en que tú dices si y ellos no, los ves meditabundos o inquietos ,los ves estudiando de refilón, como el que no quiere la cosa , o los ves creciendo a grandes saltos a tu lado y se te parte el alma en un suspiro y desearías coger a la vida por su capa invisible y obligarla a parar,”déjamelo un poco más, déjame disfrutar de ese niño o niña que acunaban mis brazos ,de esa fragancia de bebe que confundía mi cuerpo con el suyo” ,y en ese instante ,tal vez la vida te dé una tregua y tu hijo o tu hija vuelva la cara mirándote ,antes de irse al instituto y se pare en seco, y cuando le mires con extrañeza ,porque no sabes que pasará esta vez y él o ella , con una corta carrera , vaya hasta tu lado y te estampe un insólito beso, que estrecharás durante todo el día , tocándote incrédula la mejilla, pero sabes que es cierto ,tan cierto como el “te quiero ,mamá” ,que musitaron sus labios .
Y ya no aconsejas a nadie que no sean mayores ,ni dirás que la adolescencia es una pura birria, una etapa que pasar rápido como la gripe o el sarampión ,ya no mirarás más a las cajeras de los supermercados cuando él o ella ,con la cara fruncida a tu lado , tengan un mal día, confesando por lo bajini ”la adolescencia ,hija , la adolescencia, que nos trae a mal traer”,porque confías que bajo esa capa de mutante en fase de transformación está el bebe que tanto querías, el niño,la niña , al que llevaste el primer día al colegio ,el adolescente que es ahora y el pedazo hombre o mujer que conformará la sociedad del mañana