VALLE DE LÁGRIMAS

Si es por leer, pueden hartarse de leer tonterías. Si es por ver , también, que tanto en televisión , como en prensa rosa y en algunas no tan rosas, nos regalan cada papayada , que ni les cuento.

Pero si lo que quieren es escarnecer sus carnes y rasgarse las vestiduras, sigan el juicio de Mariluz, que no digo ya a sus padres, que los tiene, no hay más que verlos , rotos el alma, sino a cualquiera que tenga dos dedos de frente y un poco de corazón, nos tiene bien jodidos, teniendo que aguantar la cara de pasota de Santiago del Valle y la furiosa y ladina de su hermana, más que dispuestos a salirse con la suya , de irse a la calle y salir corriendo, libres- los dos- de polvo y paja.

No quiero ni pensar qué será tener en la conciencia haber quitado la vida a alguien, no puedo ni aguantar las arqueadas, no ya de hacer, sino de pensar- siquiera- en alguien cogiendo a una criatura y haciéndole daño, pero menos aún, haciéndole daño y luego ocultando su cadáver, para que la justicia, tan lenta y tan ciega, no pueda hacer  bien  ese trabajo, tan importante y decisivo en una sociedad , que se precie de serlo.

Un día hace ya algún tiempo, llamé -de buena mañana- a mi amigo Ramón Corrales y él que preparaba su artículo para el Ronda información, con mucha antelación y durante toda una semana, me dijo que en el siguiente iba a tratar de la mente- tan carcomida , por la culpa- de Santiago del Valle, de la vaciedad , que Ramón, como católico bien pensante, creía a pies juntillas , que tendría semejante individuo , por haber cometido la barbaridad , por la que ahora se le juzga.

Yo le dije, que no creía que tuviera ni culpa, ni arrepentimiento, ni nada de eso que se presume en crimen y castigo, sino que más bien ,como el gato al comerse al pájaro de la jaula y saber que el dueño de la casa lo va a correr a escobazos, lo más que hace es mantenerse impasible, fingir que no fue él y presumir una inocencia, que está muy lejos de ser real.

Santiago del Valle es igual que ese gato, no parece que le afecte nada, ni el sufrimiento de los padres, ni la ausencia de la niña, ni todo lo que dicen que ha hecho hasta llegar ahí…ni él , ni su escuálida hermana, clan de esperpénticos personajes, que,  junto a Rosa, ni maltratada, ni herida, sino colaboradora habitual y prodiga , en perpetuar , las barbaridades de su marido, solo llora si lo exige el guión y las cuentas le apremian.

Créanme, si quieren vivir tranquilos y obtusionarse el cerebro, coman empanadillas televisivas y lean prensa rosa, pero jamás de los jamases las noticias sobre el juicio de Mariluz, no sea que se les enlode el alma y quieran justicia a secas, de esa de ojo por ojo y diente por diente , y sí , en cambio , pidan a gritos, esa otra -tan deseada- que ponga a pederastas confesos, lejos de nuestros niños, lejos de nuestras lagrimas y nuestras pesadillas.