JAULA DE JILGUEROS

Me da coraje que los tiempos corran, que la vida de vueltas y todo se vuelva a asentar , como el polvo suspendido , en una mesa de cristal.
Siempre he creído que las posturas extremas ,las ideas más abrasivas y estúpidas , eran nacidas de mentes caducas y cuerpos viejos, envilecidos de gastar la nada y la desesperación, aburridos de todo y de todos, asqueados de la misma rutina, que les toca vivir.
Porque me parece imposible que gente joven, que cuerpos nuevos ,no vean más allá que lo que marcan sus narices , y que sus destinos , estén tan limitados por la pequeñez de sus mentes ,cuando aún no han acabado de crecer.
Deseaba que la intolerancia y la desfachatez mental pasaran de moda, que nunca se escuchara algo que he tenido que oír, solo por pedir libertad , no ya para mi, sino para otra , igual a mi , que solo con sonrisas y belleza , quería convencer a los malos modos.
He tenido que ver ,porque estaba ciega ,que la gente joven sigue pidiendo libertad para ellos, pero negándosela a quienes le son afines; que el hombre cree que captura como una presa a la mujer, solo por llevarla a su lado y hacerla suya, y que ésta se deja atrapar en una vida a medias , en la que pide lo que le fue concedido , por el solo hecho de nacer y ser persona
El color de los ojos se traspasa en la vida como la intolerancia, el machismo, o el maltrato, porque de todo ello hay mucho , y muy hábilmente disfrazado.
Siempre he dicho que era función de las madres, de las mujeres ,de las educadoras ,el no permitir una nueva generación de animales de dos patas , restringiendo ,limitando , o asfixiando a quienes al lado de ellos , se ven obligados a vivir
Ahora estoy más convencida que nunca ,porque si una madre permite que su hija se críe en un hogar donde a ella no se la respete o trate como se merece ,el día de mañana solo su imagen reflejada en los ojos llorosos de su hija , será lo que recibirá a cambio.
Manu tiene veinte años y quiere volar ,quiere tener veinte años por siempre y borrarse de la cabeza que se casó y que tiene una niña, quiere volver a disfrutar lo que perdió , aunque sea por unas horas, porque la vida es dura, qué duda cabe , pero también lo quiere Luisa ,la hermosa Luisa con su largo pelo negro ,rozándole la baja espalda ,con su sonrisa infinita y su cuerpo escultural.
Y le pide, casi le ruega, entre risitas de hada , los mismos derechos que se otorga tan fácilmente él, pero los celos que se pierden en sus pestañas ,la forma en que la mira cuando ella no le ve, lo ponen en guardia ,emergiendo rápidamente su alma carcelera ,dejándome ver a los hombres del dieciséis, a los inquisidores , a los que nos limitaron desde siempre ,viéndonos como peligrosas y dañinas , aún sin saber muy bien porqué.
En una jaula de jilgueros quiere encerrarnos Manu a todas las mujeres ,ese dice que es nuestro sitio ideal, pues ahí plegadas y sin voz no podríamos hacerle ningún daño, pero Manu no sabe que solo su miedo ,su cortedad, su vana educación y su cobardía son lo que lo encierran a él , no en una jaula de jilgueros , sino en una falsa vida ,que no lo dejará gozar de aquella otra real y gratificante , que llevaría si dejara de ver a Luisa como mujer y la empezara a ver como persona, como amiga, como compañera y como madre de su hija…De una hija que un día encontrará un Manu ,guapetón y chulesco, alguien que le recordará a su padre ,alguien que la limitará y nunca la verá más que como mujer, de la que apropiarse y a la que relegar, a la que limitar y cortar las alas ,para encerrarla y perder la llave , de una jaula de jilgueros , que hoy mismo ha empezado a crear ,con los barrotes que pone frente a los pies de su madre ,con sus ideas absurdas, con sus celos, con su egoísmo , y su mente pequeña y sin estrenar


Me da coraje que los tiempos corran, que la vida de vueltas y todo se vuelva a asentar , como el polvo suspendido , en una mesa de cristal.
Siempre he creído que las posturas extremas ,las ideas más abrasivas y estúpidas , eran nacidas de mentes caducas y cuerpos viejos, envilecidos de gastar la nada y la desesperación, aburridos de todo y de todos, asqueados de la misma rutina, que les toca vivir.
Porque me parece imposible que gente joven, que cuerpos nuevos ,no vean más allá que lo que marcan sus narices , y que sus destinos , estén tan limitados por la pequeñez de sus mentes ,cuando aún no han acabado de crecer.
Deseaba que la intolerancia y la desfachatez mental pasaran de moda, que nunca se escuchara algo que he tenido que oír, solo por pedir libertad , no ya para mi, sino para otra , igual a mi , que solo con sonrisas y belleza , quería convencer a los malos modos.
He tenido que ver ,porque estaba ciega ,que la gente joven sigue pidiendo libertad para ellos, pero negándosela a quienes le son afines; que el hombre cree que captura como una presa a la mujer, solo por llevarla a su lado y hacerla suya, y que ésta se deja atrapar en una vida a medias , en la que pide lo que le fue concedido , por el solo hecho de nacer y ser persona
El color de los ojos se traspasa en la vida como la intolerancia, el machismo, o el maltrato, porque de todo ello hay mucho , y muy hábilmente disfrazado.
Siempre he dicho que era función de las madres, de las mujeres ,de las educadoras ,el no permitir una nueva generación de animales de dos patas , restringiendo ,limitando , o asfixiando a quienes al lado de ellos , se ven obligados a vivir
Ahora estoy más convencida que nunca ,porque si una madre permite que su hija se críe en un hogar donde a ella no se la respete o trate como se merece ,el día de mañana solo su imagen reflejada en los ojos llorosos de su hija , será lo que recibirá a cambio.
Manu tiene veinte años y quiere volar ,quiere tener veinte años por siempre y borrarse de la cabeza que se casó y que tiene una niña, quiere volver a disfrutar lo que perdió , aunque sea por unas horas, porque la vida es dura, qué duda cabe , pero también lo quiere Luisa ,la hermosa Luisa con su largo pelo negro ,rozándole la baja espalda ,con su sonrisa infinita y su cuerpo escultural.
Y le pide, casi le ruega, entre risitas de hada , los mismos derechos que se otorga tan fácilmente él, pero los celos que se pierden en sus pestañas ,la forma en que la mira cuando ella no le ve, lo ponen en guardia ,emergiendo rápidamente su alma carcelera ,dejándome ver a los hombres del dieciséis, a los inquisidores , a los que nos limitaron desde siempre ,viéndonos como peligrosas y dañinas , aún sin saber muy bien porqué.
En una jaula de jilgueros quiere encerrarnos Manu a todas las mujeres ,ese dice que es nuestro sitio ideal, pues ahí plegadas y sin voz no podríamos hacerle ningún daño, pero Manu no sabe que solo su miedo ,su cortedad, su vana educación y su cobardía son lo que lo encierran a él , no en una jaula de jilgueros , sino en una falsa vida ,que no lo dejará gozar de aquella otra real y gratificante , que llevaría si dejara de ver a Luisa como mujer y la empezara a ver como persona, como amiga, como compañera y como madre de su hija…De una hija que un día encontrará un Manu ,guapetón y chulesco, alguien que le recordará a su padre ,alguien que la limitará y nunca la verá más que como mujer, de la que apropiarse y a la que relegar, a la que limitar y cortar las alas ,para encerrarla y perder la llave , de una jaula de jilgueros , que hoy mismo ha empezado a crear ,con los barrotes que pone frente a los pies de su madre ,con sus ideas absurdas, con sus celos, con su egoísmo , y su mente pequeña y sin estrenar


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