PENSAMIENTO DEL DIA – 10 DE NOVIEMBRE 2009
El hombre es parte de la comunidad humana. El género humano es parte de la naturaleza. La naturaleza es un miembro de Dios. El hombre no ha reconocido estas interrelaciones. Hoy los hombres están olvidando sus obligaciones. El Cosmos es un organismo integral de partes interrelacionadas. Cuando cada uno cumple con sus deberes, los beneficios están a disposición de todos. El hombre tiene derecho sólo a llevar a cabo sus deberes y no a los frutos de ellos. El hombre es una especie de director de escena de lo que sucede en la naturaleza. Mas, olvidando sus responsabilidades, lucha por derechos. Es una necedad que uno luche por derechos sin cumplir con sus deberes. Todo el caos y los conflictos en el mundo son debidos a que los hombres se olvidan de sus deberes. Si cada cual los cumpliera diligentemente, el mundo sería pacífico y próspero.
Sathya Sai Baba

Traducido de la pizarra de Prasanthi Nilayam.
PENSAMIENTO DEL DIA – 13 DE OCTUBRE 2009
Mantengan este pensamiento en su mente : “No soy meramente un hombre, soy la encarnación de la Divinidad”. Establezcan esta convicción en su mente y realizarán esta verdad. Como se dice, Brahmavid Brahmaiva Bhavanthi (el conocedor de Brahman en verdad se convierte en Brahman). Si se perciben a sí mismos como Divinos, se vuelven Divinos. Si se consideran un ser humano, seguirán siéndolo. Aun cuando su forma es la de un ser humano, en ustedes está el principio Atmico. Para reconocer a este Atman, habrán de mantener su corazón puro y desprovisto de negatividad.
Sathya Sai Baba

Traducido de la pizarra de Prasanthi Nilayam.
Un hombre, su caballo y su perro, caminaban por una calle. Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta que los tres habían muerto en un accidente. Hay veces que lleva un tiempo para que los muertos se den cuenta de su nueva condición.
La caminata era muy larga, cuesta arriba, el sol era fuerte y los tres estaban empapados en sudor y con mucha sed. Precisaban desesperadamente agua.
En una curva del camino, avistaron un portón magnífico, todo de mármol, que conducía a una plaza calzada con bloques de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde brotaba agua cristalina. El caminante se dirigió al hombre que desde una garita cuidaba de la entrada.
- Buenos días – dijo el caminante.
- Buenos días – respondió el hombre.
- ¿Qué lugar es este, tan impresionante? – preguntó el caminante.
- Esto es el cielo – fue la respuesta.
- Que bien llegar al cielo xq estamos con mucha sed, dijo el caminante
- Usted puede entrar a beber agua a voluntad – dijo el guardián, indicándole la fuente
- Mi caballo y mi perro también están con sed.
- Lo lamento mucho – le dijo el guarda – Aquí no se permite la entrada de animales.
El hombre se sintió muy decepcionado porque su sed era grande. Mas él no bebería, dejando a sus amigos con sed. De esta manera, prosiguió su camino…
Después de mucho caminar cuesta arriba, con la sed y el cansancio multiplicados, llegaron a un sitio, cuya entrada estaba marcada por un portón viejo semi-abierto. El portón daba a un camino de tierra, con árboles de ambos lados que le hacian sombra. A la sombra de uno de los árboles, un hombre estaba recostado, con la cabeza cubierta por un sombrero, parecía que dormía…
- Buenos días – dijo el caminante
- Buenos días – respondió el hombre
- Estamos con mucha sed, yo, mi caballo y mi perro.
- Hay una fuente en aquellas piedras – dijo el hombre indicando el lugar – Pueden beber a voluntad.
El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed.
- Muchas gracias – dijo el caminante al salir.
- Vuelvan cuando quieran – respondió el hombre.
- A propósito – dijo el caminante – ¿cuál es el nombre de este lugar?-
- Cielo – respondió el hombre.
- ¿Cielo? ¡Mas si el hombre en la guardia de al lado del portón de mármol me dijo que allí era el cielo!
- Aquello no es el cielo, aquello es el infierno.
El caminante quedó perplejo.
- Mas entonces – dijo el caminante – esa información falsa debe causar grandes confusiones.
- De ninguna manera – respondió el hombre – En verdad ellos nos hacen un gran favor. Porque allí quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.