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¿Ganancia de hoy, pérdida de mañana?

Si bien hoy no hemos de abocarnos a un producto nuevo, intentaremos sí, una breve reflexión ligada a lo Bueno y Util.

Se trata, simplemente, de una invitación a pensar juntos y sobre todo, a re-pensar lo que son nuestras modalidades de compra, contratación de servicios y hasta podríamos extendernos a todo lo que involucra nuestro accionar cotidiano ya que el mismo tiene, indefectiblemente, un efecto sobre un tercero y también a la postre, sobre cada uno de nosotros.

Y para pensar en ello, debemos analizar brevemente algunas características de nuestro modo de ser, ya que nuestras decisiones tanto a nivel de compras, contratación de servicios, como incluso en lo que atañe a nuestro compromiso social y cívico, están directamente ligadas a nuestra idiosincracia.

Los argentinos tenemos a favor una gran creatividad, y con ello, una gran capacidad para resurgir, casi podríamos decir, de las cenizas. Sin duda, se trata de algo Muy Bueno y Muy Util. Sin embargo, en este punto la pregunta sería: Si hemos desarrollado esa creatividad que nos permite resurgir de las cenizas, es porque justamente ha habido fuego, nos hemos quemado, literalmente, en más de una ocasión, ¿qué es lo que hace entonces que permitamos una y otra vez tantos incendios? ¿Con qué tantos “materiales inflamables” jugamos peligrosamente para arder una y otra vez en el mismo fuego?

Sin duda, el hecho de vivir en un país bendecido por sus riquezas naturales, con tierras fértiles, agua por doquier, petróleo, minerales, libre de movimientos císmicos de gran envergadura, de ciclones y huracanes como padecen tantos otros países -por no nombrar otro tipo de males que aquejan a otros tantísimos habitantes del planeta- nos ha hecho desarrollar una mentalidad exitista, algo cómoda, y un tanto soberbia: “Total, acá tiramos una semilla y crece”. Y en esa mentalidad facilista que tanta bendición de la naturaleza ha hecho prosperar, le restamos valor a la cultura del trabajo, y hasta fuimos restándole valor a los valores.

En algún momento dejamos de valorar lo mucho que tenemos. Dejamos de valorarnos, para simplemente creernosla, que es muy diferente, y con ello, dejamos de valorar y respetar a nuestro prójimo. Y al creernos “tan piolas” tras tirarle unos mangos a algún funcionario para evitar una multa justificada, fuimos perdiendo responsabilidad. Total, son ellos los corruptos, son ellos los que aceptan la coima, son los políticos los que nos llevan por mal camino, es la policía, son los yanquis, son los piqueteros, fueron los comunistas “subversivos”. Como fuere, siempre nos las arreglamos para responsabilizar a otros de nuestros males. Cultivamos la cultura de la queja: “Qué bárbaridad, cómo están las calles de sucias!” para tan luego hacer un bollo con el envoltorio del alfajor y arrojarlo en la vía pública y así sucesivamente.

Y es esta misma modalidad de ser, la que también trasladamos a la hora de decidir nuestras compras.

Tocamos de oído, y ya nos creemos Mozart. Somos todos directores técnicos, somos todos economistas y somos todos expertos en computación, en electrónica y en telefonía movil. Y así nos encontramos a dos amigos conversando:

-Ah, ¿vos entendes de esto?

- No, no, yo no, pero tengo un amigo, que a su vez tiene un vecino, cuyo hijo tiene un amigo que es sobrino de un “chavón” que de esto sabe un montón, ¿viste?, y él le comentó al sobrino del amigo del hijo del vecino de mi amigo que esto es lo mejor que hay, y por eso decidí comprarme este aparato.

-Ah, ¿y es bueno, es útil, te da buen resultado? ¿Lo conseguiste a buen precio?

-Y, mira, precio, lo que se dice precio, no. Este es un celu de marca, está de onda y es de lo mejor, así que es bastante salado. El aparato, como tal, tiene algún que otro problemita, ¿viste?. Pierde señal con frecuencia, la navegación en internet es lenta. Me hubiera gustado que tuviera una mejor cámara, que tuviera sistema de navegación satelital, bluetooth, y que tuviese una segunda cámara para video conferencias, pero no sabes, la pantalla táctil está re-buena. Aaahhh, lo que sí conseguí a un precio bárbaro es la Notebook, la pagué $ 1900 ¿viste?, lástima que duró poco y dejó de funcionar justo, justo cuando venció la garantía, pero el precio estaba buenísimo.

- Y si… pero decime, ¿con el vendedor o con un profesional, te asesoraste?

- Y, la verdad, no se me ocurrió, además, acordate que el chavón ese del que te hablé, ¿cómo era que me dijo mi amigo que se llamaba? Bueno, da lo mismo, igual no lo conozco, pero acordate que el chavón ese se lo recomendó al hijo del amigo del vecino del sobrino del hermano del cuñado del técnico, ¿viste? Y la verdad, ahora que lo pienso… qué salame que es ese chavón ¿viste? Pensándolo bien, es un salame de primera ese chavón, qué cosa bárbara.


Para sintetizar, reflexionemos un poco más, hagámonos cargo con responsabilidad de nuestras acciones y decisiones en todo lo que nos concierne, individual, y socialmente. Asesorémonos seriamente acerca de aquello que desconocemos y tal vez, de ese modo, la ganancia de hoy, no se torne en la pérdida de mañana. Y hablando de reflexionar… semejante cambio de actitud ¿no sería para nosotros algo nuevo, bueno y útil?




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