Convivencia bajo distinto techo…

- Hola. Voy a preparar el mate mate.
- Hola. Estoy comiendo facturas.
- Hola. Estoy poniendo los porotos en remojo
- Hola. Me golpee la cabeza. Me duele. ¿ que me pongo?
- Hola. estoy lijando los pececitos de madera.
- Hola. Me voy a bañar
- Hola. No sabes lo que me paso.
- Hola. Me voy a dormir.
- Hola…
- Hola…

Y así, puedo narrar infinitamente nuestra cotidianeidad virtual…

Es verdad, no estamos tan lejos. Pero es que aveces las obligaciones, los hijos… hacen que esa poca o mucha distancia que pueda haber, no se pueda romper.
De todas formas, sabemos disfrutar y valorar esta relación cercana, íntima… que vamos construyendo.
Sabemos al otro, ahí. Esperando. Respondiendo. Formando parte de nuestra vida diaria.

Y discutimos, reflexionamos, reimos, peleamos, nos celamos… nos escuchamos, aconsejamos. Cómo si estuvieramos bajo el mismo techo. Con la misma naturalidad.
Y no es que no disfrutemos cuando al fin estamos juntos, pero sé, que ese momento se nutre y se fortalece con esta relación de diálogo confiado y permanente que tenemos.

Qué hermoso es tenerte, besarte… abrazarte. y que me abrazes, me sientas.
Pero es lindo también cuando no estamos cerca, pero sé que estás, del otro lado. Y demostrarte que estoy.

Estamos…
Cotidianamente juntos.
Intimamente conectados.

msn-messenger-main-big

Las mujeres como yo

Las mujeres como yo… no sabemos de amores sin entrega. No imaginamos como es perderse en los brazos de un hombre, sin quererlo… sin desearlo desde lo más profundo de nuestro ser.

Las mujeres como yo, no solemos pedir muchas cosas a cambio. Somos comformistas. Un mirada, una palabra, un gesto… eso es, para las mujeres como yo, una eternidad de promesas.

Las mujeres como yo, Somos comprensivas, solemos entender los silencios, las distancias, hasta la indiferencia. Todo lo justificamos.

Las mujeres como yo, damos todo lo que tenemos, y lo que no tenemos lo fabricamos.

Las mujeres como yo… renunciamos a nuestros sueños, dejamos de esperar sorpresas y atenciones. Si nos preguntan, cual es nuestra cita ideal, solemos decir: “con que este él alcanza…” porque ya ni recordamos como era en nuestros sueños ese momento especial.

Las mujeres, asi, como yo… aceptamos lo que se nos ofrece. Casi siempre migajas. Sobras de tiempo, de ganas.

Las mujeres como yo… valemos oro. Valemos millones… pero no nos valoramos.

Estamos empecinadas en querer, conformar, consolar, acompañar…

Y nos olvidamos de llenarnos el alma con cosas bellas para nosotras, y nos vamos vaciando, gota a gota… y la sequia de amor, de caricias sinceras, de admiración, de halagos nos va debilitando el alma, el cuerpo, las ganas.

Las mujeres como yo… sufrimos con desconsuelo el abandono. Y nos vamos marchitando.

A veces creo, que las mujeres como yo, solemos empecinarnos… O no… será que nos cuesta dejar ir a lo que amamos.

Las mujeres como yo, no podemos imaginarnos sin “dar”. Es una obligación.

Necesito salir de este circulo vicioso. Porque voy a morir con el corazón resquebrajado.

Aparte, me cansé de ser una IDIOTA

20081107014438-mano

Encontrando mi punto G

Cada vez que te veo, muero por abrazarte. Pero me muestro así, distante. Y nos miramos de reojo y hablamos de cambiar el mundo, reflexionamos sobra las verdades de la vida… pero mientras te escucho divagar, me imagino apretujándote.
Y cuando al fin dejamos las palabras, y empezamos a rozarnos sin querer, mientras cocinamos… es donde siento esas cosquillas que me movilizan a buscar tenerte más cerca.
Una mirada, y otra. Un beso, y otro.
Una caricia, y muchas más.
Llevaba el control de cada movimiento, el ritmo de la respiración.
Y de pronto… te acercas dulcemente a mi cuello.
Fue, como, miles de mariposas revoloteando por todo mi cuerpo. Justo ahi, donde me entregas esos besos tiernos, suaves, en esa partecita de mi cuello… que, ni recordaba que existia…
Me abrazas fuerte, y me sigues besando, justo ahí. Y yo me entrego en tus brazos. Perdida completamente. Sin conciencia, sin control.

Quiero muchos más besos ahí, besos tuyos… G, en mi punto G.
índice

Los hombres de mi vida

hombre ausente, paz y serenidad.

Porque, significaste tanto en mi vida… que siempre estás presente. Qué siempre tus palabras, tus gestos están vigentes en mi, y me ayudan a seguir camino.
Aunque quisiera, me seria imposible dejarte en el olvido, en el baúl de los recuerdos de las historias pasadas.
Y estás, Y ya no cómo amante, si cómo mi angel guardián. De esos que te cuidan, que te dan paz. De esos seres mágicos que con mirarte te hacen saber que todo va a estar bien.
Me hace feliz contar con vos. Aún hoy, en la distancia.

hombre G presente, cotidianeidad y alegría.

Porque apareciste cuando no te esperaba. Porque fuiste de a poco allanando terreno vedado… el de la confianza.
Llenas mis días y noches de alegría, sonrisas. Iluminas mi mente y mis actos con tu sabiduria y tu sencillez.
Compartimos gestos cotidianos, nos vamos conociendo, acompañando.
De a poco vamos adentrándonos más en la vida del otro. Y me gusta. Me gusta saberte ahí. me gusta estar aqui para vos.
Me gustan tus mimos, tus besos, tus comidas, tus historias… tus silencios. Tu oido siempre atento.
Y estás, como hombre, amigo. De carne y hueso…
Me hace feliz tenerte. Cerca, cerquita.

Los hombres que hoy ocupan mi vida… aunque conviven en el mismo corazón, no se superponen.
Soy de las que creen que cada persona es única, y así lo es en mi vida.

De todas maneras, espero con ansias a aquel que gané definitivamente mi corazón…

El…

El primero y el último en saludarme por mi cumpleaños número 31. Poniendo el despetador en los primero minutos de mi día… Estando del otro lado de la pantalla, cuando ya se terminaba.

El, que se rie de mis chistes. Me corrige mis errores de ortografia, de sintaxis, de pensamientos.
El, que permite que le corrija sus errores de ortografia, de sintaxis, de pensamientos.
El, que escucha con atención cada cosa que digo, que recuerda los minimos detalles.
El, con quien tengo la complicidad más divertida.
El, que es tan sincero, que hasta me parece increible. El que es transparente… y aunque aveces quiero no creerle, sé que no me miente. Y eso es demasiado bueno.
El, que deja que lo cele en cosas pequeñas, que pregunta al pasar por mis otros amores…
El, que dedica tiempo a las cosas que disfruta.

Artesano de sueños, creador de fantasías.
Arquitecto de emociones y aventuras.
Trabajador comprometido, fiel a su pensar.
Fotografo que capta mis sonrisas más verdaderas.
Amigo sincero, honesto.
Amante tierno, apasionado.
Hombre que sigue estando después de la euforia.

El, que poco a poco, y sin saberlo… va ganándose mi corazón. El, que vive en mi boca, porque lo vivo nombrando.
El, que siempre esta presente, aún en la distancia.

No se si alguna vez seremos algo más. Si esta cotidianeidad de disfrutarnos, la viviremos con algún pacto más explicito.
Sólo sé que es EL, mi hombre “G” quien me hace sonreir. En quien pienso, a quien extraño.
Es lo real, lo posible, lo verdadero.
El.

Ya no quiero desgastar mis días. Ni mis noches.
Hoy desperté y me di cuenta… me gusta que sea EL.
Y si no lo es, EL bien vale mi pena.

Tus ojos…

Soy feliz cada vez que me encuentro reflejada en tus ojos color miel… miel que endulza, que atrae…
miel que jamás me empalaga.
Tus ojos me miran, observan, atraviesan.

Tus ojos me hablan. Pero a veces no sé descifrar lo que quieren decirme.
Tus ojos, en ocasiones parecen gritarme… pero no llego a escucharlos.
Tus ojos murmuran algo, en el medio del silencio. Pero no sé… no puedo reconocer su voz.

Tus ojos… son una de las cosas más hermosas que puedo mirar.

Ayer me volvi a ver en ellos. Volvi a tenerlos cerca, muy cerca.
Pude sentir su llamado, su necesidad de verme… su intensidad.
Ver tus ojos, eso es para mi la felicidad.
Y sé que te vas, y te llevas tus ojos, que ya no me miran…
pero se que quedó gravada en tu retina mi rostro feliz de tenerte otra vez.
Sé que no podrás sacarte de tus pupilas estos ojos míos que se reflejan con pasión en los tuyos.

Te extraño cuando no estás. Y es mentira que puedo olvidarte…
No puedo alejarme de tus ojos… de vos.

Entre tus dedos…

Hombre ausente.
No te hagas más presente asi… de pronto. Cuando no te espero, ni te llamo, ni te necesito…

Y por favor… no vuelvas a tomarme entre tus brazos de repente… y a dejar que sienta otra vez tu perfume.
Te lo pido, no me recorras con tus dedos. No me roces con tus labios dulcemente. No me mires… así…
No te aproveches de ese poder que inexplicablemente tenés sobre mi… y que hace que no pueda resistirme. Qué no pueda negarme… Qué me entregue sin más a tus deseos.

No se, como puedo pedirtelo. Quizas diciéndotelo.
Pero… no puedo hablar…
Mis labios están ocupados: besándote.
No puedo alejarte…
Mis brazos están: enredados con los tuyos.

manos

NN con identidad

Eso es esto que somos… NN

Porque no quiero, no necesito nombrar lo que tenemos para valorarlo, para disfrutarlo.
No me interesa ponerle nombre. Sólo quiero vivirlo.

Porque le puse nombre a muchas cosas, y el título en letras mayúsculas escrito, se fue borroneando con el temporal que arrasó mi vida. La marquesina iluminada que enmarcaba mi días, se descolgó, y se hizo trizas en el piso.

Por eso, no quiero nombres. Quiero compartir los días que podamos, que querramos.
Que sepas que estoy. Saber que estás.

Quiero la cotidianeidad que vivimos con tanta libertad.

Amanecer con un mate calentito.
Compartir vino y aceitunas.
Escuchar música, cantar desafinados.
Reirnos mucho.
Comer chocolate mirando documentales.
Caminar como turistas entre las ferias… ” Do you speak spanish?” (de un vendedor a mi…)
Perdernos la compra del siglo.
Cena, desayuno, almuerzo, merienda.
Acurrucarnos bajo las mantas, como viejitos.
Querer cambiar el mundo.
Filosofar sobre la vida y otras cuestiones.
Pedirnos y darnos opiniones.
Valorarnos. Cuidarnos.

Darnos entidad.

infanciahoy.com_5269_tapa_552010_1162

Cotidianeidad que me gusta

Me sigue gustando mucho la letra G…
Simplemente: porque está.
bueno, además de que es re lindo, y simpático, divertido, alegre, inteligente, atento, apasionado, espontáneo, sencillo…

No sé si hago bien, o hago mal. Pero quiero estar con él. Pasada la euforia post separación, hoy sé que me gusta mucho… y me animaria a algo… pero que no tenga nombre.

Habrá que ver que pasa… pero está buena la cotidianeidad también.

Se va el tren…

” la vida es muy corta para dejar pasar el tren porque uno piensa que no es el correcto” me dijo temprano un señor. Esta especie de cotidiana afirmación me hizo mucho ruido en la cabeza.
Ruido de ruedas metálicas sobre durmientes resquebrajados.
De silbato anunciando partidas.
De campana que anuncia el cruce.
Y, siendo localista: ruidos de voces vendiendo novedades, de quejas apretujadas. Hombres y mujeres corriendo por andenes repletos.

Y, aqui va el ruido más estruendoso que me hizo esto:

Yo no dejo pasar los trenes. Los trenes me pasan de largo a mi. Justo espero, y era un rápido, que no para en mi estación.
Pero también hay trenes que paran, te dejan subir, vos te acomodas, te sentis a gusto. Disfrutas del paisaje. Querés seguir viaje.
Y de pronto el guarda. Te quedás tranquila porque crees que tenés el boleto… pero, te lo piden y no lo encontrás. Ahora que lo pensás: no te lo dieron al subir. Mirás a tu alrededor, todos esos ojos que te acusan por polizón.
Y te bajan de una patada.

Y te quedas ahí, estampada en el concreto… con ganas de llorar. Encima empieza a llover.
Alguien al pasar te dice: ” ya va a venir otro”
Pero vos, querias ir en ese tren.

Te incorporas. Y bueno… penelopeando quedarás en el banco de la estación. Hasta el próximo ferrocarril.
esperando que el que viene cierre las puertas para que no te bajes.
Y asegurándote que te den boleto…


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog