Junio 13, 2010 | Por necromicon | Claves: dinosaurios, patagonia argentina, periodo cretacico, Prehistoria | # Enlace permanente
En la Patagonia argentina, se han realizado grandes descubrimientos en el terreno de la paleontología.
Hace aproximadamente 65 millones de años, un amplio porcentaje de vegetales y animales se extinguió de repente.
Fue a finales del período Cretácico y existen diversas teorías al respecto. Algunos científicos atribuyen este evento a un proceso gradual que dio lugar a una extinción selectiva.
Otros sostienen que se trató de una catástrofe, como la caída de un asteroide, que ocasiónó una extinción masiva de estas especies. Sin embargo, estas formas de vida pasadas no desaparecieron por completo. Dejaron rastros que aún hoy maravillan al hombre: los fósiles
A continuación, mencionamos los más importantes:
Giganotosaurus CAROLINII.

El “CAROLINII”, considerado el Dinosaurio carnívoro más grande del mundo, supera en tamaño al famoso Tyranosaurus Rex. Fue descubierto en julio de 1993 por Rubén Darío Carolini, actual Director del Museo Municipal de Villa El Chocón, en una antigua laguna ubicada 18 km. al sur de Villa El Chocón.
Se ha rescatado el 80% del material fósil del ejemplar, que se conserva en estado óptimo. Se trata de un carnívoro con extremidades delanteras reducidas, de andar bípedo y con tres dedos en cada pata. Medía 13,5 m de largo y su cadera podía alcanzar 4,6 m. Se calcula que en vida pesaba alrededor de 9500 kg. Su cabeza medía 2 m. y su diente más largo, 21 cm. Este ejemplar pertenece al Cretácico Medio de la Era Mesozoica y habitó el área de Plaza Huincul hace 90 millones de años.
Argentinosaurus Huinculensis.

Huinculensis en honor a la localidad de Plaza Huincul, ubicada en la Provincia del Neuquén, en cuyas cercanías fueron hallados sus restos fósiles. Se trata del dinosaurio herbívoro más grande hallado hasta el presente. Su dimensión es aún mayor que la del “Carolinii”, que era carnívoro.
Pertenece al período Cretácico Medio. Se estima que tiene 98 millones de años. Fue rescatado por personal del Museo “Carmen Funes” de Plaza Huincul, en el que se exponen piezas originales del hallazgo.
Es un gran saurópodo, algunas de sus vértebras dorsales son las más grandes registradas hasta la fecha. Miden 1,70 metros de alto.
Andesaurus Delgadoi.

En 1987, en una campaña organizada por la Universidad Nacional del Comahue, se extrajeron vértebras y parte de la cadera de un dinosaurio al cual posteriormente se denominó ANDESAURUS DELGADOI (por su descubridor Alejandro Delgado).
Fue encontrado a varios metros bajo las aguas del lago Exequiel Ramos Mejía, (Lago formado por la Represa El Chocón). Se realizó el rescate cuando el nivel del lago bajó de sus marcas históricas. Se estima que tenía 15 metros de longitud.
En la actualidad, se exhibe en el Museo de Geología y Paleontología de la Universidad Nacional del Comahue (MGP).
Rebbachisaurus Tessonei.

En 1988, se encontró el ejemplar más completo de Sudamérica en Villa El Chocón. Fue denominado REBBACHISAURUS TESSONEI. Es un dinosaurio saurópodo, herbívoro, de tamaño medio, que pesó alrededor de 10.000 kilos y midió 17 metros de largo.
Actualmente se exhibe en el Museo (MGP). A su vez, el rebbachisaurus tessonei era uno de los manjares con que se deleitaba el mayor carnívoro de todos los tiempos, el Gigantosaurus carolinii.
Según los especialistas Jorge Calvo y Leonardo Salgado, estos enormes bichos de cola y cuellos muy largos deambulaban sobre sus cuatro patas por la región hace más de cien millones de años, devorando la exuberante vegetación que cubría los pantanos.
Gasparinisaura Cincosaltensis.

Hallado recientemente, este dinosaurio herbívoro se caracterizaba por ser de tamaño pequeño (1,50 m.), grácil y muy veloz.
Según las especulaciones de los científicos, vivía en grupos, ya que se encontraron varios ejemplares (adultos, juveniles y crías), en un área no mayor a los 100 m2. Data del Cretácico superior, aproximadamente 90 millones de años atrás.
Carnotaurus Sastrei.

Con 10 m de longitud y 4 m de altura, pertenecía al grupo de dinosaurios carnívoros sudamericanos más espectaculares: los Abelisáuridos. Poseía cuernos en su cabeza y pequeños miembros delanteros, casi atrofiados.
Vivió hace 90 millones de años, durante el Cretácico Superior.
Amargasaurus Cazaui.

Este dinosaurio herbívoro poseía las espinas de las vértebras notablemente alargadas y bifurcadas, sobre todo en el cuello. El ejemplar exhibido en el Museo tiene 9 m de longitud. Es más antiguo que los anteriores. Tiene 130 millones de años y data del Cretácico inferior.
Titanosaurus Australis.

Es uno de los dinosaurios saurópodos que mejor se ha podido estudiar. Su longitud no excedía los 8 m, aunque otros representantes de su familia (también en exhibición en el museo) superaban holgadamente esta medida.
Se han hallado huevos fósiles de estos animales de forma casi esférica. Uno de estos huevos pertenece a la colección del Museo y puede ser observado por los visitantes.
Pisó la Patagonia hace aproximadamente 85 millones de años, durante el Cretácico superior.
Piatnitzkysaurus Floresi.

Con 5 m de largo, era un cazador activo que muy probablemente atacara en grupo a dinosaurios saurópodos, especialmente a individuos juveniles. Las garras de las manos -grandes y curvas- eran usadas durante la caza como complemento de una formidable dentadura. Habitó la zona durante el Jurásico Medio, hace 165 millones de años.
Fuente original de la noticia
Octubre 7, 2009 | Por necromicon | Claves: andes, Argentina, bariloche, chaltèn, chubut, cruz, fuego, moreno, negro, neuquèn, Patagonia, perito, rìo, santa, tierra | # Enlace permanente

La Patagonia Argentina se caracteriza por la fuerza primitiva de sus paisajes en los que la mano del hombre, sin estar ausente, suele pasar inadvertida.
Una naturaleza vigorosa se impone al observador tanto en las semiáridas mesetas del este, entalladas por profundos valles y cañadones, como en las enhiestas cordilleras occidentales, revestidas de un tapiz arbóreo, coronadas de nieves y salpicadas de glaciares y lagos.
En torno a la cordillera de los Andes existe gran cantidad de lagos de origen glacial: el lago Carilauquén, lago Aluminé, Lácar, Nahuel Huapi, Huechulaufquén, Puelo, La Plata, Argentino, Belgrano, Viedma, Perito Moreno, el Buenos Aires/General Carrera, el Cochrane/Pueyrredón, el O’Higgins/San Martín, siendo estos últimos cuatro binacionales, y en Tierra del Fuego, el Fagnano.
En un comienzo, se denominaba como Patagonia a toda la zona austral del continente, deshabitada por los europeos, es así que por su fachada atlántica desde 1522 y hasta el siglo XVIII en los mapas solía ser llamada Patagonia toda la extensión inmediatamente al sur del estuario del Río de la Plata.
Tanto la falta de conocimiento del territorio como la inevitable imprecisión de la cartografía de la época, llevó a las marcaciones territoriales de las provincias virreinales a algo tan difícil como difuso, no interesándose además la Corona española en realizar delimitaciones más precisas. Esta situación llevó a que los estados sucesores de España en la región disputaran su posesión una vez que sus habitantes indígenas fueran reducidos y se llegara a una división general por medio del Tratado de 1881 entre Argentina y Chile.
La población en la Patagonia Argentina es de 1.738.251 habitantes.


Septiembre 5, 2009 | Por necromicon | Claves: Argentina, bolson, nacionales, parques, Patagonia, turismo | # Enlace permanente
Llegamos a El Bolsón, un pueblo pequeño y extendido a los lados de la carretera. Telefoneamos a Claudio y Rosalin, amigos de un amigo que vive en Mallorca. Nos invitan a su chacra. Está lejos del pueblo, en la ladera de un monte al este de la carretera. Vamos por caminos forestales, varias veces dudamos, pero al fin llegamos. Tienen una finca maravillosa. Han construido varias viviendas: la suya, la de invitados que nos ofrecieron, el taller de alfarería y algunos techados para guardar cosas. Tienen huerta, jardín y bosque. El agua les llega por varios arroyos. A lo lejos grandes montañas con nieve.
Prácticamente se autoabastecen. Además practican con muchos otros el trueque de comidas y servicios. Mientras mateamos y nos vamos conociendo, se presentan diferentes vecinos, con los que acuerdan levantar una vidriera o hacen planos para levantar una casa en una chacra vecina. Es un mundo que parece perfecto. Un paraíso hippy y cosmopolita porque hay argentinos, pero también europeos y americanos del norte. Las casas que ha hecho Claudio tienen el techo “vivo”; en lugar de tejado, sobre el techo de madera y lona impermeable ha puesto tierra y crecen plantas, que dan a las casas el aspecto mágico de los gnomos.
Al acercarnos a la cabaña que nos han asignado, nos envuelve un penetrante olor a vainilla. La causa es un arbusto de pequeñas flores amarillas, azara lanceolata, que llaman “cri cri”
Nuestros anfitriones son artistas, ahora hacen cerámica, pero han tallado madera y forjado hierro anteriormente. De todas formas, yo creo que su mayor obra de arte es su forma de vida como dentro de un cuento. Son vegetarianos sin vicios y sin estridencias. Contagiado por su armonía con la naturaleza muerdo una lustrosa manzana con toda confianza y me zampo medio gusano, la otra mitad queda en la manzana mordida que discretamente tiro a la chimenea. Estos chicos no tienen vicios, así que hacemos un poco el ridículo con la botella de vino que les regalamos. El otro regalo era unas vinajeras de cerámica que llegan rotas. Sus piezas son mucho más bonitas. Pero no importa su afabilidad contagia serenidad. Cuando nos retiramos, hace frío. El invierno es muy duro, muchas veces quedan aislados por la nieve. Ahora disfrutamos un cigarro bajo innumerables y brillantes estrellas.
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