Febrero 28, 2010 | Por gabrielamarini | # Enlace permanente
Qué sé yo sobre tantas cosas, qué sé yo.
Cuando escribo libero mi alma de la tortura de replantearme si tengo o no razón.
No es mi objetivo, no me interesa.
Quiero compartir con otros, quiero decir a alguien lo que veo , quien soy, los registros de mi vida.
Cuando estoy frene a la computadora pienso en ese otro que quisás al igual yo piensa que no hay un interlocutor.
Pero ve su vida, ve lo que hace lo que puede, lo que el tiempo que tiene le permite.
Cómo compensar el compartir el tiempo con otro y centrarse en uno mismo.
Como hacer para que lo que somos no quede invadido por la multitud de estímulos que nos distraen cotidianamente.
Cuantas cosas pasan sin que podamos hacer nada para prevenirlas, sin que podamos huir ni siuiera salir de la situación que no queremos presenciar.
Cuando ponemos límites a veces, nos hechamos para atrás porque en realidad no queremos perder. Nunca queremos perder.
Tristeza, alegria, sentimientos, distracciones, cuando el cuerpo te pasa factura porque no sabe lo que haces, no sabe que es lo que queres.
A veces sabía lo que queria.
Solamente a veces, estaba enamorada sabia que lo quería, después el sentimiento se diluyo, como una gota de tinta en un vaso de agua.
En otros momentos estoy totalmente concentrada y creo que si que ,lo amo.
No sé, no se,que es lo que pasa con uno y con los sentimientos que se transforman sin aviso previo.
Cada hora del día es un interrogante, cada hora dividida en sus correspondientes minutos, varia lo que pasa con uno y con el mundo.
Se me mueve el piso, se mueve y me despierto, se tambalea el edificio.
Estoy soñando con cosas que me podrían pasar, estoy soñando y en el sueño delato mi estado de ánimo, mis verdaderos sentimientos.
Abro los ojos y veo la realidad, veo que todo se mueve.
Siento un ruido, ese ruido es poco habitual, algo pasa, la puerta del baño quedo en pendulo, y hace ruido.
No tengo miedo estoy con mi cariño, con mi amor, siento que cuando vuelve conmigo esta todo bien.
Al despertar todo cambia, siempre todo cambia, cambia el sueño y se vuelve realidad en parte mucho más irritante, mucho menos fluido.
Todo comienza a tomar una forma distinta, una forma mas estructurada, pierdo los colores y los sabores, pierdo el cuerpo etereo.
Ahora todo es un recuerdo, recuerdo del recuerdo fundido en la memoria, que es tan visual como el sueño y que transformo a voluntad.
Tengo ese poder puedo transformar mis propios recuerdos y creermelos.
Escribo quiero escribir y a la vez quiero dejar mi mente en paz, quiero que se distraiga, que descanse.
Todo esto soy y no soy, quiero ser y discuto conmigo para no ser.
Camino en el desfiladero de las palabras que vienen a mi como si no fueran mias sino provenientes de alguien, infinito, de alguien que me habita y quiere expresar su opinion.
La mente es más complicada que nosotros no nos da señales para que sepamos como funciona, le gusta sorprender.
Le gusta que seamos siempre sus subditos, que estemos a su disposición, que nos convirtamos para que se pueda divertir.
A veces nos deja, parecemos autómatas con movimientos uniformes, con y sin ganas de nada y con todo por hacer.
Hoy no iba a escribir, pero escribo para ella para que me deje tranquila para que no me pida consejos, para que no analice lo que hago.
Para que deje de estar pendiente de todo, para que se pueda desarrollar.
Escribo porque solo asi se queda quierta, solo asi deja de interpelarme con ese tono mordaz, para que cambie para que deje de sentir, para que sea otra.
No son confesiones pero a veces parecen que si.
Saludos
Febrero 12, 2009 | Por gabrielamarini | # Enlace permanente
Los estados anímicos se retroalimentan, se dieron cuenta?
Cuando estás bien y compartis con otro esta sensación y el otro está dispuesto a aceptarte y a sentirse bien por vos te sentis mejor.
Es como el dicho que dice que la alegria se contagia, reparte felicidad… y otros tantos.
Cuando estás triste parece suceder lo mismo, pero lo interesante es que no es la tristeza la que contagia sino la amargura con la que se trata al otro.
Jung un psicólogo muy conocido, habla de la sombra, que es algo asi como una parte de nuestra personalidad que a veces integramos y entonces no se nos convierte en un obstáculo para la vida.
Pero si no podemos integrarla y luchamos contra ella, la vemos como algo ajeno y la proyectamos en otros , terminamos peleandonos con medio mundo sin saber muy bien porque.
Hoy estaba refleccionando sobre los peligros de la sombra en la sociedad, sobre los peligros de la sombra en cada uno.
Es muy dificil entenderse, muy dificil compartir, muy dificil ser generoso y dejar de lado nuestros intereses para reparar y establecer una comunicación.
Lamentablemente somos muy infelices cuando no tenemos cariños verdaderos.
Cuando perdemos a un ser querido recién en ese momento reparamos en lo importante que esa persona era para nosotros.
En cuanto la necesitamos, en el tiempo que ganamos y perdimos ocupandonos nada mas que en establecer quién tiene razón.
Habrá alguien que la tenga en algún momento, pero también a veces si uno cede puede establecer el diálogo para mostrarle al otro el punto de vista, la visión de la realidad que uno tiene.
Es muy complicado explicar las conexiones que nos unen unos a otros, a veces algunos cientificos estudian mecanismos fisiológicos para explicar la atracción y el mantenimiento de los vínculos.
Yo creo que tenemos muchas variables en el pensamiento para poder explicar nuestras conductas solo fisiologicamente.
Podemos reflexionar, podemos cambiar de parecer, podemos variar nuestros sentimientos, aprehender.
Quería compartir estás reflexiones con aquel que tenga ganas de pensar un poco sobre el tema y me de su opinión para poder enriquecer mi pensamiento.
hasta la próxima.
Febrero 9, 2009 | Por gabrielamarini | Claves: crisis, opinion, pensamientos, psicologia, refexion, sociedad | # Enlace permanente
A veces cuando las acciones indican que hay una preocupación, cuando las acciones indican que se está haciendo para bien, para cuidar, para querer.
Aparece una respuesta no esperada de aquel a quién uno cuida, de aquel a quien uno ayuda, Será que se está cuidando mal o que no se lee el cuidado?
Qué nos pasa que cada vez se piensa más en uno mismo y menos en el otro?
Estoy triste, triste porque siento que se hace dificil en el día a día sentirse acompañado por quienes uno quiere.
Las familias están disgregadas y la vida es solitaria.
A veces camino por la calle y veo a toda la gente preocupada, no ve los detalles los pasa por arriba de un salto.
Me cansa la falta de solidaridad, los mensajes confusos.
Pero sé que las quejas no ayudan a cambiar.
¿Cuánto podemos poner de uno mismo y cuánto tenemos que esperar del otro?.
Me canso de no tener respuestas y no sé cuanto tiempo más tengo que esperar o si tengo que darme por vencida y buscar o trabajar en otro sentido porque estoy equivocada.
Lo bueno de las matemáticas es que los resultados son inequívocos cuando resolvés un problema se llega a un resultado correcto.
En la ciencias humanas hay muchos resultados, muchos.
A veces más de un camino es el correcto y depende de cada quién.
Por eso es tan difícil elegir el camino y nos tropezamos siempre una o dos veces con suerte porque muchas veces quedamos enrollados en problemas por mucho tiempo sin saber salir.
La trampa cotidiana de ser infeliz en una vida que nosotros mismos construimos.
Quejandonos por no obtener reconocimiento, por no encontrar amor por vivir haciendo sacrificios sin sentido para quedarnos igual de solos e igual de desconsolados que cuando empezamos.
Si es una trampa, nadie garantiza la felicidad, nadie nos garantiza ser correspondidos en el amor, nadie nos dice que si nosotros ayudamos, vamos a ser ayudados, ni que si nosotros cedemos los demás van a ceder.
Pero cómo hacemos para vivir si todo el tiempo estamos esperando que nos respondan como nosotros actuamos.
Mientras analizaba la forma en que me sentia y porque me sentia así, pense en que las acciones, la toma de partida por una actitud una idea que nos guia, nos hacer ser de determinada manera.
No se puede aceptar todo porque terminamos sin saber que hacemos, viviendo una ficción de está todo bien y resulta que no está todo bien porque nos sentimos mal.
Tener límites es bueno, y ahí es donde empieza lo que quiero decir.
Si, tener límites implica que somos personas con pensamiento, que creemos en algo, que amamos, que hacemos y que hay cosas que no hacemos.
A veces se confunde el límite con la intolerancia, se confunde el tener una postura con no aceptar la opinión del otro.
Creo que hay que plantearse cómo vivir y que es lo que uno espera.
A partir de ahi, empezar a aceptar, construir y rechazar lo que no nos haga bien.
La flexibilidad es importante, ya que lo rígido se rompe fácil, pero ser flexible implica que hay que adecuarse a las posibilidades que uno tiene pero no que hay que aceptar todo, sino que hay que tener cintura para esquivar los embates de la vida sin derribarse.
Gabriela
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