Hoy quiero recordar al gran Antonio Agri.
Y lo quiero recordar de la forma en que un músico debe recordarse: escuchándolo.
En este caso veremos a Antonio Agri y el genial Esteban Morgado interpretando de Gardel y Le Pera, “Cuando tu no estás”.
Buen fin de semana.
ECHE VEINTE CENTAVOS EN LA RANURA Raúl González Tuñón
A pesar de la sala sucia y oscura
de gentes y de lámparas luminosas,
si quiere ver la vida color de rosa
eche veinte centavos en la ranura.
¡Y no ponga los ojos en esa hermosa
que frunce de promesas la boca impura!
Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.
El dolor mata amigo, la vida es dura
y ya que usted no tiene ni hogar ni esposa,
si quiere ver la vida color de rosa
eche veinte centavos en la ranura.
El 11 de diciembre de 1890 nació Carlos Gardel, “La Voz”
El 11 de diciembre de 1899 nació Julio De Caro, “La Música”.
Ben Molar impulsó la instauración del Día Nacional del Tango pensando en estos dos nacimientos insignes.
Nosotros apenas o por suerte, podemos escucharlos.
Buen fin de semana.
En principio, hay un tango muy complicado para los cantores. Los primeros arpegios, al decir de Alejandro Dolina que de tango sabe un poco, son cuasi imposibles para muchos intérpretes.
Y Gardel lo canta como si tal cosa.
Por otro lado, alguna imagen seguramente le va a recordar algunas cosas.
Cada cual sabrá cuáles.
Dos personajes que no requieren presentación.
Carlos Gardel y Alejandro Dolina enredados en un sueño en donde el pasado y el presente se mezclan dando lugar a sorprendentes autorías.
Buen fin de semana.
Carlos Gardel y otro clásico, “Silencio”, tango de 1932, de Gardel, Le Pera y Petorossi.
No hay mucho más que agregar, excepto pensar en esa fecha que se aproxima, el 2 de abril, y en que la carne de cañón de todas las guerras se parece bastante.
Luis Cardei era un cantor de tango de los de antes. Con su repertorio a cuestas y un bandoneonista amigo, Antonio Pisano, durante 13 años cantó en una cantina de Parque Patricios.
En 1994, los dueños del Foro Gandhi y El Club del Vino le propusieron transitar sus escenarios y ahí Cardei saltó a la fama.
En menos de seis años logró grabar tres discos y se ganó el apodo de “El Rengo Fascinante”.
Su repertorio estaba conformado por tangos del 40 hacia atrás. Sobre todo el repertorio gardeliano. Gardel, obviamente, era su ídolo. “Después surge el poeta que perfuma el tango, lo intelectualiza y entonces, para sentir la letra ya hay que pensarla. Yo necesito emocionarme con el argumento ya que juego interpretando al personaje”, decía Cardei.
Luis Cardei murió el 18 de junio de 2000. Nos dejó su voz y su particular impronta tanguera.
Hoy lo escucharemos interpretando “Ventarrón”, tango de 1932, de Staffolani y Maffia Que lo disfruten.
Y saludos Don Luis.
Continúa la Semana Gardeliana y en la penúltima entrega, el escritor invitado es Pol, del Blog Existango. Y una poesía más que elocuente. Una descripción del color que el tango mejor caracteriza y que enlaza los distintos planos de esta ciudad que se envuelve en cemento como un manto de promesante.
Para ilustrar, otra pequeña aventura de mi lápiz y para ponerle música a la cosa, como no podía ser de otra manera, Don Carlos Gardel, de Corres y Gardel/Razzano, “Mano a mano”.
Que lo disfruten, y por supuesto, los comentarios de la Barra se esperan con alborozo.
En la tercera entrega de esta Semana Gardeliana, la escritora invitada en Marieta, la Chica de Keawe que aporta un cuento para leer con mucha atención.
Un cuento precioso y cargado de simbolismo.
Y para ilustrar, un pequeño aporte de mis manos y como broche de oro, el propio Carlos Gardel cantando, de Gardel y Le Pera, “Mi Buenos Aires querido”, tango que data de 1934.
Que lo disfruten, y se esperan los comentarios de la Barra.
“El Milagro de tu voz”
Por Marieta (la chica de Keawe)
(A mi abuela Ia,
que ahora escuchará
en vivo a Gardel)
Fue en ese momento en que lo escuché Zorzal… (Me gustallamarlo así, Zorzal, cuando era chica mi papá, en La Rioja, tenía uno que cantaba como los dioses… Como usté no, pero cantaba bien bonito…)Le decía que esa noche tenía el veneno entre las manos a punto de tragármelo y salió usté como de una cajita mágica y cantó El día que me quieras… Acababa de irse el hijo de la patrona de hacerme esas cosas que no quiero y estaba asqueada de tanta ruindad y me dije no va más y agarré el polvo para matar ratas que me consiguió la Ester en la droguería (le mentí claro, le dije que era para acá, que había muchas), y entonces apareció usté como un consuelo, como Rocambole o el Galán por radio Splendid…Su voz se oía lejitos pero llena de amor como la sirena del tren que va a mi pueblo, o como el grito de mi madre llamándome a comer¡usté me cantaba a mí!, a una sirvienta… Sí, ya sé que usté no me llamaría así jamás pero yo soy eso, sabe,una pobre sierva según la señora y una puta según su hijo cuando viene borracho y me obliga a hacer todo tipo de cosas que me hacen llorar después…Le decía, perdonemé, sé que no se merece ninguna tristeza, si usté es todo alegría y una belleza tiene en los ojos y en la boca, esa boca con esos dientes tan blancos, esa sonrisa que es todo perfume y que me respira dentro, hondo, como serán los suspiros de Dios creo yo… No había derecho Zorzal a esta noticia de ayer, a dormirse del todo en Colombia, tan lejos mío…de su país…No había derecho, usté, el más argentino de todos… sabe, usté me salvó esa noche, cuando lo oí cantar todo todo se olvida… a mí el frasquito se me cayó de las manos, se lo juro…Se me escurrióentre los dedos comose me escurre todo en la vida…Por eso yo le prometo Zorzal que siempre lo voy a esperar, pero será en buena ley, cuando tenga que ser…Usté y yo nos vamos a encontrar en una piecita bien limpita y decorada como en sus películas (me las ví todas,todas con la Ester) y me va a agarrar muy fuerte de la cintura y me va a besar así, así, con esa boca que solo sabe de ternuras,de hacer el bien al mundo qué se yo, y me voy a mirar linda y pura en esos ojazos como dos uvas brillantes que tiene y nunca, nunca más me van a ver sufrir aunque venga el desgraciado niño rico ese a joderme la vida y su madre me diga chinita no servís para nada, yo sé que usted y yo vamos a vivir encariñados para siempre y nadie, nadie, nos va a sacar de ese sueño… se lo juro,mi Zorzal…”
Continúa la semana gardeliana, esta semana especial en el Cafetín Alas de Tango. Y para el día de hoy, 24 de junio, fecha del fallecimiento del Zorzal Criollo, un precioso relato de Mar Anábasis que viene como anillo al dedo.
El dibujo es de mis manos y el tango, otra vez el Morocho del Abasto, de Gardel y Le Pera, “Volver”.
Que lo disfruten y esperamos sus comentarios.
“Errante en la sombras,
te busca y te nombra”
Por Mar Anábasis
“Cuando Elisa vió a Gardel, estaba terminando de amontonar las últimas hojas secas, que el viento insistía en esparcir por la vereda. Boquiabierta, lo vió acercarse como a cualquier vecino, algo apurado, sosteniendo el eterno sombrero con la mano para que no se volara. Hasta hacía un minuto, ella estaba cantando “Volver” con desafinada voz y había bailado un poco con la escoba, pero se había detenido porque la vieja Célica, la vecina de enfrente, ya la había acusado de ser una perdida solo porque le había mostrado a su hijo Juancito como se bailaba una chacarera.
Gardel estaba solo. Caminaba rápido. No se detuvo cuando pasó a su lado, pero la miró con esos enormes ojos y le dedicó una de sus sonrisas, inclusive mirándola hacia atrás, por sobre el hombro, como queriendo conservar con él el recuerdo de esa adolescente que lo miraba embobada. Elisa en un susurro nervioso quiso contarle de como ahorraba centavo tras centavo para ir al cine a ver sus películas, cómo subía el volumen de la radio cuando pasaban sus tangos, aunque la abuela se enojara porque decía que si escuchaban muy fuerte la radio se quedarían sordos, pero después cabeceaba siguiendo el ritmo de la música. Quiso contarle que le hacía ojitos al morocho Cruz porque se peinaba como él e intentaba imitar su sonrisa, pero no pudo contárselo, porque Gardel estaba apurado, como si tuviera que recorrer Buenos Aires enterita de punta a punta. Algo la mantuvo quieta y callada, viéndolo simplemente pasar, ella, que era de hablar siempre de más, según decía su abuela.
Gardel dobló la esquina y casi al mismo tiempo la madre de Estela salió de la casa. Lloraba un poco y susurraba: -”¿Por qué, diosito, por qué?, ¡si era una criatura, por favor, toda la vida por delante tenía… !”
- ¿Sabés a quién ví? ¿Sabés quién pasó por acá?- preguntó Estela señalando hacia la esquina.
- ¡Se nos murió Gardel, nena…! ¡Se nos fué Gardel…!
Elisa se quedó en silencio. La gente se juntaba en las esquinas a llorar. Ella lloró más tarde, abrazada sola a la almohada. No le dijo a nadie de su visión, pero supo que Gardel se había despedido de cada uno de ellos, los que lo amaban, los que sabían que no existiría otro como él. Algunos, como Elisa, lo mantendrían en silencio, un recuerdo venerado en secreto. Los menos, lo contarían, orgullosos de que los miraran como a locos que vieron a Gardel el día después de su muerte. La mayoría, encerrados en su lógica, se convencería de que uno de esos tantos imitadores, le había dedicado a Buenos Aires, una última sonrisa de Gardel, a modo de despedida.”
"Negar que he deseado ser querido, sería una impostura. Lo he soñado, lo he padecido y lo sufro con agrado. Siempre he deseado que me quisieran, aunque esta aspiración no conduzca jamás a buenos resultados comerciales, ni traiga aparejada una libreta de cheques. Pero mi capacidad fraternal es tan sincera, de tan sencilla buena fe, que soy de los que quieren, sin discriminar, a la guía telefónica entera. Quiero a los que me saludan y quiero hasta a los que me estafan..."
(Enrique Santos Discépolo - Autobiografía)
El tango es más que música y letra combinadas, el tango es una vida que se queja y asombra a cada minuto. Esto es también Alas de Tango.
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