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Septiembre 23, 2011 | Por agustina-valsecchi | # Enlace permanente
Hace un tiempo, Daniel Sergnese me encargó esta nota para su revista El Pasajero. Cuando conocí a Lucía y Osvaldo quedé realmente conmovida por su gran historia de amor, uno que trasciende incluso la muerte.
LA CASA DE JAVI
Puertas abiertas a la comunidad

Trascender la vida con hechos que rediman la condición humana y la hagan merecedora de su título no es una cuestión ordinaria. Honrar la vida, como dice la canción, no es perdurar, sino intentar dejar el mundo un poco mejor que lo que lo encontramos. Ese difícil camino decidieron transitar Lucía y Osvaldo Cappanini desde 2003, cuando su único hijo Javier, falleció a causa del cáncer, dejándoles una enseñanza: la enfermedad se vive desde el lado de la vida, sin dejar de lado la niñez o la adolescencia.
Con el objetivo de cubrir el aspecto y las necesidades humanas del niño con cáncer y su familia, todos los días jueves un grupo de voluntarios se reúne en la esquina de 15 y 66 para realizar actividades recreativas con los niños internados en la Sala 15 de Hematología del Hospital de Niños Sor María Ludovica y brindar un espacio de contención para sus padres.
Alejados del asistencialismo, la tarea con los padres busca disminuir el nivel de angustia, miedo o desazón en que se encuentran al tomar conocimiento del un diagnóstico. Salir de la soledad, reforzar los vínculos y aferrarse a la familia son valores a rescatar para poder afrontar el desafío de acompañar a sus hijos en la enfermedad.
El niño que eligió ser niño
Javi desde el comienzo supo su enfermedad, aún más de lo que sus padres hubieran querido informarle. Su curiosidad era abrumadora y su ingenuidad hasta le había dado un nombre a su Linfoma de Hopkins, lo llamaba “el muñeco torpe”.
Enterarse de una noticia así “es un impacto terrible, cuando te enterás tenés dos opciones: o te ponés de pie a pelear o te morís”, afirma Lucía. Y ellos tres juntos decidieron luchar.
¿De donde tomaron fuerzas para poder afrontar siete años de enfermedad y tratamientos?
Lucía: Yo soy profundamente cristiana y Javi un pibe muy fuerte emocionalmente y definido desde chico.
Osvaldo: De pequeño era rebelde, difícil de manejar. El buscó en algún momento de su tratamiento asistir a grupo de autoayuda, y volvió desilusionado, no le servía porque decía que ahí se estaba hablando siempre de lo mismo, y él no quería eso.
La idea de salir del eje de la enfermedad y de seguir contemplando las necesidades de un niño más allá de su condición de salud, es la que guió el nacimiento de “La Casa de Javi” en 2004. Entre sus objetivos se encuentra el enfrentar la vida del niño o adolescente con cáncer y su familia desde la condición de personas y no desde la situación de enfermedad.
-¿Cómo surgió La Casa de Javi como propuesta a la comunidad?
O: Lo que hicimos fue empezar a comentar la idea a nuestros amigos y amigos de Javier. Todos los amigos y vecinos cuando se empezaron a enterar de su muerte comprendieron instancias por las que él había ido atravesando. Para el barrio fue un golpe duro saber que a Javi le haba pasado eso y no se habían enterado. La inauguración la hicimos cortando la calle con una actividad similar a la que hacemos en el hospital.
-¿Transformar la casa familiar en una casa abierta a los niños que padecen enfermedades cancerosas los ayudó a canalizar su experiencia?
O: No del todo, no hay manera de cubrir ese lugar, pero es una manera de que Javi concrete su proyecto.
L: No perdimos tiempo en decidirlo, sentimos algo muy especial que nos impulso a hacer algo.
O: Nos ayudó el mejor amigo de Javi que trajo a su vez, a todo su grupo de amigos que participaron muy activamente los primeros dos años.
-¿Cuáles fueron las primeras actividades?
O: Lo que pensamos es que esta casa tiene que ser un lugar al que los chicos que están haciendo tratamiento puedan venir con sus papás a estar de otra manera, a estar en una casa. Hay períodos ambulatorios en que el chico tiene el estigma de lo que le está pasando y se encierra, porque el contexto al que podía acudir no está predispuesto a una persona que está con defensas bajas. La sociedad debe poder generar instancias en que esos chiquitos puedan seguir haciendo su vida normalmente.
La habitación de Javi conserva sus muebles y la casa está repleta de trofeos de torneos de fútbol. Sobre la cama hay almohadones pintados a mano, que en los primeros tiempos de actividad sirvieron a la comodidad de sentarse en ronda en el piso.
Utilizar su lugar “es una manera de darle utilidad a un ámbito en el cual a Javi le habría gustado”, dice Omar convencido y agrega: “La idea es que siga siendo una casa, no un establecimiento”.
Los chicos que asistían, lo hacían sin saber en qué situación estaba el otro, con el objetivo de mostrar en general que un chiquito que está haciendo un tratamiento oncológico no es distinto a uno sin tratamiento, que lo que quiere y necesita es jugar.
Los padres también mantenían una actividad, compartían un momento de descanso y un mate, sabiendo que su hijo disfrutaba en compañía de otros chicos.
Así fueron los dos primeros años de La Casa de Javi, pero luego viendo la dificultad de que los chicos se trasladaran, se intensificó la actividad en el hospital. “De todos modos está latente la opción de volver a realizar charlas aquí porque nos importa mucho que se conozca bien la enfermedad para que se le tenga aunque sea un poquito menos de pánico”, afirma Lucía.
¿Cómo es la actividad que realizan en las salas 15 y 18?
O: Cuando se va a la sala, la primer tarea es consultar a los enfermeros y los médicos de lo que se puede hacer. Los enfermeros conocen la situación médica y emocional que en muchas ocasiones ha superado a la situación clínica.
En ocasiones las tareas incluyen actuación, títeres, pero siempre globos para todos los chicos. El grupo es pequeño, solo cinco personas que rotan semana a semana y se divide en dos: uno otro ingresa a la sala y el otro asiste a los padres de los niños asesorándolos en cuanto a alimentación y cuidados de la higiene, y muchas veces solo una charla contenedora.
Para participar como socio o voluntario de La Casa de Javi comunicarse al 470-4782 o por mail a lacasadejavi@argentina.com u omcappa@yahoo.com.ar .
Agradecimientos
Destacamos que la Asociación La Casa de Javi realiza su labor gracias a las autoridades del Hospital de Niños “Sor María Ludovica” de la ciudad de La Plata, dado que nuestro trabajo se efectúa en las Salas 15 (de Hematología, a cargo de la Dra. Virginia Schuttenberg) y 18 (de Transplante de Médula Ósea, a cargo de la Dra. Sandra Formisano) desde el 2004, ambas dependientes del Servicio de Hematología a cargo del Dar. Alcira Fynn.
También deseamos expresar nuestro agradecimiento a las autoridades de la Facultad de Trabajo Social de la UNLP, quienes posibilitan desde 2006 que sus estudiantes realicen las prácticas de Trabajo Social III en nuestra institución.
Cabe también el agradecimiento a las autoridades de Médicos en Prevención (MEP), cuyos estudiantes de Acompañante Terapéutico y Acompañante Pedagógico mantienen una intensa actividad en nuestra institución.
Finalmente, deseamos destacar el apoyo recibido del Instituto Superior de Psicología Social de La Plata, de la Federación de Instituciones Culturales y Deportivas de esta ciudad y demás instituciones locales.
Hacemos explícito nuestra valoración y afecto por cada una de las personas que están colaborando en las distintas actividades que realiza La Casa de Javi, con una actitud solidaria y coherente con las cualidades de las buenas personas.
Lucía y Osvaldo
Marzo 6, 2011 | Por agustina-valsecchi | # Enlace permanente
Leyenda, realidad y ficción
Los caballos han inspirado a lo largo de la historia una verdadera fascinación que se traslada a Distintos ámbitos. La mitología, los corceles de grandes batallas o héroes libertarios y hasta los animales llevados a la pantalla grande, todos han gozado de la misma admiración y respeto
Un animal transformado en ícono de la epopeya y la nobleza, que aceptó ser domado, transformarse en medio de transporte y guerrero: eso es el caballo. Tal impacto produce la armonía de sus formas que su imagen fue una de las primeras en ser representada a través de pinturas rupestres.
Ya en la cueva de Lascaux, en Francia, descubierta en 1940, aparecen caballos, ciervos y otros animales, con imágenes que se caracterizan por poseer contornos marcados con negro que destacan la imagen y polvos de colores, y tienen una antigüedad de entre 15 y 17 mil años.
Desde estas siluetas hasta la precisión de las pinturas del artista inglés George Stubbs, conocido por sus obras de caballos que actualmente se resguardan en la National Gallery de Londres, muchos artistas han continuado reflejando su admiración.
El mito y la leyenda
Si nos remontamos a la mitología no podemos omitir La leyenda griega del caballo de Troya. Este es un artilugio que aparece mencionado en la Odisea de Homero entre otras fuentes y que ha sido representado en al menos seis películas de cine e innumerable cantidad de libros. Cuenta la leyenda que Troya ya tenia más de diez años cuando el invencible Aquiles cae mortalmente herido en su talón al intentar tomarla. Desmoralizados, los griegos idean la estrategia de construir un gran caballo dentro del cual se escondería un selecto grupo de soldados. Los troyanos, creyeron el ardid y lo interpretaron como un regalo de los dioses, sin saber que dentro escondía una tropa que finalmente destruiría la ciudad.
Solo una mujer, Casandra, predijo que el caballo destruiría la ciudad, pero fue incapaz de evitar la tragedia. Había sido sacerdotisa de Apolo, con quien había pactado el don de profecía a cambio de favores sexuales, a los que ella no accedió. En consecuencia, había sido maldecida, mantuvo su don de profecía, pero ya nadie creía sus pronósticos.
También los griegos nos ofrecen la leyenda del nacimiento de Quirón (o Queirón), un centauro, especie mitológica mitad hombre, mitad caballo. Dice la mitología que cuando Crono se enamoró de Filira, ésta lo rechazó, y para escapar de su acoso se transformó en yegua. Al enterarse Crono, se convirtió a su vez en caballo y consiguió su objetivo: de e este amor nació Quirón.
A diferencia de la mayoría de los centauros gobernados por la mitad animal- y por tanto huraños y hostiles-,Quirón se caracterizó por su hospitalidad, inteligencia y sabiduría, pero también su coraje y bravura. Fue un gran educador en música, arte, caza, moral, medicina y cirugía y tutor de los héroes Aquiles, Áyax, Asclepio y Heracles, entre otros. Se lo considera también como el primer veterinario, ya que usaba sus amplios conocimientos médicos para curar criaturas de todas las especies.
Corceles de papel
De los innumerables equinos que tomaron vida en la literatura, hay algunos que indiscutiblemente guardan un lugar de privilegio: Rocinante, Babieca y Bucéfalo.
No debe haber otro caballo más conocido a nivel popular que el fiel compañero de Don Quijote de la Mancha. Cuatro días tardó el Hidalgo en encontrar el nombre para su compañero y después de mucho analizar surgió el de Rocinante “nombre a su parecer, alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de los que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo”. No se trataba de un animal de gran porte, sino todo lo contrario, era un caballo flaco, viejo y de poco linaje, que sin embargo su amo seguía viendo como “mejor montura que los famosos Babieca del Cid y Bucéfalo de Alejandro Magno”.
Compañero incondicional del Quijote, resulta imposible pensar algunas escenas del clásico de Miguel de Cervantes como por ejemplo el episodio de los Molinos de Viento, sin su presencia. Bien distinta es la historia de Babieca, el caballo de Rodrigo Díaz de Vivar, cuyas hazañas se narran en el Cantar del Mio Cid, texto anónimo compuesto alrededor del año 1200, considerado la primera obra de la literatura española y único cantar épico que se conserva casi completo.
Su raza no está muy clara. Algunos sostienen que era un caballo andaluz blanco, otros que era originario de la zona de Babia (de ahí el nombre de Babieca) en León. Sin embargo también convive la versión que indica que su nombre deriva de un ejemplar de mal porte y feo, ya que babieca es una antigua expresión castellana que significa “feo, tonto, soso, flojo o inferior”. Esta hipótesis se basa en la creencia de que el Rey Alfonso VI el Bravo de León y Castilla le regaló el caballo a su sobrino en recompensa por sus servicios, y exclamó ¡Mal escogiste Babieca! al conocer la elección de su sobrino. Sin embargo, el Cid exclamó ¡Babieca se llamara y será un buen caballo, conquistaré ciudades y reinos para mi Rey! Así fue que Rodrigo Díaz de Vivar se destacó militarmente y envió ofrendas al rey por cada victoria conseguida. Se dice que Babieca era un animal tan bien entrenado que se lo dominaba sin riendas, y tan superior a otros caballos que murió a los 40 años, diez años más que la edad promedio.
En bronce y pedestal
Los equinos son sin lugar a dudas los animales más asociados a la tradición nacional, tanto por su participación en las batallas libertarias como por su permanente presencia junto al gaucho.
La relación entre los próceres de nuestra historia nacional y sus caballos ha sido estrecha y de mucho afecto, sin embargo muchas historias a su alrededor están “adornadas” para los libros. Por empezar diremos que el caballo blanco con el que el general San Martín aparece inmortalizado cruzando la cordillera de los Andes no existió. El viaje se realizó en mulas debido al terreno pedregoso, sin embargo artistas como Rugendas, Ballerini, Vila y Prades, lo han reflejado montado en corcel blanco en sus lienzos.
Igualmente el caballo más conocido de San Martín fue un bayo famoso que luchó y murió en la batalla de San Lorenzo, y que fue inmortalizado por Francisco Fortuny, y retrata el momento en que el libertador quedó atrapado debajo del animal y fue rescatado por el Sargento Cabral.
También blanco era el color predilecto de los caballos de Manuel Belgrano, que se sabe tuvo varios. El Dr. Osvaldo Pérez, en su libro “Vida de Ilustres Caballos”, narra la historia del caballo blanco que el creador de la bandera regaló al sargento Mariano Gómez, y que lamentablemente lo llevó a la muerte, al ser reconocido por los enemigos por el color del pelaje del animal.
Más particular resulta el caso de “El Moro”, el caballo negro por el que el caudillo Facundo Quiroga sentía predilección. Se dice que el animal podía adelantar el resultado de una batalla, e incluso adivinaba quien se impondría en las riñas de gallo. En cierta ocasión, “El Moro”- del cual se había apropiado Lamadrid- fue encontrado en Córdoba por hombres de Estanislao López, quien se apropió del animal. Quiroga elevó enérgicas protestas y amenazó con una guerra abierta a López. Rosas medió entre ambos, aunque nunca se logró la devolución del caballo. Aprovechando la situación, López afrentó nuevamente a Quiroga, diciéndole que “El Moro” era un “matungo”, un caballo de poco valor.
Un verdadero apasionado por los caballos fue el general entrerriano Justo José de Urquiza. Además de un tordillo llamado “El Sauce” que fue su monta preferida en varias de sus campañas militares, vivió una experiencia particular con un animal que participó en batalla y corrió en el hipódromo de Belgrano. El mismo caballo moro utilizado en la batalla de Caseros, participó el 22 de abril de 1852 del “Autumm Meeting” en el viejo hipódromo de Belgrano.
Allí tuvo oportunidad de ver salir victorioso en la 6º carrera a su zaino “The Ally”, nacido y criado en Entre Ríos. El general entusiasmado desafió con él al famoso overo “Tam O’Shanter” del Sr. Grierson, cayendo derrotado.
Marzo 2, 2009 | Por agustina-valsecchi | # Enlace permanente
Hace un par de años tuve la suerte de trabajar en la Compañía de Ballet de Iñaki Urlezaga. Su entrega al trabajo y pasión en cada movimiento hacen imposible no reconocerlo como el gran artista de la ciudad. Esta charla se dio en el instituto de danza que Lilian Giovine (directora del Ballet Concierto y a la sazón, tía de Iñaki) dirige, unos días antes de que inaugurara la temporada del Teatro Coliseo Podestá en 2008.

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