El Mas culinario
Me gustaría invitarlos a conocer a Alicia Paroni, una mujer multifacética que en su libro “El Masculinario” logró unir la ironía y el humor en un plato único! Bon apetit!
COCINERA DE PALABRAS
Me senté en el diván. Esperé ser paciente, pero me atendió una escritora. Ella se acomodó en su sillón de respaldo alto y café de por medio comencé a entender un poco mejor la receta que le dio vida a “El Masculinario”.
Profesora de inglés, médica, psicoanalista y recientemente incorporada al terreno editorial, Alicia Paroni acaba de publicar su primera obra de la mano de Ediciones Corregidor. Su nuevo rol de escritora según sus propias palabras “tiene que ver más con un deseo de escribir cosas que uno va captando de la vida” y no surgen de la mano del psicoanálisis.
Ni masculino, ni femenino y sin izar banderas reivindicatorias de género, la “El Masculinario” permite que cada lector encuentre un gusto particular en la cocina de autor que ofrece esta lectura.
La génesis se remonta al taller literario de Gabriel Bañez, pero después encontró su propio camino de la mano de un grupo de amigas y un restaurant.
“Lo que a mi me aparece más fascinante en la escritura es el hecho de entender que el texto si bien uno lo escribe y lo piensa, tiene una vida propia”, asegura convencida, y agrega que “la palabra tiene una respiración y sonido propios”.
- ¿Qué la decidió a escribir un libro?
- Yo escribí cuentos, algunos se han editado en suplementos culturales de diarios, participé en las convocatorias de narrativa de la Municipalidad, pero el libro aparece como la necesidad de salir, de pasar de lo privado a lo público. Es un salto y da bastante temor.
Muchas veces tengo la costumbre de hablar de la escritura como si fuera también un personaje. En un momento el texto quiere salir, como si uno sintiera que ya no es de uno. Es raro pero es así, son cosas que van más allá de uno, porque quizás las tomé prestadas, son construcciones de cosas vividas, las procesé y salieron, pero no son mías.
Un restaurant “El más culinario” y un grupo de mujeres, dejan que la vida pase por ellas. Susi, su encargada, invita al lector a sentarse a la mesa y tomarse un café, ser su interlocutor y participar de la historia con complicidad. Distendidas se presentan Tina, Nadina, Perla y Mercedes con descripciones acabadas, originales y simpáticas. Suave mezcla de calidez y espanto arrebatan la atención e impiden distraerse.
- ¿Cuáles son los ingredientes de “El Masculinario”?
El ingrediente más fuerte es la cuestión del prejuicio. Me di cuenta una vez terminado el libro. Porque todo el tiempo da vuelta alrededor de las cosas que parecen algo y no lo son. Uno detecta fácilmente el prejuicio cuando es algo negativo, pero cuando es positivo, no es tan fácil.
El paralelismo entre los personajes y los platos preparados en su honor, describen con originalidad sus rasgos, y estimulan la lectura a continuar. Este recurso “tiene que ver con captar el rasgo, como un caricaturista”, afirma segura que también existen rasgos distintivos en las comidas.
Los platos se unen a la historia sin buscarlo. “La escritura es un punto intermedio entre lo que uno va a buscar y eso que a uno lo encuentra. Uno busca pero a veces se encuentra con otra cosa y lo importante es poder tomarlo. No rechazar, no ser prejuicioso”, insiste.
Pero cuidado que tanto la “Copa Tina II”, como “Las Milanesas del ayer”, solo tienen el sabor de las palabras elegidas con esmero, y no el de un plato terminado. Este cocinar con palabras se une al gusto de la autora por la gastronomía. “Para mí la cocina es algo que puede seducir o puede ahuyentar. Creo que realmente una comida puede ser otra forma de expresión”, expresa.
El humor es un recurso constante que da vitalidad a la historia y la impulsa hacia delante. “Los chistes me han tomado a mí, juego mucho con los nombres. Y cuando uno juega y se lo permite los chistes surgen solos”, dice con la humildad de dejarse llevar por la historia.
El título del libro por caso también surgió sin “esfuerzo”. Un juego de palabras llevó a “El más culinario” a escribirse todo junto y transformarse de nombre de restaurant a nombre de la obra.
¿Qué sintió al terminar el libro?
No puedo explicar lo que es verlo. Me parece que Alicia Paroni en el libro es otra persona. El escritor juega todo el tiempo con correrse de un lugar a otro. Uno entra y sale todo el tiempo del texto. Lo que más me quedó de todo lo que me transmitió Gabriel Bañez es poder ponerme detrás del texto.
Alicia Paroni sigue escribiendo en su cabeza la receta de palabras para el próximo libro, quizás una obra de teatro que marque con su estilo de lectura ágil y graciosa. Por lo pronto tenemos “El Masculinario”: imperdible e irrepetible, como un buen plato.
La carta de “El más culinario”
Algunos de los platos del curioso restaurant.
Entradas
Endivias y flores
Endivias y pétalos de rosas crujientes que sostienen al corazón del alcaucil al aceto. Para los que guardan la carne como plato central.
Platos centrales
Polenta con pajarito
Típica polenta criolla de cocción lenta con rodajas de pajarito frito en el centro. Alrededor un aro de boloñesa con carne cortada a cuchillo. Un plato que tarda, pero bien vale la espera…
Deditos de Ángel
Cortes de carne salada y ahumada con salsa tabasco y petit de zanahorias en escabeche en una masa pudding caliente. Hecho con las manos: para exigentes.
Postres
Círculo Polar
Helado de crema con caramelo líquido con copete de chantilly sobre un disco de merengue italiano y copita de Jerez. Un desafío blanco.
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Muchas gracias Agustina por los comentarios! Y muchas gracias por la frescura de tus notas!
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