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Agosto 4, 2008 | Por roldcesan | # Enlace permanente
Desde que momento aparecieron allí, no era un dato que en esos tiempos nos inquietara. Era un lugar encantador de fina arena color ocre, que a todos los niños nos atraía. Solo era muy incitante que estuvieran y sobre todo cerca de nuestra casa, porque cuando se nos ocurría íbamos con mi primo Coco, o el Anacleto, el criado de la abuela Elina u otros amigos del barrio, a jugar y revolcarnos, hasta quedar extasiados.
Lo más lindo era dejarse caer y rodar y rodar desde la cima hasta el pie del médano compuesto por arena limpia, finísima y que con solo pasar nuestras manos por la ropa golpeando suavemente no quedaba rastro de habernos tirado de panza o prácticamente zambullirnos en ese mar de arenas marrón claro. Distinta a los montículos de arena de río que el abuelo Luis solía tener cerca de la mosaiquería, más gruesa y más molesta, aunque también distinta por las piedritas y sobre todo la mica que encontrábamos al hurgar en ella.
Aunque a veces no nos dábamos cuenta que un poco de ese médano se había filtrado en nuestras zapatillas o se había quedado en la bocamanga de nuestros pantalones o en los bolsillos y eso nos delataba ante los ojos inquisidores de nuestra madre.
Siempre era hermoso el espectáculo, a la mañana con el rocío, por la tarde al caer el sol. A la hora de la siesta con el sol ardiendo en el verano, la arena quemaba los pies. En el otoño con las lluvias, la arena más firme permitía cavar y hacer cuevas o pistas para los autitos rellenos de plastilina o con contrapesos de plomo. En el invierno cuando los vientos de julio y agosto los peinaban, nuestras huellas se borraban rápidamente. A veces aparecían los cardos rusos rodando sobre su lomo impulsados hasta el bajo.
De noche cuando había luna o por las tardecitas cuando el sol se inclinaba en el horizonte, el espectáculo era maravilloso. Todos esos panoramas tenían su belleza para nosotros, que disfrutábamos con las vueltas carnero, o las vueltas en tirabuzón, sin tener en cuenta el reloj, ni las prevenciones sobre la higiene.
Salíamos de nuestra casa, pasábamos por lo del abuelo Luis, cruzábamos la calle rumbo al oeste, en la esquina estaba la casa de doña Jacinta Sosa viuda del “desgraciado” de Núñez, como ella misma decía, una lavandera y planchadora. Enfrente la Barraca de Eladio Rodríguez, con ese penetrante olor a fluido desinfectante que nos impregnaba la pituitaria, hasta el estómago. Sobre la mano derecha a mitad de cuadra, la casa de los Medero-Lonati, la curandera del empacho por el método de tirar el cuero para despegarlo de la columna vertebral, que en vez de talco utilizaba ceniza calentita del cernidor de la cocina a leña.
Cruzábamos la otra bocacalle y en esa esquina estaban las viviendas de don Doroteo Alfonso y de don Julián Aguirre, donde casi siempre había autos viejos desarmados, motores destripados, camiones o camionetas en arreglo. Hacíamos unos pasos más y ya comenzaban las estribaciones de los médanos, a cuyo costado del camino había romeros, cardos, ortigas, pichanas, yerba de sapo, abrojos y revienta caballos.
En la esquina izquierda estaba la quinta de los Marzano, rodeada de tamariscos y generalmente tapera, con la puerta de alambre cerrada con candado. En el patio se solían ver algunas parras y frutales abandonadas y a veces don Miguel entraba o salía con su caballo al que cabalgaba con una montura de esas que los cowboy usaban en las películas, seguido por un perro galgo que a veces se trenzaba con otros vagabundos que andaban por el lugar.
Lo primero que hacíamos al llegar era subir y bajar corriendo y volver a subir al otro lado, desde donde mirábamos, mientras descansábamos, los poquitos ranchos y a lo lejos una construcción que era la antigua quinta de los Mazzuco, donde vivía uno de sus hijos que tenía de taxi un Ford A.
A veces explorábamos los alrededores y nuestra vuelta a casa se producía no por el mismo camino que habíamos utilizado para ascender, sino por la ladera sur, en cuyo caso íbamos a dar con la casa de don Waldino Alarcón, porque por esa zona había plantas de moras en la vereda, que cuando estaban maduras eran un manjar. O a veces por la ladera norte y en ese caso desembocábamos cerca del rancho de los Millahueque, volviendo por la huella, cansados pero contentos. Algunos con la honda intentando cazar pajaritos, otros con las bolitas por si salía alguien que aceptara el desafío, cuyo duelo se armaba allí nomás, en la vereda o en la calle donde el piso estuviese mejor.
En ciertas ocasiones nos encontrábamos con animales, como perros o gatos. Pero otras veces aunque excepcionalmente, con algunos animalitos silvestres como, peludos, tunducos, liebres, vizcachas o zorros. A esto se agregaba que los muchachos más grandes eran quienes contaban, para asustarnos a los más chicos obviamente, cuentos de la luz mala, la gallina con pollitos, él chancho degollado, el lobisón o el más temible de la viuda negra.
También los médanos solían ser el lugar para ciertas iniciaciones como el aprender a armar cigarrillos, tratar de hacer volar un barrilete o degustar licor. A veces el médano se convertía en el desierto donde el Sheriff perseguía a los bandidos o El Llanero solitario a los malos de la película que habíamos visto el domingo anterior en la matinée.
A veces ciertas iniciaciones eran bromas pesadas que hacían los más grandes a los más chicos, con respecto a su sexualidad o la puesta a prueba de la hombría en lucha libre o en una pelea sin guantes que se paraba con la primera sangre. Cacho Peralta, recuerda que ellos iban a entrenar a los médanos, porque eso los preparaba mejor físicamente para rendir en el domingo de fútbol. También que en ese lugar hizo sus primeras armas en el boxeo el “Pocho” Muñóz, que supo debutar en el box amateur en el Club Cochicó.
Cuando el cansancio comenzaba a ganarnos nos sentábamos sobre la arena a desgranar cuentos, anécdotas, fantasías de chicos enamorados de niñas que nunca se enteraron, inquinas, malos entendidos y entripados con algún policía o con padres represores.
Todo era felicidad, despreocupación, gozo sin límites de la naturaleza, risas y chacota libre. Ahora esos médanos, solo quedan como recuerdos en algunas pocas fotos, o en la memoria borrosa de abuelos o padres. Las máquinas y las necesidades de progreso del pueblo, borraron para siempre ese magnífico escenario de aventuras.
Julio 6, 2008 | Por roldcesan | Claves: actualidad, economia | # Enlace permanente
Conocí la perinola cuando tenía infantiles siete u ocho años. Nuestros padres tenían la costumbre familiar, de pueblo chico, de reunirse los fines de semana en casa de amigos, para jugar a la lotería de cartones.
Una de esas casas de reunión, era la de la peluquera de mamá, doña “Jeromita”, casada con Tomás Pérez, un matrimonio sin hijos.
Eran duros aquellos inviernos para los niños, pero el pasatiempo aunque solo fuera de ojito y oído, más el café, el licor, las tortas fritas, el maíz frito y los caramelos que también ligábamos los purretes, ayudaba. La noche se hacía corta, porque la lotería se mezclaba a veces con el chinchón, la generala o la escoba de quince, que eran los juegos tradicionales, en los que las mujeres participaban, no así el truco que estaba reservado exclusivamente para varones. Pero llegó un tiempo en que fueron perdiendo terreno, frente a este más rápido de la perinola, no se si más divertido, pero si más sencillo y talvez más participativo.
Para quienes no la conocen la perinola es un trompo de varias caras en las cuales tiene inscripto un resultado. Se apuesta, y el que tira si tiene suerte, retira y continúa tirando. En cambio, si pierde y le toca poner, la perinola cambia de mano a otro jugador.
Pero la perinola tiene una cara que cuando sale, y dice “todos ponen”, manda a todos los jugadores, incluso el que hizo girar la perinola a que incrementen las apuestas del pozo de los premios.
Creo no estar errado si digo que estamos próximos a que el conflicto entre el gobierno y el sector agropecuario, que están tironeando hace varios meses por la apropiación de los ingresos potencialmente extraordinarios, puede terminar con un resultado en el que “todos ponen”, lo cual significa, “todos pierden”.
Todos ponen
Haciendo una lista sintética de todos los que tienen que poner (algunos ya estamos poniendo) para aportar a las pérdidas que generará esta crisis autoinfligida, podemos enumerar.
Y digo autoinfligida, porque hace treinta años le hubiésemos echado la culpa al “imperialismo”, hace veinte a la social-democracia criolla, hace diez al “neoliberalismo”, pero hoy, por más esfuerzos que se hagan y aunque haya algunos “timberos” mezclados, los corresponsables de tamaño desatino están entre los que nos gobiernan y los que dirigen las instituciones.
Los precios están más altos, es decir a pesar de las estadísticas del INDEC, “retocado”, la carne en el mostrador a fines de junio estaba un 40 % más arriba que el precio al inicio del conflicto.
El Banco Central ha perdido U$S 3.000 millones de reservas desde el inicio, pasando de 50.517 a 47.590.
En tanto que la deuda externa creció el último año un 13,6 %, como consecuencia fundamentalmente del incremento del índice de inflación.
Las provincias para sobrevivir han recurrido al artilugio de poner más impuestos a través del mecanismo de eliminar exenciones, aumentar alícuotas o reestablecer la vigencia de algunos.
Las AFJP han sido obligadas a vender inversiones en títulos brasileros y traer los fondos para colocarlos en los devaluados títulos de la deuda publica argentina.
Los jubilados no están recibiendo sus haberes con las actualizaciones que, incluso la Suprema Corte de Justicia ha sentenciado, le corresponden.
La tasa de inflación estaría rondando entre el 24 al 26 % con tendencia alcista. Bajó la demanda de servicios turísticos. No se cumplió con la cuota Hilton de exportaciones de carnes, por lo cual la pérdida estimada sería del orden aproximado de U$S 40 millones.
Cayó el patentamiento de autos en junio un 14,4 % menos que el mes de mayo pasado.
Esta es una lista incompleta, a la que el lector podrá agregar los ítems sobre los que tenga conocimiento fehaciente. Pero como se puede apreciar, en ella aparecen perjudicados los consumidores, los productores, los contribuyentes, los sectores de ingresos fijos y las provincias que contribuyen con retenciones en mayor proporción que los adicionales de obras públicas que perciben efectivamente.
Claro que no todos ponen en las mismas proporciones, como siempre el “hilo se corta por lo más delgado” y los más vulnerables continúan siendo los pobres, los desocupados y los que teniendo trabajo cobran “informalmente” y los que teniendo trabajo regularizado, están juntitos a la línea de lo que cuesta la canasta básica de alimentos.
Pero hay un interrogante que conviene plantear ¿El Estado también debe poner? Como decían nuestras abuelas criollas, “vamos a ver al freír la grasa cuantos chicharrones quedan”. Pero por lo pronto ya se ha visto obligado a incrementar los subsidios, compensaciones y exenciones. Eso se sabrá en los próximos meses al finalizar el año, pero por la tendencia que trae la cuestión, el gobierno se puede llevar una sorpresa y la victoria “pírrica” está muy cerca.
Pero esa es otra historia, lo que sí está claro es que la macana ya está echa y sólo falta ponerle precio, es decir determinar cuanto nos costará definitivamente esta crisis generada artificialmente.
Julio 2, 2008 | Por roldcesan | Claves: actualidad, kirchner, necio | # Enlace permanente
Hace unos días, el actual presidente del partido Justicialista a nivel nacional, ha expresado algunas consideraciones referidas al conflicto actual, que mantiene la administración de su esposa con la comisión de enlace, formada por las cuatro entidades agropecuarias.
Y eso no tiene nada de reprochable, pero cuando comienza a comparar la situación política en la que se encuentra y el fundamento de las decisiones que toma, con respecto a las que tomó el ex presidente Juan Domingo Perón, quien prefirió en septiembre de 1955, refugiarse en la cañonera paraguaya y evitar la guerra civil, que hubiese sido un baño de sangre muy grande, con el que hubiese quedado manchado para siempre el peronismo, no puedo menos que decir que no estoy de acuerdo.
Decir además que “a mi no me va a pasar” y querer comparar lo incomparable o incluso desmerecer la frase que Perón utilizara a su retorno a la Argentina luego de dieciocho años de exilio, cuando tratando de pacificar los espíritus expresó: “todo en su medida y armoniosamente”, como una frase blanda, casi de un espíritu como dice Jorge Asís “acostumbrado a arrugar”.
En este caso, no sólo no estoy de acuerdo, sino que me animo a decir que el actual presidente del Justicialismo es un necio. Es decir su conducta, sus reflexiones y su estrategia son propias de un imprudente, terco y porfiado, que con tal de hacer creer a algunos que tiene razón, no tiene empacho en intentar pintar las decisiones de Perón en aquel contexto, totalmente distinto del actual, como las de un mojigato.
El historiador Fermín Chávez, antes de dejar este mundo publicó en 1990, un libro que tituló “La chispa de Perón”, de ese texto extraigo la siguiente página.
“Fórmula mágica. El 14 de noviembre de 1947, las Universidades Argentinas le otorgaron el título de Doctor Honoris Causa y el General pronunció un importante discurso. De él sacamos el párrafo siguiente:
“Sintetiza un autor el genio griego con la siguiente relación. En el tempo de Apolo, en Delfos, aparecían en su pórtico máximas como ésta: Nada con exceso. La medida ante todo. Según la primera de estas sentencias, todo exceso es en sí un mal y, según la otra, la medida en sí es un bien. Se contraponen, por lo tanto, exceso y comprensión de la vida obtendrá diversas formulaciones: una en la filosofía, otra en la política, las restantes en el arte. Todas ellas nos darán el sentido del equilibrio, la fórmula mágica del arte de conducir hombres y gobernar pueblos”.
Como se puede apreciar, no es que Perón estaba reblandecido, después del golpe de Estado y los dieciocho años de exilio que debió pagar por esa noble decisión y entonces para que no lo sometieran de nuevo, había tomado el camino de la tolerancia. Muy por el contrario, el estaba convencido en 1973 que había que llevar adelante una revolución en paz. Tan convencido que hasta se reconcilió con sus antiguos enemigos y el abrazo con Balbín es uno de los gestos de mayor profundidad política en ese sentido.
Claro que esto todavía no lo pueden entender aquellos que quisieron continuar con las armas para tomar justicia por su propia mano. Esos a los que Perón echó de la plaza de Mayo, son los que hoy creen que la violencia verbal y el “apriete”, son herramientas válidas para hacer entrar en razón a quienes piensan diferente, hasta ponerlos de “rodillas”, sean éstos legisladores, gobernadores o dirigentes del sector agropecuario.
| Por roldcesan | Claves: perón | # Enlace permanente
El pensamiento de Perón tiene varias vertientes y obviamente cada uno de sus costados, responde al momento histórico y al contexto político que se estaba viviendo.
Algunos prefieren al Perón fundacional de sus dos primeros gobiernos, cuando toda la fuerza del movimiento de masas que creó alrededor de su figura carismática, le permitió concebir e instalar la idea de una Tercera Posición frente a las potencias imperiales.
Otros eligen el capítulo de la dignificación social del trabajador, que hizo plasmar en la reforma de la Constitución Nacional de 1949, abrogada por un decreto de la Junta Revolucionaria de 1955. Frente al capitalismo liberal insensible a las necesidades de los trabajadores y los más pobres, Perón enarboló la bandera de la Justicia Social.
Y hay quienes siguen línea discursiva en su pensamiento anticipatorio de la integración latinoamericana, desde la promoción del ABC (Argentina, Brasil y Chile), hasta su premonición “el dos mil nos encontrará unidos o dominados”.
Personalmente, me atrae mucho más rescatar también el Perón que vuelve a la Argentina, después de dieciocho años de exilio. Que gana las elecciones con el mayor porcentaje de votos que haya obtenido un presidente argentino 62 % y que trae toda la sapiencia de un dirigente que ha madurado los problemas del mundo desde el observatorio de su residencia española en Puerta de Hierro.
Es el Perón que fascina a los periodistas de diarios, de la entonces Republica Federal de Alemania con algunos de estos párrafos, dichos en una entrevista el 6 de noviembre de 1973
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“En estos momentos nosotros estamos viviendo el continentalismo y es muy probable que la etapa que siga sea el universalismo. En realidad creemos que la etapa continentalista va a durar muy poco. Repito señores: el medioevo duró quinientos años y tuvo su carro; el demoliberalismo habría de durar dos siglos, y tiene su coche. Hoy, en la época del jet, la etapa no puede durar más de medio siglo.”
Y prosiguió el presidente Perón desplegando su visión: “pensamos que todos los países superdesarrollados son los ricos del pasado, y que aquellos que poseemos las grandes reservas de elementos naturales, de subsistencia, somos los ricos del futuro”.
“Pero pensamos también que siendo esa nuestra esperanza, es también nuestro peligro, porque la historia prueba que cuando los grandes y fuertes han necesitado de esas dos cosas –materia prima y alimento- las han ido a buscar donde estén, por las buenas o por las malas. Eso nos lleva a la necesidad de unirnos, a los que no somos poderosos ni fuertes. Por eso es que aspiramos a concretar la integración latinoamericana.”
Definiciones premonitorias frente al nuevo contexto internacional, de cara al conflicto entre el gobierno y la dirigencia del sector agropecuario y a la reciente reunión del MERCOSUR en Tucumán.
Frente a la pregunta de un periodista, sobre la importancia de los medios de comunicación, Perón responde apropiadamente.
“Los adelantos técnicos y científicos en los medios de comunicación, han permitido que los pueblos se esclareciesen. Hoy los pueblos no aceptan el sacrificio. Si se los somete al sacrificio, se rebelan, y tienen razón. Hoy los pueblos aceptan el esfuerzo mancomunado; y ese esfuerzo está siempre compensado con un beneficio que, a su vez, está en relación directa con el mismo esfuerzo y con la capacidad con que se lo realiza.”
Y remata su reflexión en general con esta comparación específica referida a la Argentina. “Somos un país muy extenso y despoblado, pero el hombre que está en la Patagonia, a dos mil kilómetros de Buenos Aires, tiene su transistor en la oreja, escuchando que pasa en el mundo en ese momento. Eso adquiere para nosotros una importancia mayor que la que puede tener para los países desarrollados de Europa.”
Perón murió en ejercicio de su tercera presidencia, un primero de julio del año 1.974 y más de un año y medio después comenzaba el anunciado golpe de Estado que instaló la dictadura más sangrienta.
Durante esa tercera presidencia el gobierno, intentó poner en marcha un Impuesto a la Renta Normal Potencial a la tierra, que fue fuertemente resistido por las organizaciones del agro con diversos argumentos.
Perón lo impulsaba, porque según sus mismas palabras: “nosotros todavía no hemos explotado ni el diez por ciento de lo que podemos producir en comida, porque no hemos tenido a quien venderle. Y en cuanto a la materia prima, todavía no hemos empezado a explotarla. Llegará un momento en que Europa estará sin proteínas y sin materia prima, dos cosas sin las cuales no se puede vivir, ni desarrollarse.”
Estamos llegando a ese momento, la China y la India están incorporándo al mercado internacional de demanda de alimentos una porción mayor de su población y entrando en ese escenario internacional, de lucha por los recursos naturales. Lo lamentable es que la dirigencia actual de nuestra querida Argentina no tenga un poco más de sensatez y cordura para trabajar coordinadamente y aprovechar para transformar estas ventajas comparativas, en ventajas competitivas para todos.
Junio 27, 2008 | Por roldcesan | Claves: desarrollo humano, inflación sustentable, producto bruto interno per cápita | # Enlace permanente
Desde hace más de treinta años, luego de la grave crisis del petróleo de 1974, que obligó a los europeos a sacar la bicicleta, a los norteamericanos a repensar su estrategia frente al Japón, y a los argentinos a desechar el auto más grande de aquellos años que fabricó Ford en el país, lenta pero continuadamente, ha venido variando el concepto de desarrollo.
Desde la economía clásica, el concepto estuvo ligado a las riquezas que podía disponer y producir un país. Por eso los indicadores que se utilizaron para construir ranking de países, fueron el Producto Bruto Interno y el Producto Bruto per cápita. También las exportaciones fueron tomadas como indicadores de la salud de la economía de un país. Luego se distinguió, que no era lo mismo exportar materias primas que productos con “valor agregado”. Después de terminada la segunda guerra mundial, los países desarrollados debieron ingeniárselas para mantener su primacía. Aceptaron a regañadientes la descolonización y se escudaron detrás de los organismos internacionales creados, en los que se reservaron el derecho de veto y otras garantías para defender sus privilegios. La ONU, el FMI, el Banco Mundial, la OMC, paulatinamente fueron adquiriendo más peso para controlar los flujos no solo comerciales, sino también financieros y asimismo de tecnologías.
Estados Unidos le ganó a la ex URSS la carrera espacial y con ello doblegó la mayor economía planificada con dirección central.
En los ochenta llegaría la crisis de la deuda. Que no fue otra cosa que la imposibilidad de pagar de las economías subdesarrolladas que se habían endeudado hasta límites, más allá de lo razonable. Los petrodólares se reciclaron a través del sistema financiero globalizado y fueron colocados con el sistema de préstamos “atados”. Es decir préstamos que tomaban los países subdesarrollados para pagar importaciones de bienes de capital y tecnologías que producían los países centrales.
La inflación, el deterioro de los términos de intercambio, la pobreza endémica, la inestabilidad constante de los sistemas democráticos de gobierno, contribuyeron a desgastar la imagen del capitalismo de Estado. Luego que los países centrales lograron su desarrollo con medidas proteccionistas, con materias primas y energía barata, difundieron por el mundo las renovadas ideas de la primacía del mercado por sobre el Estado en la tarea del desarrollo y promovieron la apertura de las economías y las privatizaciones de las Empresas del Estado.
A mediados de la década del 80, durante el gobierno de Alfonsín, la Argentina solicitó asesoramiento a uno de los artífices de la reconstrucción de la economía nipona. Recordemos que Argentina y Japón eran dos casos excepcionales que se salían de los patrones del manual clásico del desarrollo internacional. El ex ministro japonés llamado Saburo Okita, junto a un nutrido grupo de especialistas, con contraparte local, analizó las perspectivas de largo plazo de la Argentina. Luego de más de un año presentó sus conclusiones ante funcionarios, representantes del mundo académico y empresario, un “Informe”, que se conoce con su nombre y que dejó algunas recomendaciones. La Argentina debía concentrarse en desarrollar una agricultura en la que tiene amplias ventajas comparativas, mejorar los sistemas de transporte, realizar esfuerzos en las industrias conexas y tener en cuenta el largo plazo.
EL Desarrollo Humano.
Luego en 1989 se caería el oprobioso muro de Berlín. Se terminaba la guerra fría y comenzaba el cambio de paradigma. Había que recuperar las tasas de crecimiento de la economía, pero con eso solo no alcanza. La economía continúa siendo importante, pero no es lo fundamental. La política es importante pero con eso solo tampoco alcanza.
Estábamos entrando en la era del conocimiento: a partir de allí la investigación, la ciencia y la tecnología comenzaron a tener cada vez más peso. Ya únicamente con el capital físico no basta. Es necesario cada vez más lo que se ha dado en llamar el “capital” humano. Es decir los saberes, lo que los Yankees llaman el “know how”. Se trata en realidad de apostar a la inversión en el largo plazo de la educación, la innovación, la cultura y el desarrollo no sólo de tecnologías duras, sino también blandas, como las de gestión.
En julio de 2003 Carlos Pedro Blaquier publicó su libro “Consideraciones sobre la historia política Argentina”, del cual extraigo estos párrafos.
“Perón era un gran conocedor de la psicología humana, pero tenía lagunas en materia económica que verdaderamente me desconcertaron. Otro tanto me ocurrió cuando lo conocí a Balbín. Ambos me respondieron a ciertas preguntas diciéndome: esto es cuestión de contadores”.
“Creían que la economía es un tema secundario y lo único que realmente les interesaba era la política. Creían en las grandes bondades de un Estado que interviene mucho y regula todo.”
Agrego yo de mi parte, la economía no es únicamente el sector de las finanzas públicas. Estas son necesarias, porque si los Estados no tienen sus finanzas ordenadas, saneadas, terminan impactando negativamente en el campo de la economía, pero eso no es suficiente para empujar el desarrollo de una Nación, una provincia o un municipio.
Y así lo entendieron muchos gobiernos que fueron creando Ministerios específicos para promover, fomentar, apoyar la producción, dejando por separado un Ministerio de Finanzas o de Hacienda Pública. Pero la experiencia indica que tampoco los cambios de nombre burocráticos, sin recursos necesarios y suficientes para desarrollar políticas públicas apropiadas, es poco lo que se puede hacer.
El desarrollo humano ha venido a reemplazar el ya perimido concepto del “desarrollismo” económico. Se mide por un índice combinado que contiene los aspectos económicos, pero a ellos se agregan los que muestran el estado de salud de la población su nivel de alfabetización, la vivienda y nivel de alimentación.
A todo ello se suman los aspectos políticos como el de las garantías individuales, la libertad de prensa y la posibilidad de ejercicio de los derechos.
El Índice de Desarrollo Humano es un índice combinado que mezcla tres dimensiones de la vida de las personas:1) una vida larga y saludable, 2) una vida con acceso a la educación y la cultura y 3) un nivel de vida decente.
A todo esto se ha sumado después el adjetivo de sustentable. Porque de poco sirve también alcanzar índices favorables por algunos años, porque si cuando llegan las recurrentes crisis se destruyen los logros obtenidos y se retrocede a situaciones infrahumanas, destruyendo producto, generando desocupación, más pobreza e indigencia, la calidad del desarrollo no ha sido buena.
Quien no entiende esto, sean empresarios, dirigentes sociales o políticos que no comprenden que ya los pueblos no aceptan el sacrificio al que se los quiere someter con el pretexto de “producir y acumular primero para después distribuir”, o “equilibrar las finanzas públicas” o “contener los salarios porque influyen en la inflación”, les atrasa el reloj de la historia. Y el reloj marca el tiempo y en política los tiempos no son ilimitados. El conflicto que hoy tiene en vilo a toda la comunidad argentina se debe resolver satisfactoriamente para todas las partes y en el más corto plazo posible.
Porque si eso no sucede es altamente probable que la economía no solo se enfríe, sino que el fantasma de la recesión con inflación, se habrá adueñado de las expectativas de desarrollo humano de los argentinos.
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