Agosto 4, 2008 | Por roldcesan | # Enlace permanente
Desde que momento aparecieron allí, no era un dato que en esos tiempos nos inquietara. Era un lugar encantador de fina arena color ocre, que a todos los niños nos atraía. Solo era muy incitante que estuvieran y sobre todo cerca de nuestra casa, porque cuando se nos ocurría íbamos con mi primo Coco, o el Anacleto, el criado de la abuela Elina u otros amigos del barrio, a jugar y revolcarnos, hasta quedar extasiados.
Lo más lindo era dejarse caer y rodar y rodar desde la cima hasta el pie del médano compuesto por arena limpia, finísima y que con solo pasar nuestras manos por la ropa golpeando suavemente no quedaba rastro de habernos tirado de panza o prácticamente zambullirnos en ese mar de arenas marrón claro. Distinta a los montículos de arena de río que el abuelo Luis solía tener cerca de la mosaiquería, más gruesa y más molesta, aunque también distinta por las piedritas y sobre todo la mica que encontrábamos al hurgar en ella.
Aunque a veces no nos dábamos cuenta que un poco de ese médano se había filtrado en nuestras zapatillas o se había quedado en la bocamanga de nuestros pantalones o en los bolsillos y eso nos delataba ante los ojos inquisidores de nuestra madre.
Siempre era hermoso el espectáculo, a la mañana con el rocío, por la tarde al caer el sol. A la hora de la siesta con el sol ardiendo en el verano, la arena quemaba los pies. En el otoño con las lluvias, la arena más firme permitía cavar y hacer cuevas o pistas para los autitos rellenos de plastilina o con contrapesos de plomo. En el invierno cuando los vientos de julio y agosto los peinaban, nuestras huellas se borraban rápidamente. A veces aparecían los cardos rusos rodando sobre su lomo impulsados hasta el bajo.
De noche cuando había luna o por las tardecitas cuando el sol se inclinaba en el horizonte, el espectáculo era maravilloso. Todos esos panoramas tenían su belleza para nosotros, que disfrutábamos con las vueltas carnero, o las vueltas en tirabuzón, sin tener en cuenta el reloj, ni las prevenciones sobre la higiene.
Salíamos de nuestra casa, pasábamos por lo del abuelo Luis, cruzábamos la calle rumbo al oeste, en la esquina estaba la casa de doña Jacinta Sosa viuda del “desgraciado” de Núñez, como ella misma decía, una lavandera y planchadora. Enfrente la Barraca de Eladio Rodríguez, con ese penetrante olor a fluido desinfectante que nos impregnaba la pituitaria, hasta el estómago. Sobre la mano derecha a mitad de cuadra, la casa de los Medero-Lonati, la curandera del empacho por el método de tirar el cuero para despegarlo de la columna vertebral, que en vez de talco utilizaba ceniza calentita del cernidor de la cocina a leña.
Cruzábamos la otra bocacalle y en esa esquina estaban las viviendas de don Doroteo Alfonso y de don Julián Aguirre, donde casi siempre había autos viejos desarmados, motores destripados, camiones o camionetas en arreglo. Hacíamos unos pasos más y ya comenzaban las estribaciones de los médanos, a cuyo costado del camino había romeros, cardos, ortigas, pichanas, yerba de sapo, abrojos y revienta caballos.
En la esquina izquierda estaba la quinta de los Marzano, rodeada de tamariscos y generalmente tapera, con la puerta de alambre cerrada con candado. En el patio se solían ver algunas parras y frutales abandonadas y a veces don Miguel entraba o salía con su caballo al que cabalgaba con una montura de esas que los cowboy usaban en las películas, seguido por un perro galgo que a veces se trenzaba con otros vagabundos que andaban por el lugar.
Lo primero que hacíamos al llegar era subir y bajar corriendo y volver a subir al otro lado, desde donde mirábamos, mientras descansábamos, los poquitos ranchos y a lo lejos una construcción que era la antigua quinta de los Mazzuco, donde vivía uno de sus hijos que tenía de taxi un Ford A.
A veces explorábamos los alrededores y nuestra vuelta a casa se producía no por el mismo camino que habíamos utilizado para ascender, sino por la ladera sur, en cuyo caso íbamos a dar con la casa de don Waldino Alarcón, porque por esa zona había plantas de moras en la vereda, que cuando estaban maduras eran un manjar. O a veces por la ladera norte y en ese caso desembocábamos cerca del rancho de los Millahueque, volviendo por la huella, cansados pero contentos. Algunos con la honda intentando cazar pajaritos, otros con las bolitas por si salía alguien que aceptara el desafío, cuyo duelo se armaba allí nomás, en la vereda o en la calle donde el piso estuviese mejor.
En ciertas ocasiones nos encontrábamos con animales, como perros o gatos. Pero otras veces aunque excepcionalmente, con algunos animalitos silvestres como, peludos, tunducos, liebres, vizcachas o zorros. A esto se agregaba que los muchachos más grandes eran quienes contaban, para asustarnos a los más chicos obviamente, cuentos de la luz mala, la gallina con pollitos, él chancho degollado, el lobisón o el más temible de la viuda negra.
También los médanos solían ser el lugar para ciertas iniciaciones como el aprender a armar cigarrillos, tratar de hacer volar un barrilete o degustar licor. A veces el médano se convertía en el desierto donde el Sheriff perseguía a los bandidos o El Llanero solitario a los malos de la película que habíamos visto el domingo anterior en la matinée.
A veces ciertas iniciaciones eran bromas pesadas que hacían los más grandes a los más chicos, con respecto a su sexualidad o la puesta a prueba de la hombría en lucha libre o en una pelea sin guantes que se paraba con la primera sangre. Cacho Peralta, recuerda que ellos iban a entrenar a los médanos, porque eso los preparaba mejor físicamente para rendir en el domingo de fútbol. También que en ese lugar hizo sus primeras armas en el boxeo el “Pocho” Muñóz, que supo debutar en el box amateur en el Club Cochicó.
Cuando el cansancio comenzaba a ganarnos nos sentábamos sobre la arena a desgranar cuentos, anécdotas, fantasías de chicos enamorados de niñas que nunca se enteraron, inquinas, malos entendidos y entripados con algún policía o con padres represores.
Todo era felicidad, despreocupación, gozo sin límites de la naturaleza, risas y chacota libre. Ahora esos médanos, solo quedan como recuerdos en algunas pocas fotos, o en la memoria borrosa de abuelos o padres. Las máquinas y las necesidades de progreso del pueblo, borraron para siempre ese magnífico escenario de aventuras.
Julio 6, 2008 | Por roldcesan | Claves: actualidad, economia | # Enlace permanente
Conocí la perinola cuando tenía infantiles siete u ocho años. Nuestros padres tenían la costumbre familiar, de pueblo chico, de reunirse los fines de semana en casa de amigos, para jugar a la lotería de cartones.
Una de esas casas de reunión, era la de la peluquera de mamá, doña “Jeromita”, casada con Tomás Pérez, un matrimonio sin hijos.
Eran duros aquellos inviernos para los niños, pero el pasatiempo aunque solo fuera de ojito y oído, más el café, el licor, las tortas fritas, el maíz frito y los caramelos que también ligábamos los purretes, ayudaba. La noche se hacía corta, porque la lotería se mezclaba a veces con el chinchón, la generala o la escoba de quince, que eran los juegos tradicionales, en los que las mujeres participaban, no así el truco que estaba reservado exclusivamente para varones. Pero llegó un tiempo en que fueron perdiendo terreno, frente a este más rápido de la perinola, no se si más divertido, pero si más sencillo y talvez más participativo.
Para quienes no la conocen la perinola es un trompo de varias caras en las cuales tiene inscripto un resultado. Se apuesta, y el que tira si tiene suerte, retira y continúa tirando. En cambio, si pierde y le toca poner, la perinola cambia de mano a otro jugador.
Pero la perinola tiene una cara que cuando sale, y dice “todos ponen”, manda a todos los jugadores, incluso el que hizo girar la perinola a que incrementen las apuestas del pozo de los premios.
Creo no estar errado si digo que estamos próximos a que el conflicto entre el gobierno y el sector agropecuario, que están tironeando hace varios meses por la apropiación de los ingresos potencialmente extraordinarios, puede terminar con un resultado en el que “todos ponen”, lo cual significa, “todos pierden”.
Todos ponen
Haciendo una lista sintética de todos los que tienen que poner (algunos ya estamos poniendo) para aportar a las pérdidas que generará esta crisis autoinfligida, podemos enumerar.
Y digo autoinfligida, porque hace treinta años le hubiésemos echado la culpa al “imperialismo”, hace veinte a la social-democracia criolla, hace diez al “neoliberalismo”, pero hoy, por más esfuerzos que se hagan y aunque haya algunos “timberos” mezclados, los corresponsables de tamaño desatino están entre los que nos gobiernan y los que dirigen las instituciones.
Los precios están más altos, es decir a pesar de las estadísticas del INDEC, “retocado”, la carne en el mostrador a fines de junio estaba un 40 % más arriba que el precio al inicio del conflicto.
El Banco Central ha perdido U$S 3.000 millones de reservas desde el inicio, pasando de 50.517 a 47.590.
En tanto que la deuda externa creció el último año un 13,6 %, como consecuencia fundamentalmente del incremento del índice de inflación.
Las provincias para sobrevivir han recurrido al artilugio de poner más impuestos a través del mecanismo de eliminar exenciones, aumentar alícuotas o reestablecer la vigencia de algunos.
Las AFJP han sido obligadas a vender inversiones en títulos brasileros y traer los fondos para colocarlos en los devaluados títulos de la deuda publica argentina.
Los jubilados no están recibiendo sus haberes con las actualizaciones que, incluso la Suprema Corte de Justicia ha sentenciado, le corresponden.
La tasa de inflación estaría rondando entre el 24 al 26 % con tendencia alcista. Bajó la demanda de servicios turísticos. No se cumplió con la cuota Hilton de exportaciones de carnes, por lo cual la pérdida estimada sería del orden aproximado de U$S 40 millones.
Cayó el patentamiento de autos en junio un 14,4 % menos que el mes de mayo pasado.
Esta es una lista incompleta, a la que el lector podrá agregar los ítems sobre los que tenga conocimiento fehaciente. Pero como se puede apreciar, en ella aparecen perjudicados los consumidores, los productores, los contribuyentes, los sectores de ingresos fijos y las provincias que contribuyen con retenciones en mayor proporción que los adicionales de obras públicas que perciben efectivamente.
Claro que no todos ponen en las mismas proporciones, como siempre el “hilo se corta por lo más delgado” y los más vulnerables continúan siendo los pobres, los desocupados y los que teniendo trabajo cobran “informalmente” y los que teniendo trabajo regularizado, están juntitos a la línea de lo que cuesta la canasta básica de alimentos.
Pero hay un interrogante que conviene plantear ¿El Estado también debe poner? Como decían nuestras abuelas criollas, “vamos a ver al freír la grasa cuantos chicharrones quedan”. Pero por lo pronto ya se ha visto obligado a incrementar los subsidios, compensaciones y exenciones. Eso se sabrá en los próximos meses al finalizar el año, pero por la tendencia que trae la cuestión, el gobierno se puede llevar una sorpresa y la victoria “pírrica” está muy cerca.
Pero esa es otra historia, lo que sí está claro es que la macana ya está echa y sólo falta ponerle precio, es decir determinar cuanto nos costará definitivamente esta crisis generada artificialmente.
Julio 2, 2008 | Por roldcesan | Claves: actualidad, kirchner, necio | # Enlace permanente
Hace unos días, el actual presidente del partido Justicialista a nivel nacional, ha expresado algunas consideraciones referidas al conflicto actual, que mantiene la administración de su esposa con la comisión de enlace, formada por las cuatro entidades agropecuarias.
Y eso no tiene nada de reprochable, pero cuando comienza a comparar la situación política en la que se encuentra y el fundamento de las decisiones que toma, con respecto a las que tomó el ex presidente Juan Domingo Perón, quien prefirió en septiembre de 1955, refugiarse en la cañonera paraguaya y evitar la guerra civil, que hubiese sido un baño de sangre muy grande, con el que hubiese quedado manchado para siempre el peronismo, no puedo menos que decir que no estoy de acuerdo.
Decir además que “a mi no me va a pasar” y querer comparar lo incomparable o incluso desmerecer la frase que Perón utilizara a su retorno a la Argentina luego de dieciocho años de exilio, cuando tratando de pacificar los espíritus expresó: “todo en su medida y armoniosamente”, como una frase blanda, casi de un espíritu como dice Jorge Asís “acostumbrado a arrugar”.
En este caso, no sólo no estoy de acuerdo, sino que me animo a decir que el actual presidente del Justicialismo es un necio. Es decir su conducta, sus reflexiones y su estrategia son propias de un imprudente, terco y porfiado, que con tal de hacer creer a algunos que tiene razón, no tiene empacho en intentar pintar las decisiones de Perón en aquel contexto, totalmente distinto del actual, como las de un mojigato.
El historiador Fermín Chávez, antes de dejar este mundo publicó en 1990, un libro que tituló “La chispa de Perón”, de ese texto extraigo la siguiente página.
“Fórmula mágica. El 14 de noviembre de 1947, las Universidades Argentinas le otorgaron el título de Doctor Honoris Causa y el General pronunció un importante discurso. De él sacamos el párrafo siguiente:
“Sintetiza un autor el genio griego con la siguiente relación. En el tempo de Apolo, en Delfos, aparecían en su pórtico máximas como ésta: Nada con exceso. La medida ante todo. Según la primera de estas sentencias, todo exceso es en sí un mal y, según la otra, la medida en sí es un bien. Se contraponen, por lo tanto, exceso y comprensión de la vida obtendrá diversas formulaciones: una en la filosofía, otra en la política, las restantes en el arte. Todas ellas nos darán el sentido del equilibrio, la fórmula mágica del arte de conducir hombres y gobernar pueblos”.
Como se puede apreciar, no es que Perón estaba reblandecido, después del golpe de Estado y los dieciocho años de exilio que debió pagar por esa noble decisión y entonces para que no lo sometieran de nuevo, había tomado el camino de la tolerancia. Muy por el contrario, el estaba convencido en 1973 que había que llevar adelante una revolución en paz. Tan convencido que hasta se reconcilió con sus antiguos enemigos y el abrazo con Balbín es uno de los gestos de mayor profundidad política en ese sentido.
Claro que esto todavía no lo pueden entender aquellos que quisieron continuar con las armas para tomar justicia por su propia mano. Esos a los que Perón echó de la plaza de Mayo, son los que hoy creen que la violencia verbal y el “apriete”, son herramientas válidas para hacer entrar en razón a quienes piensan diferente, hasta ponerlos de “rodillas”, sean éstos legisladores, gobernadores o dirigentes del sector agropecuario.
| Por roldcesan | Claves: perón | # Enlace permanente
El pensamiento de Perón tiene varias vertientes y obviamente cada uno de sus costados, responde al momento histórico y al contexto político que se estaba viviendo.
Algunos prefieren al Perón fundacional de sus dos primeros gobiernos, cuando toda la fuerza del movimiento de masas que creó alrededor de su figura carismática, le permitió concebir e instalar la idea de una Tercera Posición frente a las potencias imperiales.
Otros eligen el capítulo de la dignificación social del trabajador, que hizo plasmar en la reforma de la Constitución Nacional de 1949, abrogada por un decreto de la Junta Revolucionaria de 1955. Frente al capitalismo liberal insensible a las necesidades de los trabajadores y los más pobres, Perón enarboló la bandera de la Justicia Social.
Y hay quienes siguen línea discursiva en su pensamiento anticipatorio de la integración latinoamericana, desde la promoción del ABC (Argentina, Brasil y Chile), hasta su premonición “el dos mil nos encontrará unidos o dominados”.
Personalmente, me atrae mucho más rescatar también el Perón que vuelve a la Argentina, después de dieciocho años de exilio. Que gana las elecciones con el mayor porcentaje de votos que haya obtenido un presidente argentino 62 % y que trae toda la sapiencia de un dirigente que ha madurado los problemas del mundo desde el observatorio de su residencia española en Puerta de Hierro.
Es el Perón que fascina a los periodistas de diarios, de la entonces Republica Federal de Alemania con algunos de estos párrafos, dichos en una entrevista el 6 de noviembre de 1973
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“En estos momentos nosotros estamos viviendo el continentalismo y es muy probable que la etapa que siga sea el universalismo. En realidad creemos que la etapa continentalista va a durar muy poco. Repito señores: el medioevo duró quinientos años y tuvo su carro; el demoliberalismo habría de durar dos siglos, y tiene su coche. Hoy, en la época del jet, la etapa no puede durar más de medio siglo.”
Y prosiguió el presidente Perón desplegando su visión: “pensamos que todos los países superdesarrollados son los ricos del pasado, y que aquellos que poseemos las grandes reservas de elementos naturales, de subsistencia, somos los ricos del futuro”.
“Pero pensamos también que siendo esa nuestra esperanza, es también nuestro peligro, porque la historia prueba que cuando los grandes y fuertes han necesitado de esas dos cosas –materia prima y alimento- las han ido a buscar donde estén, por las buenas o por las malas. Eso nos lleva a la necesidad de unirnos, a los que no somos poderosos ni fuertes. Por eso es que aspiramos a concretar la integración latinoamericana.”
Definiciones premonitorias frente al nuevo contexto internacional, de cara al conflicto entre el gobierno y la dirigencia del sector agropecuario y a la reciente reunión del MERCOSUR en Tucumán.
Frente a la pregunta de un periodista, sobre la importancia de los medios de comunicación, Perón responde apropiadamente.
“Los adelantos técnicos y científicos en los medios de comunicación, han permitido que los pueblos se esclareciesen. Hoy los pueblos no aceptan el sacrificio. Si se los somete al sacrificio, se rebelan, y tienen razón. Hoy los pueblos aceptan el esfuerzo mancomunado; y ese esfuerzo está siempre compensado con un beneficio que, a su vez, está en relación directa con el mismo esfuerzo y con la capacidad con que se lo realiza.”
Y remata su reflexión en general con esta comparación específica referida a la Argentina. “Somos un país muy extenso y despoblado, pero el hombre que está en la Patagonia, a dos mil kilómetros de Buenos Aires, tiene su transistor en la oreja, escuchando que pasa en el mundo en ese momento. Eso adquiere para nosotros una importancia mayor que la que puede tener para los países desarrollados de Europa.”
Perón murió en ejercicio de su tercera presidencia, un primero de julio del año 1.974 y más de un año y medio después comenzaba el anunciado golpe de Estado que instaló la dictadura más sangrienta.
Durante esa tercera presidencia el gobierno, intentó poner en marcha un Impuesto a la Renta Normal Potencial a la tierra, que fue fuertemente resistido por las organizaciones del agro con diversos argumentos.
Perón lo impulsaba, porque según sus mismas palabras: “nosotros todavía no hemos explotado ni el diez por ciento de lo que podemos producir en comida, porque no hemos tenido a quien venderle. Y en cuanto a la materia prima, todavía no hemos empezado a explotarla. Llegará un momento en que Europa estará sin proteínas y sin materia prima, dos cosas sin las cuales no se puede vivir, ni desarrollarse.”
Estamos llegando a ese momento, la China y la India están incorporándo al mercado internacional de demanda de alimentos una porción mayor de su población y entrando en ese escenario internacional, de lucha por los recursos naturales. Lo lamentable es que la dirigencia actual de nuestra querida Argentina no tenga un poco más de sensatez y cordura para trabajar coordinadamente y aprovechar para transformar estas ventajas comparativas, en ventajas competitivas para todos.
Junio 27, 2008 | Por roldcesan | Claves: desarrollo humano, inflación sustentable, producto bruto interno per cápita | # Enlace permanente
Desde hace más de treinta años, luego de la grave crisis del petróleo de 1974, que obligó a los europeos a sacar la bicicleta, a los norteamericanos a repensar su estrategia frente al Japón, y a los argentinos a desechar el auto más grande de aquellos años que fabricó Ford en el país, lenta pero continuadamente, ha venido variando el concepto de desarrollo.
Desde la economía clásica, el concepto estuvo ligado a las riquezas que podía disponer y producir un país. Por eso los indicadores que se utilizaron para construir ranking de países, fueron el Producto Bruto Interno y el Producto Bruto per cápita. También las exportaciones fueron tomadas como indicadores de la salud de la economía de un país. Luego se distinguió, que no era lo mismo exportar materias primas que productos con “valor agregado”. Después de terminada la segunda guerra mundial, los países desarrollados debieron ingeniárselas para mantener su primacía. Aceptaron a regañadientes la descolonización y se escudaron detrás de los organismos internacionales creados, en los que se reservaron el derecho de veto y otras garantías para defender sus privilegios. La ONU, el FMI, el Banco Mundial, la OMC, paulatinamente fueron adquiriendo más peso para controlar los flujos no solo comerciales, sino también financieros y asimismo de tecnologías.
Estados Unidos le ganó a la ex URSS la carrera espacial y con ello doblegó la mayor economía planificada con dirección central.
En los ochenta llegaría la crisis de la deuda. Que no fue otra cosa que la imposibilidad de pagar de las economías subdesarrolladas que se habían endeudado hasta límites, más allá de lo razonable. Los petrodólares se reciclaron a través del sistema financiero globalizado y fueron colocados con el sistema de préstamos “atados”. Es decir préstamos que tomaban los países subdesarrollados para pagar importaciones de bienes de capital y tecnologías que producían los países centrales.
La inflación, el deterioro de los términos de intercambio, la pobreza endémica, la inestabilidad constante de los sistemas democráticos de gobierno, contribuyeron a desgastar la imagen del capitalismo de Estado. Luego que los países centrales lograron su desarrollo con medidas proteccionistas, con materias primas y energía barata, difundieron por el mundo las renovadas ideas de la primacía del mercado por sobre el Estado en la tarea del desarrollo y promovieron la apertura de las economías y las privatizaciones de las Empresas del Estado.
A mediados de la década del 80, durante el gobierno de Alfonsín, la Argentina solicitó asesoramiento a uno de los artífices de la reconstrucción de la economía nipona. Recordemos que Argentina y Japón eran dos casos excepcionales que se salían de los patrones del manual clásico del desarrollo internacional. El ex ministro japonés llamado Saburo Okita, junto a un nutrido grupo de especialistas, con contraparte local, analizó las perspectivas de largo plazo de la Argentina. Luego de más de un año presentó sus conclusiones ante funcionarios, representantes del mundo académico y empresario, un “Informe”, que se conoce con su nombre y que dejó algunas recomendaciones. La Argentina debía concentrarse en desarrollar una agricultura en la que tiene amplias ventajas comparativas, mejorar los sistemas de transporte, realizar esfuerzos en las industrias conexas y tener en cuenta el largo plazo.
EL Desarrollo Humano.
Luego en 1989 se caería el oprobioso muro de Berlín. Se terminaba la guerra fría y comenzaba el cambio de paradigma. Había que recuperar las tasas de crecimiento de la economía, pero con eso solo no alcanza. La economía continúa siendo importante, pero no es lo fundamental. La política es importante pero con eso solo tampoco alcanza.
Estábamos entrando en la era del conocimiento: a partir de allí la investigación, la ciencia y la tecnología comenzaron a tener cada vez más peso. Ya únicamente con el capital físico no basta. Es necesario cada vez más lo que se ha dado en llamar el “capital” humano. Es decir los saberes, lo que los Yankees llaman el “know how”. Se trata en realidad de apostar a la inversión en el largo plazo de la educación, la innovación, la cultura y el desarrollo no sólo de tecnologías duras, sino también blandas, como las de gestión.
En julio de 2003 Carlos Pedro Blaquier publicó su libro “Consideraciones sobre la historia política Argentina”, del cual extraigo estos párrafos.
“Perón era un gran conocedor de la psicología humana, pero tenía lagunas en materia económica que verdaderamente me desconcertaron. Otro tanto me ocurrió cuando lo conocí a Balbín. Ambos me respondieron a ciertas preguntas diciéndome: esto es cuestión de contadores”.
“Creían que la economía es un tema secundario y lo único que realmente les interesaba era la política. Creían en las grandes bondades de un Estado que interviene mucho y regula todo.”
Agrego yo de mi parte, la economía no es únicamente el sector de las finanzas públicas. Estas son necesarias, porque si los Estados no tienen sus finanzas ordenadas, saneadas, terminan impactando negativamente en el campo de la economía, pero eso no es suficiente para empujar el desarrollo de una Nación, una provincia o un municipio.
Y así lo entendieron muchos gobiernos que fueron creando Ministerios específicos para promover, fomentar, apoyar la producción, dejando por separado un Ministerio de Finanzas o de Hacienda Pública. Pero la experiencia indica que tampoco los cambios de nombre burocráticos, sin recursos necesarios y suficientes para desarrollar políticas públicas apropiadas, es poco lo que se puede hacer.
El desarrollo humano ha venido a reemplazar el ya perimido concepto del “desarrollismo” económico. Se mide por un índice combinado que contiene los aspectos económicos, pero a ellos se agregan los que muestran el estado de salud de la población su nivel de alfabetización, la vivienda y nivel de alimentación.
A todo ello se suman los aspectos políticos como el de las garantías individuales, la libertad de prensa y la posibilidad de ejercicio de los derechos.
El Índice de Desarrollo Humano es un índice combinado que mezcla tres dimensiones de la vida de las personas:1) una vida larga y saludable, 2) una vida con acceso a la educación y la cultura y 3) un nivel de vida decente.
A todo esto se ha sumado después el adjetivo de sustentable. Porque de poco sirve también alcanzar índices favorables por algunos años, porque si cuando llegan las recurrentes crisis se destruyen los logros obtenidos y se retrocede a situaciones infrahumanas, destruyendo producto, generando desocupación, más pobreza e indigencia, la calidad del desarrollo no ha sido buena.
Quien no entiende esto, sean empresarios, dirigentes sociales o políticos que no comprenden que ya los pueblos no aceptan el sacrificio al que se los quiere someter con el pretexto de “producir y acumular primero para después distribuir”, o “equilibrar las finanzas públicas” o “contener los salarios porque influyen en la inflación”, les atrasa el reloj de la historia. Y el reloj marca el tiempo y en política los tiempos no son ilimitados. El conflicto que hoy tiene en vilo a toda la comunidad argentina se debe resolver satisfactoriamente para todas las partes y en el más corto plazo posible.
Porque si eso no sucede es altamente probable que la economía no solo se enfríe, sino que el fantasma de la recesión con inflación, se habrá adueñado de las expectativas de desarrollo humano de los argentinos.
Junio 20, 2008 | Por roldcesan | Claves: deuda, dólar, economia argentina, inflación | # Enlace permanente
1. El círculo virtuoso
Desde que el ex ministro Lavagna pergeñara la política de “dólar alto” bajo el esquema de flotación “sucia”, ordenándole al Banco Central que no lo dejara caer por debajo de los $ 3, se ha ido construyendo un esquema, cuyo círculo tiene las siguientes características.
El dólar alto está fundamentado en una supuesta política de “competitividad”. Es decir el gobierno (en una operación casi mágica como Cavallo con la convertibilidad) le devuelve competitividad a las empresas exportadoras y fundamentalmente a la industria argentina.
Claro que ésta decisión lo lleva luego a imponer retenciones a las exportaciones, porque la devaluación, sumada a la política de dólar alto, más el elevado precio coyuntural en el mercado internacional de los productos transables, da como resultado unos márgenes de ganancia extraordinarios.
Esto produce un efecto positivo sobre el nivel de recaudación de impuestos del gobierno nacional, que ahora obtiene una exhuberancia de recursos que le permite cerrar el presupuesto con superávit, hacer un plan nutrido de obras públicas con el cual combate el desempleo y puede cumplir con los acreedores y hasta pagar anticipadamente al FMI, con el supuesto beneficio de obtener “mayor margen de maniobra”.
Esto en los manuales de economía clásica se conoce con el nombre de “sustitución de importaciones”, porque el dólar alto no sólo favorece las exportaciones, sino que fundamentalmente funciona como una sólida barrera a las importaciones, con lo cual el balance comercial arroja un superávit elevado, pero no por aumento en las cantidades exportadas sino particularmente, por el “efecto precio”.
Este es un círculo que podríamos denominar “virtuoso” o cuasi mágico porque le ha permitido a la economía argentina salir de la recesión, crecer fuertemente, tener una recaudación altísima, promover las exportaciones y al Estado le ha permitido salir de la zona de los déficit crónicos y entrar en la zona de los superávit, sostener una política de obra pública y comenzar una de “desendeudamiento”.
2. El círculo pernicioso
Pero esta decisión política de mantener el dólar “alto” tiene sus “efectos no deseados”, que al gobierno le están complicando el escenario que ha montado. Porque resulta que desde 2006 a la fecha ha reaparecido la tendencia inflacionaria.
La inflación tiene distintas causas, pero es indudable que una de ellas es la de emitir pesos para comprar dólares en el mercado para mantener su cotización elevada artificialmente. Estos pesos son luego “esterilizados” mediante la venta del Banco Central de las letras (Lebac) que coloca entre los inversores.
Pero como la “esterilización” no es perfecta, siempre hay un porcentual que impulsa la demanda de bienes e incrementa los precios de aquellos que no ha aumentado la producción al mismo nivel, o que es mas “negocio” exportar que venderlos en el mercado interno (Ej. Combustibles).
Esta fue la diferencia de Alfonso Prat Gay con el gobierno, dado que él había puesto en marcha un mecanismo estricto de control de la inflación porque una de las funciones básicas del Banco Central es justamente defender el poder adquisitivo de la moneda nacional.
Los principales perjudicados con una tasa de inflación creciente somos los que vivimos de ingresos fijos (salarios, jubilaciones, pensiones, planes). Primero porque se deteriora el poder adquisitivo del salario “real”.
Segundo porque hoy el Estado está dando aumento de salarios nominales lo cual produce el efecto pernicioso que muchos más trabajadores que antes de 1999 estén hoy pagando impuesto a las ganancias. Y esto no es porque estén ganando “realmente” más, sino que aquí hay otro “efecto no deseado”.
Pero hay “otros efectos” que no se puede pasar por alto. Después de la renegociación de la deuda, más de un tercio de la misma ha quedado expresada en pesos ajustable por el Coeficiente de Estabilización de Referencia” (CER). Al crecer la tasa de inflación crece automáticamente en la misma proporción esa porción de la deuda ajustable. El “retoque” de los indicadores que elabora el INDEC tiene que ver con esto.
Al Estado Nacional parece no preocuparle demasiado estos efectos, pero resulta que también las provincias altamente endeudadas, que han emitido bonos ajustables por CER tienen el mismo problema, con lo cual su stock de deuda sigue creciendo. Esta es una de las causas de la dependencia política de varias provincias con la Nación y fundamentalmente la de Buenos Aires con el mayor stock de deuda.
El otro aspecto que cabe no olvidar es que en contexto de tendencia inflacionaria creciente, la gente que tiene capacidad de ahorro, no se queda con los pesos, sino que trata de cubrirse de los efectos negativos de la inflación comprando bienes. El mejor refugio para la inflación ha sido tradicionalmente la tierra y los bienes raíces. Por eso el “boom” del mercado inmobiliario argentino, que remolca a la industria de la construcción.
Pero esto que es bueno, si no fuera porque también se mezcla la especulación, se convierte en una valla contra la “inversión reproductiva”, porque los ahorristas y potenciales inversores prefieren: comprar bonos ajustables por CER, dejar colocados los pocos pesos ahorrados en el corto plazo, con lo cual los bancos no pueden prestar a las PYMES a largo plazo, o los que tienen altos volúmenes de divisas, prefieren seguir con sus posiciones fuera del país, o seguir fugando capitales amasados en el “mercado informal”.
3. Conclusiones provisorias
Algunos sectores del gobierno parecen creer que estos dos círculos tienen pocos puntos de contacto y que es posible continuar con el esquema por largo tiempo sin introducir modificaciones, (es decir aplicar más de lo mismo).
Esto es obvio, porque el gobierno tiene todos los ingresos que necesita y mucho más, los empresarios exportadores están contentos, (aunque ya los industriales han hecho llegar sus preocupaciones porque el Banco Central al aflojar su política de sostenimiento, permite que el dólar caiga) porque además este esquema no los obliga a tener que reducir costos para competir, porque los salarios ya no le pesan tanto en el presupuesto de costos y porque pueden utilizar el mecanismo incluso de tomar más empleados, de los cuales declaran en “blanco” sólo la mitad, aprovechando el alto desempleo.
Por otra parte el gobierno, merced a estas ganancias extraordinarias, y su política de subsidios, ha podido sortear la tan requerida renegociación de los cuadros tarifarios de las empresas privatizadas. Esto a corto plazo es beneficioso porque estos costos están congelados desde hace más de tres años, pero a mediano y largo plazo es pernicioso porque las empresas no están haciendo nuevas inversiones, con lo cual los servicios tienden a funcionar con problemas por obsolescencia o desgaste de las mismas, por eso los trenes y los subtes continúan funcionando como antes y por eso ya nos estamos asomando a cortes de energía, gas y servicios de agua potable.
Si la inflación continúa creciendo, y parece (por lo menos hasta hace unas semanas atrás) que el gobierno le ha dado prioridad a la política de mantener el dólar alto y no a combatir la inflación, los márgenes de ganancia se angostan. Por otro lado el gobierno ha decidido postergar cualquier modificación en el sistema impositivo que sabemos es altamente regresivo porque está basado en impuestos al consumo y al trabajo.
Es probable que el gobierno pueda gozar de estas ventajas algún tiempo más, pero tendrá que aprontarse a convivir con algunas “turbulencias”. En primer lugar es probable que si los precios en las góndolas siguen moviéndose, la conflictividad gremial del 2008 será tanto o más elevada que el año pasado (la puja distributiva está en marcha y el largo conflicto con el sector agropecuario es una muestra de su forma más virulenta). Los empresarios que aún tengan “colchón” van a renegociar convenios incluyendo aportes “extras” para las quebradas obras sociales sindicales y aportes “especiales” para los gremios que acepten cláusulas, que en la época de la “aborrecida convertibilidad” eran combatidas porque eran producto de las políticas “neoliberales”, de la “infame década menemista”.
En segundo término se deberá computar lo que ya sabemos, pero a veces hay tendencia a olvidar, el clima no lo maneja el gobierno, tampoco los precios internacionales, tampoco las tasas de interés internacionales y mucho menos la confianza de los inversores no se edifica en el corto plazo. Lleva muchos años construirla pacientemente y se destruye en poco tiempo y a veces con hechos contradictorios que genera el propio gobierno.
Junio 17, 2008 | Por roldcesan | Claves: club, cochico, pampa, social, victorica | # Enlace permanente
El antiguo edificio del Hotel Francés, en la década del sesenta. Demolido posteriormente, para construir la sede de la sucursal del Banco de La Pampa.
Hace más de cincuenta años, en nuestro pueblo natal Victorica, pequeño, retirado de la capital de la provincia a casi 160 kilómetros por caminos de tierra y unido con la Capital Federal por el antiguo Ferrocarril D.F. Sarmiento por la línea que unía Once con Telén, más de seiscientos kilómetros, vivíamos casi aislados.
Aunque la radio, de onda larga de noche y de onda corta de día y los diarios y revistas que nos llegaban eran un puente hacia el país y el mundo. Recordaba días pasados que las radios chilenas de noche eran las que mejor se escuchaban. El tren llegaba tres veces por semana. Los colectivos de Santa Rosa diariamente.
Cuando a veces les contamos a nuestros hijos que en aquella época no había televisión, que no existían las computadoras, que mucho menos las confiterías bailables, que tampoco por supuesto la telefonía móvil y ni siquiera el teléfono fijo, ellos nos preguntan y ¿entonces que hacían? En el caso de las comunicaciones por ejemplo escribíamos cartas, enviábamos postales, telegramas, etc.
En el caso de la música, existían los discos de pasta, después vendrían los de vinilo. En la década del sesenta se pusieron de moda los “combinados” que era un aparato que combinaba un tocadiscos con una radio. Había que tener buena púa y cuidar que los discos no se rayaran.
Para nosotros los muchachos jóvenes, de aquella época, entre los 15 y los 19 años, teníamos que optar por alguna de estas diversiones. A los veinte había que ir al servicio militar, de lo que no estaban obligadas las mujeres. Al que le gustaba el fútbol, los domingos cuando Cochicó jugaba de local, esa era una diversión. Los sábados y domingos el cine, gran atractivo para todos, por supuesto en una sala con asientos de madera y sin ningún desnivel, el sonido regular y la iluminación a media luz.
En verano los clubes Cochicó e Independiente competían por los bailes de las fiestas de fin de año y los carnavales. En invierno los bailes para las fechas patrias solo en Cochicó porque tenía salón cubierto. Pero en el mejor de los casos había baile una vez por mes, sólo hasta las tres de la madrugada.
Después estaban la Confitería y el Club Social, lugares de encuentro para tomar un café, charlar, contar anécdotas, comentar el fútbol, las películas y los chimentos pueblerinos. Además eran lugares donde se jugaba al billar, a las barajas españolas y a los dados. También al poker y otros juegos que fueron llegando: el metegol, el billargol, la villa etc.
También era un divertimento salir a cenar. Aunque las posibilidades no eran muy variadas porque en esa época solo existían el ex Hotel Francés regenteado por los sucesores de Marcos Figueroa, el Hotel “El Cóndor”, que nunca supe de donde salió ese nombre, la pensión Guaycochea y la de Priani.
Nosotros con el “Toto” y el “Flaco” éramos clientes del Hotel Francés. Allí nos reuníamos de vez en cuando, a cenar antes del cine o antes de algún baile. Eran habitué, clientes fijos el “manco” Cuello, el alemán Schwartz y esporádicos Adolfo Ohaco de Pichi Mericó, Ollo de General Pico, Gutiérrez de Mendoza. A ellos se sumaba don Lorenzo Cazaux con sus más de setenta pirulos que había sido uno de los antiguos dueños. Era la historia viviente del pueblo. Conocía la historia personal de todos. Así que uno de sus dichos que quedó para siempre era responder, cuando alguien le preguntaba por alguna persona el respondía “si es un buen muchacho, medio hijo de puta, pero buen muchacho”.
La cocinera en aquella época era la María Flores y el mozo era su hermano, el “Quito”, quien entre plato y plato nos hacía reír con algún cuento lugareño. Además el “Toto” trabajaba en el Juzgado y el “Flaco” en la casa Viniegra y yo en el Club Social, por lo que cada uno agregaba sus propias anécdotas. El “Toto” tenía una facilidad espectacular para la recreación de los sucedidos y de los personajes involucrados a tal punto que a veces nos confundía y no sabíamos si lo que estaba diciendo era verdad o pura fantasía. La cuestión era que nos levantábamos de la sobremesa y rumbo al destino de la noche siempre pasábamos por el Club para ojear el ambiente.
El “Flaco” era repatadura para el baile, en cambio el “Toto” era más acompasado. Yo tenía unos años menos que ellos de modo que muchas veces, mientras el Toto bailaba, con el Flaco nos quedábamos en la mesa tomando algo o cuando ya era tarde volviendo a comer algunos sándwich.
He dicho todo esto para recordar como transcurrían nuestras semanas y nuestros meses de aquella juventud en un pueblito chico “infierno grande”, dice el refrán. Pero también porque hoy me llamó por teléfono el Toto para decirme que el “Flaco”, al que también algunos habían apodado “El Petiso”, contradictoriamente porque de los tres era el más alto de todos, creo que medía más de uno ochenta y cinco, lo ha llamado San Pedro.
Parece que para pedirle cuentas por algunas picardías que hizo por aquellos días y aquellas noches. Hasta que no lo volvamos a encontrar no sabremos como le habrá ido. Aunque conociéndolo como lo conocimos, es casi seguro que habrá desafiado a algún ángel o arcángel a jugar un mus, un truco o un codillo por los cafés.
Junio 12, 2008 | Por roldcesan | Claves: argentina, esperanza, narosky, poder, querer, solidaridad | # Enlace permanente
A pesar de todo lo que nos ha sucedido a los argentinos, vale destacar con espíritu de grandeza, que vivimos un tiempo de renovadas esperanzas. Reconocer, como dice José Narosky, que a veces “hay quien arroja un vidrio roto sobre la playa, pero hay quien se agacha a recogerlo”.
Porque de eso se trata justamente, no de imitar las conductas desaprensivas, sino de ser solidarios. Y la solidaridad bien entendida, comienza siempre por casa. Por eso, para favorecer cambios en actitudes y conductas ajenas, tenemos que predicar con el ejemplo.
A veces escuchamos decir que “no se puede”, que “falta tiempo” y en otras ocasiones, que a nadie le interesa la cuestión de los valores, porque estamos viviendo en una sociedad muy materialista, en el contexto de una cultura hiperconsumista del “úselo y tírelo.”
Sin embargo hay que pensar como dice el viejo refrán “querer es poder”. Pero hay que ser conscientes justamente que lo primero es querer, vale decir amar, valorar profundamente lo que intentamos hacer.
Porque si nosotros mismos no estamos convencidos y no tenemos fe y esperanzas de que es posible cambiar la realidad, muy difícilmente vamos a poder convencer a otros de lo que estamos proponiendo hacer.
A veces nos pasa que no podemos comprender determinados comportamientos, no terminamos de entender las nuevas ideas, la nueva escala de valores con que se conducen los más jóvenes, los otros, los diferentes a nosotros. Pero es que como dice nuevamente Narovsky en sus aforismos, “la incomprensión, más que la imposibilidad de comprender, es la imposibilidad de sentir”.
Y la esperanza que debemos tener, no es la de una esperanza pasiva. Es decir la actitud de aquellos que enarbolan sus derechos y demandan las soluciones de los demás, llámese familia, escuela, partidos políticos, Estado, gremios, Entidades de bien público, etc. Porque como expresó Erich Fromm “la espera pasiva es una forma disfrazada de desesperanza y de impotencia.”
Al contrario debemos ser portadores de la esperanza activa. Porque la Esperanza es “un estado, una forma de ser”, es “estar presto en todo momento para lo que todavía no nace…”. Es reconocer que cada derecho entraña una obligación a la que debemos estar predispuestos a cumplir. Y para no desesperarnos, hay que tener fe, hay que creer, no en un futuro venturoso, sino en un presente cargado de riesgos y oportunidades, del que tenemos que ocuparnos, no solamente preocuparnos, para ver como entre todos podemos encontrar las mejores soluciones.
Elegir libremente que camino queremos recorrer, si la espera del Mesías de la política, el líder carismático y salvador o el de construir con nuestra participación solidaria, fraterna y altruista una comunidad sólida y madura, sobre la base de estar siempre “listos para actuar”.
“A los hombres les gusta consolarse de las miserias del mundo soñando con un tiempo ideal; algunos lo colocan en el pasado, otros en el futuro”. Por eso, a lo mejor los jóvenes, que sólo viven el presente pueden estar acertados. Si el futuro no existe y el pasado es inmodificable, es oportuno entonces que actuemos aquí y ahora.
(*) José Francisco de San Martín
| Por roldcesan | Claves: argentino, decalogo | # Enlace permanente
Para transformarnos en seres más humanos y construir el suelo Argentino como nuestro hogar armonioso, donde podamos convivir en paz y libertad.
ARGENTINAS Y ARGENTINOS.
1.- VIVAMOS Y DEMOS VIDA.
“Viví, te quiero”, escribieron en una pared. La vida es el valor inicial: fomentemos entonces que haya más vida.
2.- PENSEMOS BIEN.
Razonemos de modo que nuestros juicios estén llenos de realidad. No la encubramos. Nombrémosla con todas las letras, por su nombre verdadero.
3.- VIBREMOS POR LO QUE ESTAMOS SINTIENDO Y EXPRESEMOSLO.
Permitámonos sentir el miedo, la tristeza, el desánimo, pero también la esperanza y la alegría.
4.- PODEMOS LOGRAR LO QUE NOS PROPONEMOS.
Con paciencia, con tiempo, con esfuerzo podemos cambiar la difícil realidad. No es imposible. Pero tengamos en cuenta, esto requiere siempre cooperar CON LOS OTROS.
5.- PODEMOS SER FELICES.
Es legítimo y posible el derecho a la felicidad, pero ésta consiste y ocurre cuando todos la comparten, sino es injusto.
6.- EL TRABAJO DIGNIFICA A LA PERSONA.
Con él ganamos el sustento, nos constituimos en sujetos y resolvemos los problemas de nuestra comunidad y nuestra nación.
7.- DEMOS MAS DE LO QUE RECIBAMOS.
Así se aumenta el ámbito común en donde todos podemos encontrar la respuesta a nuestras necesidades. Aumentar lo común debe ser la regla.
8.- PIDAMOS AL OTRO LO QUE NECESITEMOS.
Como somos seres limitados, en el otro podremos completarnos. Seamos humildes y solidarios.
9.- SEAMOS CAPACES DE SENTIR LO QUE SIENTE EL OTRO.
Compartamos, aumentemos el sentir común. Participemos de la vida de la comunidad.
10.- ACEPTEMOS EL SUFRIMIENTO.
Reconozcamos la limitación y la frustración de nuestra Nación que se nos está deshaciendo. Sintamos las injusticias y el sufrimiento por ella, porque el sufrimiento es un camino de cambio.
| Por roldcesan | Claves: actualidad, argentino, campo, causas, consecuencias, cortes, efectos, paro | # Enlace permanente
Este conflicto, ya demasiado prolongado, entre el gobierno nacional y el sector de la dirigencia de las cuatro entidades, que nuclean a los productores agremiados del agro, parece que tiende por lo menos a acotarse.
Las entidades decidieron levantar la medida de fuerza, porque parecen haber entendido que la puerta que abrió el Defensor del Pueblo y las instancias judiciales que están corriendo sobre la constitucionalidad de las retenciones móviles, les permiten seguir reclamando por sus intereses, sin violar derechos de terceros.
Por su lado el gobierno ha definido la creación de un Fondo con afectación específica, que se llenará con el plus de retenciones que excedan aquel 35 % original. El destino de esos recursos se fijará por el gobierno nacional dado que ya ha identificado a la construcción de Hospitales, mejoramiento de rutas y viviendas populares como prioritarios.
Obviamente que el destino de los recursos afectados es indiscutible. Nadie podrá decir que invertir fondos públicos para esos tres destinos, sea desacertado. Es más, creo que esto generará serias discusiones internas en la Comisión de Enlace que, no se puede desconocer, representan intereses e ideologías totalmente distintas.
Las causas del conflicto han quedado en evidencia. Se realizó una cinchada por la apropiación de los recursos extras, originados en una combinación de demanda en aumento y precios internacionales crecientes de las commodities, políticas públicas de dólar alto de este gobierno, y espectacular crecimiento de la agricultura en el último lustro.
Es decir hubo causas exógenas y causas endógenas. Hubo causas no previstas y causas planificadas. Pero cualesquiera haya sido el origen de esas causas, queda demostrado que la Argentina, cuando se dan condiciones favorables en el orden internacional y el gobierno apuntala con sus políticas a un sector para promover las exportaciones, es posible producir más, exportar más y generar más trabajo para los argentinos.
Lo cual quiere decir que lo más conveniente es que el sector agropecuario a través de su dirigencia, y el gobierno a través de todos los representantes elegidos por el pueblo deben apostar a generar las condiciones propicias para un diálogo constructivo, que permita aprovechar estas inigualables condiciones. Porque los ciclos tienen fases, y a veces las de expansión o dilatación suelen durar poco y la historia económica enseña que los países desarrollados siempre encuentran un camino para hacer pagar las crisis a los países más pobres.
Si el precio del petróleo continúa subiendo y si la recesión internacional se termina profundizando, no será fácil evitar el impacto negativo en nuestra economía, todavía con muchos problemas no resueltos. Más vale apresurarse para logar un acuerdo que incluya programas y acciones de corto, mediano y largo plazo, para que cuando llegue ese momento estemos bien preparados.
Los efectos, de este complejo conflicto, se irán viendo en los próximos meses. El primer beneficio puede ser la restauración de la paz social. El segundo efecto puede ser que el gobierno finalmente se aboque a controlar la inflación con medidas acertadas, para evitar que la economía se termine “enfriando” de la peor manera.
El efecto social se verá en el mediano plazo porque las obras que financiará el nuevo fondo demandan tiempo para su ejecución y el ritmo de avance estará marcado por el ingreso real de fondos, lo que dependerá de una cuestión aleatoria, como la de los precios internacionales y de la inflación local.
El efecto político se podrá medir recién en el 2009. Si el gobierno enfoca con precisión el núcleo de los problemas principales y se concentra en políticas rigurosas que atiendan la causa de los problemas y no los efectos, estaremos otra vez ante una nueva oportunidad de retomar el círculo virtuoso.
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